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jueves, 21 de agosto de 2025

Ana Enriqueta Terán a Petruvska Simne: Escribo para que no me olviden, yo si quiero que me recuerden

 

Ana Enriqueta Terán. Fotografía de Vasco Szinetar.


Estimados Liponautas

Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar una entrevista que Petruvska Simne le hizo a la poetisaa Ana Enriqueta Terán, donde la escritora  tuvo que responder una pregunta:

¿Por qué escribe Ana Enriqueta Terán?

Esta entrevista forma parte de una serie de entrevista que Petruvska Simne hizo y publicó en las páginas de El Diario de Caracas, acompañadas por los retratos fotográficos de los escritores entrevistados hechos por el fotógrafo Vasco Szinetar, en el "decenio de los noventa del pasado siglo". Todas las entrevistas fueron recopiladas en un libro que publicó la Fundación para la cultura urbana en el año 2005, titulado ¿Por qué escriben los escritores?

Esperamos disfruten de la entrada.

Atentamente

La Gerencia

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Quiero que me recuerden

El porque escribo entra en el terreno de lo imponderable. Yo no me acuerdo cuando empecé a leer, yo me acuerdo cuando empecé a escribir. Fue una cosa extraña. Mamá le estaba enseñando a leer a una niña, y como la niña no entendía le dije: ven acá eso es así. aprendí viendo a mi mamá enseñarle a esa niña. Mamá me vistió y me paseó por todo el pueblo para que vieran que ya sabía leer. Yo leía el periódico, que era lo que llegaba todo los día a casa.

Recuerdo también que se murió un tío mío. Yo tenía nueve años. Era un tío muy querido, fuera de serie, con un gran magnetismo personal. Se murió de un infarto violento. Me acuerdo que me acerqué a la cama donde él estaba y le toqué los pies y sentí aquel frío. Entonces me dije: yo tengo que hacer algo para que eso no se olvide. Fue una impronta terrible y segura para que no lo olvidaran. debo decir que soy excesiva en la imaginación.

Yo bordo algo, un lienzo, y lo regalo para que perdure y para que lo guarden. Creo que también la escritura es un deseo de perdurar. Escribo para que no me olviden. Y al reves de los poetas de ahora, yo si quiero que me recuerden.

Valencia, mayo de 2004


Poetisa. trabajó en el exterior en varias oportunidades, siendo delegada ante la Asamblea de la Comisión   Interamericana de Mujeres en Buenos Aires. En 1952 se retira de la diplomacia para dedicarse a su poesía. Su poesía transida de tristeza existencial y admirable forma, expresa su delicada alma femenina.

Ha publicado: Al norte de la sangre, 1946; Presencia terrena, 1949; Testimonio, 1954; De bosque a bosque, 1979; El verdor de los oficios, 1975; libro de Jajó, 1980; Música con pie de salmo, 1985; Casa de paso, 1989; Casa de hablas: obra poética, 1946 - 1989, 1991; Albatros, 1992.

Recibió el premio nacional de literatura, 1989, y el doctorado honoris Causa de la Universidadd de Carabobo.



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Petruvska Simne. Articulista y narradora. Trabajó como coordinadora de la edición 61 Aniversario del diario Últimas Noticias, en la revista de poesía Circunvalación del Sur, en publicaciones del XI Festival Internacional de Teatro de Caracas, así como en el suplemento cultural EI Otro Cuerpo, de El Ateneo de Caracas, encartado en El Nacional; y en las revistas BCV Cultural, La Palabra Pintada...


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Vasco Szinetar retratado por Diana López.


Fotográfo con estudios superiores de cine en la Escuela León Schiller de Lodz (Polonia) y en la International Film School (Londres). 

Ha participado en innumerables exposiciones  colectivas en ciudades como La Habana, Barcelona (España), Houston, Bogotá y Caracas. 

Ha publicado libros de fotografía como Sesenta retratos (1987), Re-tratados: España 1974-2003 (2004), Periodistas (2010). Fue el curador de los libros Fotografía urbana venezolana 1850-2009 (2009) y 70 años de fotoperiodismo en Venezuela (2011).


https://cultura-urbana.com/autores/vasco-szinetar/


Enlaces relacionados:

martes, 19 de diciembre de 2017

Juana de Ibarbouru: Para Ana Enriqueta Terán su verso es una misión



Un retrato de Ana Enriqueta terán en su juventud


Estimados Amigos 

Ayer 18 de diciembre de 20017 a las 9 y media de la mañana falleció a las 99 años la poetisa venezolana Ana Enriqueta Terán. Por esta razón le traemos como un modesto homenaje este texto que la poetisa uruguaya Juana de Ibarbouru le dedicó a la escritora venezolana Ana Enriqueta Teran y que salió publicado en el Número 72 de la Revista Nacional de Cultura correspondiente a los meses de Enero, Febrero del año 1949.



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Ana Enriqueta Terán

En la paz laxa de este verano arbóreo, sin cerúleas lineas de horizontes, la ola profunda de la vida me ha traído una maravilla pura: el alzado rumor vivo de un alama de mujer a quien le sirve como rica sortija exacta, aquella frase intensamente femenina de la dulce María  Bashkirtseff: Amo la soledad delante de mi espejo.

  Ana Enriqueta Terán, representación y síntesis lírica de la joven Venezuela Intelectual, la nueva Venezuela remozada y pujante en la voz de unos cuantos artistas ya con el signo sagrado de la permanencia, ha hecho que en su soledad vencida la entraña se le desborde en hondas voces de canto.

  Un eco de Santa Teresa, una raíz de la ardiente mujer del Ávila, están en su acento y sus raíces que se ahondan para nutrir con jugos temerarios, la flor de granado de su poesía.


  Esa furia lírica, ese augusto trance de creación que ella siente como una vestal poseída por el culto del dios; ese frenesí del verso; esa veracidad sin orillas en que se sumerge entera con total ausencia del mundo cotidiano, todo es preciosos y vivo material de sus obra. Por eso esta joven voz tiene tal esplendente emoción. Por eso posee tal acierto intuitivo, manejando el idioma como quien lo inventa para si en combinaciones de palabras e imágenes que encantan y aterran. !Sibila misteriosa¡

¡Ay qué anémonas hondas
Circundan su cintura florecida!
¡Ay, que tímidas rondas
En la entraña dan vida!
A zumos llenos que la noche olvida!

 Ciertos regustos de Góngora y su amado Garcilaso; cierta estructuración de clásica almendra; cierto andar de fuegos en la pulida superficie de la estalactita, dan en la poesía de Ana Enriqueta, no se que audaces matices, que deslumbrantes reflejos, que entonan la perfecta espiral de su temible armonía.
  
  Se ha hablado mucho de la femineidad en la poética americana. Pocas. quizás ninguna mujer aparte de nuestra Delmira, tiene como Ana Enriqueta ese mítico y ciego arrebato que da al desnudo de cuerpo y alama, tal divina pureza de antigua estatua. La soledad es su sino; un sino fecundo como el de la semilla aislada, palpitante entre óvulo vegetal; como el de la perla entre la valva hermética; como el del ser que aún no ha nacido y crece hacia su destino entre la sagrada y cálida oscuridad materna. Es sola y abstraída porque ha de ser grande. En la joven que sufre su poesía y la realiza entre llamas, ya parece advertirse una luz curvándose en torno de la frente. Tiene el ímpetu y el olvido de todo, que cercan a los que traen una misión.
  
  Para Ana Enriqueta, su verso es precisamente eso: una misión.

  Su voz se alza con el coraje y la gravedad de las revelaciones.

La poesía es su poderosa aventura.


Revista Nacional de Cultura Número 72. Número correspondiente a los meses de Enero, Febrero del año 1949.



Juana de Ibarbouru



10/06/2024

miércoles, 14 de mayo de 2014

ANA ENRIQUETA TERÁN O EL CORAZÓN DEL ÁGUILA




Estimados Amigos

Hoy es miercoles, el día de los estrenos cinematográficos en Venezuela y de los estrenos de material totalmente original en el blog. Hoy compartimos con ustedes este texto de nuestro amigo José Carlos De Nóbrega que fue leído el pasado 4 de Mayo en el antiguo Ateneo de Valencia en el homenaje realizado a la poetisa Ana Enriqueta Terán.

Deseamos disfruten de la entrada


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Quién dijo que todo está perdido: / yo vengo a ofrecer mi corazón. 
Fito Páez.


Las cuatro juntas: cómo ir contra el clan, aceptaron destino. 
Ana Enriqueta Terán.


     Apuntes y congojas de una decadencia novelada en tres muertes (2014) de Doña Ana Enriqueta Terán (1918), primera incursión novelística publicada por la Fundación Editorial El perro y la rana, nos obsequió una experiencia inigualable y harto placentera: El discurso narrativo excede la historia del clan familiar e incluso la reivindicación de la voz femenina; su tersa y franca urdimbre está enclavada en la celebración conmovedora del habla de la infancia y el lenguaje poético que construye túneles de amor y memoria. Esta maravillosa novela coquetea, por fortuna, con la musicalidad clásica del soneto y la oralidad popular, rural y andina de la décima. La palabra recrea así nomás mestizajes alambicados y entrañables, eso sí, en el predatorio y dinámico marco de las relaciones de poder que encabritan a los hombres. Si bien no sólo hay alusiones autobiográficas sino también al devenir mismo de su obra poética (léase, por ejemplo, en voz alta el poema “Lo sagrado del sueño”), la novela nos parece uno de los mejores ejercicios de ficción literaria de los últimos treinta años en el país. Son abundantes sus virtudes narrativas que redundan en la calidad plástica y sinestésica de sus atmósferas, la construcción apasionada de los personajes y las modulaciones múltiples de la voz que cuenta y canta hasta cien para desandar o revisitar un siglo. Paradójicamente, autores como Gabriel García Márquez o Adriano González León cierran el ciclo con libros sobre la depreciación nostálgica de la vejez; en cambio, Doña Ana intenta la senda inversa, esto es la recuperación poética de la infancia que trasciende la Utopía romántica (se trata de la consolidación de una voz singular cargada de humanidad tocable).


     Las protagonistas son indudablemente maravillosas en la precariedad, la contrariedad, la fortaleza y los silencios de afuera y de adentro: Doña Juana Teresa, la abuela y la casa; Ama Ina, la sierva devota y celestina; y, por supuesto, Manuela, Isabel María, Niña Chayo, y Niña Candela, nietas y cuentas preciosas del rosario familiar contingente que se reconcilia con los anillos de la sierpe que pende de la viga principal del techo. Panchita, la culebra tuquí, no encarna la culpabilidad veterotestamentaria de la mujer infligida por el macho semental y patriarca, ni muerde su calcañar, por el contrario, las acompaña en las lazadas cómplices viga a viga (tal es el solidario cariz cenital de la voz narrativa que las enaltece, en el decir dubitativo y provocativo de Manuela, que reduce a los hombres temidos, amados, castrados y manipulados a emulsiones fantasmagóricas). El mea culpa tampoco funciona a nivel socio-económico, pues cunde la humanidad inmediata de godos y campesinos, niñas mantuanas y guarichas: “¿A ras de quién establecer culpas? Eran circunstancias. Intensos momentos en extensión de paño interno”. He aquí la hermosísima irrupción del Bestiario, factor poético y metafórico de primer orden que afinca la compleja, sentida y escurridiza personalidad de cada quien, “el goce del tacto era el acercamiento a la bestia de uno”: el escudo matriarcal encarnado en el águila de Doña Juana Teresa, encadenadas ambas en la casa; el cordero de Isabel María, “agobiado de blancura mística”; o el coleccionismo entomológico de Niña Chayo que se apropió no sólo de coleópteros y escarabajos, sino de otros animales y seres humanos amados. Se nos hace difícil no asociar la novela con dos obras maestras del cine: Gritos y Susurros de Ingmar Bergman, un evangelio coral feminista a cuatro voces, y Cría Cuervos de Carlos Saura que edifica un delicioso y complejo universo femenino en el opresivo confinamiento de la mansión burguesa poco antes de la muerte del franquismo. Por supuesto, nuestras mujeres se oponen sutil y silenciosamente al conservadurismo seco de la sociedad andina de aquel entonces: el “PURO LEER” de la matriarca, desde los clásicos rusos al Siglo de Oro español; pasando por la depredación sexual de Niña Candela o el ateísmo encubierto en la compulsiva religiosidad de Niña Chayo; hasta el dolorosísimo y vindicador ejercicio escritural  de Manuela, desprovista de toda Victoria posible, “¿Será la palabra la única victoria de Manuela?” (qué tal les parece este llamado interior: “Despacito, Manuela, no se desboque; prados de hoja menuda no destruya”, sazonado con la musicalidad inherente de un verso de arte mayor).

     Si nos pidiesen llevar textos narrativos de nuestra predilección al Ágora o, mejor aún, a un espacio público más bondadoso, seleccionaríamos entre otros títulos “Acento de Cabalgadura” de Enrique Mujica,En virtud de los favores recibidos” y “Los días mayores” de Orlando Chirinos, además de esta novela de Ana Enriqueta Terán. Privaría en esta arbitraria y sentida escogencia una concepción lúdica y transgenérica de la novelística y la cuentística, amén de la conjunción de la memoria y la oralidad como propuesta poética transparente e inmediata. Reiteramos que el lenguaje, en sus diversas implicaciones, es la línea central e indagatoria de Apuntes y congojas de una decadencia novelada en tres muertes. Constituye por una parte la revisión y recapitulación de la pasión escritural de nuestra autora. Son evidentes los puentes que establece con la Autobiografía en tercetos… de 2007, especialmente en los casos de “Invocación a la madre” y “Ríos de infancia”; asimismo con la Antología poética de 2005, lo cual comprende la afinidad temática y las peculiaridades musicales e imaginativas de su discurso vital y personalísimo. Más importante aún, hemos de destacar el afán multidisciplinario que repercute hondamente en la construcción de este microcosmos novelístico: la prosa es olorosa al fogón de Ama Ina y al jardín cuidado por el infértil Juan Carlos Macchi; el discurso científico botánico y zoológico es motivo de apropiación y reconversión poéticas de la tierra y el paisaje; la condición de mujer se expone con bella crudeza comadrona y sin concesiones estilísticas: “Qué significa sangre menstrual en trapos viejos, (…), como si la sangre necesitara símbolos de poder, de tradición, para el holocausto de la inocencia y el suceso inaudito de la belleza”. Los recovecos del habla que mixturan lo culto y lo popular no sólo recobran viejos términos, sino que imponen al cuerpo y el alma significados inéditos y juguetones: “Todos recuperaban el habla. ‘Pasó un ángel’, no sería mejor: ‘pasó un demonio’ “. La lengua absuelta por el vuelo y el reptar poético, nos mueve al morbo y al voyeurismo cuando de espejos se trata: la mirada oblicua que se desparrama en el pie equino de Isabel María (acariciado por Cheo Castejón o el mismísimo lector) o la desnudez virginal de Niña Chayo. La ceremonia transcurre entre la mascarada y la deglución caníbal del objeto luminoso del deseo, digresión sensual mediante.

     Excusen, pues, el entusiasmo de estas notas dispersas y enamoradas, que celebran a nuestra queridísima Ana Enriqueta en su cumpleaños pleno de mocedades.


En Valencia, Rosa Única de Doña Ana, domingo 4 de mayo de 2014.


José Carlos De Nóbrega


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José Carlos De NóbregaEnsayista y narrador venezolano (Caracas, 1964 - Valencia, 2023). Licenciado en educación, mención lengua y literatura, de la Universidad de Carabobo (UC). Forma parte de la redacción de la revista Poesía, auspiciada por la misma casa de estudios. En 2007 su blog Salmos compulsivos obtuvo el Premio Nacional del Libro a la mejor página web.

En 2015, fue profesor invitado por la Universidad de Salamanca para dictar un curso sobre literatura venezolana, auspiciado por la Cátedra Ramos Sucre de la USAL y el CENAL.


Ha publicado dos volúmenes de ensayo: Sucre, una lectura posible (Universidad de Carabobo) y Textos de la Prisa (Gobernación del estado Carabobo) en 1996. Los libros de ensayos Derivando a Valencia a la Deriva (2007) y Salmos Compulsivos por la Ciudad (2008, versión digital en www.letralia.com) han sido publicados por las editoriales “El Perro y la Rana” y “Letralia” respectivamente. En mayo de 2008, la Editorial Letralia publicó Para machucar mi corazón: Una antología poética de Brasil (serie Transletralia, versión digital en www.letralia.com), de la cual es el compilador y el traductor. En 2011 apareció el libro de ensayos Salmos Compulsivos, bajo el sello editorial Protagoni, c.a..


El Fondo Editorial Fundarte publicó el libro de cuentos El Dragón Lusitano y otros relatos, en 2013. En 2014,


Fundarte hizo públicas dos traducciones a saber: los libros de poesía Las imaginaciones / El soldado raso. de Ledo Ivo y la novela La Pasión según G.H., de Clarice Lispector. También tradujo Dispersión / Indicios de Oro, del poeta portugués Mário de Sá Carneiro.


Ha colaborado en diversas publicaciones periódicas: Poesía, La Tuna de Oro, Tiempo Universitario, Letra Inversa del diario Notitarde, Laberinto de Papel, Revista Nacional de Cultura, Imagen, suplemento Letras del diario Ciudad Ccs, el diario Vea y Fauna Urbana.


martes, 29 de abril de 2014

PROGRAMACION DEL HOMENAJE A LA POETISA VENEZOLANA ANA ENRIQUETA TERÁN EN SU CUMPLEAÑOS 96




Ana Enriqueta Terán  (1918)


Homenaje a la poeta Ana Enriqueta Terán

… En el 96 aniversario de su nacimiento…



Poetas y amigos de la escritora Ana Enriqueta Terán, nacida en Valera estado Trujillo el 4 de mayo de 1918 y Premio Nacional de Literatura de Venezuela, realizarán en el Museo de Arte de Valencia, ciudad en donde reside la poetisa y en la que nació su hija Rosa Francisca Beotegui, un evento literario el día de su cumpleaños noventa y seis. El evento donde poetas de la región leerán poemas de la autora, comprende, asimismo, la inauguración de una exposición bibliográfica y de la presentación del libro “Apuntes y congojas de una decadencia novelada en tres muertes” - único texto narrativo de la autora de renombre internacional -, publicado en una edición popular este año en Caracas por la Fundación “El perro y la rana”.

Andrés Eloy Blanco

“Descubierta” como poeta en la adolescencia por Andrés Eloy Blanco, la ancha vida de Ana Enriqueta Terán ha sido trazada de norte a sur y de este a oeste por la pasión y el misterio de la palabra. Valera, Puerto Cabello, Trujillo, Valencia, Morrocoy, Buenos Aires, Montevideo, Paris, Nueva York, Jajó, o La asunción en la isla de Margarita, son espacios incorporados a una condición existencial que sólo puede habitarse poéticamente. Su “Libro de los oficios”, escrito en la soledad nutricia de Morrocoy, una aldea de pescadores del estado Falcón, revela otra de sus pasiones inseparable a su visión poética, el trabajo manual y la pedagogía del trabajo. Su talento reconocido como tejedora, orfebre o en su conocimiento sobre la gastronomía le vienen de la tierra misma de donde ella viene. Un aspecto al de su poesía y ahora de su narrativa ha sido su trabajo como dibujante al que nunca ha abandonado.  



Los organizadores del evento desean que la poeta les acompañe físicamente ese día, pero entienden a cabalidad, el planteamiento que ella misma hace: “Mi cabeza anda muy bien pero el resto de mi cuerpo ya no me ayuda”, por esa razón ellos asumen el organismo maravilloso de su poesía realizando una lectura que exprese su voz única en la voz de todos.

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MUSEO DE ARTE VALENCIA (Antiguo Ateneo de Valencia) / Red de Escritores de Venezuela / Comité preparatorio para la celebración del centenario de la poeta Ana Enriqueta Terán.
4 de mayo 2014
PROGRAMA



Moderador: Pedro Tellez (REDVE CARABOBO)



I.- Presentación de un libro de Ana Enriqueta Terán. Sala María Luisa Escobar (9,30 am)

- Saludo de la Directora del Museo de Arte de Valencia: Nathian Vega
- Exposición bibliográfica de Ana Enriqueta Terán.
- Ana Enriqueta Terán. Video poesía. Dirección: Edmundo Aray – David Rodríguez.
- Testimonio de Antonio Trujillo director de la Revista Nacional de Cultura.



- Ana Enriqueta Terán Apuntes y congojas de una decadencia novelada en tres muertes (Fundación Editorial El perro y la rana, 2014). Miguel Márquez (Prologuista). 
- José Carlos De Nóbrega (Un ensayo breve a propósito de la novela).  
- Palabras de Luis Arráez (Comité preparatorio para la celebración del centenario de la poeta Ana Enriqueta Terán)
- Palabras de Rosa Francisca Beotegui Terán en nombre de la poetisa Ana Enriqueta Terán.


II.- Lectura de poemas de Ana Enriqueta Terán. Sala María Luisa Escobar (10, 50 am)

II.- Lectura de poemas de Ana Enriqueta Terán.

Sala María Luisa Escobar (10, 50 am)

- Músicos: Reynaldo Estrada (Guitarra) y Wilfredo Angulo (Saxofón-Clarinete).

- Lectores: 


  • Juan Calzadilla 
  • José Joaquín Burgos 
  • Enrique Mujica 
  • William Osuna 
  • Laura Antillano 
  • Antonio Trujillo 
  • Miguel Márquez 
  • Adhely Rivero 
  • Sergio Quitral 
  • Sherlinne Chirinos 
  • Ana Carolina Saavedra 
  • Azul Urdaneta 
  • Niddy Calderón Plaza 
  • Vielsy Carolina Arias 
  • Noris Nicoliello 
  • Mirih Berbin 
  • José Miguel Espinoza
  • Leonardo Alezones 
  • Gabriel Dicorú 
  • Vanielby Rivas. 
  • Virginia Moreno 
  • Christian Farías 
  • Raquel Santeliz 
  • Grisel López 
  • Orlando Zavaleta 
  • Sabino Linares
  • Eddy Gómez Abreu 
  • Gustavo Fernández Colón 
  • Juan Medina Figueredo 
  • Carmen Isabel Martínez 
  • María Alejandra Rendón 
  • Luis Alberto Angulo. 


Direccion General del Evento: Luis Alberto Angulo

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LA POETISA CUENTA HASTA CIEN Y SE RETIRA… (Público). 



LA POETISA CUENTA HASTA CIEN Y SE RETIRA

La poetisa recoge hierba de entretiempo, pan viejo, ceniza especial de cuchillo; hierbas para el suceso y las iniciaciones. Le gusta acaso la herencia que asumen los fuertes, el grupo estudioso, libre de manos y cerrado de corazón. Quién, él o ella, juramentados, destinados al futuro. Hijos de perra clamando tan dulcemente por el verbo, implorando cómo llegar a la santa a su lenguaje de neblina. Anoche hubo piedras en la espalda de una nación, carbón mucho frotado en mejillas de aldea lejana. Pero después dieron las gracias, juntaron, desmintieron, retiraron junio y julio para el hambre. Que hubiese hambre. La niña buena cuenta hasta cien y se retira. La niña mala cuenta hasta cien y se retira. La poetisa cuenta hasta cien y se retira.


Ana Enriqueta Terán
(Valera, 4 de mayo de 1918)



Enlaces relacionados:


















































Actualizada el 24/02/2024

viernes, 28 de junio de 2013

ANA ENRIQUETA TERÁN: "Aprendí a envejecer con nostalgia y sin amargura".



   






ANA ENRIQUETA TERÁN | 1 DE MARZO DE 1970 


"Aprendí a envejecer con nostalgia y sin amargura" 



Por Rafael José Muñoz





La experiencia de Ana Enriqueta Terán a través de un retiro que duró casi catorce años es rica en enseñanzas de toda índole. Inquietos por lo que ella encontró a lo largo de esos años nos hemos acercado a la poetisa y hemos entablado con ella un diálogo abierto, lleno de sorpresas y de maravillas que ella misma nos ha exaltado a través de una palabra fácil, de un verbo ardiente donde el misterio vibra y donde la artista se siente como presa aún de esa sociedad de la cual no se desprenderá jamás. (…)




—¿Cuáles fueron las razones que la impulsaron a refugiarse en el interior, abandonar la ciudad, desentenderse del mundo de las letras y de la publicidad?


—Esta es una pregunta que temía y que por fin ha sido hecha. Una pregunta difícil que contestaré como respondiéndome a mí misma. Abandoné ciudad y gentes para enfrentarme a mi poesía, a mi propio humano desamparo, y hasta qué punto yo era o no una creación de los demás. Comencé a desconfiar de todo: de lo frívolo y lo trascendental. Por ejemplo, mucho se habló de mi belleza. Yo nunca creí en ella. Hubo siempre una inmensa distancia entre mi persona física y mi trasfondo ontológico. Sin embargo, amé mi cuerpo y todavía no he logrado zafarme de él. Se envejece muy lentamente; pero cuando sea una vieja de verdad mi poesía ganará en lucidez y será infinitamente más libre. En Morrocoy, lugar de mi exilio voluntario, aprendí a envejecer con nostalgia y sin amargura. Aprendí a ver con otros ojos paisaje y pueblo venezolanos. Ya no temo a la edad ni al derrumbe físico –nací en Valera, el 4 de mayo de 1918–. Aprendí también ásperas formas del vivir diario. Esto pudiera parecer una excentricidad o un sacrificio. Ni una cosa ni la otra. En realidad, fui feliz día a día, siempre que no me enfrentara al quehacer poético. Entonces, inventé oficios duros. Hice carpintería: cajas, cubierteras, repisas y hasta un bando bien bueno. Fui maestra de mi hija y de un grupo de niños que se formó alrededor de ella. Tuve animales de todas clases. Pasaba de un oficio a otro, pero el más duro de todos era el de la poesía. (…)


Tomado de Papel Literario