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martes, 16 de septiembre de 2025

Marichina García Herrero: Discutir con la pareja o con los amigos no es pelear una guerra

 



Estimados Liponautas


Hoy tenemos el gusto de compartir un video breve de,  la periodista, narradora, poeta y articulista,Marichina García Herrero donde hace un acercamiento al tan cotidiano problema de las discusiones con nuestros seres queridos.

Pueden disfrutar de sus videos en las siguientes cuentas:


https://www.instagram.com/marichinaherrero/?hl=es


https://www.tiktok.com/@marherrero_mimejoredad/video/7519598077867461901?_t=ZT-8xV5gQH0rN1&_r=1


Esperamos que disfruten del video y que visiten sus cuentas.


Atentamente


La Gerencia









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Marichina Garcia Herrero


Marichina García Herrero* / Ciudad Valencia


*Periodista, graduada en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela. Narradora, poeta y articulista. Actualmente escribe una novela basada en la Guerra Civil Española y están por publicarse sus poemarios “El éxodo que nos habita”, con prólogo del poeta José Pulido, y “Desde la vida entera”, con prólogo de José Carlos De Nóbrega.









sábado, 25 de febrero de 2023

Jay Haley: Para el estado la psicoterapia será un medio de control mientras que algunos terapeutas buscaran que las personas tengan una vida más rica

 

Jay Haley. Imagen tomada de Red Sistémica.


Estimados Liponautas

Siguiendo con nuestra política de publicar viejas entradas archivadas, hoy le hacemos llegar esta entrevista a Jay Haley.

Esperamos sea de su agrado.

Atentamente

La Gerencia.



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Entrevista a Jay Haley


Posted: 31 Aug 2012 02:35 PM PDT

 


Jay Haley falleció pacíficamente el pasado 13 de Febrero. Cofundador del Family Therapy Institute de Washington, se desempeñaba como profesor en la Alliant International University desde 1998. Fue autor de más de veinte libros y editor fundador de la revista Family Process, la primer publicación del campo de la terapia familiar. Produjo películas destinadas a la formación terapéutica junto a su esposa, la antropóloga Madeleine Richeport- Haley, con quién escribió su último libro "El Arte de la Terapia Estratégica" (2006).


Cualquier terapeuta que trabaje con un modelo determinado querría preguntarle a sus fundadores acerca de la génesis de sus ideas. Jay Haley fue uno de los pioneros del modelo sistémico y ha compartido experiencias con otros maestros originarios. En esta entrevista, mezcla de pasado, presente y futuro, se ponen de manifiesto la experiencia y cosmovisión de este gran terapeuta.


Te brindamos lector esta entrevista realizada para Perspectivas Sistémicas (**), algunos años atrás, por dos reconocidos colegas de nuestro campo, los doctores J. Linares y M. Ceberio y va como homenaje póstumo a nuestro admirado colega cuyo inmenso y rico legado vive en nosotros.


Claudio Des Champs


Claudio Des Champs




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PS: ¿Cómo supone que será la psicoterapia del próximo milenio?


JH: Creo que hay una división en la materia. Por un lado, están los que hacen psicoterapia a pedido, y son los jueces quienes determinan que la cumplan o irán a la cárcel. En este caso, el terapeuta se transforma en un agente del estado, evita que las personas perturben la paz; este abordaje representa un tipo de psicoterapia muy difundido en los Estados Unidos. Desde otro punto de vista, otra tendencia psicoterapéutica muy marcada es aquella que busca que las personas sean más felices, saludables, más interesantes, con vidas más ricas. Creo que la terapia va en ambas direcciones: el estado va a intentar utilizarla con propósitos de control y a su vez algunos terapeutas intentarán hacer una psicoterapia humanitaria, que ayude a las personas a vivir vidas mejores.


Entonces, ¿cuál será la psicoterapia del futuro?, no estoy muy seguro pero pienso que por lo que observamos hoy en día, se mantendrán y se desarrollarán estas dos tendencias. 


De cambio y poder


PS: Otro tema es el cambio. ¿Por qué o cómo cambian las personas en psicoterapia?


JH: Vaya pregunta! Creo que frecuentemente no lo hacen. El terapeuta debe poseer habilidades específicas, adquiridas en un entrenamiento centrado en una psicoterapia orientada hacia el logro del cambio. Se puede tener a los pacientes hablando de sus problemas y reflexionando acerca de sus vidas, pero no necesariamente superando los síntomas o crisis familiares. Muchas veces, creo que el conflicto se resuelve incluyendo a alguien dentro de la situación que se quiere cambiar, para así abordarla interaccionalmente, desde el marco relacional. Cuando el terapeuta observa que su consultante, por ejemplo una mujer casada, no se compromete con la terapia que se está llevando a cabo, tal vez deba introducir en la escena terapéutica al esposo e investigar si éste tiene algo que ver con el hecho de que la esposa en cuestión no se compromete con el trabajo terapéutico Creo que la inclusión de otro miembro de una familia, o como en este caso, del otro cónyuge, es lo que produce el cambio.


En mi opinión, el tema a resolver es cómo hacer ese cambio lo más rápidamente posible más que cómo hacerlo de un modo determinado. No poseo recetas acerca de cómo cambiar a las personas, pienso que depende tanto de los problemas que éstas presenten, la situación social en la que están inmersas y cuanto poder posee el terapeuta para producir cambios.


PS: Arribamos a una importante palabra: poder.


JH: ¡ Oh sí!, el poder es un tema importante y en particular el poder del estado. En los Estados Unidos, cuando un individuo consume drogas, los jueces lo envían a hacer terapia. Ellos utilizan su autoridad para decidir sobre la vida de esa persona y lo hacen a través de un terapeuta . Se ejerce mucho poder sobre los adictos, abusadores sexuales y físicos.


La Emoción en psicoterapia.


PS: Bateson escribió en algún momento que la emoción era un concepto "dormitivo"; ¿qué piensa de la emoción en terapia?


JH: Creo que es un error preguntarle a los pacientes cómo se sienten, esto sólo proporciona algún tipo de metáfora, y lo que aparece, de ese modo, es una simulación. Para que afloren los sentimientos hay que cambiar la organización de la estructura relacional. La mayor parte de las intervenciones directivas, como la paradoja, provocan emociones que el terapeuta entonces puede observar y utilizar para reestructurar las pautas interactivas, lo que terminará produciendo los cambios buscados.


Esta visión se opone a la teoría de la represión que sostenía que quién expresa su emoción cambia. De allí que a partir de tales ideas, se ayudaba a las personas a expresar sus emociones. En lo personal, no creo que eso cambie a nadie. Tal vez se modifique el modo en el las personas hablan acerca de ello, y quizás aprendan a actuar como si estuviesen enojados pero definitivamente, no estoy de acuerdo con la idea de que afectando la emoción se produce el cambio, sino más bien pienso que afectando la organización, ésta, a su vez, afecta a la emoción y produce el cambio.


El « Bateson team » de 1955 De izquierda a derecha: William Fry, John Weakland, Gregory Bateson, Jay Haley



PS: En las primeras épocas de trabajo con el grupo de John Weakland, Gregory Bateson y Bill Fry ¿se imaginaban que el desarrollo de la investigación que llevaban a cabo culminaría en una teoría tan importante como el pensamiento sistémico?


JH: No lo creo. Lo que puedo comentar al respecto es que Bateson era un antropólogo - mi esposa es una antropóloga - y una de las cosas, que caracteriza a los miembros de esta disciplina es que básicamente observan, sin intentar hacer modificaciones. Por lo tanto, Bateson no estaba interesado en producir cambios, sólo pretendía comprender el modo en el que viven, interactúan y se desarrollan los seres humanos. Entonces, dado que nosotros estábamos estudiando como hacer terapia y al mismo tiempo practicándola, no queríamos realmente cambiarla sino mas bien comprenderla. Así fue como se dio una graciosa colaboración entre todos: Bateson era tan tolerante que cualquier cosa que John Weakland y yo queríamos examinar o investigar, la hipnosis por ejemplo, él nos alentaba a que lo hiciésemos mas allá de no estar realmente interesado en hacer hipnosis pero si en el fenómeno per se (de hecho él fue el que nos presentó a Milton Erickson).


De cualquier modo, nuestro proyecto involucraba por un lado a la hipnosis y por el otro al abordaje psicoterapéutico de la esquizofrenia y a Bateson en realidad, desde su visión antropológica, no le importaba demasiado transformar cosa alguna de estas situaciones en cuestión pero si quería saber de qué se trataban.


Jay Haley con su esposa, la antropóloga Madeleine Richeport-HaleyImagen tomada de Red Sistémica.



PS: En mis estadías en Palo Alto, mi supervisor en el Mental Research Institute, fue precisamente John Weakland, ¿cuál fue su experiencia con Milton Erickson en ese viaje a Phoenix que realizó junto a su colega John Weakland?


JH: Fue una rica experiencia. Milton Erickson representaba los nuevos caminos de la psicología clínica. Fue una especie de prodigio en los años cincuenta cuando la psicoterapia atravesaba un período de grandes cambios: de ser intrapsíquica, psicodinámica, pasó a ser directiva, externa y a involucrar a familiares de los consultantes o a familias enteras. Eso precisamente hacía Erickson en aquellos días, desarrollaba un abordaje muy directivo, centrado en el cambio y en las relaciones entre los miembros de una pareja o de una familia.


Como estudiábamos el paralelismo entre hipnosis y esquizofrenia, resultaba maravilloso estudiar con Erickson, la máxima autoridad mundial en hipnosis, Examinábamos su modo de pensar la terapia y eso produjo un gran impacto sobre lo que nosotros hacíamos, lo que ,a su vez influyó en aquellos que colaboraban o se formaban con nosotros.


En 1948, Erickson no era conocido como terapeuta familiar pero figuraba en los listados profesionales como psiquiatra y counselor ( asesor o consejero) familiar. Dicha tendencia, fuertemente orientada hacia la familia, nos ayudó a trabajar sobre este tema, guiados por uno de los pilares de la terapia directiva.


Milton Erickson. Imagen tomada de Psicología y mente.




(*) Jay Haley fue uno de los grandes pioneros de la terapia sistémica. Participó en el primer grupo de investigadores liderados por Gregory Bateson y fue uno de los principales divulgadores de la terapia de Milton Erickson. Es también autor de numerosos libros de la especialidad, algunos de ellos cruciales en el desarrollo de las terapias estratégicas y directivas, entre ellos podemos mencionar: "Estrategias en Psicoterapia", "Las Tácticas de Poder de Jesucristo", "Trastornos de la Emancipación Juvenil", "Terapia para resolver problemas", "Aprender y Enseñar Terapia".


(**) Esta entrevista fue publicada en el nº 50 de Perspectivas Sistémicas Marzo/ Abril de 1998.


Tomada de Paperblog


Jay Haley interview - Family therapy development



domingo, 11 de junio de 2017

Escribir puede cicatrizar nuestras heridas



Estimados Liponautas

Hoy compartimos con ustedes esta nota que conseguimos hurgando en la red que habla de las  posibilidades curativas de la escritura.

Esperamos sea de su agrado.

Atentamente

La Gerencia


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Lápiz, papel y mercurocromo para las heridas

 

Un estudio demuestra que expresar por escrito los sentimientos acelera el proceso de cicatrización

 

Alejandra Agudo 31 JUL 2013

 

Coger lápiz y papel, o un teclado, y convertir los sentimientos en palabras es para muchos un alivio emocional, sobre todo cuando se han vivido episodios traumáticos. La escritura sirve en ciertos momentos de la vida como terapia. Esto no es nuevo, numerosos estudios realizados en las tres últimas décadas lo demuestran. Psicólogos y psiquiatras incorporan la redacción como método de alivio emocional de sus pacientes. Pero una investigación reciente de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda) ha constatado que escribir ayuda, además, a acelerar la cicatrización de las heridas físicas.

Elizabeth Broadbent, psicóloga del departamento de medicina que ha dirigido el estudio ‘Escritura expresiva y curación de heridas en personas mayores’, publicado en el número de julio de Psychosomatic Medicine, asevera que la escritura funciona como cicatrizante cuando versa sobre eventos tristes “o los sentimientos más profundos de la persona”. De momento lo han probado en adultos de 64 a 97 años. A los 49 participantes se les hizo una biopsia que dejó una herida en sus brazos, se les pidió que escribieran durante 20 minutos al día y cada cuatro o cinco días, los investigadores fotografiaron sus lesiones hasta que curaron. Una mitad relataba en un papel sus pensamientos, experiencias traumáticas y emociones, y la otra escribía sobre sus planes del día evitando mencionar aspectos sentimentales. A los once días, un 76,2% de integrantes del primer grupo ya había curado la herida, frente al 42,1% del segundo.

La explicación a este fenómeno es que “el estrés y la depresión están relacionados con una curación de las heridas más lenta”, dice el informe. “Hasta ahora solo se había investigado cómo se puede reducir ese estrés en personas mayores con ejercicio físico”, continúa el documento que apunta que los achaques de la edad pueden dificultar este tipo de terapia. Sin embargo, “una alternativa factible puede ser la escritura expresiva, que es breve, fácil de administrar y barata”, subrayan los autores. “Creemos que puede ser útil, pero para su aplicación necesitamos testar la escritura expresiva en otro tipo de heridas”, advierte por correo electrónico Broadbent.


María Ángeles Muñoz, psicóloga en una clínica madrileña, aplica este tipo de terapia a sus pacientes. “Cuando una persona está deprimida su sistema inmunológico también lo está”, explica. Por eso, cualquier ayuda para reducir la depresión, el estrés, los sentimientos de tristeza o agobio, revierte en un mejor estado físico de la persona, añade. “Con la escritura hacemos un vaciado, exteriorizamos ideas nocivas que rondan el pensamiento”, apunta.

En este sentido, ¿qué diferencia hay entre redactar y hablar? “Verbalizarlo también es importante, pero normalmente hay un interlocutor que va a intentar aconsejarnos o consolarnos. Eso no pasa cuando escribimos. En un papel, que sabemos que nadie va leer, solemos ser más sinceros y puede resultar más terapéutico. Cuando uno menciona aquello que no puede ser nombrado, se libera”, dice la experta. En estos casos en los que se relata episodios traumáticos o sensaciones negativas, Muñoz recomienda incluso tirar el papel, o mandar a la papelera de reciclaje el texto. “Si no lo haces y lo vuelves a leer, reconectas con esos sentimientos”, argumenta.


James W. Pennebaker, profesor en el departamento de psicología de la Universidad de Texas, e investigador en la materia, coincide en señalar que “saber que otros no lo van a leer hace que la persona sea menos sincera, piense demasiado en los lectores y poco en lo que verdaderamente quiere contar”. El experto afirma por correo electrónico que “escribir un blog público es probablemente menos beneficioso”. En sus primeros años de investigación, el psicólogo estaba interesado en cómo las personas que tienen poderosos secretos son más propensas a sufrir problemas de salud. Así, centró sus estudios en encontrar una manera para que la gente compartiera esos secretos. "Cuando das a las personas la oportunidad de escribir sobre los trastornos emocionales que a menudo experimentan, mejora su salud”, afirma.

“El proceso cognitivo de organizar lo que uno piensa para escribirlo, tiene un efecto calmante. Puede producir relajación física, bajada de la presión arterial, caída del ritmo de respiración y mejora del sueño, según los estudios”, afirma Nancy P. Morgan, directora del programa de Artes y Humanidades del Centro Oncológico Integral Lombardi, de la Universidad de Georgetown, en Whasington. La investigadora ha implementado la escritura expresiva en ese centro para investigar sus efectos. Para su investigación pedía a los pacientes que cada semana respondieran a preguntas tales como: ¿Qué juegos te gustaban cuando eras niño? También que escribieran sobre una persona que les hubiera ayudado a superar una crisis. “Este tipo de historias tienen un componente emocional”, explica. “Las personas que dijeron que el proceso de escribir les había ayudado a sentirse mejor respecto a su enfermedad, también reportaron mejoras físicas en las encuestas de seguimiento. La conexión entre ambos aspectos era muy importante”, subraya Morgan.

Para Nuria, de 33 años y enferma de lupus, escribir sus sentimientos, sus dolores y padecimientos en Internet fue “un alivio”. Tras un año “tumbada en el sofá, sin trabajo y hundida”, decidió relatar su historia. Lo bueno y, sobre todo, lo malo. Al principio escribía pequeñas notas en un papel a su pareja. “Me costaba comunicarme con él. Cuando tienes una persona delante y le dices lo malhumorada o dolorida que estás, piensas que te está juzgando, que no te comprende”, recuerda. Con el tiempo dio el salto a la Red con su blog Tulupuesesmilupus, aunque mantenía su identidad en secreto. Era un desahogo que la sacó de la desidia y la ayudaba a expulsar de su cabeza pensamientos oscuros. “Cuando escribes estás solo contigo mismo y te sueltas”, reconoce. Pronto ese espacio se transformó en una vía para comunicarse con otros enfermos, “personas que te comprenden y no te sientes solo”.



Muchos enfermos buscan desahogo pero también compañía en la Red. “En un diario personal me lo quedaría yo y lo que me hace bien es saber que alguien me va a entender”, afirma Paula Bornachea, de 28 años y que tiene esclerosis múltiple diagnosticada desde 2008. En busca de esa comprensión, creó su blog ‘Una de cada mil’, en el que relata cómo es vivir con su enfermedad. También forma parte de redpacientes.com, una red social para que personas que padecen distintas enfermedades conecten entre sí y cuenten sus experiencias.

Pero cuando se utiliza la escritura como terapia para superar un trauma, superar el estrés o la depresión, el profesor Pennebaker considera que “escribir de una manera rutinaria es menos beneficioso”. “Es mejor hacerlo cuando te estás sintiendo mal o tienes una herida que sanar”, opina. En un papel o un ordenador, da igual, pero preferiblemente para uno mismo y que el relato verse sobre “cualquier evento o asunto importante en la vida de la persona”.

El profesor de psicología de la Universidad de Texas ha llegado a esta conclusión tras veinte años de investigación sobre la materia, también tras el atentado del 11 de Marzo de 2004 en Atocha (Madrid). En aquel estudio, publicado junto a Itziar Fernández, profesora en la UNED, y Darío Páez, de la Universidad del País Vasco, en International Journal of Clinical and Health Psychology en 2009, concluyeron que “la confrontación de hechos traumáticos, mediante expresión tanto verbal como escrita, tiene efectos positivos sustanciales en personas con dificultades para verbalizar sus emociones”.

Las investigaciones están ahí, aunque todavía queda mucho terreno por explorar respecto a la escritura terapéutica, los expertos coinciden en señalar que, en los malos momentos, el boli y el papel pueden ser excelentes compañeros para el desahogo. Las pautas son tan fáciles como ponerse, ser sinceros y, por supuesto, no preocuparse por la gramática. Lo que importa es lo de dentro.


Consejos para la escritura terapéutica

 El profesor James W. Pennebaker, de la Universidad de Texas, ha investigado durante dos décadas cómo la escritura expresiva puede ayudar a curar heridas emocionales. Estos son sus consejos:

 

  • Buscar un momento y lugar en el que no vaya a ser molestado ni interrumpido
  • Escribir de forma continua durante al menos 20 minutos
  • No se preocupe por la ortografía o la gramática, no importa. Recuerde que lo que escriba es solo para usted
  • Escribir sobre algo muy personal e importante. Este es el momento para ello. No se quede en la superficie, sea sincero
  • Trate solo de acontecimientos o eventos que realmente pueda afrontar ahora

Tomado de El País



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12/12/2025


domingo, 19 de mayo de 2013

"Desde que nacemos hasta que morimos necesitamos que los demás nos busquen y nos ayuden a sentirnos seguros…".

En Bloomsbury, Londres existe una escuela de vida y de calor




Fachada de la Fundación Escuela de vida / Jordi Adrià


  • El filósofo Alain de Botton asegura que todos necesitamos consejo, consuelo y dirección
  • La fundación The School of Life (Escuela de vida) ha nacido en Londres para ofrecer esta ayuda


Lola Huete Machado 12 JUL 2012




Todos necesitamos ayuda. Lo afirma Alain de Botton, sentado en su oficina en Londres, ante una estantería verde mar que habla mucho de él y sus intereses. Tiene allí los libros justos agrupados por pasado, presente y futuro: lo hecho, lo que está en marcha, lo que vendrá. Sobre viajes, arquitectura, religión, literatura... Sus temas recurrentes, los que le han convertido en best seller, en estrella de la filosofía nueva, consoladora, pegada a la tierra y a nuestro tiempo. Botton lo mismo escribe de cómo Proust puede cambiar tu vida que de edificios felices en libros y columnas o documentales que produce en su empresa de nombre ilustrativo, Seneca Productions. Su reivindicación de los clásicos es uno de sus sellos.

Alain De Botton.

Hay aquí un diván para la siesta, la meditación o la derrota y objetos personales: la maqueta de un avión que le regalaron tras pasar una semana en el aeropuerto de Heathrow para uno de sus libros, fotos de sus dos hijos y dos cuadros de un roble que un pintor usa como modelo único de toda su obra. Una historia que De Botton incluyó en Miserias y esplendores del trabajo, en el que habla de las personas que hay tras lo que consumimos: quién fabrica y cómo las galletas que comemos, quién se encarga de los tendidos eléctricos del país… Un libro que cerraba con frase suya para la historia: "Dejemos que la muerte nos pille mientras hacemos algo por la vida".

Y él lo hace. En 2008, De Botton (Zúrich, 1969), ateo confeso, hijo de judíos laicos "para quienes creer en Dios tenía el mismo valor que creer en Santa Claus", abrió escuela, una empresa social al estilo de su anterior fundación Living Architecture. La bautizó como . Y nada de lo que aborda este hombre con pinta de niño bueno y look austero es indiferente desde que sorprendió con aquel Del amor, a sus 23 años. Los ventanales miran a un jardín muy British, que destaca entre el blanco de las paredes y la palidez de su piel y ojos claros. "Todos necesitamos ayuda", repite, antes de apuntar que The School of Life nació por pura provocación, en respuesta a la mala fama de ese nicho editorial llamado de autoayuda. "Muchos creen que solo los estúpidos necesitan ayuda".

La psicoterapeuta Philippa Perry, profesora de la fundación. / Jordi Adrià

Todos necesitamos consuelo

De Bottom convocó a intelectuales de amplio espectro y alta calidad para demostrar que no, que todos sin excepción necesitamos consejo, consuelo y dirección. Así nació el centro, para rehabilitar un género maltratado. Y para demostrarlo han parido una colección de seis libros, puro festín de optimismo, una suerte de canto coral a la vida, publicados ya en Reino Unido y que ahora Ediciones B trae a España. "Todos son verdaderamente realistas, ninguno te cuenta sueños imposibles", asegura. Es momento de ir a la escuela.


Llueve sobre Londres. Llueve sobre las cristaleras de The School of Life en Bloomsbury, barrio de reminiscencias literarias y espíritus a lo Virginia Woolf vagando por sus calles. En cuanto cruzas la puerta verde oliva (otra vez el verde), desaparece toda sensación de abatimiento. Todo lo que hay dentro, libros, objetos… es optimista y caldeado, tiene enfoque de superación y crecimiento personal.


Los seis volúmenes lucen en la vitrina, pequeños y sobrios. Hablan de reflexionar sobre el modo en que vivimos y nos relacionamos. De conocernos, siguiendo la máxima de Sócrates: "Una vida sin examen no merece la pena ser vivida". De aprender a "autoasistirnos" para que nuestra existencia no devenga tormento. En esta escuela asumen como línea de salida que la fiesta es la vida. Pensemos: ¿qué tiempo o época de nuestra historia no ha sido caos, cambio, desasosiego, crisis…?


Los anuncios en los tablones nos dan pistas: cursos, fines de semana colectivos y hasta sermones al estilo eclesiástico sobre valores que se dan los sábados en el teatro Conway Hall, sede de la South Place Ethical Society, donde organizan charlas tipo ¿Son los Juegos Olímpicos buenos para la humanidad? Un ambiente que remite a las sociedades civiles y antiabolicionistas del siglo XIX. Algunos recortes de prensa muestran la acogida a la escuela y retratan a la sociedad británica misma. No sex, please, we are British (nada de sexo, por favor, somos británicos), titula un periódico. "Se trata de ganar terreno a la existencia plena, gustosa, que anda un tanto perdida y sin el contexto debido entre tanta economía del desastre y dramas guerreros…", dirá uno de los autores, John-Paul Flintoff.

"Desde que nacemos hasta que morimos necesitamos que los demás nos busquen y nos ayuden a sentirnos seguros…", escribe la psicoterapeuta Philippa Perry, otra autora. En realidad, la autoayuda es inherente a nuestra cultura, es parte del mundo clásico, predica De Botton. Por eso, todo aquí está lleno de referencias a Sócrates, Platón, Séneca o Virgilio. La idea es juntarse en plaza pública a debatir. ¿Que llueve…? Ya escampará.

El pensador Roman Krznaric, también profesor en la fundación. / Jordi Adrià


Primer ejemplo


¿Que tienes obsesión por el sexo…? A equilibrar atracción y deseo ayuda el mismo Botton en Cómo pensar más en el sexo, su libro en esta colección.


Segundo.

¿Que dilapido mi tiempo en Internet y en redes sociales...?, te voy a enseñar a prosperar con el mundo digital. "No importan los dispositivos usados, sino para qué los usamos", escribe Tom Chatfield en Cómo prosperar en la era digital. Opina que los conceptos "de excelencia, análisis crítico y chispa creativa no quedarán arrumbados tan fácilmente" con Internet. Y pone de ejemplo de buen uso de las redes el caso de la ejecución del afroamericano Troy Davis en Georgia (EE UU) el año pasado. "Se leían y seguían en Twitter las reflexiones del mundo como un solo ser".

Tercero.

El periodista y escritor Flintoff, de 44 años, alto, delgado, aire a lo Hugh Grant, es de conversación apasionada sobre cualquier tema y tiempo. "Se dice habitualmente que la historia la construyen grandes hombres y así se estudia, pero no, la hacemos millones de personas al unísono", afirma. Tenemos un papel que desempeñar cada uno, hagámoslo en vez de lamentarnos. De eso va su libro, de Cómo cambiar el mundo. Flintoff recomienda las citas a ciegas que organiza la escuela para comer en restaurantes. "El menú indica el tema de conversación en la mesa. Son muy divertidas", dice, sentado en el aula de la escuela, un sótano decorado con dibujos en rotulador. "Esto no es un centro para ricos", asegura. "Se trata justo de lo contrario, de cómo se pueden hacer muchas cosas sin dinero o más allá de él".

Alumnos de la fundación con el periodista David Baker. / Jordi Adrià

Cuarto ejemplo.

Hablemos de dinero. ¿Tiene usted problemas o son más bien preocupaciones sobre él? Lo primero no depende de usted. Lo segundo sí. Y se puede controlar. Lo explica el australiano John Armstrong en Cómo preocuparse menos por el dinero, donde desmitifica que la riqueza se acumule solo por explotación. "El beneficio no es el enemigo".


Quinto.


Asuntos laborales

Turno del pensador Roman Krznaric en Cómo encontrar un trabajo satisfactorio. "No hay mayor tortura que trabajar en algo inútil y sin sentido", decía Dostoievski. "No temer al cambio", propone este experto, que ha tenido mil oficios y se vuelca ahora en el estudio de la empatía como llave del cambio social. "Decía Picasso que el arte es la eliminación de lo innecesario".

Y sexto ejemplo. Philippa Perry considera su participación en el maratón de Londres un hito en su carrera contra sí misma… "Yo era incapaz de trotar de aquí a la esquina", asegura esta mujer de gran envergadura y 54 años. Un gran reto. Sobre todo mental. En su libro titulado Cómo estar mentalmente equilibrado lo menciona a menudo.



Cómo no perderse

Perry ha hecho una gran labor sintetizando su sabiduría y la de la psicología en formato mini. Su libro trata de cómo no perderse. "Si reformamos nuestra mente, seremos capaces de reformar nuestro modo de vivir…". Nuestra alma es un carro tirado por dos caballos, que decía Platón. La introspección es de gran valor para alcanzar la serenidad. "Gracias a ella podemos averiguar qué cosas nos producen estrés del bueno y cómo, cuando este supera ciertos límites, se convierte en dañino". Y sobre todo, insiste ella en algo que todos los autores de esta escuela repiten: para crecer hay que romper la línea de confort a cada rato.

De superar esa línea sabe mucho Alain de Botton. Tanto éxito tiene The School of Life que piensa abrir franquicias, una red global de escuelas de la vida. "Al fin y al cabo, hoy día no hay tantas alternativas de consuelo… O eres profundamente religioso o estás embebido por el consumismo", dice. Lo demás es vacío. "La gente que cree en Dios es más feliz", concluye. "No estoy en contra de las religiones, tengo muchos amigos creyentes; pero me interesa lo que hay tras ellas", afirma. Su propuesta, otro libro apasionante: Religión para ateos (RBA).


Tomado de El País