En 1969 hubo una canción que puso los pelos de punta a todo el mundo,
especialmente a los sectores más conservadores: “Je t´aime moi…non plus”, del francés Serge Gainsbourg y su amante, la inglesa Jane Birkin.
¿Por qué? Por una sensual razón: esa canción sonaba a orgasmos.
Birkin, además de cantar, grabó una serie de vocalizaciones
copulatorias femeninas, conocidas popularmente como gemidos. El impacto
del tema fue de tal calibre que lo prohibieron en varios países –Reino
Unido, España, Suecia, Brasil, Italia, Polonia y Portugal- debido a su
alto contenido sexual. El Vaticano pegó el grito en el cielo, la
prohibió y hasta “excomulgó” a la disquera Casablanca por promoverla en
Italia.
En realidad,Gainsbourg primero grabó esta canción con su novia, la
actriz Brigitte Bardot, en 1967, pero ella se opuso a que el tema
saliera a la luz, sino hasta 1986.
El portal de El mundo.es entrevistó a Gayle Brewer, de la
Universidad de Central Lancashire, sobre el estudio que elaboró con
Colin Hendrie, de la Universidad de Leeds, que demuestra que los ruidos y
gemidos de la mayoría de las mujeres en el sexo son…intencionales.
“Los resultados demuestran que el momento del orgasmo y los jadeos
están disociados, lo que indica que se realizan, en parte, bajo control
consciente y se utilizan para manipular el comportamiento masculino en
beneficio de las mujeres”, dijo Brewer. “Ellas reconocen que lo que
buscan, entre otras cosas, con sus gemidos es acelerar el clímax de su
pareja y aumentar su autoestima”, explicó.
Este par de ingleses, Brewer y Hendrie, realizaron el estudio con 71
mujeres heterosexuales de entre 18 y 48 años de edad y sexualmente
activas. Se les preguntó la frecuencia de sus orgasmos, en qué fases del
encuentro sexual los tenían, su historia de pareja, la cantidad e
intensidad de sus gemidos y gritos, por qué gemían y las consecuencias
de sus gemidos.
Hay que cuidar a las nenas, en la Europa del
siglo XXI - que conjuga los dogmas de laciencia con la libertad de credo, el librepensamiento con el
pragmatismo- no se puede mostrar los muslos de las púberes, que hay mucho
Humbert Humbert suelto.
Al igual que Japón se plantea abolir la
uniformidad escolar, impuesta a finales del siglo XIX, por haberse quedado
trasnochado ante las modas fashion del mercado y la desvergüenza de lasadolescentesguiadas por los ejemplos de las “idols girls”, la Francia que bañó las calles de París con sangre de nobles se
repliega mojigata al ver lo que han hecho cinco décadas de buena alimentación
en las curvas de sus mademoiselles.
En el país de la 'liberté' y la 'égalité' la prenda
que revolucionó la moda ha pasado a ser casi una proscrita. Al menos su
uso por parte de las menores sí se ha puesto en tela de juicio
La iniciativa no escondía, en apariencia, maldad alguna: cambiar el
vaquero por una minifalda para festejar el Día de la Mujer. Pero donde
unas veían un inocente acto reivindicativo otros vieron un peligro, una
provocación y algunos incluso un gesto indecente.
¿Recuerdan a la cantante corsa Alizée y su predilección por las minifaldas?
En el país de la 'liberté' y la 'égalité' la prenda
que revolucionó la moda ha pasado a ser casi una proscrita. Al menos su
uso por parte de las menores sí se ha puesto en tela de juicio.
El pasado jueves una veintena de niñas de entre 13 y 15 años de un
colegio de Poncin (Rhone Alpes) que querían celebrar a su manera el Día
de la Mujer se toparon con el "no" de la dirección del centro.
"Llevaba una falda de flores que me llegaba por encima de las
rodillas. No me parece que eso sea una provocación. Lo que me parece aberrante es que se nos obligue a quitarnos la falda porque dicen que no podemos trabajar bien con ella", ha protestado una de las alumnas reprendidas a la radio francesa RTL.
'Proteger a las niñas'
De la simple coquetería al peligro hay una fina línea, según el
centro, que decidió intervenir para evitar posibles ataques a las
adolescentes.
Aquellos 'sesenta' de la minifalda y la revolución de la moda
"Les hemos explicado que su acto era muy loable, pero que era
preferible cambiar el vestuario para evitar que otros niños les faltaran
al respeto. Desgraciadamente, muchos las han insultado", ha defendido
el docente Thierry Gouchon a la citada radio. "Nuestra intención no era la de prohibir ni sancionar sino la de proteger a las niñas" , ha añadido.
A pesar de las palabras de sus compañeros y de las advertencias del
centro las menores no se dieron por vencidas y firmaron un manifiesto de
protesta para pedir "respeto, incluso en minifalda".
Alrededor de 80 colegialas y profesores suscribieron el texto.
Además, la asociación "Ni putas ni sumisas" también ha apoyado la acción
de las adolescentes. Desde hace años esta organización celebra en el
mes de noviembre el Día de la Falda, una jornada para reivindicar la feminidad sin complejos.
Reeducar la mirada sucia
"Es escandaloso, este tipo de actitudes hacen pensar que la provocación viene de la niña que lleva la falda. Se da la idea de que la menor es una puta",
ha protestado a Le Progress la presidenta de la asociación, Asma
Guenifi, que cree que no se trata de reprender a las niñas sino de
"reeducar la mirada de los hombres" y de abordar la relación entre ellos
y ellas. "Hay que hablar de sexismo y luchar contra los prejuicios" , ha dicho.
No se trata de la primera vez que un centro educativo llama la
atención a una de sus alumnas por enseñar nalgas. El pasado mes de junio
otro colegio de Seine et Marne, en la región parisina, también causó
controversia al llamar al orden a una colegiala por llevar una falda demasiado corta.
Según un sondeo del Observatorio Orange Terrafemina, el 83% de los padres encuestados apuestan por prohibir los uniformes indecentes en los colegios para evitar problemas.
Acto reivindicativo para unos o provocación de Lolita para otros, el incidente se produce en medio de la polémica por la hipersexualización de las menores en Francia.
El ya denominado informe anti lolitas encargado por la senadora de
UMP, Chantal Jouanno, desvela la preocupación de políticos y padres por
la hipersexualización de las niñas. Estas, según el controvertido documento, han acentuado sus expresiones y posturas de adultas y visten cada vez más provocativas.
Estos comportamientos, advierte el texto, fomentan "el desarrollo de conductas peligrosas" como la anorexia. Por eso, para prevenir, da una serie de recomendaciones para evitar que la fiebre de las lolitas se
extienda, como la prohibición de publicidad en la que se vean imágenes
sexuales de menores, o que un niño pueda ser modelo de una marca de
lencería antes de los 16 años. También prevé censurar los concursos de mini miss, que cosechan gran éxito en Francia.