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jueves, 14 de noviembre de 2024

YURI VALECILLO, fotógrafo a Zindy Rodríguez: En lo cotidiano está lo extraordinario

 

Yuri Valecillo. Foto coloreada.


MURMULLO DE PALOMA


COTEJO DE TRADUCCIÓN


YURI VALECILLO: BLANDIR LA REALIDAD COTIDIANA


BY ZINDY RODRIGUEZ  NOVIEMBRE 8,



En los melancólicos años noventa, algunos darketos nos reuníamos en espacios periféricos y clandestinos. El asombro nunca nos quedó a deber. Recuerdo, por ejemplo, la presencia de un notable caballero nacido en Venezuela, recién desempacado de la Europa de los muros derribados y su sorprendente capacidad para dominar las cámaras fotográficas y el filo de las navajas. Nos lo presentó Luis Martignon, claro, ese infante terrible se divirtió de lo lindo con la cara que pusimos cuando, para finalizar de forma contundente un debate sobre alguna terquedad intelectual posmoderna, Yuri Valecillo sacó un cuchillo tipo Rambo y lo lanzó con pericia y rapidez clavándolo justo en el centro de la mesa de discusión. Estábamos en casa de uno de los mayores expropiadores de libros de lujo de la ciudad, y no recuerdo cómo fue que ese espeso silencio se rompió, pero fue memorable. Yuri Valecillo, evidentemente, ha decidido estar en sentido contrario, provocar, ser exigente ante los argumentos e inteligencia en sus interlocutores. ¿Cuánto tiempo pasó después? No tiene caso saberlo. Qué mágica situación es poder ser jóvenes otra vez, para hablar de fotografía, política, Brasil y algunas claves secretas para comprender el mundo. Gracias, Yuri. Es edificante negarse a Macondo y elegir ser divertidos celestiales celestinos. La sorpresa sigue siendo la ruta.

Cartier-Bresson .Imagen tomada de Fotogasteiz.


Z: Henri Cartier-Bresson considera la existencia de un instante decisivo para capturar la realidad, ¿cómo ha cambiado la forma de mirar en tu propuesta fotográfica actual?


YV: Hablar de Henri Cartier-Bresson es hablar de todo el siglo XX, porque vivió casi cien años, o sea, cubrió todo un siglo. Desde la Guerra Civil Española, su radicalización con el movimiento comunista y su participación con los surrealistas, HCB pasa por todo el siglo XX y lo recorre con bastante fortaleza y mucha más inteligencia; de ahí que lo veamos no solamente como el fotógrafo, sino también como el sujeto que nutre teóricamente al reportaje gráfico. Además de que se ocupa del reportaje gráfico, lo hace con un contenido profundamente social y, como posee una perspectiva del mundo profundamente social, hace una fotografía politizada. Si la fotografía es politizada, esa imagen, bueno, el término es muy manido, “vale más que mil palabras”, la fotografía se torna palabra e imagen. Es muy difícil no inspirarse en él o, por lo menos, no tenerlo como mascarón de proa en nuestra propuesta como fotógrafos que hacemos reportaje.

Fotografía de Yuri Valecillo


Z: ¿Cuáles son los temas que atraen tu atención y la de tu lente en los contextos contemporáneos?


YV: En mi caso, la fotografía es la vida cotidiana. He tomado como sujeto a las grandes ciudades del mundo urbano. Me gusta la figura humana, me gusta explotar el detalle, me gusta el entorno y el contorno de la figura humana; me gusta verla como parte fundamental de la imagen que realizo. No hago paisaje, no hago paisajismo, no hago fotografía de arquitectura… Hago fotografía donde la figura humana es el centro de la imagen. Lo fundamental, en todo caso, es que me gusta hacerla y realizarla con atención y cuidado. Me gusta el movimiento social, los hombres y las mujeres, los seres humanos que luchan por causas que parecen generalmente perdidas, aunque Borges dice en algún cuento, creo que es en La forma de la espada, que los caballeros solamente luchamos por causas perdidas, seguramente, hoy diríamos, los seres humanos luchamos por causas perdidas, porque son causas que tendrán un reflejo o la consecución de su objetivo dentro de veinte o treinta años. Luchamos más allá de nosotros mismos, y la fotografía está hecha y diseñada para dejar un registro de seres que lucharon en un momento determinado, cuando las causas parecían ser imposibles.

