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domingo, 18 de enero de 2026

Armando Rojas Guardia, novicio, rebelde y beatnick: Los "carnets" de un poeta sin carnet


Armando Rojas Guardia. 1984. Fotografía de Vasco Szinetar.


Estimados amigos

Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar esta entrevista hecha por Eloi Yagüe al ya desaparecido poeta venezolano Armando Rojas Guardia (Caracas, 8 de septiembre de 1949-Ib., 9 de julio de 2020) que fue publicada en la ya hace mucho desaparecida publicación mensual Clave. Una publicación patrocinada por el, también desaparecido, gracias al ChavismoConsejo Nacional de Cultura - CONAC de distribución gratuita y que venía encartada en el diario El Nacional. El texto fue tomado del número 34, Año II publicado el 22 de enero de 1984 en las páginas 12 y 13. 



Es necesario resaltar que este material es inédito en la red y que forma parte de la labor que venimos realizando de manera silenciosa desde hace algún tiempo de difundir material cultural venezolano, una labor que debería ser realizada por los entes culturales estatales y privados porque ellos poseen los medios financieros y materiales para cumplir con tal labor. En Venezuela el registro histórico en cualquier aspecto siempre es dejado de lado tanto por las individualidades del mundillo cultural, generalmente más abocados a la promoción personal, como por las instituciones culturales en Venezuela. Y mientras tanto nosotros venimos dando nuestro grano de arena cada vez que es posible para favorecer la difusión de la memoria cultural nacional, sin alharaca pero de forma contundente. Con verdadero espíritu crítico y tratando de alejarnos de las reuniones típicas de dantas literarias que suelen abocarse a la periódica labor de rubricarse loas recíprocas y para sobarse los lomos. Creemos que ya hemos ubicado el termino adecuado para denominar esa tierna e inmarcesible actividad criolla: el Dantismo Literario, mote inspirado en el dandismoaunque se podría reducirse a una sola palabra para aumentar su contundencia verbal y simbólica: Dantismo

En Venezuela usualmente labores (recopilación, transcripción y divulgación) como las que nosotros venimos  realizando calladamente se convierten en moneda de cambio para ganar reconocimiento y ser invitados a eventos "culturales" tales como las Ferias del Libro, eventos generalmente patrocinados por el régimen venezolano para dar la sensación de que no pasaba nada en Venezuela. Siempre nos hemos preguntado cual es la pertinencia de estas Ferias en Venezuela, eventos donde los escritores presentan libros impresos en el extranjero (generalmente tercerizando en una plataforma que defiende los derechos fundamentales de los trabajadores como Amazon) porque para la gran mayoría de los escritores es imposible costear una impresión en Venezuela. Y también porque en ningún de estos eventos se menciona la terrible situación en que vivimos los venezolanos. Porque mientras a la mayoría de los venezolanos los machaca una realidad filosa y horadante, muchos escritores sumergen la cabeza en un mundo lleno de virtudes y algunas autoridades universitarias compran apartamentos en Europa y mandan a sus hijos a estudiar en universidades privadas en esa península asiática mientras destruyen las bibliotecas de las universidades que regentan:

 Queremos dejar claro que no criticamos la edición de libros en Venezuela. A pesar de que  el gobierno actual venezolano tiene capacidades asombrosas como:

a) Hacer morir de mengua los pacientes en los hospitales porque entre otras cosas fue incapaz voluntariamente de sostener el sistema de salud convirtiéndose en el privatizador máximo de este rubro.

b) Producir  un inmenso número de presos políticos, como bledo en el campo, que existen en el país.

c) Provocar un soslayamiento intelectual voluntario de una realidad que anula nuestros derechos fundamentales en los trabajadores culturales más diversos. 


d) El empeño de romper records como medida propagandística que no mejoran la realidad de mayoría de la población venezolana. Los venezolanos saben de que tipos de records estamos hablando.

Creemos que los escritores pueden construir su torre de marfil particular que les permita conformar mundos alternos donde su creatividad tenga un libre juego pero eso no los exime de convertirse en voceros críticos de una realidad asfixiante que machaca a los venezolanosSabemos que nuestra postura ha tenido consecuencias para nosotros en el mundillo cultural venezolano que el mejor de los casos, obviaremos los peores, se ha manifestado como el distanciamiento de entes privados o de individuos manteniéndose con una vinculación que podría llamarse "políticamente correcta". Pero de lo que nunca nos podrán acusar de que hemos sidos zalameros del régimen o de sus extensiones que en Venezuela suelen llamarse enchufados.

