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domingo, 15 de diciembre de 2024

Violeta Rojo a Rafael Osío: Todavía no hemos visto desaparecer El miedo, pero Venezuela volverá a ser Altamira.

 



Estimados Liponautas


El pasado jueves 12 de diciembre murió a los 65 años la escritora Violeta Rojo (1959) , reconocida estudiosa del género de la minificción, a causa de un cáncer.


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Violeta Rojo: “Doña Bárbara ganó las elecciones en 1998”


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I

Estoy pensando en exilarme,

En marchame lejos de aquí

A tierra extraña donde goce

Las libertades de vivir:

Sobre los fueros: hombre-humano

Los derechos: hombre-civil.

Por adorar mis libertades

Esclavo en cadenas caí;

Aquí estoy cargado de hierros,

Sucio, famélico, cerril,

Enchiquerado como un puerco,

Hirsuto como un puerco-espín.

Harto en el día de tinieblas

Asomo fuera del cubil

Bien la cabeza, bien un ojo,

Bien la punta de la nariz;

Temeroso de un escarmiento,

Encorvado, convulso, ruin,

-como ladrón que se robase

Sólo el reflejo de un rubí-

Por mirar brillando en el patio

El claro sol de mi país.


“Balada del preso insomne” (Fragmento), por Leoncio Martínez 

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La escritora y especialista en literatura venezolana habla de cómo estamos escribiendo sobre lo que le pasó a nuestra nación, desde adentro, desde afuera, desde los bandos y desde la emoción


Rafael Osío Cabrices


01 de febrero de 2020


Foto: Gabriela Mesones Rojo


"Todos los fenómenos históricos son extremadamente complejos y jamás tienen explicaciones sencillas"



Quien crea que los estudiosos de la literatura viven en una torre de marfil habrán de sorprenderse por el testimonio de la profesora y escritora Violeta Rojo: “Estos años han sido para mí de mucha rabia y dolor y ver mi país destruido por esta marabunta me llena de furia. Eso ha hecho que mis áreas de investigación también estén afectadas: la minificción prácticamente desapareció, nuestra narrativa toca constantemente temas que me afectan. Antes eran mis temas de trabajo, ahora tienen un componente de congoja que me los dificulta. El análisis literario debe hacerse con una cabeza fría que yo ya no tengo y quizás por eso no puedo escribir sobre mis temas. Siempre podría dedicarme a asuntos del siglo XVIII, por ejemplo, pero no puedo evitar vincular los espantos de la guerra a muerte, la huida a Oriente o los asesinatos de Boves con nuestras guerras, huidas y asesinatos actuales. Todo lo que vivo genera un eco que retumba en cualquier cosa que leo: ya sea una novela policial en Mongolia donde encuentro el Arco Minero, un poema de Leoncio Martínez sobre un preso insomne o un libro de Orlando Figes”.

La emigración a Oriente (óleo de Tito Salas, 1913)


Esta conversación apenas se asoma (es un tema enorme por explorar) al registro de la catástrofe nacional en la literatura escrita por venezolanos que publica adentro y afuera del país, desde la perspectiva de una especialista en narrativa venezolana del siglo XXI, teoría literaria y minificción, que ha publicado varios libros de ensayo y antologías sobre estos temas. El más reciente: Las heridas de la literatura venezolana y otros ensayos (El Estilete, 2018). 


Nacida en Caracas, Violeta es Doctora en Letras y Magíster en Literatura Latinoamericana por la Universidad Simón Bolívar y Licenciada en Letras de la Universidad Central de Venezuela. Fue Research Fellow en Kingston University (Reino Unido) en 2000 y 2001. Es profesora titular de la Universidad Simón Bolívar de Caracas, y ha sido profesora invitada en la Universidad del Comahue (Argentina), la Universidad de los Andes y la Universidad Central de Venezuela. Es individuo correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española desde 2013 y dirigió la Revista Argos entre 2002 y 2005.



Leo muchísimos libros sobre el stalinismo, por ejemplo, y estoy segura de que sigo sin tener la más pálida idea de lo que fue vivir realmente el miedo de la época. Por muy potentes que sean, y aunque nos conmuevan mucho, seguro que vivir esas realidades —con el horror interrumpido por algún chiste, la desesperación en la que se mezcla la esperanza, el dolor suspendido por algún pequeño placer, porque la vida es así— no es igual a la sombra que se plasma en una novela. Cuando vemos una película sobre un evento histórico terrible, tenemos una experiencia muy dura durante cien minutos. Nos puede quedar rondando, podemos quedar muy afectados, pero la verdad es que salimos del cine, nos tomamos una cerveza y vamos a cenar. Los que viven eso no tienen la posibilidad de salir”.   


Últimamente siento que hablamos mucho de la literatura hecha por venezolanos que se publica afuera, y sobre todo de Karina Sainz Borgo y Rodrigo Blanco Calderón. Luego vamos a hablar de lo que se está escribiendo en la diáspora, pero comencemos por el origen de todo: ¿qué se está publicando en Venezuela hoy, en narrativa, teatro, poesía?


Aquí vivimos dos países intelectuales: la cultura del régimen y la de quienes lo adversamos. Un espanto, porque no nos mezclamos y escasamente nos comunicamos; quienes se mueven en ambos mundos supongo que son vistos con sospecha. Pero en literatura somos tres países. Está el de los escritores y editoriales oficiales, en el que no sabemos bien qué se publica. Luego está el país de los escritores que seguimos aquí, con casi ninguna posibilidad de publicar. Quedan muy pocas editoriales y no creo que publiquen más de dos libros de ficción o poesía por año. Se escribe un ensayo medio político, medio periodístico, que se publica mucho más. A veces pienso que son libros con fecha de expiración, porque la ola de los acontecimientos va demostrando que sus premisas no tenían mucho agarre. De ensayo propiamente dicho, análisis literario o historia se está publicando muy poco, a menos que tenga ese elemento “actual”. Finalmente está el mundo de los escritores venezolanos que viven afuera, que tienen una vida editorial normal, nunca fácil, pero que escriben y publican. 

Comercial HARINA PAN - Empresas POLAR-VENEZUELA



¿Qué escriben esos tres países, ya no en términos de géneros sino de temas?


Los del régimen no suelen escribir narrativa realista, hasta donde sé, y si la escriben está inmersa en la doctrina oficial. He leído varias novelas históricas de algunos de ellos y, con excepciones, hablan sobre un pasado glorioso que nunca existió. Los opositores que viven aquí escriben novelas realistas, a veces demasiado para mí. Quizás son crónicas largas, más que novelas. Lo ficcional es una excusa para contar una experiencia, explicar el problema económico, social, médico, educativo. Los de la diáspora escriben también ese tipo de novelas, quizás haciendo énfasis en su circunstancia migrante, contando el extrañamiento en una suerte de literatura comparativa entre países. No siempre, claro: varios autores no son literales ni cronísticos, no explican cómo se arma la carpeta Cadivi ni que aquí se paga la gasolina con un cambur porque no hay efectivo, no escriben para asombrar a los europeos con nuestro neorrealismo mágico o nuestra “fábula del deterioro”, para usar el término de Miguel Gomes. Claro que no es lo mismo vivir aquí que verlo desde afuera. Tampoco es lo mismo vivir en Caracas que en Maracaibo, no es igual Cumaná que Lechería. Ni es igual ser venezolano y vivir afuera, sufriendo la diáspora, el ser extranjero, la xenofobia en algunos lugares, haber dejado la biblioteca, la casa familiar e incluso algún animal querido. Esas son experiencias muy dolorosas que no conozco y que estoy segura que no son menos graves porque sea fácil conseguir Harina Pan. Quizás lo único que nos une a los de afuera y los de adentro es tener la familia dispersa, experiencia que, ahí sí, no era nada venezolana. En cualquier caso, lo que sí he notado es el inmenso orgullo cada vez que un compatriota publica en una editorial reconocida, o cuando son publicados en otros idiomas. Creo que a los venezolanos que quieren leer sobre Venezuela les da igual si el autor está afuera o no. 



Siguiendo la línea de tus propios ensayos sobre el género, me pregunto si la memoria personal, la autobiografía o el diario están funcionando como recursos entre la gente allá para procesar la crisis, la transformación del país, el empobrecimiento individual y colectivo, el miedo. Yo sé que muchos emigrados se pusieron a escribir, empujados por la necesidad de entender y de contar lo que están viviendo. ¿Sabes si está pasando eso con los venezolanos de adentro?


Los manuscritos que he leído (poesía y narrativa) hacen mucho énfasis en contar lo que nos está sucediendo: la crónica y lo autorreferencial permean la narrativa, en una suerte de crónica autoficcional con elementos periodísticos; la poesía insiste en nuestros dolores. Es una literatura de mímesis y catarsis al mismo tiempo, a pesar de lo absurdo que pueda sonar. Para mí rara vez es agradable. Las novelas “explicativas” me cuentan lo que ya viví, y me aburren o me hacen revivir eventos tan dolorosos que el placer estético desaparece. Comprendo que todos necesitamos explicar y explicarnos lo que pasa, cosa que suele suceder en todos los países que han sufrido crisis, guerras, descalabros. Ahí están, sin abundar demasiado, el estudio sobre el lenguaje de Victor Klemperer, el psicoanalítico de Viktor Frankl o la Suite Francesa de Irene Némirovski, escritos prácticamente en medio del espanto o poquísimo tiempo después. Pero, como yo no entiendo qué pasó aquí, porque no hay explicación racional para el caos cotidiano, la enorme magnitud de la destrucción y, sobre todo, porque era innecesario desbaratar el país por poder o dinero, sabiendo que pudieron tenerlos sin crear este cataclismo, me complace que los escritores traten de encontrar sentido, origen y causas a la sistemática demolición del país. Pero eso no quiere decir que no sienta que muchas de esas explicaciones son demasiado esquemáticas y simplistas y que el asunto es mucho más complicado. Todos los fenómenos históricos son extremadamente complejos y jamás tienen explicaciones sencillas. A mí que me digan: es que Venezuela siempre ha sido así (y una analiza la historia y no ve ese correlato) o es que los venezolanos somos de tal manera (cuando los determinismos nunca me han convencido), o que me hablen de la oscuridad allá y la luz aquí, o que se pongan positivistas, no me funciona. No es solo que no esté de acuerdo con ciertos planteamientos aunque admire la manera en que se hacen, o el vuelo retórico, o la visión diferente; es que no me dicen demasiado. Claro que quizás soy yo y el problema no son los libros sino la lectora. Esto también va para el auge de la literatura autorreferencial que se está escribiendo adentro y afuera. Es otra manera de contar y tratar de comprender, relatando día a día cómo vivieron el desastre. Algunas veces siento que se dramatiza demasiado y que ha habido cosas peores, pero a lo mejor eso es una equivocación y hasta una injusticia de mi parte.   


¿Cómo es eso de que se dramatiza demasiado?


Mi familia vivió la guerra civil española, tengo amigos que vivieron la postguerra en Alemania, The Troubles en Irlanda del Norte, los ”años de plomo” en Euzkadi, las cruentas dictaduras de Chile y Argentina, el conflicto armado en Colombia. Algunas de esos eventos pueden parecer peores, pero no lo son. Cada tragedia es única y pavorosa para quienes la viven. Esto no es solamente una dictadura, es una tiranía en la que puedo decirte esto, que en otros lugares no podría, pero en esos sitios no tenían hiperinflación, o tenían hiperinflación, pero no escasez, o tenían escasez, pero duró menos tiempo, o duró más tiempo, pero no hubo destrucción. Esta es nuestra tragedia nacional, particular y personal y con eso no hay puntos de comparación. La vivimos y la sobreviviremos, antes de lo que pensamos, pero eso no significa que no nos haya cambiado la vida, que los años no se nos hayan ido luchando contra los monstruos cotidianos, que hayamos visto cosas que hubiéramos preferido no ver jamás, y que quizás se nos haga difícil olvidar la degradación de personas, lugares, instituciones, usos y costumbres. Es un problema heracliteano, el país que perdimos (por la ida o por el desastre) es irrecuperable. 


Con los cierres de librerías y el fin de la importación de novedades, más la dificultad de publicar allá, ¿cómo se está leyendo en Venezuela? ¿Mercado de libros usados, redes de intercambio? ¿Se aprovechan las bibliotecas que los emigrados dejamos atrás?


Fíjate que con tu pregunta me doy cuenta que nunca he pedido prestado un libro a los emigrados. Me sería difícil, las bibliotecas son algo muy privado y es delicado pedir un libro que uno sabe que duele tanto tener lejos. Casi todas las librerías venden libros usados, las que lo hacían antes y las que jamás lo habían hecho. Los precios me parecen demenciales. Aquí un libro usado cuesta lo mismo que un libro de bolsillo nuevo afuera. En cuanto a las novedades, el precio es internacional. Con los sueldos venezolanos, comprar un libro es un esfuerzo económico sustancial. Afortunadamente yo tengo una gran biblioteca, mi pareja otra, los amigos de aquí nos intercambiamos libros y los libros digitales solucionan mucho. Las bibliotecas universitarias, que tanto usé, están en el mismo estado que el país. 

Primera edición de Doña Bárbara por la editorial Araluce



Como investigadora de nuestra literatura y como venezolana que vive allá, ¿te sientes satisfecha con lo que nuestra literatura ha hecho hasta ahora para registrar, traducir lo que hemos vivido en estos años? ¿O crees que la gran literatura, o la gran novela, sobre la Venezuela devastada por el chavismo está todavía por venir?


Esa no es una pregunta para mí. No soy mujer de un solo libro. Nunca me ha convencido eso de que hay una novela (o un libro) que es el definitivo y el determinante para demostrar algo. Un libro es una visión, y la realidad suele ser múltiple, caleidoscópica, compleja y necesita muchos libros, películas y fotografías para entenderse. No creo tampoco en el concepto de la “gran novela”, que me parece que es algo muy de la literatura de Estados Unidos. Según tengo entendido, el concepto de la “gran novela americana” viene desde el siglo XIX y tenía que ver con explicar, casi pedagógicamente, cómo era Estados Unidos. Obviamente, esto está más vinculado a un deseo que a una realidad y la gran novela que explique un país sigue sin escribirse. Dicho lo cual y siendo contradictoria, elegiría una novela positivista y maniquea, Doña Bárbara puede explicar el gomecismo y también este desaguisado que nos ocupa. Para mí, ya lo he dicho otras veces, Doña Bárbara ganó las elecciones en 1998 y ahora manda Ño Pernalete. Todavía no hemos visto desaparecer El miedo, pero volveremos a ser Altamira.


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Rafael Osío Cabrices

Periodista basado en Montreal. Editor jefe de Cinco8 y Caracas Chronicles.


Tomada de Cinco8








Enlaces relacionados:


LA BALADA DEL PRESO INSOMNE



“Balada del preso insomne”, por Leoncio Martínez






Violeta Rojo: Todavía no hemos visto desaparecer El miedo, pero Venezuela volverá a ser Altamira.




26/04/2026
19/09/2025

sábado, 21 de septiembre de 2024

Las SABANAS EN EL CIELO de Adhely Rivero

 


Presentamos un autor notable en la poesía y coronamos nuestro libro número 100 con él, gracias al aporte de nuestra comunidad Rubiano Ediciones.

Agradecemos el honor que nos ha brindado al confiarnos su más reciente obra.

