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domingo, 15 de marzo de 2026

Carrá, Bellucci, Cucinotta y otros términos básicos del italiano

 

https://justitalia.es/10-curiosidades-sobre-italia-que-seguramente-desconoces


Estimados liponautas


Hoy compartimos con ustedes este escrito de Enric González que él tituló Diccionario básico italiano y que nosotros en un primer término retitulamos "Emergenza rifiuti, Menabrea, Motorino y otros términos básicos del italiano" pero luego pensamos que sería más llamativo titularla como "Carrá, Belucci, Cucinotta, Nannini y otros términos básicos del italiano", porque son palabras que comúnmente escuchamos en Venezuela y ya son parte del patrimonio cultural local. Obviamente al limitarnos a esas personalidades dejamos afuera a gente como Edmondo De Amicis, Umberto Eco, Sergio LeoneNicola Di Bari, Sofía Loren, Ricardo Cocciante, Virna Lisi, Umberto Tozzi, Ornela MuttiGianluca Grignani, Laura Pausini, Nek y Tiziano Ferro.

Tan importante son las  palabras que usa una comunidad como las valoraciones que esa comunidad adquiere en otras comunidades al intercambiar objetos y pautas culturales, así que hablaremos de algunas de las marcas o testigos  culturales que nos ha regalado la comunidad de la bota mediterránea. Venezuela está fuertemente vinculada con Italia a través de lazos culturales y poblacionales desde los tiempos en que formábamos parte del Imperio Español.


Raffaella CarráImagen tomada de aquí


En Venezuela fue muy popular la cantante y bailarina Raffaella Carrá, que se convirtió en un visitante usual del mago de la cara de vidrio en los año 70 y 80.





Una cantante que logró calar con bastante fuerza en las radios venezolanas Gianna Nannini después de interpretar junto con Edoardo Bennato el tema del mundial Italia 90 , Un Estate Italiana.






Edoardo Bennato Gianna Nannini - Un Estate Italiana -Subtitulado Inglés Español


Y ahora Ciao se despide de nosotros  en una primavera italiana.


Un elemento cultural muy querido en Venezuela es el trabajo de la modelo y actríz Mónica Bellucci. Personaje que se hizo muy conocido en nuestro país con el estreno de la película Malena.


Malena, fue dirigida por Giuseppe Tornatore. Curiosamente en Valencia, la de Venezuela vivían un primo de Tornatore y unos primos de Francis Ford Coppola.


MALENA 2000 trailer subtitulado

https://m.youtube.com/watch?v=jXpGwZuWlfE



Otra actriz y modelo que se ganó el aprecio del público venezolano fue María Grazia Cucinotta con su participación en la película de Il Postino del año 1994. Luego sería la causa de que muchos hombre se volvieran consumidores de nicotina al convertirse en la Chica del cigarrillo en el filme  007: el mundo no basta




Ahora podrán disfrutar de María Grazia Cucinotta en bicicleta...



LANCIA THESIS and Maria Grazia Cucinotta






Un dato que no puede ser obviado y que dejamos para el cierre de esta entradilla es que Venezuela fue el segundo país con mayor consumo de pasta per cápita del mundo por largo tiempo. Los cinco países con mayor consumo de pasta del mundo son los siguientes: Italia, con 23 kilos al año; Túnez, con 17 kilogramos; Venezuela, con 13 kilogramos; Grecia, con 11 kilogramos y en la quinta posición Perú, con 9 kilogramos por año.


Tipos de pasta. Imagen tomada de aquí.


Ahora disfruten de la entrada

Atentamente




Gianna Nannini - Profumo 1986

https://m.youtube.com/watch?v=Gjjiq9nlrZ8


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Diccionario básico italiano



Escrito por Enric González


Alberto Sordi, Venecia, 1959. Foto: Getty.



Albertone. Es como los romanos, y muchos italianos, llaman a Alberto Sordi, el romano más químicamente puro que ha existido.








Antonio Griffo Focas Flavio Angelo Ducas Comneno Porfirogenito Gagliardi De Curtis di Bisanzio, o Príncipe De Curtis. También conocido como Totò. Hijo bastardo de un marqués, adoptado a la tierna edad de treinta y cinco años por otro marqués, príncipe por derecho de compra, seductor depresivo de rostro cubista. Una de las grandezas de Nápoles. Actor supremo.





Buffala. Es el búfalo de agua domesticado con cuya leche se confecciona, en teoría, la mozzarella. Cuidado, porque una búfala, con una sola f, es una afirmación falsa o increíble. Como la de que toda la mozzarella italiana se hace con leche de buffala.

Imagen tomada de aquí


Caffè corretto. La enésima prueba de que el idioma italiano es más elegante que el castellano. Se trata de un café «corregido», es decir, con un chorrito de alcohol. Eso en España se llama carajillo.


Campare. Unos creen que procede etimológicamente de acampar, en el sentido de ponerse a seguro. Otros, que procede de salir al campo en el sentido de escapar. Significa ir tirando bastante bien. Campare es uno de los grandes objetivos vitales de los italianos, que tienen un término para algo que nosotros también queremos pero no sabemos definir exactamente.


Francesco TottiImagen tomada de aquí.


Capitano. Literalmente, capitán. También literalmente, Francesco Totti, futbolista eximio.


Chi se ne frega! Puede traducirse como «¡a quién le importa!». Es una frase muy usada, uno de los lemas no oficiales de la sociedad italiana. Como actitud filosófica conduce a la felicidad.


Laura Pausini - La Solitudine (Official Video)

https://m.youtube.com/watch?v=FpOEN93LX-E


Condono edilizio. Dícese de un complicadísimo sistema legislativo, renovado casi cada año, que otorga el perdón a las obras ilegales. En cualquier bidé o sobre cualquier maceta se puede construir un ático de doscientos metros: solo hace falta imaginación, un constructor discreto y un buen condono edilizio.


Dottore. Un dottore es un médico o, en general, un licenciado universitario. Por extensión, es un trato de respeto. En cualquier comercio lo llaman a uno dottore o dottoressa (una palabra que, en las cartas formales, se abrevia como dott.essa, con gran ahorro de esfuerzo y espacio).




É giallo! Literalmente, «es amarillo». Figuradamente significa que hay un misterio. En italiano, las novelas de género negro son de género amarillo. Una ley no escrita prohíbe que en Italia salga un periódico a la calle sin al menos un titular con la frase é giallo.

Imagen tomada de aquí


Emergenza rifiuti. Literalmente, «emergencia desperdicios». Significa que no se recoge la basura. Parece grave, pero no lo es tanto: la bellísima ciudad de Nápoles lleva exactamente veinte años en emergenza rifiuti.


Fantasista. Los italianos no son propensos al espíritu castrense, salvo cuando juegan al fútbol. Ahí se aplican con la máxima disciplina y sacrificio. Se permite, sin embargo, que un jugador, uno solo, disfrute jugando. A ese se le llama fantasista.


Ferragosto. Es el 15 de agosto o, en un sentido más amplio, cuando en una ciudad italiana solo quedan los turistas. La tradición manda celebrar una comida familiar el día de Ferragosto.

Imagen tomada de aquí


Grande Raccordo Anulare. Es tan solo la autopista de circunvalación de Roma, pero suena a ruta intergaláctica. Quizá a propósito: un viaje a Saturno puede resultar más breve que un recorrido por el Grande Raccordo Anulare en hora punta.

Imagen tomada de aquí


Made in Italy. El producto made in Italy goza de prestigio en todo el mundo. Casi nunca está hecho en Italia, pero lo empaquetan y venden los italianos y eso es lo que cuenta.


Goffredo Mameli. Imagen tomada de aquí.



Mameli. El himno italiano se titula Il Canto degli Italiani, pero, que se sepa, jamás nadie lo ha llamado así. Es mucho más conocido como Fratelli d´Italia (Hermanos de Italia), por el inicio de la primera estrofa, o Inno di Mameli, por el poeta Goffredo Mameli, que escribió la letra.



Fratelli d'Italia | Inno nazionale italiano

https://m.youtube.com/watch?v=dbri00EM6b4


Meneghino. Es un personaje de la Commedia dell’Arte al que se identifica con Milán. Todo lo meneghino se refiere a Milán, pero en Milán no dicen meneghino sino meneghin.



Menabrea. Es una cerveza piamontesa. La mejor, artesanales al margen, que se hace en Italia.


Miracolato. Dícese de quien ha tenido una suerte extraordinaria, de quien ha disfrutado de un milagro o, simplemente, de quien va tirando (véase campare) mucho mejor de lo que cabría esperar. Casi todos los ciudadanos y asuntos italianos tienen algo de miracolato.



Motorino. Es el ciclomotor. Su usuario debe llevar casco, salvo en Nápoles, donde no debe llevarlo para no ser confundido con un sicario. Los asesinos a sueldo sí llevan casco por razones de seguridad: evitan ser identificados.




Piamontesi. Los piamontesi son los laboriosos habitantes del Piamonte. En Roma, por asimilación con la antigua familia real, los Savoia piamonteses, que reurbanizaron la capital tras la caída de los Estados Pontificios y la unificación del país, a los del Piamonte se les atribuye cualquier construcción urbana horrenda. Ejemplo: Questo palazzo é brutissimo, sarà fatto dai piemontesi.





Porchetta. Es un cerdo deshuesado y asado entero con un relleno de hierbas. También es una de las pruebas de que los italianos comen mejor que el resto de la humanidad.


Imagen tomada de aquí.


Portaborse. Literalmente, el «llevabolsas» es el asistente de un parlamentario. Cualquier figura de poder (véase potente) cuenta con uno o varios portaborse, en general sin contrato. Los portaborse suelen hacer carrera.

