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jueves, 21 de marzo de 2024

Rafael Arráiz Lucca a José Pulido: Chávez ha traído un despertar de la sociedad civil y de la conciencia política de los venezolanos

 



Estimados Liponautas

Hoy compartimos con ustedes una entrevista hecha por el poeta José Pulido al escritor Rafael Arráiz Lucca en el año 2004. Colocamos como título su valoración política debido a un comentario que Arráiz publicó en su columna Un día dijo, columna de opinión semanal en el diario El Nacional, domingo 28 de febrero de 2010:

“Bienvenido Henri Falcón a las filas de millones de venezolanos que luchamos por la Democracia y la Libertad. Ciudadanos que queremos vivir bajo el imperio de la Ley y las Instituciones, y convivir en paz con quienes piensan distinto a nosotros. Demócratas, pues”.


Su valoración del aporte social de Chávez a la sociedad venezolana y el comentario anteriormente mostrado solo muestran su profunda desconexión del entorno nacional.

Una demostración más de las limitaciones de la actual intelectualidad venezolana.


Disfruten de la entrevista


Atentamente


La Gerencia


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Rafael Arráiz Lucca: Chávez ha traído un despertar de la sociedad civil y de la conciencia política de los venezolanos


Una entrevista de José Pulido

José Pulido

3 de agosto de 2021

  · 

Una entrevista del año 2004, con el poeta Rafael Arráiz Lucca, que hoy repito para quienes no la hayan leído. El dibujo es obra del artista Oscar Sjöstrand



LA POLÍTICA ES URBANA


El café finge estar al aire libre, pero forma parte de un centro comercial. En una librería vecina están presentando un nuevo libro. En el ambiente flotan caras conocidas, como planetas trazando sus órbitas. Hay una cola irregular frente a la taquilla del cine. Al fondo, en una insólita penumbra, seguramente premeditada por el arquitecto, un hombre se inclina para recoger con su escobilla unas cotufas disidentes que huyen sobre el mármol oscuro.

Varias personas se acercan a la mesa y saludan a Rafael Arráiz Lucca, pero cortan sus comentarios cuando ven el grabador encendido. 

El poeta Rafael Arráiz Lucca le escribe a la ciudad desde que tiene uso de razón. No la mira con pesimismo: es uno de sus juglares más amorosos. Le ha servido a la ciudad como docente, articulista, presidiendo Monte Ávila hace unos años; como promotor cultural y editor. Pero por encima de cualquier circunstancia, Arráiz Lucca ha vivido para pensar la ciudad, sentirla y describirla.

Pese al desmejoramiento de las condiciones sociales y económicas, por eso que llaman “la crisis”, el poeta Arráiz Lucca ha creado, junto con otras personas, la Fundación Para la Cultura Urbana, que ya está cumpliendo tres años de existencia. De esa fundación surgen libros, discos, exposiciones de fotografía urbana, conferencias y se promueven todos los temas que tienen que ver con la arquitectura.



—Siempre estamos atentos a los fenómenos de la cultura urbana, que es un paraguas muy amplio de trabajo —dice Arráiz Lucca—. Esta es una fundación que se consolida, que encontró un nicho en la cultura urbana, que dicho sea de paso, es el futuro.

Sostiene que en este momento el 86,4 por ciento de los venezolanos vive en ciudades y apenas el 13,4 habita en el campo, “De modo que el fenómeno de la ciudad es el fenómeno político por excelencia del futuro planetario: a la vuelta de diez, o quince años, cerca del noventa por ciento de los habitantes del planeta, ocupará las ciudades”. 

—Pero van a necesitar que alguien haga de agricultor

—Con el desarrollo de la tecnología, para cultivar el campo no se requiere mucha gente: usando tecnología más avanzada, un alemán con su hijo es capaz de cultivar diez hectáreas con altísimos niveles de rentabilidad. La mayoría de las personas va a vivir en las ciudades, el campo va estar solitario con la gente que lo cultiva y las máquinas que ayudan en ese trabajo. Esa es la tendencia del mundo. Pero la cultura urbana es la cultura política, porque la política nació en la ciudad.

—Para un poeta como usted, que siempre ha mantenido una presencia en los periódicos, ¿Qué significado ha tenido esta etapa de la vida política nacional?

—Para el trabajo personal, introspectivo, ha sido una etapa muy buena. Ha sido también una oportunidad para el estudio, para la vida introspectiva, para la lectura, para repensar una cantidad de cosas que teníamos como dadas y que no estaban dadas. Ha sido una oportunidad para construir empresas particulares, asociaciones de gente que reciben el apoyo de los demás y que funcionan insertadas en la sociedad, desde las tramas de las empresas particulares, de las empresas privadas.  

—No hay mal que por bien no venga…

—Borges decía que la felicidad y el bienestar no eran convenientes para la creación, que la creación surgía de situaciones conflictivas, de situaciones más difíciles, incluso dolorosas. Yo creo que en cierto sentido es verdad: no siempre el bienestar y la prosperidad son buenas compañeras de la creación literaria o de la creación artística en general.

—¿Usted cree que la democracia venezolana es como un sueño que no se realiza?

—Cuando miras la historia venezolana desde 1811  al  2004 te encuentras con que en esos casi doscientos años, tienes apenas 44 años de gobiernos democráticos y civiles y tienes casi 160 años de gobiernos militares. Cuando te enteras de que el primer presidente electo por la voluntad de la gente fue Rómulo Gallegos en 1947, te das cuenta que el ensayo democrático es muy reciente y que lucha contra una tradición autoritaria, caudillista, militarista, de muchos años. Más bien diría lo contrario: lo que ha logrado la democracia en tan poco tiempo es asombroso. 

—Este gobierno ¿es demócrata?

—Este gobierno hasta ahora ha respetado las reglas del juego democrático. El gobierno llegó por vía electoral al poder, probablemente para desgracia del presidente Chávez, pero llegó por el juego democrático. Las fuerzas chavistas propusieron una reforma a la Constitución, y consideraron un instrumento democrático que no existía en la Constitución del 61, que es el referendo revocatorio. Y estamos a la puerta de que el presidente Chávez, por la vía democrática, salga del poder. 

Ahora, el espíritu autoritario del presidente Chávez es evidente: una persona que se expresa de esa manera, que insulta de esa manera, que ha despreciado a un sector importante de los venezolanos de esa manera, no muestra el espíritu de un demócrata.

—Qué es lo que considera más negativo y lo más positivo que ha hecho el presidente Chávez?

—Lo más positivo es que ha traído como consecuencia un sacudimiento de la sociedad venezolana, un despertar de la sociedad civil, de la conciencia política de los venezolanos. Me parece muy negativo el proyecto que él ha tenido de destruir la democracia representativa, de instaurar una democracia directa y de hipertrofiar el papel del Estado en la sociedad. Ambas cosas ya se intentaron en Venezuela y fracasaron. En cierto sentido el reto político del presidente Chávez no se diferencia demasiado de lo que hizo Carlos Andrés Pérez en su primer gobierno, que fue atribuirle al Estado el papel principal, omnímodo de la vida sociopolítica y económica nacional. Era un Estado empresario, que fabricaba tornillos, autobuses, y cuanto Dios creó. Ese sueño del Estado centralizado, es también el sueño del presidente Chávez…

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—Sus artículos de ahora son menos políticos y abordan más  los aspectos culturales…

—Sí, porque llega un momento en que la vida venezolana no puede reducirse a discutir con el gobierno ni con Chávez, eso es un empobrecimiento del ambiente. La vida está llena de muchas otras cosas, de libros, de viajes, de encuentros con personas, de museos, millones  de cosas que te llenan la vida, infinitamente más fértiles y más gratas que el territorio de la política. 

—Usted fue presidente de la editorial Monte Ávila durante cinco años ¿Cuál es el problema fundamental de esa empresa?

—Monte Ávila no tiene recursos para funcionar eficientemente y ha venido arrastrando una estructura de personal, muy grande, para los recursos que tiene. Los recursos se le van en el sostenimiento de personal y no en la producción de libros. Como pasa con muchísimas instituciones. Ahí hay que hacer dos cosas:  o el Estado decide otorgarle más recursos para hacer más libros o decide reducir el tamaño de la empresa, para que se adapte a las nuevas realidades económicas del sector cultura; pero tal como está no va a funcionar, no van a poder sacar más de diez títulos al año. No tiene sentido tener cerca de cincuenta empleados para publicar diez títulos al año.

—¿Cuántos libros editó usted cuando dirigió esa editorial?

—Mi promedio fue de 100 libros en 1990; 145 en 1991; 146 en 1992; en 1993 se bajó a 120 libros. Me retiré en 1994. Íbamos a todas las ferias de libros del mundo de habla hispana y logramos recolocar el sello en los anaqueles internacionales. Esas son cosas que se pueden hacer, pero hay que contar con respaldo financiero y político para poder hacerlo. Yo conté con el respaldo del ministro Abreu y pude realizar un buen trabajo allí.

—¿Los intelectuales participan en la vida política?

—Muchos intelectuales participan en la vida política del país. Aquí ha florecido la vida intelectual. Me imagino que la gente se refiere a que los intelectuales no tienen actividad política partidista… pero esa no es la vida de los intelectuales. Los intelectuales están para dar clases, para escribir, para leer, para estudiar y para hacer productos intelectuales como libros, conciertos…

—¿Qué es ser cosmopolita?

—Ser cosmopolita es entender que el mundo es muy pequeñito, que está cada vez más interconectado, que lo que ocurre en cualquier lugar del mundo se conoce de inmediato, a través de los medios de comunicación. Es tener una visión de los fenómenos más integrados internacionalmente. Es comprender que lo que está pasando aquí tiene vinculación en otras partes. Es poseer una visión más vinculada con la idea de la familia humana. La civilización avanza hacia allá.

—¿Van a desaparecer las fronteras?

—A la larga sí. Y dentro de unos cuantos años el hombre va a emigrar de la Tierra, va a crear colonias fuera del planeta, va avanzar muchísimo la medicina genética. El hombre vivirá muchos años: la expectativa de vida va a pasar de los 150 años.

—¿Quiere vivir 150 años?

—Yo quisiera vivir quinientos años. Imagínate todo lo que tengo que hacer, todo lo que tengo por estudiar. Lo que no tengo es tiempo. Estoy ansioso de que esa medicina avance a ver si vivo muchos más años.

—¿Cree que eso se hará realidad? 

—Yo creo en la ciencia médica. Yo creo en lo que ya pasa en Alemania, en Estados Unidos, de  acuerdo a la medicina genética: te hacen un cuadro del cuerpo humano y saben de que te vas a enfermar. Y realizan medicina preventiva… en el momento que te llega la enfermedad de tal órgano te pueden clonar ese órgano y te lo ponen nuevo y te alargan la vida y te la van alargando… te la van alargando.


Rafael Arráiz Lucca: “Caracas es mi lugar en el mundo”
538 visualizaciones  Fecha de estreno: 16 jul 2023




Rafael Arráiz Lucca: "El problema venezolano es un problema cultural con la democracia"
4982 visualizaciones  Fecha de estreno: 4 ene 2019





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Rafael Arráiz Lucca
Caracas, 3 de enero de 1959.

Elegido en noviembre de 2005 para ocupar el sillón V.

Vicepresidente (2015-2018). Ha sido vocal y tesorero (2019-2011).

Abogado y doctor en Historia por la Universidad Católica Andrés Bello, Rafael Arraiz Lucca es profesor titular de la Universidad Metropolitana (Caracas).

Ensayista y poeta, en su larga trayectoria ha sido jefe de redacción de la revista Imagen (1985-1989), subdirector de la Galería de Arte Nacional (1989), presidente de Monte Ávila Editores Latinoamericana (1989-1994), director general del Consejo Nacional de la Cultura (1994-1995) y presidente de la Fundación para la Cultura Urbana (2000-2010). Desde 1997 hasta 2010, Arraiz Lucca escribió semanalmente una columna de opinión en el diario El Nacional.

Ejerció como investigador en el Instituto de Estudios Avanzados (IDEA); visiting fellow en la Universidad de Warwick (1996) y titular de la cátedra Andrés Bello del Saint Antony’s College de la Universidad de Oxford (1999-2000). Fue decano-director del Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri de la Universidad Metropolitana (2006-2010).

Ha recibido, entre otros, el Premio de Poesía de Fundarte (1987), el Premio Municipal de Poesía de Caracas (1993), el Premio Monseñor Pellín al mejor articulista de opinión del año (1999) y el Premio Henrique Otero Vizcarrondo del diario El Nacional al mejor artículo de opinión del año (2001). En 2007, el Gobierno de España le otorgó la Orden de Isabel La Católica. 


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José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne

José Pulido

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.

(Ha fundado y dirigido varios suplementos y revistas de literatura. Si se requiere información detallada sobre estas publicaciones, favor solicitarla a este  correo: jipulido777@gmail.com)

Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras. Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova. Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en SalamancaEn el 2018 y en el 2019 invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova. 

Publicaciones más recientes:

El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora.

Compilación: Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Caritas.

Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà  (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.

Poemario Heridas espaciales y mermelada casera editado por Barralibro Editores.


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Una entrevista de José Pulido

















































17/05/2024

miércoles, 16 de febrero de 2022

El día que el poeta Gerbasi invitó a tomar un refresco de Anaxímenes Vera al poeta Pulido


Composición hecha y fotografiada por Anaxímenes Vera. Imagen cedida gentilmente por Carlos Zerpa.


Estimados Liponautas


El pasado 2 de junio de 2024 compartimos esta nota del poeta José Pulido sobre un encuentro que tuvo con el poeta Vicente Gerbasi. Esta entrada abría con una imagen que habíamos conseguido en Pinterest, es la imagen que sigue, y el artista Carlos Zerpa nos informó en un comentario que esa imagen era un detalle de una fotografía hecha por Anaxímenes Vera y nos facilitó la fotografía íntegra. Ahora José Pulido, Vicente Gerbasi y tos los Liponautas podrán disfrutar de los refrescos y la fotografía de Anaxímenes Vera. Gracias Carlos Zerpa.


Disfruten de la entrada 


Atentamente


La Gerencia.

06/06/2024

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Todas las bebidas en esta imagen son refresco, gaseosas, excepto la primera de izquierda a derecha, la A1 que era una chicha de arroz. Imagen tomada de Pinterest.




El día que el poeta Gerbasi me invitó a tomar un refresco

30/05/2018




Vicente Gerbasi. Foto de Enrique Hernández-D´Jesús



 


JOSÉ PULIDO –

No recuerdo el día, pero fue muy grato y muy triste. El poeta Vicente Gerbasi me llamó por teléfono desde su casa y me preguntó “¿quieres venir a tomar cola conmigo?”.


Casa natal de Vicente Gerbasi en Canoabo. Fotografía del año 2011.Imagen tomada de aquí



Era un mes caluroso, quizás abril, porque las chicharras parecían estar muy cerca. Aprovechaban cualquier árbol para cantar y fallecer. Me asomé por una ventana y un gato escalaba agazapado por una rama, ponía ojos fieros jugando a ser un tigre del pasado.


https://www.youtube.com/watch?v=h09Xuv47nrY

Ovomaltina - Gran Circo Ovomaltina - Oso Goloso (1984)


“¿Quieres venir a tomar cola conmigo?”, dijo y fue algo significativo para mí porque la última vez que nos habíamos visto no pude comentarle algo que escribía sobre Los espacios cálidos, un poemario que releo cada vez que las cosas se ponen amargas.

La Chicha A-1. Imagen tomada de Venezuela Inmortal.


Nadie nunca me había invitado a tomar cola. Es una invitación que no se cursa ni siquiera en las piñatas. Eso es algo que no se invita. Cada quien se bebe su cola en el lógico egoísmo de la escuela primaria. Una cola era la efímera ilusión de cada domingo. Se poseía la botella de refresco toda para ti o no se poseía.


Canoabo, Estado Carabobo 1917.De derecha a izquierda Juan Bautista Gerbasi con Vicente, Ana María Federico de Gerbasi con Ketty y en brazos, Modesta. Imagen tomada de aquí


Gerbasi pronunció la invitación como quien alude precisamente a eso: bebamos la frescura que abandonamos con la infancia. Ya no podía consumir nada que tuviera alcohol, pero el pretexto sincero de la gaseosa consistía en conversar del ayer, desempolvar recuerdos. Un ayer profundo que yo no podía recorrer enteramente con él. Me llevaba muchos años pero yo era amigo de unos cuantos de sus amigos y había crecido como él entre el campo y la ciudad. Y Gerbasi era un hombre noble, bondadoso, sin ínfulas de nada. Un poeta verdadero. Él nos enseñó lo que es ser poeta y lo que significa darle paso a la poesía.

Imagen tomada de Cuando era chamo.


El asunto fue ese, que regresamos al tiempo en cuyos ámbitos podíamos quedar boquiabiertos cuando en una bodega abrían el congelador y aparecían las sonrosadas botellas de cola El Polo, Kola 5, Frescolita, Nicholcola, Goldencup. Unas gaseosas que fueron el delirio de nuestra infancia de postguerra.


El poeta a los diez años de edad.



Por eso entendí plenamente el privilegio que me concedía Gerbasi con esa invitación. Porque el rasgo fundamental de todo poeta es que conserva su niñez a flor de piel.


Refrescos GoldenCup. Imagen tomada de Viajando en el tiempo y algo más.


Cuando llegué a su residencia estaba esperando sentado en un sillón de mimbre. Como si unos minutos antes hubiera tenido arropadas las piernas con una colcha. Era esa condición de convaleciente que se queda con uno, cuando ha necesitado guardar cama un tiempo y se levanta.


https://www.youtube.com/watch?v=GnkOAurueKY

Canto de la paraulata llanera


Su mano izquierda tocaba el mimbre, lo acariciaba. Sin ninguna duda puedo decir que en ese instante se paseaba por un estrecho camino bordeado de bambúes. He visto los bambúes cerca de los arroyos. He visto como él un cielo dibujado de paraulatas, tijeretas y gavilanes.


https://www.youtube.com/watch?v=5QWoDPykoA4

Frescolita.


Fue grato porque estar un rato conversando con ese poeta gigantesco y a la vez sencillo era como aislarse del presente y bañarse en las frescas aguas de los ríos de la infancia, que parecían contener encantos y ninfas, peces habladores y enormes arboledas. Aunque solo fueran arroyos de tímida corriente. Con él podías ver conejos corriendo en los montarrales, perdices reventando en alas para escapar de un tigre. Y de repente constatar que Florencia mostraba su cielo arropador de mármol en una ventana.


Vicente Gerbasi, Oscar Guaramato y Humbert Bártoli, Caracas, 1952. Imagen tomada de aquí


Su memoria era tan prodigiosa. Recuerdo que pensé “No debe haber hecho mucho esfuerzo para escribir poesía”, porque cada frase suya era como un canto silvestre a punto de volverse poema. 


 

https://www.youtube.com/watch?v=BAftboVKpA0

Tijereta Cantando Sonido para Llamar El Mejor



“En esa ventana la tarde es una lámpara de aceite. ¿Conociste esas lámparas?”.


Lampara de carburo. Imagen tomada de La Galería.

Ahí aproveché y le comenté que había vivido la época de las lámparas de carburo y querosén. Las de carburo eran fatales: amanecías con las narices negras por el hollín.


Almuerzo el Grupo Viernes,Restaurante Roma,en la Esq.de la Bolsa,13 de octubre de 1939.Imagen tomada de aquí


Bebimos dos vasos de cola con hielo. Parecíamos dos amigos celebrando con un Sangiovese de la Toscana, a orillas de una ruta muy antigua, esperando el paso de caballos, de arreos de mulas, de gente yendo hacia el nacimiento o la boda de alguien; éramos también unos compañeros de camino que podían quedarse en silencio cada quien en lo suyo.

Imagen tomada de Retroreto.


Fue grato porque de repente Gerbasi, cuyas palabras eran sencillamente parte de su poesía, recitó:


¿Quién me llama, quién me enciende ojos de leopardos                 

en la noche de los tamarindos?                

Callan las guitarras al soplo misterioso de la muerte,           

y las voces callan, y sólo los niños aún no pueden descansar.                

Ellos son los habitantes de la noche,                  

cuando el silencio se difunde en las estrellas,               

y el animal doméstico se mueve por los corredores,               

y los pájaros nocturnos visitan la iglesia de la aldea,            

por donde pasan todos los muertos,        

donde moran santos ensangrentados.                

Por las sombras corren caballos sin cabeza,               

y las arenas de la calle van hasta el confín,                 

donde el espanto reúne sus animales de fuego.            

Y es la noche que ampara la existencia a solas,         

en el niño insomne, en el buey cansado,             

en el insecto que se defiende en la hojarasca,              

en la curva de las colinas, en los resplandores             

de las rocas y los helechos frente a los astros,              

en el misterio en que te escucho               

como una vasta soledad de mi corazón.             

Padre mío, padre de mis sombras.            

Y de mi poesía.             


“Ese es el Canto XIII de Mi padre el inmigrante”, explicó sonriendo levemente. Y le dije: “Usted me comentó hace un tiempo que le cuesta aprender de memoria un poema largo”. Y él respondió: “Estuve releyendo el poema”. Entonces le confesé que había escrito un cuento, sin mucha suerte, usando sus palabras y algo relacionado precisamente con ese Canto XIII.


Mi Padre el inmigrante. Imagen tomada de aquí


“¿Sin mucha suerte?” ¿Qué es eso?”, preguntó. Y atropelladamente le expresé que no había podido hacer un buen cuento porque traté de ponerlo a él hablando desde su infancia y luego en su adultez y en su juventud. Volvió a sonreír levemente.





“¿Quieres más cola?”, dijo. Estábamos solos porque la familia había respetado el deseo del poeta de conversar con alguien como si se tratara de una costumbre. Me serví más cola y puse hielo con gestos de quien prepara un whisky. Gerbasi me extendió su vaso, un tanto inseguro y repetí el ritual. “¿Te acuerdas del Old Par?”, preguntó. Su bigote negro había desaparecido hacía mucho tiempo.



A continuación podrán escuchar el Canto I de Mi Padre el inmigrante recitado por Vicente Gerbasi:


Unos años atrás disfruté unos whiskys sabrosamente conversados, almorzando con él y los poetas Pedro Francisco Lizardo, José Ramón Medina y Luis Pastori, aunque el poeta Medina solo había tomado agua mineral con una rodaja de naranja. “Miguel Otero le escribió un poema a los whiskys y nos reíamos con eso”, agregó y luego se quedó tan silencioso.

Vicente Gerbasi.Imagen tomada de aquí


El día que el poeta Gerbasi me invitó a tomar un refresco. Sé que se hallaba mentalmente con esos amigos. O viendo pasar un desfile de paisajes tan disímiles como los países donde representó a Venezuela en sus años de embajador. ¿Estuvo alguna vez mejor representada? Sé que recorría las aceras iluminadas de sus pueblos, los oscuros martirios del hombre sensible y los senderos cálidos de su pasado.


-¿Y cómo es ese cuento? ¿Por qué no me lo has mostrado?- preguntó de pronto. Prometí que se lo haría llegar. Y le hablé un poco de lo que había usado.


-Es que me impresionó mucho que usted recordara tanto las cosas que sucedían a su alrededor cuando tenía dos años de edad, le dije.


Dos días después le leí por teléfono uno de los párrafos del cuento, algo que él había dicho en alguna parte:


“He ahí la resurrección de los sentidos. Cada vez que uno nace aparecen de súbito. Puede decirse que uno huele, escucha, saborea y se transporta con el alma. Por eso fue que a los dos años de edad sentí el fragante asunto del jabón de tocador que envolvía a la niñera italiana, grabé su cara florentina, percibí la noche de afuera, oscuridad selvática, enmontada, silbidos de yagrumos, árboles de caucho, ceibas, helechos, arañas y lagartos; orquídeas y guacamayas durmiendo juntas; grandes aves soñando”.

Yagrumos. Imagen tomada de Wikipedia.


No recuerdo si fue lunes o martes cuando bebimos cola con hielo y hablamos un poco, pero fue un día de semana. Y resultó un encuentro muy grato y muy triste.


Ya lo grato ha sido expuesto, aunque hablamos de cosas que a nadie interesan y que en realidad nos atraía más que hablar de poesía: recordar a los amigos comunes; Vicente, preguntando de pronto por fulano de tal. Alguien que se había esfumado de la vida pública diez años atrás. O qué será de la vida de aquel cocinero que hacía el pastel de chucho en tal lugar. Era más sabroso que hablar de poesía porque yo me ponía fastidioso concentrado de pronto en un detalle o empeñado en saber por qué los animales constituían algo parecido a las notas musicales en sus composiciones poéticas.


Vicente Gerbasi recibiendo el Doctorado honoris causa de la Universidad de Carabobo en 1983.Imagen tomada de aquí

Lo triste fue que al apenas salir a la calle supe que no lo volvería a ver. ¿Cómo sabe uno ese tipo de cosas? Todo el mundo ha tenido esa impresión alguna vez en su vida. Pero yo supe que no lo vería más porque me regaló una foto que le había hecho el catire Enrique Hernández-D’Jesús y como para justificar que me estuviese regalando una imagen suya, dijo, cuando levantó su mano derecha en forma de despedida:


-Tengo varias.


Muchos años después, en el Pedagógico de Caracas tuve el honor de leer uno de los cantos de Mi padre el inmigrante, por invitación y por iniciativa del escritor y docente Alí Rondón. Es uno de mis más viejos amigos Alí. Y es uno de los escritores venezolanos más talentosos, cultos y escondidos que he conocido.


Aquella lectura fue de una hermosura contundente: escuchar a un grupo de autores y educadores leyendo el poema de Gerbasi fue algo cargado de dignidad y belleza. No estuve a la altura de eso. No me había preparado. Creía que se trataba de compartir lecturas y comentarios con los estudiantes. Pero aquello fue grabado de una manera muy profesional y respetuosa. Había algo sagrado en aquel ambiente rodeado de aulas. 


 

https://www.youtube.com/watch?v=YNtynRo5rWw

Vicente Gerbasi y familia, Caracas 1952


Cuando me despedí estaba a punto de llorar pero me salvó un quiosco en la calle: pude distraerme, hacerme el que estaba interesado en las chucherías. La señora tardaba en despachar. Más a mi favor, pero el llanto tendía a desbordarme. Los estudiantes le señalaban aquellas galletas, aquel chocolate. Hasta que me vio y me preguntó mal encarada ella: ¿qué le sirvo? Y yo le dije de lo más firme y serio que pude, pero con los ojos a punto de llorar, como en el final de una película triste y sin poder disimular y sin el coraje para sacar el pañuelo varonil:


-Deme dos colitas con hielo.





Vicente Gerbasi. Este video para el 16 de febrero de 2022 tiene 574 visualizaciones.




#Venezolanos de Rafael Arráiz Lucca / Serie II «Vicente Gerbasi». Este video para el 16 de febrero de 2022 tiene 199 visualizaciones.



Vicente Gerbasi. Este video para el 16 de febrero de 2022 tiene 1112 visualizaciones.



José Pulido, poeta y periodista venezolano. Escribe desde Génova, ciudad de Italia.


Tomado de Actualy.es



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José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne


José Pulido

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.



Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras. Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova. Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en SalamancaEn el 2018 y en el 2019 invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova. 

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Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà  (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.

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