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sábado, 22 de diciembre de 2018

El nervio poético de Alberto Hernández. Tres fragmentos del libro ganador del Premio Transgenérico 2018



El Nervio Poetico de Alberto Hernández. Fotografia de Alberto H. Cobo.



Tres fragmentos de El nervio poético, libro ganador del Premio Transgenérico, de Alberto Hernández


POR Alberto Hernández


El 28 de enero de 2018, Alberto Hernández, poeta, narrador y periodista, se hizo acreedor del XVII Premio Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana con la obra El nervio poético. A propósito de esto, compartimos 3 fragmentos de este libro.

Alberto Hernández

(4)

La conversación se alargó casi hasta el amanecer. Eugenio destacó el color que el cielo protagonizaba por el Este del mundo. Comparó los ocasos de Güigüe con las caídas de sol de Galicia. Pepe, ligado a las alturas, era de la opinión de que ese mismo cielo a veces es un personaje acomplejado, ambiguo y  gallego.

Ambos hombres, ahora recostados de una baranda que daba a una calle, leían el destino de sus vidas. Ninguno de los dos advirtió que la muerte estaba a sus espaldas,  recostada en el sofá del apartamento.

-Todo poeta es mirado desde la muerte, la que carga a despecho de la conciencia del Otro, dijo Montejo.

-Todo poeta mira su propia corriente alterna, su electricidad, su energía  en el poema.  Pero está destinado a borrarse, a quemarse con el mundo. Un solo poema hace de su historia un extraño, un sujeto de silencio. Un lugar para las cenizas. Un adversario del tiempo, completó Barroeta.

Frente a los ojos de los personajes apareció el día. Sus sombras se alargaron, quedaron detenidas en el piso.

Ahora no hay nadie.

Un joven Eugenio Montejo (Caracas,19 de octubre de 1938 - Valencia, 5 de junio de 2008). Fotografía de Héctor López Orihuela. Tomada del libro "Rostro y Poesía". 1996


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El pensamiento poético arrastra mucho polvo viejo. Ya las metáforas existían antes de que el mundo apareciera como tal. Una esfera brillante, el ojo del Universo: la mirada de Dios y todos los secretos que guarda aún en estos tiempos de tantísimos libros, unos legibles, otros insoportables, como éste, que no es libro y que es insoportable.

No deja de ser un ejemplo la pesquisa realizada por Mairena, quien citado por Miguel Casado  afirma: “En la gran ruleta de los hechos es difícil acertar, y quien juega suele salir desplumado. En la rueda más pequeñita de las razones, con unas cuantas preguntas se hace saltar la banca de las respuestas. Por eso damos nosotros tanta importancia a las preguntas. En verdad, ésa es la moneda que vuelve siempre a nuestra mano”.

Las palabras ruedan en medio de las tribulaciones de quien las usa. Un poema no es más que un milagro cotidiano, porque éstos  ya  son normales, tan comunes algunos que no asombran. Todo poeta tiene su horario.  No obstante,  como escribe Roberto Juarroz: “Tal vez la poesía nos salve todavía del infierno de los habladores profesionales”. Y, en efecto, hay mucha poesía habladora, pero además, profesional. Atizada por los remilgos y hasta por la falta de nervio, de la neuralgia propia de quienes deberían sentirla temblor y conmoción.

De allí que la metáfora, esa efigie que aún mira de frente, siga su trayecto en poéticas anémicas, desvinculadas de la sangre, de los huesos, del semen y el orgasmo de la nocturnidad verbal. Quién puede decir algo en contra de la aforística presencia de Mairena, si, precisamente, ese rostro oculto de Machado no es más que un aforismo: son conciencias reveladas, preparadas para infundir poesía, para mitigar los conceptos elegidos por cierto facilismo.

Poesía cataléptica, osada, más bien poema, “artefacto”, máquina de descontar sueños. Idea en la que Octavio Paz pasa y repasa sus horas.

-También el silencio es un poema. Contradicción que admite el hecho de que en el silencio también hay palabras, arguye Montejo.

-El pensamiento poético está por detrás de las palabras. ¿Cómo sabemos de la presencia del pájaro o del  asesino en el momento de poner el huevo, el primero, o de clavar la puñalada, el segundo? Habrase visto ave que apuñale o criminal que empolle, bromea Barroeta.

José Barroeta. Fotografía de Héctor Lopez Orihuela. Tomada del libro Rostro y Poesía . Poetas de la Universidad de Carabobo. 1996
(6)

Hanni Ossott se derrama con el poema. Ella se lee en su verso angustiado. Se indaga, se limpia el cuerpo. Resuelve un poema en un ensayo. Ensaya y se hace huesos de las imágenes que usa, las que invoca para derramarse. Muchas fueron las experiencias que llevó en los textos. La de la mística, la del éxtasis, las del cuerpo aterido, enfermo y sano, distante.

-¿Quién puede recoger los restos de sus palabras, las que nos quedaron grabadas sin necesidad de oírlas?, se pregunta Montejo.

-Si la leemos, podríamos volver a Hanni y encontrarla, aun en la Muerte:

Los hombres se van

como a pedazos

de a ruinas

de a despojos.

En silencio pulsan

golpean

hacen ruido

hacia una nada

hacia un silencio.

Los hombres muerden y contraen

violentan

activan

atrás, siempre atrás

      hacia nada.

-En nosotros la encontramos, porque lastima profundamente nuestra propia ausencia. El poema fenece con la palabra al ser pronunciada, pero se hace visible y presente en el nervio, en  el temblor de quien lo creó. Se traduce con los personajes, con el personaje que no nombra, dice Montejo.

-El poema es entonces, pronuncia Pepe.

-Sí, queda en suspenso, como la misma muerte: Montejo.

-En un poema la muerte es sólo reflejo: Barroeta.

-O el reflejo es la muerte en la respiración del poema: Montejo.

-La muerte es una honda respiración: Barroeta.

-Como el poema, profundo: Montejo.

Hanni Ossott. Imagen tomada de Letra Muerta


Tomado de PRODAVINCI

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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

TODO CONOCIMIENTO ES INÚTIL CUANDO NO HAY TRABAJO

El trabajo es amor hecho visible

por Khalil Gibran




En Venezuela a los libaneses y sirios se les llama turcos. La razón de que se le denomine así es porque los primeros libaneses que llegaron a nuestro país en 1899 a Puerto Cabello, Estado Carabobo llevaban pasaporte turco. En esa época Líbano era parte del Imperio Turco y 114 años despues se les sigue llamando así a ellos y cualquier persona de habla árabe en esta tierra de gracia.


Aquí los inmigrantes usualmente comienzan a llenar nichos económicos específicos, así que es usual que la gente asocie a los portugueses con las panaderías, a los italianos con el negocio de construcción, a los chinos con los supermercados y libaneses y sirios con el comercio y la zapatería.

Rafael Urdaneta


La comunidad siriolibanesa fue muy activa culturalmente en Valencia, tanto así que durante muchos años llegaron a editar una revista cultural llamada Oriente, donde se podía apreciar los mejores trabajos de escritores venezolanos y extranjeros. Hace mucho tiempo que esa revista desapareció del panorama cultural local. En 1911 con motivo del centenario de la independencia de Venezuela la colonia siriolibanesa donó a la ciudad de Valencia una estatua del prócer Rafael Urdaneta ubicada por mucho tiempo en una plazoleta en frente de la Cámara de comercio de Valencia. Este monumento fue retirado de allí debido a los milenarios trabajos del metro que se vienen realizando.

Omar Shariff


Si se le preguntara a la gente por un escritor libanés conocido por ellos, lo más probable es que se rascaran el mentón un momento, miraran hacia el cielo y en le mejor de los casos dijeran con mucha seguridad Omar Shariff. Sucedería algo similar si llegásemos a preguntar por Yibrán Jalil Yibrán y probablemente dirían que no conocen a ese escritor. Pero si le preguntásemos si conocen algunos de estos estos libros: El Profeta, El jardín del Profeta, El Maestro, La voz del Maestro, El Loco, Jesús, el Hijo del Hombre, Alas Rotas muchos reconocerían por lo menos un título y dirían que lo habían leído. Y más de uno remataría que el autor es KHALIL GIBRAN , transliteración inglesa del árabe,  pronunciada tal como se lee en castellano. Puede parecer increíble pero muchisima gente leyó y lee al escritor libanés Yibrán Jalil Yibrán sin saber que su nombre se pronunciaba así o que era libanés. Y el tiempo pasa pero sus libros siguen siendo buscados y recomendados. Lo podemos asegurar porque un par de días atrás se nos acercaron algunas personas preguntándonos donde podría comprar los libros de KHALIL GIBRAN y nosotros aprovechamos la ocasión para hacer nuestra buena acción diaria y favorecer el contacto entre las librerías y las personas que muchas veces sienten temor al entrar en ellas.


Hoy compartimos con ustedes un trozo de El Profeta, de Yibrán Jalil Yibrán el escritor libanés mas conocido en Venezuela, que versa sobre el trabajo.

Esperamos disfruten de la entrada.


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Un joven KHALIL GIBRAN



Un labrador pidió: “Háblanos del Trabajo”.

Y el Maestro respondió, diciendo:

Trabajad para que podáis conservar la paz con la tierra y con su alma. Porque el permanecer ocioso es volverse un extraño para las estaciones, y dejar la procesión de la vida, que anda con majestad y orgullosa sumisión hacia el infinito.

Cuando trabajáis os convertís en una flauta a través de cuyo corazón se transforma en melodía el murmullo de las horas. ¿Quién de vosotros desearía ser una caña, muda y silenciosa, mientras todo lo demás canta cual un coro al unísono?

Siempre se os ha dicho que el trabajo es una maldición y la labor una desgracia. Pero yo os digo que cuando trabajáis cumplís con una parte del sueño más remoto de la tierra, el cual os fue asignado cuando ese sueño nació.

Y trabajando estáis, en verdad, amando la vida. Y el amor a la vida por medio del trabajo, es intimar con su secreto más hondo.

Pero si en vuestra aflicción llamáis dolor al nacimiento y al sostén de la carne una maldición impresa sobre vuestra frente, entonces yo os advierto que nada que no sea el sudor de vuestra frente podrá borrar lo que en ella ha sido impreso.

También se os ha sido dicho que la vida es oscuridad, y en vuestro cansancio os hacéis eco del jadear del fatigado. Y yo os advierto que la vida es, efectivamente, oscuridad cuando no hay un impulso. Y todo impulso es ciego cuando no hay conocimiento. Y todo conocimiento es inútil cuando no hay trabajo. Y todo trabajo es vacío cuando no hay amor.

Porque cuando trabajáis con amor estáis en armonía con vosotros mismos, y con los otros, y con Dios.

¿Y qué es trabajar con amor? Es tejer la tela con hilos sacados de vuestro corazón, es como si vuestro ser más amado tuviera que vestirse con esa tela.

Es construir una casa con cariño, como si vuestro ser más amado hubiese de morar en ella.

Es sembrar con ternura y cosechar con gozo, como si vuestro ser más amado hubiera de comer su fruto.

Es impregnar todas las cosas que efectuáis con el aliento de vuestro propio espíritu. Y saber que todos los muertos benditos se alzan frente a vosotros y os miran.

Con frecuencia os he oído decir, como si hablaseis en sueños: “El que trabaja el mármol, y talla la forma de su alma en la piedra, es más noble que aquel que ara la tierra. Y el que se adjudica el arco iris para plasmarlo en un lienzo y convertirlo semejante al hombre, es más valioso que aquel que hace las sandalias para nuestros pies”.

Pero yo os aseguro, no en sueños, sino en la vigilia del mediodía, que el aire no habla con más dulzura a los robles gigantescos que a la minúscula brizna de hierba. Y sólo es grande aquel que convierte la voz del aire en un cántico que su amor hace más dulce.

El trabajo es amor hecho visible. Y si no podéis trabajar con amor, sino tan sólo con desagrado, será preferible que dejéis de trabajar y toméis asiento a la entrada del templo y recibáis limosna de los que trabajan con alegría.

Porque si cocináis el pan con indiferencia estáis cociendo un pan amargo que alimenta sólo a medias el hambre del hombre. Y si pisáis las uvas con disgusto, vuestro murmurar destila veneno en el vino. Y si cantáis, aunque fuera como los ángeles, pero no amáis el canto, estáis entorpeciendo los oídos de los hombres para las voces del día y las de la noche.

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KHALIL GIBRAN


KHALIL GIBRAN, El profeta. Obras completas, Ediciones Bosmar, 1980. FD, 29/06/2007.

Tomado de Filosofía Digital 


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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas electrónicas hispanas Alfa Eridiani, Valinor y Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.