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miércoles, 19 de septiembre de 2012

La palabra de Pasolini, el poeta incómodo, más viva que nunca en un cómic








  • Es obra del dibujante, escritor, músico y 'performer', Davide Toffolo
  • Passolini apareció muerto, golpeado y atropellado, en noviembre de 1975

RTVE.es/EFE  

28.03.2012





La vida y obra del poeta y cineasta Pier Paolo Pasolini nunca se agota, todo lo contrario. Su pensamiento lúcido e inconformista está más vivo que nunca, como demuestra la novela gráfica Pasolini (451 Editores), del autor italiano Davide Toffolo, que recoge sus palabras de entrevistas, libros, textos y citas.

Dibujante, escritor, músico y 'performer', Davide Toffolo ha viajado al otro lado del espejo con esta novela gráfica que los editores dedican al recientemente fallecido Félix Romeo, que fue el descubridor de este curioso y bello volumen en Italia y quien iba a encargarse de su traducción al castellano.



Toffolo, en el mes en que Pasolini hubiera cumplido 90 años -esto es, el pasado 2 de noviembre-, realiza un minucioso trabajo de documentación a través de todas las entrevistas, citas y declaraciones del intelectual, sobre la sociedad, la cultura, el arte, la burguesía, la homosexualidad e incluso sobre su sórdida muerte.

Sus asesinos se ensañaron

El autor de "Chicos del arroyo" o de "Una vida violenta" apareció muerto, golpeado y atropellado, el dos de noviembre de 1975 en un descampado cercano al mar de la ciudad de Ostia, no lejos de Roma, una muerte a la que precedieron muchos ataques de "homófobos o fascistas", como afirmaron los abogados de la familia del artista.

Así, Pasolini es una novela gráfica realizada con un trazo fino, escueto y en blanco y negro, con un Pasolini que entre sueño y realidad vuelve al día a día de hoy, porque Toffolo se lo ha encontrado en un "chat" en Internet, y establecen con él una serie de citas.

A caballo entre el diario y el reportaje, Toffolo entabla una larga conversación con Pasolini en la que el autor de películas tan emblemáticas como "Teorema", "El Decameron" o "Saló o los 120 días de Sodoma", dice que "el único sentido posible" de la vida es "un sentido existencialista, la necesidad de expresarse, lo mismo que se tiene la de comer, de dormir, de existir, ese es el sentido".

"Como ha podido comprobar -continúa-, la historia de mi vida es la historia de mis libros...", añade.

Poeta por encima de todo

Contestatario y crítico, intelectual incómodo y siempre en guerra con la cultura burguesa, Pasolini va tirando del hilo de su sentir y su pensamiento y de lo que es la base de toda su poesía: "La burguesía neocapitalista -dice- siempre consigue de alguna manera eliminar de entre sus hijos a los que ni son obedientes ni desobedientes. El orden exige la obediencia total".


Poeta por encima de todo, Pasolini nació en Bolonia, el 5 de marzo de 1922. Hijo de un conde arruinado, desde niño optó por vivir con su madre ante las desavenencias de sus padres, y desde muy joven se sintió escritor, pero luego dijo sentirse cineasta por el uso que hace la imagen de la realidad.

"La pasión que había tomado forma de literatura, se había despojado del amor por la literatura, convirtiéndose en lo que de verdad era, es decir, una pasión por la vida, por la realidad. Y así elegí ser cineasta", explica el intelectual italiano, que desmiente que tuviera tres ídolos, Jesucristo, Freud y Marx, como se le achacaba: "Mi único ídolo es la realidad".

Este libro también incluye el texto del Partido Comunista Italiano redactado el 29 de octubre de 1949 en el que se comunica al poeta la expulsión del partido "por indecencia moral".

"Nos basamos -dice la nota- en los hechos que han determinado una sanción disciplinaria al poeta Pasolini para denunciar una vez más las deletéreas influencias de determinadas corrientes ideológicas y filosóficas de gente como Gide, Sartre y otros poetas y literatos igualmente ensalzados..."



El escritor Félix Romeo escribió que "Pasolini" es un viaje al otro lado. No hay tiempo lineal, sino intelectual. Ha desaparecido el antes, el después y el ahora...".

El escritor italiano concluye, en este libro-viaje, dejando un mensaje de debate tremendamente actual. "La burguesía reduce todo a mercado. La poesía, en cambio, no es mercancía porque no se puede consumir. Es hora de decirlo: el hecho de comparar la obra con un producto y a sus destinatarios con consumidores puede ser una metáfora divertida y graciosa, pero nada más...".








domingo, 20 de marzo de 2011

Shane, el desconocido.

Un texto de Bernardo Bertolucci

sobre Pier Paolo Pasolini



Cartel de Shane





Raíces profundas.


Ah, lo que tú quieres saber, jovencito,
quedará como no preguntado, se perderá sin ser dicho.




Bernardo Bertolucci y Pier Paolo Pasolini. Fotografía de María Cicogna

No puedo comenzar este breve recuerdo sin citar los dos últimos versos del poema titulado A un muchacho que Pasolini escribió entre 1956 y 1957. El jovencito era yo, y las palabras de Pier Paolo, releídas hoy, suenan como una afectuosa, melancólica, profecía. El significado de estos versos fue cambiando a lo largo de los años que duró nuestra amistad, hasta el punto de que el poema terminó por convertirse en el emblema, la contraseña secreta, de nuestra relación. Dos versos que, en el fascinante y peligroso terrain vague de lo inexpresable entre dos amigos de edades distintas, de cuando en cuando eran susurrados, gritados, echados en cara, reivindicados, manipulados, según las tornadizas necesidades de nuestra complicidad. Hasta rozar el inquietante intercambio de papeles entre el “jovencito” que quiere saber pero no consigue preguntar y el “poeta” que sabe pero no consigue decir nada.


Todo comenzó poco después de la llegada de mi familia a Roma, a principios de los años cincuenta. Un domingo de finales de primavera, después de comer, abrí la puerta de nuestra casa de Via Carini 45. Hay un joven con gafas negras, el pelo un poco alborotado, traje oscuro, camisa blanca y corbata. Con tono firme y dulce me dice que tiene una cita con mi padre. La suavidad de su tono de voz y, sobre todo, lo que me parece un disfraz casi demasiado dominical, me ponen en estado de alerta. Mi padre está descansando, quién es usted, me llamo Pasolini, voy a ver. Cierro, dejándolo fuera, en el descansillo. Mi padre se está levantando, le cuento todo, él dice llamarse Pasolini pero yo creo que es un ladrón, le he dejado fuera. ¡Cómo se ríe mi padre! Pasolini es un excelente poeta, ve a abrir la puerta. Tremendamente intimidado y con las mejillas enrojecidas le hice entrar. Él me miró con una ternura inefable. Sabía, yo no, que “no hay plan de un verdugo que no sea sugerido por la mirada de la víctima”, como escribió muchos años después. Aquella noche soñé que dentro del joven poeta se escondía, en realidad, el cowboy de negro de Raíces profundas: en el sueño, Pasolini y Jack Palance se fundían en una única y reluciente calavera. Tendrían que pasar muchos años antes de que comprendiese que en aquel momento, en aquellas escaleras, yo había evocado y materializado la esencia del mito, para confiarle la esencia de mi alma y de mi corazón, ciegamente, como sólo puede permitirse un chico de catorce años.

Jack Palance en Shane

Nadie sabrá contar jamás lo que me gusta recordar como mis momentos privilegiados. He escrito poesía desde que aprendí a escribir. Mi padre fue el primero (y único) lector y mi generoso e implacable crítico. Hacia los dieciséis años mi producción poética se estaba empobreciendo mucho. Te estás estancando… me pinchaba mi padre. Lo cierto es que durante el verano había rodado mi primera película, El teleférico, diez minutos en dieciséis milímetros, una iniciación muy apropiada para un director de dieciséis años. Pero fue también el desconcertante descubrimiento de que existía una alternativa a la poesía, una viscosa trampa para el hijo de un poeta.

Bernardo Bertolucci, Jean Luc Godard y Pier Paolo Pasolini

En 1959 la familia Pasolini (Pier Paolo, Susanna y Graziella Chiarcossi) se traslada a Via Carini 45. Nosotros vivimos en el quinto piso, ellos en el primero. Volví a escribir poesías para poder llamar a la puerta de Pier Paolo y hacérselas leer. En cuanto terminaba una, bajaba las escaleras a grandes saltos con la hoja en la mano. Él era rapidísimo en la lectura y en el juicio. Todo el proceso no duraba más de cinco minutos. Para mis adentros, empecé a denominar aquellos encuentros “momentos privilegiados”. El resultado fue un montoncito de poemas que Pier Paolo, tres años más tarde, me animó a publicar. Quién sabe qué pensó mi padre, degradado sin explicación a lector número dos.

Llega la primavera de 1961 y Pasolini, al que me encuentro en el portal, me anuncia que va a dirigir una película. Siempre me dices que el cine te gusta mucho, serás mi ayudante de dirección. No sé si seré capaz, nunca he trabajado de ayudante. Tampoco yo he hecho una película jamás, cortó por lo sano.


La película era Accattone, y los momentos privilegiados empezaron a intensificarse, a amontonarse, a envolverme, provocándome una sensación de vértigo. Comenzaban a las siete y media de la mañana en el garaje que había debajo de casa. Yo le esperaba somnoliento. Puntual en su ligero retraso, una sombra se movía entre los coches. Era Pier Paolo, con su sonrisa dolorida y afable. Partíamos en el Giulietta hacia Torpignattara, el Mandrione, la Borgata Gordiani, en el otro lado del mundo.


domingo, 27 de enero de 2008

INVITACIÓN A LA CHARLA El Decamerón de Pasolini: Adaptación poética de un gran relato, a cargo de José Carlos De Nóbrega.




En la continuación del Ciclo de Charlas Lecturas Cinematográficas (enero-febrero 2008), el Grupo de Incursiones Culturales y Científicas Li Po les invita a la charla El Decamerón de Pasolini: Adaptación poética de un gran relato, a cargo de José Carlos De Nóbrega. Este film de 1971 es una maravillosa adaptación (diez cuentos) de la obra homónima de Giovanni Boccaccio (1348-1353). Constituye la apertura de la trilogía de la vida, como lo expresó Pasolini, que explora la corporalidad humana y el sexo (las otras dos películas son las adaptaciones de Los Cuentos de Canterbury, 1972, y Las Mil y una Noches, 1974). Sin duda alguna, Il Decameron es una obra lúdica, erótica y lírica, cónsona con la propuesta estética del director italiano: "En conjunto, la película vendrá a ser, por tanto, una especie de fresco de todo un mundo, entre la Edad Media y la época burguesa".


La cita es el sábado 2 de febrero de 2008 a las 10:30 am, en Librerías del Sur (Kuai Mare), primer nivel del Centro Comercial Camoruco, Avenida Bolívar Norte. Los esperamos la víspera de Carnaval que gusta más que la Cuaresma.