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lunes, 6 de octubre de 2025

Remedios Varo, Pedro Berroeta y las fuentes del Orinoco

 

Exploración de las fuentes del río Orinoco (1959)



Estimados Liponautas


Hoy compartimos con ustedes un episodio del micro Viajando por Venezuela con Maltín Polar, escrito y producido por Pedro Berroeta. El episodio se titula: Las fuentes del Orinoco.

Remedios Varo. Imagen tomada de aquí.


La entrada la abre una pintura de la artista española, que más de uno considera mexicana, Remedios Varo; titulada "Exploración de las fuentes del río Orinóco (1959)". Pintura realizada ocho años después del descubrimiento de las fuentes del río OrinocoTanto la pintura como la pintora son poco conocidas en Venezuela a pesar de que estuvo un tiempo en nuestro país realizando trabajo científico. 



Pedro Berroeta


La pintora española Remedios Varo vivió en Venezuela, junto con su pareja del momento Jean Nicolle, entre 1947 y 1949. 


Jean Nicolle, Remedios Varo, Norah Horna, José Horna. Foto de Kati Horna, ca. 1949.



Varo junto Con Nicolle llega a Venezuela formando parte de una expedición científica francesa. Remedios llegó a visitar las selvas del país y al soberbio Orinóco, donde llegó a buscar oro, siguiendo las ya centenarias costumbre de todo europeo recién llegado a estas tierras, la desaforada búsqueda de la resplandeciente Manoa

Remedios Varo y Jean Nicolle en su exploración en Venezuela, 1949.


En este agreste territorio se dedicará a estudiar gráficamente a los mosquitos y a otros insectos. Todo esto enmarcado dentro de la Campaña contra el paludismo llevada en Venezuela bajo la dirección del ahora legendario médico Arnoldo Gabaldón, director de Malariología.

Arnoldo Gabaldón

Varo también se dedicó a hacer pinturas publicitarias destinadas a los laboratorios Bayer, como la que verán a continuación. 


Paludismo


Resulta curioso que Remedios Varo llegara a trabajar para una empresa filonazi como Bayer, siendo ella una declarad a republicana. Pero recordemos el antiguo dicho popular: la necesidad tiene cara de perro...


Amibiasis (Los Vegetales) (Tifoidea, Paratifoide)Year completed: 1947
Gouache/Cardstock




En Venezuela, específicamentente en Maracay, sede de la División Nacional de Malariología, vivían su hermano Rodrigo, quien trabajaba  en la ya mencionada División, y su madre. 

Insomnio. 1947


Varo se alojó en el antiguo Hotel Jardín Maracay, lo que luego sería hasta hace poco tiempo la sede de la Gobernación del estado Aragua. La edificación, ubicada al sur de la plaza Bolívar en el centro de la ciudad, cómo suele ser en Venezuela, fue diseñado por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva y construida en 1929 . 


Carlos Raúl Villanueva

El edificio posee una fachada principal de 220 m de largo por 130 m de ancho. Carlos Raúl Villanueva sería quien diseñaría la Ciudad Universitaria, sede la Universidad Central de Venezuela, actual patrimonio cultural de la Humanidad según la UNESCO. Curiosamente las obras mas representativas de este arquitecto fueron hechas durante dictaduras.




Desde este lugar envió un gran numero de cartas a sus amigos en México. A continuación le compartimos unos fragmentos:

“… casi todos los extranjeros viven en hoteles y pensiones (…) Lo que sí creo es que aquí se hace dinero, todo el mundo parece tener muy buenas situaciones y ojalá yo encuentre también algún trabajo que me convenga pues el que me han ofrecido en Caracas no me gusta por ser un trabajo fijo en una gran casa de propaganda y tener que ir diariamente como a una oficina, de todos modos lo haré para empezar. Me siento muy sola y siempre estoy pensando en México y en vosotros todos, la vida sin amigos no vale la pena (…) si veo que es verdad que aquí se gana tanto dinero os lo diré a ver si os animáis a venir, de todos modos nunca hace frío y todo es muy tropical”.




En otra carta fechada en septiembre de 1948, escribe:


“… es un sitio muy caluroso con sol tremendo pero hay bosquecillos pequeños como oasis grandes de mangos y todo alrededor llanuras inmensas de hierba, hay muchos pájaros y bandadas de periquitos y loros de todos colores, no hay jaguares ni lo que aquí llaman tigres, ni ningún animal grande peligroso, estos están ya algo más lejos (…) yo no sé lo que pasará, si el clima será posible o si el calor será demasiado, lo que yo quiero es ver si puedo vivir de manera económicamente salvaje en un lugar donde no tengo que gastar dinero en vestido ni zapatos ni renta de la casa ni electricidad ni nada y dedicarme a pintar únicamente para ver si hago unos cuantos cuadros y envío a Estados Unidos para hacer una exposición y vivir de un modo menos estúpido que ahora (…) busco una casita con un poco de tierra para plantar unas cosas y que los gatos puedan escarbar un agujero (…) para tener eso aquí yo me tendré que marchar a una región salvaje (…) es importante tener agua, no hace falta nada más, no hay que abrigarse siempre hace calor, puedes hacer la comida con un fuego de leña (…) como es al aire libre no importa el humo ni esas cosas, se duerme en hamaca y por la mañana la descuelgas y no hay que hacer la cama ni se precisan sábanas ni nada de eso, se puede comprar comida y tabaco y petróleo para una lámpara en sitios cercanos, mi amigo Jean Nicolle ya hace tiempo que vive y trabaja por allí y le gusta mucho, no necesitaré mueble de gran lujo, una mesa para poder dibujar y trabajar en mis cosas, creo que vivir de esta manera puede ser agradable y sería ideal si hubiera algunos amigos de verdad, lo único que me da un poco de miedo es que el clima sea demasiado caliente, pero dice Jean que por la noche hace un viento fresco y se puede dormir muy bien (…) Escríbeme cuando te envíe mi nueva dirección que no sé cómo va a ser, quizás algo así como ‘Bosque tercera a la derecha, árbol número 7’”.

Remedios Varo regresó a a México en 1949 para no volver más a Venezuela. Ella moriría en 1963.


Ahora podrán disfrutar el cortometraje sobre las fuentes del Orinóco y luego podrán ver un corto video sobre la expedición que logró llegar al nacimiento del soberbio río. Y cerraremos la entrada con dos temas musicales: El primero es Orinoco de Rincón Morales, un tema musical del género gaita venezolana y el segundo tema es Orinoco Flow de Enya, cantante exmiembro del grupo Clannad, un sencillo de su LP de 1988, titulado Watermarck. Estos temas nos fueron recordados por nuestro amigo, el fotógrafo Yuri Valecillo.


Disfruten de la entrada.


Las fuentes del Orinoco







https://www.facebook.com/share/r/1A87fPhK8z/






Rincon Morales-Orinoco (gaita Venezolana) LETRA

https://m.youtube.com/watch?v=FjJdKqSSAq8




Enya - Orinoco Flow (Official 4K Music Video)

https://www.youtube.com/watch?v=LTrk4X9ACtw



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jueves, 7 de agosto de 2025

Don Pedro Berroeta Morales, en mi recuerdo




Representó a Venezuela en calidad de observador ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas en Ginebra, el 12 de julio de 1946; y en la Segunda Reunión del Comité Preparatorio


Recordando A Don Pedro Berroeta Morales




VTV Promo "Analisis" con Pedro Berroeta 1990

https://www.youtube.com/watch?v=siZe5whMyyc

 



ECCIO LEÓN R.

05/04/2023 05:00 am

“Un hombre de honor, siempre cumple sus promesas.” "Honor a quien honor merece", estas palabras ya nos suenan a lugar común, sin embargo, me parece importante rescatar a las palabras del sucio cajón de la ignorancia y del desprestigio y darles el valor que merecen. En este sentido rendirle honor en esta ocasión a Don Pedro Berrueta Morales.


Pedro Berroeta Morales nació en Zaraza, Edo. Guárico, el 30 de agosto de 1914. Hijo de Miguel Berroeta Ron, inmigrante canario y de Candelaria Morales. En 1946 contrajo nupcias con Elizabeth Wettstein. El matrimonio tuvo una hija: Diana.


Berroeta realizó sus estudios básicos en su ciudad natal; y en Caracas cursó el bachillerato en el Liceo Andrés Bello; luego ingresó en la escuela de derecho en la Universidad Central de Venezuela (UCV), los cuales no concluyó y se fue a España, en 1934, donde se inscribió en la Universidad Complutense de Madrid, estudios que también abandonó por situaciones políticas y se mudó a Francia, estudiando Periodismo en la Escuela de Altos Estudios Sociales, en París, donde trabajó en Radio Mundial. Al comenzar la Segunda Guerra Mundial y la invasión alemana a Francia, Berroeta se trasladó a Nueva York, EE.UU, en 1941; donde se residenció medio año aproximadamente. Después regresó a Venezuela, y en Caracas, comenzó a trabajar en el equipo de ARS Publicidad; posteriormente inició su labor como columnista en la prensa venezolana; en los diarios, Últimas Noticias (1941) y El Nacional (1943).


Autor de una extensa obra literaria; que incluye, los cuentos, Marianik (1945), Julieta sin corazón (1968);La mano (1974); Pequeño relato nocturno (1986); Las mismas manos (1989) ; los poemarios, Mientras las brasas duermen (Berna 1946) y Sagrada Blasfemia (1947); las novelas La leyenda del Conde Luna (1954); La farsa del hombre que amó a dos mujeres (1961), El espía que vino del cielo (1968), Migaja (1974), Natacha, te quiero tanto (1986), La huella del pez en el agua (1994); los ensayos, Cartas a José Rafael Pocaterra (1972); la biografía, Rómulo Betancourt: los años de aprendizaje (1987), La última victoria del gran Mariscal (1995) y En el nombre de Elizabeth (1997), y la obra inédita la novela, A causa de Melibea (1997).


Fue Presidente de la planta televisora Canal 8 (Venezolana de TV, VTV), entre 1976 y 1979, en dicho. Canal condujo los programas “Análisis” y “La entrevista de hoy”. Al crearse la Fundación Polar, Berroeta formó parte de la Junta Directiva (1977), que propuso y aprobó el proyecto Diccionario de Historia de Venezuela. Dominó 5 idiomas; el castellano, el Inglés, el francés, el sueco y el alemán.


Berroeta además de la escritura se interesó por la diplomacia, ocupando los siguientes cargos: Agregado Cultural de la Embajada de Venezuela en Francia, el 6 de febrero de 1946; Segundo secretario de la representación venezolana en Berna, Suiza, el 12 de julio de 1946; Segundo Secretario de la Embajada de Venezuela en Estados Unidos de Norteamérica, el 1° de diciembre de 1947; Primer Secretario de la Legación venezolana en Suecia y Noruega, el 14 de febrero de 1949; Encargado de Negocios en aquellas naciones el 8 de diciembre de 1949; y Primer Secretario de la Embajada venezolana en París, el 21 de junio de 1951; Consejero en la Embajada venezolana en Ecuador, el 5 de mayo de 1954; Embajador y Encargado de Negocios interino en Ecuador, el 1° de diciembre de 1954. Posteriormente se retiró del servicio diplomático en 1957, por presiones de sus colegas venezolanos en el mundo de la diplomacia.


Representó a Venezuela en calidad de observador ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas en Ginebra, el 12 de julio de 1946; y en la Segunda Reunión del Comité Preparatorio, cuyo objetivo era elaborar el proyecto de la Carta de Organización del Comercio Internacional, el 30 de abril de 1947. Cuando se retiró del mundo diplomático en 1957, continuó trabajando para el grupo ARS Publicidad, trabajó en CEDESA (1961), como autor de textos y guiones de las series documentales para cine y TV: “Viajando con Polar”,“Viajando con Maltín Polar y “Viajando por Venezuela”.


Berroeta obtuvo los siguientes premios: Primer premio en el III Concurso Anual de Cuentos de El Nacional, con la obra Instante en una fuga, el 3 de agosto de 1948, mención Honorífica en el VII Concurso anual de Cuentos de El Nacional con Demetrio y el Niño, el 11 de septiembre de 1952; Segundo premio en el mismo con La Forastera, el 13 de agosto de 1953; Tercer premio en el citado concurso de cuentos con La Invitación, el 19 de agosto de 1954; Premio de Novela de la Cámara Venezolana del Libro y su obra de teatro Jonás fue galardonada con la Primera Mención Honorífica en el Concurso Latinoamericano de Teatro de Buenos Aires, Argentina (1956); Premio Internacional de novela “Simón Bolívar” por La salamandra (1973); los premios Nacional y Municipal de narrativa (1993).

Pedro Berroeta. Fotografía de Alejandro Toro.


El escritor, periodista y diplomático guariqueño, Pedro Berroeta Morales, falleció en Caracas el 8 de marzo de 1997.


Eccio Leon


@el54r  



https://www.eluniversal.com/el-universal/152593/recordando-a-don-pedro-berrueta-morales



Viajando por Venezuela La huella de Pedro Berroeta





La entrevista de hoy. Don Pedro Berroeta.




El Regalo- Poema y Reflexión Sobre Amor y Libertad-Cortometraje
172 visualizaciones desde el  16 ago 2018 hasta la publicación de esta entrada.









Sofía Imber entrevista a Pedro Berroeta
643 visualizaciones  desde el 4 sept 2018 hasta la fecha de publicación de la entrada
Entrevista efectuada el 21 de Abril de 1989.



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jueves, 21 de noviembre de 2024

Aquel bosque de mujeres solas que construyeron la Colonia Tovar

 



Estimados Liponautas

Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes: "Aquel bosque que fuimos", un texto de nuestra amiga Marisol Marrero, dedicada a rescatar la memoria de todas esas mujeres solas alemanas que cruzaron el Atlántico para construír la Colonia Tovar, un asentamiento ubicado en el estado Aragua, Venezuela, fundado en 1843 por iniciativa del gobierno venezolano que buscaba recuperar poblacionalmente al país después del declive causado por la Guerra de Independencia ademas de, algo que pocas veces se dice, "blanquear"  a la población venezolana a través de la inmigración de colonos europeos.

Disfruten de la entrada

Atentamente

La Gerencia

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Verdaderas historias    Zutreffende geschichten


Aquel bosque que fuimos


Un homenaje a las mujeres que vinieron solas a fundar la Colonia Tovar

Por Marisol Marrero

Oigo voces que me llaman desde antes, son voces de las mujeres pioneras que habitaron este pueblo, mujeres que venían solas o con sus hijos, a presenciar el milagro de construir una nueva vida, haciendo de inmediato un inventario de aquel bosque que las rodeaba, nacientes de aguas escondidas (waldguellen) ojos de tigre que fosforecen en la oscuridad, rugidos que estremecen el corazón ante lo desconocido, son las cosas que aquí habitan, así como hierbas, grutas, troncos, raíces, juncos, bejucos, todas cosas que le servirán para construir la morada.

Lo que hoy es evidente ante sus ojos, una vez fue imaginario ¡Venir a fundar! Aquí comprendieron que todas las deidades germánicas residían en su temerario corazón y descubrieron lo infinito que hay en cada cosa, la poesía de una piedra, la magia de una concha de arbol, el ensueño del atardecer, en fin la vida nueva que no deja de asombrarlas.

A esas mujeres, a su esfuerzo, a su fortaleza, quiero hacer un homenaje. Espero que sus nombres vuelvan a repetirse en las nuevas generaciones.

Bárbara Ramnstein, de 29 años, venía con su hijo Hilhelm, de 8, Katharina Mutscheler, de 33 años, con su hija Josepha de 7 años, Marianne Gross y su hija Ricarda que murió durante el viaje, a su dolor dedico especialmente estas páginas.

María Anna Jäger, viuda de Mai, con sus hijas gemelas de 9 años, además de un hijo varón, Sophie Frasser, Khatarina Baldinger de 29 años, Barbara Futterer, de 33 años, Magdalena y Barbara Herr, Justine Lisele, Therese de 50 y Gertrud Frey, Therese Schutz, Katherine Müller de 30, Elisa Lowenstein, Euphrosina Mossbacher, Apolinea Grisbaun, Magdalene Göerig, María Anna Müssle, de 26, Emerenzia Fisher, de 24, y la costurera francesa Felice Greverig.

Después del impacto inicial de encontrarse en medio de la selva, luego de subirla intrincada montaña, llegaron a unos galpones aun sin terminar, cansadas y ateridas por el frío húmedo al cual no estaban acostumbradas. Si esta situación era engorrosa para una familia establecida, con el apoyo que llenen entre sí, cuál sería el impacto para las mujeres que venían solas, viudas, y algunas con sus hijos pequeños, a los cuales tenían que alimentar de inmediato, y la desolación de Marianne Gross a la cual se le había muerto su hija en el viaje. Solo de pensar en ella se me encoge el corazón, imaginando donde se agazaparla, en que rincón pensaría en su hija, la cual quedó como una rosa sobre el mar de fuego en el atardecer. Venía adonde no estaba él y de repente se encontró en un laberinto sin salida.

Este lugar está vivo, pensó María Anna Jäger, con su alegre carácter, aquí vivirán mis hijos, haré de esta tierra algo hermoso para ellos. Ella imprimía a las cosas que la rodeaban, los mismos caracteres que reconocía en si misma, con optimismo. La naturaleza como un ser viviente era su consuelo en esos momentos, hasta que le consiguió un compañero a su alegria.

A Emerenzia Fisher, la arrebatadora intensidad de su experiencia juvenil, caracterizada por la desmesura, ejercía en ella una atracción casi hipnótica, esta no la dejaba entristecerse. Era tan estrafalaria que contagiaba su alegría a las demás.

Creía en la suerte, es decir en si misma, por eso fue de las primeras que quiso reconocer el terreno que le había sido asignado, para de inmediato pensar donde debía poner su casa, sobre todo quería tener el horizonte frente a si, por eso estaba esperanzada en que su ubicación estuviera en lugar más alto, y también que tuviera un manantial, para verse la cara en el espejo de sus aguas ¡Era muy bella!

 



Viajando por Venezuela con Maltín Polar: La Colonia Tovar


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Marisol Marrero Higuera

Nació en Tenerife, España, desde niña vive en Venezuela. Es socióloga y psicologa social, egresada de la Universidad Central de Venezuela. Tiene una maestría en Psicología social.Se ha desempeñado como profesora universitaria. Tiene varios libros publicados en poesía,novela y ensayos.En narrativa destacan: Las brujas modernas vuelan en la red (Editorial universitaria Tropykos,2001). Llote von Indien. La coloniera de Tovar (Caracas, Fundación Ludovico Silva, 2001); Segunda edición, 2003. Alonso e Isabel (2006). Niebla de pasiones Editorial Planeta, Autores Españoles e Iberoamericanos (2007). Rosas y duraznos (2011). Buitres en la sabana (2015). Chichiriviche ¿Primer pueblo fundado en Tierra firme? (Mérida, Editorial La Escarcha azul,2000).Tributo  de sangre. Saga Familiar (Ayuntamiento de Candelaria. Culturalias. Santa Cruz de Tenerife, España, 2022.)

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viernes, 18 de marzo de 2022

Pedro Berroeta, escritor: No soy muy tomado en cuenta en Venezuela


Pedro Berroeta. Fotografía de Alejandro Toro.



 “Soy un escritor marginal”: Pedro Berroeta

Alberto Hernández • Martes 8 de mayo de 2018


1

Bajo los párpados y me detengo un rato en la orilla de  la sombra que proyecta la vieja casa. Hace tiempo me detuve aquí a hablar con un amigo. No lo nombro porque son varios los amigos en él. Muchos han sido los que me hablaron bajo la beatitud del árbol que también nos hace espacio para recordar. O para traer del olvido alguna marca, los pliegues del rostro, la forma de las uñas y el color de los ojos.


Aún recuerdo la forma de hablar de don Pedro. Su parsimonia. Una sonrisa siempre congelada. Un tono amable y la mirada de hombre sabio.


Uno que escribe. Uno que intenta recordar para no morirse del todo. Uno que hace lo posible por respirar el aliento de los que se fueron. Uno que hace todo eso y pasa de costado por la tumba de algunos de ellos, no sabe qué decir. No sé qué decir a veces del silencio que embarga a mis amigos de tantos años.



Es el olvido. Yo no quiero olvidar, me dice el compañero de viaje del momento. Alguien con quien me acabo de tropezar y le huelo la edad, el tiempo sobre su piel gastada, en sus labios resecos y en la calle que lo aplasta en medio de un viento terrible venido del Caribe.


Me despido de la vieja casa y llego a la mía. Entonces me tropiezo con don Pedro Berroeta. Sí, el de Marianik, La salamandra, Migajas y La leyenda del Conde Luna. Don Pedro, el novelista, el cronista, el dramaturgo, el caballero que hablaba con el cuello estirado, el que usaba pipa y era guariqueño y tenía un programa de televisión.


La entrevista de Hoy con Don Pedro Barroeta.



Este país lo ha olvidado, como a tantos. Don Pedro Berroeta, para quienes no lo conocen o no lo han leído, ganó el Premio Internacional de Novela Simón Bolívar con La salamandra. Y el premio de la Cámara del Libro con su otra novela La leyenda del Conde Luna. Igual obtuvo otro en Argentina por una de sus obras de teatro. Escribía crónicas en El Nacional y, bueno, se murió hace años. Este país lo ha olvidado. Hoy quiero recordarlo a través de una larga entrevista con Ramón Hernández, el domingo 6 de enero de 1985.


Entre las cosas que afirmó don Pedro en esa conversación, anoto esta y otras:


Siempre me he preguntado: ¿tengo validez como escritor? ¿Por qué sigo escribiendo? Y he llegado a la conclusión de que el mejor libro es aquel que se tiene a mano para leerlo cuando uno quiere. El que satisface el apetito para leer algo determinado. Como la comida, que el mejor plato es el que uno tiene ganas de comer. De tal manera que todo libro es útil y toda obra es válida, y tiene su razón de ser. Eso me ha dado un gran reposo espiritual.



En ese diálogo, don Pedro confesó ser un escritor marginal. El periodista se lo recordó:


No soy muy tomado en cuenta. Es natural, después de todo. Natural por dos razones: o lo que escribo no tiene valor o está desfasado. Eso no lo podré saber yo, lo sabrán los que vengan después, aquellos que algún día descubran que hubo alguien que escribía y que se llamaba como yo. Muchas razones entran en juego en la determinación de la validez de un escritor. Quizá la gente no tiene hambre de leer lo que yo escribo, lo cual no quiere decir que lo que yo escribo no sea sabroso sino que simplemente no tiene ganas de comerlo, y puede ser que mañana unos individuos descubran que tienen ganas de probar eso.


Un poco más adelante dijo:


Yo paso por la vida sin darme cuenta. Es como si viera las cosas en un sueño. Muchos hechos importantes en mí no dejaron huella y cosas insignificantes, basadas en sueños, me han marcado.


 



2

La entrevista procesada por Ramón Hernández abunda en más detalles. Es un excelente trabajo. El periodista del diario El Nacional nos tenía acostumbrados a esas aventuras en las que ambos, reportero y entrevistado, entusiasmaban a los lectores.


Aún recuerdo la forma de hablar de don Pedro. Su parsimonia. Una sonrisa siempre congelada. Un tono amable y la mirada de hombre sabio.


El mundo está vacío, se perdió la fe en las religiones existentes y el hombre ha sacralizado el objeto porque Dios se fue. Habría que llamar a Dios de nuevo.


El olvido, esa fuente donde flotan reflejos, una copia de lo que fue. Y ahora no es. El olvido. Todos los olvidos.


Todos llegaremos a ser seres marginales. Derrotados por el olvido.


Tomado de Letralia



Viajando por Venezuela La huella de Pedro Berroeta.


Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Galina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés.