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domingo, 8 de marzo de 2026

Eziongeber Chino Álvarez: Cuanto aprendí con Educando a papá, esa comiquita dominguera del Últimas Noticias

 





Estimados  Liponautas

Hoy compartimos un texto que le dedicó el escritor Eziongeber Chino Álvarez a esa longeva comiquita llamada Educando a papá. Ahora no solo necesitamos educar a papá, debemos educar a la mamá, a los hijos y a todos nosotros en realidad. Y pensar que el "nacionalista" y chavista Últimas noticias publicó durante mucho tiempo esta tira cómica imperial. 

Esperamos disfruten de la entrada.

Atentamente

La Gerencia.


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Educando a papá


20/06/2022


EZIONGEBER ÁLVAREZ


«Fue después de la plegaria, cuando los hombres regresaban a sus chozas para desayunar, que Omoro corrió, excitado y sonriente, para darles la noticia del nacimiento de su primogénito, a quien llamó Kunta Kinte»


Raíces, de Alex Haley.


Imagen tomada de aquí






Sí, hablo de la comic aquella que salía creo que en la revista semanal del diario «Últimas Noticias» hace muchos años aquí en Venezuela. 

Imagen tomada de aquí


En Latinoamérica, Pancho y Ramona eran también muy conocidos y por eso no abundaré en ponderaciones: Pancho (Trifón en Argentina), un señor de mediopelo como los demás papás del barrio, repentinamente se hizo multimillonario, pero no atendía de ninguna manera la rogante petición de su esposa, Ramona (Sisebuta en Argentina), de mudarse de allí para seguir trepando socialmente. No qué va. Pancho era bebedor y desadaptado y entonces es que uno empezaba a comprender las peripecias de esta familia, que con sus altas y bajas, estuvieron echándole ganas en muchos diarios del mundo desde 1913 hasta el año 2000, que fue cuando cesaron las publicaciones en forma definitiva de «Bringing Up, Father», así llamadas en EEUU y «Pequeñas delicias de la vida conyugal», como fueron conocidas en Argentina.


 Un día, echaremos el cuento de la importancia de las caricaturas en los periódicos del mundo, pero mientras tanto: «Educando a papá». Un nombre extraño para cualquier comiquita. Importante para mí, destacar este título en referencia a mi viejo.




Lo primero que hay que entender, es que los padres venimos al mundo como hijos, pero tal prodigio no cuenta demasiado ni te garantiza nada. Qué va. Llegamos como hijos y nos vamos como abuelos o como bisabuelos, si es que Dios nos mira con ojos de piedad y nos regala un poco más de tiempo en esta vaina. De ahí en adelante no habría nada más que agregar, de no ser por el hecho de que ¡ey! los padres arribamos desprovistos de Manuales Operativos, y aunque los hubiera, cada hijo precisa de atenciones puntuales que acaso no sean necesarias con su hermano. En una palabra, el oficio de padre es muy raro y no hay reglamento posible. «Nadie se ha tomado la molestia de escribir algo decente en términos de crianza general», decía el Napo, quiero decir, mi papá. «Nadie, salvo el Dr. Benjamin Spock o el señor Freinet», repetía echando fuegos como un águila dragante. Pero no había atisbo de dudas: Mi papá, al igual que Pancho (o Trifón) precisaba de ser educado en muchas cosas, pensábamos nosotros en el fondo de nuestras conversaciones de litera y madrugada. Inconcebible que todo lo que bailara, lo llevara a ritmo de pasodoble. 

Benito QuirósMis Dos Amores



O que siempre escuchara puro Benito Quirós y Francisco Mata. Horrible. También estaban sus brotes coléricos y su afán de que todo en casa marchara perfectamente y en total observancia a las indiscutibles normas emanadas de sí mismo. 



Aparte, mi papá, de joven, era de los tipos que metía en la cava de la maleta del carro sus angustias semanales y se iba regando flores por todo el camino real al abrigo de un frasco de Buchanan’s, llegando después a la casa bien zarataco. Eso hizo durante algún tiempo, pero ¿me pondré a señalar los tantos errores del viejo? No alcanzarían las palabras. Serían muchos. Tantos, que no he contado con la suerte de desprenderme de algunos que heredé y que todavía me acompañan cual si fueran garrapatas.



Una vez, la primera que conversamos «de hombre a hombre», papá me confesó que no sabía cómo ser papá, porque él perdió al suyo a los tres años de edad. ¡Vergación! La tal revelación conmovió cimientos y desde mis ojos de niño, comencé a entender lo inentendible: después de todo y allende los temores y demonios que se guardaba en el alma, mi viejo era un tipo corajudo que se imponía por encima de sus limitaciones y era capaz de amar. Una proeza. Y más que eso que llaman proveedor palacasa, El Napo llegó a ser mi mejor amigo. Lo mismo me enseñó en qué consiste un chubasco, que a cuadrarme con el palo de escoba en el torneo de chapitas de la cuadra. Su presencia en mi vida la veo en mi propio caminar y en el de mis hijos y también la veo en ese sentarme a escribir por el simple hecho de disfrutarlo. Compartimos muchos años en incompleta armonía. Nuestras disputas fueron legendarias. 

Benito QuirósImagen tomada de aquí

Tuvimos problemas, muchas veces propiciados por mí, pero al final de sus días, ambos nos vimos precisados a reacomodar nuestros dolores y a seguir en esa extraña aventura de amarnos en la bulla del silencio de dos manos entrelazadas, la de él y la mía. Y aunque es muy cierto que no existe la sopa de pollo para el alma, coño mano, extraño la sonrisa de mi padre. Y sus chistes malos. Y su perpetuo olor a Jean-Marie Farina.

Colonia Jean Marie Farina


 Y sus maneras de darle la vuelta al «Cantar de los Cantares», al que consideraba un libro erótico de muy alta factura. Échale bolas. La última vez que nos vimos en franca conversación «de hombre a hombre» mi papá, un venezolano orgulloso y hecho a sí mismo, ya no estaba. Vamos, que un cáncer más la diabetes, lo mantenían amarrado a los más íntimos pliegues de la inconciencia y aún así y a pesar de la tragedia tuvo arrestos para pedirme que buscara la Biblia, de forma y manera, que me tocó precisamente a mí, leer jipeando en voz alta y ya de camino al hospital donde murió, aquello de 1ra de Corintios 13-13: «El Amor, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta».



Educando a papáDespués de todo y a pesar de la misma vida, si te enseñan que amar y amarte es lo más grande, hay que concluir que hay gentes que no necesitan de manuales para aclarar secretos de esos que después de muchos años se revelan cualquier madrugada como esta, en que aparte de saberme orgulloso hijo de mi padre, también me reconozco como orgulloso padre de mis hijos. Vivencias distintas. Personas distintas. Amores distintos, pero que al propio tiempo son muy parecidos y eso ya es un misterio muy grande.


Mi aventura como padre se inició, como es costumbre en mi familia, a los coñazos. Y cometiendo pifias. Cagándola, porque celebrar los miaos me llevó par de semanas. Uno se imagina muchas cosas antes de ser padre, pero nadie te prepara para el gran momento: tu primer hijo. Aquí va agarrando forma el epígrafe con Kunta. Le dije al panadero. Al señor de la quincalla. A la mujer barrendera, que me regaló su más hermosa sonrisa:


-Ay, mijo, lo que te espera es Enea- seguramente pensó. Bah.



El mundo tenía que saber que me convertí en padre, uno bien asustado por cierto. Uno sin bitácora y lleno de inconsistencias y otras pendejadas. Uno que aún no entiende del todo de qué van estos misterios que comportan el vivir, pero que se afirma no en lo que sabe, sino en lo que va sintiendo, porque llenarse de información puede esperar, pero el amor que quita el frío y las angustias, ése no tiene paciencia. Lo que uno tiene que entender es que lo más grande en esta vida es el amor, porque a través de él llega la comprensión y la empatía. Y el respeto por el otro. Tengo un varón. Es abogado como yo. Tiene ideas y un proyecto muy suyo al que seguramente le echará bolas como ya lo hizo su abuelo y como he venido haciendo yo. Y tengo una hija preciosa. Brillante. Y se parece tanto a mí que me asusta. Un día sucederá. Les pediré a mis hijos que busquen la Biblia. Les exigiré a duras penas, que me lean 1ra. de Corintios 13, para que agarren el pulso de lo que en trance de irme, ya puedo ir asegurando. Y muchos años después, en medio de la madrugada, uno de ellos se levantará con su bebé en los brazos y me verá en la lluvia a través de la ventana. Y entenderá por sí mismo y con todas sus letras el gran asunto: «El amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, y todo lo soporta». Sí, sí. Somos ineducables. No tenemos remedio. Pero lo que dejamos sembrado es mucho más importante.




https://actualy.es/educando-a-papa-por-eziongeber-alvarez


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El Chino Álvarez, como se le conoce en los medios literarios y las redes sociales es un narrador venezolano que se decanta por la veta del humorismo en la escritura. Más allá de eso, por una parte escribe crónicas memoriosas y por la otra, hace una fuerte crítica política que involucra todas las dictaduras. Y lo hace con inteligente desparpajo. Ahora, en "Humor en tiempos de crisis", explora la comunicación directa con un espectador de quién se pide compromiso, a través del discurso, como en los viejos tiempos en que la oralidad y lo teatral servían para soliviantar las conciencias. El Chino mezcla en sus crónicas el lenguaje típicamente urbano y mayormente caraqueño que resalta la calidad de sus reflexiones, cuyas referencias tocan la historia, la filosofía y la política en tono dicharachero. La risa viene a ser en su caso un vehículo. Eziongeber Chino Álvarez es un escritor y humorista venezolano nacido en Caracas, en 1964. Abogado de profesión, ha dedicado gran parte de su vida al cultivo de la lectura y la escritura, en especial de crónicas y relatos. La mayor parte de sus publicaciones se encuentran en Facebook. En los últimos tiempos, ha incursionado en publicaciones especializadas como Letralia y Actualy.es. Su primer libro es "El País de los Turpiales", publicado por Editorial Ítaca, que es su propio proyecto editorial. La segunda edición fue publicada por FB Libros. Tiene en preparación otros dos libros de crónicas, “Resistencias” y “El Cuarto de lo Imposible”. Además, está escribiendo una novela, “Malandro Viejo” En su blog eziongeberalvarezarias.blogspot.com se encuentran muchas de sus obras e información sobre el autor.


Tomada de Escritores.

JOSÉ PULIDO Y LA VELOCIDAD INVISIBLE.





sábado, 20 de enero de 2024

LA HORA DE MILAGROS MATA GIL

 




LA HORA DE MILAGROS


"Hasta que cumplí los doce años fui una niña enfermiza con una madre sobreprotectora, así que, en vez de jugar al aire libre y en el glorioso patio (que aprendí luego a disfrutar) me estaba mucho rato en mi habitación, siempre leyendo. Antes de dormirme, inventaba historias que teatralizaba para mí. Era lo que mi madre llamaba la hora de Milagros"

Milagros Mata Gil


Pertinente, diría ella. He compartido con el mayor de los orgullos, el póster del nuevo logo de nuestro sello editorial. Pero no solo es el logo, sino que hasta la musiquita que lo acompaña tiene su historia que en otro texto explicaré. Es que han transcurrido seis meses del fallecimiento de la escritora y al propio tiempo, se asoma un nuevo año. Desde luego, no me parece justo que reiniciemos actividades editoriales, sin antes hacer memoria de  Milagros Mata Gil, Directora General de Itaca y referente vigoroso de la Letra Venezolana. Wikipedia asoma muchas de las cosas que hizo Milagros en favor de la Literatura y nos recuerda todos los premios ganados, además de su honroso sitial en la Academia Venezolana de la Lengua. Por supuesto, no tiene el portal maneras de saber que el último recuerdo de la niña  Milagros con respecto a su propia caraqueñidad, fue ver  cómo la gran bola de Pilotes Frankie hacía añicos su casa de siempre, para dar paso a la avenida San Martín. Esa visión la marcó, y mudarse a Ciudad Bolívar no hizo sino concitar en ella una hondura de amores sin igual por el oriente venezolano. Hablo de amores que parieron en sus dedos la letra del himno de Ciudad Bolívar (Es Autora de la letra del himno del municipio Heres del estado Bolívar. Nota del editor). Hablo de simposios y de millones de eventos y tenidas. Milagros y el río Orinoco. Milagros  y la Casa de las Doce Ventanas. Milagros y Piar. Milagros y Américo Fernandez. Milagros y su padre, el señor del puesto de revistas. Milagros y las monjas del colegio. Milagros niña. Milagros grande. Milagros, ya de salida. 



Esta es la hora de Milagros. Y mi intención no es pescarle bonituras. Me lo reclamaría airadamente. Sin embargo, no puedo olvidar su posterior residencia en la ciudad de El Tigre. Su capacidad de redactar noticias en los brevísimos espacios que le cedió el tigrense diario Antorcha a sus pingües trece años, le ganaron el respeto de los grandes. Luego vinieron los amores, los hijos y en fin, el extraño pathos que implica este  oficio del vivir tratando de entender -escribiendo- de qué cuernos va la cosa. Yo, para meter baza, le decía que su casa no tenía patios, sino que allí pervivían vastos jardines colgantes ahítos en aguacates.  Y que en esa comarca, ella no podría ser otra que la gran reina de las estepas de Guanipa:

-Tú jodes, Chino.

Tenía este texto atarugado. Lo tomo de mis entrañas. Como a veces pasa, nuestra amistad se forjó en la lectura mutua. Yo la redescubrí en la entrevista que le hiciera en 2020 otro grande, el escritor José Pulido, que la describe hermosamente:

"Milagros ha recorrido muchos kilómetros de palabras leídas. Ella ha ido a la universidad para aprender y enseñar. Ella ha investigado como un científico incansable. Y para completar su descripción: nadie sabe más de la vida que esta señora. Porque Milagros Mata Gil ha vivido cada uno de los días de su existencia como un arduo trabajo corporal y espiritual. Y ha transformado toda esa experiencia en una narrativa que podría formar parte de un evangelio sincero y femenino."

Es la hora de Milagros y para la editorial, siempre lo será. Milagros y sus gatos Matilda y Bob. Milagros y sus arepas chuecas. Milagros y el fuego de la escritura:

-Chino, me llamó un pran de la cárcel de Vista Hermosa. Antes ya me había contactado.

- ¿Un pran? Coño, es que tú para hacer amigos raros estás mandada a hacer...

- ¿Y por qué crees que te convoqué a la editorial? más raro que tú, dificulto, mijo.

El preso tenía una gran obsesión por el origen de algunos términos. Y contaba, ciertamente, con mucho tiempo vacuo, como para investigar que inmolar no tiene que ver con incendios o grandes quemazones, al menos en principio:  

 -Aprende, Chino, aprende. Si no ¿cómo escribirás?. Al término se le aprecia en el latín como immolāre, entendiéndose originalmente como tal, una práctica romana en la que se preparaba un animal previo a su sacrificio, esparciendo sobre el mismo una harina tostada y con sal denominada mola salsa, de esta forma comprende una composición dada por el prefijo in-, por en, y molā, con referencia en el griego mýlē, para corresponder a la harina, asociado al verbo molĕre, por la acción de moler, evidenciando raíz en el indoeuropeo *mel, por moler o exprimir.

-Ajá. ¿Y cómo queda Moliére en todo esto?

-¿El dramaturgo? ¿Y qué tiene que ver, vale? tú jodes. 

Como diría el título del libro aquel "Asi se templó el acero". Cada día, una catajarra de libros muy extraños amanecían en mi bandeja de entrada. Deben ser más de 3.000 textos uno mejor que el otro. Y términos y acepciones y sobre todo, su lucha con mis comas y con el corpus de cualquiera de mis textos "que no son malos, pero hablas mucha paja".

A lo largo de estos meses, me he dedicado entre otras cosas a transcribir unos ensayos de Milagros que la gente tiene que re-conocer y que llevan por título "Reloj a Contracorriente". Dice la autora: 

"Más adelante, en esa época que Carl Jung llama la Crisis de los Treinta Años, y Dante, la mitad del camino de la vida, en plena selva oscura, el hombre siente la necesidad de mirar hacia atrás, hacer un inventario de lo vivido y calcular cuánto aun puede vivir. Ese período de recuperaciones, es, de hecho, otra edad de la razón":

-Chino, es el Tiempo como acumulación de instantes. Y es el Tiempo como perspectiva de realidad, y, en medio de todo, el momento condensado donde al parecer, existimos verdaderamente.

Si. Milagros existe verdaderamente. Y ha trascendiendo lo que Bachelar denominaba Los Dos Instantes de la Flecha de Zenón. Por lo tanto, no me queda más que agradecer a todos los amigos que nos acompañaron en la hora de su partida y que de muchas maneras, siguen apoyando el devenir de nuestra editorial. Gracias. Mi compromiso es grande, como grandes son mis ganas de seguir adelante. Milagros y la editorial. Milagros, la gran intelectual. Milagros siempre será Don Quijote y yo a perpetuidad, el Sancho que la acompañará allá en la colina donde todos duermen. Milagros es Ítaca.

Agradezco la gentileza del profesor David De los Reyes, artífice de esta imagen que traigo de Milagros Mata Gil. A ella le encantaría



Eziongeber Chino Alvarez


Milagros Mata Gil - Mata el caracol (Audiolibro).La escritora venezolana Milagros Mata Gil nos lee un fragmento de su novela "Mata el caracol".Subido el 31 de octubre de 2021. 36 visualizaciones hasta el 26 de julio de 2023. 



Memoria Literaria: Milagros Mata Gil.La escritora Milagros Mata Gil conversa con los productores de este canal acerca de "la construcción del texto".
Subido el 12 de octubre de 2022. 48 visualizaciones  hasta el 26 de julio de 2023



Aquí ahora podrán leer y descargar una antología de cuentos venezolanos hecha por Milagros Mata Gil. Agradecemos a nuestro amigo Javier Domínguez habernos facilitado el libro.


Milagros Mata Gil, Antología Personal de Cuentos Venezolanos, Vol 1 by Dimitri Lipo on Scribd



Milagros Mata GilFotografía de Juan Raydan.

MILAGROS MATA GIL

Escritora: Profesora de Castellano, Literatura y Latín, periodista, narradora e investigadora en literatura venezolana. Miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua desde 2011. Autora de la letra del himno del municipio Heres del estado Bolívar.


Coral Manos Blancas. Himno del municipio Heres.


Libros de ensayo de Milagros Mata Gil: Héroes y tumbas en Armas AlfonzoLa Cuenca del Unare según Alfredo Armas AlfonzoLa rebelión de las ficcionesEl pregón mercadero (relaciones entre crítica literaria y mercado editorial en América Latina)Ensayos diversos, Sobre una ciudad campamento (In Loco Remoto)Una reflexión sobre el espacio en la novela venezolanaLos signos de la tramaEl Orinoco es una identidadBalza: el cuerpo fluvialTiempo y muerte en Alfredo Armas Alfonzo y José BalzaElipse sobre una ciudad sin nombresLucila Palacios: tiempo y siembra (en proceso); Imágenes e impresiones de El Tigre (entrevistas, reflexiones, reportajes, en proceso).

NovelasLa casa en llamas (1986); Memorias de una antigua primavera (1989); Mata El Caracol (1990); El diario íntimo de Francisca Malabar (1992); El caso del Pastor Acosado (2019); Piar: del traidor y del héroe (en proceso); Los manuscritos de Lyon (en proceso), antología personal de cuentos venezolanos.


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El Chino Álvarez, como se le conoce en los medios literarios y las redes sociales es un narrador venezolano que se decanta por la veta del humorismo en la escritura. Más allá de eso, por una parte escribe crónicas memoriosas y por la otra, hace una fuerte crítica política que involucra todas las dictaduras. Y lo hace con inteligente desparpajo. Ahora, en "Humor en tiempos de crisis", explora la comunicación directa con un espectador de quién se pide compromiso, a través del discurso, como en los viejos tiempos en que la oralidad y lo teatral servían para soliviantar las conciencias. El Chino mezcla en sus crónicas el lenguaje típicamente urbano y mayormente caraqueño que resalta la calidad de sus reflexiones, cuyas referencias tocan la historia, la filosofía y la política en tono dicharachero. La risa viene a ser en su caso un vehículo. Eziongeber Chino Álvarez es un escritor y humorista venezolano nacido en Caracas, en 1964. Abogado de profesión, ha dedicado gran parte de su vida al cultivo de la lectura y la escritura, en especial de crónicas y relatos. La mayor parte de sus publicaciones se encuentran en Facebook. En los últimos tiempos, ha incursionado en publicaciones especializadas como Letralia y Actualy.es. Su primer libro es "El País de los Turpiales", publicado por Editorial Ítaca, que es su propio proyecto editorial. La segunda edición fue publicada por FB Libros. Tiene en preparación otros dos libros de crónicas, “Resistencias” y “El Cuarto de lo Imposible”. Además, está escribiendo una novela, “Malandro Viejo” En su blog eziongeberalvarezarias.blogspot.com se encuentran muchas de sus obras e información sobre el autor.


Tomada de Escritores.










martes, 19 de diciembre de 2023

Ana María: La Cerecita de Gualberto Ibarreto

 

Mía Khalifa




Cerecita

 Entre tantas cosas de las que uno se entera en las redes, tenemos que, dentro de la escala musical que todos conocemos y me refiero a Do, Re, Mi, Fa, etc, algunas de ellas tienen raíz dórica. Y otras jónica. Mon Dieu. Eso declaró Stewart Copeland el exbaterista de The Police y a mí me resulta interesante. Y el lente del telescopio Webb estudia el origen cósmico de las estrellas, pero no puede ver los ovnis que de continuo surcan los cielos de la tierra. Por lo tanto, habría que concluir que estamos igual de jodidos que cuando se dió el primer Big Bang. Aparte, la foto de la supuesta nieta de Gualberto Ibarreto de nombre Ana María, circula libremente por las redes, porque se ganó un premio importante. Qué extravagancia tan cuántica surge de esta noticia. 

Mía Khalifa


Pero es que la muchacha parece que no es Ana María. De hecho, no sé quién es Ana María o si existe en realidad. Claro, los que nunca hemos visto una porno, sabemos que se trata de Mía Khalifa. ¡Qué curioso, que se parezcan tanto!. Es que Mía es una joven mujer muy laureada en determinados ámbitos, si. El pasado año, se le adjudicó otra distinción en la NASA por ser Ingeniera del Año y así, a fuerza de mucha constancia en los memes, Mía ha logrado triunfar en la vida. 



Pienso que Mía Khalifa es un poco como Barbie. Tú sabes, está la Barbie enfermera o la Barbie peluquera. En todo caso, quisiera toparme con Mía en alguna playa de San Luis en su versión de vendedora de frutos del mar y de nieta de Gualberto, pero que en realidad no lo es. Hago la salvedá. Si me la consiguiera en las arenas, no dudaría en preguntarle:

-Mía...¿y todo eso es tuyo?

-Al llamarme Mía, todo es mío, pero no soy agallúa.

-Ahhhh...bueno, véndeme un tobo de pepitonas. ¿Te quedan?

-Casi todo se vendió. Me queda una sola, pero nivel Dios, como dicen por ahí.

- O sea, que aprieta pero no...sé mía, Mía...

- Deja preguntarle a la que te conté: Cereciiita de mi monte, frutica sabrosa y puraaa...

Me encantan los chistes malos y tan pura no sería cerecita, digo yo. Lo que quiero destacar, es que pasan muchas cosas raras en el mundo. En Laponia ya tienen días celebrando la navidad. Lo mismo en París y en Berlín. Casi todo mundo disfruta de una fecha bonita que debe concitar  la  paz y el sosiego, menos nosotros, que tenemos 25 años viviendo en una simulación de país. Nojoda. Mención aparte, tenemos a Ukrania pasando roncha y a Israel buscando entre los escombros a sus connacionales y todo a un costo muy alto para la región, ya que los judíos no son mochos. Date ahí. Volviendo al terruño, más de 8 millones de venezolanos han traspuesto la barda del potrero para nunca más volver y otros 9.3 millones no se comen sus tres golpes. Cientos de miles de personas no tienen acceso regular a sus medicinas y cuando van al Farmatodo se topan con Charlie y la Fábrica de Chocolates, porque casi todo es a base de golosinas y dulces. Luego se vuelven diabéticos, pero no importa, porque al fondo, la inmensa botica te ofrece la metformina arrechamente costosa para que equilibres los niveles altos de glicemia, todo producto de la diabetes que ellos mismos patrocinan. Genios.



Es que en Venezuela, se sabe, si te pela el chingo, te agarra el sinnariz. Prueba de ello, es que los Consejos Comunales le están reintegrando a los vecinos los 48 bolívares que depositaron para la bolsa del clap y eso, porque no fueron a votar en el referéndum:

-Bueno, cójanse su mierda -afirman todos.




En términos históricos, hemos sufrido una regresión de a patrás, y entonces tenemos a un jerarca vestido de señor feudal decidiendo cuál vasallo vive y a cuál hay que apresar o matar. Los perdonados negocian su dignidad, Herman Escarrá afirma que la Corte Internacional no tiene jurisdicción en Venezuela (?) y yo no sé para qué coño tenemos una plataforma unitaria que apoya resueltamente y en silencio a quien nos pisa el gaznate. Encima, nos llaman traidores por querer liberarnos de una banda criminal y Tarek William Saab compite con Padrino por el premio al Jalabola del Año. Hay muchos más que se disputan el trofeo y que por congraciarse, apoyan el belicismo de un tipo que no halla en qué palo ahorcase. Es que hay ser lo suficientemente cobarde como para emprender un conflicto de proporciones absurdas y todo para quedarse en el coroto.


03. Cerecita - Gualberto Ibarreto


Como diría Milagros: "Aprendí a ser libre leyendo". Y por eso, por leer, es que no puedo juzgar a Milei porque tenga ojos de loco. Tampoco a María Corina por vivir allá en el este. Y tanta monserga asquerosa...en fin, que nos vidrios. Me preparo para ir a la biblioteca Milagros Mata Gil, aunque Mía me haya llamado mil veces. Dilequenostoy.




Gualberto Ibarreto - Ladron de tu amor (1983). 



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El Chino Álvarez, como se le conoce en los medios literarios y las redes sociales es un narrador venezolano que se decanta por la veta del humorismo en la escritura. Más allá de eso, por una parte escribe crónicas memoriosas y por la otra, hace una fuerte crítica política que involucra todas las dictaduras. Y lo hace con inteligente desparpajo. Ahora, en "Humor en tiempos de crisis", explora la comunicación directa con un espectador de quién se pide compromiso, a través del discurso, como en los viejos tiempos en que la oralidad y lo teatral servían para soliviantar las conciencias. El Chino mezcla en sus crónicas el lenguaje típicamente urbano y mayormente caraqueño que resalta la calidad de sus reflexiones, cuyas referencias tocan la historia, la filosofía y la política en tono dicharachero. La risa viene a ser en su caso un vehículo. Eziongeber Chino Álvarez es un escritor y humorista venezolano nacido en Caracas, en 1964. Abogado de profesión, ha dedicado gran parte de su vida al cultivo de la lectura y la escritura, en especial de crónicas y relatos. La mayor parte de sus publicaciones se encuentran en Facebook. En los últimos tiempos, ha incursionado en publicaciones especializadas como Letralia y Actualy.es. Su primer libro es "El País de los Turpiales", publicado por Editorial Ítaca, que es su propio proyecto editorial. La segunda edición fue publicada por FB Libros. Tiene en preparación otros dos libros de crónicas, “Resistencias” y “El Cuarto de lo Imposible”. Además, está escribiendo una novela, “Malandro Viejo” En su blog eziongeberalvarezarias.blogspot.com se encuentran muchas de sus obras e información sobre el autor.


Tomada de Escritores.


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Actualizada el 18/03/2024