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domingo, 14 de septiembre de 2025

El quicio de mi puerta

 



Estimados Liponautas

Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes un texto de nuestro amigo PacoMan, donde cronica su sentir. Autocontempla su pensar, el palpitar de su cerebro y corazón. Donde recuerda y proyecta el correr de sus esencias mientras el Sol barre las calles, las calles por donde fluye la vida, su vida. 

Hombre sentado en el umbral de la puerta al lado de la bicicleta estacionada. Ramandhani Nugraha 
https://unsplash.com/es/fotos/hombre-sentado-en-el-umbral-de-la-puerta-al-lado-de-la-bicicleta-estacionada-BWXbe1Umtyw


La entrada la inicia un poema escrito a cuatro manos entre PacoManBernabé Naharro, que se titula del mismo modo que la crónica sentimental de PacoMan: El quicio de mi puerta, un título polisemántico porque ofrece muchas posibilidades como las de que habla PacoMan en su ensayo y crónica sentimental. Para comenzar es el título de una canción de Marife de Triana, del año 1958. Canción que no sabemos si conoce PacoMan, autor de la entrada de hoy.



Usualmente se dice que el quicio es la parte de la puerta donde van los pernios, que serán el eje donde rota la puerta. Estos pernios se insertarán en unos huecos que van a un costado de la jamba (los lados verticales del vano -hueco- de la puerta) llamados quiciales aunque mucha gente le llama quicios

Quicio superior de madera, para una valla en una cabaña de piedra seca


La parte superior del vano de la puerta es el dintel y la de abajo el umbral.  Si se está en el quicio de la puerta se estaría recostado o apoyado del lado fijo de la puerta. 



Pero sentarse en un eje vertical es algo complicado por lo que PacoMan, usa la palabra Quicio como en Venezuela: El escalón o piso de entrada a una casa. O simplemente el umbral de la puerta. 


De hecho al buscar imágenes para aderezar el texto de entrada de hoy. El buscador mostraba gente sentada en el umbral de la puerta.

Cerraremos la entradilla con un tema de Porchetto:


Sentado en el umbral de Dios

Ahora después de todas éstas galimatías podrán disfrutar  de la solvente obra de PacoMan bajo el inexorable Sol , que barrena la vida, nuestras vidas...y las jambas que las sostienen hasta que desaparezcamos aplastados entre el dintel y el umbral...


Disfruten de la entrada

Atentamente


La Gerencia


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Imagen tomada de Pexels
         



EL QUICIO DE MI PUERTA

Olas de calor barren las calles,
limpias de frías ideas,
templadas intenciones,
y congelados salarios.
Cronos, el señor del tiempo,
añora lo que nunca pasó,
aquello que desde el umbral
de cualquier insospechada puerta
no se decidió.
Sentado en el quicio de una de esas puertas
suspiro por una leve corriente de aire
que alivie tanta calor y desilusión.
Pretendo contemplar
el caótico devenir de aquellos caminos
que nadie quiso andar por
miedo a lo que encontraría.
Siento que a mi lado,
en el quicio de mi puerta,
ya no estoy solo.
La Probabilidad
que existe mientras no ocurre
y al acaecer desaparece
se ha sentado a mi vera.
Por más veces que mire su cara
nunca es la misma:
cambia, rota, evoluciona,
se degrada como nuestras democracias.
Es la reina de la incertidumbre,
marquesa del riesgo,
cortesana del desastre
y cuidadora del cisne negro de Taleb.
Es como el mito de Medusa.
Lo deduzco cuando ya he deshojado media vida observándola,
media vida que cabe entre dos ráfagas de aire estival.
Resisto, pese a que mi cuerpo desea convertirse en piedra.
Vuelvo a mirar a esos caminos no hoyados.
Ahora y gracias a quien me acompaña,
constato lo que el ciego Borges sabía sobre ellos:
jamás andados, que se desdoblan,
se duplican y alcanzan la infinitud.
Un río de caminos con su posibilidad reluciente en cada bifurcación.
Heme aquí, en el quicio de mi puerta,
viendo sin ver, sintiendo sin ser,
viviendo sin anhelos que la levedad del ser
me alcanza, me embarga y me desahucia.
Me siento solo,
estoy solo.
Probabilidad se fue con Cronos
y yo soy el quicio de mi puerta.
Ella me venció:
me convertí en piedra,
que cree recordar
que no siempre lo fue.
Que no siempre estuvo
en la entrada de mi puerta
siendo su quicio.
El Sol sigue barriendo las calles.


Cronos devorando a sus hijos.


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Puerta de entrada de Casa colonial en Coro, estado Falcón, Venezuela.




El quicio de mi puerta.


Olas de calor barren las calles. Las deja limpias de frías ideas, templadas intenciones y congelados salarios. Vacías quedan, vacías están.

Cronos, el señor del tiempo, añora lo que nunca pasó, aquello que desde el umbral de cualquier insospechada puerta no se decidió, no se atrevió a entrar, a dar un simple paso adelante.

Sentado, en el quicio de una de esas puertas, concretamente la mía, suspiro por una leve corriente de aire que alivie tanta calor y desilusión. Pretendo contemplar, distraídamente como el vuelo del halcón milenario, el caótico devenir de aquellos caminos que nadie quiso andar por miedo a lo que encontraría o por saber perfectamente lo que allí hallaría. Pero no lo consigo por más que lo intento.

Siento que a mi lado, en el quicio de mi puerta, ya no estoy solo.


Imagen tomada de Territorio Mudejar

La que existe mientras no ocurre y al acaecer desaparece, se ha sentado a mi vera, en el quicio de mi puerta: ella, la Probabilidad. Ahora ya, nuestra puerta. Me habla o me contempla, quizás ambas cosas a la vez, posiblemente ninguna. Por más veces que mire su cara, nunca es la misma, cambia, rota, evoluciona, se degrada como nuestras democracias liberales. Es la reina de la incertidumbre, marquesa del riesgo, cortesana del desastre y cuidadora del cisne negro de Taleb. Medusa, esa es mi conclusión, es como el mito de Medusa. Lo deduzco cuando ya he deshojado media vida observándola, media vida que cabe entre dos ráfagas de aire en este estío que sufro con hastío.

Resisto, pese a que mi cuerpo desea convertirse en piedra, ahí, en el quicio de mi puerta, junto a ella, la Probabilidad. Vuelvo a mirar a esos caminos no hoyados, razón por lo que sólo se puede volver la vista delante, por la senda que se divide. Ahora y gracias a quien me acompaña, constato lo que el ciego Borges sabía sobre ellos, jamás andados que se desdoblan, se duplican y alcanzan la infinitud. Un río de caminos con su posibilidad reluciente en cada bifurcación.

Heme aquí, en el quicio de mi puerta, viendo sin ver, sintiendo sin ser, viviendo sin anhelos que la insoportable levedad del ser me alcanza, me embarga y me desahucia. Fluyan mis lágrimas digo en voz alta y ella me contesta: que se perderán en la lluvia.

Me siento solo, estoy solo. Probabilidad se fue con Cronos y yo estoy, o mejor dicho, soy el quicio de mi puerta. Ella me venció: me convertí en piedra que cree recordar que no siempre lo fue, que no siempre estuvo en la entrada de mi puerta, siendo su quicio.

El Sol sigue barriendo las calles.



by PacoMan Les Franqueses del Vallés, 4 de agosto de 2025.




El abuelo Vitor (1969) , Víctor Manuel 

https://www.youtube.com/watch?v=odnPkKgAvJ8&list=RDodnPkKgAvJ8&start_radio=1


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            ¿Y quién es Bernie OhlsSoy un librero hard-boiledDuro para poder seguir vivo y dulce para merecer estarlo en esta jungla de asfalto que es el mundo del libro, donde unos pocos tienen el dinero y el poder con el que procuran marcar las directrices del mercado. ¿Demasiado cruda la carne que te sirvo? No pienso disculparme. Creo que ya es hora de que se saquen del jarrón veneciano los tópicos y se arrojen a la calle, que alguien diga en voz alta verdades como puños y afronte la realidad del mundo del libro con otras palabras.



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PacoMan


Pacoman

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de cuatro lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad sobrevive como puede: lo que viene siendo malvivir.

Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando sube posts a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po


martes, 19 de agosto de 2025

Yuri Valecillo y sus días en la Escuela Ramón Zapata

 





Mis días en la Escuela Ramón Zapata


 

En Valencia la de Venezuela existe una vieja edificación situada en la Plaza Sucre y vecina de edificio de la gobernación y el Teatro Municipal donde funciona o funcionaba la Escuela de Teatro Ramon Zapata en ese lugar también dictaban un taller de fotografía que duraba un año, en mi caso realicé dos talleres quizás por mal estudiante, quizás por hacer uso del material fotográfico que en esa época era muy barato, además estaba un par de ampliadoras buenísimas y un par de maestros sencillos y tremendamente buenos precisamente como maestros Luis Martínez y el maestro José León.




A los dos les debería haber reconocido hace mucho, los esfuerzos y el tiempo que gastaron en este hoy fotógrafo para su formación en un oficio tan maravilloso.  

Cámara Zenit. Imagen tomada de Ramón de la Rocha.


Eran días donde yo llegaba con un par de cámaras fotográficas, una soviética y otra fabricada en la también extinta República Democrática Alemana. 

Cámara Práktica. Imagen tomada de Las fotos de Xavier.

Los talleres eran prácticos y con algunas cargas teóricas donde libros recomendados se pasaban de mano en mano para leerlos y descubrir en el pequeño espacio del laboratorio. En esos días descubrimos entre todos, los asistentes al curso, las maneras de observar, registrar y leer lo que más tardes descubriremos como objetos o situaciones a fotografiar.

Capitolio de Valencia o Gobernación. Costado occidental.



El taller era un espacio donde además de aprender y aprehender, estaban al alcance de tu mirada, y de tus manos y de tu sentido y capacidad de mirar, la próxima fotografía. La intuición se despertaba, se hacía propia, se establecían códigos algunos más simpáticos que otros. Todo salpicado con la visión de un chico de 16 o 17 años que podía observar a las chicas que para ese entonces veía como las más hermosas y risueñas de su pequeño mundo.



Por ahí pasamos muchos de los que hacemos o hicimos de la fotografía nuestro sustento y nuestro pacto social con un mundo del que apenas estábamos saboreando las primeras cucharadas. A Luis Martínez y al Maestro José León les tendría que informar que aún que ellos fueron unos extraordinarios militantes de izquierda y según veo más que revolucionarios eran unos extraordinarios rebeldes modelo Camus



Albert Camus es considerado principalmente un rebelde, más que un revolucionario en el sentido tradicional. Su filosofía se centra en la rebelión individual contra el absurdo de la vida y la búsqueda de significado a través de la acción y la solidaridad, más que en la revolución social organizada. "El Hombre Rebelde" explora esta idea, mostrando cómo la rebelión puede ser tanto un acto de afirmación individual como una fuerza para el cambio social. Fuente IA.

Plaza Sucre vista desde el costado del Capitolio de Valencia.



Y es que estoy seguro que aunque el partido de gobierno o sea el PSUV haya decretado de hecho por acción u omisión y hayan pecado de pensamiento, palabra, obra y omisión para que la vieja casona frente a la Plaza Sucre esa donde funcionó durante muchos años, ese espacio importante para la formación de actores y fotógrafos en la ciudad de Valencia la de Venezuela fuera dejada sin mantenimiento y abandonada a los elementos , sin el más mínimo cariño por parte de ninguna de las administraciones del Estado Carabobo.

Los talleres de fotografía no existen ya como objetivo de enseñanza gratuita para artes, y solo un grupo de valientes dicta clases en el antiguo Liceo Pedro Gual. Lejos muy lejos de donde habitan la mayor parte de los que todavía estudian en un área que no les brinda identidad. No es una edificación para los estudiantes de teatro, no tienen capacidad y tampoco posibilidad de discutir, razonar en sus pasillos, en sus áreas de esparcimiento, no tienen lugar para proponer u organizar una pieza, un concierto, una obra de teatro (hace tiempo ya , que la gobernación destruyó su anfiteatro. Las cursivas son del editor).

Liceo Pedro Gual en Valencia en la avenida Bolívar norte.


No cuentan con una biblioteca, no hay posibilidad de tomar un transporte que los traslade a la zona sur de la ciudad. Vale la pena recordar a Luis Martínez y al maestro José León  y sus aportes a la enseñanza. Y valdría la pena de cuando en cuando recuperar algo de su rebeldía para exigir un espacio para los estudiantes de teatro. Valdría la pena intercambiar experiencias con el Teatro Arlequín y con el Teatro Municipal (en Valencia más de uno te objetará esas sugerencias Yuri, las cursivas son del editor). Valdría la pena decir que un actor se prepara, valdría la pena señor gobernador que no solo el espectáculo de la plaza pública sirviera para llevarse un aplauso. Valdría la pena entender que después de Maduro y los suyos la nación venezolana seguirá existiendo y que el espectáculo continuará a pesar de ustedes.

El maestro Luis Martínez con lentes oscuros, el tercero de derecha a izquierda.



Tóquense el corazón y recupere la vieja casona de la Plaza Sucre, asesórese, busque aliados y recupere lo que nunca se debió haber perdido.

*****


Yuri Valecillo, fotógrafo nacido en Valencia, la de Venezuela dándose lo que ahora es un gusto mantuano en Venezuela en el 2019: Tomarse un café. Hace algún tiempo el café era sumamente costoso en Venezuela, en esta tierra los alimentos alcanzan precios que rozan las nubes aunque últimamente los precios han bajado un poco.

Yuri Valecillo nació en Valencia en 1961. Desarrolla su actividad de manera continua en el diseño gráfico. Publica actualmente en más de veinte medios de Europa y América Latina, cuenta con 41 exposiciones individuales de fotografía y más de cincuenta portadas de revistas y libros, colaborador incesante en medios de Venezuela y América Latina, habla y lee francés, expositor de la Cátedra de Fotografía para la Revista Generación (México). Ha impartido cursos y talleres de fotografía en la Universidad de Carabobo (Venezuela). Coordinador de Fotografía de la revista Rino (México), Colaborador de la revista El Cotidiano (UAM), Cofundador de la Revista Generación, cuenta con varios escritos publicados.




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25/04/2026

domingo, 20 de octubre de 2024

La Plaza Andrés Eloy Blanco de Valencia

 




CLASE


Aquí estamos el hombre, la mujer y los niños

para dar una clase de distancia y presencia,

con un recuerdo que haga llegar el horizonte

hasta las manos, por un mar de alberca,

con una voz de pálido regreso

que se traiga la playa entre las velas,

con un amor de golfo madrugado

que en el playero caracol se tuerza,

con un dar y tomar de niño y patria

sobre una ola azul que vaya y vuelva

el nelumbio de adiós de mis riberas

y un sureste que traiga entre las manos

y una nube de allá como una hamaca

de relevada carga en que se mezan

el canto de mis hijos, cuando vaya,

y el olor de la patria, cuando vuelva.

Ayer la geografía era presente y viva,

ayer sólo la historia era pretérita.

Hoy, ya, para nosotros, geografía es historia,

un recuerdo de un niño que escribía en la arena,

algo de cuna y río, de golfo y cementerio,

una gota de agua sobre una hoja seca,

una balandra que soñó un gran viaje

y envejeció lavándose las velas.


Los cuatro que aquí estamos

nacimos en la misma tierra,

la del pueblo elegido

para llenar de tumbas y de patrias a América,

la de adelante en viajes a Judá o a la Cólquida,

de una vez argonauta y cananea.


Canaán, y sus hijos Israel, escogidos

para andar repartiendo libertad a las tierras:

con las uñas cavaron, con la sangre regaron

los huesos de su siembra

y al fin, de patria a patria

se pasaban la fruta que le faltaba a ella.

Los cuatro que aquí estamos

nacimos en la pura tierra de Venezuela,

la del signo del Éxodo, la madre de Bolívar

y de Sucre y de Bello y de Urdaneta

y de Gual y de Vargas y del millón de grandes,

más poblada en la gloria que en la tierra,

la que algo tiene y nadie sabe dónde,

si en la leche, en la sangre o la placenta,

que el hijo vil se le eterniza adentro

y el hijo grande se le muere afuera.

Se van a libertar, por tierra y agua,

a pelear con las armas y las letras

y alguna vez embarcan las miradas

hacia el rincón del mar donde está Ella,

más difícil que un pozo en el desierto,

más bella que un amor en primavera.

y todo comenzó en Coquivacoa,

el signo de sus hijos y el de Ella:

le encontraron las casas metidas entre el agua

y de allí le quedaron los viajes en las venas.


Pero aquí estamos cerca de los hijos,

para darles la Patria como es buena,

para darles la Patria sin dolor de palabra,

como se dan las patrias, sin mojar sus ojeras,

como se dan los ojos, sin cortarles el día,

como se da la noche, sin cortarle la estrella,

como se da la tierra, sin cortarle los árboles,

como se dan los árboles, sin cortarles la tierra.

Y hablar así, a los hijos, de la Patria lejana,

en una clase clara, con la ventana abierta:

Los cuatro que aquí estamos

nacimos en la pura tierra de Venezuela;

amamos a Bolívar como a la vida misma

y al pueblo de Bolívar más que a la vida entera

y a Venezuela, inalcanzable y pura,

sabemos ir por el «bendita seas».


Andrés Eloy Blanco


Clase - Andrés Eloy Blanco
https://www.youtube.com/watch?v=H6qi11HRxBY



Andrés Eloy Blanco (1896-1955)


Estimados Liponautas

Hoy tenemos el gusto de compartir un texto de Cora Páez acerca de la plaza Andrés Eloy Blanco, plaza dedicada al poeta cumanés y ubicada en la urbanización Santa Cecilia en la intersección de la calle 123 o Santa Cecilia con la avenida 105 o Andrés Eloy Blanco. La calle 123 o Santa Cecilia es la que está al frente de la iglesia de la Inmaculada de Camoruco en la avenida Bolívar.

Iglesia de la Inmaculada de Camoruco


La nota de Cora Páez es del año 1997 ya que menciona el centésimo primer aniversario del nacimiento del bardo venezolano (Andrés Eloy Blanco nació en 1896). En este texto nos relata un poco de la historia de la creación de esta plaza y nombra a algunos personajes tales como Lorenzo Araujo, el arquitecto Pedro Mateo responsable del diseño de la plaza (no sabemos si esta persona fue responsable de saturar la plaza con árboles de mango cuyos frutos inundan la plaza por la carencia de mantenimiento frecuente) y el infaustamente recordado alcalde Juan Vicente Seijas responsable de la destrucción del Consejo Municipal de Valencia.

Consejo Municipal de Valencia. Foto coloreada.


Juan Vicente Seijas por un lado construye una plaza en una urbanización y por otro destruye un edificio construido en el siglo XVI, que no fue querido por algunos valencianos, y roba a los habitantes de la Caja de agua, actual Acuarium de Valencia, obviamente no eran de clase acomodada, al no pagar las cantidades acordadas del avalúo  correspondientes por sus viviendas. 



Después de la destrucción del Palacio Municipal ese terreno fue durante años un estacionamiento donde posteriormente  sería edificada una sede de la policía municipal.



Protesta frente a la Torre Camoruco a raíz de a tala de unos arboles por el alcalde Francisco (Paco) Cabrera durante el ensanchamiento de la avenida Bolívar. 

También se nombra a Francisco Cabrera, alcalde para el año 97 y que siempre será recordado por enjaular las plazas públicas de Valencia y por crear el boulevard Constitución, una trampa resbalosa para los peatones en época de lluvia. Por talar una gran cantidad de árboles para ensanchar la avenida Bolívar y por iniciar la construcción del Metro por el lugar menos adecuado: La avenida Bolívar.

Demolición Hotel Excelsior. Parte I


En realidad aún nos preguntamos de que le sirvió a Valencia, enjaular las plazas, cubrir de baldosas el boulevard Constitución, ensanchar la avenida Bolívar e iniciar la linea uno del Metro sobre esa misma avenida a pesar de todas las observaciones negativas esgrimidas por los especialistas en ese rubro. 




En el año 2004 la administración del alcalde Paco Cabrera procede a enjaular la plaza Andrés Eloy Blanco y sustituir el busto de Andrés Eloy Blanco hecho por Luis Cardona Villegas en 1974 por una escultura pedestre de Andrés Eloy Blanco hecha por  Julio César Briceño.


 

Los problemas que describe Cora Paez en 1997 aún persisten en 2024, sobre todo la falta de limpieza constante.



La puerta este de la plaza Andrés Eloy Blanco adyacente a la avenida 105 del mismo nombre permanece siempre cerrada. Suponemos como una forma de aislarla de los transeúntes ajenos a la urbanización Santa Cecilia.



Para poder entrar se debe rodear la plaza y entrar por la puerta norte ubicada al lado opuesto a la puerta este.




Y al rodear la plaza nos encontramos con el logo de la Alcaldía de Valencia que curiosamente es muy parecido al logo del monárquico y derechista Partido Popular de España.



Definitivamente el gobernador Lacava y su equipo se rebanaron los sesos para escoger sus logos de "Carabobo, te quiero" y sus sucedáneos.

Al rodear la plaza para entrar en ella nos encontramos con una gran cantidad de mangos desperdiciados en el piso alrededor de la plaza, situación que se repite dentro de la plaza.



Ya dentro de la plaza podrán encontrar al pie de los arboles una base de concreto con el nombre del árbol y un  código QR con los datos del mismo.



Celebramos la iniciativa de colocar esta herramienta porque permitirá al ciudadano de a pie (pero con teléfono inteligente) poder identificar especies vegetales exóticas y recién llegadas al país como el mango.




Es necesario hacer notar la usurpación de espacios por parte de la Gobernación del estado Carabobo al colocar la marca personal del gobernador Lacava, un murcielago con el número 10, en esta baldosa ya que las plazas son competencia municipal. Aunque la idea es la de que como ciudadanos nos acostumbremos a la usurpación de espacios y funciones por parte del gobernador Lacava que ha convertido las plazas de Valencia en minicentros comerciales cuyas ganancias los ciudadanos de a pie no sabemos en que son invertidas. 



Un ejemplo mas que notorio es la plaza Montes de Oca levantada en honor a un mártir de la segunda guerra mundial que ha sido convertida en un parque de diversiones que abre a las 4 pm y donde hay que pagar para usar las atracciones.


Fachada actual de la plaza Montes de Oca. Octubre 2024


Lacava se ha caracterizado por convertir ilegalmente los espacios públicos en espacios privados. No sabemos cuanto tardara en hacer lo mismo con esta plaza.



En nuestro recorrido pudimos apreciar la falta de cuido de la estatua de Andrés Eloy Blanco y el deterioro de la base o pedestal del monumento donde nos percatamos de que la placa de bronce identificatoria del monumento cuando fue inaugurado en el 2004 fue robada. Algo sumamente común en Valencia donde varias estatuas de bronce han sido mutiladas en años pasados.



Lo que si podemos afirmar es que la plaza Andrés Eloy Blanco es un espacio que debe ser rescatado y redefinido en función de las tendencia actuales de mayor integralidad de los diversos habitantes de la ciudad que tienen capacidades y necesidades motoras distintas. La gran abundancia de desniveles y escalones convierte ese espacio en área muy restrictiva en cuanto a la diversidad del visitantes posibles de este espacio. Un punto muy importante en tener en cuenta es de dotar a la plaza de un buen personal de mantenimiento debido sobre al desacierto del personal encargado de diseñar el paisajismo al saturar este espacio de mangos. Fruta que en temporada se adueña de todo el piso de la plaza y favorece la proliferación de moscas.


Cerraremos con una pregunta:


¿Que pasó con busto de Andrés Eloy Blanco que hizo Luis Cardona Villegas en 1974?




Para seguir con la corriente de incoherencias en boga del gobierno venezolano, la de asumir funciones que no le competen, el ejecutivo nacional de una república laica decreta el adelanto de la Navidad en octubre 😲😲😲

Esta imagen fue difundida por la gobernación el primero de octubre.



Y como suponemos  que el año terminará el último de octubre compartiremos una pieza de Andrés Eloy Blanco que suele escucharse el 31 de diciembre


Las Uvas del Tiempo - Andrés Eloy Blanco


Ahora el dicho más popular en Venezuela en este momento es: Más apagado que navidad en octubre

Pero si algo es seguro es que los venezolanos estamos esperando un gran regalo de Reyes

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Escultura pedestre de Andrés Eloy Blanco recién develada (2004), de Julio César Briceño


Crónica de la Plaza Andrés Eloy Blanco


Por: Cora Páez de Topel


La plaza Andrés Eloy BIanco situada a la entrada de la Urb. Santa Cecilia, en la avenida que lleva el nombre del laureado poeta cumanés, cuyo 101 aniversario acaba de celebrarse, es un punto céntrico de la ciudad, por el que pasan a diario miles de carros que la divisan a un nivel algo mas elevado que la calle.

Busto de Andrés Eloy Blanco, hecho por Luis Cardona Villegas.1974


La descomunal cabeza del poeta inmortalizada en acrílico, colocada en alta pedestal domina el espacio circundante, evocando su nombre los versos mas sentidos del alma venezolana. Si bien la plaza fue construida cuando se hizo la urbanización, a finales de la década de los 50 en lo que fuera la entrada de la hacienda del Dr. Lorenzo Araujo, fue en los primeros años de los 70 que el alcalde Juan Vicente Seijas se preocupó por darle mayor vistosidad al lugar, al que visitaba frecuentemente para dirigir personalmente los trabajos de reconstrucción y mantenimiento encargando su diseño al arquitecto Pedro Mateo quien  concibió el proyecto circular con la fuente y  los bancos en línea ondulante que conducen a un patio en el que hay un pequeño parque infantil.