Como es usual compartiremos esta entrada en Facebook y etiquetaremos a personas relacionadas con el mundo cultural venezolano. Y ustedes mismos, asiduos y queridos lectores, podrán comprobar el grado de complacencia o de contrariedad con lo aquí expresado de muchos personajes culturales o intelectuales de la realidad nacional sólo por el numero de veces que esta entrada sea compartida o comentada en esta plataforma. Y cada uno de ustedes podrán medir directamente en que medida nosotros estamos cerca de describir la verdad circundante que hace tiempo tomó nuestra casa.



Creemos que este es el primer fragmento de etsa publicación del Consejo Nacional de Cultura (CONAC) publicado digitalmente en la red. Hurgamos en ella y no conseguimos mención alguna a este órgano divulgativo del CONAC y tampoco conseguimos imagen alguna del mismo. Le agradecemos al escritor y divulgador Richard Montenegro que nos facilitara el material perteneciente a su hemeroteca familiar.

La única imagen que acompañaba al texto es la que abre la entrada, una fotografía de Armando Rojas Guardia tomada por el fotógrafo venezolano Vasco Szinetar. El resto de las imágenes fueron tomadas de diversas fuente y el montaje es nuestro procurando una visión agradable que permita la fácil lectura de la entrada y dando el respectivo contexto y respaldo para que el lector eventual pueda ubicarse en el tema, tiempo y espacio necesario para digerir provechosamente la entrada.


En este momento nos preguntamos: ¿Cuanto tiempo duro Clave?. Si alguien puede brindarnos la información estaremos muy agradecidos

Esperamos que disfruten realmente de este hallazgo y aprovechamos la ocasión para agradecer la compañía tanto de los lectores habituales, de los que nos abandonaron como de los eventuales.

Atentamente


La Gerencia



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Después de años sin publicar, este joven poeta, uno de los más importantes de la "generación de los 80", irrumpe con su primer libro de ensayo "Carnets y su segundo de poesía: Yo supe de la vieja herida 


Para quienes siguen de cerca la trayectoria de Armando Rojas Guardia, el poeta que se dio a conocer con Del mismo amor ardiendo (Caracas, 1979,  Monte Ávila Editores) no resulta sorprendente la aparición, en el transcurso de este año, de su primer libro de ensayo - Carnets -, que será editado por Fundarte.




La razón es que Rojas Guardia quién nació en Caracas en 1949, se ha convertido a la vuelta de pocos años en uno de los poetas más sólidos de su generación y, simultáneamente, en uno de sus más reflexivos miembros, sosteniendo una intensa labor de investigación crítica sobre la literatura venezolana, plasmada hasta los momentos en trabajos publicados en diferentes medios fundamentalmente la prensa y revista literarias, bajo los cuales subyace una madura y coherente visión del hecho literario.

Fundarte. Imagen tomada de aquí.



Es Carnets un libro singular: en él se entrecruza lo autobiográfico con lo ensayístico y está compuesto por apuntes a la manera de un diario vital, nada sistemático (Rojas Guardia confiesa una "desconfianza instintiva contra los sistemas"), pero sí muy intenso. Allí se pueden encontrar desde fragmentos de cartas hasta párrafos íntegros, textuales de Nietzche, Camus, Kafka o los Evangelios. "Consiste básicamente - explica- en reflexiones sobre la experiencia interior ligada al erotismo, a la religiosidad, a la locura y a la política. La fuente principal es el material extraído de mis diarios".

Rojas Guardia considera que no contamos con libros-testimonio de los escritores, en los que los autores expliquen como resolvieron determinados problemas literarios e incluso vitales. Carnets apunta en este sentido, aunque en ningún momento debe considerarse como un libro acabado, sino como un peldaño, el resultado de la reflexión sobre una etapa existencial determinada y no completamente cerrada.

Así pues, el ensayista en este caso deviene no por incursión, sino por decantación. "Cada vez me apasiona más el ensayo", señala.

Como una de las razones que motivan este ejercicio, se encuentra la necesidad de fundamentar una ruptura estética con la generación de poetas precedentes de la llamada "generación de los 70". Durante un tiempo, la actividad teórica y crítica de Rojas Guardia estuvo asociada a la génesis y esplendor del Grupo Tráfico, que se planteó como una toma de posición divergente frente a lo que el propio Rojas Guardia califica como la "moda textualista", signada por la factura de una poesía fuertemente afrancesada,equivalente al cinetismo en las artes plásticas.

"En su mejor versión - señala Rojas Guardia - , esta corriente surge de los avances más radicales de la poesía de la modernidad y la contaminación literaria de los estudios semiológicos y lingüísticos. Creo que en nuestro país ha habido una influencia avasallante de la poesía francesa y una especie de olvido de otro universo distinto que es la poesía en lengua inglesa, sobre todo la norteamericana".