Il Portaborse. (1991)


Potente. Dícese de la persona, casi siempre un hombre, con poder. En Italia entronca con la tradición del condottiere, el caudillo militar que se alquilaba a las ciudades-estado. Se considera que alguien es potente cuando la ley no le afecta, y potentissimo cuando dicta la ley.


Raccomandato. Dícese del que está recomendado por alguien. Solo se llega a alguna parte si se cuenta con una recomendación. También puede referirse a un paquete o carta certificados, y en ese caso significa que el envío en cuestión jamás llegará a ninguna parte.


Gianluca Grignani - La Mia Storia tra Le Dita (1994) [ITA/ENG/SPA/POR - CC]

https://m.youtube.com/watch?v=vNZyi0RozsQ


Retroscena. Literalmente, «lo que está detrás del escenario». En sentido figurado, lo que está detrás de lo que pasa. En Italia, todas las cosas importantes ocurren en la retroscena. Los periódicos suelen publicar junto a la noticia la retroscena de la noticia; a veces ambas piezas se contradicen abiertamente.


Roma in tilt. En inglés, tilt indica «inclinación». En las viejas máquinas de pinball, mover el cacharro suponía perder la bola por haber hecho tilt. Los italianos han reinterpretado el término para indicar algún tipo de bloqueo o caos urbano. Roma in tilt significa que una huelga, atentado, manifestación o accidente provoca problemas de circulación. Es decir, que Roma está como todos los días.


Nek - Laura non c'è (Official Video) 1997

https://m.youtube.com/watch?v=zs5G5qPudzo


Sampietrino. Eran el adoquín de cuando toda Roma era del papa y el pavimento se hacía en la misma cantera de la basílica de San Pedro. Hoy es cualquier adoquín. Solo las romanas son capaces de andar sobre ellos con tacones de aguja.


Sanatoria fiscale. En el lenguaje político italiano no se habla de amnistía fiscal, sino de sanatoria. Suena muchísimo mejor.


Scalation. Como los italianos tienen un idioma tan hermoso, procuran, por modestia, camuflarlo con vocablos ingleses pronunciados de forma más o menos errática. El término scalation tiene el mérito de no existir en inglés, al menos en el sentido de escalada de tensión que le dan en Italia. Una scalation consiste en un juego de aspavientos que finalmente acaba en nada.


TAR. El Tribunale Amministrativo Regionale es la sede judicial donde se interponen recursos contra los abusos de la Administración pública. El TAR del Lazio, la región romana, ostenta el mérito de recibir casi tantas denuncias contra sus propios jueces como contra el resto de la Administración del Estado.

Tazio NuvolariImagen tomada de aquí


Sbandata controllata. Es una forma de hacer derrapar el coche en las curvas, cuya invención se atribuye al mítico piloto Tazio Nuvolari. Practicar la sbandata controllata en un circuito, o incluso en una carretera, carece de mérito. Los italianos, por lo general grandes conductores, pueden hacerlo incluso en el pasillo de su casa. Si tienen ocasión, lo hacen.



sbandata controllata

1112 Visualizaciones desde el 19 ago de 2013 hasta el 6 mar de 2026

https://m.youtube.com/watch?v=l1MtalzkmW0


Slitta. Puede significar muchas cosas, como un trineo o una pendiente. Adquiere su sentido más italiano cuando alguien o algo slitta, es decir, se desliza lentamente hacia alguna parte mientras simula permanecer quieto.


Tensione nella maggioranza. Significa que hay bofetadas dentro de la mayoría parlamentaria que respalda al Gobierno. Una ley no escrita (véase é giallo) obliga a los periódicos a informar cada día de que hay tensione nella maggioranza.



27 FEBBRAIO 2026 - BRINDISI - CRESCE LA TENSIONE NELLA MAGGIORANZA DOPO IL MINI RIMPASTO

https://m.youtube.com/watch?v=38X9eUq1WD4


Terremotati. Los «terremotados» son los supervivientes de un terremoto. En Italia hay muchos terremotos y muchos terremotati.


Tessera. Dícese del documento acreditativo o carné. Una persona sin un montón de tessere (da igual de qué) no es nadie.


Unico grande amore. Contra lo que pueda pensarse, no es solo el que el hombre italiano siente por su madre. El único grande amore es también el que los aficionados al fútbol sienten por su club, o los enamorados por su pareja. Cada ciudadano de la República italiana dispone de una larga serie de únicos grandes amores.



Nausica Marasca


Velina. Dícese de la señora que aparece en televisión sonriendo y luciendo palmito; lo que a veces llamamos florero. Podría pensarse que se trata de una función degradante, pero peor es ejercer de tertuliano español. Muchas niñas italianas quieren ser veline y casarse con un futbolista. Muchos niños italianos quieren ser futbolistas y casarse con una velina.

Nausica Marasca. La velina ringrazia il suo Molise
616 Visualizaciones desde el 3 feb de 2025 hasta el 8 mar 2026


Zanzara tigre. Una zanzara es un mosquito. La zanzara tigre ameniza las conversaciones italianas antes del verano, cuando se habla de la inminente plaga, y después del verano, cuando explicas a los amigos que una zanzara tigre consiguió picarte en el ombligo pese a que llevabas encima la cota de malla, dos jerséis y la camiseta del Inter.

Zanzara tigre


Y nos despedimos de ustedes con Il Regalo Più Grande de Tiziano Ferro.




Tiziano Ferro - Il Regalo Più Grande

https://m.youtube.com/watch?v=d3MvacAiXqM



https://www.jotdown.es/2016/12/diccionario-basico-italiano/




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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.

Enlaces relacionados:


"La verdad no se encuentra solamente regando plaguicidas o frecuentando los manteles de los poderosos, sino también prestándole atención a la gente común y corriente".

Unos cuantos consejos para los jovenes que quieren ser cronistas



Paolo Crepet: Ahora los jóvenes miran al futuro sin una perspectiva a largo plazo




La poesía de José Pulido en Génova, un puerto italiano al pie de la montañas




Daniel Lumera, biólogo: La amabilidad desencadena en nuestro cuerpo la producción de neuromoduladores como la oxitocina o la serotonina




Umberto Eco: Nuestro deber es desenmascar las formas nuevas del Fascismo. La Libertad y liberación son una tarea que no acaba nunca




José Pulido: Érika Reginato en "Catorce días en el Paraíso, mi vida" (Quattordici giorni in Paradiso, la mia vita) canta a la existencia, con la exótica honestidad de la alegría




GÉNOVA: LA SERENÍSIMA SEÑORA DEL MAR




Domingo González Mendéz, fotógrafo venezolano, participa en la exposición virtual internacional de arte postal "Homenaje a Picasso"





miércoles, 11 de marzo de 2026

Oswaldo Trejo a Julio Ortega: jamás para escribir tomo notas o establezco un plan



OSWALDO TREJO. Fotografía de VASCO SZINETAR. Foto coloreada.


Estimados Liponautas


Hoy compartimos esta entrevista a al escritor venezolano Oswaldo Trejo, un escritor cuya presencia en la red es bastante pobre. Próximamente publicaremos una entrevista inédita en la red del escritor. 
Al final de la entrevista podrán escuchar el cuento "Una sola rosa y una mandarina" que hasta el 10 de febrero de 2026, fue publicado el 13 de octubre de 2023, solo había tenido 41 visitas. Y después los intelectuales nacionales tenemos el tupé de hablar de la increíble raigambre y popularidad de los escritores venezolanos en nuestro propio país. 

El régimen venezolano tiene bloqueado el acceso al portal de El Nacional así que la gente para acceder directamente a esta entrevista debe utilizar una vpn. Nosotros le ahorramos el trabajo a los internautas venezolanos amantes de la literatura.

Esperamos que con la publicación de esta entrevista y del cuento hagamos más cercano al público venezolano a Oswaldo Trejo.

Disfruten de la entrada

Atentamente


La Gerencia.


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Papel Literario


Conversación con Oswaldo Trejo  (Ejido, Mérida, 10 de junio de 1924 - Caracas, 24 de diciembre de 1996)

Por Papel Literario

agosto 4, 2024 12:30 am




Julio Ortega: Sería interesante para todos remontarnos a 1960, cuando estás en Bogotá y empiezas a escribir Andén lejano, y preguntarte, en primer lugar, por las motivaciones del libro, el plan de escritura, y el tiempo que se tomó. ¿Cómo se te fue imponiendo el texto? vd

Oswaldo Trejo: Bueno, primero que nada debo decir, después de oír a Julio Ortega, que su interpretación a mi manera de ver es extraordinaria, y coincide con muchos de los aspectos que me planteé cuando comencé a escribir esa novela, con antecedentes de otros textos míos ya escritos. Me proponía, en cierto sentido, poder hacer otro tipo de literatura, otro tipo de escritura. Cuando yo comencé a escribir esta novela en Bogotá, después del año 1949, había viajado a Europa, había estado en el Brasil, había estado en Colombia, pero sobre todo tenía toda la alegría que el Brasil me pudo dar, porque se trataba de Copacabana y de Río de Janeiro, y el que no se alegra allí no se alegra en ninguna parte, ni baila en ninguna parte. Sin embargo, cuando muere mi madre yo estoy muy joven y mi apego había sido definitivo, era inseparable de ella y ella de mí; mi padre había muerto cuando yo era un niño de 9 años, y el recuerdo que tengo de él es muy lejano y áspero. Él tenía 73 años cuando muere, yo era el último hijo y el único varón que había tenido: era un hombre de piel ruda, arrugado ya, de barbas, fumaba tabaco, tenía unas manos muy gruesas, porque aparte de otros oficios, era domador de caballos; y con esas barbas, con ese olor a tabaco y con esa ancianidad, quería unirse a mi piel de niño; pero yo siempre tenía un rechazo a esas cosas ásperas, y además él era un hombre de carácter fuerte. Toda esa situación me lleva a lo opuesto, que es la madre; una mujer de gran ternura, de gran carácter, pero que a partir del nacimiento mío queda con un dolor de cabeza para toda la vida, que fue de lo que murió. Ella vivía con la cartera llena de aspirinas y de calmantes y no hubo un solo momento en su vida en que la cabeza no le doliera, a veces eso iba a unos extremos de llegar a gritar, gritos que se oían alrededor de una cuadra, de dos manzanas, y aquello era espantoso. Finalmente llegamos a saber, cuando ella ya tenía 56 años, que es cuando muere, que tenía en formación un tumor mínimo en el cerebro, que de la manera más mínima y más lenta iba creciendo. Resolvemos entonces llevarla a Nueva York a una operación de trepanación de cráneo; yo no hablaba inglés, todavía no hablo inglés, apenas leo cosas, pero la acompaño en mi primer viaje fuera de Venezuela. A los tres o cuatro días de exámenes y de toda esa serie de cosas, hay que pasar a la operación y me habían hecho creer los médicos que aquello iba a salir muy bien. Pero la víspera de la operación le inyectaron aire por los oídos para un último examen y unas últimas radiografías y se le reventó el aire en el cerebro, quedó sin conocimiento. Yo no estaba en el hospital, yo andaba con un amigo pintor del Taller Libre de Arte, Marius Sznajderman, muy amigo mío que años antes se había ido a los Estados Unidos y vivía allá; lo encontré, me acompañó a todas partes, al Museo de Arte Moderno y otros. Pero cuando llego en la tarde al hotel me dicen que me han llamado urgentemente del hospital y me sorprende muchísimo que un señor muy austero, muy distante, me dice: “Yo lo acompaño, señor Trejo”. En efecto, me lleva al hospital donde me está esperando el médico de cabecera y me dice: “La señora va a morir a las seis de la mañana”; yo había llegado al hospital como a las 7 de la noche, y efectivamente a las 6 de la mañana expiró. Aquello trajo tal carga de violencia y de incertidumbre, de no aceptarlo y de no creerlo, que todo eso permaneció en mí siempre. Además, me tengo que quedar en una funeraria, en un apartamento con el cadáver, hasta que hubiese embarque para Venezuela, no por avión sino por barco. Entonces yo andaba casi permanentemente solo y, a veces, con Mario Abreu que quería sacarme de esa situación, pero cómo me iba a sacar de un apartamento donde estaba la urna y todo lo demás. Cuando regresé me costó muchísimo reponerme, pero me quedó la idea de que ella no había muerto, de que yo tal vez había enloquecido; me había venido a Caracas y la había dejado abandonada en algún sitio en Nueva York donde estaba perdida, donde no hablaba tampoco ella inglés; donde no podía ser recuperada por nadie, donde terminaría tal vez internada en algún sitio de locos. De ahí las cartas, como tú las venías viendo, que a través de sus fragmentos, de sus palabras cortadas, son una memoria que no coordina un discurso coherente sino que se le da en pedazos; ella tal vez quiere escribir amor pero no lo escribe, y así todas las palabras están cortadas y partidas, pero conservan un sentido de recriminación, de acusación, de reclamo, de dolor. Y de allí viene el planteamiento ya en la escritura de la forma de darse la situación, porque las cartas nunca las escribí, lo que tenía era el sentimiento de culpa de un abandono y de que ella me lo reclamaba. Como dije, habiendo estado en Río de Janeiro, en Copacabana, en los grandes carnavales, ese tipo nunca se alegró lo suficiente como para sentirse liberado de ese peso de muerte y culpabilidad. Y si yo no escribo ese texto tal vez hubiera enloquecido, no habría podido hacer más nada. De manera que dentro del planteamiento de un nuevo lenguaje, de una nueva escritura que ya venía en mí desde los primeros trabajos literarios que había publicado, especialmente aquel cuento que se llama “Escuchando al idiota”, la novela se realiza a partir de la situación de dos personajes, yo diría que tres, que son: el que narra, que es un Ecce Homo, y las dos figuras, segunda y tercera personas, que son otros dos Ecce Homo, pero que en el fondo no son sino uno solo. Inclusive en el diálogo, desde que la novela comienza, viene de unos puntos suspensivos, de algo que ya está dicho, y en todas partes donde el diálogo se establece entre un Ecce Homo y otro Ecce Homo, es con puntos suspensivos y letras minúsculas, porque no es diálogo propiamente, sino un diálogo dentro de la fluidez de un discurso que se va dando como una continuidad muy reiterativa a través del texto, la muerte de la madre, y no solamente eso sino la muerte misma: está al comienzo del texto la ubicación del sitio desde donde habla ese hombre, que es un apartamento de Bogotá, situado en la Carrera Séptima, que es lo único que mantiene de veracidad, porque es un dúplex con quince escalones muy reiterados en el texto, la mesa ovalada, un espejo en la parte alta del cuarto, etc. Pero ocurre que ese apartamento viene a ser habitado por otro apartamento, un apartamento romano, que se enquista en el primero donde se viene dando toda la situación. Las referencias de ese apartamento romano son: una calle muy marcada siempre, una agua que emana de la pila, un árbol que está en la cuadra, una acera rota; y esto es lo que resuena continuamente en ese otro apartamento, que es un pequeño estudio de sólo quince escalones que conducen al segundo piso.




En este aspecto de la novela siempre estuvo planteado el proceso del lenguaje, el proceso de escritura: cómo voy a dar esto, desde qué punto de vista, desde qué forma verbal; y, al mismo tiempo, buscando la manera de que no resultara una cosa barroca sino de una dirección muy limpia en la escritura, pero muy reiterativa. Entonces, los dos personajes que dialogan permanentemente son uno mismo pero uno buscando una diferencia; porque para uno de los dos Ecce Homo la madre está muerta y enterrada, olvidada o en proceso de ser olvidada definitivamente, y es él quien escoge seguir, porque una vez que una persona ha superado esta situación tan terrible puede seguir, una vez que ha aceptado que se murió y que no hay nada que hacer sino seguir adelante; mientras que el otro se queda permanentemente en el esperar, en el esperar que aparezca, que la encuentre, y a donde vaya todas sus salidas son a buscar a la madre, que se le aparece algunas veces en ancianas que andan por las calles, decrépitas, locas, un personaje totalmente desposeído de la vida y de la fortuna, y él las sigue, las persigue, se le pierden, cruzan en una esquina, se meten en un almacén, y él va persiguiéndolas cuando salen, y siempre está a la espera de encontrarla.

Andrés Mariño Palacio. Ilustración de Orlando Oliver

JO: En el momento que tú estás desarrollando finalmente este planteamiento narrativo, estas dos situaciones frente a la muerte de la madre, ¿había una familia literaria, o algunas novelas que te importaran como ejemplos o estímulos?

OT: No en ese momento. Conmigo ha pasado que cuando estoy escribiendo, cuando comienzo algún trabajo, me aparto un poco de las lecturas, sean nuevas o sean lecturas que ya quiero volver a hacer, porque me distrae muchísimo, me perturba muchísimo. Yo tuve la suerte de pertenecer al grupo Contrapunto. Entre otros miembros de mucho valor, de mucha inteligencia y mucha inquietud, eso en el año 45, estaba un muchacho que se llama Andrés Mariño Palacio, que murió muy joven y que pudo haber sido uno de los grandes escritores de este país; era un ser extraordinario, de una gran inquietud, y escribía continuamente. Reseñaba todo lo que iba leyendo y todo lo involucraba en la lectura de grupo; eran los grandes escritores que después de la guerra mundial publicaban editoriales de México, Argentina, Chile, empezando con los rusos, Dostoyevski, Chejov, los alemanes; en ese momento estamos leyendo aquí La muerte de Virgilio, Los sonámbulos, La montaña mágica; y también Ulises de Joyce, en la primera traducción de Salas Suvirat; Proust y Kafka, por supuesto; y los italianos y escritores norteamericanos. Se daba más una relación con ese tipo de escritores que con los escritores del continente latinoamericano. Habíamos tenido una formación directamente a través de la universidad o de las carreras que se hacía independientemente, pero siempre con ese norte que marcaba el grupo Contrapunto, que fue muy importante en ese momento venezolano. De manera que entonces es cuando uno comienza a escribir, ya sabe que la literatura no puede ser a la manera de Gallegos, como tampoco podía ser de las maneras ya viciadas del nativismo, del costumbrismo, que produjeron magníficas realizaciones, pero que ya no pertenecían al nuevo decir, a otra época y a otra sensibilidad. De allí los planteamientos que en mí fueron indispensables, que surgieron como algo que tenía que enfrentar y correr el gran riesgo de hacer algo con lo cual no hubiera perdido yo nada, ni los demás tampoco; pero no podía hacer sino este tipo de escritura, que era ya mi manera de ver y mi manera de haber aspirado a algo importante.

i
Antonia Palacios y Oswaldo Trejo. 1978. Fotografía de Vasco Szinetar. Imagen tomada de aquí.



JO: ¿Y cómo aparece tu relación con Antonia Palacios, a quien pertenece el epígrafe del libro?

OT: Mi relación con Antonia Palacios aparece posteriormente a mi relación con Guillermo Meneses y Sofía Imber, cuando yo publico el primer libro que se llama Los cuatro vientos, un libro de cuentos, Guillermo Meneses tenía una columna semanal en El Nacional de lecturas de libros.

Mi libro aparece en diciembre del 48, editado por mí mismo, en una tirada de mil ejemplares que costaron 500 bolívares; yo había ahorrado una platica y mandé a editar el libro. Aunque ya era amigo de Mateo Manaure, yo no tenía relaciones literarias ni tampoco en las bellas artes. Pero como ocurre siempre, cuando uno publica su primer libro quiere que todo el mundo lo tenga y todo el mundo lo vea: envié 30 o 40 libros por correo. Entonces el correo funcionaba, las cosas no se las robaban, no se perdían y llegaban a su destino, pasaron las navidades y en los primeros días de enero, para mi sorpresa, aparece una nota de Guillermo Meneses hablando maravillas del libro.


El primer cuento que yo escribí, muy pobre y muy joven, fue un cuento rural: después de unas vacaciones mías en Mérida, llegué y escribí ese cuento, ya yo traía desde muy niño la cosa de la escritura y de la literatura porque vengo de una familia de muchos escritores en Mérida. Metí el cuento en un sobre y se lo mandé a Juan Liscano, a quien no conocía tampoco, él era entonces director del Papel Literario de El Nacional; le mando mi cuento para que lo publiquen y me quedo esperando. Pero pasaron tres meses y el cuento no aparecía, lo primero que hacía yo al amanecer era ir a buscar el periódico a ver si el cuento había salido; hasta que la mañana de un domingo, yo no sé si era porque no tenían nada más que meter, lo publicaron. Yo más nunca lo he recogido ni he querido saber nada de él porque me parece malísimo. Pero entonces compré tres o cuatro periódicos, llegué a mi casa: “El cuento lo publicaron”, y todo el domingo lo paso yo por todas las cuadras del barrio donde vivía en Catia: “Este soy yo, este soy yo, este soy yo”, mostrándole a todo el mundo el cuento; y tanto lo dije en el vecindario, que terminaron llamándome los amigos, y también gente que yo no conocía: “Este soy yo”: “Aquí viene Este soy yo”, “Allá va Este soy yo”, “Este soy yo va con sombrero nuevo”, porque entonces usaba sombrero.


Después conocí a Juan Liscano y, apenas hace dos años, en la Bienal Picón Salas, públicamente le di las gracias, porque yo era escritor por culpa de él, porque si él no hubiera publicado el cuento tal vez yo no me hubiera ocupado de escribir nada de esto. Guillermo Meneses escribió esa nota sorprendente sobre un nuevo escritor que había aparecido, de las intenciones de su escritura; y Sofía y Guillermo empiezan a preguntar quién es Oswaldo Trejo, dónde está Oswaldo Trejo, de dónde salió este escritor. Y llegan una tarde a Catia, a mi casa, frente a la plaza Pérez Bonalde, a buscarme. Allí nos hicimos amigos, me incorporé a la parranda de ellos, que ya era el Taller Libre de Arte, y fui presentado, como se dice, en la alta sociedad literaria de este país. En las grandes recepciones de Antonia Palacios y Carlos Eduardo Frías, de Inocente Palacios, de Isaac Pardo, de Elías Toro, de Miguel Otero Silva, de Juan Liscano, de pronto me vi yo en mi primer valse y de allí una de las amistades más antiguas y más extraordinarias que yo he tenido es la de Antonia Palacios. Ella me ha visitado a donde quiera que yo he estado y yo exactamente igual; y, aun viviendo en una misma ciudad, sea París o Caracas, siempre nos habíamos escrito, hasta hace un tiempo que uno perdió el hábito de las cartas. Yo tengo un rimero de cartas de Antonia y ella tiene un escaparate de cartas mías; es la correspondencia más abundante que yo he tenido, y una cosa casi amorosa, una afectividad extraordinaria.

JO: ¿Pero el epígrafe es posterior a la escritura o su motivación?

OT: No, es anterior, de mucho antes, viene de una carta de Antonia.

JO: ¿Cómo es el manuscrito de la novela?, ¿hay muchas revisiones en su proceso?

OT: Mira, no existe el manuscrito. Yo no tengo el manuscrito, no guardo manuscritos; escribo todo a mano, en cuadernos, y voy rehaciendo los textos, en el mismo cuaderno o en otro, como los fondos, tú sabes, de los trapiches de los ingenios, donde el guarapo se va pasando de un lado para otro hasta que por fin está el caramelo hecho, el papelón de batir y hacer los papelones. Voy pasando de un sitio a otro, escribo con distintas tintas y lápices de colores para destacar determinada frase, determinada palabra y hacer tachaduras, y también otras tachaduras para volver a incluir. Eso que llaman la crítica genética, si esos manuscritos existieran, se darían un banquete de cardenal.

JO: Pero ¿qué pasó, están destruidos esos manuscritos?

OT: Todo lo voy destruyendo; finalmente voy a la máquina de escribir y paso, y a veces vuelvo a la máquina de escribir para pasar a otros cuadernos, y así voy construyendo. Hay una cosa que me ocurre como escritor, yo no puedo pasar de un párrafo a otro si para mí ese párrafo no está dentro de lo que yo quería, donde yo deseaba y como yo lo visualizaba. Después no sé cómo va a ser el segundo párrafo, porque jamás para escribir un libro o un cuento tomo notas, jamás establezco un plan. La mía es una escritura sumamente gozosa, sumamente lenta y sumamente involucrada por una pasión y una dedicación de horas y días para lograr dos cuartillas; tal vez cinco o diez en un mes. Además, hay otra cosa que no sé si te lo dije alguna vez, me he considerado siempre un escritor sin tema; si yo leo esta novela u otro texto mío, no lo puedo contar, y no creo que nadie lo pueda contar; pero sí son textos que se pueden penetrar a través de una mirada, a través de una cultura y a través de una gran sensibilidad.

JO: Y el tiempo de escritura, ¿cómo se te aparece, Oswaldo?

OT: Muy largo, muy lento. Andén lejano se llevó seis años, ocho años, y cada uno de esos textos largos míos se llevan diez, doce años. Y no son cuatrocientas, quinientas páginas, sino que llevado a limpio, a máquina, no pasan de 200 cuartillas, tipo carta, con grandes márgenes; para creer que he escrito mucho suelo coger grandes márgenes. Entonces, lo que para otro resulta ser dos páginas, para mí son veinte.

Visualizo mucho el texto, no solamente lo visualizo, sino que lo transmito, lo traslado inmediatamente, a través de la memoria, en imágenes; de pronto uno está describiendo un brazo de la posición de una persona en el espacio, y resulta que cuando termina le he puesto cinco brazos. Por eso me gusta visualizar lo que va ocurriendo y lo que se va haciendo, lo llevo casi a cuadros donde está ocurriendo lo descrito. Es decir, como si fuera un pintor que está trazando un cuadro y poniendo unos colores.

Es una escritura sumamente lenta pero nunca me ha producido dolor o malestar; cansancio por supuesto que sí porque, a veces, son tantas las horas del día que le dedico a algunas páginas, que llego vencido a la cama, en la madrugada. Y a veces me ha pasado, con este último texto, que es algo absolutamente obsesivo, a veces con gran acentuación de la escritura, que al levantarme para ir a mi trabajo me he acercado a la mesa donde tenía lo que había escrito la noche anterior y encontrado que el trabajo había seguido. Debo haber estado en una especie de sonambulismo y he seguido escribiendo el texto; no era un texto perfecto, ni demasiado coherente, pero el texto estaba allí fregándome y yo fregándolo a él. Me ocurrió dos o tres veces ese fenómeno. Y decidí detenerme allí. Nunca he tenido nada que ver con psiquiatría ni con analistas, todos mis problemas me los resuelvo yo porque a mí una persona que no tenga nada que ver conmigo no me va a decir cómo voy a resolver mis problemas. Entonces, me tomé un descanso, hice un paréntesis de un par de meses y volví.

JO: ¿Y cómo se te impone el grado de complicación comunicativa del texto, no sientes en un momento dado deseos de resolver esa complejidad para el lector?

OT: Sí, a través de la estructura, porque lo que puede ser la motivación, sobre todo una tan importante como fue para mí ésta de Andén Lejano, siempre se queda atrás, siempre.

JO: Un texto también a flor de piel. No se puede olvidar ese ¡ay! agonista que se reitera al final.

OT: Un ¡ay! con el que volvemos a Cristo en la cruz: “Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, ese ¡ay! terrible.

JO: El final es muy desgarrado, y además se separan los dos personajes, lo que lo hace angustioso.

OT: Claro, pero estas cosas yo pienso que un escritor no las debería contar, los orígenes de un texto. No hay nada que agregar a lo que ya está hecho y dicho, pero es muy interesante que haya conversado un poco de todo esto. Ahora, hay una cosa que quiero señalar; la razón de por qué este libro se dio, o cualquier libro mío, e inclusive cualquier otro cuento. Como no hay la armazón de lo anecdótico, como no estoy contando una cosa que pasa y comienza, se desarrolla y termina, y sigue una línea directa o indirecta, como quiera que sea, no hay esa posibilidad de un leer amarrado de la anécdota, y si la hubiese tenido la cuento y no la escribo. Yo tengo cantidades de relatos en la cabeza, pero si se me vuelven cuentos no los escribo. Si yo los puedo contar, alegre, en la charla con música de fondo, ya para qué los voy a escribir. Siempre será distinto el cuento en la escritura, cosa que no se da, a veces, en la mera historia lineal.

OSWALDO TREJO. Fotografía de VASCO SZINETAR



*Entrevista realizada en el Instituto de Investigaciones Literarias de la Universidad Central de Venezuela, 1994. Copiada del libro inédito Trece Trejos, compilado por Violeta Rojo.









Cuento: Una sola rosa y una mandarina. de Oswaldo Trejo
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