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lunes, 26 de septiembre de 2011

"El poeta venezolano J. M. VILLARROEL

y el Arquero de la Nada"





J.M. Villarroel París. Fotografía de Héctor López Orihuela. Imagen tomada de la Revista Zona Tórrida nº 42


VILLARROEL: Arquero de la Nada





Ya había llegado el silencioso friíto, ¡claro!, era víspera navideña, cuando por los pasillos de la vetusta Universidad de Carabobo, conocí al ex-presidente del centro de estudiantes de la Facultad de Derecho: José Miguel Villarroel París. Lo vi varias veces, cordial en su saludo, marchaba sin prisa y sin destino, sus pasos más bien lentos como un evadido peregrino. Multimillonario de afecto, conversa y alegría; desde allí se cultivo una bella amistad.



Nacido en el oriente del país, zona de bravos soles donde el azul del mar Caribe estremece la luz y la sombra: San Antonio de Maturín .

Villarroel París fue hombre de risas y sonrisas pero también de verdades duras con dosis de humor. Andaba entre pintores disfrutando la bohemia y en horas nocturnales cotidianamente se encontraba con Eugenio Montejo y Teofilo Tortolero, el poeta de las “palabras-imágenes” como lo llamó el valioso poeta Reynaldo Perez Só, reuniéndose por largas horas en el bar de la esquina. Tiempos del nacimiento del grupo literario “Azar Rey”.



Eran los años duros, época de la Democracia Representativa, país violento y violentado, estudiantes reprimidos, algunos amigos habían caído bajo las balas y la tortura. Alguna vez bajamos si no mal recuerdo y nos refugiamos en el “Principal” donde despachaba Francisco, sitio donde se ataban los sueños y los recuerdos. Ese día abierto de resplandor compartimos la mesa con algunos contertulios entre ellos Ramón Belisario, Ruben Colombo, Quintín Hernandez y quien suscribe. Allí entre amargas espumas embriagadoras y la presencia de la eterna tarde se iniciaba una Peña efímera de diálogos, breves historias, humor y hasta cantos mal entonados.



Dijo un montón de cosas, mientras hacia una breve pausa, para lanzar palabras de claro- oscuros a la ciudad donde pululan personajillos dispersos que, en tiempos breves se los traga el claustro urbano. Su Caja de Pandora, parece que se estaba gestando, por los estallidos amarillos, musica, y fuego. Como semilla dura. La tarde se engalanó al regalarnos sus queridas frases y sus mejores verdades; luego de alzar su mirada como poeta enamorado de la luna y llevarse otro sorbo del efervescente liquido a la boca, embistiendo su sed de existir.



Su poesía encandila. Su contenido adquiere plasticidad, colorido con una reconfortante revelación para dibujar realidades. Su poesía desde mi punto de vista me parece un compromiso, una lucha a través de la palabra, un intento de rescatar nuestra identidad colectiva o nuestra existencia a través del tiempo.

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Desde el rincón izquierdo donde se iba moliendo el tiempo, como resplandor de voces de pastores que lavan rostros, levantamos las copas para brindar por el poeta enérgico y sonriente al ofrendar a los presentes su prosa hecha mundo.



El crítico literario Gonzalo Ramirez -dice de él- “Es uno de lo más alto ejemplo de la poesía narrativa que se conozca en Venezuela”.

Fue galardonado con el premio de la Bienal “José Rafael Pocaterra” en 1960. Sus obras mas conocidas son: Cantos, 1955; La Orilla Jubilosa, 1958;  Arquero de la Nada, 1969 y Pájaros, Pájaros, 1972.

El poeta Felipe Herrera Vial -dice- de La Orilla Jubilosa “trae un grato acento lírico. Seguro de sus grandes posibilidades poéticas desgarra sus vestiduras con una libre despreocupación. Y ahonda en las profundidades de su mundo, sin importarle las serranías del parroquialismo pacato e hipócrita. Realiza este difícil periplo con elegancia”.



