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sábado, 18 de abril de 2026

FELIZ AÑO 1984 y CARAMELO DE YERBABUENA, Dos cuentos de ciencia ficción de Jesús Puerta

 

Imagen tomada de aquí


Estimados Liponautas

Tenemos el gusto de compartir con ustedes dos cuentos de ciencia ficción del escritor venezolano Jesús Puerta.

Esperamos disfruten de la entrada.

Atentamente 

La Gerencia




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Dos cuentos de ciencia ficción

 Abr 8, 2024


Jesús Puerta

FELIZ AÑO 1984


Él sabía que vendría el momento en que la ruleta de la vida terminara su vuelta completa y le tocaría estar del otro lado, es decir, sentado, más bien eyectado en aquel duro banco de cemento, en ese pasillo tenebroso de tanta fama entre los prisioneros, con su pobre cuerpo como un esqueleto forrado de pellejo debido al hambre, el sueño impedido por la luz nunca apagada del calabozo, la sed abrasadora. Un día vendría, lo supo siempre, en que él sería el torturado, y no el torturador. Le tocaría tarde o temprano, porque las purgas van y vienen, se suceden unas a otras; los que ayer mandaron mañana serán perseguidos y castigados, una y otra vez, a un ritmo vertiginoso, y los verdugos terminarán siendo las víctimas.


Y el día llegó, justo hoy, cuando los guardias dicen que reciben un año nuevo, y se dan palmaditas en los hombros deseándose un feliz año 1984; aunque él sabía, a pesar de los dolores de los golpes y los choques eléctricos en sus genitales, que llevaba por lo menos un año y medio en este papel. Sabía, y nada podía sacarlo de esa seguridad que era su ancla de cordura, que 1984 fue hace años, que ahora, en todo caso, es 1988, aunque también sabía que eso era lo de menos, que tal vez era otro año, cualquiera: 1984 o 1936 o 1976 o 2020, no importaba. Siempre estarían allí las pantallas omnipresentes, en todas las paredes, en todos los rincones, en los baños, en la inmensa fachada de los edificios grises, tristes y viejos, siempre estaría la arenga interminable del “Gran Hermano”, hablando de victorias históricas, de la derrota heroica de los enemigos, de los grandes avances en la economía; su rostro inmenso con su inmenso bigote en todas las paredes. Y también estaría allí la habitación 101, el lugar donde les aguardaban los peores horrores a los detenidos.


Todavía podía recordar (y ello le reconfortaba y hasta le producía placer) aquel prisionero de quien se encargó personalmente, sus alaridos histéricos, aterrados, cuando le pusieron junto a la cara, la jaula con la inmensa rata gris, inquieta, feroz, chillando hambrienta. Él le había colocado el mecanismo en la cara, ese pequeño túnel por donde la bestezuela correría glotona para comerle los ojos, las mejillas, los tejidos blandos de la cara, con tan sólo levantarle la puertecilla.


– ¡A Julia! ¡Póngasela a Julia!- aulló el desgraciado.


La traición se había consumado. Desecho, el prisionero apenas tenía aliento para un ahogado sollozo. Él se sintió bien. Este trabajo le gustaba. Se sentía poderoso. Tanto como el Gran Hermano. En realidad, él era el gran Hermano cuando conseguía, no tanto esas confesiones, que podían ser una simple estratagema para evitar el sufrimiento, y no, como ahora lo estaba experimentado su prisionero, una capitulación absoluta ante el Poder. Su moral, su amor propio, su vida había quedado quebrada después de desear, para aquella tortura insoportable, que se le aplicara a su amor, a Julia.


En la habitación 101 se aplicaban torturas únicas, adecuadas especialmente a cada prisionero, porque cada uno tenía su horror más secreto, idiosincrático, singular.


Tantos años torturando, le habían despertado la curiosidad ¿Cuál horror le reservarían? Él las había aplicado todas, a tantos. Conocía antiguas y novísimas  torturas. Tal vez, todas. No tardaría en saber cuál sería la suya, la únicamente suya.


– ¡Hola!- , le saludó su verdugo-.  Seguro te estás preguntando cuál tortura te aplicaré a ti, que torturaste a tantos durante tantos años.


– Sí, desde 1984 -, contestó con las comisuras contraídas. El verdugo soltó una carcajada.


-¡Caramba! Me parece excelente que tengas tan buen humor en este momento-. Otro verdugo apareció con una mesita de ruedas donde destacaban unas jeringas y unas botellitas con un líquido transparente-. Tú conoces todo el protocolo. Sabes que cada individuo tiene uno y solo un terror singular y definitivo, el que es capaz de quebrarlo, por más valiente y heroico que se considere a sí mismo ¿Verdad? Nosotros, como sabes, estudiamos a cada uno de nuestros prisioneros. Sé que tú mismo dirigiste esos estudios en infinidad de casos ¿Verdad?


– Supongo que la tortura no es ponerme a esperar e imaginar qué podrían hacerme. Ya lo sé todo.


– ¡Oh, no! ¡Claro que no! Eso te haría recordar e imaginar, y sabemos que disfrutas con esos recuerdos y esas figuraciones. Te hacen sentir poderoso y no hay placer más grande que sentirse poderoso ¿Verdad? No, colega, para ti también tenemos preparado algo especial ¿Ves esta jeringa? Contiene una droga. Obvio ¿Ya te imaginas qué es?


– Supongo que no será esa que hace que duela todo el cuerpo. Eso es muy trillado.


El verdugo no escatimó fuerza en la bofetada.


– ¡Vamos! ¡No nos subestimes! Te hemos estudiado, colega. Y sabemos que esto sí que no lo vas a soportar. Sabes que torturar exige unas competencias específicas. Una de ellas es la de estar completamente insensible a la empatía y la culpa. Al pasar los años en este empleo, colega, sólo nos va quedando esa sensación tan placentera del poder puro, el de hacer sufrir al otro, a cualquiera.


El verdugo tomó la jeringa, le dio unos golpecitos con los dedos y empujó el émbolo hasta que un chorrito salió por la aguja. El verdugo se aproximó al cuerpo doliente de Smith, le subió la manga derecha del mono azul propio de los prisioneros políticos y le aplicó la aguja al brazo huesudo.


– Pero, si existiera una manera, así sea química, de lograr que esos sentidos dormidos de la culpa y el remordimiento, despertaran… ¡Ah, qué terrores lograríamos! Preferirás mil veces que mi mano fuera la rata en la jaula que le colocaste a aquel prisionero ¿Te acuerdas? Ya no podrás disfrutar de ese recuerdo. Ahora tendrás un sufrimiento mil veces peor: la culpa y el arrepentimiento.


El alarido se escuchó por todos los pasillos del gran edificio. Y no podrás culpar a nadie más, porque el Gran Hermano eres tú y tú mismo te aplicarás la peor de las torturas.


CARAMELO DE YERBABUENA


 Entró a su automóvil como quien se lanza a un precipicio. Adentro, en el puesto del copiloto, ella lo aguardaba. Lo envolvió con el brillo de sus ojazos y ni siquiera el tapaboca pudo ocultar su sonrisa. Sacó de su cartera una cajita de plástico. Él encendió la máquina, arrancó y pronto bajaba por la avenida que lucía sorprendentemente vacía, libre de otros vehículos y hasta de peatones. Desde afuera era difícil ver lo que ocurría en la cabina por los vidrios oscuros de las ventanas y el parabrisas. Incluso los drones tendrían dificultades para captar los movimientos de sus manos, el significado de esos húmedos resplandores en la única parte de los rostros expuestos.


 Tomaron el distribuidor por una de esas rampas que desafían la gravedad. Ya en la autopista, él aceleró. Así sería casi imposible descubrir que ella había sacado de la cajita de plástico, en un segundo, una diminuta esfera blanca. Ella lo capturó de nuevo con su risueña mirada, al tiempo que, en un instante, llevó su mano a la boca, impulsando la pequeña pastilla adentro. Cerró los ojos y suspiró con satisfacción. 


 Él sabía con seguridad las trayectorias de los drones en el aire, pues había sido uno de sus programadores. Su vuelo era sinuoso. Debían captar lo que ocurría en las cabinas de los pocos vehículos que se desplazaban por las anchas vías que se curvaban peligrosamente a esa velocidad. Por ello, las máquinas voladoras, equipadas con potentes cámaras, oscilaban, de derecha a izquierda, barriendo el campo de aquellas rampas. Había un pequeño hiato que debían aprovechar para cometer el delito. Un grave delito.


 Con decisión, ella se le acercó. Advertido por el calor de su aliento, a menos de un dedo de distancia, él se volteó e impulsó su boca a la de ella. Alzaron rápidamente el borde superior del tapaboca para ofrecer sus labios abiertos.


 El placer, cuando es prohibido, puede resultar eterno aunque dure un segundo. Ella empujó el caramelo con la lengua a la de él, acariciándosela. Las dos prolongaciones musculares, húmedas, ansiosas, se frotaron entre sí por un momento, lubricadas por la miel de su saliva, en medio del delicioso efluvio de yerbabuena.


  Fue tan sólo un segundo. Cuando miraron al frente, descubrieron la cabeza electrónica, idéntica a un insecto monstruoso, que se había colocado frente a su parabrisas. El motor se apagó y él tuvo que aparcar en la orilla para esperar la jaula rodante ya avisada por el dron.


  Era un riesgo previsto y asumido. Aunque ahora les viniera el castigo previsto, la reclusión y la tortura, al tiempo que en sus oídos resonaba la justificación de parte de aquel inquisidor del orden profiláctico total: “debemos, por su propio bien, salvarlos del contagio de nuevas pandemias para siempre”, no se arrepintieron de haber saboreado aquella frescura deliciosa de la yerbabuena, la caricia de sus lenguas y la tibia saliva del otro.


 Era un grave delito en el Gran Orden Profiláctico. Millones de virus fueron de una boca a la otra. Pero aquello podía ser el principio del fin. Los caramelos de yerbabuena ya estaban en las carteras y los bolsillos, sugiriendo nuevas trasgresiones.


https://eldienteroto.org/wp49/dos-cuentos-de-ciencia-ficcion/



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(La Guaira, 1956)

Estudios: Licenciado comunicación social. Maestría literatura latinoamericana. Doctor en ciencias sociales.


Actividad académica: Profesor de la Universidad de Carabobo, de la Escuela de Planificación Nacional. Fundador del Doctorado de Ciencias Sociales de la Universidad de Carabobo. Fundador de la revista Estudios Culturales. Ex director de la revista Faces de la UC. Ponente en eventos científicos.


Otras actividades profesionales: Columnista en varios medios. Ex asesor de la corporación de radiodifusión de Nicaragua. Reportero de Notitarde y últimas noticias.



Libros: El último de los agrios, Círculo abierto, I love kpucha, Arena, Un bello crimen, El humorismo fantástico de julio Garmendia, Modernidad y cuento en Venezuela, Interpretar el horizonte, Cuando los pueblos interpretan y Para leer el socialismo del siglo XXI. Además, ha contribuido con capítulos de varios libros tales como Chavismo: Genealogía de una pasión política y es compositor con más de 50 canciones.




Tomada de El Diente Roto.


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sábado, 9 de noviembre de 2024

El armado de la paz de Jesus Puerta o como buscar la paloma de la opresión afuera cuando siempre la tuvimos adentro

 



Estimados Liponautas

La unificación territorial, económica, política y religiosa de lo que llamamos Venezuela se dio en el lapso (1728- 1804). Se toma  la fecha de inicio 1728 porque en esa año la Compañía Guipuzcoana unifica  económicamente el rosario de provincias de lo que sería Venezuela. En 1776 se crea la Real Intendencia del Ejercito y Hacienda. En 1777 se unen en lo gubernativo y militar las provincias de Caracas, Cumaná, Guayana, Maracaibo, Trinidad y Margarita (seis provincias) bajo la figura del gobernador y capitán general de la provincia de Venezuela que desde ese momento será llamada de Caracas. Es común ver en los libros de textos colocar esta fecha como la de la creación de Capitanía General de Venezuela, cuando en realidad la capitanía general es parte de una estructura militar, es como si pretendiéramos llamar a Venezuela, Comandancia General de Venezuela porque el presidente de Venezuela también es comandante general de las fuerzas armadas. En 1786 se crea la Real Audiencia de Caracas y en 1793 se establece el Real Consulado. El proceso de unificación culmina en 1804 cuando se crea la Arquidiócesis de Caracas siendo sufragáneos de esta institución los obispados de Mérida y Maracaibo.

