Mostrando entradas con la etiqueta Amós Oz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amós Oz. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de enero de 2019

Amós Oz: Si lees una novela, adquieres una entrada a los pasadizos más secretos de otro país y de otro pueblo.





Discurso del escritor Amos Oz, premio a las letras 2007 en la ceremonia de apertura de los premios Príncipe de Asturias



Estimados Liponautas 

El pasado 28 de diciembre de 2018 falleció el escritor israelí Amós Oz . po esta razón decidimos compartir con ustedes el discurso que leyó al ganar el premio Príncipe de Asturias en el año 2007.

A continuación podrán leer el discurso en una presentación o en formato texto a secas.




La mujer de la ventana

Si adquieres un billete y viajas a otro país, es posible que veas las montañas, los palacios y las plazas, los museos, los paisajes y los enclaves históricos. Si te sonríe la fortuna, quizá tengas la oportunidad de conversar con algunos habitantes del lugar. Luego volverás a casa cargado con un montón de fotografías y de postales.

Pero, si lees una novela, adquieres una entrada a los pasadizos más secretos de otro país y de otro pueblo.


La lectura de una novela es una invitación a visitar las casas de otras personas y a conocer sus estancias más íntimas.

Si no eres más que un turista, quizá tengas ocasión de detenerte en una calle, observar una vieja casa del barrio antiguo de la ciudad y ver a una mujer asomada a la ventana. Luego te darás la vuelta y seguirás tu camino.

Pero como lector no sólo observas a la mujer que mira por la ventana, sino que estás con ella, dentro de su habitación, e incluso dentro de su cabeza.

Cuando lees una novela de otro país, se te invita a pasar al salón de otras personas, al cuarto de los niños, al despacho, e incluso al dormitorio. Se te invita a entrar en sus penas secretas, en sus alegrías familiares, en sus sueños.

Y por eso creo en la literatura como puente entre los pueblos. Creo que la curiosidad tiene, de hecho, una dimensión moral. Creo que la capacidad de imaginar al prójimo es un modo de inmunizarse contra el fanatismo.

La capacidad de imaginar al prójimo no sólo te convierte en un hombre de negocios más exitoso y en un mejor amante, sino también en una persona más humana.

Parte de la tragedia árabe-judía es la incapacidad de muchos de nosotros, judíos y árabes, de imaginarnos unos a otros. De imaginar realmente los amores, los miedos terribles, la ira, los instintos. Demasiada hostilidad impera entre nosotros y demasiada poca curiosidad.

Los judíos y los árabes tienen algo en común: ambos han sufrido en el pasado bajo la pesada y violenta mano de Europa.

Los árabes han sido víctimas del imperialismo, del colonialismo, de la explotación y la humillación.

Los judíos han sido víctimas de persecuciones, discriminación, expulsión y, al final, el asesinato de un tercio del pueblo judío.

Cabría suponer que dos víctimas, y sobre todo dos víctimas de un mismo perseguidor, desarrollarían cierta solidaridad entre ellas. Desgraciadamente las cosas no son así, ni en las novelas ni en la vida real. Por el contrario, algunos de los conflictos más terribles son aquellos que se producen entre dos víctimas de un mismo perseguidor.

Los dos hijos de un progenitor violento no tienen por qué amarse necesariamente.

Con frecuencia ven reflejada el uno en el otro la imagen del cruel progenitor.

Exactamente así es la situación entre judíos y árabes en Oriente Medio: mientras los árabes ven en los israelíes a los nuevos cruzados, la nueva reencarnación de la Europa colonialista, muchos israelíes ven en los árabes la nueva personificación de nuestros perseguidores del pasado: los responsables de los pogroms y los nazis.

Esta realidad impone a Europa una especial responsabilidad en la solución del conflicto árabe-israelí: en lugar de alzar un dedo acusador hacia una u otra de las partes, los europeos deberían mostrar afecto y comprensión y prestar ayuda a ambas partes. Ustedes no tienen por qué seguir eligiendo entre ser pro- íes o pro-palestinos. Deben estar a favor de la paz.

La mujer de la ventana puede ser una mujer palestina de Nablus y puede ser una mujer israelí de Tel Aviv. Si desean ayudar a que haya paz entre las dos mujeres de las dos ventanas, les conviene leer más acerca de ellas. Lean novelas, queridos amigos, aprenderán mucho.

Las cosas irían mejor si también cada una de esas dos mujeres leyese acerca de la otra, para saber, al menos, qué hace que la mujer de la otra ventana tenga miedo o esté furiosa, y qué le infunde esperanza.

No he venido esta tarde a decirles que leer libros vaya a cambiar el mundo. Lo que he sugerido es que creo que leer libros es uno de los mejores modos de comprender que, en definitiva, todas las mujeres de todas las ventanas necesitan urgentemente la paz.

Quiero agradecer a los miembros del jurado del premio Príncipe de Asturias que me hayan otorgado este maravilloso premio.






sábado, 15 de junio de 2013

Según Amós Oz: «No hay lugar para el aprendizaje sin la novedad»

¿Qué es ser judío?.







Autor: Fania Oz Salzberger




Fuente: Newsweek




Mi padre, Amós Oz, el renombrado novelista israelí y yo, una historiadora de las ideas, recientemente publicamos nuestro primer libro conjunto, «Jews and Words» (Judíos y palabras). Se trata de un ensayo delgado y juguetón sobre ser judío desde el punto de vista de dos israelíes laicos. Escrito en inglés, actualmente está siendo traducido a varios idiomas, incluido nuestro hebreo nativo.
 
Como «ateos de manual» vagamos a través de innumerables textos judíos, ideas y ocurrencias, dirigidos por nuestro profundo amor por la Biblia y sus numerosas descendencias literarias. Pero es también una historia profundamente política e ingresamos tranquilamente en disputas culturales. Los temas clave para nosotros son la continuidad, el individualismo dentro de la comunidad, las mujeres fuertes que se hacen oír y el poder del auto-humor.


Pero cada una de estas singularidades judías puede llegar a ser un símbolo universal para la conversación global de hoy. Todos están invitados a la mesa de la cena judía, donde los libros estaban siempre presentes, y una «irreverencia reverente» mantenía la mente abierta a nuevas ideas. Hablé con mi padre de la singularidad judía y su universalidad. El diálogo resultante no sólo se ocupa de los temas principales del libro, sino que también demuestra su argumento central: que las familias, no sólo las naciones, prosperan al «hablar de sus diferencias».


- ¿Por qué a los judíos les gustan tanto las preguntas? 


- La identidad judía está basada desde siempre en un intercambio de ideas. Habitualmente ese intercambio toma la forma inquisitiva. Cuando era niño, le pregunté a mi padre, «¿por qué los judíos siempre responden a una pregunta con otra pregunta?» Y él me respondió: «¿por qué no?». 

Los signos de interrogación son más importantes en la tradición judía que los signos de exclamación. En la Biblia no aparece ninguno de esos signos pero está llena de preguntas. Ni bien Adán y Eva comienzan a pensar por ellos mismos, se empiezan a apilar las preguntas. Algunas aún son relevantes. ¿Dónde estás? ¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Comiste del árbol prohibido? Y en el siguiente capítulo: ¿Dónde está tu hermano? Caín, el primer hombre en responder una pregunta con una pregunta dice: «¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?» «Sí que lo eres», dice la Biblia.



- Israel es una sociedad extremadamente política y tú eres un intelectual muy político. En la reciente campaña electoral tus palabras tenían peso. A diferencia del conflicto judío-árabe, los desacuerdos internos de los judíos son casi siempre verbales y no violentos. ¿Por qué es eso?
 

- Muchas veces me han preguntado: ¿cuándo ustedes, los israelíes judíos, nos van a dar una pequeña guerra civil? Después de todo, tienen sus grandes diferencias. Mi respuesta es que la guerra civil en Israel lleva ya 100 años. Pero en más de un siglo de sionismo, no más de 50 judíos fueron asesinados por otros judíos por asuntos políticos, ideológicos o religiosos. Eso incluye el asesinato del primer ministro Itzjak Rabín. Por supuesto, uno ya es demasiado. Pero habitualmente resolvemos nuestros dolorosos desacuerdos internos, no a los tiros, si no insultándonos, infligiéndonos úlceras y ataques al corazón. O sea: una tradicional batalla judía. Es preferible a los ríos de sangre y fuego con que las otras naciones resuelven sus diferencias.


- Muchos judíos ultraortodoxos considerarían a nosotros y a esta conversación como totalmente ajena a la tradición judía «real». ¿Qué les dirías?


- Cuando esa gente dice, «la real tradición judía», no tienen en mente lo vivo que está el legado judío sino que ven a un fósil. Por más de 3.000 años, la civilización hebrea y judía, en los buenos tiempos, ha tenido un final abierto a interpretaciones, reinterpretaciones y contrainterpretaciones. Un seminario multigeneracional. Muchachos brillantes fueron alentados a abrir nuevos territorios como parte de su bar mitzvá. Se esperaba que los hombre jóvenes aportaran un kidush, un pensamiento original sobre un texto antiguo. «No hay lugar para el aprendizaje sin la novedad», dice el Talmud. Nuestro árbol de conocimiento se expande en todas las direcciones, sin faltar el respeto a sus raíces. Así que la «real tradición judía» incluye a Noé, Nahmánides y esta conversación.


Amós Oz y Fania Oz Salzberger


- Un amigo no judío me decía que nosotros los judíos reclamábamos ser únicos y normales al mismo tiempo. Las escrituras utilizan el término «goy» tanto para incluirnos (originalmente simplemente significaba «nación») y excluirnos (cuando «goy» se volvió «gentil»). Isaías profetizó un futuro de paz mundial y valores universales cuyo centro sería Jerusalén. Shylock pasionalmente reclamaba que un judío es un ser humano normal, pero los judíos inflexiblemente presionaron su diferencia a través de los siglos, reforzando a los antisemitas y reforzándose por ellos a cambio. Así que quizás sea el momento de decidir: ¿Somos diferentes? ¿Somos «superiores»? O, como dice el chiste, ¿somos como todo el mundo sólo que un poco más? 


- Shylock no tiene ni un hueso - ni una libra de carne - judío en su cuerpo. Fue inventado por Shakespeare, quien seguramente nunca se cruzó con un judío. Pero la contradicción entre la diferencia por un lado y pertenecer a la sociedad humana por otro, es una falsa contradicción. La sociedad humana es una familia de otros. Es como una orquesta con diferentes instrumentos. John Donne, un contemporáneo de Shakespeare, escribió: «Ningún hombre es una isla». Y yo humildemente agrego «pero cada uno de nosotros es una peninsula». Cada cultura también es una península, mitad conectada a la tierra firme de la humanidad y la otra mitad única y excepcional.


- ¿Somos el pueblo elegido? No mejores que otros sino viejos maestros de universalismo moral, recibiendo ese papel de parte de Dios y nuestros ancestros… 


- Aunque renuncio firmemente al reclamo de la superioridad judía, pienso que el pueblo judío ha hecho oír, por generaciones, un único conjunto de voces. Perdimos soberanía, tierra y poder, pero no nuestras enormes ambiciones éticas. De hecho enseñamos un universalismo moral, pagando un terrible precio. Como dijo alguna vez el escritor judío Sholem Aleijem sobre la profundidad del sufrimiento judío y de su miseria: «Dios mío, ¿no puedes por favor elegir a otro para cambiar?»


- ¿Seguimos siendo diferentes? 
 
- Somos tan diferentes como todos.



- Pero el mundo se ha vuelto más judío, ¿no? Al menos en la reciente vuelta hacia el lenguaje, la textualidad y la conversación siempre en expansión online y offline? 


- Si ser judío significa tener facilidad de palabra, un cierto sentido de relativismo, y una medida de pluralismo con una pizca de humor y falta de confianza, entonces la respuesta es sí.


- Vamos a hablar de la paternidad: ¿hay allí un secreto profundo judío? El libro que coescribrimos que fue creciendo en la mesa familiar, tiene mucho que decir acerca de libros leídos en la mesa. Disfrutamos en las lecturas de nuestros ancestros. Proust, Agnón, Bashevis Singer, todos tenían madres que amaban los libros como tú y yo. ¿Cómo es de diferente la madre que es lectora a la madre que sólo ve televisión? 


- Todos conocemos los chistes de la madre judía que te llena de culpa. Pero en realidad, lo que los madres judías infligen en sus hijos a través de generaciones es, antes que nada, curiosidad. Los padres alientan el cuestionamiento y la excelencia, mientras las madres alimentan el asombro. Juntos, alientan la memoria y por lo tanto la continuidad.


- ¿Pueden sobrevivir los judíos laicos? Un rabino estadounidense nos contó que nuestro libro es temporal como una flor cortada porque nuestra propia progenie no va a ser leal a la tradición judía; hay que ser religioso para serlo… 


- Hay una larga lista de judíos no ortodoxos e incluso laicos, cuya progenie es ferozmente judía. Nuestra propia familia tiene al menos cinco generaciones de judíos no practicantes, seculares. Y eso no nos hizo menos judíos. El Estado de Israel fue soñado y construido mayormente por judíos laicos que creían que el judaísmo era una nación y una civilización no sólo una religión. Esperaban volverse un miembro completo de la comunidad de naciones. En el Israel actual, incluyendo Tel Aviv donde miles acaban de votar por el partido no religioso Yesh Atid, al mismo tiempo se está viviendo un verdadero renacimiento de la cultura judía antigua. Los músicos y novelistas están dialogando con los textos antiguos y medievales y lo hacen con gran estilo. En este sentido, «Jews and Words» es un libro israelí muy contemporáneo.


- Hablemos de idiomas. En el último milenio, los judíos hablaron y escribieron textos significativos en al menos una docena de idiomas. Tus padres - mis abuelos - hablaban varias lenguas europeas, pero te educaron en hebreo. A mi me educaste en hebreo pero ahora estamos hablando en inglés para lectores de todo el mundo. ¿El hebreo es demasiado marginal para el mundo actual?


- Ningún idioma es demasiado marginal para ser universal. La cultura moderna es un coro de varias voces llegando desde los cuatro rincones de la Tierra. El mundo judío habla principalmente dos idiomas: hebreo e inglés, en más o menos el mismo número de personas. Escribimos el libro en inglés intentando enviar un mensaje judío a los lectores internacionales. Cuando escribí «Cuento sobre amor y oscuridad» pensé que sólo podían entenderlo mi familia y unos pocos en Jerusalén. Resultó que el libro le habló a millones de lectores en 30 idiomas. Esto muestra que no hay una contradicción entre lo provincial y lo universal. Muchos de las grandes obras de la literatura - de Rusia, India, Egipto, Japón o América Latina - son universales precisamente porque son provincianas. En pocas palabras de eso se trata mi hebreo, mi israelismo y mi identidad judía.




20/06/2024

jueves, 13 de diciembre de 2012

"Los judíos tuvieron la desgracia de sentirse europeos cuando nadie más lo hacía"

Fuego cruzado.

Una entrevista a AMOS OZ



El escritor Amos Oz. / ULF ANDERSEN / GETTY IMAGES


ENRIC GONZALEZ

  2 JUL 2011



En la obra de Amos Oz, hombre de paz, profético y polémico, se lee la historia de Israel. Sus relatos de los años setenta reunidos en La Colina del Mal Consejo abordan los últimos meses del mandato británico. El gran escritor habla de su vida, su país y la literatura.
AMOS OZ (Jerusalén, 1939) es un gran escritor israelí y desde hace años se le propone para el Premio Nobel.

Marwan Barghouti (Ramala, 1959) es el más popular dirigente palestino y cumple cinco cadenas perpetuas por asesinato. Hace tres meses, Oz envió a Barghouti la traducción al árabe de su obra autobiográfica Una historia de amor y oscuridad (Siruela), con la siguiente dedicatoria: "Esta historia es nuestra historia.

Espero que la lea y nos comprenda mejor, como nosotros intentamos comprenderles a ustedes. Con la esperanza de encontrarnos pronto en paz y libertad, Amos Oz".


PREGUNTA. ¿Ha recibido alguna respuesta de Marwan Barghouti?

RESPUESTA. No. Ni siquiera estoy seguro de que Barghouti recibiera el libro. Yo se lo entregué a un amigo que le visita de vez en cuando, y mi amigo tuvo que entregar el libro a un carcelero. Ignoro qué hizo el carcelero. La entrevista con Amos Oz se desarrolla en su apartamento de Tel Aviv, un lugar de paso porque el escritor vive en el desierto del Neguev, cerca del mar Muerto. La única lengua materna de Oz es el hebreo, pero su inglés resulta extremadamente limpio y exacto, tal vez por herencia genética: su padre hablaba unos 15 idiomas; su madre 12 o 13. Parecía apropiado comenzar con la anécdota del libro dedicado, porque refleja en cierta forma el papel de Amos Oz en Israel: además de ser un gigante literario tiene algo de profeta y algo de polemista.

P. Esa dedicatoria provocó un enorme escándalo en gran parte de la sociedad israelí. ¿Lo esperaba?

R. Sí, por supuesto. Estoy acostumbrado a que me ataquen desde la extrema derecha y desde la izquierda radical. Suelo verme en medio del fuego cruzado, lo cual, creo, tiende a confirmar que voy por el buen camino. Esperaba una auténtica explosión de rabia por la dedicatoria. Muchos israelíes no le ven como un luchador por la libertad ni como elMandela palestino, sino como un asesino de masas.

P. Le envió Una historia de amor y oscuridad, considerada de forma casi unánime su obra maestra, que cuenta su infancia bajo elmandato británico, la guerra, el suicidio de su madre. Es una obra narrada por un niño, usted, que idolatraba a la derecha sionista y esperaba que el futuro Israel ocupara todo el territorio palestino. ¿Qué habría pensado ese niño al leer la dedicatoria?

R. Se habría enfurecido. El pequeño Amos era un tremendo chovinista. Pero también sentía fascinación por comunicarse con los otros, con los británicos, con los árabes. Quizá ese niño estaría enfadado y a la vez interesado, a la espera de respuesta.

P. Su familia procedía de Rusia y Polonia y en los años treinta se instaló en un barrio pobrísimo de Jerusalén, Karem Abraham. Usted escribió con sarcasmo: "¿Tendrá este lugar algún día alguien que lo añore?". En realidad, ha escrito casi siempre sobre Karem Abraham. ¿Lo añora?

R. Sí, claro. Añoro aquel Karem Abraham, un gigantesco campo de refugiados.

Todo el mundo mantenía una relación de amor frustrado con su país de origen y todo el mundo quería iniciar aquí algo completamente nuevo. Por supuesto, nadie consiguió iniciar nada completamente nuevo. El Karem Abraham de hoy no me interesa [ahora es un barrio de religiosos ultraortodoxos], como nome interesa Jerusalén, una ciudad de fanáticos.

P. ¿Cuál era el ambiente entonces?

R. Acababa de ocurrir el Holocausto. La incertidumbre era absoluta. Mucha gente pensaba que cuando los británicos se fueran, los árabes nos matarían a todos. Al mismo tiempo había grandes expectativas, de nivel mesiánico: todo iba a cambiar si un día existía el Estado judío; todo iba a ser más elevado, más noble.

Soldados israelíes en Jesusalén Este, en 1993. / LARRY TOWELL / MAGNUM

P. Y usted, el niño ultranacionalista, ¿qué expectativas tenía?

R. Esperaba a que se fueran los británicos para que llegara la guerra. Me parecía muy excitante. Imagínese: no ir a la escuela, pasar los días entre tanques y cañones...

P. ¿Cuándo descubrió lo que es realmente la guerra? ¿En 1948, cuando la vivió de niño? ¿En 1967 y 1973, cuando la vivió como soldado?

R. Entendí para siempre lo que era la guerra en 1948, cuando la Legión Árabe de Jordania cercó la zona judía de Jerusalén.

Fueron meses de hambre y sed, bajo constantes bombardeos. Entonces vi por primera vez un cadáver en la calle, y otro, y otro...

P. En España se publica ahora La Colina del Mal Consejo, un libro de relatos que usted escribió en 1974 y que aborda, desde la ficción, la misma época y los mismos acontecimientos que Una historia de amor y oscuridad (2003). ¿Pensaba entonces que algún día iba a ser capaz de relatar su infancia en primera persona?

R. Sólo pude escribir Una historia de amor y oscuridad hacia los 60 años. Sólo entonces pude hacer las paces con mis padres. Durante mucho tiempo sentí demasiada furia contra ellos. Pero llegó el momento en que, por edad, podían haber sido mis hijos. Y logré contar mi historia.

P. La Colina del Mal Consejo [así se llamaba el lugar donde tenían su cuartel general los británicos] es ficción; aunque el pequeño Uri que enlaza los tres relatos es casi idéntico al pequeño Amos Klausner [el escritor cambió su apellido al romper con su padre] y ambos hacen las mismas cosas, por alguna razón parecen personas distintas.

R. Son niños con idéntica biografía que viven en el mismo barrio y hacen las mismas cosas, pero no son el mismo niño.

P. Escribió La Colina del Mal Consejo poco después de combatir en la guerra de 1973. ¿Influyó la guerra al pensar los relatos?

R. No, creo que no. Lo que ocurrió fue que al volver a mi vida como civil percibí que el recuerdo de los años treinta y cuarenta se estaba perdiendo. La mayoría de la población estaba formada por jóvenes e inmigrantes recientes que no vivieron aquella época. Y sentí la necesidad de hablar sobre esos años, de hablar sobre una Jerusalén que ya no existía. Me dedico a eso, a contar historias.

P. El tercer relato del libro, 'Nostalgia', es profundamente triste.

R. El protagonista es un hombre que va a morir, justo en vísperas de un momento histórico. Sabe que algo grande va a ocurrir y sabe que él no lo verá. Era muy importante paramí describir la vida desde el punto de vista de alguien que está a punto de perderla. Un hombre amable, filosófico, un doctor rural. No es fácil escribir sobre un buen hombre. Los grandes personajes literarios son perversos.

P. Don Quijote no es perverso.

R. De acuerdo, pero está loco. Corrijo mi afirmación: es muy difícil escribir sobre hombres buenos y cuerdos de forma convincente, sin caer en el sentimentalismo o la moralina.

P. El protagonista de 'Nostalgia' es un judío llegado de Viena que acaba de asistir a la destrucción de su mundo.

R. Es un europeo furioso con Europa que intentamantener un pequeño enclave europeo enmedio de Jerusalén, en el corazón de Oriente Próximo. Eso es lo tragicómico del personaje: que cuando Europa enloqueció, él trató de preservar un pedacito de ella en un lugar tan imposible como Jerusalén. Mis padres eran como él. Los judíos tuvieron la desgracia de sentirse europeos cuando nadie más lo hacía. Ahora es común, los europeos se sienten europeos. Hace 80 años eso no ocurría. Sólo eran europeístas los judíos, y por esa razón se les acusaba de cosmopolitas y antipatrióticos. Fue una triste historia de amor. Los europeos expulsados violentamente de Europa en los años treinta tuvieronmás suerte que los que se quedaron, porque a esos se les exterminó en los cuarenta.

P. Sus padres hablaban ruso, polaco y yídish entre ellos. Con usted, en cambio, sólo hablaban hebreo. ¿Cómo se siente uno cuando se le considera uno de los creadores de un lenguaje, el hebreo moderno?

R. Ese honor corresponde a la generación anterior a la mía. Cuando yo empecé a escribir, el hebreo moderno era ya un instrumento utilizable.

P. Utilizable, pero envarado: era un idioma religioso.

R. Admito tener la sensación de que puedo legislar sobre el idioma. Incluso a veces me permito inventar nuevas palabras, cierto.

P. Y ahora existe una generación de jóvenes escritores que...

R. Que va más allá, que construye una lengua aún más coloquial, más ágil, más popular. La evolución del hebreo clásico al moderno es rapidísima. Lo que en otras lenguas ha supuesto un proceso de varios siglos, para el hebreo han sido unas pocas generaciones. La distancia entre Miguel de Cervantes y Gabriel García Márquez, en términos hebreos, es de 120 años.

P. Usted ha contribuido de forma fundamental a esa evolución acelerada. Pero también ha vivido toda la historia de Israel, y esa historia, llena de virajes imprevistos, se percibe en su propia biografía: del niño derechista y belicista al adulto fundador de una organización como Paz Ahora. ¿Se refleja eso en su literatura?

R. Por fuerza. Cuando nací, la comunidad judía en este país era de apenas 400.000 personas. Ahora está cercana a los seis millones. Cuando nací el hebreo era hablado por muy pocos. Ahora lo hablan todos los israelíes. Cuando era un niño, el futuro era absolutamente incierto. También ahora lo es, pero de forma distinta. El futuro, antes, era muy amenazante. Cuando era un muchacho, nadie en el mundo reconocía el derecho de los judíos a tener un Estado propio. Ahora ese derecho está reconocido por una gran mayoría; con reservas, con críticas justas y con las que yo en parte me identifico. Cuando era un niño flotaba un gran interrogante sobre nuestra propia supervivencia. Sí, he vivido historia. He luchado en dos guerras, en la de 1967 y la de 1973. Fueron experiencias amargas para un hombre de paz como yo. He visto el primer tratado de paz, con Egipto, algo que consideraba casi imposible. Pero no escribo sobre la historia de Israel. Yo escribo siempre sobre familias. Muy a menudo sobre mi propia familia. Si me pide que defina sobre qué escribo en una sola palabra, diré "familias". Si me permite dos palabras, diré "familias infelices".

P. Pero a través de esas familias vemos Israel.

R. Porque entendemos la historia a través de la literatura. Para entender la Inglaterra isabelina no leemos documentos oficiales, sino a Shakespeare. Para entender la Rusia del siglo XIX leemos a Tolstói o Dostoievski o Chéjov.

P. Ya existe Israel. Es un país fuerte y reconocido. ¿Aún hace falta sionismo?

R. El término "sionismo" puede significar cosas muy diversas. Para mí significa algo muy simple: que los judíos que se consideran parte de un pueblo tienen un país propio. Ese es mi sionismo y no ha cambiado desde que era un niño. Entonces era maximalista en cuanto al territorio, creía que necesitábamos mucha tierra, y ahora ya no. Cuando era un niño creía en la necesidad de derrotar al enemigo, ahora quiero hacer la paz con él. Pero lo básico permanece igual.

P. El proyecto sionista está cumplido.

R. Sí, y precisamente por eso resulta decepcionante. Los países nacen por la historia, por la geografía, por la política, por la demografía. Este país, en cambio, nació de un sueño. Y cualquier cosa soñada está condenada a decepcionar. Cualquier sueño se estropea cuando se hace realidad.

P. Entonces, ¿por qué sigue usted proclamándose sionista?

R. Mientras exista alguien en el mundo que cuestione el derecho de Israel a la existencia, hará falta sionismo. Cuando se nos acepte como se acepta que los holandeses pueden vivir en Holanda y los noruegos en Noruega, podremos hablar de otras cosas.

P. ¿Cree que es común en el mundo cuestionar la existencia de Israel?

R. Israel es como un hombre que camina por una cuerda floja a más de cien metros de altura. Una multitud mira desde abajo, esperando en secreto que el hombre caiga. La multitud que mira puede considerar el espectáculo terrible, emocionante o magnífico, pero nadie cree que vaya a durar mucho. Creo que el subconsciente delmundo, tanto amigos como enemigos, nos contempla de esa forma.

P. Al menos usted estará convencido de que Israel durará.

R. No, no estoy convencido. La historia es caprichosa.Mucho depende de que seamos inteligentes y realistas. Por fortuna para los judíos, por primera vez en miles de años nuestro destino depende de nosotros.

Si los alemanes de Hitler querían matarnos, nos mataban; si los españoles de los reyes Católicos querían expulsarnos, nos expulsaban. Durante muchos siglos fuimos objetos, ahora somos sujetos: una gran diferencia. Evidentemente, eso no significa que no podamos buscarnos la ruina. Lo que significa es que, si eso ocurre, será nuestra responsabilidad, no de otros.

P. ¿Se siente usted confortable en una sociedad como la israelí?

R. Me cuesta decir "nosotros" cuando hablo de los israelíes, pero por alguna razón me siento confortable aquí. Me gusta Israel incluso cuando no me gusta. Esto no es un país, es una colección de discusiones feroces. Ocho millones de ciudadanos, ocho millones de primeros ministros, ocho millones de profetas y mesías. Todo el mundo conoce las respuestas, todos gritan, nadie escucha. Yo escucho a veces, es mi forma de ganarme la vida. La gente de fuera tiende a pensar que los israelíes están divididos por el futuro de los territorios ocupados, o por los asentamientos en los territorios. No, los israelíes están divididos por todo.


Tomado de El país


Puede leer las primeras páginas de La colina del Mal Consejo pulsando aquí


Enlace Relacionado:





26/06/2024