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martes, 12 de septiembre de 2023

El Prólogo de Otros relatos y la Última Cabalgantología de Ficción Científica por PacoMan

 



Estimados Liponautas

Hoy le participamos que el espacio web Ficción científica por falta de apoyo o de escritores no seguirá publicando relatos.


Sin más que agregar, nos despedimos

Atentamente

La Gerencia


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Aquí está el último número de los relatos de Ficción Científica, ya no lo publicaremos más. Quiero agradecer a todos los que me han mandado sus textos, y quiero disculparme a los que no he podido publicarselos. Esto no quiere decir que Ficción Científica cierre sus puertas, solo que, como os habreis dado cuenta, ya hace varios meses que no publicamos relatos.


Un par de buenos amigos: José Antonio Cordobés  Móntes  y ET


En este número me he permitido contar con un buen amigo mio para escribir el prólogo, Paco Mancera, o by pacoman como firma sus textos.


Gracias amigo y gracias a todos.


José Antonio Cordobés


Portada del ebook Mundos: Dos años de ficción científica


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Hoy tengo el triste pero honroso placer de prologar la última antología de cuentos publicados en Ficción Científica. La web continua con su labor de divulgación de las novedades editadas. 

He puesto el linck para la descarga gratuita de esta antología.

Lejos del foco mediático, de estorninos y demás seres que pululan por el fandom, José Antonio Cordobés ha hecho un trabajo de visualización y repositorio de cuentos fantásticos. Once ediciones, 310 cuentos (121 de autoras y 189 de autores) lo contemplan.

PacoMan


Me alegro de haber llegado a tiempo a rendir honores, para ver cómo se despiden los buenos: sin alzar la voz y sin mirar atrás


PacoMan






Descarga  la última antología de Ficción científica "Otros relatos y la Última Cabalgada" pulsando aquí


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XI recopilación de cuentos de Ficción Científica, curso 2022-23. 


Prólogo


Hay cosas que uno se impone hacer pese a que no le apetece o incluso no está de acuerdo. Es el caso de este prólogo. No es el primero que escribo para recopilación de cuentos publicados en el curso académico correspondiente de la web Ficción Científica. Ya lo hice en la VII antología del curso 2018-19 y para mí fue un placer como también lo sería esta vez, sino fuera la última.


Ya he comentado como y porqué conocí a José Antonio Cordobés comodoro en jefe de Ficción Científica, no me repetiré, pero pocas veces se ha comentado lo humilde e incluso tímido que es. El Fandom español está lleno de ejemplos de personas que han hecho mucho menos que él y alzan su voz reclamando reconocimientos y aplausos. José Antonio nunca ha hecho proselitismo, él es un caballero calmo más propio de otro tiempo, perfectamente capacitado para protagonizar el cuento que cierra esta antología, y por ende contrario a esa forma de entender la promoción del género tan en boga en nuestros días. Son tempos de estorninos, de escritores que no leen, de espectadores que ven sus series a velocidad acelerada, que con conocer el titular ya están perfectamente informados y que votan sin haber pensado. 


Si hay ira en estas letras toda la aporto yo, si hay queji'o todo es mío, José Antonio escucha y a lo sumo aporta un "ya" y pasa a otra cosa. Ficción Científica no cesa su actividad, simplemente ya no publicará más cuentos. Yo me enteré cuando le remití, para su publicación; La última cabalgada. Me contestó que ya no los publicaba, pero que haría una excepción con el mío y sería el último. Le pregunté la razón y me quedé desconcertado: no recibe originales. Y así, sin darle más vueltas, lo dijo. Tuve que mirar las fechas de publicación de los cuentos para entenderlo mejor. El curso empezó bien, uno cada lunes a partir de octubre. Sin embargo, el último lunes de octubre falló, para retomar al lunes siguiente. A partir de ahí, el páramo: uno el 23 de enero y el último el 27 marzo.


Estas son las once antologías publicadas, se indica el ordinal de la edición, el curso académico, el título de la antología, el prologuista y el número de relatos publicados.


I. 2012-13. Ellos son el futuro. Cristina Jurado. 15 relatos.


II. 2013-14. Mundos. Nieves Delgado. 29 relatos.


III. 2014-15. Tres años caminando juntos. Miguel Santander. 31 relatos.


IV. 2015-16. Más allá del Tiempo y del espacio. Juan G. Mesa. 29 relatos. 


V. 2016-17. Laberinto fantástico. Teresa Mira de Echevarría. 33 relatos. 


VI.2017-18. Ángeles caídos y otros relatos de ficción científica. Alicia Pérez Gil. 35 relatos. 


VII. 2018-19. División Robóca y otros relatos. Paco Mancera. 37 relatos. 


VIII. 2019-20. El ansia y otros relatos. Dolo Espinosa. 31 relatos


IX. 2020-21. Inquilinosy otros relatos. Manuel Berlanga. 33 relatos.


X. 2021-22. Yo destruí la Tierra y otros relatos. Fátima Romero. 30 relatos. 


XI. 2022-23. Otros relatos y la Última Cabalgada. Paco Mancera. 7 relatos.


En 2019 hice un estudio sobre la autoría de los relatos que ahora actualizo. Las autoras han crecido en porcentaje como se evidencia en el siguiente gráfico, salvo la excepción de esta última edición:


Aunque no hay suficientes datos (sólo dispongo de una muestra pareada o asociada de once observaciones) para realizar inferencia estadística fiable, se puede afirmar que con una probabilidad del 90% el porcentaje de participación de las autoras en las antologías de Ficción

Científica oscila entre el 31,80% y el 43,13% (en 2019 lo hacía entre 27,02% y el 41,52%)



Los cuentos de esta XI edición.


La información que se aporta es: orden de publicación, fecha de publicación, autor, nombre del relato, extensión del relato (número de palabras) y un comentario personal que su lectura me ha suscitado. 


1.- 3 octubre 2022. Roxanna Delgado, Un hombre en la vía (972 palabras).


Un cuento breve, un cuento clásico, donde la última frase lo explica todo. El fantástico es el más propio para este subgénero de narración corta. Carreteras en medios del bosque, accidentes y sus fantasmas. Mientras leía comenzó, en mi cabeza, a sonar la canción de Roberto Carlos (1970) 120... 150... 200 km por Hora

Roberto Carlos (1970) 120... 150... 200 km por Hora


2.- 10 octubre 2022. by PacoMan, Así en el cielo como en el infierno (677 palabras). 

Otro cuento breve, muy breve, en este caso de mi autoría, que narra mis primeras vicisitudes tras mi muerte. Mi padre murió en agosto de 2022, escribir este texto me ayudó a sobrellevarlo. 


3.- 17 octubre 2022. Víctor Conde, Los úlmos supervivientes (3003 palabras)

Víctor Conde autor con varias decenas de libros publicadas a sus espaldas, nos trae un dilema clásico de la ciencia ficción y como en la época dorada, se resuelve como la habría hecho Ray Bradbury


4.- 24 octubre 2022. Jorge Miño, Estampida (3699 palabras)

El quiteño Jorge Miño nos plantea un viaje relativista de colonización de una nave-arca, en la línea de La Nave (1951) de Tomás Salvador. Curiosamente los viajeros no hacen más que recibir... "curiosas" visitas que van en crecento hasta llegar a destino. En un memorable tono humorístico se nos narra una trepidante historia, truncada, inacabada. Estampida está pidiendo a gritos una continuación. 


5.- 7 noviembre 2022. Juan Keller, 3.1.2. (La pesadilla de Escher) (2420 palabras)

Keller narra estricto, breve y directo. Sus frases son soldados en batalla. Sin ni una sola concesión al es/lo, se nos narra lo primordial, de una historia de enfermedad y perpetuación. Al acabar hay que tomar aire, había dejado de respirar al leer esta pesadilla de Escher.


6.- 23 enero 2023. Salomé Guadalupe Ingelmo, Mientras madura la cosecha. (1415 palabras)

Una historia distópica que se nutre del mejor de los Bradbury. Se hace breve, deseando saber más, para descubrir que no había mejor final que el que propone Salomé. Por cierto, muy necesario en estos tiempos de zozobra reaccionaria.



7.- 27 marzo 2023. by PacoMan, La última cabalgada. (630 palabras). 

Y cierro volumen y colección con una historia de dignidad, de dignidad al decir adiós,al acabar, al irse sin despedirse, pero por la puerta grande. Admito las influencias de Juez Dredd, Quadrophenia (1979) y la escena de Excalibur (1981) donde los caballeros de la mesa redonda se dirigen ala batalla con el Carmina Burana sonando de fondo.




Fue involuntario, no sabía que la publicación de relatos en Ficción Científica se acababa, pero me alegro de haber llegado justo para rendir honores, para ver cómo se despiden los buenos:

sin alzar la voz y sin mirar atrás. 

By PacoMan






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José Antonio Cordobés  Móntes junto con El legado de Prometeo y al fondo Edward Elric de Fullmetal Alchemist




Economista y Administrador de la página web de ciencia ficción  ‘Ficción Científica’


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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico (aunque no sabemos a cual equipo de fútbol asesora, las cursivas son nuestras).


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po




































Actualizada el 10/03/2024

miércoles, 23 de enero de 2019

The garden: Un cuento de Baja fantasía.

Por PacoMan






The garden


PACO MANCERA


El batir de la mar sobre la arena de la playa reconfortaba a los niños. Entre carreras y  saltos por el escaso plano que las arenas cedían, en presente de amor, a la melosa mar en su retroceso: Alí recorría con ansias el hueco que la risueña niña había abierto en su carrera. En un esplendoroso salto, logró alcanzar la espalda de Maragda. Entre grandes carcajadas cayeron sobre la arena y la mar juguetona se unió a la dicha, regalándoles el frescor de sus aguas.

​El tiempo del verano estaba pasando, pero los jóvenes no eran conscientes más que de su alegría infantil. La serenidad de los parajes nocturnos con la cálida mar Mediterráneo aportando la belleza de lo infinito y los gráciles niños beréberes aportando el tema central del paisaje era, sin duda, una imagen que al otro lado de la madre mar sería apreciada. La rapidez de la vida la Vieja Dama había gobernando sin piedad en los corazones de los jóvenes europeos. Maragda, ajena a todo aquello que a escasos kilómetros se desarrollaba, increpaba al viril Alí, ¡Tonto el último!.

​La carrera desenfrenada de los jóvenes complacía sobremanera a las arenas que por simpatía a los niños saltaba al paso de los pies de los corredores, llenando de puntos blancos el entorno de los chicos. La distancia prudencial que Alí había permitido a su retadora, se iba acortando rápidamente. Maragda, en su desequilibrada carrera, no podía dejar de chillar de alegría; de esa alegría contagiosa que sólo saben dar los niños. La mar rendida a los encantos de la joven marroquí besaba sus delicados pies. Alí recortó su ágil carrera y acomodó su trote al de la niña. El jadeo de la respiración del príncipe de sus sueños, cerca de ella, aumentó la excitación de la carrera. La Luna, hasta entonces medio escondida medio visible, decidió asistir al fin de la carrera e iluminando a los competidores el trecho de blanca arena que faltaba por cubrir hasta la roca, mostró su grandeza a la mar dichosa y a las felices arenas magredíes.

​La pugna por alcanzar la atalaya marítima se saldó con la victoria de la joven Maragda. Muerta de risa se recostó sobre la gran piedra y mirando como Alí se sentaba en la arena.

​¡He ganado!, ¡he ganado!.

​Sí, corres mucho. Vamos a ver si hoy se ve comentó Alí mientras comenzaba a encaramarse al farallón.

​¿Se verá?

​Si la brisa sopla fuerte y se lleva la suciedad del aire, puede que sí.

​Alí, ¡ayúdame!.

​Los pequeños niños se acabaron de subir a la atalaya que muchos otros han usado y aún usan para poner sus ojos en el viejo continente. Pues la certeza es que sólo la vista podrían poner en Europa. Una fortaleza continuamente vigilada se imponía entre la pobreza que se acumulaba en la África olvidada y Europa, la que fuese doncella, ahora Vieja Dama, convertida en bruja por el paso del tiempo. La mezquindad de los unos, la insolidaridad de los otros y la previsión de todos, cerró las puertas del paraíso a cualquiera que no hubiera nacido dentro de sus fronteras. Algunos dijeron que fulanito lo consiguió o que menganito vive ahora en Málaga, pero la verdad es que todos lo pensaron alguna vez y que muchos intentaron cruzar el pequeño trozo de mar que los separa del edén. Pero lo único cierto es que muy pocos lo consiguieron, pero aún menos, duraron más de un año antes de ser detenidos. Aún así, el ansia de mejorar, de salir de la maldita miseria que el devenir había predispuesto, hace que en las noches de verano con buena mar algún valiente intente salvar el capricho salado que guarda Europa de inmigrantes indeseados.

​No veo nada Alí.

​Debes tener paciencia, algunas noches se puede ver y otras no.

​Y ¿por qué?

​Bueno, creo que necesitan tener nubes encima.

​¿Por qué aquí no lo hacen también?.

​Porque ellos son ricos y nosotros no.

​En el pueblo también hay ricos, está el dueño de la tienda ...

​No, allí todos son ricos; interrumpió bruscamente el muchacho el más pobre tiene más que el más rico aquí.

​Yo también quiero ser rica y tener muchas cosas.

​El muchacho dejó de otear el cielo en busca de la señal y miró a Maragda. La carita de la niña estaba bañada por la luz de la luna. El ansia y la determinación llenaba el pecho del joven Alí. Y sólo como los antiguos héroes pudieron hacer, le habló a la niña que estaba a sus pies.

​Cuando seamos mayores te llevaré allí y seremos muy ricos, tan ricos que cuando seamos viejos no tendremos que trabajar.

​¿Seguro que me llevarás Alí?

​Sí, te lo prometo levantando la vista al cielo ¡Mira Maragda!, ¡se ve!,

​¿Dónde?, ¿dónde está?.

​Ahí, enfrente, ¿lo ves?.

​¡Sí!, ¡lo veo!.

​Te lo dije, ¿te acuerdas que te lo dije?. Es como si Alá escribiese en el cielo.

​¡Es verdad!, pero...  ¿que pone?.

​Se ve muy poco... está muy lejos, pero dicen que en las primeras letras pone the garden y que hay más, pero nunca se entienden.

​Y ¿qué quiere decir?

​Hassan me dijo que quiere decir jardín.

​Y me llevarás a ver ese jardín. ¿Verdad que iremos?.

​El muchacho se volvió hacia la niña, Te lo prometo.

​La mar retozaba a los pies del farallón, la luna regaba con luz la playa y las arenas imponían su presencia a la parejita que con la vista perdida en nubes lejanas, soñaban con soluciones. Soluciones a problemas más allá de lo humano y lo divino. No faltaron algunas, muy pocas, estrellas para fijar como si de alfileres se tratase, las promesas de tiempos mejores de niños que creen como hombres.



*​*​*

​El mar se batía fuertemente contra el frágil casco de la embarcación. La noche dejaba al satélite regar con su mortecina luz, la chalana. La barca remontaba el frío Mediterráneo que separa África de Europa. En su interior una pareja de adolescentes intentan el sueño de una vida. Alí oteaba el negro horizonte buscando aquella luz en las nubes, que le guiase. La costa española, aunque cercana, todavía no se divisaba. Los escasos catorce kilómetros los habían cubierto en un par de horas y los controles de las lanchas de la guardia civil marítima no habían hecho acto de presencia. Las fechas no eran las más adecuadas para cruzar, todavía no era el tiempo de la aceituna y no se necesitaban brazos que cobrasen poco, trabajasen mucho y se quejasen menos. Alí sabedor de esas circunstancias supuso que las medidas de protección serían menores. Una vez en España, una joven pareja de musulmanes no llamaría la atención. Las mujeres jóvenes no emigran, Maragda era su coartada; pasarían por una pareja de españoles con orígenes berberiscos. La guapa adolescente que compartía los avatares de la fuga con Alí, había cortado sus lazos con África. Huir de casa, juntarse con pobre patán sin futuro y probar suerte en la ruleta del mar; dejaron a un padre furioso que nunca entenderá qué hizo mal con su pequeña Maragda.

​Alí se cansó de hacer cola en el consulado europeo. Cada año las licencias de emigración legal a Europa eran menos, el soborno a los funcionarios marroquíes más alto y los aspirantes no dejaban de aumentar año tras año. Los sindicatos europeos fijaban posiciones negociadoras más bajas en la cuota de emigrantes, las organizaciones patronales no tenían nuevas formas de presión y el gobierno europeo debía admitir que el desempleo de sus ciudadanos no cualificados no dejaba de aumentar. Los beneficios se iban a resentir, porque el flujo de mano de obra barata debía ser cortado. Era año de elecciones y el pueblo estaba harto de tantas promesas incumplidas. Pero Alí no sabía que los ricos también lloran. Él, un paria entre los miserables, no tuvo más idea en la cabeza que la emigración, única forma de prosperar en una tierra condenada por la cercanía del paraíso, que atraía como un imán humano lo mejor de sus hijos, quedando en aquella orilla maldita del Mediterráneo los despojos que la Vieja Dama no quería: los cobardes, los torpes y los descendientes de los poderosos.

​Maragda, ajena a cuestiones abstractas concentraba sus esfuerzos en sacar el agua, que empeñada en arrastrar a las profundidades la pobre chalupa no dejaba de colarse por la borda.

​Las nubes lejanas hicieron su parte de trabajo y se dejaron proyectar aquellas misteriosas luces que haciendo de faro para modernos Ulises moriscos, también sirvieron para que dos niñitos marroquíes pusieran imágenes a sus sueños.

​¡Maragda mira!, ¡las luces!.

​¡Sí!, qué grandes se ven.

​Ya debemos estar muy cerca.

​Ahora se ven más letras, se distingue una o, una f, una d, una e, una l, una iy...

​¡La playa! con ese grito, interrumpió a la chica mientras señalaba la franja de arena cercana.

​¡Lo hemos conseguido!.

​¡Sí!.

​Ajeno a la alegría de los jóvenes, el mar no dejó de acercar la barca a la playa, meta de tantos soñadores. El satélite con su fría claridad daba luz a un sueño hecho realidad. La pareja de jóvenes había culminado su reto, la Vieja Dama se presentaba a ellos, y se dejaba orador por sus pies. Pies de ilegalidad en el paraíso.

​La pareja de guardias civiles no debían estar allí. Su servicio indicaba otra ruta; pero el agente Peter García tenía ganas de orinarse en el Mediterráneo y como a su compañero Michael Hernández le daba todo absolutamente igual, se acercaron a aquella playa. No fue difícil ver la barca barrada en la playa y más fácil todavía seguir las pisadas. La pareja de policías echaron a correr en cuanto descubrieron dos personas huyendo por la playa. La persecución fue breve, una de las sombras corría poco y la otra, más alta, se paraba a esperarla. La arena que saltaba por los pasos de los corredores no era blanca, el mar no vino a besar sus pies y el satélite no compartió su alegría con la pareja de enamorados. Solo dos personajes disfrutaban con la excitación de la persecución. Tampoco fue agradable sentir el aliento de los perseguidores en la nuca de los perseguidos. Desagradable fue el golpe que sufrieron las arenas de aquella playa europea, cuando los guardianes de la ley alcanzaron a los aterrorizados corredores. Dos puñetazos y una patada bastaron para reducir al desesperado Alí; a Maragda le basto el duro revés del agente Michael para comprender que cualquier resistencia provocaría más muestras de "afecto" de aquellos hombres vestidos de verde.

​¡Coño, es una mora!, ¡joder y es guapa!.

​¡A ver Miguel!, échame una mano con este moro.

​Entre ambos agentes esposaron al embravecido Alí. Los jóvenes no entendían castellano, pero sabían quienes eran aquellos individuos. Tantas veces habían soñado con eludirlos que verlos tan cerca, tan reales, había impresionado más a los adolescentes que la cruda certeza del fracaso de su fuga de la pobreza.

​¡Coño!, es verdad que es guapa esta morita comentó Pedro mientras esposaba a la horrorizada Maragda.

​Es la primera vez que cogemos una tía, siempre vienen solos. Ya verás cuando lo contemos en el cuartel.

​Se me está ocurriendo una idea.

​Te la quieres tirar ¿o qué?.

​No, no... a ver que te parece: el dueño de la casa de putas del otro lado del pueblo, me dijo que muchos de sus clientes le piden una putita mora, que les da morbo follarse una moruna.

​¿Me estas diciendo que no entreguemos la tipa en el cuartel y la vendamos al dueño del "puticlub"?.

​Sí y lo que saquemos, a medias.

​¿Qué hacemos con el moro?.

​Pues..., bueno nos lo cargamos.

​¡Joder Pedro!.

​Sí, tráeme del coche la pistola del maricón aquel que detuvimos ayer.

​El agente Michael dudó unos momentos. Vender como puta una ilegal es una cosa, pero cargarse un tío así por la cara, es otra muy diferente. Pero ¿a quién le iba a importar?; además, si no se lo cargaban el tipo iba a decir que estaba con una chica cuando los detuvieron y eso sí que iba a interesar a alguien. Esos jodidos abogados de SOS racismo. Estaba claro, Pedro tenía razón.

​Cuando Miguel volvió con la pistola del coche, Pedro estaba arrastrando al moro a la barca. El tipo se resistía, seguro que se olía algo raro.

​¡No te quedes ahí y échame una mano!.

​Entre los dos agentes metieron a Alí en la embarcación. Con determinación, el agente Peter cogió la pistola que su compañero le ofrecía y a quemarropa disparó sobre el joven rifeño. La bala atravesó la cabeza de Alí. Pedro le quitó las esposas del cuerpo sin vida del beréber y entre ambos guardias civiles empujaron la chalana hasta el mar, de fondo los chillidos de Maragda pusieron el único toque de realidad de la macabra escena.

​Está apunto de cambiar la marea y se la llevará mar adentro.

​Amordazaron a la joven y la subieron al automóvil. Desde la carretera aún se veía la barca con su trágica carga. El satélite ajeno a todo, siguió iluminando las arenas de la playa, únicos testigos del fin de un sueño.

*​*​*

​Miguel miraba el viejo artefacto, al lado del coche patrulla. Desde la puerta posterior del burdel, la luz eléctrica que perfilaba la figura de Pedro hablando con el dueño, dejaba observar claramente el Láser. Desde que tenía consciencia aquel cacharro había iluminado las noches con nubes. Noche tras noche, aventando el mismo reclamo a potenciales clientes de amores de pago; venir a disfrutar, venir a The garden of delicious



Tomado de Ficción científica



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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

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