Mostrando entradas con la etiqueta Fáver Páez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fáver Páez. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de abril de 2026

Faver Páez, el viejo ácrata




 

Hablar o escribir de un poeta requiere una especie de acto de fe en el trabajo creativo del escritor en cuestión.



 El rápsoda nacido en San Carlos de Cojedes en fecha incierta y residenciado en la Valencia del rey desde hace décadas, tantas que ni Matusalén podría recordar. Es a la mirada de los tecnócratas de la vanguardia poética un rato espécimen poético extinto y por lo tanto digno de ignorar por considerarlo anacrónico y soez para la realidad poética tan acartonada de hoy día.

En Fáver Páez podemos encontrar un sin fin de enfermedades reales he imaginarias que lo han llevado a un auto exilio cotidiano en grado de reclusión, donde cada día debe derribar un molino de viento a la hora de abrir los ojos para así seguir construyendo una obra poética marcada a pulso de neurosis y con sabor a Diazepam con Tafil en cada verso. 



Esto lo ha llevado magistralmente a superar el temblor mágico de su primer libro. [Para no morir del todo] obra que ganó los elogios de muchos y la crítica de otros .para Fáver Páez el trabajo poético se convirtió en un apostolado de vida y entre la métrica y el ritmo va definiendo una gama de sonetos escupidos con maestría casi mágica cabalgado cada vez más dentro de su mundo interior donde hace confluir sus ángeles y demonios en una sinfonía clásica. 

Cómo clásicas son su coplas y octosílabos cargados de fuerza telúrica y misterio profano que elude a ese viejo ácrata que parece llorar y reír al mismo tiempo que con su humor necrofílico a sabido evadir hábilmente su inevitable encuentro con los poetas José Joaquín Burgos y Carlos Oraá que junto a un histérico Cristóbal Ruiz lo esperan al otro lado de la barra que algunos llaman eternidad. 

Prof José Gregorio Medina 




Homenaje a Faver Páez
86 Visualizaciones desde el 24 oct de 2018 hasta el 8 abr de 2026


*******
Faver Páez. Fotografía de Yuri Valecillo. Tomada del Libro "Rostro y Poesía"



Faver Páez (San Carlos de Austria, Estado Cojedes, 1943), es Licenciado en Historia de la Universidad Central de Venezuela. Se desempeña como profesor en las Facultades de Ciencias de la Educación y de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo.

Fue coordinador de la página "La Mirada Quincenal" en el extinto diario "El Espectador" de Valencia en el periodo 1993-94. Actualmente es director de la publicación cultural independiente URTEXT.  Sus textos han aparecido publicados en la página de arte y espectáculos del diario "El Carabobeño", en la Revista "Tiriguá" revista cultural del estado Cojedes y en "Predios", la revista del sur entre otras publicaciones de Venezuela.


*******






 José Gregorio Medina.

Profesor de Literatura y amante de la Poesía.


Enlaces Relacionados:


















































Manuel Armas y su ADN pictórico




Luis Alberto Hernández, pintor venezolano: Yo no busco complacer a nadie, yo trabajo con una belleza vinculada con la visión de lo trascendente para provocar una emoción en el espectador




El Salón Michelena legítimo es y será un evento creado y organizado por el Ateneo de Valencia









































*******

sábado, 2 de septiembre de 2023

DONDE EL TIEMPO PIERDE EL TIEMPO

 



Desde los inicios de la Creación, el Tiempo ha cumplido fielmente la 

tarea que le fuera asignada: enlazarse con el espacio y comenzar a

 transcurrir, a pasar, a cambiar, a construir el Olvido.


Quince mil millones de años después el tiempo -se nos recuerda

 ahora- requiere disfrutar el sabroso placer de perderlo y ha escogido

 visitar este lugar donde siempre lo aguardó la poesía. Ojalá que el 

creador no vaya a castigarlo por permitirse tal acto de haraganería.


Fáver Páez




Tomado de Donde el Tiempo pierde el tiempo


*******
Faver Páez. Fotografía de Yuri Valecillo. Tomada del Libro "Rostro y Poesía"



Faver Páez (San Carlos de Austria, Estado Cojedes, 1943), es Licenciado en Historia de la Universidad Central de Venezuela. Se desempeña como profesor en las Facultades de Ciencias de la Educación y de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo.

Fue coordinador de la página "La Mirada Quincenal" en el extinto diario "El Espectador" de Valencia en el periodo 1993-94. Actualmente es director de la publicación cultural independiente URTEXT.  Sus textos han aparecido publicados en la página de arte y espectáculos del diario "El Carabobeño", en la Revista "Tiriguá" revista cultural del estado Cojedes y en "Predios", la revista del sur entre otras publicaciones de Venezuela.




Enlaces Relacionados:















































jueves, 31 de agosto de 2023

Milan Kundera: La prosa que despierta el alma.

 

Milan Kundera en París. 1975.


MILAN KUNDERA


 


Es por demás sabido que en el mundo de la literatura, hay creadores cuyas obras transcienden el tiempo y se erigen en verdaderas joyas  literarias que avivan el alma del lector. Entre estas obras se ubican las del reconocido escritor de origen checo y francés por adopción, Milan Kundera, quien es uno de esos escritores que ha dejado una huella -pudiéramos decir que ya  indeleble- en el cosmos de las letras. Y es que su estilo de prosa, enmarcado en la belleza y la poesía, posee una particular capacidad de tejer y destejer esa complejidad de la existencia humana en una prosa realmente delicada y profunda, invitando a mirar y explorar con la palabra ese laberinto de emociones y reflexiones que conforman la condición humana. Porque Kundera, recurriendo a una inteligente combinación de ideas y escritura,  le permite a sus lectores, aproximarse al misterio que ocultan las palabras, palabras estas cargadas de gran musicalidad. ( Por cierto que no estaría demás recordar que Kundera tenía habilidades musicales que tal vez influyeran en esa musicalidad de su estilo narrativo). El gran novelista que era el autor checo-francés  logra decir entre líneas, con cada frase cuidadosamente construida, verdades sobre la vida, la identidad y la fugacidad del tiempo, zurcidos por la cotidianidad y la fragilidad pero también la belleza de esa vida, particularidades que destacan en una narrativa desafiante y cuestionadora de un tiempo histórico, a veces amargo y lamentable, pero también a veces propicio para el sueño y la esperanza. 


Fue un escritor culto y de allí que su obra esté amalgamada de referentes culturales. Cuidadoso  también por las traducciones de sus libros, un hombre que vivió y plasmó su tiempo en su producción intelectual. Tuvo larga vida y  murió a los 94 años un 11 de julio de este año 2023, pero quedará vivo en la historia literaria universal. Y no le decimos adiós, lo celebramos con una frase suya " Los que contemplan las ventanas de Dios no se aburren; son felices".


Seguidamente les brindamos la historia 1 y la historia 51, contenidas en su novela "La lentitud "


María Sorquíbea Garzón.




historia 1


Se nos antojó pasar la tarde y la noche en un castillo. En Francia, muchos se han convertido en hoteles: un espacio perdido de verdor en una extensión de fealdad sin verdor; una parcela de alamedas, árboles y pájaros en medio de una inmensa red de carreteras. Voy conduciendo y, por el retrovisor, observo un coche que me sigue. El intermitente izquierdo parpadea y todo el coche emite ondas de impaciencia. El conductor espera la ocasión para adelantarme; aguarda ese momento como un ave de rapiña acecha un ruiseñor.

Vera, mi mujer, me dice: «Cada cincuenta minutos muere un hombre en las carreteras de Francia. Mira todos esos locos que conducen a nuestro alrededor. Son los mismos que se muestran extraordinariamente cautos cuando asisten en plena calle al atraco de una viejecita.

¿Cómo es que no tienen miedo cuando van al volante?».

¿Qué contestar? Tal vez lo siguiente: el hombre encorvado encima de su moto no puede concentrarse sino en el instante presente de su vuelo; se aferra a un fragmento de tiempo desgajado del pasado y del porvenir, ha sido arrancado a la continuidad del tiempo; está fuera del tiempo; dicho de otra manera, está en estado de éxtasis; en este estado, no sabe nada de su edad, nada de su mujer, nada de sus hijos, nada de sus preocupaciones y, por lo tanto, no tiene miedo, porque la fuente del miedo está en el porvenir, y el que se libera del porvenir no tiene nada que temer.

La velocidad es la forma de éxtasis que la revolución técnica ha brindado al hombre. Contrariamente al que va en moto, el que corre a pie está siempre presente en su cuerpo, permanentemente obligado a pensar en sus ampollas, en su jadeo; cuando corre siente su peso, su edad, consciente más que nunca de si mismo y del tiempo de su vida. Todo cambia cuando el hombre delega la facultad de ser veloz a una máquina: a partir de entonces, su propio cuerpo queda fuera de juego y se entrega a una velocidad que es incorporal, inmaterial, pura velocidad, velocidad en sí misma, velocidad éxtasis.

Curiosa alianza: la fría impersonalidad de la técnica y el fuego del éxtasis. Recuerdo una norteamericana, a la vez ceñuda y entusiasta, especie de apparatchik del erotismo, que hace treinta años me dio una lección (gélidamente teórica) sobre la liberación sexual; la palabra más recurrente en su discurso era la palabra <<orgasmo»; conté las veces: cuarenta y tres. El culto al orgasmo: el utilitarismo puritano proyectado en la vida sexual; la eficacia contra la ociosidad; la reducción del coito a un obstáculo que hay que superar lo más rápidamente posible para alcanzar una explosión extática, única meta verdadera del amor y del universo.

¿Por qué habrá desaparecido el placer de la lentitud? Ay, ¿dónde estarán los paseantes de antaño? ¿Dónde estarán esos héroes holgazanes de las canciones populares, esos vagabundos que vagan de molino en molino y duermen al raso? ¿Habrán desaparecido con los caminos rurales, los prados y los claros, junto con la naturaleza? Un proverbio checo define la dulce ociosidad mediante una metáfora: contemplar las ventanas de Dios. Los que contemplan las ventanas de Dios no se aburren; son felices. En nuestro mundo, la ociosidad se ha convertido en desocupación, lo cual es muy distinto: el desocupado está frustrado, se aburre, busca constantemente el movimiento que le falta. 

Miro por el retrovisor: siempre el mismo coche que no consigue adelantarme por culpa del tráfico en sentido contrario. Al lado del conductor va una mujer; ¿por qué el hombre no le cuenta algo gracioso?, ¿por qué no descansa una mano en su rodilla? En lugar de eso, maldice al automovilista que, delante de él, no avanza lo bastante rápido; tampoco la mujer piensa en tocar al conductor con la mano, conduce mentalmente con él, y ella también me maldice.

Entretanto pienso en aquel otro viaje de París a un castillo en el campo, que tuvo lugar hace más de doscientos años, el viaje de Madame de T. y el joven caballero que la acompañaba. Es la primera vez que están tan cerca el uno del otro y la indecible atmósfera de sensualidad que les envuelve nace precisamente de la lentitud de la cadencia: mecidos por el movimiento del carruaje, los dos cuerpos se rozan, primero sin querer, luego queriéndolo, y se traba la historia.



  

historia 51



Vera viene a instalarse a mi lado en el coche.

 -Mira allí -le digo.

-¿Dónde?

-¿Vincent? ¿El que se sube a la moto?

-¡Alli! ¡Es Vincent! ¿No lo reconoces?

 -Sí. Temo que vaya demasiado deprisa. Sufro de verdad por él.

-¿A él también le gusta ir rápido?

-No siempre. Pero hoy, irá como un loco.

-Este castillo está embrujado. Traerá mala suerte a todo el mundo. Por favor, iarranca! 

-Espera un segundo.

Quiero contemplar todavía a mi caballero que se dirige lentamente hacia la calesa. Quiero saborear el ritmo de sus pasos: cuanto más avanza más lentos son. Creo reconocer en esa lentitud una señal de felicidad.

El cochero le saluda; él se detiene, se acerca los dedos a la nariz, luego sube, se sienta, se arrellana en un rincón, las piernas agradablemente alargadas, la calesa se tambalea, pronto se adormilará, luego se despertará y, durante todo ese tiempo, se esforzará por permanecer lo más cerca posible de la noche, que, inexorablemente, se funde en la luz.

Sin mañana.

Sin oyentes.

Por favor, amigo, sé feliz. Tengo la vaga impresión de que de tu capacidad para ser feliz depende nuestra única esperanza.

La calesa ha desaparecido en la niebla y yo arranco.


Octubre de 1993 -abril de 1994


Fuente: La lentitud, Milan Kundera: Tusquets Editores, 1995





Tomado de Donde el Tiempo pierde el tiempo



jueves, 3 de agosto de 2023

Fáver Páez: "Te concibo intraducible y desnuda como un poema de Reynaldo Pérez So..."

Tres poemas

 

Lauren Bacall



Estimados Amigos

Hoy le regalamos tres textos del amigo poeta Fáver Páez. Los dos primeros carecen de título y el tercero lleva por  nombre Briseida. El primer poema lo seleccionamos porque nombra a nuestro recientemente desaparecido amigo y poeta Reynaldo Pérez So, mostrándonos que Reynaldo vive en nosotros y en nuestros versos. 

La poesía solo busca salvarnos de esas calles de la noche que conducen al olvido.

Los textos fueron extraídos del libro "Rostro y Poesía". Selección y notas: Luis Alberto Angulo.

Esperamos lo disfruten.

Rostro y Poesía. Poetas de la Universidad de Carabobo, 1996


*******

Te concibo 
intraducible y desnuda
como un poema de Reynaldo Pérez
So

apenas
tres palabras
servirían
para definirte

inagotable
lejana
y no encuentro
la otra

a lo mejor un día 
por pura casualidad
descubro
la elusiva clave
para descifrarte

mientras tanto
me evade
la tercera palabra


***

Quien va a saber
que tu y yo somos mentira

el amor
en octava dimensión

nadie ama así
como nosotros

a full bandera

a borrachera tibia

a sol de estío

y encapotado invierno

quien va a saber que somos
la más hermosa fábula


***

Briseida


Lloró de amor interminables noches
frente a la ciudad sitiada
y otras muchas
celebró entre hogueras
las glorias de su cuerpo

No rechazó jamás los ojos
de su héroe soberbio

Subió al barco de Ulises
cuando el atardecer
Iba sola camino del misterio
y despreció mis ojos.


*******
Faver Páez. Fotografía de Yuri Valecillo. Tomada del Libro "Rostro y Poesía"



Faver Páez (San Carlos de Austria, Estado Cojedes, 1943), es Licenciado en Historia de la Universidad Central de Venezuela. Se desempeña como profesor en las Facultades de Ciencias de la Educación y de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo.

Fue coordinador de la página "La Mirada Quincenal" en el extinto diario "El Espectador" de Valencia en el periodo 1993-94. Actualmente es director de la publicación cultural independiente URTEXT.  Sus textos han aparecido publicados en la página de arte y espectáculos del diario "El Carabobeño", en la Revista "Tiriguá" revista cultural del estado Cojedes y en "Predios", la revista del sur entre otras publicaciones de Venezuela.

Su blog se llama "Donde el tiempo pierde el tiempo"




























Enlaces relacionados:

















































Actualizada el 24/08/23