La Orilla Jubilosa ( Cuadernos Cabriales No. 23. Ateneo de Valencia, 1958)

“ Recoge en ti toda mí esencia.

Todo el trueno como escarabajo abrigado en tu pecho.

Recojo aquí las uvas y el vino,

pegándome un caracol siniestro contra el oído,

como quien busca pisadas de cascos alucinados

y sin historias.

Tu en mí, sobre mis hombros y al lado de mí viento

tu inaccesible y fluvial,

transfigurada en cada idea, en cada palabra,

en cada paso polvoriento del hombre......”

fragmento de “Canto Primero.”



Con el ocaso del atardecer se va descorriendo el telón con un “hasta luego”. La ciudad se cubre con una sombra pesada y los fantasmas empiezan a morder transeúntes esquivos, sus calles se van impregnando de un silencioso plomizo.



El poeta Villarroel París, ya es difunto, ya nunca más lo veremos, mi amistad no pudo seguirlo. Villarroel París ya es un muerto. Cantó todos sus cantos hasta la ultima nota, libó todos los vinos hasta la ultima copa de esperanza, o de vino. Un día se fue del mundo, se llevo su alma de sueños y también su copa vacía.



Poeta, no nos veremos jamas en esta vida. Que las puertas tímidas se abran para que entres y tu corazón se abra. ADIOS.......Arquero de la Nada.





Freddy Ordaz.

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Freddy José Ordaz Vasquez

Barquisimeto, estado Lara.  04 de diciembre de 1950

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Artista plástico – Articulista de prensa.  Miembro de la Asociación de Escritores Carabobeños.

“Trabajar, investigar, ejercitarse en la literatura y la plástica, un enamorado de la poesía, atender los innumerables amigos y coleccionistas que asisten a su taller es la más fructífera experiencia en el avance profesional de este artista Barquisimetano que estuvo residenciado en la ciudad de Nueva York, y ahora en Venezuela, predicará aquel axioma del critico y poeta ingles,” citando al filosofo Alemán Conrad Fiedler: “En la creación de una obra de arte el hombre se entrega a una lucha con la naturaleza no por su existencia física, sino por su existencia espiritual”.

“En plena era de la informática, y un gran despliegue de designios tecnológicos.-dice- Hector Gustavo AlvaradoFreddy Ordaz con orgullo va dejando sus huellas en la naturaleza de su propia circunstancia, él sabe que es así, él conoce el camino de la reflexión y la auto crítica. El sentido artístico es una fuerza indescriptible que alcanza su emancipación más allá de la intimidad imaginaria”. -culmina HGA-.

Freddy Ordaz, artista plástico contemporáneo es un personaje polifacético que se discurre entre la docencia, la promoción cultural, el articulismo de opinión cultural y la conducción de programas radiales, inscribiendo su eje de trabajo en la investigación y la reflexión constante, para lograr su propuesta artística.

Enlaces relacionados:


















































miércoles, 27 de octubre de 2010

"El zoológico literario de Valencia, la de Venezuela"




El club de Corazones solitarios del Sargento Letras. A ver si identifican a todos los escritores venezolanos que están allí. Hay muchos del zoologico en esa jaula. Esta imagen nos fue enviada ayer 27 de agosto de 2016



Estimados Amigos


Hoy le obsequiamos este texto de Carlos Yusti donde habla del mundo literario valenciano con su pequeña carga de hiel habitual. Esperamos disfruten del texto y esperamos sus comentarios.



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Solamente diré lo que oí y vi... que ninguna añada palabra ni razón ni lenguaje...

La Lozana Andaluza Francisco Delicado


En la ciudad de Valencia hay buenos, segundones e insufribles poetas y escritores. Karl Kraus escribió: En Austria se vive como entre parientes. No se cree en el talento con el que se ha crecido. Algo similar se podría decir de Valencia. O sea que allí no se alcanza jamás la estatura en ningún aspecto de la vida y mucho menos sí de Artes se refiere. Estamos condenados a ser enanos siempre, aunque se convierta uno en un clásico archivado como le ha sucedido a José Rafael Pocaterra

De izquierda a derecha: J. M. Villarroel París, Eugenio Montejo, Reynaldo Pérez Só, Alejandro Oliveros y Teófilo Tortolero



El poeta más viejo que conocí, de manera y circunstancial, fue Teófilo Tortolero. Lo visité un año antes de que su vida se transformara en una metáfora luminosa. Acompañé a Yuri Valecillo, un amigo fotógrafo, a visitarlo. Eéste quería hacerle unas fotos. ninguno de los dos sabíamos que serían las últimas. Vivía en el poético pueblo de Nirgua. El alcohol había minado su aspecto apuesto y distinguido de gran poeta. Estaba excedido de peso y tenía los dedos hinchados como salchichas debido a su afición de beber sin darse respiro. Su rostro sin afeitar me recordaba la faz agrietada de tristeza y sin brillo de los dipsómanos callejeros. Como no estaba en casa nos dijeron que fuésemos a un bar ubicado al final de la calle. Nos recibió con extrema sutileza. Se dejó hacer las fotos a pesar de su aspecto, al tiempo que conversaba de lo humano y lo divino. Luego fuimos hasta su casa y pasó a mostrarnos unos hermosos cuadros pintados por él. Afición que lo había ocupado los últimos diez años de su existencia.

Teófilo Tortolero. Fotografía de Yuri Valecillo



Los libros de poemas de Tortolero, Demencia Precoz (1968) y Las Drogas Silvestres (1968) marcaron un hito en el ambiente lírico de una ciudad goda y presuntuosa preocupada por el origen de los apellidos y el desfile militar para celebrar La Batalla de Carabobo. La poesía de Tortolero no venía de los poetas franceses, que era la moda de esos días, sino de los españoles como Góngora y compañía.

Poesía
(ese sórdido y cándido infierno
de mentir musitando. a solas, en dolor, contra el sol,
frente a la pared blanca, a la augusta puerta del llorar
frente a las cruces doradas de flores; de beber por el sueño el topacio y el vidrio,
por las tapias tejados y rosas que tu mano
desprende;
(...)

Otros poetas que traté con regularidad fueron Reynaldo Pérez Só  y Adhely Rivero.

Reynaldo Pérez Só

El poeta Pérez Só tuvo fama de complicado y neurasténico. Venía de un viaje de montaña rusa complicado de rebeldía juvenil con los rollos que todo eso implica, incluso un suicidio frustrado.

Con semejantes antecedentes no era para menos que fuera un chinche. Aunque conmigo se ha comportado con equilibrada inteligencia. Su conversación es fluida y algo cáustica. Habla de la poesía con honestidad de orfebre, con claridad de artesano y escrupulosidad de estudioso.

Sus libros Tanmatra, Para morirnos de otro sueño, Nuevos poemas, Matadero#039;, Reclamo y PX, dan cuenta de un trabajo constante y evolutivo. Dirigió por años la revista "Poesía" que es referencia obligada para enterarse de que va la lírica a nivel internacional. 




Siempre echaba un pie por su cubículo en la Universidad de Carabobo. Me atendía con efusiva amabilidad y hasta me obsequiaba libros. En otras oportunidades, disgustado quizá con las musas, apenas me saludaba. Cierta vez discutíamos de los nuevos poetas y caímos en la gente de Tráfico. Pérez Só me dijo: El único problema con Tráfico es que ellos primero hicieron los manifiestos y luego se dieron a la tarea de escribir. Para andar colocaron los bueyes delante de la carreta. La poesía de Pérez Só es breve, cuestión que la vincula con la poética japonesa, de la cual es un acucioso investigador. El mismo Pérez Só me ha aclarado que su poesía nada tiene que ver con el estilo poético de oriente. Su influencia hay que buscarla también en la poesía ibérica.

no hay
ningún pino
torcido
en mi alma
un rey descansa sobre su muerte 
y espera
el atardecer del imperio
ningún pino puede crecer
en una vida así
de flotante
pero el rey se sustenta
de ver las sombras
y la noche completa
enmudece los árboles.