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viernes, 1 de mayo de 2026

José Pulido, escritor venezolano a Dalila Itriago: Ahora que soy de la Academia de lengua, ya no puedo decir tantas groserías

 


Imagen tomada de aquí




Estimados Liponautas

Hoy es el primero de mayo, el día del trabajador, fecha que conmemora la ejecución de los Mártires de Chicago en 1888. Como en la introducción de la entrevista a José Pulido se menciona el primero de mayo y la posibilidad de un aumento salarial en Venezuela, decidimos repetir el montaje de esta entrevista ya publicada en este blog, sólo que decidimos agregarle información sobre la gran mentira de un aumento salarial en la Venezuela decretado por  los gemelos fantásticos bajo la tutela del Chávez catire septentrional.



LOS GEMELOS FANTÁSTICOS LOS SUPER AMIGOS

El salario mínimo se mantiene anclado en 130 bolívares, hubo un incremento en los bonos esas fichas de hacienda del siglo XXI con las que nos pagan y nos mantienen atados de manos ante el arrollante futuro.

Hoy todos los venezolanos están decepcionados ante las reiterativas mentiras dichas y violaciones de derechos 



hechas por el régimen liderado por los Gemelos fantásticos que tristemente siguen avaladas por la furia ciega del Chávez catire septentrional.




Pero ya es hora de dejar de hablar de nuestro salario opresivo.

Así que los dejamos con la entrevisa a José Pulido.

Esperamos disfruten de la entrada.

Atentamente

La Gerencia

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José Pulido: “Soy un trovador de la calle”



Dalila Itriago


MAYO 3, 2023

 

"Quién querrá un país donde tú no puedes salir a la calle porque te matan para robarte un tomate".




Mientras muchos esperaban que el Primero de Mayo en Venezuela se anunciara el aumento del salario mínimo y este anhelo nunca llegó; en Italia, un poeta venezolano, de 78 años de edad, recibía una noticia que jamás había previsto.


Era algo más que un sueldo, un incremento del ticket de alimentación, o un bono de guerra, en la cual seguramente en su vida querrá participar.




Era un abrazo y un beso enviado a través de un correo electrónico. Un acuerdo, un gesto de admiración, un reconocimiento a su trabajo. Era, en fin, el amor.


Horacio Biord Castillo, poeta y presidente de la Academia Venezolana de la Lengua, le comunicaba al periodista y poeta José Pulido que Rafael Cadenas había sido escogido miembro honorario de la Academia Venezolana de la Lengua, y así mismo los miembros correspondientes Fanuel Díaz Acosta por el estado MirandaJuan Carlos Chirinos por Trujillo, y él por Aragua.

Juan Carlos Chirinos (izquierda) fue electo miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua por el estado Trujillo; Fanuel Hanán Díaz por Miranda



“Es un honor para la corporación contar con el aporte de estos distinguidos intelectuales y escritores. Bienvenidos sean”, escribió en un tuit la Academia.


Con esa excusa llamé a Génova para saber de los buenos amigos José y Petruvska Simne (su esposa y compañera por más de 50 años), quienes no encuentran reparo para querer, enseñar o ayudar.

"Con mi amor", escribió José Pulido debajo de esta foto: su esposa, la periodista Petruska Simme.


Más firmes que las laderas del Ávila. Resistentes a pandemias, virus, inflación, mudanzas, manifestaciones, protestas. Ellos siguen intactos, gallardos, buenos.


Son esos seres que quizás lleguen a comprobar que sí es posible vivir en Júpiter. De pronto porque su secreto es que vienen de otra galaxia y no nos lo han contado.


Son la referencia. La constatación de que se puede vivir, crecer, y disfrutar, sin dañar a nadie. Son, como se decía antes, “gente”. En la tristeza, en la adversidad, tras la muerte, los despechos, el abandono, o el dolor, Pulido y Petruvska siguen allí; y todavía ríen.


–¿Cómo se siente tras conocer la noticia de su ingreso a la Academia Venezolana de la Lengua?


-Me siento bien, me siento contento, porque la pasión mía es el lenguaje, es la escritura, son las palabras, y el hecho de que la Academia Venezolana de la Lengua me abra las puertas y me incorpore a ese grupo de personas que aman también el lenguaje, me hace sentir acompañado.


Aun no estando allá, siento que estoy en un lugar donde además hay gente que yo admiro y leo mucho, que son amigos. Es como si de repente le fortalecieran la tribu a uno.


– ¿Usted pasa a ser individuo de número de la Academia?


-No. Está el individuo de la Academia, que tiene un sillón y una letra; y el miembro correspondiente. Rafael Cadenas es el miembro honorario y nosotros, Fanuel Díaz Acosta por Miranda; Juan Carlos Chirinos por Trujillo, y yo, por Aragua, somos los miembros correspondientes por estados.


– ¿Cómo imagina su accionar desde Europa?


-La Academia es un órgano rector de la actividad lingüística y literaria. Yo soy un narrador, pero estoy fundamentalmente trabajando e investigando la poesía. Los aportes que yo haga en esos terrenos, la poesía y la narrativa, le sirven a la Academia porque todo lo que escribo es un trabajo de investigación lingüística.


