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sábado, 13 de junio de 2026

Alejandro Sebastiani Verlezza, escritor venezolano: Yo para escribir tomo notas por dentro

 


Alejandro Sebastiani Verlezza



Estimados Liponautas

Hoy tenemos el agrado de hacerles llegar una breve entrevista  hecha al escritor venezolano Alejandro Sebastiani, que conseguimos hurgando por la red. Presentada con el montaje habitual de esta página.


Esperamos disfrute de la entrada.


Atentamente 


La Gerencia.


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Alejandro Sebastiani Verlezza: (escribir es) un entusiasmo y una pasión

Por queleerblog

14/10/2018






¿Qué razón lo motiva a escribir?:

Cierta melancolía, cierto júbilo inexplicable, cierto aturdimiento.


¿Para usted “escribir “es una profesión o un hobby?:

Un entusiasmo y una pasión.


¿Qué es lo más difícil de ser escritor?: 

Llegar a la expresión justa, sin secarla, ni romperla.

Logo del fallido Plan revolucionario de lectura


¿Qué le hizo saber que se dedicaría a ser escritor?:

Un sentido insaciable de la curiosidad, la inquietud por las palabras y las personas, los objetos y los hechos tan tremendos que marcan la relojería de los días. 


¿Tiene alguna rutina para sentarse a escribir?:

Son variables. Si lo hago en casa, a veces, busco la música que converse con lo que estoy haciendo. Si estoy en la calle, simplemente doy con el mejor lugar. Por lo demás, café, algún trago, agua. Todo esto va acompasándose con el ritmo de las demandas cotidianas. Mientras voy en el Metro, camino, manejo, desayuno, estimulado por lo que veo, podría estar apareciendo algún tema…y tomo notas por dentro.


¿Musa de inspiración?: 

Más que “tenerla”, yo creo, se trata de estar atento a la aparición de esa presencia cuya manifestación más concreta es un pequeño y muy escurridizo rumor. Mientras eso pasa, si pasa, el poema aparece entre la respiración y la transpiración, el movimiento.


¿Autores que lo inspiraron para escribir?:

Pienso con alegría en mis amigos, mis profesores, mis presencias más cercanas, las páginas que siempre rasguño:

Homero, Pavese, Whitman, Sánchez Peláez, Brodsky.

Juan Sanchez Pelaez junto con Carol Prunhuber en Ocumare del Tuy en 1978.


¿De sus obras cuál ha sido la que más ha disfrutado escribir?: 

Más que disfrutarlas, las sudo. Las formas aparecen en la espera.


¿Qué libro le hubiese gustado escribir?:

Rubaiyats, Omar Khayyam.


¿Existe el temor frente a la hoja en blanco?: 

Existe el tedio y la perplejidad frente a la hoja en blanco. Por suerte, hay curvas, pausas llenas de alegría. Siempre están ahí mis papeles rotos, mis lijas y tijeras, para hacer collages, dibujos.


¿Cuál autor venezolano recomienda leer?:

 Santos López.

Santos López (Gustavo Bandres)


¿El libro más preciado de su biblioteca?


Pienso en mi edición destartalada del Libro del desasosiego.


¿Cómo es su biblioteca, tiene un lugar especial, un sistema para ordenarlos, cuántos tiene?:

Algunas repisas están ordenadas por géneros. Otras, más bien, por afinidades, temas, alguna preferencia visual (tipografías, lomos). Voy dejando por todas partes pequeñas pilas. Así voy, de salto en salto, según el ánimo, la gana.


¿Recuerda con cuál libro se inició en la lectura?:

Me parece recordar que con una guía popular para interpretar los sueños y el libro de San Cono.



¿Cuál fue el libro qué dejó una huella en ud?:

 Justo ahora pienso en dos: La muerte de Virgilio, Hermann Broch. El otro: Vida en el amor, Ernesto Cardenal.


Un libro para iniciarse en la lectura:

 La metamorfosis, Kafka.


Un libro para soñar: 

Los vasos comunicantes, André Breton.

André Breton


Un libro para no leer: 

Son tantos, pero mejor riámonos, por favor, para no llorar ante lo ilegible. Largo sería detenerse en los disparates que han conocido los honores de la imprenta en estos últimos años, sobre todo en el ámbito de las publicaciones favorecidas por los dineros públicos.


Un libro para leer en el baño: cosa de ocasión: 

Algún epistolario, alguna revista light.


Kim Karsdashian en la portada de la Revista Cosmopolitan



Libro de papel o electrónico:

Lo  prefiero impreso, pero puedo cambiarme. Parece que estamos en un largo momento de alternancia en los formatos y soportes, no solo en el terreno del libro, también en la música y las artes visuales.


¿Consejos para un principiante en la escritura?: 

Aunque cada experiencia es distinta, a mí particularmente me interesan estos puntos: atención a la propia vida, estudio, disciplina, viajes formativos, conocimiento de otras lenguas, así como del país y su historia; andar por muchos y variados caminos, alejarse como la peste de los formularios ideológicos y todo tipo de fanatismos; convertirse en un Oído, seguir el canto y la seña de Hesíodo: “carácter es destino”.



¿Considera que las redes sociales y el boom de la tecnología ayudan para la promoción de la literatura?:

Sí, en los casos más felices, propician la circulación de contenidos, crean lecturas alternativas, vínculos entre lectores y autores. Ahora bien, también es necesario decirlo, lo que ya está establecido podría fortificarse a partir del cruce entre imaginación, investigación y precisión.


¿Qué le falta a su obra?: 

Caminos.




https://queleerlibros.com/alejandro-sebastiani-verlezza-escribir-es-un-entusiasmo-y-una-pasion/




Alejandro Sebastiani Verlezza. Canción de la encrucijada. Entrevista

149 Visualizaciones desde el 7 dic de 2016 hasta la fecha de publicación de la entrada.

https://m.youtube.com/watch?v=fohUdK-Qdi8


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Alejandro Sebastiani Verlezza. Fotografía de Carlos Germán Rojas.


Alejandro Sebastiani Verlezza (Caracas, 1982). Poeta con incursiones en las artes visuales. Ha publicado en poesía: Posdatas (El pez soluble, 2011), Canción de la encrucijada (Eclepsidra, 2016), Partir (OT Editores, 2018), Los hilos subterráneos (Eclepsidra, 2020), el diario Derivas (bid & co, 2013), La orilla del retorno (El Taller Blanco, 2023) y Festina Lente (LP5 Editora, 2023).

Aparece en las compilaciones Voces nuevas 2005-2006 (Celarg, narrativa), Voces nuevas  2006-2007 (Celarg, ensayo), 102 Poetas. Jamming (OT Editores, 2014), Tiempos grotescos (UNAM, México, 2015), Nuevo país de las letras (Banesco, 2016), Nubes (Pre-Textos, 2019) y Total interferencia (LP5 editora,2021).

Ha participado en las muestras colectivas Ciudad volátil (La Caja, 2011), Confluencias (Galería Universitaria, UCV, 2012), Reflejos vagabundos (Librería El Buscón, 2013), Caracas horizontal (2013), Manifiesto país (Sala Mendoza, 2014) y Fragmentos a su imán (Sala Mendoza, 2019).

Con Adalber Salas Hernández editó Tramas cruzadas, destinos comunes (Común Presencia, 2013) y Destinos portátiles (Vallejo & co, 2013). Preparó las antologías Del fluir de Santos López (Kalathos, 2016) y de Armando Rojas Guardia La otra locura (bid & co, 2017). Ha colaborado con poesías, prosas y traducciones en las siguientes obras de Paolo Gasparini: El baúl mundo de Paolo Gasparini (La Cueva, 2018), Andata e ritorno (La Cueva, 2019) y Da Gorizia alle Ande (Galeria Studio Faganel, Gorizia, 2021). Con Carmen Verde Arocha publicó Al tanto de sí mismo. Conversaciones con Alfredo Chacón (Eclepsidra, 2021). 

Licenciado en Comunicación Social (USM, 2005) y Letras (UCV, 2012), donde ha ejercido la docencia en el departamento de Literatura y Vida desde el año 2015. Obtuvo la Maestría en Estudios Literarios de la UCV (2022), cursó el diplomado en Estudios Liberales en la Universidad del Valle San Francisco (2014) y formó parte de la IV edición de la Semana de la Narrativa Urbana (2009). Hizo la residencia para escritores en Rianxo –Galicia– con Axóuxere Editores (2013).

Del libro La orilla del retorno, publicado por El Taller Blanco Ediciones, Colombia, 2023.






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lunes, 18 de mayo de 2026

Transiciones de la materia: muros y superficies de Alejandro Sebastiani Verlezza.

 


Vitral Tiffany. Imagen tomada de aquí.


Estimados Liponautas

Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar este poema, con ecos de manifiesto artesano, en prosa de nuestro amigo Alejandro Sebastiani Verlezza.

Esperamos disfruten de la entrada.

Atentamente

La Gerencia.



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transiciones de la materia: 

muros y superficies


…con la uña

trazo un pequeño hueco...

José Lezama Lima



Alejandro Sebastiani Verlezza. Técnica mixta,2012.



…el ¿collage? ofrece la vía para re.crear superficies y com.poner sentidos lúdicos, arrítmicos, transiciones: ese movimiento del rasgado y el pegado puede arrojar raspaduras: 


la superficie entra en un terreno más gestual:: la capa que soporta la intervención –la invención “entre-vista”– va disolviéndose, triturándose, casi escombro, a fuerza de suturas y lijaduras, punzadas, filos, filones:: 


Taller de Vitrales Tifanny. Imagen tomada de aquí.


…agolpamiento de capas y capas, cuerpo creciendo, mutando hacia direcciones imprevistas insinuando figuras, rostros velados, rastros::: 


…que cantan –o gritan– por los oficios del tiempo::

Lámpara técnica Tiffany.  Paso a paso



…se asoman nuevas imágenes y el ojo, como la uña, busca verlas: 


todas estas transiciones pueden hacer venir un “objeto” casi pictórico, lleno de terrenos germinantes, hilos, ramas nacientes en los muros “curadas” y re.compuestas por la melodía cromática: superposiciones, encamisados, casi albañilería:: 


…juego táctil que busca su mejor afinación. . .

Vitral Tiffany. Imagen tomada de aquí.


Alejandro Sebastiani Verlezza.


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Alejandro Sebastiani Verlezza. Fotografía de Carlos Germán Rojas.


Alejandro Sebastiani Verlezza (Caracas, 1982). Poeta con incursiones en las artes visuales. Ha publicado en poesía: Posdatas (El pez soluble, 2011), Canción de la encrucijada (Eclepsidra, 2016), Partir (OT Editores, 2018), Los hilos subterráneos (Eclepsidra, 2020), el diario Derivas (bid & co, 2013), La orilla del retorno (El Taller Blanco, 2023) y Festina Lente (LP5 Editora, 2023).

Aparece en las compilaciones Voces nuevas 2005-2006 (Celarg, narrativa), Voces nuevas  2006-2007 (Celarg, ensayo), 102 Poetas. Jamming (OT Editores, 2014), Tiempos grotescos (UNAM, México, 2015), Nuevo país de las letras (Banesco, 2016), Nubes (Pre-Textos, 2019) y Total interferencia (LP5 editora,2021).

Ha participado en las muestras colectivas Ciudad volátil (La Caja, 2011), Confluencias (Galería Universitaria, UCV, 2012), Reflejos vagabundos (Librería El Buscón, 2013), Caracas horizontal (2013), Manifiesto país (Sala Mendoza, 2014) y Fragmentos a su imán (Sala Mendoza, 2019).

Con Adalber Salas Hernández editó Tramas cruzadas, destinos comunes (Común Presencia, 2013) y Destinos portátiles (Vallejo & co, 2013). Preparó las antologías Del fluir de Santos López (Kalathos, 2016) y de Armando Rojas Guardia La otra locura (bid & co, 2017). Ha colaborado con poesías, prosas y traducciones en las siguientes obras de Paolo Gasparini: El baúl mundo de Paolo Gasparini (La Cueva, 2018), Andata e ritorno (La Cueva, 2019) y Da Gorizia alle Ande (Galeria Studio Faganel, Gorizia, 2021). Con Carmen Verde Arocha publicó Al tanto de sí mismo. Conversaciones con Alfredo Chacón (Eclepsidra, 2021). 

Licenciado en Comunicación Social (USM, 2005) y Letras (UCV, 2012), donde ha ejercido la docencia en el departamento de Literatura y Vida desde el año 2015. Obtuvo la Maestría en Estudios Literarios de la UCV (2022), cursó el diplomado en Estudios Liberales en la Universidad del Valle San Francisco (2014) y formó parte de la IV edición de la Semana de la Narrativa Urbana (2009). Hizo la residencia para escritores en Rianxo –Galicia– con Axóuxere Editores (2013).

Del libro La orilla del retorno, publicado por El Taller Blanco Ediciones, Colombia, 2023.





Enlaces relacionados:










domingo, 19 de julio de 2020

“PARTIR”, DE ALEJANDRO SEBASTIANI VERLEZZA.




Crónicas del Olvido

“PARTIR”, DE  ALEJANDRO  SEBASTIANI  VERLEZZA


**Alberto Hernández**

**Foto: Carlos Germán Rojas**

“Por múltiples senderos,
de todos los países,
marchan los emigrantes.


Estos vienen de las estepas blancas,
que acorta el ferrocarril transiberiano.
Traen los ojos hondos de niebla y de tormenta.
Han visto las cosas antiguas 
de los emperadores y de los lobos hiemales…”

**Joaquín Gabaldón Márquez: “Los hermanos”**


“De la otra orilla llegaban amables los poetas
salidos ya de las garras del naufragio”.

**Rubén Osorio Canales: “Estado de sitio”**


“Ahora. Mañana. Bocas de lobo en esta tierra.
La esperanza pidió asilo en otra.
Ayer se respiraba aire puro. Hoy, aflicción.
(Sobre)vivir implica diarias dosis de nostalgia”.

**Yéiber Román: “Los futuros náufragos”**

1.-

Podría parecer intrascendente, pero hay un momento en que emerge un impulso que nos lleva a quitar el polvo de una maleta mientras intentamos meter en su interior ropa y artículos de aseo personal. Y en ese instante, el polvo que anida en un rincón del equipaje nos lleva a pensar en la gente que se queda, en la amada, en la que no amamos, en los lugares visitados, en las calles que hemos transitado, en los momentos alegres, en los tristes y también en los fracasos, porque irse, escapar del país, es un evento que comprime el deseo de quedarse, de establecer las razones para que el mapa que se ocupa no sea luego un recuerdo, una distancia, una manera de decir que hemos salido porque no quedaba otra opción. O porque el mundo que ocupábamos se nos hizo estrecho. O porque –es lo más seguro y urgente- el país que hemos tenido por casa ya no nos pertenece.


“Partir”, título de Alejandro Sebastiani Verlezza, publicado por Oscar Todtman Ediciones, Caracas, 2019, lleva al lector a ser plural, no porque él haya partido con un amigo, vecino o familia, sino porque muchas de las personas amadas, conocidas o gramaticales lo han hecho sin él y él a la vez siente que se ha quedado para marcharse en el mismo lugar. 
Por eso se puede afirmar que “partir” es el otro en nosotros. Que el éxodo es un nosotros en uno. Que el poema casi desconocido de Joaquín Gabaldón Márquez es parte del equipaje emocional que habrá de llevar en la mirada quien se va, quien se convierte en emigrante, y que los versos de Rubén Osorio Canales suscriben lo que más adelante, en el tiempo, ha escrito o seguirá escribiendo Alejandro Sebastiani Verlezza, el poeta que hace poesía desde esta orilla en la que estamos instalados, pero puede sentir desde otro lugar la ausencia de quienes llegan a ese allá lejano.

La tierra, el trozo que compartíamos, queda desalojado: el asilo mencionado por Yéiber Román desglosa todo el discurso del déspota, quien ha provocado la desbandada, la partida de quienes ahora cargarán con la aflicción abrigada por la nostalgia.

Tres generaciones distintas han escrito ese “partir”, el tema que hoy nos congrega. Sólo tres de los tantos poetas y narradores que han paseado su angustia por el escape de las dictaduras, de los golpes mortales de quienes han transformado el país en un desierto social, político y económico.

Sebastiani Verlezza confirma su existencia en estas páginas que leemos para desnudarnos como exiliados, como insiliados (porque también partimos o huimos dentro del mismo país), como presencias invisibles, como fantasmas en medio de tanta “sombradura”.

2.-

Partir es cambiar de lugar. Aunque la memoria se quede en el de origen. Partir es ver pasar los distintos accidentes geográficos por nuestro ánimo. Partir es quedarse en otro paisaje mientras se escapa, mientras se deja la piel de la ciudad, del pueblo o caserío natal. Partir es estar siempre en la extrañeza del otro. Por eso, la lectura de Alejandro nos obliga a vernos en estos versos:


“el paisaje está ahí/ -siempre moviéndose-/ aunque a veces lo quiera ver fijo/ hay pequeñas coladeras de luz/ sombras van desdibujándose en el piso/ sobre una tabla demasiado corrugada…”

El que viaja se desconoce en la medida en que va conociendo lugares. Quien viaja se desprende. Deja su nombre en la boca de quienes lo despiden. Siempre habrá una intención poética en la ausencia, aunque quien lo haga no tenga conciencia de la poesía. Los viejos relatos griegos confirman que somos herederos de aquellos eventos.

Dejarlo todo para no borrarlo. El lugar que abandonamos al partir se lleva en las maletas. O en la mochila de quien cruza el páramo.

La idea de barrer, de limpiar, de dejar limpio el lugar que desocupamos, nos hace a la idea del lugar que habremos de ocupar:

“…ahí no habrá aserrín ni extintor capaz de amansar las aguas/ no habrá distancia/ -ni vergüenza-/ el pan no será amargo/ la tristeza será capaz de traspapelarse/ y el exilio/ -si alguna vez llegamos a nombrarlo-/ será otro chiste más la sobremesa del caos/ que nos desanda hacia/ la piedra la espuma/ la cuerda y la vibración/ el nombre y su carne buscando aliento…”

Podría suceder que quien parte no tenga idea de que ha partido, porque se trata de una pesadilla, de un mal sueño en plena siesta, de un mal “chiste” mientras se traga el pan, que no es “amargo”, pero sí solitario. Mientras tanto, se esconden en el armario algunas palabras que podrían advertir de otro “caos”.

Por eso: “Con esta máscara/ será posible adentrarse en la ilusión”.

3.-

Ir, partir “hacia ninguna parte” es el plural que se le asigna a la larga cola en la frontera. A los pasos apresurados sobre los colores de Carlos Cruz Diez en el aeropuerto en Maiquetía. O a los saturados nervios al cruzar el Arauca en una canoa. Es la pregunta de la voz sobre la lenta superficie del río Apure en viaje de huida hacia las entrañas de la selva en Doña Bárbara”. La soledad obliga a la liturgia de una oración y a juntar a todos los santos: “¿Con quién vamos?”.


El “Aquí” que se queda se convierte en otro lugar para imaginarse cerca. Y los recuerdos, las imágenes fallidas en la pupila:

“todo/ todo/ fue barrido/ apenas quedaba/ tu tos/ esa presencia de la ceniza/ su paso avasallante (seco)”.

De ida y vuelta, los poemas se apresuran a encontrarse en los distintos sitios donde los que parten hacen nido. Un solo vagar, un deambular del alma. Un agregarle al espíritu otro acento, otras amarguras o alegrías.

El antiguo inventario de la mitología nos asume como personajes de la que hoy se construye, de la épica que congrega a culpables e inocentes: los que se van porque sus anhelos no caben en el mapa y los que lo hacen porque sus delitos podrían tener futuro en otros ámbitos.

Aquí entonces el Odiseo, el que se tapona lo oídos para no escuchar los gritos del país o quiere oír otra voz que lo haga visible entre preguntas sin posibles respuestas:

“quiénes han sido/ -dónde están-/ los que supieron amarrarse al mástil? // ¿dónde viven?//¿en cuales aguas?”
Y más adelante, al salir del naufragio o salvarse de él, ya en otro horizonte:


“¿qué es la lejanía / sino el morboso e invasivo impulso/ por levantar los dedos/ y fijarle la hilera al paisaje?”.

4.-

La afirmación de “partir” encaja en la idea de regresar, en la idea de mirar hacia dos lados, hacia dos orillas, hacia dos puntos de vista, hacia todos los cardinales para –al final- tratar de regresar, que es una manera de partir en otro tiempo, en el que vendrá. Aunque no se retorne.


Y mientras eso pasa, de nuevo el equipaje, el momento de partir, de justificar el escape, la ausencia:
“ahora están llenas de basura las maletas”

(…)
“partir/ siempre será necesario/partir sin turbación (…) así sea hablando solo”

(…)

“marcharé/ largamente/ sin anhelos”, porque “cambiar tierras siempre entusiasma/ llegué y no me fui”,

Y

“yo no sé si un día vuelva”.


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Alejandro Sebastiani Verlezza.


Alejandro Sebastiani Verlezza (Caracas, 1982). Poeta con incursiones en las artes visuales. Ha publicado en poesía: Posdatas (El pez soluble, 2011), Canción de la encrucijada (Eclepsidra, 2016), Partir (OT Editores, 2018), Los hilos subterráneos (Eclepsidra, 2020), el diario Derivas (bid & co, 2013), La orilla del retorno (El Taller Blanco, 2023) y Festina Lente (LP5 Editora, 2023).

Aparece en las compilaciones Voces nuevas 2005-2006 (Celarg, narrativa), Voces nuevas  2006-2007 (Celarg, ensayo), 102 Poetas. Jamming (OT Editores, 2014), Tiempos grotescos (UNAM, México, 2015), Nuevo país de las letras (Banesco, 2016), Nubes (Pre-Textos, 2019) y Total interferencia (LP5 editora,2021).

Ha participado en las muestras colectivas Ciudad volátil (La Caja, 2011), Confluencias (Galería Universitaria, UCV, 2012), Reflejos vagabundos (Librería El Buscón, 2013), Caracas horizontal (2013), Manifiesto país (Sala Mendoza, 2014) y Fragmentos a su imán (Sala Mendoza, 2019).

Con Adalber Salas Hernández editó Tramas cruzadas, destinos comunes (Común Presencia, 2013) y Destinos portátiles (Vallejo & co, 2013). Preparó las antologías Del fluir de Santos López (Kalathos, 2016) y de Armando Rojas Guardia La otra locura (bid & co, 2017). Ha colaborado con poesías, prosas y traducciones en las siguientes obras de Paolo Gasparini: El baúl mundo de Paolo Gasparini (La Cueva, 2018), Andata e ritorno (La Cueva, 2019) y Da Gorizia alle Ande (Galeria Studio Faganel, Gorizia, 2021). Con Carmen Verde Arocha publicó Al tanto de sí mismo. Conversaciones con Alfredo Chacón (Eclepsidra, 2021). 

Licenciado en Comunicación Social (USM, 2005) y Letras (UCV, 2012), donde ha ejercido la docencia en el departamento de Literatura y Vida desde el año 2015. Obtuvo la Maestría en Estudios Literarios de la UCV (2022), cursó el diplomado en Estudios Liberales en la Universidad del Valle San Francisco (2014) y formó parte de la IV edición de la Semana de la Narrativa Urbana (2009). Hizo la residencia para escritores en Rianxo –Galicia– con Axóuxere Editores (2013).

Del libro La orilla del retorno, publicado por El Taller Blanco Ediciones, Colombia, 2023.



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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés.