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domingo, 8 de septiembre de 2024

Teófilo Tortolero a José Luís Latouche: Jamás creí que tu bondad tuviera la posibilidad de vivir entre nosotros con una mirada límpida como es tu hacer musical

 

Fotografía del poeta Santos López.







A José Luís Latouche


Entendí que la música tuviera rescoldos, arpegios, ondas de algún dios, pagano o servil a los mismos dioses.- Pero jamás creí que tu bondad fuera tan extremada como para entregarse así, de día a día a estremecer la vida y que tuviera la posibilidad de vivir entre nosotros con una mirada límpida y de pura belleza como es tu hacer musical. - No estás en la vida para ser complaciente de siervo* alguno pero estás, al mismo tiempo para servir la delicia de unas manos eternas y de un oído, y de una nervadura que te quema.


Bien amado amigo - te proteja lo festivo y dulce del día y te bendiga un poco la triste bonhomía de un poeta que te bendecirá siempre.- Guárdate de los seres envidiosos de tu vida pura y guárdate de toda la maleza que pueda acompañarte por razones de una vana amistad o cariño estudioso.


Dios te guarde y clamo a mis dioses por tu vida eterna.-Te conserva tu amigo entrañable. 


Teófilo Tortolero


22 Junio 1980.


* En la revista colocaron ciervo

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José Teófilo Tortolero, mejor conocido como Teófilo Tortolero, nació en Valencia, estado Carabobo, en 1936 y falleció en el pueblo de Nirguaestado Yaracuy en 1990. Fue director de los Departamentos de Literatura y Publicaciones de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo. En las revistas "Zona Tórrida" y "Poesía" ocupó los cargos de Jefe de redacción en la primera y corredactor de la ultima. Fue fundador de la colección Separata del Departamento de Literatura de la Universidad de Carabobo.

En 1962 su libro "Demencia Precoz" obtiene una mención de honor en la bienal de Literatura "José Rafael Pocaterra". En 1982, bajo el seudónimo de Lino Blanco, su libro "El Día Perdurable y Otros Poemas" obtiene el primer premio de esta bienal.

Egresó de la máxima casa de estudios carabobeña con el titulo de  abogado pero su verdadera vocación siempre fue la poesía.

Su obra publicada esta conformada por los siguientes títulos:
  • "Demencia Precoz", edición del autor impresa por la Editorial Arte, Caracas, 1968.
  • "Las Drogas Silvestres", Universidad de Carabobo, 1968.
  • "55 Poemas". Antología de la Revista Separata. Universidad de Carabobo, 1981.
  • "Perfuma Jaguaro". Antología Español/Esperanto. Gobernación del Estado Carabobo,1985
  • "La Última Tierra". Ediciones del Gobierno de Carabobo,1990.
  • Antología Mínima". Selección de Luis Alberto Angulo.Revista Auditorio,Nº1. Valencia,1991.
  • "El Día Perdurable".Antología mínima. Cuadernos Cabriales Nª 52. 1991.
  • "El Libro de los Cuartetos". Selección de Orlando Barreto. Ediciones La Oruga Luminosa.San Felipe. 1994.
  • "El Día Perdurable y otros Poemas".Ediciones Poesía,Universidad de Carabobo, Valencia, 1997
Permanecen inéditos de este autor los textos que conforman el libro "La Campana Desierta".

Richard Montenegro


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ENLACES RELACIONADOS:












Teófilo Tortolero, la poesía y la llave sin cerradura
















23/05/25


lunes, 5 de agosto de 2024

Eduardo Liendo: LEER EN VENEZUELA ES UN PODER PARA CONSTRUIR UN PAÍS DISTINTO

 


Estimados Liponautas 


Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes un texto del escritor venezolano Eduardo Liendo ,titulado LECTURA Y PODER.

Este texto fue publicado en  el ÓRGANO DE CULTURA UNIVERSITARIA, La Tuna de Oro número 42 correspondiente al lapso julio-diciembre del año 2005.


Disfruten del escrito.



Atentamente 


La Gerencia.


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LECTURA Y PODER


Eduardo Liendo



La actividad lectora siempre ha sido vinculada fundamentalmente al ocio, sobre todo cuando se alude a las lecturas literarias y en general de temas humanísticos. La visión de un hombre plácidamente instalado en una hamaca a la sombra de un árbol y abstraído con un libro en sus manos, podría ser una imagen ilustrativa de un lector de novelas, de poesía o de ensayos filosóficos.


El mismo hombre podría ser representado en similar actitud de ociosidad intelectual en el asiento de un tren o de un avión, en la escalinata que conduce al portal de un museo, en el banco de una plaza poco concurrida o en un vagón del metro en una hora de pocos usuarios. El hombre (o la mujer) tiene un aspecto informal con su ropa deportiva, gente clase media culta, individualista, singular y poseída de cierta vanidad entre otras razones por el hecho de pertenecer a una minoría lectora. Si nuestra curiosidad nos llevara a observar el título que lee tan ensimismado quizás aparecería el nombre de Justine del Cuarteto de Alejandría. Obra cumbre de Laurence Durrell, o tal vez el pequeño tomo acerca De la brevedad de la vida de Séneca, o los Poemas humanos de Cesar Vallejo. Todo indica que ese hombre (o mujer) cuyo nombre ignoramos, lee por placer, por puro goce intelectual, por ejercicio pasivo del ocio.

Esa imagen de la gratitud de la lectura, de su sentido lúdico y egocéntrico, es la más extendida y publicitada en las campañas de promoción de la lectura.

Leer es un placer es una de las consignas mas difundidas, lo cual, por lo demás, puede parcialmente ser cierto. Un lector experimentado, con sensibilidad para apreciar la estética del lenguaje, la calidad de las ideas y los logros de la imaginación, seguramente obtendrá no poco placer de sus lecturas. Un niño lector, también será gratificado por aquellos relatos que satisfagan su afán de aventuras, su curiosidad y la necesidad del juego de su inteligencia inquieta.


Pero no toda lectura provechosa resulta placentera. La lectura, en muchos casos, requiere de un esfuerzo sostenido que sería inadecuado calificar, incluso en el espacio específico de las grandes obras de creación literaria, como primordialmente placentero; obras clásicas como: la Divina Comedia, Don Quijote, Los hermanos Karamazov, La Guerra y la Paz, Mobí Dick, Ulises, El Fausto, el Popol Vuh.

Y muchas otras de universal reconocimiento exigen mucho de voluntad lectora del individuo que se acerca a ellas, así como disciplina y cierta capacidad para la comprensión de un texto complicado. En este sentido el placer que proporciona la lectura es inseparable del esfuerzo incluso en ciertos casos, de la fatiga que pueda ocasionar.

Muchas veces se conquista el libro invierto una tenacidad, aunque muy distinta, comparable a la de los excursionistas que deben superar las eventualidades y dificultades de un arduo viaje.

Puede ser a ratos placentero, pero exigente, incluso agobiante, aunque generalmente el esfuerzo tiene su recompensa.

Para que sirve leer La Divina Comedia o La Guerra y la Paz ya es otro asunto. Los más escépticos o los que atribuyen a la literatura una completa gratitud suelen decir que para nada. Leer al Quijote no tendría así ningún sentido utilitario. Fuera del juego intelectual, del gusto de leer sus páginas no serviría absolutamente para nada. Lo cual es juicio unilateral, aunque apuntalado por opiniones emitidas por intelectuales, incluso por autores de obras significativas. En este juicio se escamotea lo que en el libro se suministra de poder comunicacional en múltiples aspectos, (lingüístico, vivencial, social, histórico, simbólico, ficcional) y no solamente por placer. En este otro sentido Leer es un poder.

Sería imposible ignorar o subestimar la formidable revolución cultural que representó la invención de la escritura en la historia del hombre, hecho ocurrido en occidente aproximadamente 3.000 años a de C. Durante la civilización sumeria con la escritura cuneiforme. El hombre adquiere así un poder mayor que el dominio del fuego, recibido según la hermosa mitología griega de las manos de Prometeo. Con la escritura el hombre se hace dueño y custodio de su propia experiencia,atesora su propia historia, perfecciona y enriquece su lengua, descifra la realidad y da forma a sus sueños. La escritura hace al hombre verdaderamente humano, lo hace culto y memorioso.


Muchos siglos después de su invención un escritor, Jorge Luis Borges, expresaría la siguiente definición del libro: De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es sin dudad, el libro.Lo demás son extensiones de su cuerpo.

El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; El teléfono es extensión de la voz, luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa, el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación.

En ese sentido, aún respetando la significación de las culturas orales,podríamos decir que en una sociedad de analfabetas, de nombres no lectores,hay un desfase histórico que la emparenta en muchos aspectos con la realidad ágrafa existente antes de la prodigiosa invención de la escritura en la antigua Mesopotamia. Un verdadero abismo cultural, una limitación esencial para la evolución de la condición humana. Cuando el hombre inventa la escritura adquiere un gran poder, "remonta la tradición oral y se posesiona de su propia experiencia, puede fijarla, recrearla y codificarla". De manera que, por muy sospechosa que pueda parecemos la palabra poder aplicada a un hecho generalmente de práctica solitaria como es la lectura, es pertinente considerarlo de este modo. Leer es un poder. Es una forma de posesionarnos de la realidad. Incluso de nuestras emociones y sueños, como lo expresa la mejor poesía.


Leer es un poder por cuanto existe una estrecha relación entre palabra y pensamiento y la manera más precisa y eficaz de ordenamiento de las palabras es la lengua escrita. Pensamos con palabras y no es una afirmación exagerada la que indica que el tamaño del mundo de una persona es el tamaño de su vocabulario.


Leer es un poder porque en la lengua escrita, acumulada por el hombre en los libros y otras diversas publicaciones, se concentra una parte fundamental de la memoria y la historia de la especie durante varios milenios haciendo posible que cada hombre lector sea heredero de la cultura universal que le resulte accesible.

Leer es un poder porque la imaginación creadora del hombre ha alcanzado muchas de sus más descollantes

expresiones en la invención literaria de grandes escritores y poetas, y esta extraordinaria recreación del mundo permite establecer una activa y enriquecedora comunicación intelectual y espiritual con el individuo lector.

Leer es un poder porque la lectura ha demostrado ser una formidable herramienta de autoformación, de investigación de la realidad, de apropiación de la experiencia en las disciplinas más diversas del conocimiento, atendiendo a los intereses de quien lee.

Leer es un poder Porque obtener información y sentido crítico suponen un hombre más consciente y, por consiguiente, más libre para ejercer su elección ante las múltiples y contradictorias opciones que la sociedad y su propia existencia ofrecen constantemente, como una toma de posición ante su circunstancia y lugar en el mundo.


Leer es un poder porque aquellas sociedades que han superado el analfabetismo casi en su totalidad y tienen una importante proporción de población lectora, han alcanzado niveles de desarrollo tecnológico y científico considerablemente superiores a las sociedades de amplio analfabetismo y limitados lectores, que conforman el llamado mundo subdesarrollado.


Leer es un poder es por tales razones conceptuales antes mencionadas, una consigna y una actividad de promoción de la lectura, con el propósito de hacer más conscientes a los sectores que motorizan la educación oficial y a los propios ciudadanos, del carácter prioritario y esencial que tiene el libro y la lectura en la evolución histórica del país. La superación de la crisis de la sociedad venezolana no podrá lograrse sin un sostenido esfuerzo cultural para hacer del ciudadano venezolano un activo lector.



Es importante que la fundación comisión de lectura -Fundalectura-,el Banco del Libro, el Ministerio De Educación, particularmente su comisión o para la orientación de la enseñanza y uso de la lengua materna, la Biblioteca Nacional y su red de bibliotecas públicas, las escuelas de Educación de las universidades, el CONAC, el CENAL, Monte Avila Editores, Fundación Kuai Mare, numerosas individuales, particularmente maestros, profesores, escritores, periodistas, artistas en general: emprendan una verdadera cruzada para transformarnos en una sociedad lectora. Leer es un poder sería una consigna aglutinante y afirmativa de una voluntad de ganar lectores para la causa de construir a una Venezuela distinta.



Enlaces Relacionados:



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EL MONSTRUOSO INSECTO CUMPLE 100 AÑOS

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martes, 22 de febrero de 2011

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Cristóbal Ruíz, pintor, nativo de La Luna: La soledad es muy creativa, uno se va cuestionando


Cristóbal Ruíz. Fotografía de José Antonio Rosales


UN INMIGRANTE DE LA LUNA.
Una entrevista al pintor, nativo de La Luna, Cristóbal Ruíz.



Hoy le obsequiamos este texto de Vielsi Arias que nos muestra aún mas sobre Cristóbal Ruíz, (La Luna, 6/02/1950- Naguanagua, 5/02/ 2005) nuestro pintor selenita. El texto fue tomado de la revista La Tuna de oro, número 42, correspondiente al lapso julio-diciembre de 2005.


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Cristóbal Ruiz, bohemio en lo contemporáneo. Partió de La Luna bajo el sedante de su propio sueño, manteniéndolo despierto, hasta volver la mirada, llorar ante el altar de los recuerdos y nuevamente seguir caminando, sonreír ante la ironía de la existencia misma intuyendo lo que quería decirle el viento para luego salir desnudo detrás del pincel y pedirle a la tinta, casi suplicando que le confiese. Entonces y estando de rodillas nace el engendro, que es a veces más grande y más valioso que el artista mismo. 

En su andar solitario, cuántas pisadas, cuántas manos habrán despreciado su presencia,. Sin prejuicios sigue caminando por instinto, los sentidos le son suficientes para estar de pie. Aunque se duerma en la calle, se flagele entre los escombros de la acera, se minimice en cada trazo dibujado en la ciudad. Continua aún más sólido que las vitrinas de los salones, quienes viven peregrinando profecías de las que no están seguros. Su vida un paradigma contrario, burlado en todos los espacios. Tantas veces ha dejado sus heces, su cuerpo desnudo y sus sinceras palabras como síntesis de la obra misma, en rincones de esta ciudad, que se siente pequeña y acorralada, cada vez que Cristóbal hace referencia. Como perfecta unión de los opuestos, esta ciudad (Valencia) y Cristóbal han convivido juntos, sin estar cada uno al margen del otro. El rechazo, tal vez el repudio de la elitesca valencianidad, han alimentado al artista, el sarcasmo, lo inadecuado que siempre se le critica a la obra hecha carne y que tanto gusta a la obra hecha metáfora y símbolo. Una dualidad que a la vez se conjuga y se divorcia. 

La Tuna de Oro. Número 42.


En su andar solitario, bajo los escombros de la noche. Cristóbal vive una batalla, angustiado, nervioso, inseguro, ante el vacío que deja la hipocresía del oportunista, los llamados amigos, espera paciente, a que el hombro de la tarde llegue a recogerle. Señala Dickinson (1986): "Sabré el por qué cuando termine el tiempo, no me pregunte ya a mí misma; nos explicará Cristo toda angustia en el aula del cielo, clara y linda".

Cristóbal Ruiz


Tal vez pasará el peligro y su muerte muy de cerca, pero sólo rozará, su brazo jamás estará tranquilo hasta haberlo encontrado todo. Por su parte el mecenas intentará despertar, vestir su razón. Sin embargo la intención resultará inútil, porque al fin y al cabo para Cristóbal estar poseído es lo más importante. Su cuerpo es apenas un instrumento para crear, un vehículo que se toma, se usa y es dado al olvido. Su ser es dadivoso, es en serio un compro­miso consigo. Plantea Rilke (1903): "Para los creadores no hay pobreza, ni lugares pobres, comunes incluso si estuviera en una cárcel cuyas paredes no dejaran llegar los ruidos del mundo hasta sus sentidos. ¿No tendría usted aún su niñez, esa deliciosa, magnífica posesión que son los recuerdos? Vuelva hacia allá su intención, intente recuperar las sensaciones hundidas de ese amplio pasado: su personalidad se consolidará, su soledad se ampliará y se convertirá en una habitación a media luz frente a la cual pasa, a lo lejos el ruido de los demás".

Es la misma constancia, que aun seca, permanece colgando, la del revolucionario que da su vida por el proceso de transformación, el que deja a un lado familia, academia, por la lucha incansable. Ese que muere de pie con la frente en alto, sin sentirse pequeño. Se erige aun en sus debilidades, porque definitivamente se siente seguro, aunque no sepa donde terminará, aunque intuya y de pronto dude, aún descalzo sigue caminando.

Caricatura de Carlos Tovar

Tendrá Cristóbal que esperar la muerte, para que la memoria tenga consideraciones consigo, después de todo será grato recordarlo, entre las anécdotas de los amigos, cuando sus trazos hayan desaparecido en manos de los hipócritas, donde más allá de su talento, son atributos lo que le hace mantenerse de pie. Señala Ernesto Sábato: "El coraje para decir la verdad, su tenacidad para seguir adelante, junto a esa fe en lo que tiene que decir y de una combinación de modestia ante los gigantes y arrogancia ante los imbéciles, una necesidad de afecto y una valentía para estar solo rehaciendo la tentación y el peligro de los grupitos de galerías de espejos". El porvenir en cualquier caso será siempre incierto, trágico, si se fracasa, solitario si se triunfa en medio de los malentendidos y manoseos. Cristóbal siempre está preparado para dar su testimonio, aunque no esté seguro su porvenir. Sábato plantea: "Pero para colmo nadie te podrá garantizar lo porvenir convir­tiéndolo en esa asquerosidad que se llama hombre público y con derecho (¿derecho?) un chico como vos mismo eras. Al comienzo te podrás escapar y también deberás aguantar esa injusticia, agacha el lomo y sigue produciendo obras como quien levanta una estatua en un chiquero". 

Cristóbal el transeúnte que se cuela, en las líneas de esta ciudad, no ha dejado nada por dentro, se ha vacunado de sí mismo, en medio de sus fantasmas, su embrujada vida, sostenida en fatiga y tensión, admitiendo que no vale nada si no lo acoge un signo, una palabra, una presencia, hasta morir de frió, solo.  

Autorretrato


Entrevista (Febrero 2004)

Vielsi Arias. -¿Qué piensa tu familia de Cristóbal el pintor? 

Cristóbal Ruiz. - Creo que no piensa nada, mi hermana cuando yo le digo, me voy porque tengo que trabajar, me dice - ¿conseguiste trabajo?- ella no cree que esto sea un trabajo, que me puede generar beneficios económicos.



jueves, 6 de enero de 2011

REVISTA POESIA: APROXIMACION AL AMPARO DE LA ESTRIDENCIA.


Revista La Tuna de Oro Nº 36



Estimados Amigos

Hoy le obsequiamos, como regalo de reyes, este ensayo de José Carlos de Nóbrega dedicado a la revista Poesía, Patrimonio cultural de Naguanagua y de la Universidad de Carabobo. Originalmente este texto fue publicado en la revista La Tuna de Oro Nº 36 correspondiente al lapso abril-mayo de 2000.



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JOSÉ CARLOS DE NÓBREGA







                                              
                                   

                      “Sólo una hora más en silencio
                               el tiempo para firmar mi nombre en tu cuello
                               dejarte una marca, tatuaje enfermo
                              antes que todos vuelvan a hablar de dinero.
                              Porque cuando se acabe la fiesta
                              la tribu estará sedienta
                              será el momento del baile
                              de los languis” (lánguidos).
   Cerati, Bosio, Ficichia y Sais (Los Languis, quinto surco del Disco Compacto “Doble Vida”, Soda Stereo, 1988, Sony Music).

“-¿De qué manera se ha servido del mito Carlos?
  -El mito Carlos nos ha sido bastante útil para amedrentar al enemigo y ha servido para recaudar fondos para la revolución, especialmente por la OLP y Fatah”.
   Carlos Ilich Ramírez Sánchez en “Feriado”, domingo 11 de octubre de 1998, número 796, página 27.



   Cierta ocasión un alto funcionario universitario decretó la muerte definitiva del libro a manos de la iconografía bullente de los Personal Computers, justificando así su negativa a la edificación de la Biblioteca Central de nuestra Universidad. Aún desconocemos si le hacía una concesión al Imperio de los Nerds –consumación presentida por y resentida de Bill Gates-, o si significaba una desalentadora y naif realización de la predicción de Hegel que es la muerte del arte literario por intoxicación espiritual:  “Así la vida interior triunfará sobre el mundo exterior: triunfará de tal modo, que el mismo mundo exterior proclamará la victoria de aquél, con la cual la apariencia exterior se hundirá en ausencia de valor”. Unos cuantos años atrás, cuando los computadores IBM asemejaban escaparates con un gran ojo que giraba bidimensionalmente, el rector Alejandro Zahlout había intentado fallidamente abortar una revista poética que desde 1971 editaba la Universidad de Carabobo. Tal manifestación de la medianía intelectual sumó, paradójicamente, la anuencia de un grupo de escritores interesados en la muerte de tal publicación. Hoy, setenta números después, la revista POESÍA, goza de una poco común buena salud dada la precariedad de nuestro tiempo: encrucijada de la nostalgia del populismo centra y cepalista y de la sumisión ciega a un proceso insincero de globalización promovido por los centros de poder. 


   Si tenemos en consideración que a la fecha (febrero de 2001) cuenta ya con ciento veintinueve números editados en un período de más de cinco lustros, es harto curioso que aquel atentado en su contra –además de ser promovido por una autoridad de la propia institución auspiciante- constituya el punto que casi parte por la mitad dicho intervalo. Afortunadamente, el equipo de redacción encabezado por el poeta Reynaldo Pérez Só –sin apelar a ruidosas demostraciones de protesta- logró encauzar para aquel entonces (mediados de los años ochenta) una adecuada campaña en los medios de comunicación escritos que impidió la desaparición de la revista POESÍA. Se conjuraron las malsanas intenciones exógenas y endógenas de una grey pseudopolítica e intelectual con un éxito poco frecuente en el medio cultural y universitario nacional.

   Pese a la cercanía de hechos tales como el fracaso de la guerra de guerrillas incubada en los sesenta, del Mayo Francés del 68 y su prolongación en el movimiento de renovación académica de nuestra Alma Mater, la revista POESÍA revela –no sólo en el momento de su fundación, sino a lo largo de su devenir histórico- la tensión entre la tradición y la renovación de la expresión poética más allá de la estridencia militante y excluyente de los manifiestos y las declaraciones de principios. Por tal razón, no se justifica ni la constitución rígida de grupo poético alguno con el que se pretende aún involucrar a los poetas Reynaldo Pérez Só, Alejandro Oliveros, Teófilo Tortolero y Eugenio Montejo, sus fundadores, ni mucho menos un pliego que soporte tal espejismo. Por lo tanto, la denominación “Grupo de Valencia” es una etiqueta cómoda a los efectos de inventariar inútilmente el fluir poético de la ciudad. A pesar que desde sus inicios cuenta con el auspicio de la Universidad de Carabobo,   la   revista   POESÍA –hoy uno de sus más valiosos activos, valga la categoría contable- sigue persistiendo en su rechazo y combate al concepto de cartapacio académico que ha asolado a gran parte de las publicaciones literarias de nuestras universidades.

Reynaldo Pérez  So
   El respeto a esta directriz se ha mantenido de manera inalterable e incondicional a lo largo de las gestiones de los rectores Gustavo Hidalgo (1984-88), Elis Mercado (1988-92), Ricardo Maldonado (1992-96) y (2000-04, en curso) y Asdrúbal Romero (1996-2000). “Aunque la ignorancia y la mezquindad, de vez en vez, tocan a la puerta”, como lo manifestara Pérez Só al periodista Alfredo Fermín (1), las autoridades universitarias antes citadas han comprendido a cabalidad la importancia de la revista en el concierto poético no sólo nacional, sino continental y mundial incluso. Han dado un sólido espaldarazo institucional a la preservación de la revista POESÍA en tanto patrimonio universitario y producto cultural con calidad de exportación. Traigamos a colación algunos hechos: el rector Elis Mercado obstruyó el paso y el acceso indiscriminado a las apetencias de una agrupación estudiantil –de fines inconfesables- que pretendía tomar sus páginas guiados por un afán propagandístico y proselitista (revival anacrónico del realismo socialista); el rector Asdrúbal Romero y sus sucesivos directores de Cultura, Domingo Alfonso Bacalao y Laura Antillano, han respaldado denodadamente también a POESÍA, al punto de proveer el financiamiento de un proyecto derivado de la publicación misma: EDICIONES POESÍA, sello editorial que expande notablemente el radio de acción de su trabajo y contribución al panorama de la poesía venezolana del ultimo cuarto de siglo (a la fecha ha publicado once títulos de poetas venezolanos). Haciendo caso omiso de la inmediatez de la lucha política y electoral dentro de la universidad, el actual rector Ricardo Maldonado y su director de Cultura Octavio Acosta han insistido en el estímulo a POESÍA, entre otras manifestaciones de apoyo destaca la reedición de los primeros nueve números de la revista para beneplácito de sus lectores y amigos.

Teófilo Tortolero