Busco que las palabras no pierdan vigencia, no pierdan valor. Ahora, me imagino que habrá tareas específicas y me dirán “puedes ayudarnos en tal cosa” y yo lo haré.


No puedo ir a Venezuela, no voy a ir, pero sé que puedo hacer cosas útiles en función de lo que la Academia necesita porque, al fin y al cabo, lo que uno sabe hacer es escribir y eso lo puedo hacer desde aquí.


En octubre iré a Salamanca, como poeta invitado, y es indudable que en ese encuentro estaré también representando a la Academia.


-Usted me dijo que se sentía honrado por el anuncio. Sin embargo, admite que no creyó que sucedería. ¿Por qué?


-Con toda honestidad te diré que yo vivo y siempre he vivido muy al margen, muy aparte, de las instituciones en donde predomina el investigador: el hombre o la mujer sabia.


Se trata de grupos de alta inteligencia, de una trascendencia que fácilmente se comunica a nivel internacional. La Academia Venezolana está relacionada con la Real Academia Española. Entonces, a mí me parece que son tareas superiores. Yo soy un trovador de la calle. Yo soy un poeta de la calle.


– ¿Qué significa para usted ser “un trovador de la calle”?


-Nunca fui un investigador serio como ellos. Yo trabajo el lenguaje de otra manera. No es que menosprecie su labor, sólo que ellos hacen un trabajo especial. La mayoría de los integrantes de la Academia han hecho carrera lingüística. Yo no.


Yo trabajo la lengua como un amante apasionado pero muy de la calle. He sido más formado por toda esa angustia. Yo quiero que la gente entienda lo que es la poesía, y quiero, además, nutrirme con los sentimientos que hay en la calle.


Nunca pensé en ser miembro de la Academia. Solamente fui un miembro de un gremio periodístico, el Colegio Nacional de Periodista, porque era mi trabajo.


Yo sé que hago unos aportes al idioma, pero estoy aprendiendo todos los días. Ahora, quienes están en la Academia, esos lingüistas, esos no están aprendiendo. Ellos nos están enseñando.


– Con tantos años de trabajo en las salas de redacción, así como en la escritura de sus novelas, poemarios, y biografías, puede contarme cuál es el mayor hallazgo que ha descubierto usted del español.


-Voy a decir algo que sería mejor que lo dijera otro y no yo, porque siempre me sonará feo: en la poesía yo estoy apostando a algo que podría resultar interesante algún día.


En la poesía, de pronto, yo puedo jugar con varios planos, con varios tiempos, con varias propuestas en un poema. Y siempre trato de que, primero, si el poema no logra alcanzar poesía, al menos se presente como un objeto en donde el idioma esté bien cuidado.


Puede que el poema no consiga lo que yo quiero, pero siempre será una estructura en la cual el español está bien resguardado y bien representado.


Al menos eso hago, en un principio; pero siempre quiero ir más allá. Quiero que ese poema logre desatar poesía, y eso sólo se logra cuando encuentra lectores que entran en él o que dejan que ese poema entre en ellos.


Yo quiero que el poema sea como una pastilla: o que te quite el dolor o que te lo cause.


– ¿Qué hallazgo tiene del idioma?


-Primero, no me aparto del castellano. Podría vivir en 60 países distintos, escuchando otros idiomas, y me resisto a que el castellano salga de mi cabeza.


Desde niño oí palabras en castellano que ya no se oyen. Descubrí algo que todos los lingüistas saben, pero yo no lo sabía: cada palabra, una sola palabra, contiene todo lo que existe. Una sola palabra puede contener la historia y la sabiduría de la humanidad. Puede ofrecer rastros de una civilización.


Cuando supe eso, entendí que puedo nombrar una palabra y darle otro sentido; porque la respeto, porque la valoro, porque sé todo lo que significa. Porque sé todo el camino que ella ha recorrido.


¿Por qué en nuestro país no se aprecia a quien escribe? 

Porque creen que cualquiera puede hacerlo. Creen que como todo el mundo habla, todo el mundo utiliza las palabras como es, y esto no es así.


Cuando tú te das cuenta de que una palabra no son sólo cuatro o cinco letras, o cuatro sílabas; entiendes que ella es como una especie de cofre. Es un tesoro con cosas buenas y cosas negativas. Entonces, tú empiezas a unirlas, a indagar qué efecto puede causar una con otra.


Ese es uno de los trabajos con el lenguaje, pero el poeta no sólo hace eso…


Yo puedo soñar algo que me insinúa una palabra o una acción. Me digo: “Cónchale, yo soñé esto y quisiera hacer algo con eso”.


De repente se me atraviesa algo en el día o me acuerdo de algo que tú dijiste caminando por el Ávila. Entonces, esa palabra actúa con la que yo tengo agarrada y se vincula con la que viene de la calle. Allí me asombro porque llegan unas imágenes que no había pensado y se revuelven con el sentimiento de uno.


Tratar de escribir eso y que tenga olor, color, sabor, trascendencia, me parece interesante.


