Arco de entrada al psiquiátrico de Bárbula. Actualmente es el arco de entrada de la Universidad de Carabobo
Estimados Amigos
Hoy tenemos el gusto de regalarles este texto del escritor y médicoPedro Téllez que nos entristece. Lo que leerán a continuación muestra la esquizofrenia cultural que padece nuestra Universidad de Carabobo frente a los libros. Téllez nos pone al tanto de como la UC destruyó la Biblioteca del departamento de salud mental sin derramar lágrima alguna, ademas de ponernos al tanto de la destrucción por los pobres criterios bibliotecarios que se manejan en el alma mater carabobeña.
Curiosamente este triste suceso es muy similar al que hace algunos años se dio en el estado Miranda cuando Diosdado Cabello fue gobernador y que reseñamos en este blog en la siguiente entrada:
También podemos citar el triste papel que la gobernación de Francisco Ameliach ha tenido desde que asumió al cargo. cuando se perdieron libros de gran valor en la biblioteca de la Casa Paéz cuando defenestraron tristemente a Luis Ovalles Urriolay el cierre de bibliotecas públicas y el triste estado de la biblioteca pública central Manuel Feo la Cruz como expusimos en esta entrada: Reflexiones Urbanas. El paro atravesado
También le participamos a todo ustedes que este texto fue publicado en el diario Notitarde y que fue victima de la censura. El articulo salió publicado en la versión papel, era demasiado caro recogerla, pero en la versión web del diario solo duro una hora colgado. Desde las 12 am hasta la 1:00 am del día 23 de octubre. Verifiquen entrando a la sección Lectura tangente pulsando aquí y vean que este brilla por su ausencia
Por estas razones decidimos compartir con ustedes este texto porque es necesario defender el patrimonio cultural de nuestra localidad.
Venimos de la Universidad de Carabobo y a la Universidad de Carabobo vamos,
nunca hemos dejado de ser estudiantes, de pre o post grado, por eso nos duele
escribir las líneas que siguen. En realidad, la Universidad no es una sino dos:
Hay la universidad Dra. Jekyll y la universidad Sra. Hyde, (recordando a
Stevenson). La Universidad de Carabobo Dra. Jekyll organiza
la FILUC: 17a Feria Internacional del libro. Universidad de Carabobo Sra. Hyde replica: “Bibliotecas
en la mira (y con el dedo en el gatillo)”. Mitad Ariel, mitad Calibán.
Esta edición junto con el original francés fue destruido
En las recientes
vacaciones de agosto se destruyó la totalidad de la biblioteca del Departamento
de Salud Mental de la Universidad de Carabobo: mas de 10.000 valiosos libros reciclados
como papel o algo peor, solo dejaron los esqueletos de una docena de estanterías
metálicas: Ya no están los tomos de La enciclopedia Latinoamericana de Psiquiatría,
ni clásicos de la fenomenología, primeras ediciones de Philippe Pinel del siglo de las
luces, fundador de la psiquiatría, o los traducciones de Freud, Kraepelin, sus
re fundadores; la tesis de grado en su original del médico y nuestro primer
critico literario Jesús María Semprum, primeras ediciones de Sardio, y del Techo de la Ballena, libros de Antonin Artauddedicados a José Solanes. En fin: una maravillosa mezcla de psicología, sociología y literatura,
una biblioteca que era cuatro bibliotecas, tirada a la basura.
Un libro de 1804 destruido por la Universidad de Carabobo.
Este crimen,
cuyos autores intelectuales son las autoridades, ocurrió exactamente un mes
antes de la 17ª Feria Internacional del libro cuyo tema central son las
bibliotecas.
La Universidad de Carabobo Dra. Jekyll publicó los
ensayos de Fernando Báez. Empieza: “Los intelectuales han sido los más grandes
enemigos de los libros”. Desde ya discrepamos.
En el caso de la “Universidad de Carabobo Sra. Hyde”
ha sido producto de la ignorancia,
desidia, falta de universitas. No se
debe a ningún mito apocalíptico o biblioclastia. Recordamos otros antecedentes:
La extinta biblioteca “Boris Zerpa” de sociales de la Facultad de Educación, allí se botó entre otros la
colección completa de los ERANOS yearbooks, desde los años treinta hasta los
últimos números en los ochenta, (lo que no hizo la Segunda Guerra), también desapareció
con todos sus volúmenes la biblioteca de geografía “Ramón Tovar” de la misma facultad con el pretexto
de la mudanza; así en 2006 (el mismo año de edición de la Hoguera de los
Intelectuales) se purgó de libros marxistas o sobre la Teoría de la Dependencia
la biblioteca de la Facultad de ciencias económicas y sociales FACES, no por su contenido o herejía sino por viejos o con
hongos. Nos quejamos de que no hay Biblioteca Central: está en el vacio dejado,
donde hoy brillan por su ausencia los miles de libros desaparecidos en estos
últimos diez años, década de la decadencia.
Hay héroes tras los estantes,
hombres y mujeres que crean bibliotecas, las hacen crecer y cuidan. Fue el caso
de la biblioteca del Departamento de Salud Mental y se debió al esfuerzo de sus
profesores. Lo privado se hizo público: Los libros del poeta y médico Rómulo Aranguibelque perteneció a Sardio fueron donados por sus hijos a través del
Dr. Vicente Pontillo y el Dr. Efraín Sedek. Por eso llevó su nombre la Sala. La artista
Rosalia Solanes entrega la biblioteca médica de su padre José Solanes, fundador del
Departamento, así como los hijos del Dr. José Mata de Gregorio del Hospital Vargas lo hicieron
con la suya. Manuel Matute de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría y último presidente de la celebre peña cultural la República del Este aportó ejemplares de gran valor histórico, por intermedio de los doctores
Carlos Rojas Malpica y Néstor de la Portilla. Esto es importante: buena parte de los
libros se trasladó de Caracas a Bárbula en reconocimiento a la trayectoria
humanística de la Escuela de Valencia, que es como se conoce a la tradición carabobeña
de los estudios psiquiátricos. Colaboraron también con sus propias publicaciones.
La doctora Isabel Téllez se ocupó en sus últimos años de la clasificación. En
los espacios de la biblioteca se escuchó charlar (oportunidad de oír a los que
leemos), a Jean Garrabe, José María Poveda, Caupolican Ovalles, Adriano González León, Francisco Alonso Fernández, Sergio Villaseñor entre otros ilustres
visitantes que elogiaron la calidad de la colección. Eso no fue en vano. No podrán
quemar la impronta que deja el papel, la marca de agua de Henry Jamesleído
semana a semana en esa biblioteca, en los tiempos libres entre clase y clase, Los Papeles de Aspern, el Arte de la Novela, la Otra Vuelta de la Tuerca, La Lección del Maestro que cambiaron mi vida y me hicieron mejor médico. Tampoco
podrán borrar la imagen de mi padre profesor leyendo como un estudiante mas,
tomando notas -lo veía sin que me viera-
en una de las mesas de la maravillosa
Biblioteca del Departamento de Salud Mental.
"Cualquiera que revise la corta historia de Internet verá que el 40% de su información ha sido desechada, borrada, alterada o intervenida".
Entrevista al escritor venezolano Fernando Báez
Entrevista con Fernando Báez
4 de mayo, 2010
Tercera Información Por Rubén G. Herrera Historia
universal de la destrucción de los libros (2004) es una de esas
lecturas que cambian tu concepción de la historia, sociológica,
antropológica, humanística, o simplemente del ser humano en el mundo,
por la imposición arrasadora de esa lacra que es el pensamiento único,
ese mal que invade la tierra como si hablásemos de una desertización
autoimpuesta por la naturaleza. Como excusa para arrancarle unas
palabras a su autor, aprovechamos esa impotencia tras la lectura para
retomar algunos aspectos abordados en el libro, y diversos enfoques de
necesaria actualización. Este inmenso hombre borgiano de las letras
decidió, o tal vez le vino encima, esta imposible tarea de defensa del
texto escrito. Además, ha sido recientemente el Día del Libro en
España, y caprichosamente más que periodísticamente, quería hacer este
particular homenaje a “las inmortales”. — - Usted cultiva la intrahistoria en su estado más puro: los libros perdidos. Me
ocupo de la destrucción cultural, en sus distintas formas: memoricidio,
biblioclastia, etnocidio, aculturación, transculturación, iconoclastia.
Se trata de expresiones de cómo se vulnera la institucionalidad de la
memoria en la historia y personalmente siento mucho interés por las
causas de este fenómeno y sus consecuencias. De los libros perdidos
tengo un interés incluso desde mi infancia, pues fui víctima de una
inundación que destruyó la biblioteca de mi pueblo natal en San Félix,
Venezuela: mi primer recuerdo de libros son volúmenes que flotaban en
las aguas del gigantesco río Orinoco para luego hundirse sin remedio.
-
¿Cabe éticamente distinguir la naturaleza destructiva del ser humano
(no necesariamente vista como negativa, si no por ejemplo purificadora)
con la destrucción funcionalizada e interesada de la verdad? Hay
varios componentes en la agresión simbólica: la apropiación y conversión
de cualquier símbolo de identidad que legitime el poder o la autoridad.
Desde el paleolítico, el gesto más representativo era la destrucción
del bastón de mando del jefe de un clan, la destrucción de sus ídolos y
se mantuvo la idea de una violencia en la que se ponían todos los
elementos de destrucción que posee el hombre al servicio de un proyecto
cultural de subordinación e imposición. Aquí predomina una ética
periférica: el único centro convalida sólo la dominación de los
adversarios. - ¿Cuánto tiempo le ha llevado la escritura de un libro de historia universal? Han sido 10 años de ardua labor. -
¿Cree que cualquier medio de comunicación libre debería ser consciente
de que la destrucción (voluntaria, no natural) de la cultura es posible
por activa y por pasiva, y que deberían actuar en consecuencia? No
sé si hay conciencia de este mal, porque lo coyuntural ha devorado lo
necesario: nunca antes hubo tanto peligro como ahora de que el contenido
de la libre comunicación pasara a manos de los nuevos instrumentos de
destrucción que operan hasta niveles subliminales. Todos los días hay
operarios de la amnesia que intentan convencernos de que estamos
equivocados porque el pasado fue otro distinto del que conocimos. El
memoricidio perfecto hoy es impecable, no deja rastros, se hace con el
empuje transnacional de la espontaneidad y el evangelio de la comodidad y
la autoridad. - ¿Ha avanzado nuevos datos sobre el expolio cultural en Irak? Por
desgracia, sí. No hay presupuestos nacionales en Irak que contribuyan a
la preservación del patrimonio cultural nacional, hay mucha desidia,
luchas internas entre agrupaciones culturales, y presión de fundaciones
privadas internacionales que intentan definir los proyectos y
estrategias de formación del personal y de las instituciones. En el caso
de los asentamientos arqueológicos, casi 100.000 en todo el país,
siguen los saqueos y ha aumentado el tráfico ilícito de piezas antiguas
que utilizan Kuwait para sacar los productos hacia EEUU y los mercados
negros del arte. Los museos siguen en una situación de reapertura
ocasional, con riesgos inconcebibles, además del número de funcionarios
culturales y académicos asesinados.
- ¿Qué ha descubierto en los
últimos años, que pudiera añadir en una nueva edición de su Historia
universal de la destrucción de los libros? El volumen siguió
creciendo porque las traducciones me han animado a escribir con más
detalle sobre temas como la hoguera de Savonarola, las grandes
catástrofes de libros en China, los estragos por terremotos y causas
naturales, y he ido revisando numerosa bibliografía mejor documentada
sobre la inquisición y sobre las purgas ideológicas en el mundo. Además,
pasar tanto tiempo en el mundo árabe me ha proporcionado elementos de
juicio más minucioso sobre el gran daño que provocaron los mongoles en
sus invasiones en el siglo XIII. En Siria, vine a descubrir una red de
distribución de libros que iban directo a España y se perdió como
consecuencia del desmantelamiento de esas organizaciones libreras.
Conocer de cerca los archivos y bibliotecas de Mesopotamia, visitar Ebla
me ha dado una mejor idea de las primeras bibliotecas del mundo. -
Somos conscientes de que no es fácil resumirlo pero, ¿cómo ve el
impacto de los medios de comunicación internacionales sobre la realidad
venezolana? ¿Es un intento de las multinacionales de minimizar la
memoria de una revolución? Ninguna interpretación que pase por el
tamiz del apoyo empresarial es inocente. En medio de una crisis como la
que viven las potencias industriales del mundo, es obvio que el caso de
Venezuela genera ataques extremos porque las élites financieras no
soportan, no toleran las alternativas contrarias a su visión acumulativa
e irresponsable. Si uno se dedica en una sala situacional a estudiar
los cinco principales proyectos mediáticos actuales, uno observa cosas
extrañas: rescate del sacrificio como valor olvidado de salvación
económica, identificación de los adversarios con terrores extremos o
crímenes administrativos, fabricación de criterios desechables de
autoridad moral, negación de toda diversidad que no admita el consenso
occidental financiero y dentro de este contexto lo que llamaban los
romanos damnatio memoriae o condena de la memoria de todo lo que no
suponga la admisión de la equivalencia voto y rating. Hay una labor
importante en la construcción de una idea de que los países exportadores
de petróleo son islámicos, socialistas o anti-occidentales porque no
quieren regalar sus recursos como lo hacían 60 años atrás. - En
una guerra, mueren civiles, soldados, se producen los hipócritas “daños
colaterales”, expolios, torturas… pero también hay muchas acciones
ilícitas que no se mencionan. Se sobreentienden violaciones de los
derechos humanos pero ¿por qué especialmente cuando se destruyen libros
no hay una crítica internacional que denuncie tales actos? ¿Por qué no
una ONG de defensa exclusiva de los libros? Porque se han
separado las dimensiones criminales del genocidio y memoricidio, lo cual
es un error. El poeta Heinrich Heine supo en el siglo XIX que quemar
libros y asesinar personas son actos muy próximos, cuyas fronteras son
ambiguas. En el fondo, sin embargo, el Derecho Internacional tiene una
importante tarea de estimular legislaciones más severas contra la
destrucción cultural y tengo la esperanza de que la UNESCO propicie un
debate sobre este asunto donde se den los primeros pasos en la dirección
donde países como Francia y Estados Unidos no teman asumir nociones
como etnocidio y saqueo cultural, devolución de objetos culturales e
inventario de los bienes culturales destruidos en los últimos 200 años.
Se habla dePatrimonios del Mundo, pero una categoría de Patrimonios
Perdidos del Mundo abriría la posibilidad de un catálogo de la riqueza
simbólica que no conservamos, incluso creo que bastaría con
descripciones porque decenas de naciones han perdido la mitad de sus
legados históricos. Sí hay varias organizaciones no gubernamentales que
se ocupan de los libros: hay muchos bibliotecarios haciendo grandes
proezas todos los días sin presupuesto. Pero requieren mayor apoyo
social.
Heinrich Heine
- El libro electrónico o e-book hará más fácil el uso y
consumo de libros, pero ¿hará también más fácil su posibilidad de
destrucción? Hay nuevas vías de destrucción: las mismas
tecnologías que contribuyen con la digitalización son vulnerables de
manipulación y eliminación. Cualquiera que revise la corta historia de
Internet verá que el 40% de su información ha sido desechada, borrada,
alterada o intervenida. El libro electrónico traduce el estado de ánimo
cultural, es la reivindicación del paso nuclear que se dio en la
Biblioteca de Alejandría, pero bastaría un virus o la desactivación de
la red por razones militares para dejarnos en el umbral de los límites
de la globalización del conocimiento. - Usted es experto en la
manipulación y la impunidad de la memoria. En España, el tema del juez Garzón a juicio y la inútil Ley de Memoria Histórica están trayendo
titulares polémicos cada día. Si en Alemania hoy cualquier juez podría
abrir una investigación sobre el nazismo, ¿por qué cree que en España no
se puede hacer lo mismo con el franquismo? La memoria puede ser
una herida abierta en la historia de los pueblos, incluso un rasgo de
identidad. Donde uno encuentra traumas, es difícil el consenso, como
sucede con Palestina e Israel, el problema Armenio o el Kurdo, pero no
hay que perder de vista que todo esto tiene responsables y
corresponsables. Sabemos que hay grupos interesados en la amnesia de los
españoles, porque están acostumbrados a estos agujeros negros de la
memoria del país, han sido los privilegiados de la transición, agentes y
cómplices de la banalización de los severos problemas de derechos
humanos ocurridos durante décadas y décadas, hablo de personajes de
izquierda y derecha que contribuyeron al estado de impunidad que se ha
vivido y con el que desgraciadamente todavía se vivirá un tiempo más. En
la trama de complicidades hay que reconocer que influye el chantaje: se
hace pensar que todavía la democracia no está madura y podría
sobrevenir la división de España. Pero le digo que esta lucha deja claro
que no hay democracia donde no hay justicia y tampoco hay democracia
sin la democratización de la memoria colectiva. La unidad de España sólo
se conseguirá por medio de la dignificación de su memoria histórica. -
¿Estamos hablando de una funcionalización de la memoria de acuerdo a
unos intereses, aún más allá de cómo se cuenta la historia (la cuentan
los vencedores) y cómo se omite? Usted habla a menudo de
“transculturización”. Sucede en todos los países y a todos los niveles?
Lejos de los objetivos militares, ¿es un mal de la época contemporánea? Todas
las culturas han dividido el mundo en “nosotros” y “ellos”. A partir de
este elemento han avanzado o retrocedido, exportando e imponiendo su
sentido y su visión de la representación del poder. La transculturación
es un proceso que puede ser lento o rápido de sustitución del marco de
una cultura por otra, en una forma parcial o total: lengua, ideología,
monumentos, rituales, costumbres. Es un mal de todos los tiempos, pero
hoy opera lo que se conoce como nueva vulgata planetaria: hegemonía y
homogeneidad del libre mercado como paradigma de civilización.
-
¿Cuánto tiempo cree que resistirá el modelo revolucionario Venezuela?
Explicaba Ignacio Ramonet en Le monde Diplomatique cómo Estados Unidos
está cercando Venezuela paulatinamente… No lo sé. Comparto la
inquietud de Ramonet, y añado mi preocupación severa por las diferencias
internas de los grupos cercanos a Chávez, tengo la impresión y la
certeza de que hay una resistencia de pequeños sectores del chavismo con
mucha influencia que en lo profundo no desean grandes cambios, y hay
grupos que obstaculizan cualquier esfuerzo que apoye las iniciativas
populares. Le decía a una querida amiga cubana que la derecha avanza
como la maleza en la selva por las grietas que deja la izquierda en sus
hermosos proyectos. - ¿Es posible un frente internacional? Es
posible hegemonizar y organizar una resistencia internacional contra el
neoliberalismo? Algunos autores, y a mí particularmente, me gusta
denominar “Opinión Pública Internacional” a un actor internacional que
está por configurarse, y que ya ha tenido sus intentos en el
altermundismo o los grupos antiglobalización, o anteriormente en los
Países No Alineados. La crisis económica que vemos y que pone en
peligro la estabilidad de todos los países supone una oportunidad de
comprender la advertencia del sismo financiero actual. No es un asunto
retórico sino de supervivencia: o nos unimos en la búsqueda de un modelo
alternativo basado en la solidaridad y en la cooperación creativa o nos
hundimos todos, porque después será difícil contener las pandemias y
hambrunas. El descontento nos pone delante de un reto gigantesco: no es
posible hacer política en esta época sin responsabilidad social, sin una
ética donde no se confunda el estado con el modelo de ingresos, donde
la inconformidad sea algo más que la insubordinación a visiones que
ponen en peligro el futuro de la humanidad. Pensemos en el caso de
África, con 7% de las reservas mundiales de petróleo, el 45% de la
biodiversidad del mundo, 20% de las reservas de cobre, con 80 metales y
minerales básicos para la industria, pero es la región más pobre y más
dependiente: la mutilación causada por el colonialismo fue tan enorme
que impidió una rehabilitación social hasta la fecha (esclavismo,
saqueo, guerras, pandemias, etc). Hay 185 millones de pobres desnutridos
sólo en el África subsahariana, que incluye la cuna de la humanidad.
Van a morir 300.000 niños en lo que queda de este año 2010, yo me cuento
entre los que piensan que tenemos que movilizarnos solidariamente desde
ahora mismo. Hay bombas de tiempo social que estallarán en los próximos
años y tenemos que trabajar duro para evitar más injusticia y muerte
innecesaria. - ¿Qué libro recomendaría sobre todo lo que hemos
hablado (la memoria, la dictadura de la democracia, la destrucción de
los libros…)? Me gusta mucho un volumen colectivo titulado De
volcanes llena: biblioteca y compromiso social, editado por Pedro López y
Javier Gimeno Perelló. Es una obra donde todo se aborda con gran
respeto por el lector. Asimismo ha sido magnífico el trabajo
Biblioclastía de Tomás Solari, con investigaciones que pueden interesar a
todos los lectores.
- Con la era digital, los depósitos de ideas
ya no suponen un problema de espacio o de gasto de materiales. Paul
Otlet, inventor de la documentación informativa tal y como la conocemos,
sentenció, sin imaginarse algo como Internet o el cloud computing, que
«la explosión informativa no es buena para nadie» y para ello ideó un
sistema documental para los libros. ¿Es usted partidario de la
sobreproducción informativa? ¿Hacia dónde vamos en materia de
documentación? ¿Acepta la red de redes como macroestructura de
información pese al control de la red de redes por parte de cuatro o
cinco empresas? ¿Qué opina de que tal vez en el futuro toda la
información sea compartida online? No me inquieta la hipertrofia
informativa, sino el hecho extraño del silencio sobre cómo esa
información abundante pasa cada vez por menos manos que contratan o
subcontratan su almacenamiento y distribución. Ciertamente, 5 empresas
manejan el 99,7% de la información del planeta donde se reitera 45% el
mismo mensaje o imagen. Se insiste mucho en que vivimos en la sociedad
de la información, un término gestado por el sociólogo japonés Yoneji Masuda en 1981, pero casi nada se habla de los pocos países que producen
esa sobreinformación predominante de corte intermediario. La existencia
de una brecha digital tan abismal demuestra además que los usuarios
verdaderos de esa información son una minoría, aunque en teoría todos
pueden tener acceso. Si nos descuidamos, el sistema on line será
privatizado y sectorizado en una suerte de latifundismo informativo.
— Fernando
Báez es bibliotecólogo, poeta, ensayista y novelista venezolano.
Recibió el premio internacional Vintila Horia por su obra poética y
ensayística. Es autor de La ortodoxia de los herejes, El bibliocausto
nazi, Historia de la antigua biblioteca de Alejandría, Los últimos días
de Martin Heidegger. Noam Chomsky consideró su Historia universal de la
destrucción de los libros como «el mejor libro sobre este tema en mucho
tiempo». Publicado en: Tercera Información
Entrevista al escritor venezolano Fernando Báez. Por Alejandro Lavquén
Entrevista a Fernando Báez Por Alejandro Lavquén
Publicada en revista Punto Final Nº 698 (noviembre 13. 2009
Fernando Báez, venezolano licenciado en Educación y doctorado en
Bibliotecología, nos presenta su libro El saqueo cultural de América
Latina (Ediciones Debate) recientemente editado en Chile. Báez se ha
destacado por su compromiso con el rescate de la memoria patrimonial y
cultural de nuestro continente y otros pueblos. De hecho en el 2003
viajó a Irak como miembro de la UNESCO y al año siguiente publicó una
crónica de ese viaje, con prólogo de Noam Chomsky, titulada La
destrucción cultural de Irak. Sus aportes le han valido variados
reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Cultura de Venezuela y
Premio Nacional del Libro en Brasil. Actualmente dirige la Biblioteca
Nacional de Venezuela. Sobre su libro, conversó con Punto Final. En
su libro plantea que las denuncias sobre el saqueo en América Latina se
han referido, fundamentalmente, al aspecto económico, no al cultural ¿A
qué se debe esto? Ha sido el precio del memoricidio. Europa
decretó el silencio sobre este tema, lo relegó a un plano académico
irrelevante, y vemos que esta tesis triunfó. Baste observar la xenofobia
de las nuevas generaciones europeas repitiendo el profundo desprecio
que tienen por cualquier cultura que represente un desafío a sus
postulados. En América Latina somos víctimas de una educación basada en
la estrategia de la amnesia. Todos los valores que se han intentado
inculcar han obedecido a la exclusión. La destrucción de
códices y objetos de arte religioso ¿De qué manera influye en el
proceso de conquista de los pueblos originarios? En el proceso de
la transculturación, los conquistadores sentían que no bastaba con
imponer la cultura occidental o el cristianismo sino que debían borrar
todo rastro posible de las culturas dominadas, las cuales fueron
reducidas a trofeos y curiosidades. Los códices y objetos de arte
religioso representaban un peligro enorme porque eran testimonios
palpables, que animaban la resistencia indígena a la evangelización y a
la aceptación del servilismo. El mensaje era claro y sigue siendo claro:
no hay triunfo militar ni económico sin dominio cultural.
Desde
el primer saqueo cultural, ocurrido en Tenochtitlan, usted plantea que
se han perpetuado 515 años de rapiña ¿Qué opina de quienes sostienen que
tales afirmaciones son parte de una leyenda negra que exagera los
hechos? Yo creo que son el equivalente de los revisionistas que
hoy nos dicen que el holocausto ha sido exagerado. Conozco gente seria
que enloquece y se atreve a cuestionar la Shoa, un hecho firme e
innegable. Lo mismo pasa con los historiadores europeos y discípulos que
consideran una manipulación que uno se atreva a recordar episodios como
los que expongo en El saqueo cultural de América Latina, pero ninguno
ha logrado refutar uno solo de los documentos y pruebas que contiene mi
obra. No hay leyenda rosa en la historia de las relaciones de la
colonización europea en América Latina: el genocidio, el expolio, la
esclavitud y el memoricidio fueron realidades lamentables que ya nadie
puede ignorar sin complicidad. ¿Cuál es el papel de la
Iglesia en este asunto? Se lo pregunto pensando en que ésta justificaba
sus acciones en la expansión de la religión cristiana. Los
excesos de la religión han causado estragos, bien en nombre de Yahve o
Alá. No se conoce a nadie, por decir, que en nombre del ateísmo se haya
atrevido a crear una inquisición, exterminar a millones de seres humanos
por creer en algo o volar aviones para estrellarlos contra centros
financieros o políticos. Es irónico, porque los ateos deberían ser los
más radicales al carecer de frenos trascendentes, pero vemos que no es
así. En lo personal, creo que la Iglesia católica logró su meta de
expandir su proyecto en América Latina con enorme crueldad, porque los
evangelizadores fueron los mismos hombres corrompidos que denunció
Lutero durante la Reforma. Yo le diría a los lectores que detrás de la
expansión religiosa estaba el argumento económico: gran parte del dinero
de la conquista fue a parar a las arcas del Vaticano. Pensemos que el
Papa Alejandro VI donó las tierras recién descubiertas a cambio de
recibir sus tributos, que fortalecieron sin duda la estructura
eclesiástica. El proceso del etnocidio trajo la
desaparición de símbolos, lenguas y costumbres, siendo reemplazadas por
la cultura del conquistador ¿Qué ha logrado sobrevivir de las culturas
precolombinas? El inventario incluye edificaciones asombrosas
como Machu Pichu, Teotihuacán, Copán y cientos de otras construcciones
magníficas. Hay seiscientos setenta y un pueblos indígenas, como el
pueblo mapuche, un orgullo de la región. Quedan lenguas que
sobrevivieron a la hecatombe cultural como el maya o el yanomami y
otras decenas. También hoy quedan miles de objetos culturales en museos
europeos que algún día Europa tendrá que devolver a sus legítimos
dueños. Hay libros como el Popol Vuh, el Chilam Balam, poemas estupendos
que salvó la memoria oral. Por fortuna, queda un 40% que logró pasar la
criba de la aniquilación y la negligencia o las guerras de
independencia. Las elites culturales de los
conquistadores se subordinan, desde un principio, a las culturas
hegemónicas mundiales ¿Cuáles han sido las consecuencias de esto en la
formación de las distintas sociedades en nuestro continente? Ante
todo la exclusión: actuamos todavía como países periféricos que
necesitan la aprobación externa para aceptarnos socialmente. Todavía se
forman las élites para acentuar las diferencias y mantener vigente el
sistema de pensamiento y dispendio económico. Es una forma de actuación
característica del colonialismo. Hoy persiste un legado siniestro: la
segregación y la vergüenza étnica, ese pesimismo que conduce a la falta
de políticas bien elaboradas para que esta etapa acelerada de la
globalización no nos tome desprevenidos. Usted se refiere a la memoria como eje ontológico ¿Podría ser más explícito? No
hay identidad sin memoria. Uno es lo que recuerda que es. Lo que nos
hace humanos es que además de ADN biológico tenemos un ADN cultural que
nos permite compartir esperanzas comunes. En el caso de América Latina
insisto en cómo nos conforman seis dimensiones de nuestra memoria común;
1)Una memoria conflictiva común de conquista, expolio, esclavitud y
genocidio antiguo y contemporáneo; 2) Una memoria indígena geomítica y
ecológica; 3) Una memoria africana de transfiguración rítmica; 4)Una
memoria hegemónica occidental: sistema religioso, sistema económico,
sistema filosófico-ético, con tendencia ecocida; 5)Una memoria
periférica de salvación y resistencia, que justifica cíclicamente la
rebelión permanente y la revolución; 6)Una memoria negada del olvido de
nuestro pasado traumático. A partir de aquí podemos entonces discutir lo
que somos. El tráfico de bienes culturales continúa en
pleno siglo XXI ¿Ve alguna posibilidad de detener esto? ¿Existe Interés
de los gobiernos afectados por tomar medidas más eficaces y severas? Hay
poco interés justo ahora. La asociación de las bandas de traficantes de
arte con el narcotráfico, representa un problema serio. La corrupción
de todo el sistema de protección patrimonial mantiene un flujo de bienes
culturales que es un gran negocio para miles de personas que viven de
esto. En México la situación es grave, en Perú ha sido difícil detener
esta exportación ilícita porque hay un mercado gigantesco. El
saqueo cultural también ha afectado a incontables pueblos del mundo en
las últimas décadas. Palestina, Sarajevo, Irak, Afganistán, son un
ejemplo. Parece ser una historia sin fin, sobre todo mientras haya
guerras. Es una desgracia que mientras más la estudio, más temor
siento. A veces creo que esta disposición a la destrucción cultural es
una nostalgia humana por volver a la prehistoria