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jueves, 29 de mayo de 2025

La enemistad secreta de bosques y bibliotecas en el Elogio del Libro

 


Estimados Liponautas

Hoy tenemos el agrado de compartir es artículo inédito en la red del escritor Pedro Téllez. Este texto fue publicado en el número 2 correspondiente al mes de noviembre de 2009 en el efímero “periódico” Estación Sur. Un nombre sumamente curioso porque todos los integrantes de la plantilla vivían al norte de la ciudad de Valencia. En Valencia se asocia al norte de la ciudad con el acomodo económico. En este texto se menciona a la Feria internacional del Libro de la Universidad de Carabobo, de forma positiva aunque debemos mostrarle la forma crítica que el mismo autor toma ante la Universidad de Carabobo, siete años después en esta entrada2016: LA UNIVERSIDAD DE CARABOBO DESTRUYE SUS LIBROS.





El editor de esta publicación era Carlos Rey. El comité de redacción estaba conformado por Jesús Puerta, Francisco Ardiles, Gustavo Fernández Colon (+), María Narea, Pedro Téllez, Laura Antillano, Rafael Victorino Muñoz y Orlando Zabaleta (+). El concepto gráfico y diseño estuvo a cargo de Orlando Zabaleta.





El correo de esta publicación era estaciónsur1@gmail.com .

La avalancha de textos publicados por el estado en el 2009 no pudo evitar que en años recientes el 33.33% del comité de redacción de Estación Sur emigrara, y se sumara a los 6 millones de venezolanos que huyeron del país debido a las terribles condiciones de escasez a las fuimos y somos sometidos. Jugando un poco con las palabras el Estado venezolano provocó una avalancha de migrantas y migrantes venezolanos: Un Plan revolucionario de Migración

Esperamos que el texto sea del agrado de los lectores y lectoras de este espacio virtual…



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ELOGIO EN CURSIVA DEL LIBRO DE BOLSILLO


Pedro Téllez


Lichtenberg



I


Una enemistad secreta envuelve a bosques y bibliotecas: incompatibles los bosques son desorganizados, el “azar” les conforma o leyes desconocidas a las que llamamos azar. Inherente a ellos el peligro y el acecho: la sombra. La biblioteca está iluminada para mejor leer, sus libros en orden, clasificados decimalmente. En la claridad meridiana de sus estantes predomina la línea recta. En la biblioteca el azar no esta permitido. En el bosque la materia está viva, “orgánica”; en su contraparte, la biblioteca, la materia está muerta: Estantes de madera seca, pulpa de papel y la ironía de Lichtenberg: “¿Que haremos cuando los árboles desaparezcan? –¡Quemaremos los libros hasta que vuelvan a crecer!”.


II


Un cuadro de Cranach: un santo leyendo en el bosque, el cardenal Alberto de Brademburgo representado como San Jerónimo, fieras a sus pies y escritorio al aire libre; el escritorio es una tabla de madera rústica sobre dos troncos cortados que sostiene un enorme volumen; en un claro los venados juegan mientras el santo lee y escribe a la luz del día; al fondo del cuadro una ciudad. Esta lectura “en el” bosque forma parte de las dificultades de la santidad. En otro cuadro anterior San Jerónimo (Cardenal Alberto) lee cómodamente en su estudio, iluminado por un gran ventanal, en amplio escritorio y bajo una lámpara de techo; al fondo biblioteca y un reloj de arena: Sólo la habitación repleta de animales salvajes comunica un cuadro con el otro. Contemporáneo de Cranach, uno en Viena y el otro en Venecia, es el también renacentista Aldo Manuzio que imprime en 1501 el primer libro de bolsillo: Una edición de Virgilio, el poeta de La Eneida, pero también el poeta campesino, de las Geórgicas y Bucólicas. Por su fecha, por un año, este primer libro de bolsillo no es un incunable (catalogación arbitraria que va desde los libros de tipos móviles hasta 1500). Pero el límite es oportuno, pues en 1501 el mundo tipográfico abre con los libros portátiles un mundo nuevo Es un “manual” que se lee de la mano y no sobre escritorios como los de Jerónimo, enchiridion es el término griego. Manuzio diseña un nuevo tipo de letra para el formato: la cursiva. Hoy se usa para distinguir entre dos textos: para diferenciar. En el renacimiento la cursiva se acercaba al manuscrito, en los extremos de la letra semeja al trazo a mano. Además eran letras más compactas que se prestan al pequeño tamaño de la pagina del libro. Libritos dirigido a un público joven, y para ser leídos durante viajes, esperando, en el bosque o en la ciudad, durante paseos. “Libritos” por su tamaño, pues eran librotes, las primeras ediciones en latín o en lengua vulgar (italiano) de los clásicos, que entonces eran los clásicos grecolatinos. El de bolsillo es un libro personal. Por su potencial de desplazamiento, de intercambio, donde más de uno se perdería, esos primeros libros de bolsillos son hoy raros: las valiosas ediciones aldinas. Además de las cursiva y el formato en octavo (la hoja se dobla tres veces para dar ocho folios) del principio, y le seguirían formatos menores cada vez menores (12vo., 16vo.). Los libros de Manucio tendrían tapas de cartón y no madera, lo que les hacia más ligeros y flexibles, como su contenido: Los mejores escritores griegos y romanos en cuidadísimas ediciones. Solo en aquel momento inicial del libro de bolsillo los mejores fueron también los más vendidos, los bestseller. Resumiendo, el aldino estaba impreso en cursiva, con encuadernación de cabra y tapas de cartón, buen papel hasta hoy intacto y de contenido la edición pura de un clásico. 



Las ediciones crisol de Aguilar serían una especie de aldinos actuales, en especial los crisolitos que salen anualmente. Pero lo más importante es el nuevo lector para el cual se dirige el libro de bolsillo, y que llamaremos el lector del bosque o lector salvaje. El nuevo libro produce y es reflejo de la compleja transformación de la lectura en el Renacimiento: agregaríamos que aquí la potencia de la imprenta se manifiesta. Incluso el inédito formato condiciona el volver de géneros olvidados, y el entronizamiento de algunos conocidos: el libro médico de carácter aforístico, que es leído en voz alta, por el maestro a los discípulos al pie de la cama de los enfermos; los libros de oraciones, en voz baja, acompañan al lector devoto en los patios de los conventos; el teatro de bolsillo se presta para las compañías itinerantes; el militar viaja con sus poemas, y los puede leer en forma íntima, antes o después de la batalla; el libro erótico que se lleva consigo y se comparte en los jardines o en las recámaras, antes o después de la batalla. Con el tiempo habrá espacio, en la nueva selva de libros, hasta para el acecho de los enemigos de la lectura: Uno de los primeros bestseller del siglo XVIII, los avisos de Tissot contra el daño de la lectura. Aviso a los literatos y personas de vida sedentaria sobre su salud, es impreso en formato de bolsillo. El bosque se hace jardín con el libro de bolsillo. Un aparente triunfo de la biblioteca, veremos por qué.


IV


Francisco de Miranda



La nueva forma de leer al aire libre, hombres y mujeres al aire, entre árboles, o mujeres solas, desafiando el antagonismo secreto entre la biblioteca y el bosque: Francisco de Miranda en su Diario anota su lectura romántica de Las Geórgicas, reedición de bolsillo recién hecha (casi tres siglos después del invento editorial de Manucio) que adquiere en su viaje por países europeos. Destaca en su anotación del 28 de julio de 1788: “A las 6 en pie y tomé una silla con que me fui a Khel, pequeña villa a una legua corta de aquí, del otro lado del Rhin... después me fui hacia la imprenta que está dentro del fuerte, construido antiguamente por los franceses y ahora arruinado... el director de dicha imprenta me dió un billete con el cual otro (director) me vino a enseñar el todo... vimos la sala de composición, de asamblaje, de prensas (24 creo), todo en muy buen orden... estuvimos en el almacén donde vi la edición completa de las obras de Voltaire... algunos otros libros también han impreso, de los cuales compré uno, las Geórgicas de Virgilio...” . Escribe días después, el 4 de agosto de 1788: “...En el ínterin Virgilio, al son de los bastones con que los labradores baten el trigo... cuando llegué a la pequeña villa de Neun Kirchen... resolví pasar la noche, pues el cuadro interesante de la vida campestre que todo el mundo ejerce allí me convidaba para ello... efectivamente, los que batían los granos, los que conducían las hierbas, los que traían los rebaños...me representaron aquella tarde el espectáculo más rural que he visto en mi vida...y todo delante de mi ventana, de donde, con Virgilio en la mano gozaba todo...” Así leía Miranda, comiendo ciruelas del árbol que daba a su ventana leyendo las Geórgicas. Meneses comentando este pasaje “La moda pastoril y el respeto por la antigüedad se juntan para hacer de la lectura de Virgilio una ejemplar aventura espiritual”. Esta aventura romántica sólo es posible con el libro portátil, más allá de cualquier escritorio o estantería.


V





Con el tiempo se han dado las condiciones para la venganza del bosque: El libro de bolsillo desorganiza la biblioteca, selvatiza las lecturas, multiplica los lectores y pasa de mano en mano, de mujeres a hombres como pretexto de nuevos encuentros, la devolución y el comentario. En su venganza se acompaña de su “pareja”: el cuaderno de notas. Y si antes se anotaba en sus pequeños márgenes, ahora la literatura portátil deviene en escritura. Se ha configurado un nuevo lector, que lee y escribe en el bosque, o en el jardín, en cuartos de posadas de países lejanos; y si lee en la biblioteca, pública o personal, lo hará a la manera del viajante, prefiriendo lo liviano y concentrado, lo que valga la pena llevar y traer, lo ameno y lo que deja, los clásico antiguos y modernos. Es el lector salvaje: Y Miranda en su Diario de Viajes es uno de ellos. No en balde en el catálogo de la subasta de sus libros, “catalogue of the de la valuable and extensive library of the late General Miranda” (1828), en “octavo et infra”, están 437 de los 780 libros, es decir mas de la mitad de los volúmenes de la biblioteca “fija” de Miranda son de bolsillo o portátiles, están en octavo o en un formato menor. En el catálogo de la segunda subasta y remanentes serán 385 de 1071, la proporción se mantiene si se entiende que se venderían más en la primera, pues se incluyen restos de aquella. Encontramos numerosas ediciones aldinas (primeros libros de bolsillo), tanto en la subasta, como en la donación de clásicos griegos y latinos que hizo a la Universidad de Caracas y que hoy se conservan en la Biblioteca Nacional. Pero será en las inspecciones de su equipaje, donde escrupulosos funcionarios aduanales toman nota de los títulos y de sus características, donde vemos el predominio de los libros en formato pequeño de octavo, en 12º- y en 16º-.


Grafiti ubicado en la avenida Bolívar frente al rectorado de la Universidad de Carabobo



VI




La Casa que acoge a las Sombras. El gobernador Lacava de saco colorado y a un costado la rectora de la UC, Jessy Divo de Romero.


La feria internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (Filuc) tiene más de bosque que de biblioteca: Por la ubicación de los libros para la venta en espacios abiertos y asistemáticos, en el desorden del bosque editorial, donde serios comerciantes y expositores toman por unos días el rol de buhoneros, rematadores de libros a la caza del lector deambulante: Lector salvaje que va o viene del café o el bar, y que sabrá escoger a su igual: El libro portátil o de bolsillo, el rey de la feria, que acompañara al paseante por selvas de asfalto, en su trayecto errático por el tedioso domingo valenciano.






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Fotografía de Yuri Valecillo


Pedro Téllez (Valencia, Venezuela, 1966). Ensayista. Conferencista. Bibliófilo. Médico psiquiatra. Ha publicado los libros: Añadir comento (1977). Fichas y remates (1998), Tela de araña (1999), La última cena del ensayo (2005) y Un Naipe en el camino de El Dorado (2007). Ha sido redactor en la revista Poesía y colaborador de la revista Zona Tórrida, publicaciones de la Universidad de Carabobo. Colaborador en publicaciones periódicas tales como Predios, Arte de leer, Mañongo y Tiempo Universitario. 



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Una Jornada Lúdica sobre la Literatura en el Liceo Pedro Gual en Valencia, la de Venezuela



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25/04/2026

miércoles, 1 de mayo de 2019

Los crisolines, los libros de bolsillo de la Editorial Aguilar. In memoriam.






Los crisolines. In memoriam.

María José Blas Ruiz / 13 diciembre, 2018

El final de 2018 trae consigo la triste noticia de que Aguilar, sin previo aviso ni nota de despedida, no va a publicar su entrega anual de los “crisolines”, desapareciendo así una de las míticas colecciones de la editorial y una tradición navideña de regalarlos por estas fechas.



En 1946 comenzó su publicación como obsequio navideño para felicitar las fiestas a clientes, libreros, colaboradores y amigos. Se llamó Colección Crisol “Serie Extra” y no “Crisolín”, como la apodaron los coleccionistas, debido su pequeño tamaño (8 x 6,5 cm). Así se anunció hasta 1965, fecha en la que se dejó de reeditar Crisol. Posteriormente, en 1967, tras el relanzamiento de esta última, bajo el nombre de Crisol Literario, y durante el periodo que duró dicha publicación, apareció en los catálogos como Volumen Extra de la Colección Crisol Literario. A partir de 1972, en la contraportada de los volúmenes podemos leer Colección Crisol. Serie Especial.





Amor e historia del libro, de Ricardo de Bury y Negro sobre blanco, de M. Ilin fueron los títulos elegidos para el primer volumen, el número 0, en cuya nota editorial leemos lo siguiente:

La editorial M. Aguilar, siempre tan en relación con sus clientes y amigos, siempre encaminando sus entusiasmos y sus esfuerzos a la mayor gloria y difusión de los buenos y de los bellos y de los útiles libros, ha querido esta vez unir lo útil y lo bello de éstos al fervor y constancia de aquellas personas cuya delicia máxima se condensa en las páginas impresas. La generosidad del editor no es, por esta vez, generosidad, sino agradecimiento y homenaje debidos. Y les ha dado aliento en este diminuto y riquísimo –por su contenido- volumen extra de su Colección «Crisol», ya conocida y reputada por el ancho mundo de las letras.



El «amor inmenso a los libros», recomendado por Ricardo Bury, en el siglo XIV, y la «necesidad histórica del conocer el libro como objeto de arte y como posibilidad inagotable de cultura», afirmada por Ilin, en el siglo XX, se han unido gozosamente, completándose y reafirmándose en un mismo volumen. Si se ha dicho que las obras famosas de la literatura eran «verdaderamente joyas», de mucho más valor que los brillantes, este volumen se merece el dictado tanto como la que más de aquellas. Esta «joya inapreciable» –o dos en un engaste–es la que ofrece, en agradecido homenaje, a sus amigos y clientes. Y cree con firmeza que con nada mejor podría felicitarles las fechas solemnes con que finaliza el año 1946 y la interrogante fecha con la que se inicia el de 1947.



El éxito fue tan rotundo, que a los pocos días la editorial agotó los 15.000 ejemplares impresos (según la nota preliminar del número 00). A este número le siguió el 00 (doble cero), que con el título de El alma de Cervantes, de Agustín Herrera García, conmemoraba el cuarto natalicio del autor. Y así, año tras año la lista fue ampliándose con pequeñas joyas de la literatura iberoamericana, cuidadosamente seleccionadas.

En algunos casos, los primeros números se nominaron, indicando la librería, empresa o persona que los regalaba. Para ello, se añadía una hoja al principio, aunque lo habitual es encontrarla plegada como prolongación de la lámina con el retrato del autor.

Aunque la idea inicial consistió en editar un volumen por navidades, a veces su publicación se vio ampliada a dos números por año. En 1951, se anunciaron simultáneamente La ruta de Don Quijote (nº 04) y La leyenda del librero asesino de Barcelona (nº 05), edición bilingüe como homenaje a los lectores y libreros de Cataluña. En 1957, además del Crisolín de Unamuno (nº 011), con la edición bilingüe de los Cantares Gallegos de Rosalía de Castro, se decidió homenajear a los lectores y libreros de Galicia. Lo mismo ocurrió en 1961 y 1963, que junto con Benavente (nº 017) y Pereda (nº 019) aparecieron los de Sainz de Robles (nº 016) y Chamizo (nº 020), destinados a los clientes y amigos de Madrid y Extremadura respectivamente. En 1966, año en que se publicaron los Sainetes de Arniches (nº 023), también apareció el Crisolín de Rubén Darío (nº 024) con motivo del primer centenario del nacimiento del autor.

Entre 1968 y 1973, coincidiendo con la celebración de la tradicional Feria del Libro de Madrid, la editorial lanzó un nuevo título, además de su tradicional volumen navideño. Cervantes (nº 026), Martí (nº 028), Torres Villarroel (nº 030), Pepe-Hillo (nº 032), Vélez de Guevara (nº 034) y Álvarez Quintero (nº 036), fueron los autores elegidos.

Siempre se ha dicho que durante los primeros años de su publicación, la editorial los regalaba, pero en el papelito de presentación, impreso en papel biblia, que acompañaba al primer volumen, podemos observar que éste salió con un precio inicial de 5 ptas. –nada que ver con las cotizaciones de hoy en día–, lo que hace suponer que una pequeña cantidad se puso a la venta para costear la edición.

Buena parte de su gran éxito se debió al pequeño formato (8 x 6,5 cm), que junto con el popular papel biblia y su encuadernación en piel (de diferentes colores, siendo el rojo el más utilizado), se convirtieron en sus señas de identidad. Se encuadernaron con el mismo diseño de la Colección Crisol, en tamaño reducido, estampado en seco en el centro de los planos, enmarcados por un hilo también en seco; lomo liso, con el mismo motivo simétrico de los planos, con autor y título en el centro, y logotipo y nombre editorial en la base, todo estampado en plata (podemos encontrar algún ejemplar estampado en oro); corte superior pintado (algunas veces). El gran acierto de la editorial fue que, una vez agotados, no se reimprimían, lo cual invitaba a su búsqueda, creando así un coleccionismo más exclusivo, que ha sobrevivido hasta nuestros días.

Con el paso del tiempo, al igual que ocurrió con otras colecciones, los volúmenes fueron perdiendo sus características, a excepción del tamaño. En los años ochenta, la fina piel de cabra se sustituyó por el plástico. La misma suerte corrió el papel biblia y la decoración de los lomos.

Santiago Riopérez, a la izquierda, y Eugenio Ferré muestran orgullosos sus colecciones. ULY MARTÍN



En esta colección también existió una versión de lujo, con los volúmenes encuadernados en plena piel pasta valenciana de color morado o marrón, con el logotipo de la Colección Crisol estampado en oro en los planos, enmarcados por hilo dorado, contracantos dorados (algunas veces) con rueda de motivos vegetales; lomo liso con el mismo diseño que los normales, pero estampado en oro; guardas de moaré y cortes dorados. Su tirada fue bastante reducida. Así aparecieron los 44 primeros números, incluidos los sudamericanos. Desde el número 45 hasta el 49, los volúmenes perdieron sus características de lujo, limitándose a una encuadernación en símil piel con estampaciones doradas, en un intento de imitar los números anteriores. Debido a los restos de edición que en su momento quedaron sin encuadernar, existen algunos volúmenes a los que se les puso una piel pasta valenciana verde, copiando el diseño de lujo, pero con los planos estampados en seco, sin contracantos ni cortes dorados, y con el papel de guardas empleado en los años ochenta, de diseño geométrico con efecto óptico. Asimismo, con motivo del XVI Congreso de la Unión Internacional de Editores, se publicó una edición especial del número 016, encuadernado en piel pasta valenciana morada, con la siguiente estampación dorada en el plano anterior: AGUILAR / XVI CONGRESO DE LA / UNIÓN INTERNACIONAL DE EDITORES / BARCELONA, 1962.; rueda dorada con motivos vegetales en contracantos; guardas de moaré y cortes dorados.

Tras la venta de Aguilar en 1986, a día de hoy los crisolines han sido la única colección que ha seguido manteniendo vivo el espíritu de esta mítica editorial que aún permanece en el recuerdo de cientos de coleccionistas deseando su resurrección. ¡Sic fiat!

Volúmenes publicados

(Para no confundir su numeración con los Crisoles, delante del número se añadió un “0”).

0. Amor e historia del libro. Contiene: BURY, Ricardo de. Filobiblión. ILIN, M. Negro sobre blanco. Madrid, 1946. 488 p. : 89 il.

00. HERRERA GARCÍA, Agustín. El alma de Cervantes. Madrid, 1947. 434 p., 1 lám. : 36 il.

01. SAINZ DE ROBLES, Federico Carlos. Los movimientos literarios. (Conceptos y Antología). Madrid, 1948. 592 p., 1 lám. : 51 il.

02. El Premio Nobel de Literatura. Madrid, 1949. 543 p., 2 lám. : il.

03. ORTEGA Y GASSET, José. Estudios sobre el amor. Madrid, 1950. XV, 366 p., 6 lám.

04. “AZORÍN”. La ruta de Don Quijote. Madrid, 1951. 305 p., 32 lám.

05. VERRIÉ, F.-P. La llegenda del llibreter assassi de Barcelona. Adaptació de l’obra del mateix títol de R. Miquel i Planas. Madrid, 1951. 444 p., 11 lám. : il.

06. D’ORS, Eugenio. Tres horas en el Museo del Prado. Madrid, 1952. 348 p., 49 lám.

07. JIMÉNEZ, Juan Ramón. Platero y yo. (Elegía andaluza). 1907-1916. Madrid, 1953. 627 p., 1 lám. : 50 il.

08. RAMÓN Y CAJAL, Santiago. Páginas de mi vida. Selección de Arturo del Hoyo. Madrid, 1954. 579 p., 19 lám.

09. CASONA, Alejandro. Flor de Leyendas. Madrid, 1955. 500 p., [2] h., 1 lám. : 12 il.

010. Vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades. Con un apéndice “El Lazarillo de Tormes” por Ángel Valbuena Prat. Madrid, 1956. 422 p., 19 lám. : 28 il.

011. UNAMUNO, Miguel de. Andanzas y visiones españolas. Madrid, 1957. 635 p., [2] h., 32 lám.

012. CASTRO, Rosalía de. Cantares gallegos. Madrid, 1957. 416 p., 1lám. : 20 il. de F. Goico Aguirre.

013. BAROJA, Pío. Vidas sombrías. Madrid, 1958. XX, 400 p., [1] b., [2] h., 25 lám.

014. VALERA, Juan. Pepita Jiménez. Madrid, 1959. 612 p., [3] p., 1 lám. : 12 il. de F. Goico Aguirre.

015. PÉREZ GALDÓS, Benito. Nazarín. Prólogo de Federico C. Sainz de Robles. Madrid, 1960. 615 p., [2] p., 10 lám.

016. SAINZ DE ROBLES, Federico Carlos. ¿Por qué Madrid es la capital de España? (Tema de interpretación histórica). Madrid, 1961. 510 p., [2] h., 33 lám.

017. BENAVENTE, Jacinto. El nido ajeno. Cartas de mujeres. Madrid, 1961. 346 p., [2] h., 13 lám.

018. GANIVET, Ángel. Granada la bella. Madrid, 1962. 300 p., [4] h., 25 lám.

019. PEREDA, José María de. Escenas Montañesas. Antología. Madrid, 1963. 455 p., [2] p., 17 lám.

020. CHAMIZO, Luis. El miajón de los castúos. (Rapsodias extremeñas). Prólogo de J. Ortega Munilla. Madrid, 1963. 230 p., [2] h., 17 lám.

021. CASTILLO SOLÓRZANO, Alonso del. La niña de los embustes. Teresa de Manzanares, natural de Madrid. Madrid, 1964. 583 p., [2] h., 17 lám.

022. ALJOXANI. Historia de los jueces de Córdoba. Traducción del árabe, prólogo y notas por Julián Ribera. Madrid, 1965. 728 p., [2] h., 13 lám.

023. ARNICHES, Carlos. Sainetes: El Santo de la Isidra. El amigo Melquíades o por la boca muere el pez. Del Madrid castizo. Madrid, 1966. 512 p., [3] p., 13 lám.

024. DARÍO, Rubén. Cabezas. Madrid, 1966. 378 p., [3] p., 24 lám.

025. LARRA, Mariano José de. Artículos. Madrid, 1967. 356 p., [3] p., 9 lám.

026. CERVANTES, Miguel de. La Gitanilla. Prólogo de Ángel Valbuena Prat. Epílogo de Arturo del Hoyo. Madrid, 1968. 292 p., [5] p., 9 lám.

027. ASTURIAS, Miguel Ángel. Leyendas de Guatemala. Con una carta de Paul Valery. Madrid, 1968. 470 p., [3] p., 9 lám. : il.

028. MARTÍ, José. Versos Sencillos. Ismaelillo. Prólogo de Rubén Darío. Epílogo de Juan Ramón Jiménez. Madrid, 1969. 368 p., [3] p., 9 lám.

029. VALLE INCLÁN, Ramón del. Jardín umbrío. Madrid, 1969. 400 p., [3] p., 7 lám.

030. TORRES VILLARROEL, Diego de. Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras del Doctor Diego de Torres Villarroel. Esscrita por él mismo. Prólogo y notas de Antonio Espina. Madrid, 1970. 516 p., 9 lám.

031. PALMA, Ricardo. Las mejores tradiciones peruanas. Selección y prólogo de Edith Palma. Madrid, 1970. 426 p., 9 lám.

032. PEPE-HILLO. La Tauromaquia. Acompañada de la Tauromaquia de Francisco de Goya y de Las fiestas de toros en España de Nicolás F. de Moratín. Prólogo de Arturo del Hoyo. Madrid, 1971. 334 p., 1 lám. : 67 il.

033. ALARCÓN, Pedro Antonio de. El sombrero de tres picos. Historia verdadera de un sucedido que anda en romances, escrita ahora, tal y como pasó. Madrid, 1971. 316 p., 7 lám.

034. VÉLEZ DE GUEVARA, Luis. El diablo cojuelo. Prólogo y notas de José A. Sánchez Pérez. Madrid, 1972. 381 p., 9 lám.

035. NERVO, Amado. Plenitud. Nota preliminar de Francisco González Guerrero. Madrid, 1972. 315 p., [1] p., 7 lám.

036. ÁLVAREZ QUINTERO, Serafín y Joaquín. El patio. Epílogo de Luis Ramírez. Madrid, 1973. 265 p., [2] p., 7 lám.

037. VARGAS LLOSA, Mario. Los jefes. Con una bibliografía de “Los jefes” por José Miguel Oviedo. Madrid, 1974. 322 p., [3] h., 1 lám.

038. BOLIVAR, Simón. Páginas Selectas. Selección de José Roberto Arce. Madrid, 1975. 375 p., [1] h., 1 lám. : 12 il.

039. Constitución política de la Monarquía Española. Cadiz 19 de marzo de 1812. Madrid, 1976. 374 p., [1] h., 1 lám.: il.

040. ALBERTI, Rafael. La amante. Madrid, 1977. 188 p., [1] p., 24 lám.

041. BLASCO IBÁÑEZ, Vicente. La barraca. Madrid, 1978. 136 p., [1] h., 1 lám. : 36 il. de José Benlliure.

042. QUEVEDO, Francisco de. Prosa festiva y satírica. Madrid, 1979. 339 p., [1] p., 1 lám.

043. CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. La vida es sueño. Madrid, 1980. 282 p., [18] p., 1 lám. : 9 il.

044. BORGES, Jorge Luis. Ficciones. Madrid, 1981. 387 p., [1] p., 1 lám.

045. TERESA DE JESÚS, Santa. Camino de Perfección. Madrid, 1982. 510 p., [1] p., 1 lám. : 8 il.

046. FLORES, Carlos. Introducción a Gaudí. Madrid, 1983. 165 p., [1] p., 1 lám. : 10 il.

047. CLARÍN. Doce cuentos. Madrid, 1984. 334 p., [3] h., 1 lám.

048. CORTÉS, Hernán. La conquista de México. Madrid, 1985. 187 p., [1] p., 1 lám.

049. GARCÍA LORCA, Federico. Poeta en Nueva York. Edición: Arturo del Hoyo. Madrid, 1986. 261 p., [1] p., 1 lám. : 6 il. (autorretratos)

050. DIEGO, Gerardo. Imagen. Poemas (1918-1921). Madrid, 1987. 173 p., [1] h., 1 lám.

051. Discurso sobre el fomento de la industria popular. De orden de S. M. y del Consejo. Madrid, 1988. 309 p., [1] h., 1 lám.

052. MACHADO, Antonio. Campos de Castilla. Madrid, 1989. 317 p., [1] h., 1 lám.

053. AZAÑA, Manuel. El problema español y apelación a la República. Madrid, 1990. XL, 196 p., [2] h., 1 lám.

054. JUAN DE LA CRUZ, San. Poesías. Texto y prólogo de Critóbal Cuevas García. Madrid, 1991. 315 p., [1] h., 1 lám.

055. NEBRIJA, Antonio de. Gramática de la lengua española. Edición de Antonio Quilis. Prólogo de Manuel Seco. Madrid, 1992. 462 p., [1] h., 1 lám.

056. ZORRILLA, José. Traidor, inconfeso y mártir. Introducción de Guillermo Carnero. Madrid, 1993. 403 p., [1] h., 1 lám.

057. JOVELLANOS, Melchor Gaspar de. Memoria sobre las diversiones públicas. Introducción de Pedro de Silva. Madrid, 1994. 281 p., [2] h., 1 lám.

058. SAMPEDRO, José Luis. Fronteras. Madrid, 1995. 321 p., [2] h., 1 lám.

059. AYALA, Francisco. De mis pasos en la tierra. Madrid, 1996. 508 p., [1] h., 1 lám.

060. PLÁ, Josep. Un amor de Josep Plá en el Canadell. Prólogo y recopilación de Josep Vergés. Madrid, 1997. 288 p., [1] h., 1 lám.

061. SAVATER, Fernando. Loor al leer. Madrid, 1998. 234 p., [1] h., 1 lám.

062. HIERRO, José. Vida. Introducción y antología de Margarita Hierro. Madrid, 1999. 266 p., [1] h., 1 lám.

063. MUÑOZ MOLINA, Antonio. Unas gafas de Plá. Madrid, 2000. 322 p., 1 b., [1] h., 1 lám.

064. SARAMAGO, José. Somos cuentos de cuentos. Madrid, 2001. 255 p., [1] h., 1 lám.

065. GARCÍA LORCA, Federico. Primer romancero gitano. (1924-1927). Madrid, 2002. 146 p., [6] p., 1 lám. : il. del propio autor.

066. PÉREZ-REVERTE, Arturo y Carlota. El capitán Alatriste. Madrid, 2003. 552 p., [8] p., 1 lám.

067. ALDECOA, Josefina R. Historia de una maestra. Madrid, 2004. 498 p., [2] h., 1 lám.

068. GONZÁLEZ, Ángel. Realidad casi nube. Madrid, 2005. 237 p., [8] p., 1 lám.

069. MACHADO, Antonio. Soledades. Madrid, 2006. 168 p., 3 lám.

070. CORTÁZAR, Julio. Historias de cronopios y de famas. Madrid, 2007. 255 p., 1 lám.

071. MONTERROSO, Augusto. La oveja negra y demás fábulas. Madrid, 2008. 191 p., 1 lám. : il.

072. BENEDETTI, Mario. La tregua. Madrid, 2009. 412 p., 1 lám.

073. SARAMAGO, José. El autor se explica.Madrid, 2010. 195 p., [1] h., 1 lám.

074. ONETTI, Juan Carlos. Cuando ya no importe. Madrid, 2011. 354 p., 1 lám.

075. FUENTES, Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Madrid, 2012. 766 p., 1 lám.

076. CORTÁZAR, Julio. 76/Modelo para armar. Madrid, 2013. 678 p., 1 lám.

077. MUNRO, Alice. Demasiada felicidad. Madrid, 2014. 162 p., 1 lám.

078. ROTH, Philip. El animal moribundo. Madrid, 2015. 302 p., 1 lám.

079. CERVANTES, Miguel de. El licenciado vidriera. Rinconete y cortadillo. Madrid, 2016. 288 p., 1 lám.

080. GARCÍA LORCA, Federico. El público. Diván del Tamarit. Sonetos del amor oscuro. 256 p., 1 lám.

– Crisolines extraordinarios

E01.- KEMPIS, Fray Tomás de. Imitación de Cristo. Madrid, 1952. 600 p., portada orlada, impresa a dos tintas, capitulares y cabeceras grabadas. Sin numerar, aunque en su portada consta como nº 57 de la Colección Crisol.





Es el único caso en que la encuadernación difiere del resto: en plena piel de color negro, con una escena de la crucifixión de Jesucristo gofrada en los planos, imitando estilo gótico-medieval centroeuropeo; lomo liso, totalmente dorado, dividido en cinco compartimentos: cuatro decorativos, incluyendo el último logotipo y nombre editorial, y el otro con título; cortes dorados; guardas especiales de papel, estampadas en oro, con sencillos motivos religiosos; presentado en estuche. Se reeditó en cuatro ocasiones.

E02.- Colección Crisol. Relación de los volúmenes que la componen por orden alfabético de autores, orden numérico y clasificación por materias. Madrid, 1962. 317 p., 1 p. Sin numeración. No incluía los volúmenes agotados.



E03.- ALONSO, Martín. Diccionario Ortográfico. Explicación de 13.000 palabras: frases, modismos extranjeros, nombres personales y geográficos de difícil ortografía. Madrid, 1963. XVIII, 749 p. Sin numerar. Reeditado en 1966 y 1968.

 E04.- AGUILAR MUÑOZ, Manuel. Una experiencia editorial. Prólogo de F. C. Sainz de Robles. Madrid, 1972. 2 vols. En total 1107 p., [1] h., 2 lám.

Con motivo del cincuentenario de la editorial, se decidió reeditar las memorias que Manuel Aguilar publicó en 1964. Esta fue la única vez que un número se dividió en dos volúmenes, presentados en un estuche. Al igual que el crisolín de los hermanos Álvarez Quintero, la numeración es 036.





 – Crisolines sudamericanos

Con este nombre se hicieron populares los cuatro volúmenes editados para América, en colaboración con otras editoriales. Al estar impresos en España, estos mantenían sus características originales.



A01.- PARRA, Teresa de la. Las memorias de Mamá Blanca. Prólogo de Arturo Uslar Pietri. Nota preliminar por J. López Elías. Caracas (Venezuela), J. López Elías, 1953. 450 p., [2] p., 1 lám. Con numeración A01.


A02.- CÉSPED, Man. Sol y Horizontes. Símbolos profanos. Nota preliminar de Augusto Guzmán. Cochabamba (Bolivia), 1954.. 460 p., 1 lám. Con numeración A02.

A03.- ICAZA, Jorge.Barranca Grande.  Mamá Pacha. Quito-Guayaquil (Ecuador), LIESMANN,  1962. 228 p., [3] p., 1 lám. Sin numerar.

A04.- ORGAZ, Jorge. Memoria de la Ciudad Chica. Córdoba, 8 de junio de 1906. Córdoba (Argentina), Ediciones Olocco, 1975. 190 p., [3] p., 1 lám. Sin numerar.




Enlaces Relacionados:


Los crisolines, los libros de bolsillo de la Editorial Aguilar. In memoriam.




Muy queridos libritos de Aguilar




Los ‘crisolines’ de la editorial Aguilar se van sin despedirse