Sebastião Salgado. Foto de Fernando Frazão.


Z: ¿Salgado o Capa?


YV: Salgado me gusta. Bueno, Salgado fue militante, al igual que Cartier-Bresson y Capa, tuvo una cercanía con el movimiento comunista; pero creo que la diferencia con Robert Capa es que en América Latina estamos casi siempre en la búsqueda de la muerte; hay un matrimonio con la muerte, aunque le temamos mucho. Hay un matrimonio malavenido con la muerte y en Salgado creo que, además, hay un encuentro con la necesidad. Es una apología de la pobreza. Me quedo con Capa.


Robert Capa por Gerda Taro. 1937

Z: ¿Navajas o mujeres?


YV: ¿Navajas o mujeres? Bueno, tú sabes que a mí me gusta el uso de la navaja portuguesa, la manera de combatir; también me gusta la navaja brasileña; me gusta el combate. Admiro y respeto la manera de blandir la navaja en el combate callejero, lo observo con paciencia. Me parece un acto fascinante. Hay un libro de Rubém Fonseca, el escritor brasileño, que se llama El gran arte  (llevada al cine en 1991 con el título de Exposurey habla del arte de pelear con navaja, es la historia de un asesino. 


Exposure Trailer 1991
The Knife or High Art or Exposure (1991) 1990s thriller movie trailer Peter Coyote Amanda Pays


Me gusta leerlo y releerlo, y bueno… Mujeres… ¡Caramba! Ese es un tema extenso, muy largo y muy delicado en el siglo XXI. Las navajas… si las porta otro, te pueden hacer daño; si la portas tú, puedes defenderte… De las mujeres no hay posibilidad de defensa.

Fotografía: Yuri Valecillo

En mi caso, es la eterna búsqueda del amor y lo apasionado de la vida. Las mujeres representan mucho más de lo que de lo que representaban en el siglo XX; las grandes conquistas del movimiento feminista del siglo XX son inconmensurables y vamos hacia algo mayor; la revolución del siglo XXI, no fue la revolución política en términos convencionales, es la revolución feminista, como revolución social y política que encabeza el movimiento del mundo.

Man Ray


Z: ¿Qué le dirías a las nuevas generaciones sobre los compromisos de la fotografía de manera personal y política?


YV: La fotografía es un compromiso personal. Se vincula de manera  colectiva, pero es un compromiso personal, inclusive, tremendamente solitario; porque lo único que no aparece en la fotografía es el fotógrafo. Es el sujeto que toma la foto, es el único que no tiene la eternización. La fotografía tiene su nombre, pero no hay imagen del fotógrafo realizando su trabajo. De ahí que sea muy interesante reflejar lo que le ocurre sin existir en la imagen dada; cuando se es un fotógrafo que estuvo allí, pero que no aparece la imagen. ¿Qué consejo puede darle uno a alguien? Nada. Cuando se dan consejos es porque ya no se pueden dar malos ejemplos. Yo no soy un buen ejemplo para hablar de los éxitos de un fotógrafo. Yo vengo de la vorágine política del siglo XX, de haber estado en El Salvador, de estar en una Venezuela muy violenta; de haber sido muy cercano al mundo de los colombianos, entonces vengo de ese mundo, de esa vorágine muy difícil que fue el siglo XX, donde todo se va diluyendo muy rápido en este sopor del siglo XXI, donde la tecnología está por encima de la lógica del proletariado, donde los trabajadores de servicios han dado demostración de una existencia poderosísima y donde estamos en otra realidad que nos circunda, atrae, atrapa de manera personal. Sobre los compromisos de la fotografía, pienso que la fotografía no tiene compromiso. Para ser fotógrafo tienes que ser parte de la gran corporación de los que hacen las cámaras fotográficas, porque ese es el instrumento al que te permiten acceder los grandes aparatos tecnológicos; pero el compromiso del fotógrafo es el cotidiano, el mismo de siempre, es el compromiso con uno mismo; porque el compromiso del fotógrafo que hace trabajo social, trabajo de calle, es el registro de las cosas que acontecen, pero también acontecen las cosas aparentemente más simples, pero no lo son; por ejemplo, el caso de Man Ray que hacía una fotografía sin igual.  En lo cotidiano está lo extraordinario, los registros que le importan a un poderoso sector de la sociedad. ¿Qué es más importante para un trabajador? ¿La huelga general que está encabezando una serie de hombres y mujeres o el bautizo de su niña o los 15 años de su muchacha o el día que se casó? ¿Qué es más importante? Esa es una interrogante muy interesante.


Fotografía de Yuri Valecillo.

Fotografía: Yuri Valecillo




Yuri Valecillo y Zindy Rodríguez


Zindy Rodríguez Tamayo (Ciudad de México, 1973). Ha realizado estudios en Antropología social, Letras hispánicas, Filosofía de la ciencia e Historia del arte. Autora de Animal distinto. Ejerce la docencia. 


Tomada de Murmullos de Paloma








Entrevista a Yuri Valecillo

55 desde Visualizaciones el 27 oct 2017
Entrevista hecha por Maria Fernanda Chico Mejia el día 21 de septiembre, dos días después del terremoto que azotó la Ciudad de México. El vídeo fue grabado en una zona afectada conocida como los multifamiliares de Tlalpan.
Camarógrafo: Daniel Carreño




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25/04/2026

domingo, 6 de septiembre de 2020

Yuri Valecillo a Carlos Yusti: “El mundo es cínico, el fotógrafo es irónico para compensar”

 

Fotografía: Yuri Valecillo.


Yuri Valecillo: “El mundo es cínico, el fotógrafo es irónico para compensar”


Yuri Valecillo, fotógrafo:

“Me atrapó ver las imágenes surgir del papel en blanco”

Carlos Yusti • Miércoles 12 de agosto de 2020



El fotógrafo Yuri Valecillo pudo haber sido un eficaz escritor de ficciones novelescas, o a lo mejor un pintor de fluida destreza. También podría haber sido un artista del performance y la instalación. No obstante se decidió por la fotografía aunque escribe y sus exposiciones fotográficas tienden a ser peculiares instalaciones que en determinadas ocasiones rozan con el performance. En una oportunidad realizó una exposición, con los parámetros exigidos del curador, es decir con las fotos colgadas en la pared y ordenadas con un sentido temático o estético, pero entonces Yuri viene e inunda el piso con un montón de sus fotos, en distintos formatos, y el público asistente se sentía incómodo pisando las fotos que admiraba colgadas en la pared.


En la inauguración de un Salón Michelena (el Salón de arte más antiguo de Venezuela), ante el boato oficial de la cultura, con presidente del país incluido, arrebató la cartera a una amiga y salió corriendo por todo el museo. Por supuesto ese incidente provocó un gran alboroto, con los militares y los guardaespaldas de seguridad tratando de atraparlo. Todo ese caos premeditado fue más emocionante que los cuadros y esculturas expuestos. Igualmente en otra oportunidad cruzó, en una balsa inflable, el río Cabriales, río que convertido en cloaca abierta atraviesa Valencia, de norte a sur. En su recorrido fue realizando una serie de fotos que daban cuentan del ecocidio que le había causado la ciudad al río y a sus riberas.

El puente Morillo, primer puente construido sobre el río Cabriales por el mariscal Pablo Morillo durante la Guerra de Independencia de Venezuela en el siglo XIX. La mano de obra usada eran prisioneros del bando patriota. Bajo este puente en una balsa inflable pasó Yuri Valecillo.


Se ha desempeñado en algunas instituciones del Estado, pero su estada en dichos cargos burocráticos siempre ha sido fugaz, debido a que pronto todo se tornaba de un gris kafkiano y esa enrarecida atmósfera le ponía sobre aviso de que era necesario salir en volandas antes de que se convirtiera en un Gregor Samsa tapiado en infinidad de papeles y comunicaciones.


Fotografía: Yuri Valecillo


Sus charlas y conferencias sobre fotografía (o sobre literatura) tienen bastante de actuación teatral: lleva un buen número de hojas pulcramente blancas en una carpeta y entonces toma las hojas (sin nada escrito) y las va leyendo. A medida que Yuri lee (en lo blanco) construye un texto inexistente, con sus puntos y comas, con sus inflexiones exactas de lecturas. Al final todos los oyentes y asistentes quieren una copia de tan inteligente y precisa disertación y sólo reciben un montón de hojas en blanco. Esto dice mucho de una mente ágil y despierta dispuesta a colocarlo todo de revés para incordiar a la administración.


La impronta de sus padres comunistas fue decisiva para que se convirtiera en un militante disidente a tiempo completo. Es pertinente lo escrito por José Carlos De Nóbrega: Yuri Valecillo es un fotógrafo de radio no sólo local sino latinoamericano. Su ojo reporteril y artístico de raza ha compuesto imágenes fotográficas en Valencia (Venezuela), Ciudad de México, La Habana, Ecuador, Caracas, París, Curazao y el Caribe, entre muchas otras locaciones. Ha incursionado en el retrato, el autorretrato, el cuadro de costumbres y el mural épico con un sentido rebelde que excede la agitación propagandística. Incluso su serie sobre los grafitis, afiches o pintas que estampan estupendos aforismos gráficos y frases políticamente incorrectas, se circunscriben a un metadiscurso artístico sin pretensiones egóticas ni academicistas”.


Sus fotos van evidenciando lo miserable de la política, la crudeza de los desequilibrios sociales y las luchas de los ciudadanos por hacer valer sus derechos. Susan Sontag ha escrito que “la obra de los mejores fotógrafos comprometidos socialmente es a menudo condenada si se parece demasiado al arte. Y a la fotografía tenida por arte se le puede condenar de modo paralelo: atenúa la preocupación”. Yuri ha sabido lidiar con estos extremos y lo resuelve imprimiendo a sus fotos cierta dosis estética. Se podría decir que su trabajo fotográfico es un gran collage de lo humano sometido a los vaivenes históricos. Drama, comedia y los personajes más extraños y curiosos han sido retratados con sequedad, pero sin descuidar una estética que busca de alguna manera esa vigencia de la belleza a pesar de todo.


Fotografía: Yuri Valecillo


Hoy en día todo mundo hace fotos con distintos dispositivos electrónicos. ¿Tiene sentido ser fotógrafo en un mundo forjado en imágenes y en el cual todos somos un poco fotógrafos aficionados?


La fotografía tiene fecha de creación y de indiscutible desarrollo en distintas etapas, desde su invención hasta el día de hoy. Y claro, negar que la fotografía tiene sentido sería negar mi propio sentido, mi propia posibilidad de crear. Una pregunta que entra a ese colador: en un mundo lleno de palabras, con computadoras y pleno de artefactos para escribir y redactar, ¿tiene sentido escribir? Imagino y sé que sí.

El pintor venezolano Ramón Belisario.

La realidad nos supera, yo soy sólo un fotógrafo más y asumo mi condición de registrar lo que ocurre en mi entorno, en áreas reducidas, con menos recursos de los que las personas imaginan, sin hacer fotografías perdidas, o a conveniencia, ya que dejo que la realidad se encargue de estructurar los hechos con sus respectivos escenarios y sus actores de rigor. El fotógrafo no forma parte de nada (o a lo sumo de sí mismo), aunque quizás sólo sea dueño de ese pequeñísimo momento cuando aprieta el obturador. Me gusta que las personas hagan fotografías, eso es democratizar la imagen y la democracia tiene sus riesgos, pero me gustan esos riesgos. Envidio a los temerarios y me causan cierta suspicacia los fotógrafos institucionales, que no se salen de lo pactado con quien los contrata.

Yuri Valecillo: “El mundo es cínico, el fotógrafo es irónico para compensar”. 


¿Cómo se inició en esto de la fotografía?


En los años 70 yo, un chico de diez años, o algo así, tuve la oportunidad de ver cómo mi papá José Valecillo,


José Valecillo. 


y algunos amigos del recién fundado partido político Movimiento al socialismo MAS, esa izquierda adelantada en Latinoamérica (llamaba a votar y no a disparar), junto a Jacobo Rugeles,  montaron un taller de propaganda en un anexo de la casa.


Logo del partido MAS. Autor :Jho566. Imagen tomada de Wikipedia.

En ese lugar dictaba cátedra Jacobo Borges y asistían Rubén Colombo, César Burgos, Ramón Belisario, Quintín Hernández

Jacobo BorgesImagen tomada de Wikipedia.


Por ahí los veía pintar, discutir sobre arte o política y yo con una camarita recién comprada hacía fotos y podía revelar, hacer copias en mi propia casa. Imagínate qué más podía ser, si no fotógrafo. Me atrapó ver las imágenes surgir del papel en blanco.

Fotografía: Yuri Valecillo


¿Cuáles maestros (o colegas) fotógrafos han influenciado su trabajo?


Una imagen de un joven Jacobo RugelesRugeles es un fotógrafo y documentalista de Falcón que llegó a Valencia en los años 60 y había sido militante de la juventud comunista en la clandestinidad y en el período de la lucha armada. Trabajó muchos años en la Universidad de Carabobo).


Jacobo Rugeles, debido a que me permitió apreciar un cuarto oscuro y trabajar con negativos, y de dicha experiencia lo que comprendí es que los fotógrafos de la Europa del Este desde Weegee, o sea, Arthur H. Fellig, ese ucraniano/estadounidense que es a la crónica roja lo que Dashiell Hammett al género de la novela negra, la fotografía tenía cierta capacidad de poner en evidencia los hechos. Esa forma descarnada de Weegee de fotografiar escenas violentas siempre me asombró. En los actuales momentos veo a otros fotógrafos que hacen cosas interesantes como Esso Álvarez o Pascual Borzelli Iglesias, que son tipos intrépidos, constantes, sistemáticos y bastante más disciplinados que yo. Claro que la lista sobre las influencias es larga y es fabulosa, pero me gustan los fotógrafos del este europeo como Robert Capa, Josef Koudelka, etc. Nada que ver con el realismo socialista, que ni fue realista ni socialista.


Esso Álvarez. Imagen tomada de Esfera Cultural.


En sus fotos por lo general se observa una tensión social, un drama oculto, una ironía… ¿Se podría hablar de un realismo militante?


El mundo es cínico, el fotógrafo es irónico para compensar. La sociedad con sus luces y sombras. Como fotógrafo trato de no salirme de esos espacios, busco apropiarme de escenas a veces terribles y otras veces sublimes, aunque no formemos parte de ella, sólo registramos, buscamos la distancia y el ángulo, leemos a cabalidad la escena como un buen lector lo hace con un libro; vemos los puntos y las comas, corregimos el texto y lo digerimos, con la precaución de no inmiscuirnos, o ser parte de quienes reciben los garrotazos. El realismo y la militancia están destinados a quien obedece, a quien asume una dirección; los fotógrafos orgánicos son fotógrafos al servicio de quien los tiene en la nómina y no al servicio de la mirada. Es muy difícil no poner el pan en la mesa. Pero siempre existe la posibilidad de fugarnos, de salirnos con la nuestra, de vernos o de situar una línea que no es la que desea el dueño de la realidad. Siempre nos salta una chispa de valor. Siempre dejamos a un lado el vestido del miedo que nos arropa.


Pascual Borzelli Iglesias.Fotografía: Yuri Valecillo


 ¿Es casual que muchas de sus fotos posean un toque reporteril?


Yo soy un fotorreportero, además no soy miembro del Círculo de Reportero Gráficos de Venezuela y sí del Sindicato Nacional de Trabajadores de Prensa. Creo que el círculo es un círculo vicioso y el sindicato un espiral ascendente y es imposible apartarme de la lógica reporteril que no construye la realidad, no la hago a propósito, no soy un apologista de la miseria, sólo la suscribo (y la subrayo) a la mirada de cientos por un breve momento.

Fotografía: Yuri Valecillo


Usted requiere de la calle para hacer sus fotos. En estos días de cuarentena y pandemia, ¿cómo ha enfrentado su trabajo fotográfico?


La vida continúa. Llevamos tapabocas y tenemos los ojos abiertos; quizás más abiertos que nunca, más abiertos que jamás. Trabajamos y hacemos menos amables las cosas, describimos sin palabras y vamos junto a los otros como una manera de vivir y con algo de miedo largo, esperando que el coronavirus nos pase de lado o que la muerte no nos atrape con tanto dolor, con tanta angustia.


 Escribe incendiarios textos políticos para Aporrea. Estos escritos giran en torno a esa camarilla militar-civil que gobierna el país. ¿Se podrían considerar estos escritos como notas al pie de sus fotografías?


Creo que el sitio Aporrea es un experimento fabuloso y allí escribo lo que me viene en gana (hasta que la administración se fastidie y comience a pedir, de buenas maneras, que publique silencios),1 es de esos espacios que se perciben como bastante libres; son como una cátedra de lo que deberían ser los medios libres. Escribiría en los diarios del gobierno El Correo del Orinoco, o Ciudad Valencia, pero la abyección servil de la noticia que desinforma no me cuadra. Es que en la nación que me tocó nacer vemos a chicos que antes le corrían al servicio militar para no hacer el servicio, pero que ahora, en su madurez, son milicianos y se sienten orgullosos de su presente y claro, obviando su pasado, lo esconden, lo enturbian. Yo con mis errores y ellos con sus horrores.

1.- Como efectivamente ha sucedido. Yuri recibió un correo electrónico donde la gente que coordina Aporrea le ha mostrado amablemente la puerta de salida. Al parecer la camarilla militar-civil pasó su respectiva notificación de miedo a la página web en cuestión. Gajes del oficio.

Fotografía: Yuri Valecillo


Imagino que las broncas e insultos de la gente denominada de izquierda (entre comillas) deben ser bastantes cuando leen sus escritos en Aporrea. ¿Es así o me equivoco?


La “izquierda” latinoamericana durante muchos años fue, a fin de cuentas, sólo sueños húmedos, mientras en Europa mejoraba el nivel de vida y la batalla civil (o el debate civil) regía y construía sus destinos, en nuestro subcontinente se colocaba en el santoral a los comandantes, y aquéllos tenían a Albert Camus y nosotros a Marulanda, aquellos a Sartre y nosotros a Moncada Vidal, aquellos a Picasso y nosotros al “flaco” Gustavo haciendo pintas en una calle olvidada. De ahí que el insulto venga volando, no es de extrañar. Además se cubren con seudónimos. La militancia que me insulta al parecer desearía reeditar aquella triste historia del Frente Ricardo Franco en Colombia, deberían indagar en esa tenebrosa historia o en la crónica de estos largos días. Creo que la izquierda uruguaya y algunos segmentos de la izquierda de otros países latinoamericanos se están librando de ese lastre de confundir cojones con cerebro, autoritarismo con disciplina, y burocracia con democracia.

 

Fotografía: Yuri Valecillo

¿Cuáles son sus proyectos fotográficos a futuro?


Colombia la veo cercana, en lo territorial y en lo de los afectos. Quizás un viaje a esa nación me ayude a vislumbrar otras cosas, otros detalles, otras búsquedas. Los fotógrafos no formamos nuestra vista para ver escenarios previsibles, sólo vamos tanteando el futuro, vamos buscando luces para ver y sombras para caminar, son espacios desconocidos y extraños, o como decía el gran John Maynard Keynes: “A largo plazo todos estamos muertos”. La vida del fotógrafo, apreciado amigo, transcurre en parpadeos y no en segundos, minutos u horas. También me interesaría un viaje a Francia o Vietnam, este último destino me interesa sobremanera para ver el trabajo de los vietnamitas en la guerra, salirnos del guion de los fotógrafos americanos que cubrieron el conflicto y ver cómo lo sufrieron los fotógrafos de Vietnam.


Tomado de Letralia




Entrevista a Yuri Valecillo


55 desde Visualizaciones el 27 oct 2017
Entrevista hecha por Maria Fernanda Chico Mejia el día 21 de septiembre, dos días después del terremoto que azotó la Ciudad de México. El vídeo fue grabado en una zona afectada conocida como los multifamiliares de Tlalpan.

Camarógrafo: Daniel Carreño


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Carlos Yusti, a la izquierda, y Yuri Valecillo. 


Yuri Valecillo nació en Valencia en 1960. Desarrolla su actividad de manera continua en el diseño gráfico. Publica actualmente en más de veinte medios de Europa y América Latina, cuenta con 41 exposiciones individuales de fotografía y más de cincuenta portadas de revistas y libros, colaborador incesante en medios de Venezuela y América Latina, habla y lee francés, expositor de la Cátedra de Fotografía para la Revista Generación (México). Ha impartido cursos y talleres de fotografía en la Universidad de Carabobo (Venezuela). Coordinador de Fotografía de la revista Rino (México), Colaborador de la revista El Cotidiano (UAM), Cofundador de la Revista Generación, cuenta con varios escritos publicados.


Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994), De ciertos peces voladores (1997), Dentro de la metáfora: absurdos y paradojas del universo literario (2007), Para evocar el olvido y otros ensayos inoportunos (2007) y Poéticas del ojo (2012). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal


 Tomado de Letralia


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