Es un trabajo que nadie te paga, pero es mejor que si alguien te pagara, porque si yo logro un buen poema, que contenga poesía, y un día tú lo lees y ese poema te salva la tarde o te da fuerzas para seguir viviendo mañana; eso es una gran felicidad para uno.


Con sólo imaginarlo me da felicidad. ¿Por qué? Porque estás utilizando palabras que todo el mundo carga por allí, por la calle, y las bota, las tira al suelo. Uno las agarra y puede hacer cosas hermosas con ellas.


– ¿Recuerda cómo se acercó al lenguaje y a la literatura?


-Creo que mi aporte a la Academia puede ser encontrarle el origen a algunas palabras, porque yo he escuchado muchas palabras. Sé que cuando las oí resonaban desde África, desde los indígenas nuestros, pero también desde los pueblos que llegaron a Venezuela: los sefarditas, los moros. Palabras que se repetían y se convirtieron en algo normal.


Las mujeres tenían una manera de conversar que de pronto provocaban que una palabra fuese muy dulce, o de pronto una palabra era fuerte. Otras te despertaban la curiosidad y las ganas de quedarte sentado con ellas.



Mamá nos llevaba a donde unas amigas que vivían en Güigüe (estado Carabobo). Eran unas negras preciosas, como mi mamá. A mi hermano y a mí nos encantaban. Eran unas señoras muy cercanas a la descendencia de esclavos y oían ópera. Eso me asombraba.


Ellas tenían un libro que yo quería leer. Un día me dijeron que me lo iban a prestar, pero si lo leía y devolvía luego. El libro era La Divina Comedia y estaba en italiano.


Por supuesto ese libro a mí me parecía mágico y en Villa de Cura, donde nací, nadie sabía qué libro era ese.


– ¿Qué autores de habla hispana deben ser indispensables para cualquier lector y mucho más para quienes deseen escribir?


-Borges. Él no sólo representa la inteligencia y la cultura sino también una manera fácil y transparente de conocer lo complicado; y en poesía, Alejandra Pizarnik.


Al escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia lo recomiendo porque quien lo lee, siente más deseo de seguir leyendo y de allí se llega a García Márquez, a Cortázar, a todos ellos.


Le confieso a Pulido que no he leído al autor mexicano, y me dice que al terminar la conversación me enviará uno de los libros de este escritor “porque tengo que leerlo”.  Cumplió. También envió uno de la canadiense Anne Carson.


– ¿Qué le ha dejado la literatura a usted y, al mismo tiempo, qué le ha dado usted a ella?


-La literatura, en general, me ha servido para conocer no solamente los diferentes modos en que la gente ha vivido tragedias y comedias sino también los diversos modos en que los autores han abordado esas novelas y han manejado ese lenguaje.


Ello me ha servido para la poesía porque al conocer todo eso, la poesía me dice: “Mira, vamos a tratar de causar la misma impresión de Don Quijote con un poema de una página”.


Puedo generar una impresión inolvidable con un poema. Tan inolvidable como leer a Don Quijote. Ese es el reto.


Ahora, a la poesía yo le he dado mi vida. Y lo que ella haya tomado de allí solamente será visto y apreciado por quien lea la poesía con ganas de sentirla porque esa es una vaina de emociones, de sentir, de sentimientos.


Pulido ríe y bromea. Me dice en tono cómplice que ya no puede decir tantas groserías “porque pertenece a la Academia”.


Me asombra descubrir cómo ese niño nacido en el año 1945 en Villa de Cura, donde según le contaron no había siquiera un libro para leer en su infancia, haya escrito siete novelas: Pelo Blanco, (1987); Una mazurkita en La Mayor, (1989); Los Mágicos, (1999); La canción del ciempiés, (2004); El bululú de las ninfas, (2007); El requetemuerto, (2012); y Ponzoña de paisaje, (2015).


Dos libros de entrevistas: Muro de confesiones, (1985); y La sal de la tierra, (2004).


Dos libros de cuentos: Los héroes son villanos tímidos, (2013); y Vuelve al lugar que se te ha señalado, (1995).


Cuatro biografías, tres de ellas dedicadas a los pintores Braulio SalazarOswaldo Vigas y Luis Domínguez Salazar, y una al director de orquestas Gustavo Dudamel.


Además de los poemarios Esto, (1971); Paralelo Lelo, (1971); Peregrino de vidrieras, (2001); Duermevela, (2004) y Nunca es un artificio el viejo exilio, (2015).


Por su poemario Los poseídos recibió en el año 2000 el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía.


Recientemente, algunos de sus poemas fueron incluidos en el libro El puente es la palabra, Antología de poetas venezolanos en la diáspora. Compilación de  Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Cáritas de Venezuela.

Participó en Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà  (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.


Barralibros.editores le publicó el poemario Heridas espaciales y mermeladas caseras.


Editorial Ítaca publicó Los espacios del adiós y otros poemas. Además de la novela Ponzoña de paisaje, en su segunda edición.


Borella Edizioni editó su poemario Cada ciudad dice que sí grita que no, en italiano y español.


Y Manuscritos madrileños, de Editorial Pavilo, editó El canto del tuqueque, poemas de animales, (un libro coeditado junto a Enrique Viloria Vera).


Como si fuera poco, los miembros del jurado del I Premio Internacional de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz del año 2022 decidieron, por consenso, otorgarle una mención honorífica por su obra En la sombra sin fondo.


Nada de esto lo deslumbra o envanece. Sigue siendo el señor amable y sencillo que habla con asombro. Como si todavía se mantuviera en él la misma alegría que sintió cuando tenía diez años de edad y leyó: “Nel mezzo del cammin di nostra vita/mi ritrovai per una selva oscura/ che’ la diritta via era smarrita”.


A la mitad del viaje de nuestra vida me encontré en una selva oscura, por haberme apartado del camino recto”, la cita del Dante al inicio del Infierno, en La Divina Comedia.


“¿Qué proyectos literarios está desarrollando usted en la actualidad?”, le pregunto; y me cuenta que está revisando una novela.


“Estoy corrigiendo una novela desde hace años, y estoy trabajando en un poemario para que sea el último. No es que estoy diciendo que me vaya a morir, pero estaré listo…


No importan las ganas que yo pueda tener de escribir, con 90 o con 100 años. ¡Ojalá pueda vivir 120 años! No es que diga que me voy a echar a morir, lo que digo es que quiero que el último libro de poesía se haga a tiempo.


No voy a echar a perder lo que hice antes porque me ponga tonto o se me olviden las vainas; a menos que haga un poema sobre el olvido. Uno tiene que ser sincero con uno mismo”, acota.


– ¿Cuál podría ser la función del escritor en este momento, cuando se habla, incluso, de textos escritos por inteligencia artificial y se multiplican a diario los coach o influenciadores en todas las redes sociales?


-Lo importante es la obra que tú hagas. Cuando aparece un verdadero lector, tiene que aparecer un verdadero escritor, un verdadero poeta.


Si la gente supiera de escritura y de poesía como sabe, por ejemplo, de beisbol, se llenarían los estadios para escuchar recitales de poesía.


La gente entiende de fútbol, de beisbol, de boxeo, y no quiere entender de poesía. ¿Quién se lo pierde? ¡Quien no quiere entender!


Imagínate tú perderte los poemas de Yehuda Amijai o perderte la poesía de Anne Carson. Algo todavía peor: perderte El libro de horas de Rainer Maria Rilke.


Yo me angustio por los millones de jóvenes que se pierden Romeo y Julieta. Son capaces de nombrar la obra, pero jamás la leen.


Todo está en la obra. Si tú eres un carpintero, tienes que tratar de ser el mejor carpintero.

Imagen tomada de Flickr


-Hace algunos años, para otra entrevista, usted me dijo que “ser poeta es asumir un modo de existencia en el que se goza el martirio de descubrir quién es uno mismo, de sopesar las pocas cualidades y las escasas posibilidades que se tienen, ante los muchos defectos y las miles de trabas que te petrifican en cada uno de los instantes que quieres volar…” ¿Logró descubrir quién es usted?


-Eso es algo que uno descubre todos los días, pero mientras más viejo eres más descubres porque te vas despojando de banalidades o muletillas.


Llega un momento que descubres que puedes pasar un día de lo más alegre nada más que con un pan, leyendo un libro, o viendo un paisaje.


Tal vez eso tiene que ver con la vejez, pero la vida de todo ser humano, desde que nace y comienza a caminar, es un tratar de conocerse, aunque no lo diga.


Sobre todo, se trata de ser uno mismo.


Yo no quiero ser como Simón Bolívar ni como Brad Pitt. Puedo admirar a muchos, pero tengo que tratar de dar lo que yo puedo dar, y dar lo mejor posible. Eso forma parte de conocerse a uno mismo, y la poesía a mí me ha ayudado mucho. Primero porque me obligó a ser humilde. Me hizo entender la importancia de ser humilde para poder aprender. Si tú no eres humilde, tú no aprendes de verdad.


-También me dijo en aquella ocasión que sabía que no regresaría al país. ¿Sostiene todavía esa afirmación tan tajante?


-Sigo pensando lo mismo. Yo no voy a volver. No puedo volver. Primero, no voy a sacar la edad que tengo: yo podría irme a pie para Venezuela, pero soy asilado.


Tengo asilo en Italia, tengo papeles italianos, y con ellos puedo moverme por toda Europa; pero no puedo ir a Venezuela. No tengo papeles venezolanos. Tampoco tengo dinero para arreglar eso. Después, si me voy para allá pierdo el asilo italiano.


A estas alturas, no puedo perder ese asilo. Mi esposa y yo tenemos aquí un seguro extraordinario. Tenemos médicos al lado de la casa. Si sentimos un dolorcito, viene una ambulancia y nos lleva a un hospital que parece una clínica.


En Venezuela no podría pagar un médico y además quién me daría empleo a mí, si allá hay tanta gente joven trabajando por tres lochas o gratis. Y sobre la violencia venezolana, la detesto.

No te imaginas el sacrificio tan grande que eso significa para mí, porque yo amo mi país, Venezuela.


Yo me recuerdo todos los días de cada calle, de cada amigo. Del que se me murió, y del que sigue vivo. Así como recuerdo cada esquina, cada pueblo. Igual mi esposa. Pero no. Esa es la realidad: no puedo regresar.


Si estuviera de paso aquí y fuera un hombre de dinero, voy y vengo; pero no. En primer lugar, no tengo los recursos. Segundo, detesto lo que ocurre en el país.


Detesto que un hombre salga a secuestrar, a violar, o a matar gente, sin darse cuenta de que no está queriendo a su país; porque a un país así quién querrá visitarlo.


Quién querrá un país donde tú no puedes salir a la calle porque te matan para robarte un tomate.


Me pregunto: ¿Cómo es posible que mis hermanos de ciudadanía hagan eso? Eso no lo entiendo y no lo soporto. Creo que eso va para largo, como en Cuba, Nicaragua, o Rusia. Esas cosas van a durar.



Tomada de Hispanopost


José Pulido.Octubre 19, 2023
Lectura realizada en el Instituto Fray Luis de León, Salamanca, España



Tercera lectura en el Instituto Fray Luis de León, como parte de XXVI Encuentro de poetas Iberoamericanos, Salamanca, España. octubre 21, 2023

#iorestoacasaequestaseravileggounapoesia. marzo  28, 2020




#PoesiaEnVozAltaPorVenezuela. marzo 21, 2020



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viernes, 28 de noviembre de 2025

José Pulido a Petruvska Simne: ¿Por qué escribo? No lo sé pero me gusta mucho



 Estimados Liponautas


Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar una entrevista que Petruvska Simne le hizo al poeta y periodista  José Pulido, donde la escritora  tuvo que responder una pregunta:

¿Por qué escribe José Pulido?

Esta entrevista forma parte de una serie de entrevista que Petruvska Simne hizo y publicó en las páginas de El Diario de Caracas, acompañadas por los retratos fotográficos de los escritores entrevistados hechos por el fotógrafo Vasco Szinetar, en el "decenio de los noventa del pasado siglo". Todas las entrevistas fueron recopiladas en un libro que publicó la Fundación para la cultura urbana en el año 2005, titulado ¿Por qué escriben los escritores?

Esperamos disfruten de la entrada.

Atentamente

La Gerencia

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Yo no sé

¿Por qué escribo?, nunca he meditado el tema, con la cruda sinceridad que ello exige. He tenido a mano, igual que otros escritores, las bonitas y sencillas anécdotas, que por algo se parecen tanto: las maestras que nos ponían a escribir textos para la cartelera escolar, el primer libro que nos regalaron, de lo más emblemático: que si el Quijote, que si la Odisea, que si la Montaña mágica y cosas así que uno no podía entender, pero que constituían la marca del elegido.  Aunque las emociones y la pasión de leer se iniciaran como incendio en la paja seca, con la chispa de Los tres mosqueteros o con las novelas de Salgari, sin dejar de lado las historietas llamadas comics, y las novelas negras escritas por individuos que luego serían redescubiertos por su valía como Chester Himes y Raymond Chandler.

Chester Himes. Fotografía de Carl Van Vechten. 



Caer como una hoja en el agua de la literatura, en el río de la literatura, y sentir que vas y vienes, que te llevan y te traen, es descubrir un universo del que no tepuedes escapar, y del que no quieres escaparte. Y hay un instante en que uno desea ser el torrente para atrapar hojas y hacerlas sentir lo mismo o algo parecido a lo que uno ha sentido. Es un torbellino de ese estilo, lo que inocula a uno el vicio de escribir.

Pero eso aun no explica por que escribo. Creo que todo ser humano necesita desarrollar una habilidad para encara la existencia, para amar y ser amado, para apreciar y ser apreciado, para necesitar y ser necesitado. Ya se sabe que cada quien tiene la suya o intenta ubicarla. Lo único malo con nosotros, los escritores, es que no parecemos necesarios, no parecemos remedio ni medicina para ninguna enfermedad. es como si la gente pudiera prescindir de nosotros. Se repite, en el ámbito social: "ese es mi mecánico, ese es mi odontólogo", nunca oíran "ese es mi escritor".

 Está claro que escribo para emocionar a los demás, para conmocionarlos, para estremecerlos. Aunque los atracadores logran eso con mayor frecuencia y efectividad. Lo bueno de todo esto, es que la gente tampoco exclama "¡ese es mi atracador!".

En síntesis, en definitiva, con derroche de sinceridad: ¿por qué escribo? No lo sé, nunca lo supe y jamás lo sabré. Pero no me puedo arrepentir y me está vedado regresar al punto de partida. He recorrido demasiado camino deambulando con mis fantasmas y con los ajenos. Y es algo que me gusta mucho. Un oficio que podría caer en desuso, lo sé, pero que me satisface tanto como vivir. Y no le encuentro la explicación perfecta. Si pudiera hacerlo, la transformaría en cuento o en novela.

Caracas, abril de 2004


Poeta, escritor y periodista.
Ha publicado: en poesía: Esto, 1971; Paralelo, 1971; Los Poseídos, 1999; Perergrino de vidriera, 2000; Duermevela, 2002. 

Entrevistas: Muro de confesiones, 1985; La sal de la tierra, 2004.

En narrativa: Pelo blanco, 1987; Una mazurkita en La Mayor, 1989; Vuelve al lugar que se te ha señalado, 1998; Los Mágicos, 1999; La canción del ciempies,2004. Sus relatos aparecen Narrativa venezolana attuale, 1995.

Recibió el Premio Municipal de Literatura de Caracas, Mención Poesía, 2000; el Premio Henrique Otero Vizcarrondo; que otorga el diario El Nacional al mejor redactor, 1984; y fue finalista del Premio Miguel Otero Silva de Novela, 1989.


 




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Petruvska Simne. Articulista y narradora. Trabajó como coordinadora de la edición 61 Aniversario del diario Últimas Noticias, en la revista de poesía Circunvalación del Sur, en publicaciones del XI Festival Internacional de Teatro de Caracas, así como en el suplemento cultural EI Otro Cuerpo, de El Ateneo de Caracas, encartado en El Nacional; y en las revistas BCV Cultural, La Palabra Pintada...


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Vasco Szinetar retratado por Diana López.


Fotográfo con estudios superiores de cine en la Escuela León Schiller de Lodz (Polonia) y en la International Film School (Londres). 

Ha participado en innumerables exposiciones  colectivas en ciudades como La Habana, Barcelona (España), Houston, Bogotá y Caracas. 

Ha publicado libros de fotografía como Sesenta retratos (1987), Re-tratados: España 1974-2003 (2004), Periodistas (2010). Fue el curador de los libros Fotografía urbana venezolana 1850-2009 (2009) y 70 años de fotoperiodismo en Venezuela (2011).


https://cultura-urbana.com/autores/vasco-szinetar/


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Beatriz Mendoza Sagarzazu a Petruvska Simne: Para mí, escribir es una necesidad primaria que no precisa explicaciones




Orlando Chirinos a Petruvska Simne: No tengo nada contra las roscas, mi problema es que no me dejan entrar en ninguna






SOBRE LA AZUL FORTALEZA DE MARISOL PRADAS



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jueves, 9 de octubre de 2025

José Pulido a Maritza Jiménez: Todo periodismo es cultural


Foto: Javier Cedeño Cáceres


José Pulido: “La misión del periodista sigue siendo la misma”

El conocido periodista y escritor radica en Italia hace tres años, desde donde continúa su intensa entrega a la escritura


 MARITZA JIMÉNEZ

31/10/2021 01:00 am

El periodismo y la literatura han tenido sus devaneos desde los enciclopedistas. Desde entonces, los periodistas no han dejado de reflexionar sobre su ética y su forma. En los 60, Tom Wolfe fue el primero en afirmar que el periodismo era un género literario. Después lo diría García Márquez.


Villa de Cura

En Venezuela, José Pulido (Villa de Cura, estado Aragua, 1945) ha sido sin duda uno de sus grandes representantes. Durante más de cinco décadas, su pluma ha dejado huella indeleble al frente de las páginas de arte de El Nacional, El Diario de Caracas y El Universal, con entrevistas en las que se negó a seguir las reglas de oro de la objetividad, para dar vida, humor, alma y corazón a la noticia.


Pulido entrevista al poeta siberiano Evguéni Evtuchenko.


“Me inicié escribiendo en periódicos del estado Aragua”, dice. “Estudié música. Quería ser compositor. Hice teatro y música para teatro. Pero me decidí por la escritura gracias al artista plástico José Carrasquel, quien me hizo comprender que la escritura era mi vocación esencial. Comencé a trabajar en El Regional de Valencia y le hacía suplencias al corresponsal de El Nacional, Ildemaro Alguíndigue.



Al mismo tiempo, ejerce su producción poética y narrativa, constituida por siete novelas, Pelo Blanco (1987), Una mazurkita en La Mayor (1989), Los mágicos (1999), La canción del ciempiés (2004), El bululú de las ninfas (2007), El requetemuerto (2012) y Ponzoña de paisaje (2015). Algunas de sus numerosas entrevistas han sido recopiladas en Muro de confesiones (1985) y La sal de la tierra (2004), además, de dos libros de cuentos, Los héroes son villanos tímidos (2013) y Vuelve al lugar que se te ha señalado (1995), y biografías de los pintores Braulio Salazar, Oswaldo Vigas y Luis Domínguez Salazar, y del director musical Gustavo Dudamel.




Pero la poesía fue su pasión primera en la escritura, reconocida con el Premio Municipal de Literatura en 2000 por su poemario Los poseídos. Sin embargo, su producción se remonta a su infancia misma, hasta que en 1971 da conocer dos poemarios, Esto y Paralelo Lelo. Posteriormente entrega Peregrino de vidrieras (2001) y Duermevela (2004),


-¿Qué lo guía en el desarrollo de su estilo periodístico?

-Siempre amé las palabras. Sus significados antiguos. El contenido de cada una, el uso que les han dado. Quise escribir diciendo la mayor cantidad de verdades o de supuestas verdades, pero con belleza, con misterio. Es la poesía. La poesía se colaba en todo lo que escribía. Cuando comenzaron a conocer mis trabajos periodísticos, muchos colegas no me veían como periodista sino como escritor. Y muchos escritores preferían que yo fuera periodista.


José Pulido: "La poesía se colaba en todo lo que escribía" (GABRIELA PULIDO)


"El asunto es que yo estaba escribiendo poemas o presuntos poemas desde los ocho años de edad y narraciones cortas desde los catorce años. Mis primeros poemarios se publicaron en 1972, en la editorial García e Hijos, en Caracas. El mejor de esos libros se titula Esto. Terminando los años sesenta leí poesía con Pepe Barroeta Lara y El Chino Valera Mora. Pero no me 'enfermé'. Me di cuenta de que había sucedido porque yo era un dirigente juvenil de izquierda y me apoyaban. Cuando escuché a esos poetas supe que me faltaba mucho y no volví a publicar poesía hasta los años noventa. Pero a mucha gente le cuesta sentirme poeta o llamarme poeta o creerme poeta. Y eso no me preocupa. Porque de vez en cuando la poesía salta en lo que escribo y hallo suficiente alegría en eso”, agrega.


Génova. Imagen tomada de Italia.It

Huyendo de la violencia caraqueña, hace tres años emigró con su familia a Génova, Italia, donde es invitado regular en el Festival Internacional de Poesía de esa ciudad, ingresó a la antología en homenaje a Miguel de Unamuno del XV Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca 2012, y Milán acaba de publicarle su primer poemario en italiano.


Pero sus vínculos con el país no se rompen. En las redes sociales comparte sus poemas y reflexiones, y colabora con la revista digital Letralia.


-¿Cuántos años de ejercicio periodístico tiene y cómo se inicia en esta profesión?

-Tengo cincuenta y cinco años en la profesión. Me inicié escribiendo en periódicos del estado Aragua. Estudié música. Quería ser compositor. Hice teatro y música para teatro. Pero me decidí por la escritura gracias a un intelectual y gran lector que me apoyó y me orientó: el artista plástico José Carrasquel. Fue como un hermano para mí. Me hizo comprender que la escritura era mi vocación esencial.


-Ha pasado por diversos diarios, y cubierto casi todas las fuentes, ¿qué le ha dejado cada una de ellas?

-La existencia de una diversidad de dramas y conflictos que hacen bullir la sociedad en todos sus aspectos. Las diversas fuentes me enseñaron a conocer de cerca los deseos y motivaciones de la gente y los abismos que pueden existir entre una persona y otra. Niveles del saber y de la ignorancia.


-¿Recuerda alguna anécdota en especial de su larga experiencia en los diarios?

-Creo que hablé con el siglo veinte. Entrevisté a los personajes más conocidos e influyentes. Pero solo recuerdo la anécdota que todavía me hace reír: Una señora me vio saliendo de El Nacional y me detuvo. Me dijo con un cariño muy especial: “Quería decirle que todos los días lo leo y que lo que usted escribe me produce mucha alegría y esperanza”. Me esponjé, me puse tartamudo, pero le respondí “Muchas gracias”, y ella me dio la imano, dijo su nombre y a continuación agregó: “Me gusta mucho cómo escribe usted, señor Cuto Lamache”.


Una de las pocas imágenes de Cuto Lamache, a la izquierda, acompañado de Antonio Arráiz (centro) y Emilio Conde Jahn. Foto de 1960, sin firma.
Imagen tomada de Hable conmigo.



-¿Cómo definiría la diferencia entre un periodista y un escritor?

-Se trata de amar el lenguaje como se ama la vida. Saber a ciencia cierta que cada palabra es en sí misma un mensaje. Pero el periodista debe difundir conocimientos en un período breve de tiempo y no debe perder de vista su función social. El periodista dice: “En un tiroteo frente a la Catedral murieron cinco personas”. En la narrativa es algo que sucede, no se dice. Debe escribirse de tal manera que el lector sienta el tiroteo, la tragedia. El escritor tiene más tiempo para averiguar los verdaderos deseos de la gente. Y usa la atmósfera.


-¿Se podría decir que como periodista siempre fue escritor? ¿Hay alguna diferencia para usted entre esos dos oficios?

-Siempre he sido escritor en formación. Nunca se termina. El periodismo me ha dado muchas herramientas y mucho conocimiento de los seres humanos. La diferencia se establece cuando tienes que inventar personajes que convenzan, que parezcan reales hasta el punto de satisfacer las inquietudes del lector. El periodista debe trabajar con personajes verdaderos que todo el tiempo están fingiendo lo que no son.


Para el periodista y escritor, "todo periodismo es cultural porque el periodismo es un fenómeno lingüístico, una búsqueda de comunicación, un encantamiento con mensajes" (GABRIELA PULIDO)

-¿Cómo ve el periodismo actualmente en la era de la tecnología?

-El periodismo contemporáneo tiene que esgrimir una manera y un lenguaje basados en el conocimiento y en la interpretación de la realidad. La realidad es el único portal que permanece abierto de par en par. Las nuevas tecnologías tienen la ventaja de ser muy rápidas, casi simultáneas con la realidad, pero nunca podrían ser eficientes y trascendentes sin un mensaje elaborado con arte, con sentido de justicia, con conciencia crítica, con intelectualidad. La tecnología es un medio.


Todo periodismo es cultural porque el periodismo es un fenómeno lingüístico, una búsqueda de comunicación, un encantamiento con mensajes -prosigue-. Hay que usar las palabras precisas para darle forma a las ideas. Se debe conocer el idioma para conmover y humanizar, para expresarse con transparencia y lucidez”.


Las fuentes están cada vez más cerradas; las fuentes, inclusive, crean fuentes ficticias de sí mismas para fingir que están informando. Cuando hablo de fuentes hablo de todas: las públicas y las privadas. Los periodistas buscan más en el océano de Internet para pescar rápidamente, porque necesitan alimentar la inmediatez.


“Antes y ahora, la misión del periodista ha sido la misma: revelar secretos, ubicar la verdad y difundir conocimientos. Eso significa que el periodista necesita saber más y manejar su lenguaje con propiedad, como el samurái esgrimía su espada y Pelé dominaba el balón. Lo que ocurre es que igual que una mayoría, el periodista contemporáneo, arrastrado por el impulso masivo, prefiere creer que saber”.

Imagen tomada de X



-¿Por qué se marchó de Venezuela?

-El deterioro de todo lo que significa calidad de vida no se iba a detener. Hablar de Derechos Humanos se volvió en Venezuela objeto de burla. Pero lo que me obligó a irme con la familia fue la luz verde que se le ha dado a la delincuencia y a la violencia en Venezuela. Cualquiera te atraca, te secuestra, te mata, te desaloja. Cualquiera es verdugo: civil o uniformado.


-Su salida del país parece haber intensificado su entrega a la poesía, ¿o siempre fue así?

-Cuando trabajaba en periódicos no podía mostrar mi poesía. No podía valerme de ese privilegio laboral para que me publicaran los poemas. Leí mis poemas en todo el país, pero ante pequeños grupos, como se estila. Pequeños grupos sin poder de transmisión. Cuando descubrí que en las redes sí podía hacerlo, sencillamente comencé a sacar todo lo que he escrito en cincuenta y cinco años y lo repito hasta la saciedad. Sin importarme que todavía haya personas que no quieren llamar poemas a mis poemas. Y personas que crean que escribo cien poemas todos los días; repito: pongo lo que he estado escribiendo desde hace más de medio siglo.


Además, he sido invitado tres años seguidos (2018, 2019 y 2020) al Festival Internacional de Poesía de Génova y en el 2021 se leyeron mis poemas en el programa de poesía de la ciudad de Torriglia. He leído mis poemas en Milán donde además me publicaron mi primer poemario en italiano gracias a la iniciativa de las poetas Lisette Fernández y Floriana Quaretti.

Festival internacional de poesía de Génova, acto en la calle. José Pulido es el primero a la derecha.

El Festival de Génova ha tenido como invitados a cinco premios Nobel y a la mayoría de los poetas más respetados de varios continentes. En 2018 estuvimos Armando Rojas Guardia y yo. Entre otros han estado en este evento Derek Walcott, Wole Soyinka, Xingjian Gao, Czelaw Milosz y J. M. Coetzee, Mahmud Darwish, Adonis, Michel Houellebecq, Juan Gelman, Álvaro Mutis, Ben Jelloun, Manuel Vázquez Montalbán, Alejandro Jodorowsky, Evgeni Evtushenko, Lawrence Ferlinghetti. Kazuko Shiraishi, Charles Simic…”.


-¿Cómo ve, desde la distancia, la literatura nacional?

-En Venezuela siempre habrá gente escribiendo con calidad, con belleza, con autenticidad y gente que, por supuesto, no tiene la más mínima idea de lo que es el arte de escribir, pero eso es normal. No sé cómo está el país hoy, pero tengo la certeza de que no se acerca en calidad de vida al que teníamos antes. Y eso que lo criticábamos a diario, porque la corrupción parece una peste nacional desde que los fundadores dijeron “Te fundo”.

 

Petruvska Simne y su esposo José Pulido


-¿Qué le debe a su esposa Petruvska Simne en todos estos años?

-Le debo la vida. El amor por lo sencillo. El aprecio por cada segundo de existencia. Ella me enseñó a resistir adversidades. Le debo el anillo que se le regala a las novias y una casa propia: jamás le compré una. Ante ella me inclino con amor indestructible.

@weykapu


José Pulido.Octubre 19, 2023

Lectura realizada en el Instituto Fray Luis de León, Salamanca, España

https://www.facebook.com/jose.pulido.777/videos/1673569033151983




 https://www.eluniversal.com/entretenimiento/110346/jose-pulido-la-mision-del-periodista-sigue-siendo-la-misma



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Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.



Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras. Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova. Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en SalamancaEn el 2018 y en el 2019 invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova. 

Publicaciones más recientes:

El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora.

Compilación: Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Caritas.

Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà  (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.


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