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jueves, 22 de enero de 2026

GEORGE STEINER: ¡no me compare el catalán con el gallego!


Imagen tomada de aquí.





GEORGE STEINER | ENTREVISTA


"Creo que el próximo poder artístico, intelectual y científico vendrá de la India."



Fotografía de Gloria Rodríguez






"Yo intento fracasar mejor"


¡Pero no me compare el catalán con el gallego!


Mi pregunta es la siguiente: un niño que ha leído todos los volúmenes de Harry Potter, ¿leerá luego La isla del tesoro, Los viajes de Gulliver, Oliver Twist, los clásicos?


JUAN CRUZ

23 AGO. 2008 - 21:51 VET




George Steiner está a punto de cumplir ochenta años y acaba de publicar Los libros que nunca he escrito (Siruela), que ha escandalizado en muchos sitios, pero sobre todo en Inglaterra, en cuya Universidad de Cambridge ha sido un destacadísimo profesor. A él le divierte el escándalo, porque tiene que ver, imagina, con la sorpresa que algunos se llevaron cuando observaron que en ese volumen el profesor Steiner, uno de los grandes filósofos europeos, cuya edad avanzada queda desmentida por su mente despiertísima, relata experiencias sexuales muy explícitas (y propias) sin que su pudor le cortara un pelo. El ensayo que ha sido piedra de escándalo tiene que ver con el lenguaje, supone una defensa de las lenguas minoritarias, algunas de las cuales imagina él que deben ser excelentes para practicar sexo, y comienza de este modo tan contundente: "¿Cómo es la vida sexual de un sordomudo? ¿Con qué incitaciones y cadencia se masturba? ¿Cómo experimenta el sordomudo la libido y la consumación?". Claro, la obra no es sólo eso (y no es sólo ese ensayo), sino que es una inteligente mirada sobre los asuntos a los que él alguna vez quiso dedicar un libro (siete, exactamente) y que se le quedaron por el camino. Ése, Los lenguajes de Eros, precisamente, había sido arrinconado por él entre los miles de papeles que guarda en la biblioteca donde trabaja, en el jardín de su casa de Cambridge, ordenada y amplia, donde comparte la vida con su mujer, la historiadora Zara Steiner, en una atmósfera cuya felicidad se refleja precisamente en ese libro y hasta en la cocina de la casa a la hora de celebrar el verano con una copa de jerez, galletas, café y humus.


Ha sido un profesor (y un tutor) codiciadísimo en esta universidad, y aún llegan alumnos a requerir su asistencia doctoral, y él asume su edad con el esmero de quien colecciona el tiempo. Pero preserva la jovialidad de su escritura en sus ojos pícaros y divertidos, y muestra su exhaustiva erudición (como hace en los libros, "doce, y para qué más") como si fuera un narrador de historias, sin darte la impresión de que te apabulla.


En el rato ese que hubo tras la entrevista, en la cocina, hablamos de todo, y él nos preguntó a nosotros: por la situación en España, por el paro, que le parece la amenaza más grande del futuro, por Javier Marías (a quien considera uno de los grandes escritores de Europa, "y además me honró haciéndome parte de su Reino de Redonda"), por Europa En algún momento salieron a relucir las artes, que si la poesía es más grande que la narrativa, o la pintura, etcétera, y entonces se levantó de la silla de madera, ensayó algunos movimientos de su mano izquierda, como si dirigiera música, y exclamó: "¡La melodía! ¡Nada hay más perfecto que la melodía! Tú escuchas a Schubert y ahí está el misterio, no hay más". Y en algún momento, en medio del brindis que hubo después de la entrevista, Steiner dijo: "En todas las casas hay un pequeño tesoro". Y se fue. Regresó con una pequeña tarjeta en la mano y la depositó en la encimera. Era la tarjeta que el doctor Freud y su esposa enviaron a sus padres ("Con los mejores deseos", en alemán) cuando éstos contrajeron matrimonio en Viena, el 3 de abril de 1921 Y allí donde hablamos, silencioso, el piano que fue de Darwin. Te lo enseña como si te mostrara un sueño, y luego te guiña un ojo, "vamos a tomar jerez". Durante la entrevista, cuando le insistimos sobre el dolor histórico (es hijo de la diáspora judía, sus padres padecieron la guerra mundial y la persecución nazi, él es consecuencia de la gravedad política de la época, y también de la nutritiva cultura de entreguerras), Steiner dejó claro que ese asunto ya estaba dicho, liquidado, y cuando pasó la hora, su reloj mental, el del profesor estricto que además no usa cronómetro, levantó el dedo y dijo, tajante: "Se cumplió la hora".


Pero si subrayamos esos dos detalles de la larga conversación estaríamos manipulando ese rato, que fue cordial y hondo, una conversación en la que este premio Príncipe de Asturias de la Comunicación se comportó como si fuera en efecto, y él lo dice, el cartero de un conocimiento y de una disputa intelectual que tiene pocos parangones en Europa. Y no te arroja ese conocimiento, lo comparte. Esa actitud es lo que hace de este ensayo de ensayos, Los libros que nunca he escrito (editado también en catalán por Arcadia: Els llibres que no he escrit), una obra que parece la caja negra de su pensamiento, y de sus diversiones. Como él, es divertido y hondo, extraño, como la prolongación de su autobiografía, Errata, y como el anuncio de más polémicas que prolonguen su idea sobre Europa, sobre la crítica literaria, sobre el terrorismo, sobre el Estado de Israel y sobre los judíos. Este hombre es como un río que además se ríe. Y se ríe sobre todo por lo que ha escandalizado a sus colegas, y no sólo, con este libro.


