Mostrando entradas con la etiqueta Casa Páez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Casa Páez. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de mayo de 2025

Descripciones de grandes batallas en Tolstói, Stendhal y José Antonio Paez

 


Descripción de una gran batalla: León Tolstoi, Henri Beyle y José Antonio Páez


José Antonio PáezRetrato por John J. Peoli, 1890.



Tiene el agrado de invitar en la semana dedicada a #joséantoniopáez esta vez, con una conferencia de @gcerceau (Argentina, 1957) investigador independiente, escritor y conferencista. Desde 1973 ha vivido fuera de su país, principalmente en Venezuela, Estados Unidos, Bélgica y Holanda.

La guerra y la paz (1956) pequeño fragmento en audio latino


 Ha publicado varios títulos de ensayos, entre ellos Equivalencias, Teoría de las despedidas y Oculta tu rostro. En los últimos años ha producido una serie de intervenciones-conferencias enfocadas en tres áreas: La teoría de la imagen, fija o en movimiento, entre las que se encuentran Mutaciones del cuerpo femenino, Fotografía e inteligencia artificial y La imagen cinematográfica y la creación en Gilles Deleuze

Batalla de Carabobo. Martín Tovar y Tovar.


La dimensión social de la tecnología, que ha incluido Pensamiento algorítmico, Inteligencia artificial y control social, Interfaces para la acción colectiva. 

La cartuja de Parma. Miniserie. 1982.



La ciudad contemporánea: Las ciudades inteligentes: utopías del capital, Las ciudades sumergidas, El color como marca de identidad urbana. @secretaria_cult @davidhistoriart @ahcarabobo @ekafig @vestigiosdelpasadotv  @ujap_oficial



Su más reciente libro es Fotografías imaginadas y otros encuadres (Caobo, 2019), una meditación personal sobre el sentido de la fotografía.








*******



Guillermo Cerceau (Argentina, 1957) es investigador independiente, escritor y conferencista. Desde 1973 ha vivido fuera de su país, principalmente en Venezuela, Estados Unidos, Bélgica y Holanda.


Ha publicado varios títulos de ensayos, entre ellos Equivalencias,Teoría de las despedidas y Oculta tu rostro.


En los últimos años ha producido una serie de intervenciones-conferencias enfocadas en tres áreas:


1) La teoría de la imagen, fija o en movimiento, entre las que se encuentran Mutaciones del cuerpo femenino, Fotografía e inteligencia artificial y La imagen cinematográfica y la creación en Gilles Deleuze.


2) La dimensión social de la tecnología, que ha incluido Pensamiento algorítmico, Inteligencia artificial y control social, Interfaces para la acción colectiva.


3) La ciudad contemporánea: Las ciudades inteligentes: utopías del capital, Las ciudades sumergidas, El color como marca de identidad urbana.



Su más reciente libro es Fotografías imaginadas y otros encuadres (Caobo, 2019), una meditación personal sobre el sentido de la fotografía.


En prensa: Donde mora el hombre: propuestas para la ciudad trabajadora.


http://guillermocerceau.com/bio.php



Enlaces relacionados:














































5/4/2026

lunes, 11 de noviembre de 2019

Conrad, Sulaco, Valencia, y El corazón en las Tinieblas con Nosotros.






Noticias de Sulaco, por Carlos Yusti

La ciudad de Valencia, la de Venezuela, o de San Simeón el estilita, como le gusta denominarla el escritor José Carlos De Nóbrega, ha tenido todos los síntomas de ciudad irreal.
La comparé siempre con dos ciudades imaginarias de Italo Calvino, debido a su lago y a su famoso siquiátrico de Bárbula. Unas veces para mí era Valdrada, o como escribe Calvino: “Los antiguos construyeron Valdrada a orillas de un lago con casas todas de galerías una sobre otra y calles altas que asoman al agua los parapetos de balaustres. Así el viajero ve al llegar dos ciudades. Una directa sobre el lago y una de reflejo invertida”. Otras se me parecía a Perinzia. Calvino anota: “(…) la primera generación de los nacidos en Perinzia empezó a crecer entre sus muros, y aquéllos a su vez llegaron a la edad de casarse y tener hijos. En las calles y plazas de Perinzia hoy encuentras lisiados, enanos, jorobados, obesos, mujeres barbudas. Pero lo peor no se ve; gritos guturales suben desde los sótanos y los graneros, donde las familias esconden a los hijos de tres cabezas o seis piernas”.
La Valencia (donde nací y crecí) no ha dejado su vocación de ciudad envuelta en esa neblina insensata de cuento gótico. Cruzada de personajes históricos de opereta; de lugares con prosapia de historia patria, especie de garitos para las conspiraciones y la componenda oscurantista; plagada de una sucesión de gobernantes melodramáticos, rozando el ridículo más aparatoso, es tan real e imaginada que los límites se borran.
El gobernante de turno, en rol de alegorismo salta de las páginas de la novela Drácula, de Bram Stoker, que sin duda no ha leído. A tal guiso pintarrajea con murciélagos, de alas extendidas, toda la ciudad. No obstante la Valencia que imaginaba traspapelada con las ciudades de Calvino (o esa que el actual gobernador concibe como la cueva del Batman peliculero) se encuentra más cerca de otra ciudad asimismo inventada.



El libro Valencia-Sulaco (Signo Ediciones, 2019), de Pedro Téllez, conduce al lector por ramificados senderos con rumbos bastantes desiguales. He deambulado con admiración por la escritura ensayística de Pedro Téllez y de José Carlos De Nóbrega, quien cierra el libro con reflexiones puntuales con respecto al libro y a su autor. Tanto Téllez como De Nóbrega trabajan el ensayo tratando de proporcionarle al género agilidad, sorpresa, ironía para sacarlo de ese academicismo acartonado de literatura comparada. Me atraen esos escritores que tratan de hacer fisuras en los géneros literarios, de quitarle las telarañas de alma acomplejada a la escritura. Me gusta esa inteligencia de bisturí mentida entre las líneas de un poema, un cuento o un ensayo. Téllez y De Nóbrega escriben con sabiduría lectora, pero por sobre todo hacen literatura con lo improbable, con esos nenúfares flotantes de lo leído en los que se cifra la incomparable música de las palabras, y ellos tienen muy buen oído.
El libro está conformado por veintidós textos en los que se encuentran artículos de prensa, ensayos y una cartografía imprecisa de escritos que exponen las taras de una ciudad que a ratos es sólo un collage de perspectivas extáticas. Es pertinente lo escrito por De Nóbrega: “Partiendo de la novela Nostromo, de Conrad, Téllez se alía al Bolívar encaramado en el monolito, cual Simeón el estilita, para reivindicar su terredad portátil e inmisericorde. La ciudad es paciente psiquiátrico al que se le extrae la piedra de su psicopatología”. Eso podría ser este pequeño libro: un paseo por Valencia, pero no por sus calles y avenidas, sino por los callejones huidizos de su estructura mental y espiritual un tanto dañada.


 La Casa de la Estrella. Imagen tomada de aquí:

Por ese motivo el Congreso de 1830, cuyo escenario fue La Casa de la Estrella, es para Téllez no un hecho histórico relevante, sino una obrita teatral en tres actos con todo el sarcasmo venenoso del caso. Téllez acota que un año antes, pero en la Casa Páez, se escenificó una pieza de Shakespeare cuyos actores fueron el general Páez en el papel de Otelo, el general Soublette como Brabancio, el sempiterno y aciago doctor Miguel Peña como Yago. Téllez escribe: “Destaquemos que el reparto del primer gabinete del gobierno provisional de 1830, un año después de la obra, fue así: Miguel Peña en la Secretaría del Interior, Justicia y Policía; Carlos Soublette en la de Guerra y Marina. Y Páez presidente. Un caso único en que el elenco de una obra de teatro prefigura un gabinete de gobierno”.


Museo Casa Páez

Los artículos de prensa abordan lo político intentando ofrecer respuestas a la intolerancia, a la violencia y a los convulsos momentos políticos que se viven en el país y que subrayan cómo el autor, más que acudir a un bando determinado, decide utilizar la escritura como trinchera. Otros textos exquisitos son el dedicado al doctor José Solanes y a la Revolución rusa. También sondea el libro Lope de Aguirre, el peregrino, escrito por Casto Fulgencio López, escritor un tanto polvoso de olvido. Transitar las páginas de Valencia-Sulaco es entrar en el bulevar del ensayo breve, pero preciso como mecanismo de relojería; del ensayo como experiencia personal (como bien enseñó Montaigne) hasta desembocar en el texto que cierra el libro, “Un cielo de librerías en Sabana Grande”, y en el cual el autor traza un mapa metafórico de esas librerías que forman parte de la estantería de su memoria.
El ensayo que presta el título al libro toma como excusa los 460 años de la fundación de Valencia y los 111 de la publicación de Nostromo, escrita por Joseph Conrad. Téllez anota: “Novela política y psicológica a la vez, sus protagonistas participan en un golpe de Estado movido por ideas y convicciones, a su vez movidas por intereses extranjeros…”.
Nostromo se desarrolla en un país imaginario llamado Costaguana y su capital portuaria es Sulaco. Téllez escribe “Sulaco es Valencia que ‘…se extiende entre las montañas y el llano, a escasa distancia del puerto y oculta a la visión directa del mar’”. Empero Téllez asume la visión de Max Henríquez Ureña: “El escritor con datos de toda América construyó un país nuevo: la República de Costaguana. Dijérase una nación bolivariana que se fugó de la historia. Ese país imaginario tiene puntos de contacto evidentes, ya con Venezuela, ya con Panamá, pero concurren a formarlo elementos diversos tomados de toda la América española”. Téllez anota: “A bordo del Sainte-Antoine arribó a Puerto Cabello en 1876. No olvidará el golfo triste y plácido que describe años después en su novela. Parece que no llega hasta Valencia; para la ambientación se apoyará Conrad en el libro de Edward EastwickVenezuela o Apuntes sobre la vida en una República Sudamericana con la Historia del Empréstito de 1864”. Más adelante Téllez subraya: “En su Crónica personal (1909) el novelista confesará que en todo el mundo de Costaguana, hombres, mujeres, costas, casas, montañas, ciudad, campo, ‘no había ni un solo ladrillo ni una piedra ni un grano de arena de aquel terreno que no hubiese colocado yo con mis propias manos en su debido lugar”.

Conrad concibió Costaguana y su ciudad Sulaco con fragmentos de ciudades reales. Ureña hace un conteo de verificación: “(…) en Sulaco hay una Alameda y una estatua de Carlos IV, como la que se conserva en la ciudad de México en atención a su mérito artístico; hay también un Club Amarilla, que recuerda a los amarillos o antiguos liberales de Venezuela, contrarios a los azules o conservadores; las antiguas luchas de federales y unitarios en Costaguana evocan el proceso de las ideas políticas en las Provincias Unidas del Río de la Plata; en vez de alcalde hay en Costaguana el cargo de Intendente Municipal, como en algunas repúblicas sudamericanas, pero también hay el de Jefe Político, como en otras del continente; el vocablo gringo se aplica, como en muchos países de la América española, a los extranjeros blancos que hablan distinto idioma. La banda militar de Sulaco toca la Marcha de Bolívar, el Libertador, y Páez es mencionado como héroe de la independencia de Costaguana, cuyos llanos se asemejan a los de Venezuela (…)”.
Conversando con Téllez me dijo que el librito poseía cierto tono panfletario. En primer lugar un texto panfletario tiene como prioridad un estilo desencuadernado y es escrito para salpicar de lodo a enemigos/contrincantes visibles. Savater asegura que la virtud del panfleto estriba no en lo que dice, sino en el tono como dice las cosas. Para Fernando Palomero, “los panfletos son excelentes armas para la refriega política, pero no suficientes”. El panfleto en ocasiones es irónico. Otras es algo incendiario. Muchas veces es sólo un artefacto para lanzar golpes y la calidad de escritura se sacrifica para darle prioridad a ese intransigente boxeo de sombra.


Pedro Téllez.Fotografía de Yuri Valecillo

El librito de Pedro Téllez está lejos del panfleto y más bien está regido por la sombra luminosa de Conrad con sus antihéroes, villanos y personajes de relleno moviéndose en una ciudad imprecisa, nerviosa como un espejismo; donde se concentran todas las patologías políticas o sociales y de las cuales Téllez ofrece noticias desde el diván de la exquisita e inteligente literatura.

Tomado de Letralia.

Enlaces relacionados:




REMATES DE LIBROS EN LA CIUDAD DE VALENCIA, LA DE VENEZUELA



UN CIELO DE LIBRERIAS EN SABANA GRANDE



Pedro Téllez. Un cotilleo bioliterario.


REVISTA ZONA TÓRRIDA: 40 AÑOS DE TRANSDISCIPLINA



Santiago Key-Ayala: Autobiografía en monosílabo trilítero



Nanacinder: Antología mínima.

Coleccion de textos en Prosa y Verso. Parte V/V



Nacinder: Antología mínima.

Coleccion de textos en Prosa y Verso. Parte IV/V



Nacinder: Antología mínima.

Coleccion de textos en Prosa y Verso. Parte III/V



Nacinder: Antología mínima.

Coleccion de textos en Prosa y Verso. Parte II/V



Nacinder: Antología mínima.

Coleccion de textos en Prosa y Verso. Parte I/V



Reverón, la locura, los psiquiatras y el arte.

Prólogo del libro Los Laberintos de la Luz



Francisco de Miranda traspapelado



2016: LA UNIVERSIDAD DE CARABOBO DESTRUYE SUS LIBROS



Invitación a la presentación del libro El diario de viajes de Francisco de Miranda en la FILUC 2016



La casa de Laura Antillano



Un Aniversario doble: Los 460 y 111 años de VALENCIA-SULACO

Un acercamiento al Nostromo de Conrad



Pedro Téllez: Asumí la escritura como militancia y no al revés en esta Valencia contradictoria

Una Entrevista de Marisol Pradas



ELOGIO RETICULAR DEL LIBRO EN RÚSTICA Y SUS ALREDEDORES



Invitación a la presentacion de los libros "Elogio en cursiva del Libro de Bolsillo" y "Para leer el Socialismo"



Invitación a la charla "La maldad cotidiana según Saki"



Nanacinder (1954-1962) Revista Literaria.

Una Fruta Tropical

por Pedro Téllez



Una Jornada Lúdica sobre la Literatura en el Liceo Pedro Gual en Valencia, la de Venezuela



Biblioteca Personal del Diablo por Pedro Tellez





*******



Carlos Yusti en Barcelona, con la estatua de Colon al fondo, al final de la Rambla donde desemboca en el puerto.

Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994), De ciertos peces voladores (1997), Dentro de la metáfora: absurdos y paradojas del universo literario (2007), Para evocar el olvido y otros ensayos inoportunos (2007) y Poéticas del ojo (2012). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura CódiceArte Literal


 Tomado de Letralia





martes, 28 de noviembre de 2017

Invitación a la Celebración del día del Escritor en la casa Páez de Valencia





Estimados Amigos

El Grupo LI PO, la Sociedad Bolivariana de Venezuela – Carabobo y CULTYVALOR, invitan a la Sesión Solemne por el 236 Aniversario del Natalicio de Don Andrés Bello.

Don Andrés Bello.

Museo Casa Paez de Valencia, miércoles 29/11, a las 10:am.


*1er. Aniversario de Poesía y Pinceladas*






Dirección: Av 98 Boyacá cruce con Calle 99 Páez, Valencia

Teléfono:0241-8571272



miércoles, 14 de agosto de 2013

EL MUSEO CASA PÁEZ EN VALENCIA, LA DE VENEZUELA

Y LOS 7 MESES DEL ASESINATO DEL HISTORIADOR NAPOLEÓN PISANI PARDI




Museo Casa Páez, Av. Boyacá cruce con calle Páez, Valencia, Estado Carabobo.


Hoy 14 de agosto se cumplen 7 meses del asesinato a golpes del historiador Napoleón Pisani justo al lado del Panteón Nacional. Para el no hubo funerales multitudinarios ni grandes reseñas de prensa, ni gente frente a cámaras de tv diciendo "¡Dios mío, por que no llevaste a mi!". Para mas tristeza hasta donde sabemos sus asesinos andan libres programando su próximo crimen. Por esta razón decidimos compartir con ustedes esta entrada de su blog  Escritos de un salvaje como un homenaje póstumo y como una forma de mantener vivo su legado.




El Museo Casa Páez de Valencia, Estado Carabobo, Patrimonio Histórico de la Nación, es un espacio pleno de recuerdos, anécdotas, y de acontecimientos de gran importancia para la historia del país. En esta casa vivió el General José Antonio Páez en compañía de su amante Barbarita Nieves, con la que nunca pudo contraer matrimonio, pues Dominga Ortiz de Páez, su esposa legítima, siempre se negó a concederle el divorcio* al prócer llanero.


 
    En 1826, Páez le encarga al pintor Pedro Castillo, abuelo materno de Arturo Michelena, la tarea de realizar la decoración de la casa, conjuntamente con Carmelo Fernández, sobrino de Páez. Escenas de la mitología griega, medallones con los nombres de algunos próceres, escudos con la bandera de Venezuela, más siete murales que representan las batallas donde el general llanero tuvo una participación muy destacada, están pintados en los muros de los corredores y en el Salón del Sol, donde se encuentran varios medallones con los nombres de los amigos de Páez, y, asimismo, varias escenas mitológicas.
Plano del Museo Casa Páez.


Todas esas obras fueron terminadas en 1830, año en que el prócer llega a la Presidencia de Venezuela y comienza a ejercer su primer mandato desde esta casa, donde Barbarita, mujer sumamente culta, se encarga de cultivar el espíritu del General, quien llega a ejecutar con destreza el piano y el violín, y hasta cantar fragmentos de óperas famosas, y composiciones de su propia inspiración, interpretadas, según cuenta la historia, a través de su magnífica voz de barítono.

Vista del jardín central.
 
    Luego del Tratado de Coche, Páez viajó al exilio por última vez rumbo a Nueva York, el 12 de agosto de 1863, a bordo de la barca John Boulton, perteneciente a la Red “D” Line, fundada en 1839. Fue entonces ocupada la casa por Carmelo Fernández. Cuando en 1873 muere Páez en Nueva York, Dominga Ortiz vende la casa a José Arroyal, y en 1909, Samuel Eugenio Niño, Presidente del Estado Carabobo, siguiendo instrucciones del General Juan Vicente Gómez, compra esa vivienda que pasa a ser Patrimonio Histórico de la Nación.

Dos de los siete murales pintados por Pedro Castillo, abuelo materno del pintor Arturo Michelena.

En estos espacios funcionó la Comandancia de la Policía de Valencia, durante los años en que fue Presidente del Estado, Santos Matute Gómez. En este comando que funcionó hasta 1934, existía una habitación donde se torturaba a los presos políticos.

Salón Presidencial.
 
    En las distintas áreas que conforman el Museo, se pueden apreciar muchas obras de arte, armas usadas en la Guerra de Independencia, fotografías de personajes famosos, muebles del siglo XIX, vitrinas con herrajes, condecoraciones, medallones, vajillas, dibujos realizados por los presos, instrumentos musicales, más una buena cantidad de piezas de gran valor histórico.

Luis Ovalles Urriola, Director del Museo Casa Páez.
 
Luis Ovalles Urriola, quien es el Director del Museo Casa Páez, cuenta lo siguiente: “En 1965 me es dada la tarea de guardián de la Casa Páez por la Sociedad Bolivariana, de manos de Doña María Clemencia Camarán, quien ejercía el cargo de Jefe de Economía de la casa. Aquí nacieron la Alianza Francesa, el centro de Historia de Carabobo, la Sociedad Amigos del Turismo, la Coral Filarmónica de Carabobo, todas esas agrupaciones formadas por gente joven, y que hoy, muchos de ellos, son profesionales muy destacados. Invito a todo el pueblo de Venezuela a visitar la Casa Páez, donde se custodia y se difunde, con mucha dedicación y respeto, gran parte de nuestra historia”.

A continuacion algunas  imágenes de la Casa Páez 

Salón de las Aguas.



Biblioteca Francisco González Guinán.


Retrato del General José Antonio Páez.


El Juicio de Páris. Carmelo Fernadez. Salón del Sol




El Casamiento de Venus. Carmelo Fernadez. Salón del Sol


Piezas pertenecientes a la vajilla del General José Antonio Páez.


Tres Panoplias, con machetes de combate, puntas de lanza y bayonetas, usados en la Guerra de Independencia.

 

* Realmente nunca se divorciaron porque en esa época el divorcio no existía en Venezuela.





Horarios de atención al público:  De martes a viernes, desde las 9:00am hasta las 12:00pm y de 3:00 a 5:30pm. Los sábados y domingos el museo funciona desde las 9:00am hasta las 2:00pm. La entrada es completamente gratuita.

Dirección:  Av.Boyacá cruce con calle Páez, Valencia

Telefono(s): (0241) 857.0685


 *******


15 agosto 2013

Luis Ovalles requiere solidaridad para atender su salud


Los amigos de Luis Ovalles Urriola, ciudadano ejemplar que, por cerca de 50 años se ha dedicado a la conservación y al mantenimiento de la casa del general José Antonio Páez, hacen un llamado a la solidaridad en momentos en que su estado de salud es sumamente delicado. 

Don Luis fue hospitalizado en la clínica Guerra Méndez, donde los médicos le diagnosticaron un tumor en el colon que debe ser operado de urgencia. Pero antes hay que mantenerlo hospitalizado para estabilizarlo por problemas de hipertensión y diabetes. El presupuesto es muy elevado por lo cual se solicita la colaboración de sus amigos e instituciones que conocen su admirable labor en la conservación de la Casa Páez, y como director de la Sociedad Amigos de Valencia y de la Sociedad Bolivariana de Venezuela

Quienes atiendan este llamado a la solidaridad, pueden colocar sus donativos a la cuenta del Banco Mercantil 01050040127040 041081. (AF)


 Tomado de El Carabobeño





Enlaces Relacionados: