Mostrando entradas con la etiqueta Estado Bolívar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Estado Bolívar. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de diciembre de 2024

¡Hoy le presentamos el número 17 de la revista Cárcava!



 

Estimados Liponautas

Ayer, 16 de diciembre de 2024, tuvimos el gusto de presentarles la revista Cárcava, una revista dedicada a divulgar el Arte, la Literatura y el Pensamiento. Invitándolos a que descarguen el número 17 de la revista correspondiente al Año IV, a los meses  Agosto-Noviembre y al año 2024. La compatimos en nuestra página de Facebook pero la publicación fue anulada por la plataforma por el contenido "sexual explícito" mostrado en la imagen de la portada de la revista. Nuestra página de Facebook estará restringida hasta marzo del 2025.

Tratando de adaptarnos a las restricciones del pacato Facebook recortamos la imagen de la portada, esperando que sea solo el logo de la revista la imagen que se muestre en la miniatura del enlace.

Esperamos puedan disfrutar del contenido de la revista.

Atentamente

La Gerencia.



*******







Estimados Liponautas

Hoy tenemos el gusto de presentarles la revista Cárcava, una revista dedicada a divulgar el Arte, la Literatura y el Pensamiento. Invitándolos a que descarguen el número 17 de la revista correspondiente al Año IV, a los meses  Agosto-Noviembre y al año 2024. La revista se edita en Venezuela- estado Bolívar. Ciudad Guayana y su buzón eléctronico es: revistacarcava@gmail.com

En esta entrada podrán leer la editorial y el indice correspondiente al número 17 y leer en linea todo el contenido de la revista.


Disfruten de la revista


Atentamente


La Gerencia.


*******



Editorial 

La ideología de la estupidez


A nadie se le prohíbe expresar sus opiniones o conceptos sobre el país o mundo que le ha tocado vivir, eso si estuviésemos en un país normal que se contrae en la magia democrática, pero nosotros nos contraemos más allá de la barbarie y eso ya no está en discusión. Estamos enfermos de sesgo y autocensura, algo que emerge de la barriga de la arbitrariedad.

Aquí no hay prensa escrita ni radio libre ni mucho menos TV con aires de pluralidad y libertad. Estamos prisioneros y a veces nos da hasta fastidio explicar al mundo exterior porqué.

Como país hemos perdido y visto someterse al olvido lo que fue una sociedad con saldos interesantes en el ámbito del arte y la cultura general. No tenemos que inventariar los proyectos y ejecuciones que tenían como objetivo brindarle calidad de vida a un país sediento de modernidad y que la ideología de la estupidez convirtió en célebres ruinas de una nación que ellos acusan de segregacionista y elitista; tamaña mentira vestida de ignarismo y burla es imposible, somos el hazmerreír en letras mayúsculas en el mundo del arte que resuelve su problema de presencia en ese ámbito mandando al comisario político para tales fines a la Unesco a comprar como baratijas reconocimientos como patrimonio de la humanidad a tal o cual ataque de lombriz que se suscita en un remoto caserío, en el camino unos cuantos dólares de viáticos y güisqui del bueno. En esa vergüenza nos hemos convertido.

Nuestras editoriales del Estado son manejadas por comisarios políticos que presumen de sabios en el campo fétido de la ignominia, por supuesto que publican a sus socios y adláteres bajo un sello de revolución de la destrucción.

Lo más cómico es acudir a uno de esos festivales de poesía que con muy mal gusto organizan de manera secular: poetas del barrio, parroquiales, municipales, estadales e intergalácticos le hacen un homenaje a un “enchufao” a la ubre del siglo XXl, sin obra ni vida dedicada seriamente a la creación.

Con que sea bien “comprometido” es suficiente para colocarlo en el olimpo, aplausos y viáticos para los camaradas que se la están comiendo.

Lo que sí tiene que tener claro un creador de arte es que casarse con el poder irrestrictamente le quita brillo y vitalidad a su obra.

El silencio ante la barbarie de un poeta es inadmisible, pues si algo está estrechamente ligado con la libertad es la poesía y la barbarie es la imposición de una camisa de fuerza a las ideas.


Descargue la revista pulsando aquí


https://revistacarcava.wixsite.com/inicio


DIRECTORIO DE LA REVISTA


Francisco Arévalo

Diego Rojas Ajmad

Carlos Yusti


DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN


Brígido Franeites


COLUMNISTAS

Américo Fernández

Juan Martins

Milagros Mata Gil (+)

María Nuria De Cesaris

Ramón Ordaz




ARTE y FOTOGRAFÍA


María Eugenia Catoni

(MAEGA)

Yuri Valecillo

Carlos Alberto Valecillo Ochoa

(CAVO)


REDES


Otto Jansen


LOGOTIPO


Carla Alcalá




Normas generales


La revista Cárcava es una publicación electrónica venezolana realizada en Ciudad Guayana, estado Bolívar. La revista publica cuentos, poemas, ensayos, entrevistas, reseñas y demás textos que contribuyan al desarrollo y difusión de la literatura y el pensamiento. Es una revista de acceso abierto (Open Access), lo que significa que todo su contenido es accesible libremente, sin cargo para el usuario. Los usuarios están autorizados a leer, descargar, copiar, distribuir, imprimir, buscar

o enlazar a los textos completos de los artículos de esta revista sin permiso previo del editor

o del autor, siempre y cuando se cite la fuente. Cárcava no cobra a los autores ninguna tasa por presentación/envio de manuscritos ni tampoco cuotas por la publicación de artículos. Sus espacios están abiertos a colaboraciones para escritores de habla hispana ceñidos a requisitos básicos: originalidad, calidad, una foto, un resumen curricular y que los textos sean inéditos o que no se hayan publicado antes en cualquier otro medio en la web. La recepción de las colaboraciones no implica compromiso alguno de divulgación por parte de la revista Cárcava. Para los ensayos mínimo 1.500 palabras y máximo 5.000. Para poesía, mínimo 3 poemas, máximo 6. Para cuento, hasta 6.000 palabras como máximo. Reseñas, hasta 2.000 palabras.




Índice


Ensayo


EL MES (Y EL VERDADERO AÑO)

EN QUE SE PUBLICÓ IFIGENIA 7

Diego Rojas Ajmad


MIS MÁQUINAS DE ESCRIBIR 13

Francisco Arévalo


EL MILITARISMO: UNA ENFERMEDAD

RAIGAL DE LA POLÍTICA VENEZOLANA 15

Sigfrido Lanz Delgado


Poesía 

POEMAS 23

Xiomara Toledo


Narrativa

Fragmentos sonámbulos 29

María Eugenia Catoni, MaEga



Arte

UNA PARTICULAR CRÓNICA DEL COVID 37

Carlos Yusti


Cine

Oppenheimer 45

Bal Ferrero



Lecturas

Dos novelas en la cara oculta de la Luna 47

Diego Rojas Ajmad



LA IMPERMANENCIA DE GENTE QUE VA Y VIENE 49

(A propósito del fotolibro Impermanencias de Federico Prieto)

Carlos Yusti



Documentos 51

Bolívar y los extraterrestres

Francisco Aniceto Lugo 




revista Cárcava 17. Año IV.... by Dimitri




martes, 10 de diciembre de 2024

Yuri Valecillo,México, el Covid y las “Crónicas de la incertidumbre”

 



Una particular crónica del covid


(A propósito de la exposición fotográfica “Crónicas de la incertidumbre” de Yuri Valecillo).


Carlos Yusti


San Martino del Carso

Valloncello dell' Albero Isolato, 27 de agosto de 1916


De estas casas

no ha quedado

más que algún

fragmento de muro


De tantos

que me querían

no ha quedado

ni siquiera eso


Pero en el corazón

ninguna cruz falta


Es mi corazón

el pueblo más devastado


Giuseppe Ungaretti - San Martino del Carso
2535 visualizaciones  19 ene 2022




El World Press Photo del año 2024 ha seleccionado la foto hecha por el fotoperiodista palestino Mohammed Salem. En la fotografía una mujer abraza a una niña que acaba de fallecer en la Franja de Gaza. No se muestra ni el rostro de la mujer ni el de la niña. La mujer, cuyo rostro, el espectador no puede ver, ya que está oculto por su brazo, viste un atuendo largo de color azul y un velo marrón que le cubre el cabello, mientras el cuerpo y la cabeza de la niña que la mujer rodea con un abrazo, están envueltos en una tela blanca, señal dolorosa de que ya no está con vida.


Una mujer palestina abraza el cuerpo de su sobrina
Mohammed Salem, Palestina, Reuters
Muestra a Inas Abu Maamar (36) sosteniendo el cuerpo de su sobrina Saly (5), que fue asesinada, junto con su madre y su hermana, cuando un misil israelí alcanzó su vivienda en Jan Yunis, Gaza.



La foto me recuerda un verso del poema “San Martino de Carso”, de Giuseppe Ungaretti: “Mi corazón es el país más devastado”Ambos condesan una crónica de ese horror doloroso que desata toda guerra.


Susan Sontag


Susan Sontag escribió: “Todas las fotografías son memento mori. Hacer una fotografía es participar de la mortalidad, vulnerabilidad, mutabilidad de otra persona o cosa. Precisamente porque seccionan un momento y lo congelan, todas las fotografías atestiguan la despiadada disolución del tiempo”. Pero es también una forma de capturar un instante que se volverá historia; es como una crónica del tiempo que discurre inexorable con su gloriosa (o terrible) carga de acontecimientos.



Esta exposición de Yuri Valecillo “Crónicas de la incertidumbre” (que se exhibe en la SAQ gallery, dirigida por Sebastián Monjarás) busca ser algo así como una crónica del día a día de la pandemia del covid-19. No son fotos que retratan el doloroso espanto de la pandemia; mucho menos el horror vacui del encierro y la soledad por cuarentena. Las fotografías van al encuentro del individuo común quien, a pesar de todas las contingencias que la pandemia impone, sale a la calle a buscar el sustento ensayando así una doble supervivencia. Todo desde esa perspectiva de la incertidumbre y ganándole otro día al contagio o a la muerte.

Yuri sale a la calle y va registrando con su cámara la realidad cernida por la pandemia y los actores (o actrices) principales de sus fotografías son músicos callejeros, vendedores ambulantes, caleteros, dueños de pequeños negocios, limpiabotas, estudiantes en protesta, etc. En suma, gente que necesita trabajar y la cual dándole la espalda a la ciudad desolada y a los titulares de los periódicos reportando los contagios o los decesos a causa de la pandemia.


De izquierda a derecha los poetas Mario Rey, Jorge Jurado, Jocabeth Ochoa, Yuri Valecillo, Mario Guzmán(poeta), Pascual Borzell Iglesias (Fotográfo).


Luego de un tiempo y disipada la niebla desquiciada de la pandemia el fotógrafo tropezó con un dilema. ¿Cómo presentarlas para una exposición? Yuri estuvo cavilando por meses hasta que encontró la solución. Algunas fotos irían acompañadas por la primera plana de algún periódico, detallando el macabro balance de la pandemia.

Como fotógrafo Yuri intenta ir en sentido contrario. Detesta que lo incluyan en ese bando de los artistas de la fotografía.



No por falsa modestia, sino que está como más a sus aires en esa trinchera de los fotoperiodistas. No sin gran acierto Roland Barthes escribió: “La sociedad se empeña en hacer sentar cabeza a la Fotografía, en templar la demencia que amenaza sin cesar con estallar en el rostro de quien la mira. Para ello tiene a su disposición dos medios. El primero consiste en hacer de la Fotografía un arte, pues ningún arte es demente. De ahí la insistencia del fotógrafo en rivalizar con el artista, sometiéndose a la retórica del cuadro y a su modo sublimado de exposición.



La Fotografía puede ser efectivamente un arte: cuando no hay en ella ya demencia alguna, cuando su noema es olvidado y por consiguiente su esencia no actúa más sobre mí (…) El otro medio para hacer sentar cabeza a la Fotografía consiste en generalizarla, en gregarizarla, en trivializarla hasta el punto de que no haya frente a ella otra imagen con relación a la cual pueda acentuar su excepcionalidad, su escándalo, su demencia”.


Público asistente a la exposición.


Yuri busca en sus fotos que la demencia siga fraguando su decidida conmoción y avive alguna chispa en el espectador.


El fotógrafo Yuri Valecillo. Foto de Pascual Borzelli Iglesias



Hoy con todos esos adminículos tecnológicos cualquiera puede hacer fotos y como asevera Susan Sontag se ha transformado en una diversión tan rutinaria como el sexo o el baile.



Pero la foto que se detiene con paciencia y pasión en lo cotidiano, buscando esa estética del asombro, de lo mágico a pesar de crudeza, es una opción que es cultivada por una minoría de fotógrafos que todavía piensan que la demencia sigue intacta, acechante, y se puede encuadra en un instante.

Esta exposición de Yuri “Crónicas de la incertidumbre” condensa un poco su estilo; esa manera de interrogar a la realidad, de buscarle una estética sin afeites ni maquillaje.



Durante la pandemia todo fue jugar en esa ruleta de lo incierto. Sobrevivir y no dejarse doblegar por todos los apremios que conlleva la cuarentena es una experiencia poco agradable. Creo que en el fondo estas fotos de Yuri son una crónica particular/visual de la pandemia. No hay patetismo y si hay solo gente expuesta en su lucha silenciosa contra la pandemia. En las fotos la heroicidad está como velada, pero está allí como latido, como disposición a resistir, a sobreponerse al horror y valorar la vida como un don preciado que bien vale muchos y nuevos amaneceres.

Sebastián Monjarás y Yuri Valecillo durante la apertura de la muestra fotográfica.


*******

Carlos Yusti y Yuri Valecillo. Fotografía de Luis Alberto Angulo.

*******


Yuri Valecillo nació en Valencia en 1960. Desarrolla su actividad de manera continua en el diseño gráfico. Publica actualmente en más de veinte medios de Europa y América Latina, cuenta con 41 exposiciones individuales de fotografía y más de cincuenta portadas de revistas y libros, colaborador incesante en medios de Venezuela y América Latina, habla y lee francés, expositor de la Cátedra de Fotografía para la Revista Generación (México). Ha impartido cursos y talleres de fotografía en la Universidad de Carabobo (Venezuela). Coordinador de Fotografía de la revista Rino (México), Colaborador de la revista El Cotidiano (UAM), Cofundador de la Revista Generación, cuenta con varios escritos publicados.


*******


Carlos Yusti

(Valencia, Venezuela, 1959) es pintor, editor y escritor. Como editor, fue cofundador de la revista Zikeh y del grupo literario Animales Krakers en Valencia; formó parte del equipo de la revista cultural Predios y fungió como director de editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. En la web ha coordinado las páginas Arteliteral. Como escritor ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (1991), Vírgenes necias (1994), Cuaderno de argonauta (1996), De ciertos peces voladores (1997), Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión (2006), Dentro de la metáfora: absurdos y paradojas del universo literario (2007), Para evocar el olvido y otros ensayos inoportunos (2007) y Poéticas del ojo (escritos sobre arte). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. 



Enlaces relacionados:










































25/04/2026

lunes, 23 de septiembre de 2024

Carlos Yusti, En Modo Inventario: Una exposición de pinturas, collages y libros de artista el 26 de septiembre en la UCAB-Guayana

 



Carlos Yusti: ¿Escritor o pintor?

 

Carlos Yusti es un ser humano que hay que descubrirlo todos los días.

Carlos escribió el 26 de mayo de 2024 en Letralia, en sus Notas Desabrochadas, que: «conocidos y amigos se sorprenden cuando descubren que yo pinto; sin embargo, yo me sorprendo de que escriba». A mí, con Carlos, me pasó todo lo contrario. Yo conocí primero al Carlos pintor y quedé maravillado con sus cuadros. Mi sorpresa fue cuando descubrí que también escribía.

Fue en una exhibición colectiva que pude apreciar por primera vez una obra de Yusti. El cuadro atrajo de inmediato mi atención. Se llamaba Homenaje a Matisse. Era intenso y captaba toda la esencia del pintor homenajeado; representaba una odalisca recostada en un diván, clásico y conservador, como las primeras pinturas de un artista que, hoy, en el tiempo, se puede apreciar como la génesis de las futuras figuras femeninas que caracterizan la temática de sus cuadros. Le siguieron sus conocidas jineteras, la de medias azules mi favorita, y las otras mujeres que pueblan la obra intensamente colorida de Carlos.

Tiempo después, descubrí al Carlos escritor. Fue con ocasión de un homenaje al Quijote de Cervantes en la conmemoración del cuarto centenario de su aparición, que hizo la Universidad Católica Andrés Bello de Guayana en el año 2005. Esta publicación se intituló Lecturas venezolanas del Quijote. Varios autores participaron con sus escritos, el de Carlos se llamaba Otras magias del Quijote. Confieso que fui sorprendido con aquel escrito tan bueno, tanto en su contenido como en su forma. Valga la acotación que yo también participé con un escrito en esa publicación.

Ingenuamente lo felicité por sus habilidades de escritor sin saber que para ese entonces ya tenía en su haber varias publicaciones, Vírgenes necias, De ciertos peces voladores, Pocaterra y su mundo, incluso premiadas. Así descubrí al escritor.


Un libro de excepción sobre las artes visuales de aquí y de allá


Quizás lo mejor para comprender esta doble faceta de Yusti es recurrir a su libro Poéticas del ojo: una mirada impertinente acerca de las artes visuales (1999-2008), allí cuenta que «Pasé, durante mi infancia, largas horas en el jardín. Qué hacía. Nada. Mirar a las hormigas. Mi madre preocupada, y percatándose que eso de inmiscuirse en la vida privada de las hormigas no tenía futuro alguno, decidió enviarme a la escuela»; y concluye que, ante el dilema planteado en este escrito, «por ese motivo cuando alguno me inquiere y pregunta: ¿pintor?, ni de vaina. ¿escritor? Menos. A lo sumo malabarista de lo literario que se parapetea detrás de las frases hechas y las acomoda en el papel (o en la pantalla de la computadora) según convenga: ‘Mientras más observo a los hombres, más quiero a las hormigas’ y en ese plan». Creo que el mismo Carlos, en sus propios términos, da la respuesta a la pregunta inicial de esta semblanza.

Sin embargo, no podría finalizar este escrito sin destacar otra faceta del escritor-pintor y es su vocación a trabajar el aspecto lúdico de los niños, estimulando su creatividad sintiendo y divirtiéndose creando collages y libros. El trabajo de Carlos y su esposa Ana María en los colegios es encomiable. Sé que trabajan con muy pocos recursos, pero con grandes resultados.

Ambos tienen años llevando talleres a los niños de Guayana donde les enseñan a pintar, hacer collages, hacer libros, a crear juegos, a despertar su creatividad; niños que han tenido la suerte de poder disfrutar esas enseñanzas de los Yusti. Ese aspecto es, en mi opinión, el de mayor proyección que lleva Carlos Yusti, ese gran artista, en el corazón.

 

Alfredo Rivas Lairet


*******


Carlos Yusti en Barcelona, con la estatua de Colon al fondo, al final de la Rambla donde desemboca en el puerto.



Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordinó la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal. Actualmente es coeditor de la revista digital Cárcava
















































23/06/2025


Enlaces relacionados: