Mostrando entradas con la etiqueta Entrevistas de Rafael Simón Hurtado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Entrevistas de Rafael Simón Hurtado. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de septiembre de 2025

Víctor Cadet: del homo erectus al homo radiophonicus en la Valencia de Pocaterra

 

VÍCTOR CADET desde el estudio de la radio en la Torre Da Vinci en la avenida Bolívar Norte|Fotografía de JOSÉ ANTONIO ROSALES


Estimados Liponautas

 

Sean bienvenidos a esta nueva entrega de nuestro navío digital. Hoy lo acercaremos a Víctor Cadet, un locutor venezolano y la labor que ha venido realizando desde hace tiempo, en Valencia, capital del estado Carabobo y ciudad natal del escritor José Rafael Pocaterra. Valencia, la de Pocaterra es una expresión usual de la escritora venezolana Marichina García Herrero.


Disfruten de la entrada


Atentamente


La Gerencia


José Rafael Pocaterra (1889-1955) siempre fue un escritor que estuvo en el ojo del huracán de los acontecimientos de su tiempo


*******



Víctor Cadet: el homo radiophonicus


Por Papel Literario

JUNIO 13, 2025 12:30 AM



En las venas de Víctor Cadet no solo corre sangre, sino también las ondas hertzianas de la radiodifusión, esas frecuencias invisibles que han tejido, durante medio siglo, un coro de voces, imágenes y emociones. Cincuenta años de trayectoria no son un simple almanaque de fechas, sino un archivo vivo de pasiones, donde la radio, la publicidad y las artes escénicas se entrelazan en un relato mítico. Cadet, un hombre que ha sabido ser a un tiempo narrador, actor y creador, encarna esa rara alquimia que transforma el efímero instante del arte en una resonancia perdurable.



Por RAFAEL SIMÓN HURTADO


Su madre, la gran maestra


Víctor Cadet reflexiona sobre su profunda conexión con la radio, influenciada por su madre, Haydée Cadet, una locutora que lo introdujo al medio desde niño al llevarlo a estudios de grabación. Aunque creció inmerso en este ambiente, su vocación no es solo herencia familiar, sino una pasión personal por comunicar. Define su rol como el de un “comunicador” más que un simple locutor, abarcando producción, musicalización y edición, con un enfoque global similar al teatro.


El apellido Cadet es sinónimo de radio en Venezuela. Yo diría que tiene denominación de origen, como dicen los españoles para referirse a la buena reputación de sus productos. Es una marca, heredada del legado de tu madre Haydée Cadet. ¿Cómo se metabolizó en ti ese legado desde tus inicios?



El legado de mi madre, Haydée Cadet, es una presencia constante en mi vida y mi carrera. Crecí escuchándola en la radio, con su voz llenando la casa todas las noches, transmitiendo en vivo con esa calidez y profesionalismo que la caracterizaban. Era una figura imponente, no solo por su talento, sino por su compromiso con conectar con la audiencia. Producir con ella Horizonte, un programa infantil, fue mi primera escuela. Ahí aprendí a estructurar contenidos, a entender el ritmo de la radio y, sobre todo, a respetar al oyente. Ese programa me enseñó que la radio no solo informa o entretiene, sino que puede ser un espacio de formación y cercanía. Mi madre me inculcó que la radio es un servicio, una responsabilidad. Ese legado se metabolizó en mí como un amor por el medio y un deseo de honrar su nombre, pero también de encontrar mi propia voz dentro de esa tradición.





¿Puedes enumerar las emisoras en donde has trabajado?


He tenido la suerte de trabajar en varias emisoras que me han enriquecido como profesional. Entre ellas están Radio Satélite, Radio Latina (estaciones de radios ya desaparecidas). En esta última hice programas culturales con la producción del artista plástico Wladimir Zabaleta y guiones del escritor Juan Calzadilla. Hasta la actualidad en Stereo 97. 9 FM, en donde recién celebré el primer aniversario. Cada una me ha dado una perspectiva distinta sobre cómo llegar a diferentes audiencias, desde las comerciales hasta las más alternativas.





Además de radio, has hecho publicidad, cine y teatro, has sido editor de la revista Rasgadodeboca, y eres amante de la música (¿Te gusta el reguetón?). Recuerdo presentaciones en la Escuela Teatro Ramón Zapata (Médico a palos, de Molière) y el Teatro La Campana, con Isidro Brachitta. ¿De qué manera estas experiencias han sumado en tu carrera como locutor y comunicador?


Todas estas experiencias han sido como piezas de un rompecabezas que me han ayudado a construir mi identidad como comunicador. El teatro, por ejemplo, con obras como Médico a palos en la Escuela Teatro Ramón Zapata o las presentaciones en el Teatro La Campana, me dio herramientas para manejar la voz, el ritmo y la emoción, que son esenciales en la radio. La publicidad me enseñó a ser preciso, a transmitir un mensaje en pocos segundos, algo que aplico al estructurar segmentos radiales. El cine me ayudó a entender la narrativa visual, que, aunque no se ve en la radio, influye en cómo imagino las historias que cuento. Editar Rasgadodeboca me dio un ojo crítico para los contenidos y una sensibilidad hacia las historias que resuenan con la gente. ¿Y el reguetón? (risas). Digamos que aprecio su energía y su capacidad para conectar con audiencias jóvenes, pero mi corazón está más cerca del jazz, la salsa y la música clásica. Todo esto me ha dado versatilidad para adaptarme a diferentes formatos y públicos, y me ha enseñado a ser un comunicador más completo, capaz de jugar con tonos, emociones y contextos.


Una vieja fotografía de la fachada de la  antigua sede de la Escuela de Teatro Ramón Zapata mucho antes de comenzrce a caer a pedazos.


La típica “voz de locutor”


La conversación aborda la evolución de la radio, centrándose en cómo las voces y los paradigmas han cambiado con el tiempo, influenciados por la herencia cultural y profesional, especialmente a través de su madre, Haydée Cadet, una pionera que rompió el estereotipo de la locutora como “adorno”, al destacar como productora. La voz femenina en la radio, antes ligada a la sensualidad, y la masculina, a un engolamiento forzado, evolucionaron hacia una naturalidad que refleja la autenticidad de las personas.


Escuela de Teatro Ramón Zapata el 10 de septiembre de 2023, cayendóse a pedazos.

Imagen tomada del Blog Informativo Valencia Hoy


En entrevista con la escritora Laura Antillano, tu mamá (Haydée Cadet) le confiesa sobre la imagen que los oyentes se hacían de su apariencia, gracias a su voz. Recibía cartas y llamadas amorosas, también regalos. Al cabo de los años, la voz en la radio ha evolucionado. En las mujeres ha evolucionado desde la sensualidad y en los hombres desde cierto engolamiento. ¿Cómo observas esta evolución?


Es cierto que la voz en la radio ha tenido una evolución marcada por los cambios culturales y tecnológicos. En la época de mi madre, la voz femenina solía asociarse con sensualidad o calidez maternal, y la masculina con una autoridad casi teatral, ese engolamiento que mencionas. Hoy, la radio busca autenticidad. Las voces, tanto de hombres como de mujeres, tienden a ser más naturales, menos impostadas, porque el público actual valora la cercanía, la honestidad, y, sobre todo, el mensaje. La sensualidad o la autoridad no han desaparecido, pero se expresan de manera más sutil, más conversacional. Creo que esta evolución refleja una audiencia que quiere sentir que el locutor es alguien como ellos, no una figura distante. Mi madre recibía cartas porque su voz creaba una conexión íntima; hoy, esa conexión se busca a través de un tono más cotidiano, pero igual de poderoso.


Escuela de Teatro Ramón Zapata el 10 de septiembre de 2023, cayendóse a pedazos.

La radio, “la gran sobreviviente”


Cadet destaca la importancia de la voz como herramienta para transmitir el mensaje sin “ruido”, y cómo la naturalidad y el contenido relevante, más que una voz impostada, capturan la atención del oyente. Describe la radio como "la gran sobreviviente" frente a otros medios, como la televisión y la prensa escrita, debido a su bajo costo, accesibilidad e inmediatez, comparándola con una "mochila" que se lleva a cualquier parte. Sin embargo, reconoce la competencia de las redes sociales y el impacto de los podcasts, que, aunque distintos, se benefician de la experiencia radial, pero pueden perder la esencia imaginativa de la radio al priorizar la inmediatez.


Una imagen que representa el estado de la libre expresión en Venezuela. Imagen tomada de aquí.



La radio es economía de recursos expresivos que desafía la imaginación. Después de la lectura, la radio obliga al ejercicio de la imaginación. ¿Es posible que la reinvención de la radio, ahora bajo el formato del podcast, se haya perdido el recurso esencial de la imaginación de quien escucha?


No creo que se haya perdido, pero sí se ha transformado. La radio tradicional te obligaba a imaginar todo: el escenario, los personajes, las emociones, solo con la voz y los efectos sonoros. Los podcasts, al ser más narrativos y a menudo más producidos, pueden ser más específicos, lo que a veces reduce el espacio para la imaginación del oyente. Sin embargo, los buenos podcasts, siguen apelando a esa chispa imaginativa, al uso de las pausas, la música y las descripciones evocadoras para que el oyente complete la imagen mental. El desafío es no saturar con demasiada producción; hay que dejar huecos para que la imaginación del oyente los llene. La magia de la radio, y del podcast bien hecho, sigue siendo esa capacidad de pintar con palabras.




El locutor, un “amigo cotidiano”


Dice Cadet que la radio mantiene su relevancia como hábito diario, especialmente en vehículos durante el “prime time” matutino, siendo un medio que acompaña y crea conexiones emocionales con los oyentes, quienes ven al locutor como un “amigo cotidiano”. Para captar la atención, enfatiza en la necesidad del uso del contraste, la variación en el discurso y la calidad del contenido, aplicando principios del arte y la narrativa periodística.


Generalmente, quien oye radio se mueve en distintos escenarios —la oficina o la casa—, con la voz de fondo como única compañía. ¿Cómo estructuras tus programas de radio? ¿Qué criterios sigues para enganchar al radioescucha?


Estructurar un programa es como contar una historia: necesitas un comienzo que atrape, un desarrollo que mantenga el interés y un cierre que deje algo en el oyente. Mi criterio principal es conocer a la audiencia: ¿quiénes son, ¿qué les preocupa?, ¿qué los motiva? A partir de ahí, diseño bloques que combinen información, entretenimiento y emoción. Por ejemplo, en un programa matutino, empiezo con algo ligero pero relevante, como una noticia local o una anécdota personal que conecte. Luego, alterno segmentos de música, entrevistas o reflexiones, siempre con un ritmo que no aburra. Para enganchar, busco ser auténtico, usar un lenguaje claro y crear momentos de interacción, ya sea con preguntas abiertas o invitando a la audiencia a participar a través de mensajes. También me gusta jugar con el tono: a veces serio, a veces humorístico, pero siempre cercano, como si estuviera hablando con un amigo.


Mensaje de Navidad de Radio Latina 1470 AM. Valencia - Venezuela. Año 1986.



Se ha elevado el nivel tecnológico de los medios de comunicación, y de la radio en particular, ¿crees que ha evolucionado en la misma medida el buen gusto en los contenidos?


No siempre. La tecnología ha democratizado la radio, permitiendo que más voces se escuchen, pero también ha traído una saturación de contenidos que no siempre priorizan la calidad. Hay programas que apuestan por el sensacionalismo o la repetición de fórmulas vacías para captar audiencia, lo que puede sacrificar el buen gusto. Sin embargo, también veo esfuerzos admirables: emisoras y podcasts que cuidan el contenido, que buscan educar, inspirar o provocar reflexión. El buen gusto no es solo estético; es respeto por el oyente, es ofrecer algo que enriquezca. Creo que la evolución tecnológica debe ir acompañada de una evolución ética y creativa para que el contenido esté a la altura.”


¿Qué te enamora de lo que haces, el medio o la relación con los destinatarios del mensaje?


Es una mezcla de ambos, pero si tengo que elegir, diría que la relación con los destinatarios. La radio es un medio increíble, con su intimidad y su capacidad de llegar a cualquier rincón, pero lo que realmente me enamora es saber que estoy tocando la vida de alguien, que mi voz puede acompañar, informar o hacer reír a una persona en su carro, su casa o su trabajo. Esa conexión, aunque no los vea, es mágica. Recibir un mensaje o una llamada de un oyente que te dice “gracias, eso que dijiste me llegó” es lo que hace que todo valga la pena.


Hay radios comunitarias, populares, educativas, alternativas, católicas y hasta rebeldes ( en que parte de Venezuela existe). Tomando en cuenta que el medio siempre le ha dado forma al mensaje, ¿podrías decirnos cómo definirías la radio que haces? ¿Cuál es la forma de tu mensaje?


Yo diría que hago una radio humana, cercana y reflexiva. Mi mensaje busca ser un puente entre la información, la emoción y la acción. No me interesa solo llenar el aire; quiero que lo que digo deje algo en el oyente, ya sea una idea, una sonrisa o una pregunta. Mi radio tiene raíces en lo comunitario, lo educativo, y, sobre todo, en lo cultural, influenciada por el legado de mi madre y por mi experiencia en emisoras diversas. La forma de mi mensaje es conversacional, con un toque de humor y mucha empatía, porque creo que la radio debe ser un espacio donde todos se sientan incluidos, sin importar de dónde vengan.


¿Crees que sea necesario trivializar el discurso para llegarle a la gente?


No, no es necesario. Simplificar no es lo mismo que trivializar. Puedes hablar de temas profundos o complejos con un lenguaje accesible, sin perder sustancia. Trivializar es subestimar a la audiencia, asumir que no están listos para ideas grandes. Creo que la gente está sedienta de contenidos que respeten su inteligencia, pero que se presenten de manera clara y relatable. La clave está en encontrar el equilibrio: ser claro sin ser simplista, ser entretenido sin ser frívolo.


La masividad de las transmisiones audiovisuales en la actualidad, ¿es una dificultad, o, por el contrario, abre nuevas oportunidades?


Es una oportunidad enorme. La masividad audiovisual puede ser un desafío porque compite por la atención del público, pero también abre puertas para integrar la radio con otros formatos. Por ejemplo, los podcasts y las transmisiones en streaming permiten llegar a audiencias globales, algo impensable hace unas décadas. Además, la radio puede aprovechar elementos visuales en redes sociales para complementar su mensaje sin perder su esencia sonora. La clave es adaptarse sin traicionar la intimidad que hace única a la radio. Es un momento para experimentar y llegar a más gente de formas nuevas.


Haydée Cadet



¿La radio tiene su propio público? Antes, tu mamá recibía cartas, y atendía llamadas, lo que le permitía medir su audiencia.


Sí, la radio tiene un público fiel, aunque hoy se mide de formas diferentes. Antes, las cartas y llamadas, como las que recibía mi madre, eran la forma de sentir el pulso de la audiencia. Hoy, tenemos redes sociales, mensajes de texto, métricas digitales. Pero el público de la radio sigue siendo especial: es gente que busca compañía, que valora la voz humana en medio de un mundo lleno de pantallas. Ese público sigue ahí, y aunque las formas de interactuar han cambiado, la conexión emocional es la misma.


¿Cuáles crees que han sido las habilidades que te han ayudado a hacer la radio que te gusta?


La empatía, sin duda, es la primera. Entender qué necesita o siente la audiencia es clave para conectar. También la versatilidad: saber pasar de un tono serio a uno ligero, de informar a entretener. La improvisación es otra habilidad importante; en la radio, las cosas no siempre salen como planeas, y tienes que reaccionar en el momento. Y, por último, la disciplina. La radio exige preparación, constancia y respeto por el tiempo del oyente. Todo eso, combinado con una pasión genuina por el medio, es lo que me ha permitido hacer la radio que amo.


César Miguel Rondón

César Miguel Rondón dice que él tiene años oyendo que la radio tiene el tiempo contado. ¿Cuál es la fuerza de la radio?


La fuerza de la radio está en su intimidad y su accesibilidad. Es un medio que no necesita que pares tu vida para consumirlo; te acompaña mientras conduces, trabajas o cocinas. A diferencia de otros medios, la radio crea una relación personal con el oyente, como un amigo que siempre está ahí. Además, su capacidad de adaptarse, ya sea a través de podcasts o plataformas digitales, demuestra que no está muriendo, sino evolucionando. Como dice César Miguel Rondón, la radio lleva décadas “agonizando” y sigue más viva que nunca porque conecta con lo esencial: la voz humana y la imaginación.


El preámbulo de los padecimientos actuales de los venezolanos.



Venezolano en el mundo


Víctor Cadet emigró a Uruguay, por lo que la conversación abordó la experiencia de la migración, destacando el impacto emocional y cultural de dejar un entorno familiar como locutor de radio en Venezuela, donde es conocido, para llegar a un país como Uruguay donde todo es inédito, incluyendo los modismos del mismo idioma. Describe la dificultad de empezar "de cero", en un lugar sin recuerdos ni conexiones personales, comparando la experiencia con “quemar las naves”. “Aunque dolorosa, es enriquecedora”. Destaca el fuerte sentido de comunidad y pacto social en Uruguay ( País que padeció un dictadura terrible, que llegó a violar el territorio venezolano de la embajada, razón por la cual gobierno venezolano de la época rompió relaciones diplomáticas con Uruguay, país que actualmente  tiene una ley que proteje a los criminales  de estado. Todo un ejemplo a seguir😟😞), donde se respetan normas de convivencia, y subraya la rica vida cultural de Montevideo, con numerosos teatros en actividad, y la estabilidad democrática, donde oposición y gobierno dialogan sin conflictos insalvables.




Disturbios en una nueva jornada de protestas en Venezuela

https://m.youtube.com/watch?v=IKWRVFPz7W8&pp=0gcJCRsBo7VqN5tD


A pesar de vivir en la actualidad en Montevideo, Uruguay, Víctor se mantiene en contacto con Venezuela, a través de su espacio “El Éxito del Ayer”, en Stereo 97.9, en Valencia; con su cuenta en X @victorcadet en la que registra las efemérides musicales de aniversarios significativos en el mundo de la música, y el recuerdo de artistas y obras icónicas. Y, sobre todo, con la gestión que lleva adelante la Fundación Haydée Cadet.



Mediante esta institución desea resguardar y compartir el legado cultural de Haydée Cadet. Un archivo sonoro, con aproximadamente 200 cintas grabadas, casetes, CDs y guiones de programas radiales. Una hemeroteca con recortes de prensa sobre la Venezuela folclórica y cultural, organizados meticulosamente durante más de 30 años.  Una discoteca, con entre 4.000 y 5.000 vinilos, algunos de los años 40, con material único no disponible en plataformas como YouTube. Y la “biblioteca borgiana”, que conserva libros y revistas especializadas en folclor, música, literatura venezolana, arte y publicaciones culturales.


La fundación, ya registrada, tiene como objetivo principal digitalizar y escanear todo el archivo (cintas, vinilos, hemeroteca y libros), para hacerlo accesible a investigadores y al público en general. Es el legado de una mujer carismática, que supo vender programas culturales en la radio comercial, un logro notable para su tiempo.


Esta labor es una “misión de vida”, no sólo por su valor personal, sino por su relevancia para la cultura venezolana y la humanidad.



https://www.elnacional.com/2025/06/victor-cadet-el-homo-radiophonicus/



El Credo de Aquiles Nazoa #AquilesCuento

https://m.youtube.com/watch?v=HaVRbpHB1W8&pp=ygUMdmljdG9yIGNhZGV0





Víctor Cadet Cultura en frecuencia modulada

******


Rafael Simón Hurtado. " Al fondo la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá en MaracaiboEstado Zulia


Rafael Simón Hurtado

Escritor y periodista venezolano. Licenciado en comunicación social egresado de la Universidad Católica Cecilio Acosta (Maracaibo, Zulia). Ha obtenido el Premio Municipal de Literatura Ciudad de Valencia (años 1990 y 1992), el Premio Nacional de Periodismo Científico (2008),  el Premio de Periodismo “Jesús Moreno” (Universidad de Carabobo, 2009) y el Premio Nacional de Literatura “Rafael María Baralt" (2016). Ha publicado el libro de cuentos Todo el tiempo en la memoria y las crónicas literarias “Leyendas a pie de imagen, croquis para una ciudad”. Fue editor-director de la revista cultural Laberinto de Papel y de las publicaciones de divulgación científica Saberes Compartidos y A Ciencia Cierta, todas de la Universidad de Carabobo. 


Enlaces relacionados:













































miércoles, 20 de agosto de 2025

José Joaquín Burgos: Yo dejo que el verso se amolde a la demanda de la emoción

 

Fotografía de Jose Antonio Rosales.


En conmemoración del fallecimiento del poeta venezolano José Joaquín Burgos el 7 de agosto de 2017, se publica por primera vez la entrevista titulada: “La poesía es magia porque transforma la realidad a través de la palabra”. Esta conversación, sostenida con el periodista Rafael Simón Hurtado, ofrece una inmersión profunda en el universo creativo de un autor cuya obra abarca diversos géneros literarios —poesía, novela, cuento, crónica periodística y discurso— y se nutre de una visión profundamente arraigada en la experiencia humana, los arquetipos y la identidad cultural. A lo largo de la entrevista, Burgos despliega una reflexión lúcida y apasionada sobre el papel de la literatura, la trascendencia de la poesía y los temas recurrentes en su producción, como la muerte, el amor, la religión y los espacios vitales de Guanare y Valencia


...

Poeta José Joaquín Burgos: “La poesía es magia porque transforma la realidad a través de la palabra”


1.- Has escrito, a través de diferentes géneros literarios: novela, cuento, crónica periodística, discurso y poesía, siendo esta última un elemento que impregna toda tu producción. ¿Qué posibilidades te ofrece cada género? Por ejemplo, ¿qué consigues como recurso expresivo a través de la novela, el cuento o la poesía?

—“Cada género literario ofrece un espacio único para explorar la experiencia humana, y mi elección de uno u otro responde a las necesidades expresivas del momento y al alcance de la idea que deseo transmitir. La poesía, en mi concepción, es el género supremo, el que condensa la esencia del lenguaje como acto creador, como poiesis, el fuego de la creación que los griegos identificaron. Es un destilado de la experiencia, capaz de capturar en un verso la sabiduría universal, un instante de verdad que trasciende el tiempo y el espacio. Un poema puede ser un relámpago que ilumina la existencia, como cuando digo que un verso condensa toda una posición ante la vida.”

—“La novela, por su parte, me permite extender el aliento, construir mundos complejos donde los personajes, las tramas y los espacios dialogan para explorar ideas más amplias. Por ejemplo, en "Las murallas del Reino", opté por la novela porque necesitaba un espacio vasto para reflexionar sobre la comunicación, la lengua y el encuentro entre pueblos y mundos. La novela exige paciencia, una arquitectura narrativa que desarrolle personajes y conflictos a lo largo del tiempo, lo que la hace ideal para ideas que requieren profundidad y detalle.”

—“El cuento, en cambio, es un ejercicio de precisión. Es un instante narrativo, un fogonazo que debe impactar y resolverse en un espacio breve. En un cuento, busco capturar un momento de epifanía, una chispa de sentido que revele algo profundo sobre la vida, la muerte o la condición humana. Es un género que exige economía de palabras, pero que permite una intensidad emocional inmediata.”

—“La crónica periodística me ofrece un puente entre la realidad y la literatura. Es un género que me permite observar el mundo, documentarlo, pero también interpretarlo con una mirada poética. Es un ejercicio de traducción de la vida cotidiana en un relato que no solo informa, sino que también emociona y reflexiona.”

—“El discurso, finalmente, es un género funcional, pero no menos poético en mi caso. Es un vehículo para persuadir, para conectar con una audiencia a través de la palabra hablada, cargada de ritmo y emoción. Cada género, entonces, es un instrumento del lenguaje, y mi elección depende de lo que la idea demande: la condensación de un verso, la extensión de una novela, la inmediatez de un cuento o la observación de una crónica.”

2.- ¿Qué sientes cuando escribes novelas? ¿Cuáles son tus motivaciones? ¿Qué te lleva a decidir que una historia sea un cuento y no una novela, o viceversa?

—“Escribir una novela es como emprender un viaje largo, un peregrinaje por un territorio vasto y desconocido. Siento una mezcla de excitación y vértigo, porque la novela exige compromiso, una inmersión total en un universo que se construye con paciencia. Mi motivación principal es explorar la complejidad de la experiencia humana, tejer historias que no solo narren, sino que cuestionen, que dialoguen con los grandes temas: la comunicación, la identidad, el encuentro con el otro. Por ejemplo, en "Las murallas del Reino", mi impulso fue reflexionar sobre cómo la lengua nos conecta y nos separa, un tema que requería el espacio y la profundidad de una novela.”

—“La decisión de que una historia sea un cuento o una novela depende de su naturaleza intrínseca. Un cuento surge de una imagen, un instante, una chispa que no necesita más que unas pocas páginas para brillar. Es como un relámpago: intenso, breve, iluminador. El cuento nace de una imagen clara: un accidente, una confrontación con la muerte, un deseo de redención. No necesitaba más espacio, porque su verdad estaba en ese momento.”

—“En cambio, una novela surge cuando la idea demanda un desarrollo más extenso, cuando los personajes y sus mundos requieren tiempo para crecer, para revelarse. Es una cuestión de escala: un verso puede contener el universo, un cuento puede iluminar un instante, pero una novela construye un cosmos completo. Mi necesidad como escritor es dejar que la historia dicte su forma, y el género se convierte en el vehículo que mejor la contiene.”

3.-Los temas recurrentes en tu obra incluyen la ciudad de Guanare, el amor, el desamor, el espacio vital, la religión, la muerte, la familia, las amistades, la música, la bohemia, la soledad, la orfandad, el oficio de poeta y Valencia. ¿Por qué esa recurrencia? ¿Qué te interesa de estos temas?

—“Los temas que mencionas son los hilos que tejen mi existencia, los arquetipos que dan sentido a mi escritura. No los elijo conscientemente; ellos me eligen, emergen de mi experiencia vital y de mi necesidad de comprender el mundo. Guanare y Valencia, por ejemplo, son más que ciudades: son espacios del alma, escenarios donde mi vida se ha desplegado. Guanare es mi raíz, mi infancia, el lugar donde la Virgen de Coromoto y la arepa son símbolos de una identidad profunda. Valencia, en cambio, es el lugar donde me he reinventado, donde he encontrado otra forma de ser. Ambas ciudades son, en mi obra, arquetipos de la ciudad universal, del espacio donde el hombre habita, ama y sufre.”


—“El amor y el desamor son motores de la existencia. Escribo sobre ellos porque son fuerzas que nos definen, que nos elevan y nos hieren. La religión, especialmente en mi caso, la Virgen de Coromoto, es un arquetipo de lo sagrado, de la conexión con algo mayor, con la madre universal que trasciende el tiempo. La muerte, como tema, me angustia y me fascina; es el gran misterio, el límite que da sentido a la vida. La familia, las amistades, la música y la bohemia son las texturas de lo cotidiano, los momentos que dan calor y sentido a la existencia.”

—“La soledad y la orfandad, por su parte, son estados del alma que exploro porque son universales. Todos, en algún momento, nos sentimos solos, huérfanos de algo o alguien. Y el oficio de poeta es mi manera de navegar esos mares, de transformar la experiencia en palabras que busquen lo universal. Mi interés por estos temas radica en su capacidad de ser símbolos, arquetipos que conectan mi experiencia personal con la de todos los hombres, en cualquier tiempo y lugar.”

4.-¿Te preocupa la muerte, no solo como tema, sino como circunstancia?

—“La muerte me preocupa profundamente, no solo como un tema literario, sino como una realidad ineludible que define nuestra condición humana. Es el gran misterio, el “visitante inesperado” que todos aguardamos con temor y fascinación. En mi escritura, la muerte es un arquetipo que me permite explorar la fragilidad de la vida, la angustia de la finitud y la búsqueda de sentido. La incertidumbre que refleja mi propia pregunta: ¿qué es la muerte? ¿Qué significa?”

—“No tengo una respuesta categórica, pero escribir sobre la muerte me permite enfrentarla, dialogar con ella, intentar desentrañar su enigma. Es un tema que me angustia, pero también me impulsa a crear, a buscar en la palabra un refugio contra su sombra. La muerte, en mi obra, no es solo el fin, sino un espejo que refleja la vida, que nos obliga a preguntarnos qué hemos hecho con el tiempo que se nos ha dado.”

5.-¿Te preocupa la eternidad, en el sentido de la trascendencia como consecuencia o motivo de tu trabajo literario?

—“La eternidad no me preocupa, pero me atrae como un problema filosófico, como una pregunta que trasciende el tiempo. ¿Qué es la eternidad? ¿Es el pasado infinito o el futuro que imaginamos tras la muerte? Para mí, la eternidad es un concepto esquivo, un personaje fugitivo que no puedo atrapar. En mi escritura, busco lo eterno no como un fin, sino como un medio: la poesía, la novela, el cuento son intentos de apresar lo fugaz, de dejar una huella que dialogue con el futuro.”

—“La trascendencia, en mi caso, no es un objetivo consciente, sino una consecuencia de mi necesidad de escribir. Cada verso, cada historia, es un intento de capturar lo universal, de transformar lo efímero en algo que perdure. Sin embargo, no pienso en la eternidad como un destino, sino como un horizonte: un lugar hacia el que camino, sabiendo que nunca lo alcanzaré. La poesía, en particular, es mi manera de tocar lo eterno, de crear algo que, como dice Octavio Paz, es oración, letanía, epifanía, presencia.”

6.-En tu ensayo “La poesía como acto de magia”, te refieres a la poesía como una actividad trascendente del espíritu humano, un acto de magia y un embrión que comparte con la ciencia la búsqueda de la verdad humana. ¿A qué te refieres cuando atribuyes a la poesía cualidades mágicas?

—“La poesía es magia porque transforma la realidad a través de la palabra. Es un acto de creación pura, como el que un niño realiza al imaginar un duende en el movimiento de una hoja. En mi ensayo, hablo de la poesía como un acto de magia porque el poeta, como un mago, toma elementos simples —palabras, imágenes— y los convierte en algo nuevo, vivo, capaz de evocar mundos, emociones y verdades. Es un acto de complicidad entre el poeta y el lector: el poeta propone una imagen, un verso, y el lector la acepta, la recrea en su imaginación, completando el hechizo.”

—“Por ejemplo, en "Las murallas del Reino", un pintor transforma una hoja en un colibrí, un acto de magia que refleja el poder de la poesía para alterar la percepción de la realidad. Cuando Neruda envía a Franco a los infiernos en un poema, ese acto poético lo hace real en la imaginación del lector. La magia de la poesía radica en su capacidad de hacer visible lo invisible, de dar vida a lo que no existe, de convertir una palabra en un universo.”

7.-En el libro de poesía "Coromotanías", la religión tiene una presencia fundamental. ¿Cuáles son las raíces místicas de estos textos?

—“En "Coromotanías", la religión, y en particular la figura de la Virgen de Coromoto, es un arquetipo de lo sagrado, un símbolo de la conexión con lo divino que trasciende las formas históricas o culturales. Mis raíces místicas están ancladas en mi identidad guanareña, en esa mezcla de cristianismo y valores precolombinos que define nuestra espiritualidad. La Virgen de Coromoto no es solo una figura católica; es la Pachamama, la madre tierra, el útero universal que existía antes de la llegada de Colón. Para los guanareños, es la madre que perdona, que acoge, que da sentido a la vida.”

—“En los textos de "Coromotanías", la religión se manifiesta como una oración poética, como un diálogo con lo sagrado que no se limita a lo doctrinal. La arepa, por ejemplo, se convierte en una hostia, un objeto sagrado que une lo cotidiano con lo divino. Esta mística no es abstracta; es concreta, arraigada en la tierra, en la harina de maíz, en el budare, en la fe de mi pueblo. Escribir sobre la Virgen de Coromoto es, para mí, un acto de reconocimiento de esa herencia, de esa conexión con lo eterno que se expresa en lo simple, en lo cotidiano, en lo humano.”

8.-Hablas de arquetipos como una estructura fundamental en tu obra. ¿Cómo se relacionan con los temas recurrentes y con términos como “díctamo real” o “unicornio”?

—“Los arquetipos son la columna vertebral de mi escritura, las imágenes y símbolos universales que conectan mi experiencia personal con la colectiva. Son como el fuego, el agua, el amor o la muerte: elementos que trascienden lo individual y resuenan en todos los seres humanos. En mi obra, los temas recurrentes —Guanare, Valencia, la soledad, la muerte— son arquetipos porque representan verdades universales. Cuando escribo sobre un amanecer en la llanura o una cayena, busco que esa imagen trascienda lo particular y se convierta en un símbolo de lo efímero, de la belleza, del tiempo.”


—“El “díctamo real”, por ejemplo, es un arquetipo de la vida, de la juventud, de la magia. Es una hierba andina, una pócima que promete vitalidad, pero en mi poesía es más que eso: es el elixir de la existencia, la búsqueda de lo que nos mantiene vivos. El “unicornio”, por su parte, es un arquetipo de lo imposible, de la fantasía, de la pureza que perseguimos desde la infancia. Lo vi en sueños, en libros, en mi plaza de Guanare, y lo convertí en un símbolo de la aspiración humana, de la lucha por alcanzar lo inalcanzable. Estos términos no son solo palabras; son puertas hacia lo universal, hacia los grandes misterios que mi escritura intenta tocar.”

9.-En tu poesía, utilizas una métrica libre que se adecúa a tus estados de ánimo. ¿Cuáles son las técnicas que reconoces en tu escritura poética en cuanto a la métrica y el ritmo?

—“Mi poesía es un reflejo del ritmo vital, del latido del corazón que se sincroniza con el universo. No sigo una métrica estricta, porque creo que el ritmo de la poesía debe ser orgánico, ajustado al movimiento de la vida. Cada verso responde al estado de ánimo, al paisaje interno y externo que quiero expresar. Mis influencias, como los ritmos del llano venezolano o el octosílabo español, están presentes, pero las transformo en una métrica libre que se adapta al flujo de mi pensamiento.”

—“El ritmo, para mí, está ligado al lugar, a la geografía, al pueblo. El corazón de un hombre nacido en Valencia late con un ritmo distinto al de uno nacido en Mérida o en el Tíbet, y eso se refleja en el lenguaje. Mis versos buscan capturar ese ritmo, esa cadencia que es única para cada experiencia. Por ejemplo, el octosílabo, como decía Machado, es el verso de las grandes jornadas a caballo, y en mi poesía resuena el galope del llano, el olor a joropo, a tierra. Pero no me ato a reglas fijas; dejo que el verso respire, que se expanda o se contraiga según lo que la emoción demande. Es un acto de libertad, pero también de fidelidad al pulso de la vida.”




Entrevista al poeta José Joaquin Burgos
179 Visualizaciones desde el 2 oct de 2017 hasta el 16 de ago de 2025



Entrevista al poeta venezolano José Joaquin Burgos


El fallecimiento del poeta José Joaquín Burgos el 7 de agosto de 2017 nos deja huérfanos. Deja huérfanos a Luis Gonzalo y a Laura, -sus hijos-, y también deja huérfanos a sus amigos. Nos deja huérfanos de una presencia generosa, de una amistad amorosa, y de una palabra esencialmente pedagógica. El sentido lúcido y profundo de su palabra la hallábamos a diario en nuestros cordiales y frecuentes encuentros, en los que no dudaba en escuchar paternalmente las opiniones de su interlocutor, a quien transmitía con aliento, con gestos atentos y pacientes, su cariño.

Conmueve pensar en su sencillez y disponibilidad, en su acogida bondadosa, en su capacidad de escucha, en su interés por las noticias nuestras, y en su doble vocación de poeta y educador. De la primera tenemos el retrato del ejercicio diario de la escritura, cuando libreta y bolígrafo en mano, -fuese cual fuese el espacio compartido-, siempre pergeñaba un texto poético. De la segunda, la fotografía es la del ser humano abierto a atender cuando le hablábamos de alguna iniciativa de carácter intelectual en los pasillos de la Universidad de Carabobo, en donde fungió, en los años más recientes, de editorialista del semanario Tiempo Universitario.

De izquierda a derecha Pedro Téllez, Lenín Sánchez, Luis Alberto Angulo, José Joaquín Burgos. Fotografía Yuri Valecillo


La entrevista compartida tuvo lugar en la casa del escritor Rafael Simón Hurtado, -en 2014-, quien conversó con el poeta, en amable registro recogido por la cámara de José Antonio Rosales.


*******

José Joaquín Burgos
 
(Guanare, 1933 – Valencia, 2017)

Poeta, ensayista, narrador, cronista, novelista y docente. Estudió primaria y secundaria en su ciudad natal. En 1957 egresa del Instituto Pedagógico de Caracas como profesor de Castellano, Literatura, Latín y Raíces Griegas, mención magna cum laude.  Colaborador en diversas publicaciones periódicas venezolanas: Surcos, Guanaguanare, Simiente, El Imparcial de Portuguesa; Antena (Zaraza); Avance, Occidente de Mérida; Revista del Departamento de Literatura del Pedagógico de Caracas. Miembro fundador del Ateneo de Guanare y del Ateneo de Maturín, ciudad donde residió varios años dedicado al ejercicio profesional.

Fungió en la Universidad de Carabobo de editorialista del semanario Tiempo Universitario. Fue asesor literario de la Revista Laberinto de Papel , de la Universidad de Carabobo. También, columnista de los Diarios El Regional, El Carabobeño y El Nacional. Fue directivo durante más de 15 años del Colegio de Profesores de Venezuela y presidente de la Asociación de Escritores de Carabobo; miembro fundador de la Fundación del Libro Carabobeño, Vicepresidente Ejecutivo de la Editorial Cubagua del Ateneo de Valencia, y Miembro Correspondiente de la Academia de Historia del Estado Carabobo. En 2016 fue designado Cronista de la Ciudad de Valencia, ciudad que adoptó y por la que fue adoptado como uno de sus hijos más ilustres.

Fue un escritor mayor  con amplia ciencia y diestro arte de navegación por el delta de los géneros: la poesía, el ensayo, la narrativa, la crónica. Mostraba abiertamente su sencillez y disponibilidad, capacidad de escucha y se destacaba por su doble vocación de poeta y educador. Fue uno de esos creadores que no se fatigó nunca a la hora de historiar, escribir y hablar.

Obra: Narrativa: Por aquí se escuchan las pisadas del tiempo 1976. El Pozo del Arcoíris 1995.  Torreparque 1988. Don Juan de los poderes 2003. La ciudad novelada 2006. Tres Ases 2007. Las Murallas del Reino 2007. Poesía: Ronda de Luz 1956.  Cuadernos Cabriales 1957. Los días iniciales 1963. Guanare siempre 1973. El unicornio 1991. Guanare Piedra Luz 1993. Coromotanías 1994. Piel de Sueño 1996.  Cansancios de orilla 2012.


*******




*******

Fotografías de José Antonio Rosales: (Chirgua, 1968) Diplomado en fotografía. Fotoperiodista de la Universidad de Carabobo. Miembro del Círculo de Reporteros Gráficos. Premio Bienal Nacional de Fotografía




Rafael Simón Hurtado.

Escritor y periodista venezolano. Licenciado en comunicación social egresado de la Universidad Católica Cecilio Acosta (Maracaibo, Zulia). Ha obtenido el Premio Municipal de Literatura Ciudad de Valencia (años 1990 y 1992), el Premio Nacional de Periodismo Científico (2008),  el Premio de Periodismo “Jesús Moreno” (Universidad de Carabobo, 2009) y el Premio Nacional de Literatura “Rafael María Baralt" (2016). Ha publicado el libro de cuentos Todo el tiempo en la memoria y las crónicas literarias “Leyendas a pie de imagen, croquis para una ciudad”. Fue editor-director de la revista cultural Laberinto de Papel y de las publicaciones de divulgación científica Saberes Compartidos y A Ciencia Cierta, todas de la Universidad de Carabobo. 




Ficha tomada de Letralia.



5/4/2026