Desde "Tráfico" se lanzaron obuses contra ese textualismo y a favor de una poesía que retomara la calle, lo cotidiano, el habla coloquial, en suma, una  poesía más emparentada con los postulados de la generación beat norteamericana de los años cincuenta (Kerouac, Ginsberg, Burroughs, Corso, Ferlinghetti). Indudablemente los jovenes militantes de Tráfico debieron documentar previamente sus andanadas contra los "setentistas" para, según Rojas Guardia "no repetir acríticamente sus parametros, según los cuales la modernidad en Venezuela empieza con José Antonio Ramos Sucres, sigue con Gerbasi y termina con ellos".

Grupo literario Tráfico. De izquierda a derecha: Rafael Castillo Zapata, Alberto Márquez, Igor BarretoYolanda Pantin, Armando Rojas Guardia y Miguel Márquez. Foto: Vasco Szinetar.
Imagen tomada de Pinterest.


En tal sentido, ARG tuvo notable participación y se destacó en la defensa de los postulados del grupo mientras este duró, aunque reconociendo los aportes de aquella generación que se propuso "modernizar" la poesía en Venezuela y acabar con el "soneteo", según expresión de Juan Sánchez Peláez, uno de sus más conspicuos representantes.

Otra de las preocupaciones de Rojas Guardia ha sido observar la dinámica de los jóvenes escritores en el país. "Yo tengo la sospecha - afirma - de que en las últimas promociones literarias hay mucha gentebque no sabe redactar una cuartilla en castellano. Se usa el poema breve, la ruptura de la sintaxis y espacios en blanco como refugio de la ignorancia y en ocasiones hasta de la estulticia".



Sin embargo, reconoce el aporte de por lo menos tres poetas jóvenes formalistas, que considera trabajan seriamente, como son Salvador Tenreiro, Lourdes Sifontes y Alberto Guaura, aunque en general lamenta el desdén con que los jóvenes escritores consideran la literatura española, especialmente la clásica, cuyo conocimiento resulta fundamental, pues remite a los orígenes de nuestro idioma.


Como parte de su trabajo de investigación, Armando Rojas Guardia ha llegado ha reivindicar a varios poetas venezolanos, tales como Rodolfo Moleiro y Luis Enrique Mármol, que permanecían relegados debido a los criterios estéticos dominantes.


YO SUPE DE LA VIEJA HERIDA

A los tres años Armando, hijo de poeta, ya sabía que significaba esta palabra, a quién designaba: "a un hombre que se relaciona amorosamente con las cosas". El pequeño Armando recitaba a los animales y a las plantas, repitiendo inconscientemente la actitud franciscana. "Olvidé esto - señala - hasta los 15 años, cuando se superpusieron otras vocaciones, entre ellas la religiosa". 

A esa edad, leyendo a García Lorca, Armando se quedó encandilado con un flash que le decía: "tu destino es ser poeta".

De ahí en adelante se trató de hacer unequilibrio sobre una cuerda floja: "conjugar esa vocación poética con la religiosa", según él mismo dice. En 1967 entro al noviciado jesuita dejando, simultáneamente, de escribir. Cuatro años duró esa experiencia, cuyos alcances aún se prolongan.

- Descubrí que mi literatura se nutría de mis propias máscaras, de mis mentiras de mi narcisismo. Manoseaba al yo y se nutría de mis desechos existenciales. De ahí la necesidad del silencio y de trascender el lujo escénico de la palabra, para estar totalmente desnudo frente a Dios.

Tras esos cuatros años de escaso contacto con la poesía, Rojas Guardia rompe con su formación religiosa. El motivo más inmediato ( o aparente) fue la asunción de un compromiso político con el socialismo. Pero posteriormente afloraron otras razones mucho más profundas y difíciles de aceptar, entre ellas, la más importante la conciliación con el cuerpo. "Me sentía como una nube en pantalones", explica Rojas Guardia. Y entonces, "bajó al infierno" para buscar ese cuerpo que había olvidado. Cuando subió, tenía unas palabras que reflejaban culpa y miedo, pero no por eso dejó de escribirlas: "Veo la literatura íntimamente ligada a mi historia pasional. He descubierto que la literatura sirve a mi afán de sinceración conmigo mismo. Me di cuenta que la palabra es más ambivalente y ambigua de lo que pensaba. Es oropel y también desnudez, sobre todo si uno la asume no como matemética formal, sino como una de las más grandes experiencias existenciales".

Yo supe de la vieja herida (en proceso de publicación por Monte Ávila) constituye el reflejo poético del proceso de reasunción de la sexualidad, de una manera cnflictiva. Uno de los amigos de Rojas Guardia que tuvo acceso a al poemario mecanografiado señaló que en él no hay sensuaidad gozosamente asumida, sino conflictuada, tensa. El mismo título semeja un bolero del más agudo despecho. El tono general, al igual que en Del mismo amor ardiendo, tiene que ver con "el espectro católico de la confesión" (Foucault dixit) y la desnudez del texto es una forma de expiar los pecados de la carne. Pero no es una catarsis, como lo demuestra el oficio poético que se despliega lúcido y sereno (amargo en ocasiones) por sus páginas.

"Una poesía contaminada de humanidad, aquello que quería Pavese que cuando leas sepas que un hombre te habla", rige el último libro de Rojas Guardia y revela la concepción que su autor guarda de la escritura "un arma de conocimiento de mí mismo, a la que no siento necesidad de renunciar"




Nota: Armando Rojas Guardia, (1949-9/7/2020). Era filosofo, poeta, ensayista. Su trabajo reconocido internacionalmente fue traducido a diversos idiomas. Fue uno de los fundadores del grupo Tráfico (1981). Entre sus libros publicado en Venezuela: Del mismo amor ardiendo (1979), Poemas de quebrada de la virgen (1985), Yo que supe de la vieja herida (1985), Hacia la noche viva (1989), La nada vigilante (1994), El esplendor y la espera (2000), Patria (2008), Mapa del desalojo (2014). Entre sus ensayos: El Dios de la intemperie (1985), El calidoscopio de Hermes, (1989), Diario merideño (1992), Crónica de la memoria (1999), La otra locura (2017), El deseo y el infinito (diarios 2015-2017) y Proserpina (2015). Premio del Consejo Nacional de Cultura de Venezuela (1986-1996). Premio de ensayos de la Bienal Mariano Picón Salas (1997). Miembro de la Academia del idioma español, (2016-2020).


Tomado de El Nacional.



jueves, 13 de agosto de 2020

JUAN SÁNCHEZ PELÁEZ ANTE LA CRÍTICA


Juan Sanchez Pelaez junto con Carol Prunhuber en Ocumare del Tuy en 1978.

Crónicas del Olvido

JUAN SÁNCHEZ PELÁEZ ANTE LA CRÍTICA

**Alberto Hernández**

1.-
Ahora que Visor y la Fundación para Cultura Urbana festejan la poesía de Juan Sánchez Peláez al editar sus obras completas, es propicia la ocasión para regresar a los nombres que recogieron su espíritu en un tomo que la otrora maravilla llamada Monte Ávila Editores Latinoamericana entregó a los lectores desde Caracas en 1994.

Juan Sánchez Peláez nació en Altagracia de Orituco (estado Guárico) en 1922. Su nombre frecuenta bocas y oídos tanto en Venezuela como en otras regiones donde se lee en español. Su obra está compuesta por los títulos “Elena y los Elementos (1951), “Animal de costumbre” (1959), “Filiación oscura (1966), “Un día sea” (1969), “Lo huidizo y permanente” (1969), “Rasgos comunes” (1975) “Por cuál causa o nostalgia” (1981), “Poesía -1951-1981” (1984) y “Aire sobre aire” (1989).

Las correrías vitales de Sánchez Peláez lo establecían entre la escritura y la bohemia desde la cual construía su universo. Pero la bohemia en el sentido amistoso del término. La bohemia para construir, para crear, para fundar lo que hoy vemos como obra, una extraordinaria pasión convertida en palabras, en poesía.

Desde la Caracas donde materializó su vocación y oficio, Sánchez Peláez supo de los surrealistas y de allí su viaje a Chile para formar parte del grupo la Mandrágora. Pero nuestro autor se recreó en esa corriente al comienzo de su carrera verbal, luego inventó su propia manera de encontrarse con el mundo, con un decir muy particular. No estuvo atado a esa mordaza surrealista, amplió sus posibilidades expresivas y se acogió a la libertad de sus imágenes.

2.-

El volumen que publicó Monte Ávila Latinoamericana invitó a muchos escritores que por esta vía celebraron la poesía de Sánchez Peláez. Disímiles opiniones, críticas y razonamientos que hicieron de nuestro autor un poeta mucho más cercano a las generaciones emergentes.



Vicente Gerbasi, Juan Liscano, Pedro Ugalde, Oswaldo Barreto, Elio Mujica, Guillermo Sucre, Adriano González León, Ramón Palomares, César Dávila Andrade, Hanni Ossott, Jesús Sanoja Hernández, Antonio Urrello, Raúl Gustavo Aguirre, Baica Dávalos, Eugenio Montejo, Argenis Pérez Huggins, Ludovico Silva, Luis Alberto Crespo, Fernando Paz Castillo, Humberto Díaz- Casanueva, Octavio Armand, Juan Gustavo Cobo Borda, Antonio López Ortega, Víctor Bravo, Leonardo Padrón, Ennio Jiménez Emán, Julio Ortega, Gabriel Jiménez Emán, Pedro Cuartín, Luis Pérez Oramas, Carlos Rocha y Miyó Vestrini le dieron cuerpo a este homenaje que nuestro país, a través de su emblemática editorial le brindó a este hombre dedicado a tiempo completo a la poesía.

Todos sus libros, hasta la fecha publicados, fueron revisados en este grueso tomo. Cada autor escogió uno. Voces que se cruzan, voces que cabalgan los títulos de Sánchez Peláez, quienes producen diferentes perspectivas, ángulos de lectura, ensueños, realidades, ritmos, silencios, ausencias y presencias. Una bien tejida trama de estos autores que celebran la calidad poética de Juan Sánchez Peláez, quien sigue siendo reconocido en estos tiempos de convulsiones y cierres de editoriales, librerías y bibliotecas. 


3.-

Fragmentos tomados al azar de algunos de los críticos para provocar al lector y llevarlo hasta el libro:


Vicente Gerbasi en 1952.



“En su poesía todo parece ser invención del lenguaje, pero la verdad es que éste está ceñido a una profunda realidad de los sentidos, a una grave resonancia del alma, a una hechizada vsión del mundo”.


“El reencuentro de un poeta con su fuerza expresiva y con los problemas dominantes de su existencia, es siempre indicio de un verdadero ejercicio creador. Reconocemos en “Animal de costumbre” la veracidad con que Juan Sánchez Peláez ha emprendido ese reencuentro”.

Adriano González León en el decenio de los 50.



“Ahora deambula por Sabana Grande. Nuestros agentes practicaron una requisa y encontraron que portaba realmente, como él mismo lo había dicho una vez, “el puñal amargo de los taciturnos”. Dolencia del espíritu que no fue curada en los centros formadores de cuadros de París, a la que visitó al fin. Tampoco resolvió nada en Nueva York. Su desacuerdo interior fue esmerilado un poco a través de una “Filiación oscura”, donde un purismo idiomático estuvo a punto de desorientar su empresa de fulgor…”


“Pareciera que Juan Sánchez Peláez, para escribir ese nuevo poemario (se refiere este autor a “Filiación oscura”) se hubiese inclinado hacia el abismo más hondo de su genio, descubriendo en su fondo un rostro que sólo él podía resistir e interpretar. Porque la obra que encierra estas páginas, nos hace sospechar que en esas simas de silencio de su visión, se revelaron ante sus ojos los hilos más tenebrosos y esplendentes de su filiación con aquello que sólo los verdaderos poetas pueden mirar sin enloquecer”.

Hanni Ossott.


“El desdoblamiento que ya estaba anunciado en varios poemas de “Elena y los Elementos”, logra alcanzar su plenitud en el poemario “Animal de costumbre” (1959); la subjetividad del mismo, expresada en los primeros poemas, se trastoca por una afirmación directa, podríamos compararla con la de Hesse en “El lobo estepario”…”


“Sánchez Peláez, que tan pronto aparece por sabana Grande, como desaparece en una calle de Nueva York, ha buscado dejarnos testimonio del tiempo, y para ello ha escogido un título sobreentendido: “Un día sea”, a sabiendas de que la poesía siempre es.”


“Poema de la poesía en el que podemos detenernos largamente, tanta es su densidad y su riqueza de sentidos”.

Un Eugenio Montejo joven. Fotografía de Hector López Orihuela



“Una poética se manifiesta siempre en una pluralidad de tonos con los cuales, a la vez que se libra de la monotonía, se verifica a sí misma a través de las gamas de su variación.su sello vendrá dado, sin embago, por el matiz prevalente, aquel que aparece más repetidamente o con el cual tiende a comunicarnos un mayor estado de revelación. Tal vez este tono central de la poesía reunida en “UN día sea” radique en un estado de balbuceo, de decir quebrado, que nos entrega la inmediatez de su palabra poética: ´Mientras todos cavilan, me arrulla, me arrulla/ mi melodía pueril´”.



Nota a los lectores: Rastreen, buceen, busquen con mapas, brújulas, binoculares o GPS este libro.


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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés.