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lunes, 20 de abril de 2026

Alberto Hernández: En el "El habla secreta" segunda parte, José Napoleón Oropeza hace un arqueo de los poetas venezolanos que han mantenido una propuesta individual y coherente

 




CRÓNICAS DEL OLVIDO


El habla secreta (segunda parte), de José Napoleón Oropeza


Alberto Hernández lunes 24 de mayo de 2021


El habla secreta (segunda parte), de José Napoleón Oropeza (CoberGroup / Seguros Caracas / Ipapedi, 2020).


1

En el prólogo de la primera parte de El habla secreta, publicado por la Dirección de Medios y Publicaciones del Departamento de Producción Editorial de la Universidad de Carabobo en julio de 2011, su autor, José Napoleón Oropeza, escribió:


Cuando los filósofos o poetas presocráticos nos propusieron la síntesis e indagación del universo tomando como centro cosmogónico la imagen del agua, de la tierra, del fuego o del aire, abrieron la puerta del conocimiento a una especulación de la materia que admitía, en el proceso, la derivación de esas imágenes —tierra-aire-fuego-agua— en otros signos equivalentes a su fuerza centrípeta...


Sin descanso, Oropeza se concentró en estos elementos en compañía del silencio y la soledad, mientras el río de Heráclito sustanciaba la vida y las palabras y se resumían en líneas arteriales para dar a conocer la circulación espiritual del hombre: la poesía.


Así, los elementos, ataviados de voces, se hicieron ecos, resonancias, tiempo y espacio. La poesía le añadió a la vida otra vida. Le insufló aliento eterno. La de nuestro país encuentra en José Napoleón Oropeza a un buceador, a un investigador que entra y sale de los poemas como entra y sale del imaginario de sus reflejos.



El que estudia este oficio, el de escribir, soñar, vivir o morir, es también parte de los sueños.

Aire, agua, fuego, tierra: amasados en el ojo que lee. Revelados en la extensión de las horas, en la historia personal de cada creador.


En ese primer volumen, ganador del Premio I Bienal Nacional de Literatura Orlando Araujo 2001, nuestro ensayista ha estudiado a poetas venezolanos del siglo XX. Largo sería enumerarlos al comienzo de este escrito dedicado al segundo volumen, razón por la cual al final serán dados a conocer los nombres de los autores estudiados por José Napoleón Oropeza.


 


2

La segunda parte El habla secreta, rostros y perfiles en la poesía venezolana de los siglos XX y XXI, editado esta vez por CoberGroup, Seguros Caracas y el Instituto de Previsión Social del Personal Docente y de Investigación de la Universidad de Carabobo (Ipapedi), en Valencia, 2020, recoge estudios de autores de poesía de relevancia nacional e internacional de distintos rostros y perfiles, como ha sido la intención del autor en todos los estudios, tanto en el primero como en el segundo y los venideros.


La continuación es una permanente porfía. El que estudia este oficio, el de escribir, soñar, vivir o morir, es también parte de los sueños: escribe para saberse parte del poema, porque la poesía es de quien lee y es leído. De esta manera, Oropeza cuando analiza disfruta; cuando escribe respira, y con él todos los poemas y los autores tratados en estas páginas.


Para darle inicio a este libro, José Napoleón Oropeza se vale de la metáfora del arca de Noé, su construcción, su espacio donde caben todos los milagros, todos los silencios, todos los miedos, todas las esperanzas, todas las palabras.

Miguel Ramón Utrera. Fotografía de Sandra Bracho.



Esa imagen revelada da cuenta entonces de un ensayo en el que Oropeza se embarca para trabajar con denuedo y densidad el trabajo poético de Miguel Ramón Utrera desde “Los nombres de la noche y el paisaje”; de María Calcaño con el título de “Los árboles salvajes de su poesía”; “Ceremoniales y cantos a la muerte”, en Miyó Vestrini; “Relámpagos y puertas”, en Antonia Palacios; “El cielo sin aldabas”, en Martha Kornblith; “Múltiples mares y un mismo caracol”, en Edda Armas; “La palabra como piedra y nube”, en Belkys Arredondo Olivo; “Espejos y caminos para nombrar a un árbol”, en María Clara Salas, y “La luz transmutada en un fulgor de piedra”, en Lázaro Álvarez.


Se dice y confirma un esfuerzo intelectual que merece la atención de los lectores del país, porque no se trata de dos volúmenes que revisan las voces de nuestra poesía. Son cinco los volúmenes que poco a poco se irán integrando a las bibliotecas de los lectores venezolanos.


En el prólogo de esta segunda aventura verbal, el autor expresa:


Tras la meta propuesta, hemos realizado un arqueo e inventario de nombres de algunos poetas venezolanos que, a través de dos o más obras, han mantenido un discurso coherente y sólido en la novedosa indagación formal de un determinado tema. Ello nos permite —al mismo tiempo, quizá— intuir los hallazgos individuales en cada uno de los creadores, el “atisbo” de luz mantenido y desarrollado en sus indagaciones, ofreciendo la posibilidad de fijar un itinerario de las tendencias formales de la poesía venezolana de la actualidad y el aporte de una propuesta individual en el proceso del devenir histórico de nuestra poesía.


Martha Kornblith

 

Seguirán apareciendo volúmenes, porque aún quedan muchos autores que ya José Napoleón Oropeza ha estudiado.

3

La primera parte, un poco más voluminosa, acerca al lector a autores como Salustio González Rincones, José Antonio Ramos Sucre, Fernando Paz Castillo, Vicente Gerbasi, Enrique Arvelo Larriva, Luz Machado, Ida Gramcko, Ana Enriqueta Terán, Juan Liscano, Juan Sánchez Peláez, Rafael Cadenas, Rafael José Muñoz, Ramón Palomares, Alfredo Silva Estrada, Víctor Valera Mora, Gustavo Pereira, Rafael Ángel Insausti, Eugenio Montejo, Luis Alberto Crespo, Teófilo Tortolero, José Barroeta, Reinaldo Pérez So, Hanni Ossott, Alejandro Oliveros, Rafael Arráiz Lucca, Armando Rojas Guardia, Yolanda Pantin y Harry Almela.


Una obra que ha mantenido al profesor y académico valenciano inmerso en el mundo de tantos poetas durante varios años. Madrugadas para saber de las sombras y luces de autores que han hecho de sus existencias sonidos y música, ávidos de voces que alimenten la imaginación y provean a los lectores de belleza y pensamientos.


Seguirán apareciendo volúmenes, porque aún quedan muchos autores que ya José Napoleón Oropeza ha estudiado. Ya están escritos esos tomos que serán dados a la luz cuando también se sepa que nuestro país se sostiene anímicamente sobre ecos, revelaciones, secretos, misterios, amores y odios, sobresaltos y quietudes.


Habrá tiempo para trabajar cada uno de los ya publicados tomos de esta necesaria aventura.


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José Napoleón Oropeza

Puerto Nutrias, 1950 – Valencia, 2024. Narrador y ensayista. Licenciado en Educación egresado de la Universidad de Carabobo (1972). Doctor en Literatura por el King’s College London (1982). Fue profesor de la Universidad de Carabobo en la Cátedra de Teoría y Análisis Literario de la Maestría de Literatura Venezolana. Como gestor cultural, presidió el ateneo de Valencia (1991-2007) y la Federación de Ateneos de Venezuela (1991-1994).


Su obra narrativa comprende diversos títulos: Parte de la noche (Cuentos. Universidad del Zulia, Maracaibo, 1971), La muerte se mueve con la tierra encima (Cuentos. Monte Avila Editores, Caracas, 1972), Las redes de siempre (Novela. Monte Ávila Editores, Caracas, 1976), Ningún espacio para muerte próxima. Cuentos 1969-1976  (Cuentos. Monte Ávila Editores, Caracas, 1979), Las hojas más ásperas (Novela. Monte Ávila Editores, 1980), El bosque de los elegidos (Novela. Fundarte, Caracas, 1986) Entre el oro y la carne (Novela. Editorial Planeta Venezolana, Caracas, 1990), La guerra de los caracoles (Cuentos.  Monte Ávila Editores, Caracas, 1991), Testamento de un pájaro (Novela. S.d., 1992 – Universidad de Carabobo, 1999), La carta que contenía arena (Cuentos. Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2002) Entre la cuna y el dinosaurio. Cuentos completos 1972-2002 (Cuentos. El otro, el mismo, 2006)), Las puertas ocultas (Novela. Bid&Co Editor. 2011), El cielo invertido (UCAB – Bid & Co Editor, Caracas, 2016), La lluvia inconclusa (novela. Rubiano Ediciones, 2022) y El huésped invisible. Cuentos. 2002-2015 (Monte Ávila Editores, Caracas, 2023). Su obra literaria abarcó también la poesía, el ensayo y la crítica destacándose con títulos como: Para fijar un rostro y El habla secreta.


Premio de Poesía Alberto Arvelo Torrealba (s.d., 1970). Premio Único de Cuentos de la Universidad del Zulia (s.d., 1971 y 1972). Premio Único del Concurso Anual de Cuentos del diario El Nacional con su cuento La muerte se mueve con la tierra encima (1971). Premio de Prosa de la Universidad de Carabobo (s.d., 1971). Premio de Novela Guillermo Meneses por su novela Las redes de siempre (1975). Premio Municipal de Prosa Manuel Díaz Rodríguez (s.d., 1983). Premio CONAC Narrativa (s.d., 1987). Premio Cuarenta años de la Universidad de Carabobo (s.d., 1999). Premio Bienal de Literatura Orlando Araujo por el libro El habla secreta. Rostros y perfiles de la poesía venezolana del siglo XX y XXI (primera parte. 2001). Premio de Cuentos de El Nacional por el texto Entre la cuna y el dinosaurio (2002). Doctorado Honoris Causa en Educación, otorgado por la Universidad de Carabobo (2007). Premio de la Crítica a la Novela por su novela Las puertas ocultas  (2011). Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua (2015). Premio Nacional de Cultura Mención Literatura por su trayectoria literaria (2021-2022).  Premio Nacional de Literatura por su obra El habla secreta. Rostros y perfiles de la poesía venezolana del siglo XX y XXI (segunda parte. 2023). ​


Su obra ha sido incluida en diversas antologías y muestras de narrativa venezolana.



https://ficcionbreve.org/autor/jose-napoleon-oropeza/


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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Dirigió el suplemento cultural Contenido, del diario El Periodiquito (Maracay), donde también ejerció como director, secretario de redacción y redactor de la fuente política. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. En 2020 fue designado miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua por el estado Aragua.  Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000) y Relatos fascistas (2012),; cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Además ha publicado los libros de ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981) y Notas a la liebre (1999); la novela La única hora (2016) y los libros de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999) y Cambio de sombras (2001). 

Publica regularmente en Crear en Salamanca (España), en Cervantes@MileHighCity (Denver, Estados Unidos) y en diferentes blogs de Venezuela y otros países. Sus ensayos y escritos literarios han sido publicados en los diarios El Nacional, El Universal, Últimas Noticias y El Carabobeño, entre otros. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al italiano, al portugués y al árabe. Con la novela El nervio poético ganó el XVII Premio Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana (2018).

Publica un blog llamado Puertas de Galina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 

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lunes, 19 de enero de 2026

Alberto Hernández: Gregory Zambrano nos hace ver que la literatura venezolana es un pedazo de mundo que ha sido dejado de lado

 



Crónicas del Olvido


VOCES DE VENEZUELA, DE GREGORY ZAMBRANO
                           (Ensayos Literarios)


**Alberto Hernández**



1.-

Extenso el recorrido, largo el trayecto de quien se dedicó a hurgar, a buscar con delicada paciencia en las páginas, en las empolvadas portadas donde tantos nombres le han agregado apellidos a la literatura venezolana. Y extensa ha sido la labor del investigador, académico, poeta y profesor universitario Gregory Zambrano, asentado en Japón, desde donde nos hace ver que la literatura venezolana tiene un cuerpo y un espíritu abiertos a ser estudiados, a ser descubiertos porque para mucha gente nuestra historia, nuestros pasos por este universo de palabras siguen, para muchos, siendo un espacio desconocido, un pedazo de mundo que ha sido dejado de lado que, a pesar de porfiar por hacerse saber, sigue siendo una de las materias pendientes de nuestra nacionalidad cultural.

Voces de Venezuela, Ensayos Literarios”, publicado por el Centro Editorial Castalia en Mérida, Venezuela, en 2025, y escrito en Japón, donde Gregory Zambrano imparte clases en una universidad, es un reto que nos convida a retornar a los primeros pasos de muchas lecturas, de muchas voces que siguen siendo el sostén del pensamiento letrado nacional. Es un libro sobre autores, pero también de historia, de nuestra historia, de ese terreno difícil de pisar para algunos que sólo atienden al eco de las palabras. En este caso, Zambrano estudia los libros, pero agudiza en los avatares que dieron con la construcción de un país que no termina de debatirse entre la luz y la sombra.

Desde los primeros días de aquel territorio escindido, tomado por asalto por caudillos y aventureros, por conquistadores, esclavistas y ensombrerados guerreros, estas hojas escritas por nuestro autor destacan la fuerza de unas voces que continuarán forjando cuerpo y espíritu si los venezolanos atendemos a su llamado a través de sus títulos, a través del comportamiento de quienes dedicaron su existencia a fundar Nación, a quebrar lanzas contra la ignorancia y abrirle paso al conocimiento y a la belleza de un idioma convertido en literatura: en novelas, cuentos, poesía, ensayos, teatro: voces que siguen creando sueños en quienes son capaces de insistir en abrir los libros y convertirlos en universos luminosos. 

Cada libro es una voz. Cada libro es un eco. Aquí, en este que escribe el poeta y académico Gregory Zambrano están muchos de los que han aportado una letra más a la lectura del tiempo. 

2.-

El viaje por estas páginas nos encuentra con tres estancias o capítulos que recogen parte del protagonismo de algunos autores del país. En estas secciones Zambrano dedica su estudio con la pasión de quien por años ha trabajado el libro venezolano. 

Andrés Bello (Caracas, 29 de noviembre de 1781-Santiago, 15 de octubre de 1865)

En el primer escaño, “Venezuela en formación”, nuestro autor trata la épica criolla y la revela entre la carencia y el desengaño. Desentraña la presencia de los clásicos, pero sin dejar pasar el ´pensamiento emancipador´. Es decir, nos aproxima a la guerra de independencia donde tres nombres encallan como seguros iniciadores de esta épica, ellos son Andrés Bello, Simón Bolívar y Francisco de Miranda. Poeta y gramático, el primero. Emancipador político y proclamador de una voz donde la política es el país, el segundo. Y uno, el de la ´Colombeia´, el más universal de los tres, Miranda. En ese mismo ambiente, la poesía popular, la voz de los distintos acentos del mapa.

General Francisco de Miranda por Martín Tovar y Tovar


Se pasea nuestro autor por el paisaje, por los distintos accidentes terrenales que ofician como imágenes para que nuestros autores, los de la época, puedan adiestrar sus ecos. De esta manera, los que intentaron crear ciudadanía desde los principios de una identidad para fundar o crear una Venezuela moderna, recorrido que va desde 1870 hasta 1900.

3.-



El segundo escalón que trabaja Zambrano lo titula “La memoria y sus huellas”, donde se vislumbra o aparece la novela de la modernidad criolla: ´Doña Bárbara´, de Rómulo Gallegos, obra en la que el lector podrá descubrir los símbolos o los arquetipos de una época que aún nos resbala por la piel, como si se tratara de una marca que no termina de borrarse. La vieja consigna, opacada por otras emisiones del pensamiento, ´civilización y barbarie´, seguramente será recordada por muchos de los que han tenido la gracia de haber leído la novela fundacional de Gallegos. También trabaja Zambrano a un autor poco conocido, Rafael Angarita Arvelo. Desde esta postura, nuestro ensayista aborda la historia de la novela venezolana, entonces aparecen los nombres de Arturo Uslar Pietri, Andrés Mariño Palacios, Miguel Ángel Campos (ensayista de agudo pensamiento). Quien esto escribe es tratado gracias al trabajo que Gregory Zambrano escribió para la novela ´La carne narrativa”, y Karina Sainz Borgo, a quien aborda a través de ´La hija de la española´.  



4.-

El tercer tramo de este importante estudio de Gregory Zambrano da cuenta de ´Otros horizontes´ en los que trabaja ´El extravío fundante: el cuento de tema petrolero en Venezuela´, ´Los discursos migrantes y las fronteras de papel (el caso venezolano) ´ y ´Las patrias circundantes´.

Estamos frente a un libro que renueva el deseo de revisar nuestra historia literaria, nuestro devenir social y político, nuestro todo borroso, nuestra angustia por la desmemoria nacional.
 
Se trata de un esfuerzo que nos impulsa a no dejar de lado el país que se nos extravía a diario, el que se nos borra si continuamos atados al caudillismo del olvido. 

Nuestro compatriota, nacido en Mérida (1963), nos relata su experiencia en aquel lejano país, el país por donde aparece el sol. Nos dice de su sentimiento de lejanía, de su apegado recuerdo por su ciudad, su bella ciudad, la de los caballeros, como él lo es. Encontramos en estas líneas no sólo al intelectual que nos regala su esfuerzo, sus estudios, su talante de hombre creador, universal, sino su paso personal, su pesar por estar tan lejos de su clima, pero también nos hace sentir la valentía de quien ha viajado al otro lado del mundo a trabajar, no por razones políticas o económicas, sino por cuestiones de índole académica. Nos hace sentir igualmente su aprendizaje referido a un mundo nuevo, a un mundo en el que nuestra literatura es poco conocida. 

Este es un libro para aprender, para sabernos parte de la vida de los libros que ha mencionado, de los autores que ha estudiado, también para sabernos muy cercanos a este venezolano gracias a su poesía y a dos excelentes títulos: ´La tradición infundada´ (1996) y ´Cartografías literarias´(2008), entre otros, donde insiste sabiamente en el estudio de nuestras voces, de nuestras palabras, de nuestros ecos, de nuestro país sembrado en el pensamiento de la poesía, la novela, el cuento y el alma de una Nación, la venezolana y la latinoamericana, que se debate entre el olvido y la desmemoria.





Gregory Zambrano en la voz de Gregory Zambrano.
183 Visualizaciones desde el 29 jun 2017 hasta la fecha de publicación de la entrada.



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Gregory Zambrano


Escritor, académico y editor venezolano (Mérida, 1963). Es licenciado en Letras (1987) y magíster en Literatura Iberoamericana (1994) por la Universidad de los Andes (ULA), y doctor en Letras Hispánicas (2002) por El Colegio de México. Miembro fundador del Taller Literario Mucuglifo y corresponsable de la página cultural Vértice del diario Frontera, de Mérida (1984-1999). Se ha desempeñado como locutor y productor de programas radiales, así como promotor de revistas culturales. Se vinculó al equipo académico que preparó el Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina (Delal), para el cual redactó numerosas entradas. También participó en la fundación de la Bienal Mariano Picón Salas (1991-2012). Formó parte de los consejos de redacción de las revistas Actual y Voz y Escritura, perteneció a la redacción de la revista Trasiego y dirigió la revista Solar (1992-1995). Ha publicado los poemarios Víspera de la ceniza (1990), Dominar el silencio (1993), Ciudad sumergida (1997), Desvelo de Ulises y otros poemas (2000), Memorial del silencio (2003), Los mapas secretos (2005) y Paisajes del insomnio (2015). Asimismo, los libros de ensayo Los verbos plurales (1993), La tradición infundada: literatura y representación en la memoria finisecular (1996), El lugar de los fingidores y otros estudios sobre literatura hispánica (1999), De historias, héroes y otras metáforas (2000), Mariano Picón-Salas y el arte de narrar (2003), Cartografías literarias (2008), Tulio Febres Cordero y la tradición humanística venezolana (2010), Hacer el mundo con palabras (Los universos ficcionales de Kobo Abe y Gabriel García Márquez)  (Premio Apula de ensayo, 2011) y Mariano Picón Salas (biografía, El Nacional, 2008). También ha publicado las compilaciones Odiseos sin reposo: Mariano Picón-Salas y Alfonso Reyes, correspondencia 1927-1959 (2001); Mujer, cultura y sociedad en América Latina (2001); Mariano Picón-Salas y México (2002); Mujer: imaginario, cultura y sociedad en América Latina (2004), y Mariano Picón Salas y Chile (2021). Es miembro correspondiente de la Academia de Mérida. Se jubiló como profesor titular de la Universidad de los Andes en 2011 y desde entonces vive en Japón, donde ejerce labores docentes y de investigación en la División de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Tokio. Información completa sobre su trabajo puede leerse en su web, gregoryzambrano.com




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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 

martes, 30 de diciembre de 2025

Alberto Hernández: José Pulido con sus "Detalles metafísicos" oscurece o ilumina la sabia voz que clama desde la página en blanco

 

Imagen tomada de aquí



Un poema que escribí en el 2019. 

DETALLES METAFÍSICOS

Devolvería las fúlgidas entrañas de la luz despertando
si tuviera otra vez aquellos ventanales como trenes
que atrapaban pelusas del día diseminado
y se juntaban todos los momentos

Nubes y luna entonces advertidas en las formas del viento
y abajo la ardentía sensual de las corolas 
un sueño negro y triste en otoño no es lo mismo
que despertarse llorando en primavera

Todos los días vividos te daría si supieras
dónde están las canciones de los ángeles músicos
haría un mapa preciso en el alma para encontrar sus voces

derrocharías vida y muerte si no pudieras escuchar
los nítidos silencios de los ángeles mudos
como cuando deja de llover y el agua quiere que la miren



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Crónicas del Olvido

´DETALLES METAFÍSICOS´, DE JOSÉ PULIDO

**Alberto Hernández**


**´Metafísica: Parte de la filosofía que trata del ser en cuanto tal, y de sus propiedades, principios y causas primeras. Modo de discurrir con demasiada sutileza en cualquiera materia. Lo que sí se discurre´**

**Diccionario de lengua española**




**En ´Detalles Metafísicos´ los grandiosos espacios de la memoria se reducen hasta alcanzar el prodigio de una sensible verdad de sentimientos (…) la palabra poética al trascenderse a sí misma roza el rostro de la eternidad y convierte lo metafísico en un destello de luz**






1.-

Mirar lo imposible, lo inasible, lo que está más allá de lo físico, lo invisible al ojo común, lo que es posible advertir desde la memoria o desde ese ´destello de luz´ que la poesía le imprime a la existencia. ´El ser en cuanto ser´ o ´el ser y el no ser´ como un cuestionamiento, como el instante ontológico, el que se asoma al espíritu y allí respira: la metafísica, ese más allá de todo, detallada por la curiosidad de quien sabe que ese más allá es parte del instante, del momento en que las palabras se materializan, en el instante en que la voz que estaba apagada resuena para alentar el tiempo y el espacio. Modo de discurrir, como río material, líquido y metafísico de Heráclito, como la corriente que nos inunda y nos ahoga. O como los pensamientos traídos por los sentimientos y añadidos a lo invisible 



En este poemario de José Pulido encaramos ambos espacios, ambas inmaterialidades: el ser y el no ser, ese fenómeno que ilustra lo interior, lo que no vemos y puede convertirse en forma, en nombre, en sujeto que respira, en hombre, en mujer, en ese ´prodigio´ que es nacer, el que se consagra a la fe, a ese asunto tan delicado, tan sutil como es soñar desde una existencia intocada.

La poesía será siempre metafísica: un detalle que se aborda desde el vacío y transforma el espíritu, lo renueva o lo borra, porque la poesía –para algunos pensadores- puede ser peligrosa. En nuestro caso, en el que concierne al ser, el poeta recurre al equilibrio o se asoma al abismo. Pero también puede deshacerse de lo sombrío y revelarse iluminada, abierta a todos los sentidos, al alma y al cuerpo. Entonces es Ser. La poesía es un Ser que nos habita, razón por la cual José Pulido, ese incansable constructor de imágenes, de historias y de afectos, se nos muestra con este hermoso detalle donde cabe toda la belleza que lo sostiene, que lo habita sin descanso, porque el poeta no deja de decir, no deja de cantar, de escribir como si conversara con el lector o como si hilara un fraseo diario, cotidiano, extraído de su condición de hombre de la calle, de su casa memorial, de su niñez y su creencia en todo lo que significa la fe en lo eterno, en lo que algún día podremos ver de otra manera, convertidos en polvo metafísico.  

Sólo un poeta puede mirar más allá. Sólo un poeta hace visible lo invisible, pero también hace invisible lo visible. Un poeta es capaz de oscurecer o iluminar. Y de ese oscurecimiento emerge la sabiduría, la voz que clama desde la página en blanco y se revela en quien se le aproxima. Vivimos en un mundo extremadamente físico, vulgar muchas veces. Si retomáramos la sombra que nos sigue, seríamos capaces de cantar o contar lo que nos precede. En estos poemas de José Pulido está todo su ser: aquel que lo advierte en plena calle, bajo el sol genovés, pero también bajo la sombra de un árbol de su ciudad natal. Es universal y local. Es detallista de lo que siente y metafísico de lo que sabe ver y decir.

 
2.- 

Soplos cotidianos, poesía coloquial, poesía conversada. El autor es atajado por la vida de todos los días en la que lo metafísico está en las palabras anónimas, en quienes son parte de la audición del autor. Por eso dice: ´Los problemas de la casa/ son los mismos que sufre/ el universo´. He allí ese todo que parte de los familiar hasta convertirse en un aforismo, en una máxima que cabe en la boca de cualquiera que pasee por la plaza Miranda de Villa de Cura o se oiga en un café de Roma. Y mucho más allá de esa expresión, una terrible que también forma del diario devenir: ´…hemos estado fabricando infiernos´, una crítica que no soslaya la realidad de todos los siglos, pero muchos más los actuales donde el averno tiene múltiples caras. 


Nuestro autor revisa el ánima de un ser que sueña con un ´negro triste en otoño no es lo mismo/ que despertarse llorando en primavera´. Suerte de giro circadiano verbal en el que la metáfora se desliza hasta ´la zona en donde nada conocemos/ es mejor no pensarla porque existe…´. No se esfuerza la duda en aparecer, como en toda poesía, como en todo intento por encuadrar el mundo. 

Plaza Miranda de Villa de Cura. Fotografía de  de Henrique Avril.



Su yo interviene y se pluraliza: dos maneras de detallar lo que fue invisible, lo inmaterial. De esta manera Pulido nos avisa en estos versos entrecortados: ´Me he quedado agotando lo profundo (…) lo imaginado ya está en el lugar de llegada (…) La forma del vacío puede ser tan triste (…) hoy tampoco saldremos si te duelen las alas´.

Petruvska Simne y su esposo José Pulido

(Como un descanso, el libro nos ofrece en grafemas mucho más grandes una ironía y humor que en algunos poemas se enlaza con el resto de los textos. Dice así: ´Una oración en pleno camino de la lectura donde las galletas María y la Madre de Dios ruegan por nosotros en medio de un bolero en la radio.)

José Pulido: " Hago café al amanecer y dejo un poco para las cuatro de la tarde".  Café negro. Fotografía de Gabriela Pulido Simne.

Aquí lo demuestra: ´¿De qué hablas con tu esposa cuando beben café´.

3.- 
 
Instantes simbólicos en esta revisión humana desde la intuición aérea: ´Vi pájaros volando con angustia´, y dice como para él mismo: ´…las voces que hablan de toda materia inverosímil´.

Karl Krispin


De pronto, aparece el autor de ´La metamorfosis´, quien, de acuerdo con el ensayo de Karl Krispin Kafka paseaba en bicicleta por toda Praga. Aquí Pulido lo convierte en ´Kafka de la guarda´, ángel que se tropieza con Rilke en la puerta de un baño y allí ‘siguieron aguantando las ganas de orinar´. Verso crudo, abierto a cualquier interpretación. 

José Pulido no olvida su fe, su creencia cristiana, pero lo hace desde la desnudez de las palabras, desde lo que ya hemos advertido, desde la verdad desnuda de lo diario. 

En este segmento de un texto del venezolano podemos leer: ´La mujer ciega va llorando por toda la sala/ desvinculada de la hora del día/ su propia familia ha prohibido/ que se acerque donde hacen los milagros´. La imagen de Jesús es parte de esta breve historia incluida en un poema. 

Imagen tomada de aquí.



Insiste en esa profusa inclinación bíblica cuando exclama: ´…abundan los mensajes/ en las piedras más calladas´, aquella piedra que era Cristo, como tituló una vez Miguel Otero Silva. Jesús, personaje poético, inmaterial e inmortal, por tanto metafísico, parido por María, de carne y hueso.



4.-

Este es un libro la reencarnación. Un libro que nace y renace. Un libro renacido de las cenizas del silencio. Por eso dice: ´Ninguna pasión es infinita´. No obstante se pregunta: ´¿Qué hacer con el útero?´: la matriz de donde emerge la santidad o el portador del infiero. Y vuelve a ese ´él´ personal que envuelve al lector: ´…los huesos de la nostalgia (…) Estaba lleno de palabras´.




Y para remarcar lo anterior regresa a la infancia, allá en su pueblo donde están los afectos, la memoria y algunos olvidos: ´Los sábados nos escapábamos de la tristeza´, y en una transferencia anímica nos dice: ´Encierro el huracán en un poema/ encierro el dolor en un poema´.

Rodolfo IzaguirreImagen tomada de Climax.


Estos son ´los grandes espacios de la memoria´, como señala Rodolfo Izaguirre. Estos son los detalles metafísicos que José Pulido ha visto, ha descubierto desde la sencillez de los profundo, desde ese precipicio que aparece de pronto y se transforma en palabras.









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José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne



José Pulido:

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.

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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Galina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 



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