El piso de ladrillos y la sombra de los árboles de mango complementan la armonía del diseño ideado para hacer de ese lugar  un sitio de solaz. A ambos lados de la plaza están sendos centros comerciales, al frente la avenida y atrás la urbanización Santa Cecilia que abre a su vez paso hacia Agua Blanca y el Valle de Camoruco, aliviando el tránsito hacia el oeste de la ciudad.



La placa grabada en el pedestal de la estatua de Andrés Eloy Blanco atestigua el  homenaje que le rindió el Concejo Municipal de Valencia en el año 1974. Se debe al escultor  Luis Cardona Villegas la autoría de la obra, correspondiendole al alcalde Seijas y a la actual presidenta de la AVAP Elba Delgado Olivares la decisión de ponerla en ese lugar, dejando que el hálito del poeta cubra finamente la atmosfera con su perenne evocación. Desde que se creó la asociación de vecinos en 1984 se  han celebrado misas de aguinaldo bajo la luz de las estrellas y las fiestas en homenaje a la  patrona de les músicos Santa Cecilia y a Andrés Eloy Blanco, han animado la convivencia vecinal.



El lugar ofrece un magnifico espacio para la reunión de actos de la comunidad, al conjugar diseño arquitéctonico con la naturaleza y la vitalidad de un punto céntrico de la ciudad. La asociación de vecinos así  lo ha entendido y desde hace muchos años, cuando la primera presidenta Sra Flor de Pérez Barreto la fundó, viene luchando para rescatarla del abandono en que se encuentra, por lo que aspira a que la admirable gestión que ha emprendido el alcalde Paco Cabrera para recuperar las plazas, llegue también hasta esta área tan preciada por los vecinos y por tantas otras gentes de los alrededores. La actual presidenta de la asociación Sra. Robles Piñero, la vicepresidenta Mery Labarca y la secretaria Teresa Rios, junto con el equipo que las acompaña, han vuelto a dirigirse al alcalde para reiterarle tal solicitud, en espera de que se les oiga. Ellas piden un barrendero fijo para recoger tanta basura que a diario arrojan los arboles de mango, particularmente en la época de la cosecha cuando la hediondez  es insoportable. En años anteriores la plaza se barría todos los días y se lograba mantener mucho mas limpia. Ahora vienen a limpiarla una vez al mes o cada dos meses, con el sistema de cuadrillas, mientras el sucio se acumula y las aguas estancadas de las alcantarillas que están tapadas  desde hace varios años, forman focos de infecciones y son portadoras del dengue y el cólera por el agua represada, la maleza y la acumulación de basura, estando conscientes los vecinos de esa situación tan anormal como preocupante. Los bachacos han hecho también enormes cuevas que se abren en todo terreno de la plaza. La fuente tampoco esta funcionando. Otras calamidades de la plaza son la oscu­ridad y la falta de vigilancia.



Desde hace años se robaron los cables de la luz y los faroles que instaló la administración municipal anterior permanecieron encendidos día y noche hasta que se quemaron. Varios “vikingos” o mendigos que forman parte de los despojos humanos de las injusticias sociales, duermen y hacen sus necesidades allí, refugiando su miseria en los bancos y grama, hasta que una brigada de policias los aparta del lugar, para regresar a los pocos días, por la carencia de un albergue municipal que los reciba para darles techo y comida.



Los vecinos de Santa Cecilia no piden rejas ornamentadas para la plaza, ni proyectos am­biciosos, sólo mejor limpieza, luz y vigilancia. El alcalde Paco Cabrera es sensible al clamor de una comunidad organizada que reclama ese espacio público para la recreación. Man­tenerla en buen estado es sólo una labor de rutina, diaria y callada, como debería hacerse la gestión publica eficiente.


Los versos del poeta Andrés Eloy Blanco resuenan en el ambiente y la mirada fija en la eternidad presagia la alegría de tiempos más  benignos para la ciudad.


Publicado en el Carabobeño el 04-10-97


Tomado de Ensayos Periodístico





Valenciana. Madre y Abuela. Ama de casa. Numerario de la Academia de la Historia. Ex-presidenta del Ateneo. Ex-Secretaria de Cultura. Escritora. Horticultora.


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