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viernes, 7 de noviembre de 2025

Borges también leía, y salía en, Playboy

 


Estimados liponautas



Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar un acercamiento que hace el escritor boliviano Homero Carvalho Oliva al libro "Medio siglo con Borges" de Mario Vargas Llosa. Un libro que reune diversos textos del Nobel peruano dedicados a la figura y obra del argentino universal.


Y algunas apreciaciones de Carvalho Oliva sobre Borges, remarcando la anécdota de Borges como lector de la revista Playboy y colaborador de la misma; ya que en el número de mayo de 1977 salio publicado su cuento "El otro"



El cuento fue versionado al inglés por Norman Thomas di Giovanni, apareciendo en las páginas 97,103, 203 y 2004 de la revista. Pueden leer el cuento en el siguiente enlace: Los Otros, de Borges: Dos Cortometrajes y ¿un cuento?


La playmate del mes de mayo de 1977 fue la modelo Sheila Mullen.


Para muchos Sheila Mullen pudiese ser la siempre buscada Manoa, siempre tatuada de dorados brillos, es esa mujer donde todos quieren alcanzar su esquina rosada...

Bárbara Borges


Debido a esta laberíntica conexión entre Borges y al revista Playboy la entrada abre con imágenes de  la brasilera Bárbara Borges, ex Paquita de Xuxa.



Bárbara es actríz en su país y fue modelo de la revista Playboy de su país, en Venezuela dirían que Borges fue  una deliciosa conejita.



Y debido a que comparte apellido con el Borges, el inmortal decidimos jugar un poco haciendo un damero de imágenes y palabras que puedan dar una idea de la sazón de una borgiana, e ideal, revista Playboy.




La entrada cierra con una entrevista a Vargas Llosa, sobre su libro "Medio siglo con Borges" hecha por la periodista Leila Guerriero.


Esperamos disfruten de la entrada


Atentamente


La gerencia.


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Imagen tomada de aquí


Medio siglo con Borges


No fue para mí ninguna sorpresa enterarme, por la web, que Jorge Luis Borges haya leído Playboy. Me pareció que con este hecho el gran hacedor de ficciones se desquitaba de Sábato, cuando este afirmó que la literatura de Borges era buena pero que le faltaba cierto “quilombo”.




Por: Homero Carvalho Oliva




 “Yo mismo soy una especie de antología de muchas literaturas”


Borges


 



Medio siglo con Borges”, es un libro que reúne entrevistas, artículos, conferencias, reseñas y notas que Mario Vargas Llosa, escribió sobre este infinito escritor, el libro da testimonio de más de medio siglo de lecturas del Nobel de literatura 2010 sobre este autor. Fue muy grato descubrir que coincidimos en muchas valoraciones y experiencias sobre un autor al que muchos lectores volvemos como fieles devotos de su obra. “Medio siglo con Borges”, según Marta Sánchez es “un magnífico libro que nos permite disfrutar del talento de dos grandes de las letras del siglo XX. Un homenaje indispensable al autor argentino en particular, y una declaración de amor a la literatura en general”.

Borges y Vargas Llosa. 1963

Después de leer el libro de Vargas Llosa, hice memoria y recordé que fue a mis trece años que mi padre, Antonio Carvalho Urey, escritor e historiador, puso en mis manos El Aleph, un prodigioso libro de cuentos del argentino más universal de la literatura. Este año cumplo sesenta y tres años, es decir que lo descubrí hace medio siglo y desde entonces no he dejado de leerlo y releerlo. Otras coincidencias con Vargas Llosa van desde el deslumbramiento por su precisión narrativa, por devolverle su verdadero significado a muchos adverbios y adjetivos, dotarles de nuevos significados, hasta las primeras lecturas en nuestra juventud que, como éramos fanáticos de izquierda, sentíamos vergüenza de admitir que leíamos con placer a un escritor que era considerado el paradigma del escritor de derecha, sin compromiso alguno con la sociedad, sin darnos cuenta que su compromiso mayor era con la literatura, con los lectores y por lo tanto con la sociedad.



Leer el libro de Vargas llosa me remitió a mis propias reflexiones sobre este autor. Laberintos librescos, metafísicos, infinitos, míticos; pesadillas que se repiten, sueños dentro del sueño, juegos literarios que se asemejan a la muñeca rusa que adentro lleva a otra que a su vez lleva otra y así hasta la eternidad. Relatos apoyados por las matemáticas, por la filosofía, por la geometría, en fin, apoyados por todo cuanto cabe concebir, incluso relatos policiales, temas universales, europeos, citadinos, bonaerenses, gauchescos, presentes en la obra de un escritor cuyo nombre evoca un estilo muy original y particular, de sentir y escribir la literatura y de concebir el mundo. Y es porque en Jorge Luis Borges todo está permitido. Con él y más allá del “Boom” literario latinoamericano, la palabra cobra una eficacia pocas veces vista, tanto que se ha convertido en un escritor archicitado por otros escritores, poetas, investigadores y hasta políticos, ¿cuándo no?


Con Borges se confirma, una vez más, la diferencia entre lo huidizo y lo permanente de la literatura. A través de su prosa descubrimos que el horizonte no es siempre lejano, que la palabra puede crear mundos muy cerca nuestro. Que la vida misma puede ser un mal sueño de un de un dios indigesto o que puede ser como la metáfora esa en la que soñamos que leemos un libro y en realidad, dentro del sueño, estamos inventando cada una de las palabras que leemos.

Borges y Vargas LLosa en París. 1981.


Lo real y lo imaginario en su obra narrativa


Toda su obra en conjunto, pero especialmente sus relatos y sus ensayos, constituyen el testamento de una época, un cofre abierto para recibir imágenes y divulgarlas a través de la palabra. Durante su lectura participamos de lo real, de lo fantástico, de lo simbólico, de lo inadmisible, del vacío, del infinito, con una perfecta economía de palabras: nunca falta y sobra alguna. Donde, para no morirnos de una pesadilla debemos recurrir a otras lecturas, pues sus citas y referencias nos inducen a Joyce, a Virgilio, a Cervantes, a Chesterton, a Kafka, y a tantos otros. En Borges todo es antiguo al mismo tiempo que es nuevo, nada se le escapa, todo parece previsto, pero aún así nos sorprende, ingeniosamente nos asombra. Abrir uno de sus libros es como asistir por primera vez, a un circo para descubrir, maravillados, la magia. Algunos de sus relatos nos acercan a precipicios insondables y mundos extraños (Tlön, Uqbar, Orbis, Tertius), otros al irremediable destino (Sur) a la terrible virtud de una buena memoria sin el privilegio del olvido (Funes, el memorioso), a la trama policial (El jardín de los senderos que se bifurcan) y muchos otros.

Margarita Guerrero en 1945(foto: Grete Stern)




Sus textos parecen alegatos en defensa de la imaginación, con un dominio propio de la técnica narrativa, expresando desde una inmediata contemporaneidad hasta sugestivas evocaciones de mitos y leyendas universales. Borges se toma todas las libertades literarias, inventa libros, citas, definiciones, escribe prólogos de libros que nunca existieron, ¿o sí?, descubre otros que parecen irreales como Anatomía de la melancolía, citado en La biblioteca de Babel. Borges   crea a un Funes agobiado por su prodigiosa memoria e inventa a un Pierre Menard, autor de otro Quijote que es igual al primero, palabra por palabra y que, sin embargo, no es un plagio. En otros libros está el Borges de las ficciones compartidas, la mayor de las veces con su entrañable amigo Adolfo Bioy Casares de los que recuerdo una magnífica selección de Relatos Breves y Extraordinarios, que incluye un trabajo de Marcial Tamayo, compatriota nuestro. Este libro tuvo una gran influencia en mi decisión de escribir microficciones.  Asimismo, el portentoso Libro de los seres imaginarios compilado con Margarita Guerrero, en el que da cuenta de gran parte de los animales o seres mitológicos creados por el hombre en su obsesión por explicar y ocultar lo desconocido, gracias a este libro yo hice mi propio bestiario titulado



¿Y el Nobel?


Se dicen y se citan tantas cosas de Borges, de las cuales muchas no le pertenecen; pero que, gracias a su exclusivísima concepción de la vida, bien pudo aceptarlas como suyas, por ejemplo, a propósito de su filiación partidista una vez declaró: “soy del partido conservador, porque nunca va llegar al poder”. Borges era un maestro del humor y de la ironía, tanto en sus conversaciones como en sus escritos y si bien su concepción del mundo era positivista (“escribo para individuos, no para en este abstracto llamado masa”), él nunca fue del todo un “reaccionario” como algunos pretenden definirlo en última instancia: “un gobierno de militares es igual a que un país sea gobernado por bomberos”. Tal vez él estaba más allá de estas simples apreciaciones, en un universo interior tan grandioso como concebía una biblioteca.

Borges y María Kodama en 1975. Imagen tomada de aquí


También se dijo que era un escritor para escritores, lo que se puede desmentir con la interminable cantidad de libros que sobre su obra se han escrito, sus entrevistas, conversaciones y lectores por todo el mundo. Estas especulaciones sumadas a sus preferencias políticas, fueron las argumentaciones para negarle el Nobel. Galardón que al principio no le interesó, pero que después se le volvería una verdadera obsesión, como lo declaró su viuda, secretaria y compañera, María Kodama. Yo creo que el fondo es otro y tiene que ver con la idea que los europeos tienen sobre los latinoamericanos. Ellos, suecos o no, nunca le perdonaron a Borges el hecho de que, siendo escritor latinoamericano, escriba -igual o mejor que ellos- temas que consideran de su exclusividad. Parecería que los latinoamericanos estamos bien cuando escribimos cosas que ellos llaman dentro del “realismo mágico”, pero cuando escribimos, como Borges, de literatura escandinava, germana o anglosajona; cuando hablamos de filosofía y matemáticas con la misma propiedad, autoridad y calidad de sus clásicos, eso ya no les agrada, así que mejor ignorar al maestro. El mismo Borges se reía de sí mismo cuando le preguntaban por qué nunca se lo habían otorgado: “Porque esos caballeros comparten conmigo el juicio que tengo sobre mi obra”.

Borges y María Kodama en Japón. Imagen tomada de aquí



Para los enemigos


Borges tenía respuestas para todo y para todos, incluso para sus enemigos que los tuvo por todo el mundo, a ellos les respondió con suprema ironía: “Quizá debería aconsejar a los aspirantes a enemigos que me envíen sus críticas de antemano, con la seguridad de que recibirán toda mi ayuda y mi apoyo. Hasta he deseado secretamente escribir, con seudónimo, una larga invectiva contra mí mismo”.

Despacho de Jorge Luis Borges, en la Biblioteca pública Miguel Cané


Luces y sombras


Hay un juicio que nunca me animé a escribir acerca de la obra de Borges; en el libro de Vargas Llosa lo descubrí dicho de la mejor manera posible: “Ninguna obra literaria, por rica y acabada que sea, carece de sombras. En este caso de Borges, su obra adolece, por momentos, de etnocentrismo cultural. El negro, el indio, el primitivo en general aparecen a menudo en sus cuentos como seres ontológicamente inferiores (…) Como para T.S. Eliot, Papini o Pío Baroja, para Borges la civilización solo podía ser occidental, urbana, casi casi blanca. El oriente se salvaba, pero como un apéndice, filtrado por las versiones europeas de lo chino, lo persa, lo japonés o lo árabe. (…) es ésta una limitación que no empobrece los demás admirables valores de la obra de Borges, pero que conviene no soslayar dentro de una apreciación de conjunto de lo que significa su obra. Una apreciación que acaso sea otro indicio de su humanidad, ya que como he repetido hasta el cansancio, la perfección absoluta no parece ser de este mundo, ni siquiera en obras artísticas de creadores que, como Borges, estuvieron más cerca de lograrla”, listo, lo dijo Mario Vargas Llosa.


Para cerrar este artículo también coincido con Vargas Llosa cuando aclara: “Muchas veces lo he releído y, a diferencia de lo que me ocurre con otros escritores que marcaron mi adolescencia, nunca me decepcionó; al contrario, cada nueva lectura renueva mi entusiasmo y felicidad, revelándome nuevos secretos y sutilezas de ese mundo borgiano tan inusitado en sus temas y tan diáfano y elegante en su expresión”. Sigamos leyendo y releyendo a Jorge Luis Borges.





Borges también leía Playboy


Cuando era adolescente perdí la inocencia con una revista Playboy; recuerdo que un compañero de curso la trajo a clases y, en el recreo, todos quedamos literalmente excitados con las imágenes de las bellas mujeres desnudas que posaban entre sus páginas. A la impúdica exhibición de las rubias se sumaba la subversión de estar mirando algo prohibido y eso en un colegio de curas salesianos era realmente arriesgado porque, si nos pillaban con las manos en el cuerpo del delito, nos podían enviar inmediatamente al confesionario o arrebatarnos la publicación para uso propio.





Años después, descubrí que Playboy no solamente traía mujeres desnudas sino también entrevistas a políticos como Fidel Castro, Yasser Arafat y Malcom X; a escritores como Kurt Vonnegut y Jean Paul Sartre; a artistas como Salvador Dalí y a boxeadores como Mohamed Ali, entre otros famosos personajes. En 1978, el primer número de la versión en español la trajo mi padre desde Madrid como regalo a mi hermano Bolívar. La última entrevista que le hicieron a Roberto Bolaño fue para la revista Playboy mexicana. Fue con Playboy que pasé de la edad del burro a la edad de la ilustración. En Bolivia, en la década de los setenta, el vespertino Última hora nos regalaba los viernes el suplemento “Semana” al que, en mi época universitaria, bautizamos como el Playboy de los pobres, porque con un peso se podía ver las fotografías de algunas de las bellezas de la revista norteamericana, aunque en blanco y negro, y leer buenos artículos de autores internacionales y nacionales.




Con estos antecedentes no fue para mí ninguna sorpresa enterarme, por la Web, que Jorge Luis Borges, uno de mis escritores preferidos, al que sus fanáticos consideran poco menos que un santo, haya leído Playboy. Me pareció que con este hecho el gran hacedor de ficciones se desquitaba de Sábato, cuando este afirmó que la literatura de Borges era buena pero que le faltaba cierto “quilombo”. Y quien afirma que Borges leía Playboy, es nada menos que Emir Rodríguez Monegal, uno de sus más grandes biógrafos y estudiosos de su vida y de su obra, quien dice que, en 1978, Borges “ganó el segundo premio en un concurso de cuentos organizado por la revista Playboy, quinientos dólares y el conejo”. Encontré esta cita en un ensayo de Edgardo Cozarinsky y luego la confirmé en otros links similares. Rodríguez Monegal, en su cronología, también da cuenta que ya Borges había participado en otros concursos literarios y que su cuento El jardín de los senderos que se bifurcan, un hermoso cuento, por cierto, fue descalificado por el jurado.

Emir Rodríguez Monegal


Me tomo la libertad de hacer la siguiente conjetura: Borges, irónico como era, eligió el juego de mezclar la ficción con lo real, en el que era experto, y como en el cuento El jardín de los senderos que se bifurcan, donde el espía protagonista asesina a un hombre con un determinado nombre para que el mensaje llegué a sus jefes, puede ser que también nos haya legado un mensaje secreto, tal vez quiso ser un playboy y las circunstancias y María Kodama se lo negaron.



El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.


Homero Carvalho Oliva



Escritor y poeta, ha obtenido premios de cuento, poesía, micro cuento y novela a nivel nacional e internacional. Su obra literaria ha sido publicada en otros países por prestigiosas editoriales y traducida a varios idiomas; poemas, cuentos y microficciones suyas están incluidos en más de cincuenta antologías internacionales, además de revistas y suplementos literarios por todo el mundo. Es autor de antologías de poesía, de cuentos y microcuentos publicadas en varios países, como la Antología de poesía del siglo XX en Bolivia, publicada por la prestigiosa editorial Visor de España y la Fundación Pablo Neruda, de Chile; así como también de selecciones personales de su poesía y de sus cuentos. Dirige las colecciones digitales de novela y microficción de la editorial española BGR y su obra es estudiada en distintas universidades de Iberoamérica.


https://wwwelmostrador.cl/cultura/critica-opinion/2024/08/31/medio-siglo-con-borges/



Mario Vargas Llosa: 'Medio siglo con Borges' | #MedioSigloConBorges #LaCulturaEnTuCasa

https://m.youtube.com/watch?v=khzjXJEFWPY&pp=0gcJCR4Bo7VqN5tD



Enlaces relacionados:










































































martes, 14 de septiembre de 2021

Gabriella Campbell: La mujer es tratada de forma diferente en todos los mundos, por mil razones diferentes




Entrevista a Gabriella Campbell: ‘La clave está en la sororidad


¿Por qué las mujeres estamos siendo tratadas de manera diferente dentro del mundo literario?

No creo que pueda responder a eso bien aquí, en apenas unas líneas (ni en un libro entero). Decir que la mujer es tratada de manera diferente en el mundo literario es hablar de que la mujer es tratada de forma diferente en todos los mundos, en todos los sectores, por mil razones culturales, sociales e históricas diferentes. El área de la literatura no es una excepción. Casi cualquier problema discriminatorio que puedas encontrar en otros entornos aparecerá aquí, inevitablemente.

¿Qué podemos hacer para apoyarnos entre nosotras?

Ya hay muchos proyectos geniales (como el propio #unañodeautoras), sobre todo en el entorno virtual y por parte de determinadas editoriales que están haciendo esfuerzos por ser más inclusivos. Pero creo que además hay dos cosas importantes que podemos hacer a nivel personal:

Hacer un esfuerzo por comprar y leer a autoras. Por supuesto que los números varían según el género literario, pero, en general, simplemente por leer el mismo número de autoras que de autores ya estaremos ampliando ventas para el sector femenino. ¡Y hay que hablar de los libros que nos gustan! Si lees una obra que te encanta, habla de ella, ayuda a impulsarla. Me sorprende la cantidad de personas que se pasan la vida criticando y poniendo verdes obras que no les gustan, pero luego no dicen ni pío de las cosas que les apasionan. Recomienda y compra: contribuye con dinero contante y sonante al reconocimiento de las mujeres cuyas obras disfrutas.

Aprender a reconocer y a levantar nuestra voz cuando encontremos casos claros de discriminación. No hablo tanto de hacer una denuncia pública en Twitter a la espera de una lapidación absurda, sino de cargarnos el miedo a hablar alto y claro cuando estemos en conversación con amigos, compañeros de trabajo, colegas del sector, etc., y seamos testigos de desprecio y condescendencia hacia mujeres que escriben. Me temo que esto sigue pasando.




¿Te has sentido discriminada en alguna ocasión por ser mujer?

¿Como persona? Mil veces. Como autora, tal vez unas pocas menos. Pero también quiero decir que los gestos más feos han venido del sector literario general. En el mundo del género fantástico me he sentido mucho más aceptada. Siempre hay detalles desagradables (abundan esas típicas conversaciones donde te «explican» asuntos en los que tú estás especializada, o esas charlas clásicas donde cualquier cosa que digas será ignorada), y creo que la condescendencia y el paternalismo están entre las cosas que más me irritan, pero por lo menos esa invisibilidad tradicional poco a poco se va modificando. Sigue ahí, ese terrible hecho de que tu palabra no valga nada por tu sexo, pero vamos a mejor, me parece a mí.

Imagen tomada de Gabriella Literaria.



¿Qué consejo le darías a una compañera que acaba de iniciarse en este mundo y lucha por publicar su primer manuscrito?

Los mismos consejos que les doy a todos los escritores que empiezan y me preguntan. He dedicado años a un blog solo para compartir lo que he aprendido de mis propias experiencias y fallos: ahí está mucho de lo que tengo que decir.

Supongo que la única diferencia es que a una compañera le diría que busque a otras mujeres que la inspiren, que lea y siga a las grandes. Saber que hay otras que han pasado por lo que tú estás pasando ayuda mucho. Cuando yo empecé en todo esto del fantástico me sentí un poco sola, porque éramos pocas chicas. Por suerte hubo gente como Elia Barceló, Marisa Cuesta, Pilar Barba  o Natalia Cervera, que participaban en diferentes ámbitos del fandom y de la literatura y que fueron una inspiración para mí.

Le pediría también que vea a otras autoras como compañeras, no como rivales, porque creo que la clave está en la sororidad. Cuando yo empecé vi una competencia malsana entre escritoras que ahora percibo mucho menos. Nos hemos dado cuenta de que la colaboración es muchísimo más eficiente.

Viendo tu blog, Gabriella Literaria, tus obras de fantasía a cuatro manos y todos los proyectos que tienes siempre en marcha, es difícil comprender como una sola persona puede sacar adelante tantas cosas, ¿cuál es tu secreto?

Bueno, hay circunstancias personales que ayudan, pero eso no lo es todo. Por ejemplo, no tengo hijos, y eso te da bastante más tiempo, pero también conozco a gente que consigue hacer el doble de cosas que yo con tres churumbeles a cuestas. En general, me interesa todo el tema de la productividad: ese estudio de qué cosas nos ayudan a aprovechar al máximo nuestro tiempo y energía para poder dedicarnos a lo que amamos y nos hace sentirnos más realizados. En el blog escribo bastante sobre todo esto y creo que es un proceso de aprendizaje continuo, siempre en evolución.

Imagen tomada de Gabriella Literaria.




Muchos de tus lectores conocimos primero tu blog y luego tus libros. Algunos, empezamos a leerte por la no ficción, ¿lo consideras un inconveniente o una ventaja a la hora de dar a conocer tus obras de ficción?

Un inconveniente ahora mismo, creo. Para mí lo más práctico sería dedicarme solo a mi plataforma de no ficción o solo a mis libros de ficción, pero es que amo demasiado esos dos aspectos de mi vida. Siempre que he intentado concentrarme solo en uno he acabado siendo infiel con el otro. Así que me tengo que dedicar al poliamor de escritora y eso es duro, porque mucha gente me sigue por el blog pero no tiene interés alguno en el género fantástico, y otra gente me sigue como escritora de fantástico, pero no tiene interés alguno en mi blog.

He publicado en Escribir Ciencia Ficción un recopilatorio de los 12 artículos que más me motivaron para escribir de Gabriella Literaria, ¿hay algún post al que le guardes especial cariño?

Unos cuantos, y no son necesariamente los favoritos de mis lectores, pero son posts que me encantó escribir y con los que aprendí muchísimo como comunicadora y como escritora. Todos los relacionados con el trabajo teórico de Umberto Eco los releo una y otra vez, por ejemplo. Pero sin duda mi favorito es el del efecto Zeigarnik  (1 ) (2). Ahora parece que todo el mundo está hablando de eso, pero en su momento fue un chispazo que surgió a raíz de un comentario de un par de líneas en internet de una mujer que mencionó que estaba estudiando sus efectos en la narrativa. Me apasionan esos momentos: cuando surge una idea y el desarrollo sale bien.

Imagen tomada de Libros Prohibidos.



¿Con qué relato de Lectores Aéreos te identificas más?

Y diente por diente. Es lo más difícil que he escrito, porque hay obsesiones personales ahí metidas que quedan bastante feas cuando las sacas a la luz. Quería reflejar esa sensación de lo grotesco sin perder una pátina estética y creo que funciona. Quería hablar de la culpa implícita en el deseo, y de la resignación estúpida ante aquello que creemos que no podemos controlar. Es un relato incómodo, violento.

Doy por hecho que 70 trucos para sacar brillo a tu novela es un genial manual en el que has ido vertiendo justo lo que ibas aprendiendo a lo largo del camino de la escritura, ¿los escritores debemos formarnos de manera continua?

¡Muchas gracias! Esto nunca acaba. No solo debemos aprender, sino atrevernos a renovarnos, evitar caer en la comodidad de lo que ya sabemos. Siempre digo que tenemos que atrevernos a explorar lo que no conocemos, aunque eso implique el riesgo de que nuestro público habitual se sienta decepcionado.

Además, llegados a cierto punto en la curva de aprendizaje, cada vez se necesita mayor tiempo y esfuerzo para mejorar un poquito, así que pueden hacer falta grandes cambios y choques para conseguirlo y no acabar acomodándonos.

Eso en cuanto a lo creativo. En cuanto a lo técnico, tenemos una lengua tremendamente compleja y rica, y cuanto más sepamos sobre ella mejor podremos utilizar las herramientas estilísticas y comunicativas que nos aporta.

¿Cuál es tu próximo proyecto literario?

Ahora mismo estoy cerrando algunos, por fin. Lectores aéreos saldrá en papel muy pronto e incluirá un relato inédito. José Antonio (Cotrina) y yo estamos con la revisión de la segunda parte del Día del dragón.

También tengo otro proyecto entre manos (aunque no es literario, sino dirigido a escritores) en colaboración con otra persona, que estoy disfrutando muchísimo. Esperamos tenerlo listo para septiembre u octubre, pero nunca se sabe con estas cosas (y me espera un verano muy completito de festivales y ferias del libro).

Lo siguiente será, probablemente, otro libro de relatos. Hay también una novela corta en el cajón, algo de ciberpunk raruno.

Ya ves que estoy ocupada. Todo se andará.


Añade lo que quieras a continuación 😀

¡Mil gracias por esta entrevista y por dedicarme el mes de abril, salá!

Mil gracias a ti, Gabriella, por tomarte la molestia de pasarte por mi humilde casa y por estar siempre ahí para tus lectores. Si hay algo que valoro de ti como escritora, es tu capacidad para llegar a nosotros y hacernos sentir queridos. Dicho esto, ya sabes que aquí en Escribir Ciencia Ficción tienes las puertas abiertas para lo que necesites. Y si encima incluye ciberpunk raruno, mejor que mejor.

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Tomada de Escribir Ciencia Ficción María del Mar Glez Gómez


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María del Mar González Gómez.

Escritora, profesora, bióloga y amante de la ciencia ficción.



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16/10/2025