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lunes, 18 de septiembre de 2023

Daniel Labarca: En Valencia , Perecito fue un auditorio para el intercambio del hecho cultural

 





Estimados Liponautas

Valencia, la de Venezuela se caracteriza por ser malagradecida con aquellas personas que se preocupan por ella. Nosotros en la medida de lo posible buscamos contrarrestar tan perniciosa actitud. Hoy le hacemos llegar a todos ustedes esta entrevista a Daniel Labarca, la persona que más ha hecho por la divulgación del cine arte en Valencia aunque en esta entrevista el tema tocado es el de la existencia de una peña cultural en la desaparecida fuente de soda "Perecito". La entrevista fue hecha por el escritor y periodista Rafael Simón Hurtado.

Disfruten de la entrada

Atentamente

La Gerencia.


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La peña literaria "Braulio Salazar": un auditorio para Valencia (crónica)


Ingeniero Daniel Labarca, miembro fundador de la Peña Literaria "Braulio Salazar", en Perecito. Foto de José Antonio Rosales.


Valencia exhibe el estruendo de las urbes modernas. Los viejos bares y cafés que seguían la tradición europea -madrileña o parisina- de reunir a artistas y transeúntes, para desmenuzar, ritualmente, en estirados diálogos, el tiempo, han desparecido. La Fuente de Soda Perecito, tal vez, era la última de esta estirpe.


El cercado patio que congregó a poetas, artistas, periodistas y otros bohemios consuetudinarios, durante un tiempo en el que aún era posible despilfarrar en diálogos, cedió terreno a la ampliación de la avenida Bolívar.


En ese apacible lugar, desde 1977, y durante 10 años, también funcionó la Peña Literaria Braulio Salazar. Esta agrupación juntó a seres unidos por afinidad de intereses, actividades o de simple simpatía amistosa, y no hizo otra cosa que materializar una larga tradición que se vincula con la necesidad del hombre de comunicarse, de conjurar la soledad.

Braulio Salazar


El ingeniero Daniel Labarca, ex presidente de Fundacine-UC, y fundador de la peña, recuerda la historia: “Quienes dan nombre a la Peña Literaria Braulio Salazar fueron los profesores Ángel Ramos Giugni y Eduardo Moreno, junto a Carlos Durrego, en honor al maestro de la plástica carabobeña. Luego de haber sido hecha la propuesta, todos la aceptamos de muy buen agrado. Lo que significó que a partir del mes de febrero del año 1977 comenzamos a reunirnos bajo ese nombre”.


La primera junta directiva estuvo integrada por Eduardo Moreno, Carlos Durrego y Daniel Labarca, bajo la coordinación de este último. “La idea, dice Labarca, era aprovechar los conocimientos en los que se distinguían cada uno de los miembros que integraban la peña, para compartirlos con el grupo”.


Perecito en 1985

La primera charla la dictó el doctor Héctor Nieves, reconocido abogado egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Carabobo. Después vinieron nombres como el de J.M. Villarroel París, Eugenio Montejo, José Solanes, Juan Gustavo Cobo Borda, y la presentación de libros y conferencias.


Perecito estuvo considerado desde un principio como un área para la distracción, para el intercambio del hecho cultural, es decir, como un auditorio, porque Valencia es una ciudad que siempre ha estado huérfana de auditorios”, revela Labarca.


Luego el escenario se fue ampliando, y la conversación cotidiana –cada viernes-, trascendió a la comunidad con el ánimo de producir reflexión y pensamiento sobre el hecho cultural. Labarca recuerda dos actividades que se extendieron y convirtieron en una tradición de la ciudad: la Quema de Judas, y los Martes Selectos, en el Cine La Viña.


Esta presencia semanal dio lugar a una heterogénea vida artística, en que tuvieron cabida también los proletarios de la pluma, así como gustos o tendencias de todo tipo. La barra, atendida por Juan Pérez, uno de los hijos del creador de "Perecito" fue mueble en el que se acodaron los más diversos personajes. Por allí pasaron los nombres de muchos escritores, poetas, artistas plásticos, directores y actores de teatro, políticos, profesores universitarios, médicos y cantantes de música popular.


Luego vino su disgregación, en la que influyó, según Labarca, la partidización de las reuniones, que atentó, sobre todo, contra un estado de ánimo propicio a la reunión cordial y desinteresada. Y para su resurgimiento faltó un contexto urbano incitador, ya que nuestra ciudad, como todas las ciudades del mundo, se ha ido despersonalizando a despecho de su progreso.


Cada día hay menos establecimientos públicos aptos para la tertulia, y los valencianos, requeridos por otras urgencias y preocupaciones, han perdido el hábito de reunirse, al menos con la morosidad, despreocupación, y alegría con que lo hicieron nuestros padres y abuelos.


Sólo habría que agregar que la Peña Literaria Braulio Salazar inspiró revoluciones, polémicas, amistades, enamoramientos y separaciones. Era una ciudad con tiempo para arreglar el mundo desde una de las mesas de la famosa Fuente de Soda, en las que un vaso de cerveza se alargaba interminablemente, tanto como la nostalgia impregnada por el humo de un cigarrillo.


Publicado 25th October 2014 por bibliontecario


Daniel Labarca y su historia. 328 visualizaciones desde el 4 diciembre 2013


Tomada de Biblióntecario


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Rafael Simón Hurtado. " Al fondo la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá en MaracaiboEstado Zulia


Rafael Simón Hurtado

Escritor y periodista venezolano. Licenciado en comunicación social egresado de la Universidad Católica Cecilio Acosta (Maracaibo, Zulia). Ha obtenido el Premio Municipal de Literatura Ciudad de Valencia (años 1990 y 1992), el Premio Nacional de Periodismo Científico (2008),  el Premio de Periodismo “Jesús Moreno” (Universidad de Carabobo, 2009) y el Premio Nacional de Literatura “Rafael María Baralt" (2016). Ha publicado el libro de cuentos Todo el tiempo en la memoria y las crónicas literarias “Leyendas a pie de imagen, croquis para una ciudad”. Fue editor-director de la revista cultural Laberinto de Papel y de las publicaciones de divulgación científica Saberes Compartidos y A Ciencia Cierta, todas de la Universidad de Carabobo. 



Ficha tomada de Letralia.


 

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Actualizada el 29/10/2023

jueves, 7 de febrero de 2019

UN ACERCAMIENTO A LA VIDA DEL PSIQUIATRA PEDRO TÉLLEZ CARRASCO





Imagen tomada de  Diario de un Medico de guardia

José Carlos De Nóbrega



BIOGRAFÍAS PORTÁTILES [8]: PEDRO TÉLLEZ CARRASCO es la octava entrega de esta serie dedicada a las personalidades más destacadas de nuestra ciudad. Esta vez le toca al Doctor Téllez Carrasco, fundador del Psiquiátrico de Bárbula y docente de la Universidad de Carabobo en las Facultades de Medicina, Derecho y Educación.


Vista aérea de la Colonia Psiquiatrica de Bárbula.1954
Sin lugar a dudas, el Doctor Pedro Téllez Carrasco [Madrid, 1928-Valencia, Venezuela, 2005] es uno de los constructores académicos y culturales de Valencia, la de Venezuela. El desmadre urbano, universitario y político-social de nuestra asediada ciudad, fracasa en ocultar y boicotear su valioso y simpático legado. A Dios gracias para su mayor gloria, como aseguran aún los jesuitas. El Doctor Téllez Carrasco llegó a Valencia, Carabobo, en 1961, luego de culminar sus estudios de medicina en Madrid el año 1951 y especializarse en Psiquiatría bajo la tutela del profesor López Ibor [referente fundamental de la profesión en España] entre 1952 y 1957 con quien compartió las aulas universitarias y los espacios hospitalarios.


Pedro Téllez y Teresa Pacheco en Madrid en 1955 (tomado de archivo histórico del Colegio Internacional de Neuropsicofarmacología)- Imagen tomada de  Diario de un Medico de guardia


Establecido en esta ciudad, se casó con su colega, la Doctora Teresa Pacheco Miranda, teniendo esta apreciadísima pareja tres hijos: Santiago que en paz descanse, Pedro [escritor y psiquiatra] y Javier [artista multimedia]. Como se dijo al inicio, el Doctor Téllez Carrasco fue fundador del Psiquiátrico de Bárbula, uno de los centros de salud mental más importantes del país, junto a pioneros como el Doctor José Solanes [proveniente de Cataluña] y el venezolano Rómulo Aranguibel. Fue médico jefe de Servicio en la referida Colonia Psiquiátrica desde el 1° de octubre de 1961 hasta su jubilación el 31 de diciembre de 1996. Asimismo impartió clases en las facultades de Medicina, Derecho y Educación de la Universidad de Carabobo.





Además de su actividad clínica y pedagógica –todo un escrutador de almas esquivas-, el Doctor Pedro Téllez Carrasco fue un incansable promotor cultural. Este médico y humanista coadyuvó al desarrollo y promoción de la revista “Nanacinder” [1954-1962] dentro y fuera del Psiquiátrico, antecedente lúdico de las publicaciones periódicas auspiciadas por la Universidad de Carabobo: “Zona Tórrida” [de la que fue miembro de la Redacción], “Poesía” y “La Tuna de Oro”. En “Nanacinder” no sólo se mezcló el arte y la literatura con lo terapéutico, sino que también encarnó La Edad de Oro en la que los psiquiatras y los pacientes dialogaban e intercambiaban roles como durante un Carnaval sin fin. Lamentablemente, esta publicación artesanal en esténcil desapareció tiempo después por la indolencia del censor de turno en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. En uno de los ejemplares de “La Tuna de Oro”, su hijo y también psiquiatra Pedro Téllez Pacheco realizó una interesante antología y un esclarecedor ensayo sobre la revista. También Téllez Carrasco acompañó las actividades del Taller de Arte Psicopatológico, del cual la ciudad obtuvo buenos resultados médicos y artísticos [algunos de los cuadros formaron parte de la exposición “La Extracción de la piedra de la locura” de su hijo menor Javier].




La fuente de soda Perecito en 1985

En locaciones como el ya extinto Ateneo de Valencia [hoy Museo de Arte Valencia], la desaparecida Peña Braulio Salazar del “Perecito” y la Galería de Arte de la UC, el Doctor Pedro Téllez Carrasco nos ametralló con su verbo culto y raudo en conferencias sobre diversos tópicos del arte y la literatura, las cuales lo transfiguraban en una personalidad integradora del conocimiento como las que abundaban en la Europa del Renacimiento.


El Doctor y escritor Pedro Téllez Pacheco, hijo del Doctor Téllez Carrasco


Ello bien apertrechado con las gafas, la lupa incandescente y las láminas extraídas de su estupenda biblioteca. Por fortuna, seguimos disfrutando de su Biblioteca en la casa familiar de Valencia: un espacio cultural freudiano al amparo de los burócratas de la UC que desaparecieron no hace mucho la Biblioteca del Departamento de Salud Mental [¿los libros de psiquiatría se reciclaron para curarnos el afán lector del Quijote?].

Javier  Téllez

Su Historia de la Psiquiatría en Carabobo, publicada por la UC pocos años antes de su fallecimiento en 2005, constituye un libro incunable que aborda con apretada síntesis, gratificante amenidad y amplísima documentación el rostro psicopatológico de la Gran Valencia. Nuestra deuda es doble: reseñarlo en la “Barca de Papel”, nuestra sección bibliográfica en este diario, y asegurarle un sitial destacado en nuestro Anticanon literario de Carabobo [acompaña también al Doctor Solanes como ensayista a considerar con respetuosa atención].



Su catolicismo militante no lo abandonaría ni en el sepelio: A falta de sacerdote católico, su hijo Pedro le proveyó de un pope ortodoxo [se sabe que nuestros curas son tan escasos en Diciembre como los taxistas en temporada lluviosa]. Por eso [y muchas cosas más] siempre lo tuvimos como el conservador más tratable y simpático de esta ciudad en la que godos y saltimbanquis siguen fastidiándonos.



Tomado de Ciudad VLC



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José Carlos De NóbregaEnsayista y narrador venezolano (Caracas, 1964 - Valencia, 2023). Licenciado en educación, mención lengua y literatura, de la Universidad de Carabobo (UC). Forma parte de la redacción de la revista Poesía, auspiciada por la misma casa de estudios. En 2007 su blog Salmos compulsivos obtuvo el Premio Nacional del Libro a la mejor página web.

En 2015, fue profesor invitado por la Universidad de Salamanca para dictar un curso sobre literatura venezolana, auspiciado por la Cátedra Ramos Sucre de la USAL y el CENAL.


Ha publicado dos volúmenes de ensayo: Sucre, una lectura posible (Universidad de Carabobo) y Textos de la Prisa (Gobernación del estado Carabobo) en 1996. Los libros de ensayos Derivando a Valencia a la Deriva (2007) y Salmos Compulsivos por la Ciudad (2008, versión digital en www.letralia.com) han sido publicados por las editoriales “El Perro y la Rana” y “Letralia” respectivamente. En mayo de 2008, la Editorial Letralia publicó Para machucar mi corazón: Una antología poética de Brasil (serie Transletralia, versión digital en www.letralia.com), de la cual es el compilador y el traductor. En 2011 apareció el libro de ensayos Salmos Compulsivos, bajo el sello editorial Protagoni, c.a..


El Fondo Editorial Fundarte publicó el libro de cuentos El Dragón Lusitano y otros relatos, en 2013. En 2014,


Fundarte hizo públicas dos traducciones a saber: los libros de poesía Las imaginaciones / El soldado raso. de Ledo Ivo y la novela La Pasión según G.H., de Clarice Lispector. También tradujo Dispersión / Indicios de Oro, del poeta portugués Mário de Sá Carneiro.


Ha colaborado en diversas publicaciones periódicas: Poesía, La Tuna de Oro, Tiempo Universitario, Letra Inversa del diario Notitarde, Laberinto de Papel, Revista Nacional de Cultura, Imagen, suplemento Letras del diario Ciudad Ccs, el diario Vea y Fauna Urbana.



Enlace relacionado:


Pedro Téllez. Un cotilleo bioliterario.


miércoles, 27 de octubre de 2010

"El zoológico literario de Valencia, la de Venezuela"




El club de Corazones solitarios del Sargento Letras. A ver si identifican a todos los escritores venezolanos que están allí. Hay muchos del zoologico en esa jaula. Esta imagen nos fue enviada ayer 27 de agosto de 2016



Estimados Amigos


Hoy le obsequiamos este texto de Carlos Yusti donde habla del mundo literario valenciano con su pequeña carga de hiel habitual. Esperamos disfruten del texto y esperamos sus comentarios.



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Solamente diré lo que oí y vi... que ninguna añada palabra ni razón ni lenguaje...

La Lozana Andaluza Francisco Delicado


En la ciudad de Valencia hay buenos, segundones e insufribles poetas y escritores. Karl Kraus escribió: En Austria se vive como entre parientes. No se cree en el talento con el que se ha crecido. Algo similar se podría decir de Valencia. O sea que allí no se alcanza jamás la estatura en ningún aspecto de la vida y mucho menos sí de Artes se refiere. Estamos condenados a ser enanos siempre, aunque se convierta uno en un clásico archivado como le ha sucedido a José Rafael Pocaterra

De izquierda a derecha: J. M. Villarroel París, Eugenio Montejo, Reynaldo Pérez Só, Alejandro Oliveros y Teófilo Tortolero



El poeta más viejo que conocí, de manera y circunstancial, fue Teófilo Tortolero. Lo visité un año antes de que su vida se transformara en una metáfora luminosa. Acompañé a Yuri Valecillo, un amigo fotógrafo, a visitarlo. Eéste quería hacerle unas fotos. ninguno de los dos sabíamos que serían las últimas. Vivía en el poético pueblo de Nirgua. El alcohol había minado su aspecto apuesto y distinguido de gran poeta. Estaba excedido de peso y tenía los dedos hinchados como salchichas debido a su afición de beber sin darse respiro. Su rostro sin afeitar me recordaba la faz agrietada de tristeza y sin brillo de los dipsómanos callejeros. Como no estaba en casa nos dijeron que fuésemos a un bar ubicado al final de la calle. Nos recibió con extrema sutileza. Se dejó hacer las fotos a pesar de su aspecto, al tiempo que conversaba de lo humano y lo divino. Luego fuimos hasta su casa y pasó a mostrarnos unos hermosos cuadros pintados por él. Afición que lo había ocupado los últimos diez años de su existencia.

Teófilo Tortolero. Fotografía de Yuri Valecillo



Los libros de poemas de Tortolero, Demencia Precoz (1968) y Las Drogas Silvestres (1968) marcaron un hito en el ambiente lírico de una ciudad goda y presuntuosa preocupada por el origen de los apellidos y el desfile militar para celebrar La Batalla de Carabobo. La poesía de Tortolero no venía de los poetas franceses, que era la moda de esos días, sino de los españoles como Góngora y compañía.

Poesía
(ese sórdido y cándido infierno
de mentir musitando. a solas, en dolor, contra el sol,
frente a la pared blanca, a la augusta puerta del llorar
frente a las cruces doradas de flores; de beber por el sueño el topacio y el vidrio,
por las tapias tejados y rosas que tu mano
desprende;
(...)

Otros poetas que traté con regularidad fueron Reynaldo Pérez Só  y Adhely Rivero.

Reynaldo Pérez Só

El poeta Pérez Só tuvo fama de complicado y neurasténico. Venía de un viaje de montaña rusa complicado de rebeldía juvenil con los rollos que todo eso implica, incluso un suicidio frustrado.

Con semejantes antecedentes no era para menos que fuera un chinche. Aunque conmigo se ha comportado con equilibrada inteligencia. Su conversación es fluida y algo cáustica. Habla de la poesía con honestidad de orfebre, con claridad de artesano y escrupulosidad de estudioso.

Sus libros Tanmatra, Para morirnos de otro sueño, Nuevos poemas, Matadero#039;, Reclamo y PX, dan cuenta de un trabajo constante y evolutivo. Dirigió por años la revista "Poesía" que es referencia obligada para enterarse de que va la lírica a nivel internacional. 




Siempre echaba un pie por su cubículo en la Universidad de Carabobo. Me atendía con efusiva amabilidad y hasta me obsequiaba libros. En otras oportunidades, disgustado quizá con las musas, apenas me saludaba. Cierta vez discutíamos de los nuevos poetas y caímos en la gente de Tráfico. Pérez Só me dijo: El único problema con Tráfico es que ellos primero hicieron los manifiestos y luego se dieron a la tarea de escribir. Para andar colocaron los bueyes delante de la carreta. La poesía de Pérez Só es breve, cuestión que la vincula con la poética japonesa, de la cual es un acucioso investigador. El mismo Pérez Só me ha aclarado que su poesía nada tiene que ver con el estilo poético de oriente. Su influencia hay que buscarla también en la poesía ibérica.

no hay
ningún pino
torcido
en mi alma
un rey descansa sobre su muerte 
y espera
el atardecer del imperio
ningún pino puede crecer
en una vida así
de flotante
pero el rey se sustenta
de ver las sombras
y la noche completa
enmudece los árboles. 


jueves, 26 de noviembre de 2009

"La Valencia que se nos fue".

El Primer festival de Rockolas en el Perecito. Parte II/II





Estimados Amigos

Hoy presentamos la segunda parte del catálogo de l Primer festival de Rockolas realizado en el legendario Perecito. Recuerden que este es nuestro aporte para preservar la memoria  de este burgo que constantemente esta siendo agredida tanto por foráneos y parroquianos

Esperamos que estas entradas hayan sido  de su agrado.

Perecito en 1985


Richard Montenegro

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Dentro de esta geografía musical auspiciada por la tecnología, recordamos la difusión y presencia de los cantantes mexicanos, estadounidenses, antillanos, europeos, etc., etc. A este hecho debe unirse la presencia del cine, que sirvió para publicitar actores-cantantes, que luego, literalmente, eran devorados en las rockolas por los usuarios.

En este orden de ideas perviven en el recuerdo y como formando parte de nuestra memoria continental cantantes como Jorge Negrete, Libertad Lamarque, Pedro Infante, Julio Jaramillo, Néstor Chaires, A. L. Tirado, Lucho Gatica, Alfredo Sadel, Carlos Gardel, Little Richard, Buddy Holly, Jerry Lee Lewis y Elvis Presley, entre muchos otros artistas famosos que fueron populares gracias a la rockola.

Los coleccionistas han puesto sus gustos y sus miradas en las rockolas. En este sentido, se ha desatado una carrera (especie de competencia) casi frenética para adquirir los modelos originales antiguos y raros. Tenemos noticias de que en Estados Unidos existe un museo de la rockola. Artesanos que se dedican a hacer réplicas de los modelos más deseados.

Es con los años de la Gran depresión cuando se registran los diseños más novedosos (Art Deco), los motivos ornamentales elaborados en plástico, líneas geométricas, vistosos colores y una iluminación partiendo del rojo hasta el violeta, cambiante, alucinante, hipnotizante envolviendo en su halo mágico la seducción de la música y de la voz. La técnica introducida sobre la base de una automatización total y combinada que permite armonizar el tacto y el olfato en medio de una respiración tensamente suspendida, generando una especie de catarsis, dieron a estos aparatos rasgos totémicos, ante los cuales los clientes se rendían en constante admiración.

La lucha se trabo a muerte entre los diseñadores siendo Paul M. Fuller el más famoso, quien trabajó para la Wurlitzer. Destacaron en la competencia las firmas de Rudolph Wurlitzer Company, la J. P. Seeburg Corporation, la AMI y la Rock Ola (de donde se derivó el nombre). Fue tanta la competencia que en el mercado a la hora de la oferta y de la demanda se daba por descontado el sonido, limitándose el pugilato y la escogencia al empaque del producto, a su vistosidad, a lo novedoso que en conjunto resultaba el diseño de la marca ofrecida. De ello quedan testimonios en el Museo de Historia de Washington.

J. M.

Participantes

Ramón Arocha

Modelo 1941

Igor Zerpa

Gonzalo Núñez

Modelos 1944-1950

Los Perecitos

Modelo 1948


Créditos


Direccion de Cultura UC

Funda-UC

Peña Braulio Salazar

Los Perecito.

Diseño: Ramón Belisario





"La Valencia que se nos fue". El Primer festival de Rockolas en el Perecito. Parte I/II


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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


14/03/2026