Con tres ediciones agotadas en menos de dos meses, la novela de Ibsen Martínez “El mono aullador de los manglares”, editada por Grijalbo-Mondadori, lo ha convertido en el autor de moda en Venezuela. Aquí su filmografía privada.
-¿Qué estrella de cine persiste en su admiración desde su infancia?
-Jack Lemmon. Por su empática e inerme bonhomía de hombre común en El apartamento, su apostura no demasiado glamorosa en Irma la Dulce, su inefable sentido de la farsa en Una Eva y dos Adanes, su fragilidad varonil en Días de vino y rosas, por la integridad llevada al plano de la neurosis en El prisionero de la Segunda Avenida, por su dilatado matrimonio tragicómico con Walter Mathau y la paródica misoginia de Extraña Pareja (y de todas las secuelas de esa maravilla de Neil Simon que dirigió Billy Wilder). Por la dimensión trágica de su creación actoral en Atrapen al tigre.
The Apartment (1960) | Official Trailer | MGM Studios
-¿Qué final de película le gustaría reescribir y qué cambios le introduciría?
-El final de Lo que el viento se llevó. Tal como termina parece prometer una secuela. En mi opinión, Scarlet O’Hara debe conservar Tara, su plantación, y también a su cuñado aburrido que tanto procuró birlarle a su hermana por puro espíritu de contradicción: sería el mejor castigo a la majadería de ponérsele difícil a Rhet Butler, su hombre, genuino sapo de la misma charca de Scarlet.
-¿Cuál es la película con la que más ha llorado?
-Cuando era niño, con el final de El puente sobre el río Kway; ya grandecito, lloré mucho con Fanny y Alexander. Hace poco lloré un río con Estación Central.
-¿Qué película tiene ganada una reputación injusta?
–Casablanca, de Michael Curtiz. Las razones pueden hallarse en [el volumen de recopilación de críticas cinematográficas ] Un oficio del siglo XX, de Guillermo Cabrera Infante. Las suscribo por completo. Y admito sólo lo que él también menciona como excepcional en Casablanca: es un prodigio de casting.
-¿Qué papel le gustaría interpretar usted y vivirlo en la realidad?
-El de Harvey Keitel en Smoke (film basado en un guión del novelista norteamericano Paul Auster, donde Keitel encarna al propietario de una tienda de tabaco donde recalan todos los personajes y sus conflictos. El personaje de Keitel es, además, fotógrafo y ha llevado por años el registro gráfico de la esquina donde se ubica la tabaquería).
Smoke (1995) Official Trailer 1 - Harvey Keitel Movie
-Si pudiera elegirlos personalmente, ¿qué actores –de cualquier cinematografía del mundo- le gustaría tener en la adaptación al cine de su novela?
-La Vicky está entre Maribel Verdú y Fabiola Colmenares; Raúl Juliá sería Aurelio Sotolongo; Robert Downey Jr. sería Guillermo Cabañas; Antonieta podría ser Emma Thompson o Assunta Serna; Rafael Villaurrutia sería Pepe Sacristán; José Gregorio Hernández sería Flavio Caballero y Dimas El Caminante seríaOswaldo Guillén.
-¿Qué es lo que en verdad no soporta en una película?
-Que rehuya el final feliz sólo por dar gusto a los snobs que desdeñan los finales felices.
-Cuando se lleve el cine su vida, ¿qué genero preferiría? ¿quién le gustaría que la dirigiera? ¿qué actor le gustaría que hiciera su papel? ¿qué actores y actrices quisiera que estuvieran en los otros roles? ¿cómo empezaría la película y cuál sería la escena cumbre?
-Una comedia costumbrista, eso sería mi vida. Dirigida por Román Chalbaud y protagonizada por un Joe Pesci hispanohablante. La secuencia de títulos de la película comenzaría en un aula de clases, durante un examen de reparación. La cámara me descubre al final del salón, escuchando con audífonos un radio transistor que trasmite la serie mundial Baltimore-Dodgers,a mediados de los años 60. Willy Davies comete su legendario tercer error al campo y yo lo transmito con júbilo al resto de la clase y me expulsan en la creencia de que estoy “soplando”: repito el cuarto año de bachillerato. En la secuencia final, genuina escena cumbre, despierto de mi locura, recupero el juicio, perdono a todos mis enemigos y muero para congoja infinita de mi fiel Sancho Panza y mi sobrina.
Periodista y escritora venezolana nacida en Maracaibo en 1960. Trabaja como periodista independiente en diversos medios impresos, como la revista Exceso, el diario El Nacional y la revista Bigott. Ha publicado Una atmósfera de viaje (cuentos, 1989), Catia, tres voces (testimonio, 1994), Alfonso "Chico" Carrasquel. Con la V en el pecho (testimonio, 1994) y Actos de salvajismo (cuentos, 1999) con el que obtuvo el premio de narrativa de la Bienal José Antonio Ramos Sucre (Cumaná), en 1997. Sus textos se pueden leer en La BitBlioteca.
Ganadora del premio Nacional de Periodismo en el año 1999 y del premio La Haya el Premio Oxfam Novib/PEN por su interminable labor a favor de la libertad de expresión.
Hoy les obsequiamos este texto que gentilmente escribió Javier Dominguez para ustedes (todos lo heroes de Reabramos el Cine Arte Patio Trigal y los lectores de este blog) y nosotros. Esperamos lo disfruten. Gracias Javier.
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FUIMOS
HÉROES
Hay aniversarios que suelen olvidarse, como el día de la primera
comunión, la graduación o el aniversario bodas. Hay otros que se recuerdan de
manera imprecisa y les agregamos fechas a sabiendas de que estamos dejando que
nuestra “memoria” nos invente el recuerdo. Siguiendo esta particular forma de rememorar,
puedo decir que mi vínculo con el Cine Arte Patio Trigal nació en agosto del
1994. Ese año hice un curso introductorio en una universidad privada (que ahora
languidece en las afueras de Guacara y de la que me quedaron gratos recuerdos,
uno de ellos fue conocer la clase de persona que definitivamente no quería ser)
y en una de las tareas asignadas debía vincular el tema competitividad con el
cine y así conocí a FUNDACINE y al profesor Daniel Labarca, quien amablemente me
permitió el acceso a la hemeroteca (Internet era una novedad limitada) de donde
obtuve los pedazos con los que después di vida al Frankenstein
competitividad/cine. En esa época me
Daniel Labarca
afilié a FUNDACINEy por un módico pago
obtuve un carnet con el que tenía un descuento del 50% para todas las funciones
del Cine Arte. En noviembre de ese año hubo un festival de Igmar Bergman en las
que pudimos ver tres películas de Bergman cada martes pagando sólo una entrada
y como afiliado pues cancelaba apenas media película y corría el maratón
existencial que empezaba con el Séptimo Sello y cerraba con las Fresas Salvajes. Entre
Si ganas te quedas con el Cri-Cri
películas se hacía una pausa que se aprovechaba para ir al baño
y recargar chucherías y en ese receso se hizo un pequeño círculo de jóvenes,
todos alrededor de la misma edad, y en ese círculo conocí a uno de mis amores
imposibles: una morena de ojos castaños e inmensos, cabellera larga, negra,
brillante y una voz de un timbre grave y difuso que la hacía lucir mayor hasta
que sonreía y se mostraba más cercana a su edad real (diecinueve supe después).
En ese momento no sabía que la iba a amar con locura, apenas me pareció
simpática. Al despedirnos, prometimos encontrarnos el siguiente martes para la
otra tanda del festival, lo hicimos con la misma convicción de una partida de
borrachos que promete reencontrarse pronto. Al siguiente martes sólo repetimos
tres personas: un estudiante de la Universidad de Carabobo (UC), la chica y yo. Aún faltaban unas semanas
para que yo cayera alelado en la red de sus encantos. Pero el amigo de la UC ya
se deslizaba por ese barranco, sin embargo tuvo que marcharse después de la
primera película y ella se iría con él, yo vería el resto de las funciones porque
mi hermano me recogería a las nueve en su carro, en la conversación descubrimos
que ella y yo vivíamos en la misma zona y entonces se quedó, el amigo de la UC
se marchó con expresión derrotada, sólo se despidió de ella. Ese martes fue el
último día del festival y a las nueve mi hermano fue en su Chevette a buscarme.
La llevamos a su casa, anotó su teléfono con lápiz labial en un papel de un
chocolate (Cri-Cri, su favorito supe tiempo despuès) y yo guardé el papelito el
cual extravié por semanas y cuando lo encontré por accidente decidí invitarla
nuevamente al Patio Trigal a ver La Naranja mecánica, la velada no tuvo nada de
particular, y pensé que no volveríamos a ver.
Pero al siguiente lunes me llamó
y fuimos a ver Juego de patriotas con Harrison Ford en el mítico Cine Guaparo.
Y ese día inicié la caída por el mismo despeñadero del pana de la UC. Lo que
vino después no viene al caso de esta nota, es otra historia, basta saber que
fue uno de esos amores irrealizables que a veces nos asalta y nos hace
preguntarnos: ¿Y si aún me recuerda? ¿Y si la encuentro en el banco o en el
supermercado? ¿Y si…
Por este tipo de experiencia el Cine Arte se ha convertido en un
tótem, en uno de esos sitios físicos con los que desarrollamos anclajes
inesperadamente profundos (y que han crecido por casi veinte años). Algunas
personas lo hacen con parques como el Peñalver, la plaza Montes de Oca o los
caraqueños con el Parque del Este. Yo hice mis lazos con esa sala oscura y
pequeña y que son difíciles de desarrollar con las impersonales salas múltiples
de los centros comerciales, aunque en el futuro algunos escribidores seguramente
nos hablarán con tierna nostalgia de los monstruos multiplex con los que
crecieron, llevaron a sus novias o conocieron amores imposibles.
Durante estos años el Patio
Trigal me permitió llevar a otros amores, los correspondidos, y en esa sala
disfruté y padecí películas culturosas, festivales de cine francés, de cine
independiente norteamericano, de cine
alemán, latinoamericano y pude inocular esta pasión a mi última novia (ahora mi
esposa) con quien acudía al menos una vez al mes a ver alguna película que no
entraba al circuito comercial o simplemente porque estábamos cortos de dinero (en
un momento dado la entrada costó Bs. 5, equivalente a unos centavos de dólar,
casi tan barato como lo es poner gasolina en Venezuela). Y con el pasar de los
años lo vimos decaer. Hicieron el cambio de butacas y renovaron el aire
acondicionado, pero la ingrata entropía del desgaste llegó al punto que una vez,
viendo Bastardos sin gloria, el proyector se detuvo en plena función y tuvimos
que esperar media hora para que reiniciara la película, afortunadamente la obra
maestra de Tarantino loaguanta todo y
nadie se movió de su asiento, ni chifló, ni gritó, ni nada, los asistentes
compartimos el ruido de las bolsas de cotufas hasta que Aldo Raine y sus
bastardos volvieron a la pantalla a hacer de las suyas. Pero el deterioro del
cine estaba muy avanzado, y a finales del 2011 la marquesina de la
avenida ya no indicaba la función del día, y una semana después decía CERRADO
POR REMODELACIÓN y nos alegramos por eso, pero pasaron los meses y nada, lo dimos por perdido, a nadie le importaba el asunto, ni a los
medios, ni a la ciudad, ni al centro comercial donde estaba al cine, ni a la
urbanización que lo alojaba, nadie dijo algo (o al menos no lo noté).
Reproducción de la nota de prensa realizada por Alfredo Fermín sobre el cierre sin ningún tipo de aviso del Cine Arte Patio Trigal. En esta nota aparecen los nombres de los profesores Pedro Crespo ( el finado profesor que más uso dio a esta sala y que en un conferencia en la UC llegó a decir que aprendió más en cine que en la universidad), Faver Páez, AlbertoSubero y Alexis Pavel
Y esta es la parte en la entra el Grupo Li Po: un día curioseando en
el Facebook, me encontré con estas palabras: REABRAMOS EL CINE ARTE PATIOTRIGAL, la frase me dio como una pedrada en los ojos, ahí estaba alguien o
“alguienes” pidiendo por mi antiguo templo, mi amigo, al que yo había dado por
perdido como todo lo que esta ciudad industrial se lleva sin remordimientos
como un tren sin frenos. Y entonces vino el Grupo Li Po (con su hermenéutica a
defender lo bueno donde quiera que se encuentre) a mostrar fotos del Cine Arte,
a hacer listas de las películas clásicas y raras que se habían exhibido, hubo sabrosas
discusiones sobre las fechas en las que proyectaron La última tentación de
Cristo, y algunos señalaron que originalmente se proyectó en el cine HS, sala que
decayó hasta ser un centro religioso y luego nada, Nada como la de la Historia
sin fin. Y esa Nada, parecía que iba a comerse también a este otro cine, y
comentaban que sería vendido y personalidades de la misma universidad alegaron
que eso estaba bien, porque con la falta de recursos, pues tener un cine para
películas de autor era una exquisitez innecesaria y con tantos equipos que
hacen falta en la Facultad de Ingeniería o Medicina, etc.
Pero los hilos de discusiones se hicieron cada vez más largos, más
nostálgicos, más exigentes con los resultados de la remodelación y lo que
parecía ser un espacio virtual apenas para el desahogo por el posible cierre
permanente, tuvo su efecto: una nota en El Carabobeño, una nota a dos columnas
en la que le hacía seguimiento al cierre del cine. Y días después otra con la
Rectora dando explicaciones sobre retrasos con los materiales y recursos económicos
y finalmente autoridades dando fecha de reapertura con el documental Tiempos de
Dictadura.
El cine volvió a abrir sus puertas en la fecha prometida y todos
estaban dándose felicitaciones y ahora defendían al cine como un espacio para
la promoción cultural y descubrimos que eran fanáticos tanto de Román Chalbaudcomo de Lars von Triers y una parte de la distinguida valencianidad se tomó las
fotos en el renovado lobby del cine y unos días después asistimos y quedamos
gratamente sorprendidos con la remodelación que incluyó la instalación de un
proyector DVD para las pelis que sólo llegan formato digital.
Maria Alejandra, Miguel Angel Landa y Roman Chalbaud
¿Luego que ocurrió en el grupo que pedía reabrir el cine? Pudo
haberse marchado a los cuarteles de invierno a contar sus hazañas mil veces a
los nietos, pero en lugar de eso permaneció como un espacio digital vivo, local
pero de alcance universal desde donde celebramos curiosidades cinematográficas,
trivias desconcertantes, recibimos recomendaciones que no llegarían de otro
modo, a algunos nos han dado espacios para publicar textos, nos han puesto al
tanto de actividades culturales en sitios como el Museo Casa de La Estrella, encuentros
que se han convertido en sabrosas tertulias reales. Así como un espacio
parala difusión de la cultura en
general.
De esa forma el Grupo Li Po nos convirtió en héroes y salvamos al
Cine Arte Patio Trigal (aunque realmente no sabemos que tanto peso tuvo este
grupo en la reapertura del cine) pero así se lo contaré a mis nietos cuando me
retire a mis cuarteles de invierno.
Reestreno de Casablanca en la Casa de la Estrella. Esta actividad se realizó con la ayuda de David Osío (de espaldas), Ada Virginia Vasquez (la creadora del grupo Reabramos el Cine Arte Patio Trigal) y Régulo Castro. Quien conozca a Grethel Bertorelli la podra hallar en la imagen. Agradecemos la participación de todos los asistentes a esta actividad.
Ya el Grupo Li Po ha pasado las 100.000 visitas y esta curiosidad
numérica es la excusa perfecta para darle un espaldarazo, pedirle que siga ahí,
que nos siga regalando las curiosidades culturales, políticas, económicas,
científicas, nacionales e internacionales y que además invitar a todo el que
tenga algo para compartir (en literatura, video, cine, música, etc.) a hacerlo.
Si es hermoso y bueno, el Grupo Li Po estará ahí para propagarlo y defenderlo.
¡Salud, poeta! y gracias… totales.
Javier Domínguez
Cartel del reestreno del filme Casablanca que se llevó a cabo en la Casa de la Estrella.
Actualmente es coordina el taller de narrativa “Escribe tu cuento” en la Fundación La Letra Voladora. Además de colaborar con microcuentos en el sitio web www.microcuentos.es
Javier Domínguez, Valencia, Venezuela. Narrador. Ha participado en
diversos talleres literarios. Entre sus obras publicadas tiene el libro
de cuentos El camino de los hilos, además de haber colaborado en varias
antologías nacionales e internacionales, en la revista Tlön, en las
publicaciones del Celarg y en los medios digitales Letralia.com y
panfletonegro.com. Participó en la III Semana de la narrativa urbana en
Caracas, Vezuela. Actualmente trabaja en su primera novela y una nueva
colección de cuentos.
El camino de los hilos puede leerse o descargarse pulsando aquí
Está bien,
no es política ni académicamente correcto, luego entonces:
Porque Casablanca
es un clásico del cine de la era dorada hollywoodense.
Ok, no es El Ciudadano Kane, no es las Uvas de
la Ira, no es Un Tranvía llamado Deseo, no es Psicosis y muy pocos, en términos
estadísticos nadie, recuerda el nombre de su director: Michael Curtiz ni de sus
guionistas los hermanos Julius y Philip Epstein y Howard Koch.
Aún así
insisto, Casablanca es un clásico, una obra maestra.
Al menos en
mis términos, según los cuales un clásico es una obra maestra del lenguaje
establecido en un momento determinado de la historia de algún arte, que a la
vez descubre caminos hacia el futuro de ese mismo lenguaje, caminos que serán
recorridos, explorados y conquistados por las siguientes generaciones de
hacedores de clásicos y por nosotros, esos que seguimos sus señales en la
maravillosa aventura de seguir adelante.
Dicho esto,
a continuación paso a detallar algunos otros de mis porques, los usos magistrales
del lenguaje establecido del arte de contar historias audiovisuales y algunos
de los nuevos caminos hallados, algunos parcialmente recorridos otros apenas
señalados:
* El excelente uso de la canción “As time
goes by” como leit motiv de la música incidental y especialmente de su manejo como
elemento narrativo, que la convierte en un signo dramático de increíble poder
en la relación entre los protagonistas. Incluso frases de la letra de la
canción _que no fue escrita para la película_ parecen aparecer en los diálogos
especialmente en las cavilaciones de Rick e Ilsa. Si la miramos desde una
lectura clásica esta canción cumple la función del Coro en las tragedias
griegas, por un lado la letra sirve como comentario y reflexión externa sobre
lo acontecido a los personajes principales y de anticipación aciaga de lo que
podría ocurrir, función que es reforzada por el uso de variaciones orquestales de
la misma en aires ominosos la mayoría de las veces. Por otro lado la canción sirve
como signo que enlaza el destino de Ilsa y Rick a la vez que el del personaje
que funge como Corifeo: Sam; en quien se cumple al mismo tiempo el trabajo de otro
personaje infaltable en el diseño dramático griego: El Oráculo, el individuo con
el poder de convocar a su través la voz de los dioses, en Casablanca, la agorera
“As times goes by”.
* Un señalamiento de orden dramatúrgico
novedoso para esos días: la relación amorosa en la cual el desconocimiento del
pasado del otro es un acuerdo fundamental: we said: no questions _ Dijimos que
no haríamos preguntas.
* Otro
señalamiento, este de orden escénico: El desarrollo de una escena dentro de
otra escena. La secuencia de suspenso que se desarrolla dentro de la escena de
interpretar _ en diégesis _ la canción de aire español de la cantante que se
acompaña a la guitarra.
* El manejo magistral del lenguaje
visual. Estamos en 1942, las técnicas del claroscuro están en su apogeo y
Casablanca no podía filmarse de otro modo, recordemos que esta es una
producción de un gran estudio con dos grandes estrellas como eran Ingrid
Bergman y Humphrey Bogart, por ello la dirección se mantendría dentro del canon
ya fuertemente establecido en Hollywood. No es una obra “de autor” en el
sentido que veinte años después llegaríamos a considerar trabajos como este.
Sin embargo, la dirección de arte, cámara y uso de la luz, tomó descubrimientos
del cine negro del cual Bogart fue parte importante y los integró a un film en
principio de limitadas ambiciones artísticas, destacamos el uso de sombras, de
las siluetas, de los múltiples focos de luz.
* El manejo inobstrusivo de recursos del
simbolismo en un melodrama. Siguiendo un tanto los hallazgos del cine de tono
expresionista filtrado por el cine negro hollywoodense, la puesta en escena de
Casablanca marca gestos y objetos simbólicos con inusual fuerza en un film
“comercial”, como en la escena donde Rick después de una violenta escena con
disparos presenciada por todos los asistentes al Café-casino, les tranquiliza
con un breve discurso en medio del cual se detiene brevemente en una mesa y al
paso endereza una pequeña copa caída y sigue adelante hasta el piano donde
ordena a los músicos reiniciar su trabajo y que todo siga como antes, sendo
gesto simbólico de “poner todo en orden” como si el incidente anterior no
tuviera la menor importancia, como el levantar una copa que alguien tropezó.
Notemos que la copa (o su sucedáneo el vaso) es un referente usado varias veces
en la historia marcando momentos climáticos en la escena de flashback entre Ilsa
y Rick en Paris que cierra con una copa que Ilsa tropieza, imagen que se repite
también como cierre en la escena flashforward siguiente donde es Rick quien
vuelca su vaso; en otro momento en una escena secundaria de mostración, Carl el
maitre del Café comparte un trago con una pareja alemana que celebra su
inminente partida hacia América y Carl saca de un bolsillo “su copa” que de
alguna manera viene a simbolizar la esperanza del cambio, del giro del destino
en un tono feliz en esta escena, en un tono infortunado en las antes citadas.
* Un guión con pocas concesiones al entorno
patriotero de sus días. Un guión donde la mayoría de los personajes navegan en una
ambigüedad moral rayana en la indolencia, algo bastante atrevido en un film
dirigido a las grandes masas y en pleno desarrollo de la segunda guerra mundial
cuando la necesidad de motivar a los ciudadanos estadounidenses hacia la
necesidad del esfuerzo bélico era de primordial importancia y donde el grueso de
la producción cinematográfica estaba saturada de héroes prístinos y verticales
como el Lazlo de Casablanca.
* El manejo magistral del arte del
diálogo. Nos referimos al arte de la dramaturgia anglosajona heredera de la
tradición griega de Sófocles, Aristófanes, Eurípides, pasando por Shakespeare, por
el West End londinense, el Broadway de Nueva York y por Hollywood. De lo
entonces reciente se toma la sutileza del humor, de las ironías, lo entredicho,
lo sugerido; de la tradición antigua se toma la construcción de diálogos
siguiendo la retórica clásica, la establecida en tiempos del senado de la
República Romana, la pragmática del discurso de Cicerón. Un ejemplo:
De la escena
desenlace de la historia amorosa entre Ilsa, Rick y Lazlo, donde el habilidoso
Rick despide a su amante, le confirma al marido el adulterio, logra que ambos
hagan lecturas distintas de sus palabras y se vayan de brazos, felices y
contentos.
Rick (el amante): Hay algo
que debe saber antes de irse.
Lazlo (el esposo): No le he
pedido a usted ninguna explicación.
Rick: Pero voy a dársela porque puede tener
importancia. Dijo que sabía lo de Ilsa y
yo.
Lazlo: Sí.
Rick: Pero
no sabía que anoche estaba conmigo cuando llegó usted a buscar los
salvoconductos. No es cierto Ilsa?
Ilsa: (la amante): Sí.
Rick : Lo
intentó todo y nada dio resultado, y quiso convencerme de que aún seguía
enamorada de mi, pero eso terminó
hace ya mucho tiempo. Para salvarle,
pretendió que no era así, e hice
ver que le creía. (1)
Intentemos un juego creativo e imaginemos
este diálogo en un contexto jurídico, con las modificaciones necesarias:
El Abogado: (Al
jurado) Hay algo que debe saberse antes de finalizar este juicio, porque
puede
tener importancia (al testigo) Dijo que sabía lo de su esposa
y Rick.
(murmullos entre el público)
El Juez:
(Martillando) Silencio! Silencio!
El
Abogado: Dijo que sabía lo de su esposa
y Rick.
Lazlo: (como
testigo) Sí.
El Abogado: Pero no sabía que anoche estaba con
Rick cuando llegó usted a
buscar los
salvoconductos, como consta en la declaración de su
esposa
(Ilsa). No es cierto?
Lazlo: Sí.
Abogado : La señora Lund lo intentó todo y nada dio
resultado, y quiso
Convencer a
Rick de que aún seguía enamorada de él, pero eso
terminó hace ya mucho tiempo. Rick, para salvarle, pretendió
que no
era así, e hizo
ver que le creía.
En términos del discurso deliberativo
clásico el principio es el siguiente:
1.- Exordio. El orador atrae la atención sobre sí y sobre la
importancia de lo que a continuación procederá a expresar: Hay algo que debe saber antes de irse.
2.- Proposición. dijo que sabía lo de Ilsa y Yo.
3.- Refutación. Anticipando en este caso las inevitables objeciones y
desviando la atención hacia donde conviene:
Pero no sabía que anoche estaba conmigo….
4.- Pruebas. No es cierto Ilsa?
5.- Confirmación. Lo intentó todo y nada dio resultado, y quiso
convencerme de que aún seguía enamorada de mí.
6.- Refutación. Pero eso terminó hace ya mucho tiempo.
7.-
Conclusión. Para salvarle, pretendió que no era así, e hice ver que le creía.
Es este el
origen de la tradición del diálogo argumentativo en la dramaturgia occidental:
el discurso jurídico deliberativo establecido para la posteridad por Cicerón en
varios de sus escritos. La tradición anglosajona ha hecho de estos
procedimientos un canon que resulta fascinante descubrir en Shakespeare y Wilde
entre tantos. Este Canon sobrevivió
en la escritura anglosajona para el cine hasta al menos los 70’s. (2)
* La dirección de actores. El tratamiento
poco convencional del tono de los diálogos, al darles un tono conversacional en
un drama, género siempre proclive a la hipérbole. Por otra parte la coreografía
de gestos dramáticos de tenor simbólico que abrió caminos que en el cine
comercial facilitó el desarrollo del diseño de personajes y puestas en escena desde
una perspectiva más sicológica.
* Más de esto. Recordemos que en esos
días de los años 40 y hasta entrados los sesenta, en el mundo occidental las
escuelas de actuación eran academias donde se enseñaba la tradición teatral y
esto pasaba por la declamación y el canto, es decir por el entrenamiento en el
manejo musical del tiempo y la palabra. En el cine acá y allá _ en América y
Europa _ las actuaciones partieron de esta tradición, en la cual el estilo de
los diálogos hace imprescindible el domino del arte del “Timing”, esa habilidad
para decir los textos concertados en cierto tempo y ritmo, en un fraseo
característico donde la interacción musical entre los dialogantes lo es todo.
Un ejemplo: todas las escenas de Ilsa y Rick, y destacando de entre el resto
del film el contrapunto entre Rick y Ugarte el personaje del gran maestro Peter
Lorre.
* De los hallazgos de la entonces emergente
nueva escuela de actuación cinematográfica citamos la actuación de Sam, el
pianista, en la escena donde ve a Ilsa aparecer en el café de Rick. Sin
pronunciar palabra alguna, mas sin los manierismos propios de la pantomima, Sam
nos muestra primero su sorpresa, desagradable al parecer y luego confirma nuestros
temores sobre lo que la presencia de Ilsa en Casablanca podría desencadenar, y
todo sin pronunciar palabra alguna, y con una economía de gestos digna de un De
Niro, y estamos hablando de un personaje secundario con poca participación real
más que la de servir de marco y médium a la omnipresente canción “As time goes
by”. En un film más tradicional o conservador ( o mediocre) aún hoy día, se
contentarían con poner en su boca textos como:
Oh Dios! Es Ilsa!
Oh Dios! Pobre señor Rick! Es Ilsa!
Oh Dios! Es la señorita Ilsa! Me temo
que su presencia en Casablanca abra la puerta a eventos que prefiero no
imaginarme. Pobre señor Rick…
* Y ya para cerrar. No importa cuánto esfuerzo
le dediquemos a contextualizar un film de tantos años ha, en nuestros días
siempre se corre el riesgo de que los diálogos de una obra como Casablanca
resulten una retahíla de lugares comunes, muchos de ellos de un potencial paródico
irresistible. Esa es una de las cargas de las obras maestras, la de generar un
universo de copias, secuelas, pre-cuelas, remakes, citas, remedos, caricaturas,
imitaciones, plagios, revisiones, correcciones; en otras palabras, la mayoría
de las obras maestras son asimiladas en las culturas que las producen hasta
perderse de vista su origen y muchos de sus maravillosos hallazgos se
convierten en simples lugares comunes. Una anécdota, mi hijo de 21 años, otaku,
que no ha visto la película, ni es aficionado al cine clásico, se cruzó
mientras yo reveía Casablanca preparando
este texto y la reconoció casi de inmediato, lo que resultó una gran sorpresa
para ambos; y es que filmes clásicos como Casablanca están por todas partes,
especialmente en las incontables citas paródicas que pasan por Monty Phyton, Groucho
Marx, Mel Brooks, Woody Allen, Leslie Nielsen, Bugs Bunny, Los Simpsons, los
Animaniacs y en prácticamente todas las telenovelas, las de acá, allá, acullá y
del más allá. Así de común es su presencia en la cultura que compartimos.
Bien. Prepárense
para ver una historia audiovisual llena de secuencias, sonidos, música,
escenas, imágenes, diálogos y frases que ya conocen aunque jamás hayan visto la
película: BIENVENIDOS AL MUNDO DE CASABLANCA.
(1 ) Recomendamos al
lector cinéfilo o simple curioso como quien escribe, analizar desde esta
lectura ejemplos de discursos deliberativos en los abundantes filmes y series
de televisión que incluyen juicios, jueces y abogados; recomendamos
especialmente el argumento final del personaje de Al Pacino en Perfume de Mujer,
o los de Gregory Peck en Matar a un Ruiseñor, o los perturbadoramente dulces de
la maravillosa sicótica de Kathy Bates en Misery al inicio afirmando su
carácter de fan devota y criatura
inofensiva, y luego justificando su total inmisericordia: ¡Bravo!
En el estilo dialógico más
tradicional recomendamos el duelo verbal entre el personaje Margot Channing
(Bette Davis) y Edison Deblin (George Sandres) en Eva al desnudo o Todo sobre
Eva, en la escena donde Margot ha llegado tarde a la lectura de una nueva pieza
teatral y Eva ha aprovechado la ocasión para hacerse notar ganándose la
admiración de todos y la aprensión de Margot al final del excelente diálogo. En
estilo más contemporáneo sugerimos los inquietantes intercambios entre Hannibal Lecter (Anthony
Hopkins) y la agente Sterling (Jody Foster) en sus escenas a través del
simbólico cristal de las celdas en El Silencio de los inocentes, especialmente
destaco el que cierra el Dr. Lecter con una cita del musical Oklahoma!: la
gente podría pensar que estamos enamorados…genial el guión, genial la dupla
Foster-Hopkins.
(2) En días más recientes hay un film
basado en una pieza teatral adaptada al audiovisual por su propio autor, que
rescata de alguna manera esta tradición del arte del diálogo: Mi Cama de Zinc,
de David Hare, quien por cierto escribió también el guión de Las Horas, Mi Cama
de Zinc es un auténtico tour de force
entre tres personajes inmersos en un peculiar trío amoroso.
Play it, Sam. As time goes by- versión original cantada por Dooley Wilson,película Casablanca, USA, 1942.
*******
Este texto fue leído durante el reestreno de la película Casablanca en Valencia, la de Venezuela el sábado 6 de octubre de 2012.