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domingo, 14 de julio de 2024

Moralidad, cancelación y Neruda

 



Estimados compañeros de ruta

Pareciera que algunas personas se han sentido agredidas por las notas  compartidas sobre Pablo Neruda y nos han indirectamente  acusado de ser promotores de la cultura de cancelación e incluso tratan de tasarnos moralmente, algo bastante difícil de hacer usando solo notas publicados en en la red y por eso queremos aclarar algunos puntos:

-No somos responsables de las declaraciones que Gonzalo Rojas emitió sobre Neruda en la entrevista que le hizo Marcelo Mendoza en 2010. Esa entrevista la publicamos el 19/9/2013.

-El lado oscuro de Pablo Neruda: presunto violador, sátiro y «padre monstruoso», es una nota del diario español ABC y fue publicada el 13/12/2018. Nosotros la compartimos el 20/4/22.

-La nota sobre Alicia Urrutia fue escrita por Guido Carelly Lynch y publicada el 06/09/13 en la revista Ñ. Nosotros la compartimos el 24/10/22. 

- El administrador de esta cuenta no es el poeta Adhely Rivero, ni Rivero es el autor de las notas, decimos esto para mantener fuera de esta polémica al mencionado poeta, previendo que su imagen vaya a sufrir ataques.

-Algo que si decimos abiertamente es que nunca creímos que Neruda haya sido una buena persona...


lunes, 24 de octubre de 2022

Alicia Urrutia, sobrina y último amor de Neruda, rompió el silencio en el 2013



Imagen tomada de AiSur.




A los 88 años, la sobrina novia de Neruda rompe el silencio



06/09/13 

En los próximos días se cumplirán cuatro décadas del fallecimiento del Premio Nobel chileno. En el contexto de la causa que investiga las razones de la muerte de Neruda, por primera vez, trasciende el testimonio de Alicia Urrutia, sobrina política y presunta amante del poeta.


Por Guido Carelly Lynch

 

La muerte de Pablo Neruda, cuarenta años después, todavía es un misterio. El 23 de este mes se cumplirán cuatro décadas exactas de su fallecimiento mientras que forenses trasandinos y estadounidenses estudian muestras de los restos exhumados del Premio Nobel para saber si lo mató el cáncer de próstata o lo ultimó el régimen de Pinochet. Sobre algunos detalles escabrosos se dio cuenta en estas páginas hace pocos meses. Pero también hay amor, guiños, giros e ironías del destino.

Alicia Urrutia y su hija. Imagen tomada de Gran Valparaíso.



Un personaje en apariencia menor amenaza con llevarse los reflectores; al menos en un capítulo. Se trata de Alicia Urrutia, la sobrina de Matilde (histórica esposa del poeta), quien a sus 88 años rompió el silencio que se había prometido a pedido del juez Carroza, que instruye la causa. Hace algunos años, Inés María Cardone relató la historia de amor (y trampa) que cruzó al viejo y a la jovencísima Alicia, que a fines de los años 60 con su hija Rosario y sin esposo a la vista fue acogida por su tía y el marido famoso en la casa de Isla Negra. Según relata Cardone en Los amores de Neruda (título y espoiler si los hay), Matilde consideraba a Alicia como una empleada y, para peor, la maltrataba. Dicen que al viejo le dio primero por la compasión y después por el amor. Hasta que Matilde los encontró en su propia cama, Alicia voló y Neruda terminó pidiendo una embajada.





El biógrafo del poeta Hernán Loyola ya había contado la misma historia y aportado el dato de que la joven fue la musa del poeta a la hora de escribir "La espada encendida" (1970) y "La rosa separada" (1972). Pero Alicia, con códigos y un nuevo marido en su casa en Arica, nunca habló; hasta ahora. Primero tuvo el gusto ante la Policía de Investigaciones y poco después frente al honorable juez. Siempre acudió acompañada por su hija. Un perito de los que estaba presente contó que ni la policía se animó a preguntarle a la señora si ella y el poeta eran amantes. Se limitaron a pedirle: "Por favor, relate sus encuentros". Alicia no fue explícita pero tampoco se hizo la sonsa ni esquivó el bulto. "No recuerdo la fecha exacta, pero una vez que regresó a Chile, días después, me reuní con él en la ciudad de Valparaíso en el Hotel Miramar, en una oportunidad que asistió al hospital de dicha ciudad, donde le estaban efectuando un tratamiento para su enfermedad". La declaración oficializa la naturaleza de la relación entre el poeta y su sobrina política, salvo que se encontraran en un hotel a escondidas del mundo para hablar o jugar a los naipes. Manuel Araya, chofer personal del Nobel, cuyas sospechas germinaron esta investigación, quiso despegar a Alicia del centro de la escena, pero sin querer la devolvió al baile: "creo que debemos dejar tranquila a la señora Alicia para no ocasionarle problemas con su actual marido en Arica", dijo.

Más allá del chisme, creen los colegas que siguen la causa que el dato podría tener otro impacto, si se comprueba que la enfermedad del Nobel no estaba tan avanzada como para impedirle dar rienda suelta a sus "bajos instintos".


Tomado de Revista Ñ.


Carta de Alicia Urrutia a Pablo Neruda.



Enlaces relacionados:

Alicia Urrutia, sobrina y último amor de Neruda, rompió el silencio en el 2013



FUNDACIÓN EN TIERRA ESCRITA: Sobre el cumpleaños del diario El Nacional
Un texto de José Pulido




Presunto violador, sátiro y «padre monstruoso»: Algunos Epítetos homéricos de Pablo Neruda




Pablo Neruda era un “saca cuentas” y mala persona.
Una entrevista al poeta chileno (y venezolano por 7 años y medio) GONZALO ROJAS



Canción para adormecer a Mitzoura,
un texto del poeta rumano Tudor Arghezi







miércoles, 3 de agosto de 2022

FUNDACIÓN EN TIERRA ESCRITA: Sobre el cumpleaños del diario El Nacional

Un texto de José Pulido

 




Jose Pulido


Sobre el cumpleaños del diario El Nacional, un fragmento de un ensayo largo que escribí hace tiempo.


FUNDACIÓN EN TIERRA ESCRITA


El Nacional se fundó con la idea de colocar el país en el terreno de las libertades y de los adelantos que el mundo podía exhibir en esos momentos. Pero esa fundación se hizo con invocaciones culturales, con fe en el arte y sus poderes creadores.

Antonio Arráiz.


Miguel Otero Silva nombró a Antonio Arráiz como primer director del periódico. Arráiz era una vanguardia que se había templado en Nueva York y en la cárcel de La Rotunda. Miguel Otero, con su humildad de guerrero sencillo, se convirtió en el primer jefe de redacción. Arráiz y Otero Silva atrajeron a todos los narradores, ensayistas, poetas, músicos, pintores, arquitectos, intelectuales, bailarines, dramaturgos, actores y otros más que se identificaban con el empuje alentador de sus palabras.

Miguel Otero Silva.


Decir que El Nacional nació invocando las voces del arte no es una especulación. Como regalo de cumpleaños, Pablo Neruda escribió este texto poético para Miguel:

“Érase una vez un hombre que no se encerró en sí mismo sino que se desgranó como las uvas o el trigo. Era difícil pasar por su lado sin leerlo: en su conducta tenía más palabras que los libros.

Se le veía en los ojos la conciencia luminosa, con una iluminación que sólo tienen los niños y más de una vez cambiamos de juguetes en la calle porque hasta su corazón lo llevaba en el bolsillo para no perder el tiempo si alguien lo necesitaba.

Así trasplantó la dicha entre todos sus amigos.

Sesenta años se pasó en este extraño negocio de gastar y no gastarse, de querer y ser querido.

Cuando se lea esta prosa alguien tal vez creerá que estoy haciendo el retrato de algún caballero antiguo.

Y es verdad: joven poeta, antiguo y tierno guerrero es el que yo describí: Se llama Miguel Otero”.


ANTONIO ARRÁIZ: NARRADOR

Juan Vicente Gómez clausuró la Universidad Central durante diez años y por esa razón Antonio Arráiz se fue a Nueva York en 1919. Tenía 16 años de edad. Regresó a Venezuela en 1922 y posteriormente fue detenido y pasó siete años preso en La Rotunda. Allí escribió el cuento Los lunares de la Virreina, que una persona amiga envió a un concurso internacional auspiciado por el diario La prensa de Buenos Aires. El cuento ganó el primer premio. Varios intelectuales argentinos se sintieron conmovidos por la situación del joven Arráiz, reunieron dinero y publicaron su segundo poemario: Parsimonia, 1932.

Escribió su versión de Los cuentos Tío Tigre y Tío Conejo, en los cuales reflejó la sociedad y las costumbres venezolanas. En 1943 aceptó ser el primer director de El Nacional, y Miguel Otero Silva el primer jefe de redacción. Esto creó la posibilidad de un periódico que reunió en sus páginas a los más importantes escritores, poetas, intelectuales y demás creadores artísticos de América Latina.

Arráiz estuvo cinco años como director de El Nacional. En 1949 se fue a Estados Unidos y desde allí enviaba sus crónicas a El Nacional. Su columna se titulaba "La semana en Nueva York". Murió de un ataque cardíaco en Wesport (Connecticut) en 1962.

MIGUEL OTERO SILVA: NARRADOR, POETA, PERIODISTA

Cuando Miguel Otero Silva entraba a la redacción, sus libros, reportajes, poemas, ensayos, parecían acompañarlo. Surgía su enorme presencia y ahí mismo se pensaba: "Casas muertas", "Cuando quiero llorar no lloro", "Fiebre" y así sucesivamente.

Se detenía ante un escritorio, saludaba a un viejo colega, hacía comentarios divertidos con el colega nuevo. Y los estudiantes de Letras o Periodismo que andaban siempre por esos lugares cuchicheaban “¿Es Miguel Otero Silva?, no pensé que fuera tan alto”, o “Miguel Otero Silva es muy tímido”.

Siempre decía que tenía doscientos amigos incondicionales y siete enemigos. “Uno de los tesoros de mi vida es la amistad. Podría citar, entre los grandes, a Alejo Carpentier, a Miguel Ángel Asturias, a Rafael Alberti, a Pablo Neruda. Pero hay algunos que no son tan célebres como ellos y a los que quiero de manera igualmente intensa”.

También expresó: “Mi libro más entrañable es Casas muertas, pero mi libro preferido es Lope de Aguirre”.

OCHENTA AÑOS Y UN PRESENTE SIN FIESTA

Ya se sabe que El Nacional terminó siendo una gran víctima de la oscuridad, del secreto, de todo lo que atenta contra los Derechos Humanos. Lo que se debe comprender es que un periódico no es otra cosa que aquello que hacen sus periodistas, reporteros, escritores, columnistas, directores, fotógrafos, diseñadores y sus lectores. 

Un periódico es el reflejo de quien lo hace y de quien lo lee con sensibilidad creciente. 

Desde sus inicios El Nacional fue una especie de torrente de conocimientos, de empeños libertarios, de cultura en busca de más cultura. Nunca se puede eliminar y destruir un medio de comunicación si su mensaje es claro, elevado, sabio y moral. Un auténtico mensaje siempre resulta indestructible.

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José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne



José Pulido:

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.

(Ha fundado y dirigido varios suplementos y revistas de literatura. Si se requiere información detallada sobre estas publicaciones, favor solicitarla a este  correo: jipulido777@gmail.com)

Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras. Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova. Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en Salamanca. En el 2018 y en el 2019 invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova. 

Publicaciones más recientes:

El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora.

Compilación: Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Caritas.

Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà  (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.

Poemario Heridas espaciales y mermelada casera editado por Barralibro Editores.



miércoles, 20 de abril de 2022

Presunto violador, sátiro y «padre monstruoso»: Algunos Epítetos homéricos de Pablo Neruda



Pablo Neruda. Imagen tomada de Pinterest.



El lado oscuro de Pablo Neruda: presunto violador, sátiro y «padre monstruoso»

La propuesta de cambio de nombre del aeropuerto internacional chileno por el del poeta del amor ha despertado una airada oposición por encumbrar a un ser humano con graves imputaciones sobre su actitud


13/12/2018 13:28h


Pablo Neruda y María Antonieta. Imagen tomada de Las sin sombrero.




Tras un tiempo en «standby», este año se ha vuelto a poner sobre la mesa parlamentaria chilena una antigua moción para rebautizar al aeropuerto internacional de Santiago con el nombre de Pablo Neruda. La propuesta ha venido acompañada de una fuerte polémica impulsada por el movimiento feminista que está en contra de la elección del poeta porque «no están los tiempos para homenajear a un maltratador de mujeres, que abandonó a su hija enferma y confesó una violación» por utilizar las palabras de Pamela Jiles, del Partido Humanista. Recordemos las oscuridades del laureado autor por otro lado tan idolatrado a las que se refieren.

Malva Marina. Imagen tomada de Duna.Cl



Así, habría que hablar de Malva Marina, que nació en 1934, y fue la única hija de Pablo Neruda, fruto de su matrimonio con Maria Hagenaar Vogelzang («Maruca»). Recientemente ha salido a la luz «Malva», la primera novela de la poeta neerlandesa Hagar Peeters en donde se cuenta como la protagonista fue víctima de abandono. Tenía hidrocefalia, que en su caso se traducía en un tamaño desproporcionado de su cabeza. Su padre, el prestigioso poeta del amor, no tuvo mucha piedad con ella. Decía que era «un ser perfectamente ridículo», «una especie de punto y coma», «una vampiresa de tres kilos». Primero la ocultó. Y, después, la abandonó definitivamente.

Pablo Neruda y Maria Hagenaar Vogelzang («Maruca») .Imagen tomada de Fernando Lizama Murphy.



Malva nació el 18 de agosto de ese 1934 en un hospital madrileño. En la familia la llamaban Malvita. Neruda no era consciente de la gravedad de la enfermedad de una niña que consideró una «maravilla» nada más nacer. «Malva Marina, ¿me oyes? ¡Ven, Vicente, ven! Mira qué maravilla. Mi niña. Lo más bonito del mundo», le decía a su amigo Vicente Aleixandre que, sorprendido por la anomalía, la miraba.

Imagen tomada de Duna.Cl



La desilusión de Neruda por la enfermedad de su hija no hizo sino crecer. Nunca soportó el hecho de tener una hija enferma. No entraba en sus cálculos. Y así, tras un sinfín de desencuentros e infidelidades con su pareja y madre de Malva, y con un evidente rechazo hacia su hija, en 1936 el poeta las abandona definitivamente. La niña solo tenía dos años. Las dejó en Montecarlo, ciudad a la que llegaron escapando de la Guerra Civil. De allí, pasando penurias y sin apenas dinero, fueron a Gouda, en Holanda. En esa misma ciudad, en 1943, moriría la pequeña Malva Marina con ocho años.




En el libro «El club de los execrables», de Malcolm Otero y Santi Giménez, recientemente publicado por Ediciones B, Neruda es definido como «uno de los poetas más populares del s.XX , pero también un sátiro, un vanidoso recalcitrante, un padre monstruoso, un envidioso y un iracundo amigo de los dictadores más sanguinarios» que obtuvo el Premio Nobel de Literatura y el Premio Stalin de la Paz (en palabras de los escritores del libro sería como «el Premio Pablo Motos al Talento») al que también le cae el ser «más cursi que Hello Kitty y más oscuro que Darth Vader».

Los autores de este libro recuerdan que su conocido verso «me gustas cuando callas porque estás como ausente» es una arriesgadísima elección si se lo lanzamos a una pareja actualmente y simboliza, de alguna manera, la relación del poeta con las mujeres. Recordemos que otro de los motivos por los que ha surgido tan fuerte oposición al cambio de nombre del aeropuerto es por la confesión de una supuesta violación a una sirvienta en sus memorias «Confieso que he vivido». En esta obra, Neruda describía: «Una mañana, decidido a todo, la tomé fuertemente de la muñeca y la miré a la cara. No había idioma alguno en que pudiera hablarle. Se dejó conducir por mí sin una sonrisa y pronto estuvo desnuda sobre mi cama. (...) El encuentro fue el de un hombre con una estatua. Permaneció todo el tiempo con sus ojos abiertos, impasible. Hacía bien en despreciarme».

Neruda era un consumado mujeriego y un poco ansioso hasta el punto de que a una mujer a la que pretendía como esposa, nada menos, le dijo que si no le daba el sí con rapidez se casaría con otra. «A quién sí amaba Neruda era a Stalin», cuentan en el libro. Y al dictador de la RDA Honecker. Además de comunista, gustaba de ir a prostíbulos donde pedía champán. También era un gran aficionado al caviar porque «una cosa es ser comunista y otra gilipollas», ironizan los autores en «El club de los execrables».


Trailer Oficial película Neruda.


En este catálago de defectos, algunos gravísimos, también habría que recordar su proverbial humor bipolar, que le podía pasar de ser una persona amable y divertida a ser un ogro. De hecho, en la película «Neruda», dirigida por Pablo Larraín, vemos esta faceta del escritor en este anti-biopic en la que el reputado director chileno se sentía abrumado con la personalidad del poeta que le resultó inabarcable y por eso hizo un anti-biopic. En el libro de Malcolm Otero y Santi Giménez también apuntan a su rivalidad-envidia con otros poetas de su época, especialmente a Vicente Huidobro, que llegó a decir: «¿Es que mi presencia es un obstáculo para la felicidad del señor Neruda y sus amigos? Siento mucho no poderme suicidar en el momento». Por cierto, la oposición que no quiere que el aeropuerto internacional de Santiago de Chile se pase a llamar aeropuerto Pablo Neruda proponen que se llame, en su lugar, Gabriela Mistral, una poeta a la que Neruda quizá no tuvo tanto en cuanta como debía... por ser mujer.

Gabriela Mistral en 1923. Imagen tomada de Wikipedia.



EL LADO OSCURO DE NERUDA: 3 Datos perturbadores del poeta




Tomado de ABC.




jueves, 19 de septiembre de 2013

GONZALO ROJAS,poeta chileno y venezolano por 7 años: Pablo Neruda era un “saca cuentas” y mala persona.












Pablo Neruda era un “saca cuentas” y mala persona.
Una entrevista al poeta chileno (y venezolano por 7 años y medio) GONZALO ROJAS


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GONZALO ROJAS






POETA, 93 AÑOS



Gonzalo Rojas Pizarro (Lebu, 20 de diciembre de 19161 – Santiago, 25 de abril de 2011) fue un docente y poeta chileno perteneciente a la llamada Generación de 1938.



A unas muchachas que hacen eso en lo oscuro

Bésense en la boca, lésbicas
baudelerianas, árdanse, aliméntense
o no por el tacto rubio de los pelos, largo
a largo el hueso gozoso, vívanse
la una a la otra en la sábana
perversa,
                y
áureas y serpientes ríanse
del vicio en el
encantamiento flexible, total
está lloviendo peste por todas partes de una costa
a otra de la Especie, torrencial
el semen ciego en su granizo mortuorio
del Este lúgubre
al Oeste, a juzgar
por el sonido y la furia del
espectáculo.
                   Así,
equívocas doncellas, húndanse, acéitense
locas de alto a bajo, jueguen
a eso, ábranse al abismo, ciérrense
como dos grandes orquídeas, diástole y sístole
de un mismo espejo.
                                De ustedes
se dirá que amaron la trizadura.
Nadie va a hablar de belleza.


                                                            


GONZALO ROJAS




Esta entrevista fue realizada por Marcelo Mendoza y pertenece al libro “Todos confesos”. Este libro iba a ser presentado por poeta Gonzalo Rojas en enero de 2011 pero su delicado estado de salud hizo que se excusara de realizar esa tarea y el 18 de mayo muere en la ciudad de Chillan.






“Soy totalmente joven”





“En Chile no me conocían ni los perros”





Según Rojas, es a los 60 años cuando el hombre empieza a “enderezarse”. En ese plazo —le gusta esa palabra— comenzó a conocer la plenitud de su vida. Dice que se le armó otro esqueleto, un pensamiento más fresco, más vivaz y dinámico. “Es como si todo se hubiera concentrado —resume—. Antes disparaba para todos lados, pero a los 60 comencé a enderezarme.



Mi plenitud fue a los 60 años”. Por entonces Gonzalo Rojas vivía en Caracas. Era ciudadano venezolano, porque como el Golpe lo encontró en La Habana le habían anulado su pasaporte chileno. A sus hijos también.



Como ex jefe de la misión diplomática en Cuba, fue proscrito. Y como no era de ningún partido, ni los comunistas ni los socialistas del exilio lo apoyaban. Llegó exiliado a Alemania del Este, al puerto de Rodstok. Le pagaban bien, pero no le daban la posibilidad de hacer clases.



—Era un mendigo de elegante mierda –exclama.



Consiguió que el poeta español Rafael Alberti lo invitara a un homenaje a Neruda en Italia. Viajó, pero se arrancó de esa ciudad hacia París. Allá, desesperado, le preguntó a un médico amigo, Hernán San Martín, que había sido embajador en Zambia:



—¿Cómo resuelvo mi vida, hombre? Los alemanes me protegen porque fui jefe de misión en Cuba, porque soy izquierdón, pero no tengo la defensa de los hermanos comunistas ni socialistas chilenos que viven en Berlín. Estoy fregado.



—Ándate de ahí —le dijo—, tengo la solución.


Guillermo Sucre


El diálogo ocurrió con Rojas sentado en un baúl, con todo su equipaje, en una habitación de un piso parisino. El poeta se paró yvio cientos de pasaportes de color rojo. El médico sacó dos de ellos y los falsificó con validez de dos meses, como si hubiera estado en Zambia. Volvió a Rodstok y la vida siguió igual. Recurrió entonces a dos amigos: el venezolano Guillermo Sucre y el mexicano Octavio Paz. Les pidió que lo invitaran a Venezuela con el ofrecimiento de un puesto de trabajo, porque era la única forma que los alemanes lo dejaran salir. Y ese trabajo fue una media jornada en el Instituto Rómulo Gallegos de ese país. Gracias a ello pudopor fin huir de Alemania Oriental Al llegar a Venezuela, todo fue cordial. Le ofrecieron clases en la Universidad Simón Bolívar, la misma que muchos años después le otorgaría un doctorado Honoris Causa. Un día, el rector se le acercó. Le dijo que esperaba que estuviera tranquilo, con trabajo y lejos del frío alemán. Pero Gonzalo le contó su problema:



—No duermo bien porque a las 4 ó 5 de la mañana la policía me toca a la puerta de mi departamento y me recuerda que soy un indocumentado. Que no tengo país.



Entonces el rector le sugirió:



—Mire, yo no le puedo resolver eso, pero vaya al Barrio del Silencio, que es donde está la Cancillería de este país, y ahí hable con tal persona. Yo creo que le van a entender su situación.





Habló con ese señor y tuvo la fortuna de que el burócrata, después de oírle decir que de un momento a otro la policía política lo iba a echar con su familia, sacara desde debajo de su mesa unpasaporte verde venezolano y le dijera:



—Sabemos que usted es un escritor, una persona a quien se le respeta. Me dicen que en la universidad está trabajando bien. Tome su pasaporte venezolano con el compromiso de que lo devuelva cuando pueda volver a Chile.



Le entregaron, además, pasaportes para su mujer e hijos, y por ello Gonzalo Rojas fue siete años y medio venezolano. Tiempo de felicidad.



Venezuela lo trató bien. Allí cumplió los 60 y fue, como dice, su plenitud. Le publicaron los libros que su patria natal casi nunca hizo.



—En Chile no me conocían ni los perros. Nadie.





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—Usted dijo una vez que es un “protodisidente”. ¿Me puede explicar eso?



—Claro. Disidente quiere decir no estar de acuerdo. Yo quise a Octavio Paz aunque muchas cosas nos separaban, pero lo que yo adoraba en Octavio era esa disidencia: no estar de acuerdo. Vicente Huidobro fue un disidente. La lata de Neruda en parte grande está en