Así que se han escandalizado 

Sí, muchos. Nunca se ha preguntado nadie cómo es la vida sexual de un sordomudo. Lo han hecho acerca de la de los ciegos, pero jamás sobre la de los sordomudos.


Una pregunta inquietante. 


Porque las preguntas importantes muchas veces son inquietantes. Hay un comentario bellamente desagradable de Heidegger sobre por qué la ciencia resulta tan aburrida. Él dijo que era porque sólo tiene respuestas.


Había una pintada en Ecuador que decía: "Cuando por fin teníamos las respuestas nos cambiaron las preguntas". 


Es verdad. Pero las preguntas pueden ser inquietantes, y las preguntas en torno a lo erótico lo son. Aún no tengo ninguna teoría, pero quisiera que este ensayo sirviera en un futuro a psicólogos, sociolingüistas y gente preparada para que comenzaran a estudiar estos asuntos o por lo menos a seguir preguntándose sobre ello.


Pero lo que usted ha escrito no es sólo un ensayo; es algo más autobiográfico. 


A mí me gusta llamarlo ficciones. Borges consideraba que las ficciones eran verdades. Pero también son verdades imaginarias.


Al leer este ensayo en particular, 'Los lenguajes de Eros', uno podría pensar que usted no tiene ningún pudor, ningún miedo a las posibles consecuencias.


 ¡Por eso no escribí el libro, ja, ja! Escribí un ensayo, siete ensayos en lugar de siete libros. Estoy a punto de cumplir los ochenta años, y como no estoy para escribir siete libros, escribí ensayos sobre lo que me hubiera gustado escribir y por qué no lo hice. La mejor definición de la vida la hizo Samuel Beckett: "Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor". Yo quise fracasar mejor, y es lo que intento decir con este libro.


Esa frase de Beckett la usa usted en un contexto en el que habla sobre la tristeza y el pesimismo.


 La tristeza y el pesimismo, sí. ¿Sabe por qué soy tan poco popular entre mis colegas académicos? Hay una razón muy sencilla. Siendo joven ya dije que había una diferencia abismal entre el creador y el profesor, o editor, o crítico. Y a los colegas no les gusta escucharlo. El capítulo más difícil de escribir en este libro, Envidia, es precisamente sobre esa relación con los profesores. Fue una pesadilla escribirlo. Sudé en cada frase. ¿Cómo se siente uno al vivir rodeado de los grandes sin serlo? Fui el miembro más joven de la Universidad de Princeton, ahí vivía al lado de Einstein y de Oppenheimer, y ahí supe qué eran los gigantes. Fíjese en ese pequeño retrato que hay ahí [un retrato dibujado de él en su juventud; debajo pone, en italiano, Il postino, el cartero]. Yo quiero ser el cartero, quiero que me llamen El Cartero, como ese personaje maravilloso en la película sobre Pablo Neruda. Es un trabajo muy hermoso ser profesor, ser el que entrega las cartas, aunque no las escriba. Mis colegas detestan escuchar eso. ¡La vanidad de los académicos es enorme! Derrida dijo que toda la literatura, hasta la más grande, es un mero pretexto. ¡Al infierno con Derrida! Shakespeare no es un pretexto, Beckett no es un pretexto, no lo es Neruda, no lo es Lorca


El cartero (y Pablo Neruda) - Tráiler

https://m.youtube.com/watch?v=PmuGRQ4HEbc


Se enfada usted con Derrida. 


Lo del pretexto es un chiste de mal gusto. Somos los carteros y somos importantes. Los escritores nos necesitan para llegar a su público. Es una función muy importante, pero no es lo mismo que crear.



No, no es lo mismo. 


Me gustaría contarle una anécdota. Hubo un poeta contemporáneo llamado Nash que tradujo al poeta francés François Villon. En su famosa balada Las nieves de antaño había una línea en la que Villon venía a decir que la mujer ha envejecido: su pelo, escribía        en francés, ya no es dorado, sino gris. Nash, en su manuscrito, lo tradujo así: "El brillo le cae del pelo". El impresor cometió un error y escribió: "Un brillo cae del cielo". Es una de las frases más hermosas de la poesía inglesa, ¡y se debe al impresor! Cada noche le pido a Dios que me envíe un impresor que cometa un error que me haga grande.


En este libro en concreto, que no es una autobiografía, casi todo lo que se dice se puede relacionar con su vida. Por ejemplo, cómo su padre le enseñó a aprovecharse de los libros. 


Recuerde que vengo de una tradición judía muy antigua. La palabra rabino significa profesor, y en el judaísmo la figura del profesor es inmensamente valorada. Han sido cuatro mil años de una tradición de profesores excelentes, y mi padre quiso que yo fuera profesor. Se alegraba cuando publicaba poemas, pero eso no es lo que él quería para mí. He escrito ficción, y ha sido muy traducida, pero es una ficción intelectual, cerebral, alegórica. Son novelas que contienen ideas. Pero otra cosa es ser creador. Ah, la inocencia de un gran creador, el misterio de crear


Un misterio distinto que el misterio de enseñar. 


En la universidad en la que trabajaba solía venir a cenar Henry Moore, el escultor británico. Cuando abría la boca para hablar de política o de otros temas, decía estupideces. Pero cuando hablaban sus manos, te dabas cuenta de que era un gran creador. El misterio de un gran creador es un misterio. No sabemos cómo ni por qué se crea una gran melodía o cómo o por qué se pinta un cuadro. Produce una gran alegría el poder explicar esto y hacérselo llegar a la gente. Pero nunca mezclo la creación con la enseñanza. Un profesor es un profesor.


En algún momento dice usted, con respecto a la novela, que hoy ése puede parecer a veces un género prehistórico.


No, yo colocaría a Proust, Mann, Joyce entre los mayores creadores. Lo que quiero decir es que quizá las novelas estén llegando a su fin, porque en el mundo de hoy nos llegan infinitas imágenes e historias directamente a casa. Dudo mucho de que tengamos otro Proust, otro Faulkner. Los grandes maestros contemporáneos escriben de manera breve. Fíjese en Kafka, lo fragmentario que es. Hoy Shakespeare sería un guionista.


¿Y quiénes serían los novelistas de hoy día? 


Hmmmm, es muy difícil contestar a esa pregunta. Creo que Mario Vargas Llosa lo es. La fiesta del chivo es indudablemente de las mejores novelas de hoy. También lo es Cien años de soledad, de García Márquez. El tambor de hojalata, de Günter Grass. Hijos de la medianoche, de Rushdie. Philip Roth es quizá la persona más inteligente que haya, y su trilogía sobre la política norteamericana es magnífica. Pero la forma en sí misma de la novela está peligrando. La gente busca formas más experimentales. ¿Por qué resultan mejor escritos los libros de historia, de sociología o incluso las biografías? La prosa de Lévi-Strauss es mejor que el libro de cualquier novelista francés. Incluso hay economistas que tienen más estilo escribiendo que los propios novelistas. Los historiadores, como sir John H. Elliott, escriben de maravilla. Han aprendido de la novela, y lo aplican. Pero mire lo que sucede ahora. Un chico escribe un libro; si tiene suerte, se lo publican, y está dieciséis días en las librerías, y de inmediato lo retiran del mercado. Así, ¿cómo se van a hacer escritores? Si esto hubiera ocurrido en tiempos de Joyce, él nunca habría resistido. Sin embargo, fíjese en el caso de J. K. Rowling, que nadie entiende.


¿Usted tampoco lo entiende? 


No. He mirado los libros y me parece que emplea un vocabulario difícil, una sintaxis difícil. Hasta ella, J. K. Rowling, muy humildemente, tampoco se explica el porqué de su éxito. Mi pregunta es la siguiente: un niño que ha leído todos los volúmenes de Harry Potter, ¿leerá luego La isla del tesoro, Los viajes de Gulliver, Oliver Twist, los clásicos? Mis colegas que han estudiado este fenómeno dicen que no, que los niños que hayan leído a Potter no leen después a los grandes clásicos. Y eso es triste.


Ella misma se hace sus preguntas, nos lo dijo en Edimburgo. 


Todos teníamos la esperanza de que con Harry Potter se iba a volver a los clásicos con los que se empezaba a leer. Pero no lo creo. ¿Sabe que la Unesco tiene una lista de libros más leídos del mundo? Y sólo hay un título francés.


Déjeme adivinar: 'Madame Bovary'.


Oh, no, qué dice usted. El principito. Y eso es alarmante. Se venden millones de ejemplares todos los años. Pero la gente no lee Madame Bovary.


¿Cree que debemos estar preocupados por esas listas? 


Sin duda. Indican qué libros y en qué momento fueron best sellers. Hubo un tiempo en que fueron Balzac y Dickens. Hay una diferencia abismal entre el genio experimental de escritores como Borges o Beckett y el público en general. Es muy probable que millones de personas lean literatura en formato de cómic. Hace poco leí una versión de Hamlet en formato de cómic y me resultó brillante. Redujeron el texto a momentos esenciales, y seguro que Shakespeare habría dicho: "No está mal. Mi texto era demasiado largo". Ja, ja, ja.


Esa reflexión se parece a algunos aspectos de su libro, donde discute la confrontación cultura-medios y el futuro de la cultura. 


La cultura del futuro no será nuestra cultura. La cultura elitista y humanista que conocemos sólo pertenece a unos cuantos. Recuerde que voy a cumplir ochenta años y empecé antes de cumplir los veinte a publicar artículos sobre por qué la cultura no se enfrentaba al fascismo o a los nazis ¿Qué ocurrió? Aquí tenemos países con culturas superiores, tenemos las mejores escuelas, el mejor teatro, la mejor música. Y estos países nuestros se han convertido en infiernos. Y no sólo los países, sino que hay artistas grandes que se unen al fascismo. Nunca he dejado de hacerme esta pregunta, y aunque no tenga la respuesta, sí puedo decir que la cultura y el humanismo no son enteramente inocentes ni positivos. Walter Benjamin decía que toda gran obra está colocada encima de una montaña de inhumanidad. Es una verdad incómoda.



Lo es. 


Pero no seamos enteramente pesimistas. Fíjese en la cantidad de gente que asiste a las exposiciones, los museos están llenos de personas, en los conciertos no se cabe. Son signos muy positivos. Sí, lamento la cantidad de librerías que se están cerrando, y que sean más rentables ahora las industrias de la pornografía y de la droga. Esto es lo que uno debería preguntarse: ¿cómo puede ser que estas industrias sean las más poderosas en el universo del que estamos hablando? Estamos en peligro, sí, pero también es cierto que hay signos positivos. Nunca debemos olvidar que durante el esplendor de Florencia, en los tiempos de Miguel Ángel, Leonardo y los Medici, cada mes morían asesinadas muchas personas bajo el Ponte Vecchio. Nos olvidamos de cuánta salvajada ha existido en las grandes culturas.


¿Y el futuro? 


¿Qué nos depara el futuro si evitamos la guerra? Evitar la guerra supone problemas de superpoblación. Mire los jóvenes: se aburren, un día van a acabar con los viejos, no sabrán qué hacer con ellos. Somos un animal muy primitivo. Hay peces y virus que son más antiguos que el hombre. Tal vez estemos sólo al principio de nuestra historia. Quizá no hayamos aprendido a unir nuestro instinto y nuestro raciocinio.


Qué panorama. 


Es muy fácil sentarse aquí, en esta habitación, y decir: "¡El racismo es horrible!". Pero pregúnteme lo mismo si se traslada a vivir a la casa de al lado una familia jamaicana que tiene seis hijos y escuchan reggae y rock and roll todo el día. O cuando mi asesor venga a casa y me diga que desde que se mudó a mi lado la familia jamaicana el valor de mi propiedad ha caído en picado. ¡Pregúnteme entonces! En todos nosotros, en nuestros hijos, y por mantener nuestra comodidad, nuestra supervivencia, si rascas un poco, aparecen muchas zonas oscuras. No lo olvide. Mire el problema vasco. ¡Cuánto me equivoqué con este tema! Cuando el asunto del IRA estaba llegando a su fin, publiqué un artículo considerando que con ETA pasaría lo mismo. Y no, ETA sigue matando.


¿Qué pasa? ¿Cuál es su opinión? 


No lo sé. Ese idioma tan misterioso es muy raro, muy poderoso. Quizá por eso a alguna de esa gente le resulta tan imposible aceptar el mundo exterior. Pero no estoy seguro de nada. De lo que sí que no tengo dudas es de que es un problema gravísimo.


¿Insinúa que el idioma es la raíz del problema? 


Quizá. Pero, cambiando de tema, me han dicho que hay una universidad en España en la que es obligatorio hablar en gallego.


Igual que es obligatorio en Cataluña compartir el catalán con el castellano. 


¡Pero no me compare el catalán con el gallego! El catalán es un idioma importante, con una literatura impresionante. Pero el gallego ¿por qué ha de ser obligatorio en una universidad?


Porque dicen que es una parte esencial de su identidad.


Pero eso significa que vamos a seguir dividiéndonos en pequeños grupos regionales, y eso despierta el odio étnico, como el que existe en los Balcanes. ¡Fíjese también en lo que está ocurriendo en Bélgica!


En España también hay nacionalismos muy potentes, y en algunos de ellos, como en el vasco o en el catalán, hay fuerzas queriendo independizarse de España.


Yo vivo en cuatro idiomas, escribo y pienso en cuatro idiomas, sueño y hago el amor en distintos idiomas. Así que no soy la persona más adecuada a la que preguntar por los nacionalismos.


De eso, de hacer el amor en varios idiomas, habla usted también en su libro.


Por eso defino la traducción simultánea como un orgasmo. Estoy muy orgulloso de esta idea. Es divertida y quizá lleve a un mejor entendimiento de la situación. El orgasmo compartido es raro. Normalmente, la mujer simula tener un orgasmo al mismo tiempo que el hombre. Son demasiado generosas. Pero cuando ocurre ese orgasmo simultáneo es verdaderamente un milagro.


En el caso de España, ¿tendremos que vivir siempre con nuestras divisiones?


Puede que vaya a peor. Porque el Gobierno tiene muy poca elección. Lo que ocurrió en Irlanda es un milagro; puede que no le guste Tony Blair, pero si a ese hombre no le dan el Nobel de la Paz Estuvo negociando durante diez años sin perder los nervios ni la paciencia. Que eso no se pueda hacer igual con los vascos, no lo entiendo.


Lo han intentado. 


Es muy trágico Ahora bien, déjeme volver a Cataluña. Hay tres lugares en los que uno está realmente en Europa. Son Dublín, Barcelona y Milán. Cuando te sientas en un café en La Rambla o en un pub de Dublín o en La Galleria de Milán, Europa funciona. Madrid está mucho más aislado de Europa que Barcelona. Madrid es una ciudad fantástica, una de las capitales del arte en el mundo, pero sigue estando aparte. Barcelona está abierta al mundo entero, y creo que es porque tiene el mar.


En este libro, que es compendio de libros fracasados, usted habla de la maldad humana, pero lo compensa hablando del lado solidario de los seres humanos, de la compasión, de la amistad


 Sí, todo eso está en cada uno de nosotros, y depende de las circunstancias. Si nos hacen pasar hambre, nos volvemos unos salvajes. Si hacen daño a nuestros hijos, somos capaces de matar a sangre fría. No olvidemos que somos animales.


Y otro asunto que le preocupa es que esos personajes, precisamente, están siendo relevados por estrellas mediáticas.


Hegel decía que toda nueva tecnología es una nueva filosofía. Bill Gates o sus ingenieros han cambiado el mundo. Google ha cambiado la percepción, la memoria, el cómo nos comunicamos. La tecnología es la fuerza más creativa del momento. Del mismo modo que el cine y la televisión son las formas más creativas de expresión. Sí, están llenos de basura, pero toda gran cultura ha tenido mucha basura. Hay una o dos revoluciones que se avecinan y tienen que ver con el trasplante de la memoria. Según estudios recientes sobre la memoria, no estamos muy lejos de implantarles chips de memorias a personas con alzheimer. Les darían un pasado artificial. Si eso ocurre, ¿qué pasa con el yo?


¿Y la otra revolución?


Está por llegar, me da mucho miedo y francamente prefiero no estar vivo. Podremos vivir una media de 120 años. Muy pronto podrán rejuvenecer células. Seremos reemplazables, como el motor de un coche. Hoy, ser un investigador de biogenética es estar subido a una escalera mecánica que va cada vez más rápida. ¿Qué pasará cuando los jóvenes tengan que cuidar y alimentar a tanta gente mayor? La próxima guerra civil puede ser ésta.


Parece el tema de una novela de Saramago.


De una novela, y de una pesadilla. Los jóvenes de hoy tienen que pagar impuestos, residencias de ancianos, la comida, la casa. Hay cada vez más ancianos. Creo firmemente en el derecho a la eutanasia. Es un horror envejecer sin dignidad. Antes, las familias más o menos se podían hacer cargo de sus ancianos. Pero ya no pueden. Quizá la próxima crisis sea generacional.


¿No la hay ya? 

No, estamos conteniéndola, hoy los jóvenes no andan por ahí asesinando a los viejos. En ciertas culturas esquimales lo hacen. Cuando llega el invierno, los jóvenes obligan a los mayores a salir de la casa o del iglú, a morir, para que puedan sobrevivir los jóvenes.


¿Y existe alguna luz, profesor, se ve algo después del túnel? 


Hay países emergentes, culturas que se van imponiendo, China, por ejemplo. Creo que el próximo poder artístico, intelectual y científico vendrá de la India. Tenemos muchos alumnos chinos y son muy buenos tomando notas y diciendo sí a todo. Sin embargo, los indios discuten, te preguntan


Por cierto, ¿usted usa nuevas tecnologías? 


No. Mi mujer tiene un procesador de textos e Internet, pero yo no. Escribo a mano. No creo que se pueda escribir literatura importante en un procesador de textos, porque siempre te parece bonito lo que has hecho.


En las nuevas tecnologías es curioso que lo que determina el futuro se llame 'ratón'. 


Ahí está, conduciendo a millones de niños a conocer, sin moverse de casa o del colegio, todo el Louvre o la primera versión de un soneto de Góngora. Eso es maravilloso. Pero soy un optimista de la catástrofe. Le voy a poner un ejemplo. En las trincheras, durante el blitz, la gente leía a Dickens, a Homero y a Shakespeare. Cuando las cosas van mal, la gente vuelve a la calidad. Sienten un vacío enorme y un ansia de calidad.


Su padre le enseñó a aprender, a gozar aprendiendo, y usted sigue aprendiendo. 


Todos los días.


Se le nota, sus libros transmiten entusiasmo por aprender.


Fui muy afortunado, porque me enseñaron a usar los músculos de aquí arriba [de la cabeza]. Aprender es usar los músculos del alma y de la mente para que no se duerma. El cerebro está tan bien organizado que si uno lo ejercita, se producen cosas maravillosas. Y llega un momento en el que se empiezan a abrir puertas hacia dentro. Si eres un buen profesor, ése es tu trabajo: abrir las puertas hacia dentro. Fui muy feliz haciendo ese trabajo.




George Steiner on Myths and Music

https://m.youtube.com/watch?v=oKh7edvRvF



GEORGE STEINER ✏️ La obra narrativa de un maestro de la lucidez

https://m.youtube.com/watch?v=oriJR-aghc0




https://elpais.com/diario/2008/08/24/eps/1219559211_850215.html




 

lunes, 11 de octubre de 2021

Henry Kamen: En España “No hubo Reconquista. Ninguna campaña militar dura ocho siglos y La versión mítica de 1714 como la sublevación de los catalanes es una falsificación total”



'La rendición de Granada', de Francisco Pradilla.




Henry Kamen: “No hubo Reconquista. Ninguna campaña militar dura ocho siglos”

El hispanista británico combate los mitos que construyeron la identidad española. “Los políticos de ahora no tienen ni idea de qué es una nación", asegura



RICARDO DE QUEROL



Madrid 25 FEB 2020 - 08:31 CET


A este historiador le irrita el debate entre políticos sobre si España es una nación o si hay varias naciones en ella, hay quien dice que son ocho. También le irrita la tendencia del poder político a manipular el pasado, desde la Reconquista a la derrota catalana de 1714, para dar un barniz histórico a su (pobre) discurso. “Los políticos de ahora no tienen ni idea de qué puede ser una nación, o qué sería una nación de naciones. No han investigado qué se quiere decir al hablar de nación. Es solo un juego de palabras”, afirma vehemente Henry Kamen (Rangún, Birmania, 1936), hispanista británico residente en Barcelona, doctorado en Oxford, miembro de la Royal Historical Society de Londres, autor de una treintena de libros sobre España y amigo de la polémica. La mayoría de expertos, advierte, han abandonado el debate de qué es una nación porque no hay forma de llegar a una conclusión indiscutida. Los políticos harían bien en hacer lo mismo.




Kamen publica ahora La invención de España (Espasa), un ensayo demoledor para todos los mitos sobre los que se ha querido construir la identidad nacional. Dicho sea lo de invención sin ánimo de ofender: todos los Estados modernos han tenido que crear su identidad en los últimos dos siglos con lecturas fantasiosas de su pasado. Solo que algunos (Francia) han tenido más éxito que otros (España). “También Francia acusaba, en el siglo XIX, problemas de cohesión, sentimiento nacional y unidad lingüística. Aún en 1870, no lograban reclutar campesinos para el Ejército porque no entendían su habla. No había motivos para que España no pudiera seguir el mismo camino”.

El problema de fondo, defiende en su libro, es que “para unir España ha habido que inventar la nación, procurando, al mismo tiempo, aceptar en ella mil años de diversidad y contradicción”. El autor británico rebate sin tapujos todos y cada uno de los mitos nacionales: desde Sagunto y Numancia a Covadonga y Lepanto, figuras tan ambiguas como El Cid, conceptos tan difusos como la raza hispánica o el discurso de la decadencia inexorable.



Fotograma de la película El Cid. Imagen tomada de AlohaCriticon.


Franco no tenía ideología porque no sabía nada de nada. En los ganadores de la Guerra Civil no había cultura, salvo algunos falangistas inteligentes como José Antonio



El Cid 1961 Trailer HD | Charlton Heston | Sophia Loren | Raf Vallone




El mayor mito de todos quizás sea la Reconquista. Henry Kamen explica por qué no puede considerarse un mismo fenómeno todo lo ocurrido en la Península ibérica a lo largo de ocho siglos. “Ninguna campaña militar en la historia de la humanidad ha durado tanto”. El mismo término Reconquista no aparece hasta 1796. Y se utiliza desde entonces por los conservadores “para subrayar la supuesta gloria de España, usando un concepto equivocado para servir a una ideología”, opina.

Las circunstancias de la toma de Granada en 1492 no tienen nada que ver con las que decidieron la batalla de Navas de Tolosa, casi tres siglos antes y en el contexto de una cruzada internacional. “Fernando e Isabel no reanudaron un proceso que se había interrumpido, sino que dieron comienzo a una etapa diferente”, dice. Por no remontarse más allá, a la rebelión de Pelayo en Covadonga, nunca documentada y probablemente ficticia. Kamen tampoco compra el relato de un Al-Andalus idealizado, obra de los románticos extranjeros del siglo XIX fascinados por la herencia islámica en España. El esplendor de Al-Andalus, dice, se limita a un periodo muy breve en Córdoba, en el siglo X, y otro posterior en Granada.

El historiador británico Henry A. Kamen. 

Los Reyes Católicos han sido un símbolo nacional para unos y para otros: para los liberales del XIX eran monarcas ejemplares en contraste con los que les sucedieron, que eran extranjeros, incompetentes y absolutistas; luego es Franco el que pone en su altar particular a Isabel la Católica. “Cuando era estudiante no me gustaba estudiar a Isabel, creía que era una reina fascista”, bromea. “En los ganadores de la Guerra Civil no había cultura, salvo algunos falangistas inteligentes como José Antonio. Tampoco esperaban llegar al poder, así que tuvieron que buscar en el pasado las esencias de una ideología que no existía. Franco no tenía ideología porque no sabía nada de nada”.

El autor se niega a aceptar la unión dinástica de Castilla y Aragón como el momento fundacional de la nación española. “En realidad, no creó ni siquiera un Estado. En los más de dos siglos que siguieron a la unión de las coronas de Isabel y Fernando, no se tomó ninguna medida para lograr la unión política de la Península”. Es a partir de 1700 cuando los Borbones emprenderán la unificación política, en un principio solo administrativa. Fue un proceso lento.

“Hasta las Cortes de Cádiz de 1810 no estalló en España la chispa del patriotismo, pero incluso entonces la fusión de las provincias en una sola nación fue un proceso que dependió mucho del mito y la leyenda”. España no tuvo bandera hasta bien entrado el siglo XIX, y la Marcha Real no se adoptó como himno hasta el XX, lo que para el hispanista es un indicador de un débil sentimiento nacional.

No veo ningún motivo para usar ese concepto de la leyenda negra. No tiene sentido. Si pasaron cosas desagradables en un país, habrá que analizarlas

La unificación borbónica no acabó de aplastar, en su opinión, los localismos tan arraigados en la Península. Kamen comparte la crítica de que la identidad española se construyera alrededor de la de Castilla, pero discute que la centralización borbónica fuera tan represiva. El catalán, por ejemplo, seguía siendo la lengua común en la calle y las iglesias tras imponerse el castellano a nivel administrativo.

Elvira Roca Barea


El británico se niega a participar en la polémica entre Imperiofobia e Imperiofilia, los libros de Elvira Roca Barea y José Luis Villacañas, respectivamente, con visiones opuestas de la leyenda negra. Y la corta de raíz: “No veo ningún motivo para usar ese concepto de la leyenda negra. No tiene sentido. Si pasaron cosas desagradables en un país, habrá que analizarlas. Y muchas de las críticas más fuertes y contundentes fueron hechas por españoles”.

José Luis Villacañas


Sin embargo, Kamen niega que la Inquisición desempeñara un papel tan relevante como suele considerarse. Calcula que el Santo Oficio no llevó a cabo más de 3.000 ejecuciones en España en toda su historia, que nunca se desplegó en todo el territorio y que su papel era sobre todo de control social. No cabe ver ahí la razón del atraso cultural y científico de España: miren mejor en la educación. Incluso relativiza la influencia de la religión católica en la edad moderna. En el siglo XVI, recuerda, los obispos lamentaban en sus escritos la ignorancia del pueblo de su propia religión. “La Iglesia tenía poder y riqueza, pero el pueblo tenía poco de devoto”, más allá de las manifestaciones folclóricas, dice. El relato de una España profundamente católica se debe a pensadores como Marcelino Menéndez Pelayo, quien a finales del XIX “exageró la realidad sobre la religiosidad de los españoles para enfrentarse a los liberales anticlericales”.


Marcelino Menéndez Pelayo


Tiene una visión crítica del Imperio español, pero rechaza que pueda hablarse de la “conquista de América”. “Existe la idea equivocada de que todos los imperios se basan en la conquista, cuando después del romano ninguno fue así”. La colonización no era una conquista, sino una empresa con participación internacional. Del lado de Hernán Cortés luchaba población local contra sus enemigos en América; del mismo modo que en Flandes combatían tropas de muchas nacionalidades; o la presencia española en Filipinas nunca pasó de una porción pequeña del territorio. "Tampoco Inglaterra conquistó la India, pues no habría podido. Hoy EE UU domina el mundo sin haberlo conquistado”, zanja la discusión.

La Inquisición no tuvo tanto impacto. Ni el pueblo era tan devoto como se dice

El libro resulta irreverente con la idea de una nación española, pero no lo es menos con el independentismo catalán. Le irrita particularmente el mito del 11 de septiembre de 1714, la caída de Barcelona en la Guerra de Sucesión presentada como una heroica resistencia de los catalanes frente al absolutismo castellano. “Han preparado una versión mítica de la sublevación masiva del pueblo; eso nunca ocurrió, es una falsificación total”. Lo que sí hubo fue “un complot, concebido por un puñado de dirigentes catalanes, para invitar a los británicos a ocupar Cataluña y ayudar a separarse de España”. Y añade: “¿Encontraron los británicos a un pueblo ansioso por liberarse de sus opresores Borbones? De ninguna manera”. Aquel conflicto, dice, fue más bien un enfrentamiento civil entre catalanes dentro de una guerra internacional.

Pero lo mismo cabe decir de la Guerra de Independencia. “Esos dos conflictos tienen en común que el elemento decisivo fue la intervención extranjera”. Solo que a partir de 1808 los intereses ingleses se impusieron a los franceses, al revés que en 1714. Destruyamos otro mito: las Cortes de Cádiz. Kamen se remite a José María Blanco White para calificar la Constitución de 1812 como “una fantasía en un trozo de papel”.

La versión mítica de 1714 como la sublevación de los catalanes es una falsificación total

Residente en Barcelona desde los años noventa, Kamen se sorprende por la evolución reciente del catalanismo desde el nacionalismo al separatismo, lo que, opina, nunca fue lo mismo. Una aspiración clásica del nacionalismo era “ejercer un papel fuerte en el destino de España, ser importantes en Madrid”. No esto. Lamenta que el sistema electoral en Cataluña beneficie al campo sobre la ciudad, y asegure así el dominio nacionalista del Parlament. Como lamenta la debilidad del Gobierno central por la fragmentación política, que en su opinión dificulta hallar soluciones que estabilicen el país.

Y, tras estudiar a todos los reyes que han pasado por España, ¿cree que tiene futuro la monarquía hoy? 

“Opino que la actual funciona muy bien. Hace lo que tiene que hacer”. Tiene una historia complicada detrás, sí, porque los españoles “van siempre expulsando a reyes, invitando o rechazando a familias reales, y declarando repúblicas”. De modo que la monarquía española “no tiene tanto apoyo como la del Reino Unido, es una pena, pero es una institución importantísima que hay que mantener”.

Himno Nacional de España: Marcha Real (letra de Alfonso XIII)



 Tomado de El País.





martes, 20 de abril de 2021

Crece el modelo de escuelas libres en Cataluña, España

 
 
Un grupo de niñas juega en el patio de La Xauxa al margen de las actividades que se están llevando a cabo al otro lado de la escuela. /CARMEN SECANELLA




Estimados Amigos

Hoy compartimos esta vieja nota para que la comparemos con nuestro ahora.


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  • Cada vez nacen más escuelas que enfocan la educación desde metodologías no directivas y libres, como alternativa a las centros públicos convencionales

  • En la Xauxa Xica, de Molins de Rei, los niños y niñas aprenden según sus necesidades y experimentaciones, con el educador que observa y propone y con una gran implicación familiar

  • Los modelos no directivos comienzan a introducirse también en las escuelas públicas, a pesar de estar sujetas al currículo que fija el departamento de Enseñanza de la Generalitat



En el patio de entrada de la guardería La Xauxa Xica, Nuria y Luis, educadora ella y padre y musicoterapeuta él, cantan canciones rodeados de críos. En el interior, un niño lee solo un cuento, mientras otro, en un rincón, experimenta con unas figuras geométricas lo que él aún no conoce pero que llama matemáticas. Al otro lado de La Xauxa, en el patio de recreo, dos niñas se columpian despreocupadas y sin la supervisión de ningún adulto. Lo que en cualquier escuela o guardería parecería un desbarajuste, es en cambio el escenario habitual de una escuela libre -o no directiva, según la terminología-, como lo es esta guardería de la ciudad metropolitana de Molins de Rei.

"Normalmente propongo una actividad, después de observar cuáles son las inquietudes de los niños, y quien quiere participa y, si hay uno que está de mal humor y prefiere estar solo, pues ningún problema", explica Nuria, la educadora de La Xauxa. Esta escoleta, ubicada en una nave industrial de Molins -compartida con entidades juveniles-, es una de las 50 que integran la Red de Escuelas Libres de Cataluña (XELL, en catalán), una plataforma que agrupa proyectos educativos que compartan la pedagogía no directiva. Es decir, que el educador no da órdenes, sino que son los niños los que, a través de sus necesidades -sujetas a su proceso evolutivo- y a través de la experimentación, aprenden. Y el maestro adopta el papel de observador y acompañante, "mucho más importantes de lo que parece", destaca Nuria.

En los últimos años, han proliferado en Cataluña los proyectos alternativos al sistema educativo ordinario, asociaciones de padres y madres que se autoorganizan, con la ayuda de educadores y pedagogos, para crear espacios educativos libres. En sólo dos años, desde la XELL han recibido casi un centenar de propuestas por parte de familias que querían sacar adelante un proyecto de este tipo. ¿Quizás como reacción a los recortes en las escuelas públicas? "No lo creo, pero seguramente algo ha tenido que ver la crisis, no económica sino de valores, que estamos viviendo, y que nos lleva a replantearnos cosas como la educación que queremos que tengan nuestros hijos, diferente a la que recibimos nosotros", expresa Ana Sebastian, miembro de la XELL.

Sin embargo, del centenar de proyectos que le constan a la XELL, algunos no terminan consumándose, y otros son puramente circunstanciales, ligados al crecimiento de un grupo de niños cuyos padres optan por este tipo de pedagogía. Es el caso de La Xauxa. "Lo pusimos en marcha unas familias que ya nos conocíamos de un grupo de crianza", explica Marta, una de las madres que fundó la escuela, hace dos años. La mayoría de familias que optan por esta educación es porque ya en casa utilizan métodos no directivos para subir a sus hijos. Pero su principal problema llega cuando los críos empiezan a tener edad escolar, momento en que el departamento de Ensenyament debe reconocer los proyectos como escuelas, y a menudo no lo hace -aunque no existen cifras-. Ahora, en La Xauxa la docena de ñiños que la integran tienen entre dos y seis años. 

"No queríamos una escuela donde se sentaran todos en silencio en la mesa, donde se les mutilara la creatividad en favor de la memorización", explica Marta. Esta madre cree que, como los adultos, "los niños aprenden más cuando lo hacen por voluntad propia, movidos por sus inquietudes y necesidades". Mientras su hija se columpia en el patio, Marta fija la mirada en una escalera de mano que le sirve de ejemplo. "Si un niño quiere subir esta escalera, y no puede, tranquilamente bajará y lo volverá a intentar otro día, hasta que se sienta cómodo; si lo forzamos a subir, acabará teniendo miedo, o cayendo, y al final tardará el doble en subir la escalera. ¿Qué importa cuando aprenda a subir?". Esto, aplicado a las matemáticas o a la lectura, según Marta, es una de las esencias de la educación libre.

La educadora Núria y el padre y musicoterapeuta Luis, durante una de sus actividades. /CARMEN SECANELLA
  

Más implicación familiar y un educador observador
 
En la educación libre, cada escuela es un mundo y enriquece su proyecto de manera diversa, pero si hay algún patrón que se repita en la mayoría de casos es el papel del educador -o maestro- y el de las familias . En el caso del educador, adopta un rol "de observador", explica Sebastián, de la XELL. "Es fundamental que identifique bien las necesidades e inquietudes de los niños, porque luego los debe presentar actividades que quieran hacer y a través de las cuales los niños y niñas aprendan", detalla.

"Si el ambiente está bien preparado y con estímulos, el niño experimenta y aprende casi sin ayuda", apunta Nuria, "sólo es necesario que lo orientes". En La Xauxa, como la mayoría de estas escuelas, el reparto y carácter de los espacios es fundamental. "El espacio de concetración está lleno de objetos de estimulación a través del tacto, de material Montessori -que introduce a las matemáticas a través del experimento-, de juego simbólico...", enumera Marta. "Pasar de lo concreto a lo abstracto es mucho más sencillo que al revés", observa la Nuria, en contraposición a lo que hacen en las escuelas ordinarias.

El otro patrón que se repite es el que cumplen las familias, parte indisociable y activa de la escuela. La Xauxa, de hecho, funciona de manera asamblearia, y aunque en la comisión pedagógica quien lleva la voz cantante es la educadora, en la de logística, por ejemplo, son los padres y madres los que se organizan para fijar el techo o colgar una nueva estantería. Pero el rol más importante de las familias "es el de acompañamiento", tal como explica Sebastián, para concretar que en la mayoría de escuelas libres un padre o madre acompaña al educador a diario.

En La Xauxa, uno de los padres que suele acompañar es Luis, musicoterapeuta, que aprovecha siempre para preparar con Nuria actividades musicales. Ahora, sin embargo, en la escoleta se plantean rebajar la presencia familiar en el día a día, porque han observado que, a veces, esto descoloca al hijo del acompañante de turno.

Son muy importantes los espacios. En esta imagen, el de concentración. CARMEN SECANELLA

Primeras experiencias en la escuela pública

En el sistema educativo público empieza a haber algunas experiencias de educación libre -o que podrían entrar dentro del amplio abanico que abarca este concepto-. De momento hay cuatro, se llaman "escuelas vivas", todas son de nueva creación -con cuatro años de existencia como máximo-, y una de ellas es la escuela Encants, del barrio de Sant Martí de Barcelona.

Estos casos son particulares porque están sujetos al currículo que fija el departamento de Enseñanza, que de momento Agnès Barba, la directora de los Encants, asegura que cumplen. "De hecho, estamos de acuerdo con el currículo, pero no con la forma de enseñarlo; ¡no nos importa lo qué si no el cómo!", destaca Barba. Su proyecto, "en continua reflexión y replanteamiento a medida que avanzan los cursos", apunta la directora, sigue los criterios de no directividad. Pero con matices propios. En su caso, leen mucho a los alumnos, y fomentan, desde edades tempranas, "el aprendizaje a través del diálogo entre los niños, orientado por el educador, pero basado en las experiencias que intercambian los alumnos y en los intereses que surgen de la conversación".

Lo que no se sabe aún es si el proyecto de Encants pasará las pruebas de evaluación del departamento, porque las primeras se hacen en segundo de primaria, y la escuela, como es nueva, sólo llega por el momento a primero.

A diferencia de las escuelas libres privadas, Encants tiene el reto de estar sometida a condicionantes como las ratios o a una parte de los docentes que no habituados a la metodología. Eso sí, lo que permite Encants es poner al alcance de todos esta pedagogía, ya que en el resto de escuelas libres, al ser asociaciones, son los padres quienes las mantienen a través de sus cuotas. La Xauca, por ejemplo, cuesta 170 euros al mes.

En la puerta de la escuela Encants, justo la semana que terminaba el curso, un grupo de madres defendía sin temor el modelo de escuela donde van sus hijos. "¿Qué recuerdo haber aprendido durante mi paso por la escuela? Nada. En cambio, mi hijo vuelve cada día en casa entusiasmado con lo que hace", sentencian.



 Tomado de El Diario