Es común ver en los textos extremo izquierdistas latinoamericanos trasnochados a Estados Unidos como la encarnación suprema del mal. El texto que leerán a continuación continúa con esta gloriosa costumbre. Este texto fue publicado en el número 2 correspondiente al mes de noviembre de 2009 en el efímero “periódico” Estación Sur. Un nombre sumamente curioso porque todos los integrantes de la plantilla vivían al norte de la ciudad de Valencia. El editor de esta publicación era Carlos Rey. El comité de redacción estaba conformado por Jesús Puerta, Francisco Ardiles, Gustavo Fernández Colon (+), María Narea, Pedro Téllez, Laura Antillano, Rafael Victorino Muñoz y Orlando Zabaleta (+). El concepto gráfico y diseño estuvo a cargo de Orlando Zabaleta

Lo curioso de este texto es el hincapié que Puerta hace ante la presencia de bases estadounidenses en Colombia, cuando ya Venezuela estaba penetrada gracias a Chávez y su combo por ese cayo caribeño en forma de caimán llamado Cuba. No hablaremos de otros países abiertamente totalitarios y que nos tienen bajo su bota imperial actualmente. Este tipo de artículos que eran abiertamente laudatorios del régimen o abiertamente antiestadounidenses proliferaban en esos años adentro y fuera del país y se convirtieron en uno de los caminos de la quinta columna mediática que facilitó la ocupación de Venezuela por fuerzas antipatrióticas y antiderechos de cualquier tipo que fueron coadyuvantes del atornillamiento de la dictadura en Venezuela. Este país ahora solo es una hacienda donde los mandamases deciden que hacer con los recursos y donde todos los venezolanos de a pie son peones, en realidad siervos, que son pagados con fichas para cambiar por productos en la pulpería de los hacendados.

¿Estos artículos en Venezuela eran sinceros? ¿O eran sufragados por el gobierno? 

¿Fue Esperanza, Ingenuidad u otra cosa lo quellevó a los autores a plasmar tanta lambisconería?


¿Se podrá Armar la Paz ahora en Venezuela?


No lo sabemos...


Pero la Historia los Juzgará... a ellos y a nosotros...


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Armar la Paz


Las relaciones con Colombia no han sido sencillas ni placidas. Como con cualquier hermano.

No  olvidemos además, y para eso (entre otras cosas) sirve la historia,que La Corona española aplicó una división política territorial de sus virreinatos y dominios en este continente de acuerdo a lógicas comerciales y políticas que no tenían nada que ver con la construcción de una patria. 
De hecho lo que hoy es Venezuela fue entonces el vínculo entre cuatro provincias distintas y su unificación por la Capitanía Generalesa de la cual renunció Emparan en 1811, fue un hecho más bien tardío. Por lo demás,lo aborígenes,los autóctonos, nunca se apropiaron del territorio a la manera de un estado nacional, por la evidente razón de que eran en su mayoría grupos nómadas, salvo algunas comunidades sedentarias.

Para el momento de la emancipación del Imperio Español, surgieron,si, estados-naciones nuevas,que además eran repúblicas. Y lo que hoy son Colombia, Ecuador y Venezuela se presentaron integradas en una sola unidad estatal y nacional durante algunos años, lo que duró la guerra de emancipación en la mitad del continente.

Las cosas se complican infinitamente cuando consideramos algo fundamental: la presencia de una potencia económica, política y militar que durante toda su historia (de nuevo) ha demostrado que actúa en función de sus intereses de mayor expansión y afirmación de su poderío en todo el mundo, empezando por sus vecinos. Han sido docenas sus intervenciones directas e indirectas en la parte que llamamos América Latina.En esas acciones, los estadounidenses no se han guiado por valores como la amistad,los derechos humanos o la democracia.Al contrario, esos principios a los que dicen acogerse, les han servido demasiadas veces de pretexto cuando no de simples mentirosas justificaciones. No dudo que se lo lleguen a creer; pero la sola convicción de creerse los llamados o elegidos por algún Poder Supremo (hasta Dios mismo) para imponer esos "grandes valores", muestra un mesianismo narcisista inaceptable y... muy peligroso.
 
La búsqueda de la Paz parece ser una de las aspiraciones más constantes de la Humanidad. Incluso se ha convertido en Mercancía. Se vende Paz interior. Se le hace motivo recurrente de discursos simpáticos, de los que buscan siempre complacer al público (para Platón, la retórica era sola una de las artes de la adulancia). En realidad las condiciones de las distintas formas de Paz son muy diferentes. Para la paz interior, pudiera ser la coherencia entre lo dicho, lo pensado y lo actuado, lo cual implica una gran capacidad consciente de deliberar y lograr la justicia. En lo interpersonal y la vida ciudadana cotidiana, ya Artigas ha juzgado que "el respeto del derecho ajeno es la paz". Esto adquiere otras dimensiones cuando hablamos en un plano internacional.


Digamos que la Paz internacional requiere en primer lugar de seguridad. Y sabemos, por experiencia personal que la seguridad implica medidas muy concretas:previsiones, saber cómo contestar, aseguramientos, inversiones. En la vida cotidiana aseguramos las puertas, compramos seguros, traemos algún adminículo para enfrentar algo así nos preparamos psicologicamente.

En la experiencia de la historia universal la seguridad tiene que ver con aquel famoso adagio romano:"Si quieres la Paz, preparate para la guerra". Esa preparación actuaría como disuasor ante un agresor potencial. Y en el imperialismo tenemos a uno de ellos, a uno tradicional. El principal. Esas bases en Colombia, en tierras vecinas de un vecino que es hermano, pero no por eso menos problemático, constituyen una amenaza para nosotros. Necesitamos aseguranos la Paz. Necesitamos armar la Paz.

Jesús Puerta




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(La Guaira, 1956)

Estudios: Licenciado comunicación social. Maestría literatura latinoamericana. Doctor en ciencias sociales.


Actividad académica: Profesor de la Universidad de Carabobo, de la Escuela de Planificación Nacional. Fundador del Doctorado de Ciencias Sociales de la Universidad de Carabobo. Fundador de la revista Estudios Culturales. Ex director de la revista Faces de la UC. Ponente en eventos científicos.


Otras actividades profesionales: Columnista en varios medios. Ex asesor de la corporación de radiodifusión de Nicaragua. Reportero de Notitarde y últimas noticias.



Libros: El último de los agrios, Círculo abierto, I love kpucha, Arena, Un bello crimen, El humorismo fantástico de julio Garmendia, Modernidad y cuento en Venezuela, Interpretar el horizonte, Cuando los pueblos interpretan y Para leer el socialismo del siglo XXI. Además, ha contribuido con capítulos de varios libros tales como Chavismo: Genealogía de una pasión política y es compositor con más de 50 canciones.




Tomada de El Diente Roto.



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viernes, 21 de julio de 2023

Presentación del libro La Bruja y Raskolnikoff de Jesús Puerta este sábado 22 de julio

 



Estimados Liponautas

Están cordialmente  invitados a la presentación del libro La Bruja y Raskolnikoff, de JesúsPuerta que se realizará el sábado 22 de julio de 2023 a las 5 pm en las instalaciones de Cacao Cultura

Victorino Muñoz.

La presentación del libro correrá bajo la responsabilidad de Victorino Muñoz y contará con la animación musical de Santo Gómez y otros cantores.



Dirección:

Urbanización Carabobo

Calle 146, paralela a la calle La Ceiba, subiendo por donde estaba ubicado el restaurant Il Cantone.


https://www.cacaoculturav.com


Teléfono: 0412-4864718


https://www.instagram.com/cacaoculturav/?hl=es


Cacao Cultura.


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(La Guaira, 1956)

Estudios: Licenciado comunicación social. Maestría literatura latinoamericana. Doctor en ciencias sociales.


Actividad académica: Profesor de la Universidad de Carabobo, de la Escuela de Planificación Nacional. Fundador del Doctorado de Ciencias Sociales de la Universidad de Carabobo. Fundador de la revista Estudios Culturales. Ex director de la revista Faces de la UC. Ponente en eventos científicos.


Otras actividades profesionales: Columnista en varios medios. Ex asesor de la corporación de radiodifusión de Nicaragua. Reportero de notitarde y últimas noticias.


Libros: El último de los agrios, Círculo abierto, I love kpucha, Arena, Un bello crimen, El humorismo fantástico de julio Garmendia, Modernidad y cuento en Venezuela, Interpretar el horizonte, Cuando los pueblos interpretan. Además, ha contribuido con capítulos de varios libros y es compositor con más de 50 canciones.



Tomada de El Diente Roto.



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