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lunes, 9 de febrero de 2026

Eugenio Montejo y Guillermo Arriaga: Y la Tierra giró para acercarlos

 



Estimados Liponautas


Hoy le hacemos llegar el relato de como  Guillermo Arriaga, llegó a conocer al poeta venezolano Eugenio Montejo  (Caracas, 19 de octubre de 1938 - Valencia, 5 de junio de 2008) y de como obtuvo la autorización por parte del poeta pata incluir unos versos suyo en el guión de la película 21 gramos. Todo un relato muy campbeliano de viaje, de búsqueda y conformación del heroe. Ciertamente no sabemos que tanto de verdad y que tanto de reconformación de la realidad o de la memoria tiene la narración. Pero no podemos negar que el cuento tiene su encanto, más aún con el sabor nacionalista de tener como protagonista a un poeta local y que llegamos a conocer y a coincidir en algunas de las colas oficinescas de la Universidad de Carabobo. Montejo sabía de las taras propias del submundo universitario. Recuerden de como en este blog compartimos con ustedes una carta de Montejo dirigida al Director de Cultura de la Universidad de Carabobo del año 1974 en la entrada: Quisiera pedirte que gestionaras mi aumento, aquí en Lóndres estoy muy apretado. Una carta de Eugenio Montejo a Felipe Herrera Vial..

21 GRAMOS 2003 trailer subtitulado       


Arriaga dice que el uso del fragmento del poema de Montejo en la película 21 gramos le sirvió de impulso al escritor venezolano y lo hizo más conocido. Nosotros creemos que eso sucedió fuera de Venezuela. En nuestro país recordamos que cuando vimos la película junto con unos amigos, que eran empleados de la Universidad de Carabobo, la mención a un poeta venezolano les pareció curiosa y cuando les participamos que el poeta era Montejo no les provocó ninguna reacción porque no lo conocían. Venezuela es el país donde los escritores son conocidos solo si son políticos, funcionarios de cierto peso , escriben telenovelas o salen en televisión. Lo usual es que los escritores solo sean  famosos entre escritores y unos cuantos lectores. Nosotros somos creyentes de que en Venezuela hay dos formas de  medir la popularidad o fama  los poetas: la primera con disgusto y la segunda con gusto. Con disgusto es cuando te meten en el canon y los estudiantes deben padecer la lectura de algún autor y con gusto  cuando algún poema o fragmento se hace parte de la vida diaria como por ejemplo cuando un grafitero escribe con aerosol sobre una pared un verso de algún poeta o cuando recitan el poema de algún escritor en todas las radios por lo menos una vez al año como sucede con Las Uvas del Tiempo de Andrés Eloy Blanco todos los 31 de diciembre. Aunque es bastante curiosa la cantidad de visitas, unas 13.459 desde el año 2007, en el video del poema "En otro cuerpo" una grabación de su participación en el renombrado y muy cuestionado Festival de Poesía de Medellín. Comparenla con las 1334 Visualizaciones del poema "Terredad" que fue subido en 2021.

Conocen la expresión: "Un secreto a voces" para hablar de algo que todo el mundo conoce pero que nadie publicita o comenta, el equivalente en el mundillo literario de Venezuela sería "Un secreto mudo" porque los escritores solo son famosos dentro del gremio, un caso extremo de endogamia literaria. Exceptuando los casos que mencionamos hace unos momentos.

Y la Tierra giró para machacarnos

Imagen tomada de aquí


Un caso curioso dentro del vademecum cultural popular venezolano es el del poco aprecio por Sean Penn, como persona. Usualmente la mayoría de la gente solo lo recuerda porque usaba como pera de boxeo a Madonna. Así que no estamos seguros de como recibiría el público venezolano que Sean Penn, ese que machacaba a Madonna, recitara los versos de Montejo.

Esperamos que disfruten de la entrada


Atentamente


La Gerencia



En otro cuerpo (Eugenio Montejo, Venezuela)

13.459 Visualizaciones desde el 9 may 2007 hasta el 8 feb de 2026

https://m.youtube.com/watch?v=IJb8mTxoTW0





Eugenio Montejo; Terredad
1334 Visualizaciones desde el 10 abr 2021 hasta el 9 feb de 2026


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Por qué elegí el poema de Eugenio Montejo en «21 Gramos» y cómo sucedió?, por Guillermo Arriaga


JULIO 27, 2021


Por: Guillermo Arriaga



Contaré aquí por qué elegí el poema de Eugenio Montejo en «21 Gramos» y cómo sucedió. Alguna vez, en casa de Jaime Aljure, mi editor, le dije que no encontraba poetas poderosos. Sacó un libro de Montejo y me leyó en voz alta un par de poemas.


Quedé prendado de la elegancia y la fuerza de Montejo. En una visita a Caracas, pedí su número de teléfono y después de varios días de dudarlo y como vil fan, me atreví a llamarlo. Apenas me escuchaba y me pidió volver a marcarle.


Al contestarme le dije que era un novelista mexicano y que deseaba conocerlo. Me citó, para mi horror, a las siete de la mañana en domingo en un café céntrico. Tenía una cena y dormiría tarde, pero se trataba de Montejo y no pensé cancelar.


Nos encontramos. Los únicos en el café a esas horas. Eugenio Montejo vestía impecable. Traje y corbata. Se aprestaba a un largo viaje. Se portó generoso y amable. Intercambiamos libros y nos despedimos.


En repetidos viajes a Caracas, pregunté en varias librerías por sus libros. No los habían reeditado. Una tristeza. Para mí el mayor poeta vivo y no era conocido en su tierra. En cuanta entrevista me hacían allá, no desaproveché para promover su obra.


Cuando escribí «21 Gramos» decidí hacerle un homenaje a su inmenso poema «La tierra giró para acercarnos». Lo incluí y se decidió producir la película. Le mandé un mail para contarle y respondió con un escueto mensaje de agradecimiento y de alegría por ello.


Cuando los abogados del estudio vieron que había incluido un poema, me informaron que era necesario un documento por escrito y notariado donde Montejo. Le escribí a Eugenio pidiéndoselo. No respondió. Desesperado intenté llamarle. Nada. Le mandé docenas de mail. Nada.


Los abogados americanos me advirtieron: «si no hay autorización por escrito, el poema no va». Le mandé más correos a Montejo implorando por el documento. Nada. «No va», insistieron los abogados. Pregunté qué podía hacerse.


La única alternativa era que yo entregara un documento notariado donde me hiciera responsable financiera y legalmente por cualquier demanda que el autor ejerciera contra el estudio. Lo entregué. No deseaba que el poema se excluyera de la película.


La película se exhibió en varios países y el nombre de Montejo empezó a ser conocido. Se reimprimieron sus libros en Venezuela con grandes tirajes, y el público venezolano se paraba a aplaudir en los cines cuando Sean Penn recitaba su poema.


Me sentí feliz del éxito del poema pero aún pendía sobre mí una posible demanda por incluirlo, hasta que una noche recibí una llamada. Era Montejo. Se disculpaba por no haber contestado los correos. Él pensaba que se trataba de un cortometraje estudiantil y que exagerábamos al pedirle un documento notariado. Que nunca pensó que Sean Penn fuera quien hiciese mención a su poema. Nos hicimos amigos. Juntos viajamos a Valencia, su ciudad, a presentar «Los elefantes nunca olvidan», cortometraje dirigido por Lorenzo Vigas y que yo produje.



Ese viaje en carretera, de casi dos horas y media, lo guardo como uno de los mejores de mi vida. Montejo me deslumbró con anécdotas y relatos sobre su vida, sobre Caracas, sobre Venezuela, sobre su brillante poesía.


Nos volvimos a ver en México y me llamó para invitarme a la entrega del Premio Octavio Paz que merecidamente le fue otorgado. Desafortunadamente, Eugenio murió al poco tiempo por cáncer pulmonar. Lamenté, y aún lamento, su partida. Le quedaban decenas de poemas por escribir.


En estos tiempos aciagos para Venezuela, nada mejor que releer a Montejo y recordar la belleza y claridad de su escritura.


 


La tierra giró para acercarnos

La tierra giró para acercarnos,

giró sobre sí misma y en nosotros,

hasta juntarnos por fin en este sueño,

como fue escrito en el Simposio.

Pasaron noches, nieves y solsticios;

pasó el tiempo en minutos y milenios.

Una carreta que iba para Nínive

llegó a Nebraska.

Un gallo cantó lejos del mundo,

en la previda a menos mil de nuestros padres.

La tierra giró musicalmente

llevándonos a bordo;

no cesó de girar un solo instante,

como si tanto amor, tanto milagro

sólo fuera un adagio hace mucho ya escrito

entre las partituras del Simposio.


Eugenio Montejo

 


https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/por-que-elegi-el-poema-de-eugenio-montejo-en-21-gramos-y-como-sucedio-por-guillermo-arriaga/





A continuación el dialogo de la película donde se recita el fragmento del poema: 
 

Paul Rivers (Sean PennCristina Peck (Naomi Watts)
 


Paul Rivers: -Hay un número oculto en cada acto de la vida, en cada aspecto del universo, fractales, materia… hay un número que clama por decirnos algo…. te estoy aburriendo.

Cristina Peck: -No, no, yo…, lo siento.

Paul: -Lo se, lo que intento explicar es que los números son una puerta para entender un misterio que es mayor que nosotros. El modo en que dos personas desconocidas llegan a conocerse. Hay un poema de un escritor venezolano que empieza: “La tierra giró para acercarnos más, giró sobre si misma y en nuestro interior hasta que por fin nos reunió en este sueño”

 

Cristina: -Muy bonito

Paul: -Tienen que ocurrir tantas cosas para que dos personas se conozcan. En el fondo, eso son las matemáticas.



La transcripcion del dialogo fue tomada de Jaquemate









En la siguiente entrevista radiofónica que le hizo en su programa "¡Los Increibles!, el escritor  Leonardo Padrón a Eugenio Montejo, este último recita los tres verso que recita Sean Penn, en el minuto 16:28.



Los Imposibles de Leonardo Padrón con Eugenio Montejo: Poesía para el mundo🌎



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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


Enlaces relacionados:




































14/03/2026

sábado, 27 de septiembre de 2025

Víctor Cadet: del homo erectus al homo radiophonicus en la Valencia de Pocaterra

 

VÍCTOR CADET desde el estudio de la radio en la Torre Da Vinci en la avenida Bolívar Norte|Fotografía de JOSÉ ANTONIO ROSALES


Estimados Liponautas

 

Sean bienvenidos a esta nueva entrega de nuestro navío digital. Hoy lo acercaremos a Víctor Cadet, un locutor venezolano y la labor que ha venido realizando desde hace tiempo, en Valencia, capital del estado Carabobo y ciudad natal del escritor José Rafael Pocaterra. Valencia, la de Pocaterra es una expresión usual de la escritora venezolana Marichina García Herrero.


Disfruten de la entrada


Atentamente


La Gerencia


José Rafael Pocaterra (1889-1955) siempre fue un escritor que estuvo en el ojo del huracán de los acontecimientos de su tiempo


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Víctor Cadet: el homo radiophonicus


Por Papel Literario

JUNIO 13, 2025 12:30 AM



En las venas de Víctor Cadet no solo corre sangre, sino también las ondas hertzianas de la radiodifusión, esas frecuencias invisibles que han tejido, durante medio siglo, un coro de voces, imágenes y emociones. Cincuenta años de trayectoria no son un simple almanaque de fechas, sino un archivo vivo de pasiones, donde la radio, la publicidad y las artes escénicas se entrelazan en un relato mítico. Cadet, un hombre que ha sabido ser a un tiempo narrador, actor y creador, encarna esa rara alquimia que transforma el efímero instante del arte en una resonancia perdurable.



Por RAFAEL SIMÓN HURTADO


Su madre, la gran maestra


Víctor Cadet reflexiona sobre su profunda conexión con la radio, influenciada por su madre, Haydée Cadet, una locutora que lo introdujo al medio desde niño al llevarlo a estudios de grabación. Aunque creció inmerso en este ambiente, su vocación no es solo herencia familiar, sino una pasión personal por comunicar. Define su rol como el de un “comunicador” más que un simple locutor, abarcando producción, musicalización y edición, con un enfoque global similar al teatro.


El apellido Cadet es sinónimo de radio en Venezuela. Yo diría que tiene denominación de origen, como dicen los españoles para referirse a la buena reputación de sus productos. Es una marca, heredada del legado de tu madre Haydée Cadet. ¿Cómo se metabolizó en ti ese legado desde tus inicios?



El legado de mi madre, Haydée Cadet, es una presencia constante en mi vida y mi carrera. Crecí escuchándola en la radio, con su voz llenando la casa todas las noches, transmitiendo en vivo con esa calidez y profesionalismo que la caracterizaban. Era una figura imponente, no solo por su talento, sino por su compromiso con conectar con la audiencia. Producir con ella Horizonte, un programa infantil, fue mi primera escuela. Ahí aprendí a estructurar contenidos, a entender el ritmo de la radio y, sobre todo, a respetar al oyente. Ese programa me enseñó que la radio no solo informa o entretiene, sino que puede ser un espacio de formación y cercanía. Mi madre me inculcó que la radio es un servicio, una responsabilidad. Ese legado se metabolizó en mí como un amor por el medio y un deseo de honrar su nombre, pero también de encontrar mi propia voz dentro de esa tradición.





¿Puedes enumerar las emisoras en donde has trabajado?


He tenido la suerte de trabajar en varias emisoras que me han enriquecido como profesional. Entre ellas están Radio Satélite, Radio Latina (estaciones de radios ya desaparecidas). En esta última hice programas culturales con la producción del artista plástico Wladimir Zabaleta y guiones del escritor Juan Calzadilla. Hasta la actualidad en Stereo 97. 9 FM, en donde recién celebré el primer aniversario. Cada una me ha dado una perspectiva distinta sobre cómo llegar a diferentes audiencias, desde las comerciales hasta las más alternativas.





Además de radio, has hecho publicidad, cine y teatro, has sido editor de la revista Rasgadodeboca, y eres amante de la música (¿Te gusta el reguetón?). Recuerdo presentaciones en la Escuela Teatro Ramón Zapata (Médico a palos, de Molière) y el Teatro La Campana, con Isidro Brachitta. ¿De qué manera estas experiencias han sumado en tu carrera como locutor y comunicador?


Todas estas experiencias han sido como piezas de un rompecabezas que me han ayudado a construir mi identidad como comunicador. El teatro, por ejemplo, con obras como Médico a palos en la Escuela Teatro Ramón Zapata o las presentaciones en el Teatro La Campana, me dio herramientas para manejar la voz, el ritmo y la emoción, que son esenciales en la radio. La publicidad me enseñó a ser preciso, a transmitir un mensaje en pocos segundos, algo que aplico al estructurar segmentos radiales. El cine me ayudó a entender la narrativa visual, que, aunque no se ve en la radio, influye en cómo imagino las historias que cuento. Editar Rasgadodeboca me dio un ojo crítico para los contenidos y una sensibilidad hacia las historias que resuenan con la gente. ¿Y el reguetón? (risas). Digamos que aprecio su energía y su capacidad para conectar con audiencias jóvenes, pero mi corazón está más cerca del jazz, la salsa y la música clásica. Todo esto me ha dado versatilidad para adaptarme a diferentes formatos y públicos, y me ha enseñado a ser un comunicador más completo, capaz de jugar con tonos, emociones y contextos.


Una vieja fotografía de la fachada de la  antigua sede de la Escuela de Teatro Ramón Zapata mucho antes de comenzrce a caer a pedazos.


La típica “voz de locutor”


La conversación aborda la evolución de la radio, centrándose en cómo las voces y los paradigmas han cambiado con el tiempo, influenciados por la herencia cultural y profesional, especialmente a través de su madre, Haydée Cadet, una pionera que rompió el estereotipo de la locutora como “adorno”, al destacar como productora. La voz femenina en la radio, antes ligada a la sensualidad, y la masculina, a un engolamiento forzado, evolucionaron hacia una naturalidad que refleja la autenticidad de las personas.


Escuela de Teatro Ramón Zapata el 10 de septiembre de 2023, cayendóse a pedazos.

Imagen tomada del Blog Informativo Valencia Hoy


En entrevista con la escritora Laura Antillano, tu mamá (Haydée Cadet) le confiesa sobre la imagen que los oyentes se hacían de su apariencia, gracias a su voz. Recibía cartas y llamadas amorosas, también regalos. Al cabo de los años, la voz en la radio ha evolucionado. En las mujeres ha evolucionado desde la sensualidad y en los hombres desde cierto engolamiento. ¿Cómo observas esta evolución?


Es cierto que la voz en la radio ha tenido una evolución marcada por los cambios culturales y tecnológicos. En la época de mi madre, la voz femenina solía asociarse con sensualidad o calidez maternal, y la masculina con una autoridad casi teatral, ese engolamiento que mencionas. Hoy, la radio busca autenticidad. Las voces, tanto de hombres como de mujeres, tienden a ser más naturales, menos impostadas, porque el público actual valora la cercanía, la honestidad, y, sobre todo, el mensaje. La sensualidad o la autoridad no han desaparecido, pero se expresan de manera más sutil, más conversacional. Creo que esta evolución refleja una audiencia que quiere sentir que el locutor es alguien como ellos, no una figura distante. Mi madre recibía cartas porque su voz creaba una conexión íntima; hoy, esa conexión se busca a través de un tono más cotidiano, pero igual de poderoso.


Escuela de Teatro Ramón Zapata el 10 de septiembre de 2023, cayendóse a pedazos.

La radio, “la gran sobreviviente”


Cadet destaca la importancia de la voz como herramienta para transmitir el mensaje sin “ruido”, y cómo la naturalidad y el contenido relevante, más que una voz impostada, capturan la atención del oyente. Describe la radio como "la gran sobreviviente" frente a otros medios, como la televisión y la prensa escrita, debido a su bajo costo, accesibilidad e inmediatez, comparándola con una "mochila" que se lleva a cualquier parte. Sin embargo, reconoce la competencia de las redes sociales y el impacto de los podcasts, que, aunque distintos, se benefician de la experiencia radial, pero pueden perder la esencia imaginativa de la radio al priorizar la inmediatez.


Una imagen que representa el estado de la libre expresión en Venezuela. Imagen tomada de aquí.



La radio es economía de recursos expresivos que desafía la imaginación. Después de la lectura, la radio obliga al ejercicio de la imaginación. ¿Es posible que la reinvención de la radio, ahora bajo el formato del podcast, se haya perdido el recurso esencial de la imaginación de quien escucha?


No creo que se haya perdido, pero sí se ha transformado. La radio tradicional te obligaba a imaginar todo: el escenario, los personajes, las emociones, solo con la voz y los efectos sonoros. Los podcasts, al ser más narrativos y a menudo más producidos, pueden ser más específicos, lo que a veces reduce el espacio para la imaginación del oyente. Sin embargo, los buenos podcasts, siguen apelando a esa chispa imaginativa, al uso de las pausas, la música y las descripciones evocadoras para que el oyente complete la imagen mental. El desafío es no saturar con demasiada producción; hay que dejar huecos para que la imaginación del oyente los llene. La magia de la radio, y del podcast bien hecho, sigue siendo esa capacidad de pintar con palabras.




El locutor, un “amigo cotidiano”


Dice Cadet que la radio mantiene su relevancia como hábito diario, especialmente en vehículos durante el “prime time” matutino, siendo un medio que acompaña y crea conexiones emocionales con los oyentes, quienes ven al locutor como un “amigo cotidiano”. Para captar la atención, enfatiza en la necesidad del uso del contraste, la variación en el discurso y la calidad del contenido, aplicando principios del arte y la narrativa periodística.


Generalmente, quien oye radio se mueve en distintos escenarios —la oficina o la casa—, con la voz de fondo como única compañía. ¿Cómo estructuras tus programas de radio? ¿Qué criterios sigues para enganchar al radioescucha?


Estructurar un programa es como contar una historia: necesitas un comienzo que atrape, un desarrollo que mantenga el interés y un cierre que deje algo en el oyente. Mi criterio principal es conocer a la audiencia: ¿quiénes son, ¿qué les preocupa?, ¿qué los motiva? A partir de ahí, diseño bloques que combinen información, entretenimiento y emoción. Por ejemplo, en un programa matutino, empiezo con algo ligero pero relevante, como una noticia local o una anécdota personal que conecte. Luego, alterno segmentos de música, entrevistas o reflexiones, siempre con un ritmo que no aburra. Para enganchar, busco ser auténtico, usar un lenguaje claro y crear momentos de interacción, ya sea con preguntas abiertas o invitando a la audiencia a participar a través de mensajes. También me gusta jugar con el tono: a veces serio, a veces humorístico, pero siempre cercano, como si estuviera hablando con un amigo.


Mensaje de Navidad de Radio Latina 1470 AM. Valencia - Venezuela. Año 1986.



Se ha elevado el nivel tecnológico de los medios de comunicación, y de la radio en particular, ¿crees que ha evolucionado en la misma medida el buen gusto en los contenidos?


No siempre. La tecnología ha democratizado la radio, permitiendo que más voces se escuchen, pero también ha traído una saturación de contenidos que no siempre priorizan la calidad. Hay programas que apuestan por el sensacionalismo o la repetición de fórmulas vacías para captar audiencia, lo que puede sacrificar el buen gusto. Sin embargo, también veo esfuerzos admirables: emisoras y podcasts que cuidan el contenido, que buscan educar, inspirar o provocar reflexión. El buen gusto no es solo estético; es respeto por el oyente, es ofrecer algo que enriquezca. Creo que la evolución tecnológica debe ir acompañada de una evolución ética y creativa para que el contenido esté a la altura.”


¿Qué te enamora de lo que haces, el medio o la relación con los destinatarios del mensaje?


Es una mezcla de ambos, pero si tengo que elegir, diría que la relación con los destinatarios. La radio es un medio increíble, con su intimidad y su capacidad de llegar a cualquier rincón, pero lo que realmente me enamora es saber que estoy tocando la vida de alguien, que mi voz puede acompañar, informar o hacer reír a una persona en su carro, su casa o su trabajo. Esa conexión, aunque no los vea, es mágica. Recibir un mensaje o una llamada de un oyente que te dice “gracias, eso que dijiste me llegó” es lo que hace que todo valga la pena.


Hay radios comunitarias, populares, educativas, alternativas, católicas y hasta rebeldes ( en que parte de Venezuela existe). Tomando en cuenta que el medio siempre le ha dado forma al mensaje, ¿podrías decirnos cómo definirías la radio que haces? ¿Cuál es la forma de tu mensaje?


Yo diría que hago una radio humana, cercana y reflexiva. Mi mensaje busca ser un puente entre la información, la emoción y la acción. No me interesa solo llenar el aire; quiero que lo que digo deje algo en el oyente, ya sea una idea, una sonrisa o una pregunta. Mi radio tiene raíces en lo comunitario, lo educativo, y, sobre todo, en lo cultural, influenciada por el legado de mi madre y por mi experiencia en emisoras diversas. La forma de mi mensaje es conversacional, con un toque de humor y mucha empatía, porque creo que la radio debe ser un espacio donde todos se sientan incluidos, sin importar de dónde vengan.


¿Crees que sea necesario trivializar el discurso para llegarle a la gente?


No, no es necesario. Simplificar no es lo mismo que trivializar. Puedes hablar de temas profundos o complejos con un lenguaje accesible, sin perder sustancia. Trivializar es subestimar a la audiencia, asumir que no están listos para ideas grandes. Creo que la gente está sedienta de contenidos que respeten su inteligencia, pero que se presenten de manera clara y relatable. La clave está en encontrar el equilibrio: ser claro sin ser simplista, ser entretenido sin ser frívolo.


La masividad de las transmisiones audiovisuales en la actualidad, ¿es una dificultad, o, por el contrario, abre nuevas oportunidades?


Es una oportunidad enorme. La masividad audiovisual puede ser un desafío porque compite por la atención del público, pero también abre puertas para integrar la radio con otros formatos. Por ejemplo, los podcasts y las transmisiones en streaming permiten llegar a audiencias globales, algo impensable hace unas décadas. Además, la radio puede aprovechar elementos visuales en redes sociales para complementar su mensaje sin perder su esencia sonora. La clave es adaptarse sin traicionar la intimidad que hace única a la radio. Es un momento para experimentar y llegar a más gente de formas nuevas.


Haydée Cadet



¿La radio tiene su propio público? Antes, tu mamá recibía cartas, y atendía llamadas, lo que le permitía medir su audiencia.


Sí, la radio tiene un público fiel, aunque hoy se mide de formas diferentes. Antes, las cartas y llamadas, como las que recibía mi madre, eran la forma de sentir el pulso de la audiencia. Hoy, tenemos redes sociales, mensajes de texto, métricas digitales. Pero el público de la radio sigue siendo especial: es gente que busca compañía, que valora la voz humana en medio de un mundo lleno de pantallas. Ese público sigue ahí, y aunque las formas de interactuar han cambiado, la conexión emocional es la misma.


¿Cuáles crees que han sido las habilidades que te han ayudado a hacer la radio que te gusta?


La empatía, sin duda, es la primera. Entender qué necesita o siente la audiencia es clave para conectar. También la versatilidad: saber pasar de un tono serio a uno ligero, de informar a entretener. La improvisación es otra habilidad importante; en la radio, las cosas no siempre salen como planeas, y tienes que reaccionar en el momento. Y, por último, la disciplina. La radio exige preparación, constancia y respeto por el tiempo del oyente. Todo eso, combinado con una pasión genuina por el medio, es lo que me ha permitido hacer la radio que amo.


César Miguel Rondón

César Miguel Rondón dice que él tiene años oyendo que la radio tiene el tiempo contado. ¿Cuál es la fuerza de la radio?


La fuerza de la radio está en su intimidad y su accesibilidad. Es un medio que no necesita que pares tu vida para consumirlo; te acompaña mientras conduces, trabajas o cocinas. A diferencia de otros medios, la radio crea una relación personal con el oyente, como un amigo que siempre está ahí. Además, su capacidad de adaptarse, ya sea a través de podcasts o plataformas digitales, demuestra que no está muriendo, sino evolucionando. Como dice César Miguel Rondón, la radio lleva décadas “agonizando” y sigue más viva que nunca porque conecta con lo esencial: la voz humana y la imaginación.


El preámbulo de los padecimientos actuales de los venezolanos.



Venezolano en el mundo


Víctor Cadet emigró a Uruguay, por lo que la conversación abordó la experiencia de la migración, destacando el impacto emocional y cultural de dejar un entorno familiar como locutor de radio en Venezuela, donde es conocido, para llegar a un país como Uruguay donde todo es inédito, incluyendo los modismos del mismo idioma. Describe la dificultad de empezar "de cero", en un lugar sin recuerdos ni conexiones personales, comparando la experiencia con “quemar las naves”. “Aunque dolorosa, es enriquecedora”. Destaca el fuerte sentido de comunidad y pacto social en Uruguay ( País que padeció un dictadura terrible, que llegó a violar el territorio venezolano de la embajada, razón por la cual gobierno venezolano de la época rompió relaciones diplomáticas con Uruguay, país que actualmente  tiene una ley que proteje a los criminales  de estado. Todo un ejemplo a seguir😟😞), donde se respetan normas de convivencia, y subraya la rica vida cultural de Montevideo, con numerosos teatros en actividad, y la estabilidad democrática, donde oposición y gobierno dialogan sin conflictos insalvables.




Disturbios en una nueva jornada de protestas en Venezuela

https://m.youtube.com/watch?v=IKWRVFPz7W8&pp=0gcJCRsBo7VqN5tD


A pesar de vivir en la actualidad en Montevideo, Uruguay, Víctor se mantiene en contacto con Venezuela, a través de su espacio “El Éxito del Ayer”, en Stereo 97.9, en Valencia; con su cuenta en X @victorcadet en la que registra las efemérides musicales de aniversarios significativos en el mundo de la música, y el recuerdo de artistas y obras icónicas. Y, sobre todo, con la gestión que lleva adelante la Fundación Haydée Cadet.



Mediante esta institución desea resguardar y compartir el legado cultural de Haydée Cadet. Un archivo sonoro, con aproximadamente 200 cintas grabadas, casetes, CDs y guiones de programas radiales. Una hemeroteca con recortes de prensa sobre la Venezuela folclórica y cultural, organizados meticulosamente durante más de 30 años.  Una discoteca, con entre 4.000 y 5.000 vinilos, algunos de los años 40, con material único no disponible en plataformas como YouTube. Y la “biblioteca borgiana”, que conserva libros y revistas especializadas en folclor, música, literatura venezolana, arte y publicaciones culturales.


La fundación, ya registrada, tiene como objetivo principal digitalizar y escanear todo el archivo (cintas, vinilos, hemeroteca y libros), para hacerlo accesible a investigadores y al público en general. Es el legado de una mujer carismática, que supo vender programas culturales en la radio comercial, un logro notable para su tiempo.


Esta labor es una “misión de vida”, no sólo por su valor personal, sino por su relevancia para la cultura venezolana y la humanidad.



https://www.elnacional.com/2025/06/victor-cadet-el-homo-radiophonicus/



El Credo de Aquiles Nazoa #AquilesCuento

https://m.youtube.com/watch?v=HaVRbpHB1W8&pp=ygUMdmljdG9yIGNhZGV0





Víctor Cadet Cultura en frecuencia modulada

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Rafael Simón Hurtado. " Al fondo la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá en MaracaiboEstado Zulia


Rafael Simón Hurtado

Escritor y periodista venezolano. Licenciado en comunicación social egresado de la Universidad Católica Cecilio Acosta (Maracaibo, Zulia). Ha obtenido el Premio Municipal de Literatura Ciudad de Valencia (años 1990 y 1992), el Premio Nacional de Periodismo Científico (2008),  el Premio de Periodismo “Jesús Moreno” (Universidad de Carabobo, 2009) y el Premio Nacional de Literatura “Rafael María Baralt" (2016). Ha publicado el libro de cuentos Todo el tiempo en la memoria y las crónicas literarias “Leyendas a pie de imagen, croquis para una ciudad”. Fue editor-director de la revista cultural Laberinto de Papel y de las publicaciones de divulgación científica Saberes Compartidos y A Ciencia Cierta, todas de la Universidad de Carabobo. 


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