Intentemos hacer una breve reseña sobre su amplia trayectoria: cuenta con estudios universitarios en lengua y literatura y en literatura venezolana Es poeta, editor. Fue jefe del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, director de la revista Poesía, coordinador del Encuentro Internacional Poesía de la Universidad de Carabobo. Director de las Ediciones Poesía, coordinador de Ediciones El Cuervo, traducciones, UC. Cuenta con una gran número de publicaciones: Poemas, 1984; En sol de sed, 1990; Los poemas de Arismendi, 1996; Tierras de Gadín, 1999; Los poemas del viejo, 2002; Antología poética, 2003; Medio siglo, la vida entera, 2005; Half a Century, The Entire Life, 2009, versión al inglés de Sam Hamill y Esteban Moore. Poemas (Antología editada en Costa Rica), 2009. Compañera, 2012. Poesíe Caré, Poemas queridos, 2016, Versión al italiano de Emilio Coco. Está representado en varias antologías nacionales y en la antología italiana La flor de la poesía latinoamericana de hoy, tomo I, 2016. La vida entera. Antología. El Taller Blanco Ediciones. 2021. Colombia. Frontera invisible. Editorial Sultana del Lago. 2022. Gente íngrima. Editorial Sultana del lago. 2023. Dios se está poniendo viejo, 2024. Ediciones L.G Américas, 2024. Traducido en siete idiomas.

Ha recibido cuantiosas premiaciones, entre las más importantes el homenaje en la revista Poesía 156. Condecoración en su Única Clase Alejo Zuloaga, 2009, Condecoración Chuchuíta Carvallo de Díaz, Ateneo de Valencia, 2023. Botón de FILUC. 2023.

Ha participado en el Festival Internacional de Poesía de Venezuela. Festival Internacional de Poesía de Medellín, Colombia, en 2007 y 2016. Festival Internacional de Poesía Al-Mutanabi en Suiza. 2008. Festival Internacional de Poesía de Bogotá, Colombia. Festival Internacional de Poesía del Mundo Latino, México. Encuentro Internacional Poesía Universidad de Carabobo, Venezuela.



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SOBRE SABANAS EN EL CIELO


“Quien olvida pronto es el corazón/ el amor perdura en la memoria...”. Así rezan dos versos del nuevo poemario de Adhely Rivero, y quienes hemos transitado su poesía desde 15 poemas iniciamos la búsqueda de esta afirmación.



Sabanas en el cielo es el sensible título del poemario que inicia con un poema que intitula “Pensando en el cielo”, y ya nos asalta un sesgo metafísico que apunta al sentido de morir: “Adónde va uno después de tanto Llano”, pregunta uno de los versos destacando con mayúscula la palabra llano, ya constante poética y ontológica de su obra. Asistimos así a un vínculo mucho más estrecho del poeta entre su pensamiento y su poesía, y el debate dialéctico que aflora al leerlo nos devela además un desdoblamiento del poeta en la figura de su padre que va alternando con las imágenes que afloran hasta fusionarse o ser sencillamente indistinguibles.

Más adelante en la lectura, nos topamos con el desarraigo, el hombre de llano sembrado en una ciudad a la que llega por asuntos meramente humanos: Hazme invisible contra el peligro/ y el miedo en esta ciudad/ adonde vine a estudiar y a vivir”. Vivir… queda atrás en apariencia el lar natal, mas la recurrencia a la planicie en su poética dice otra cosa, y así “el anciano que tiene el nombre grabado/ en el paisaje de la infancia”, es nuevamente el poeta del llano intacto, porque Adhely es ese Llano con mayúscula, Llano de no paisaje, Llano de recurrir, Llano de ser, Llano del padre que no desaparece, salvo físicamente, y termina quedando en el hijo que prolonga memoria, la única tierra donde podría estar bien, donde nunca envejecería ni moriría, en la intacta condición de los recuerdos pues “Solo el hijo será joven/ de él depende la memoria”, que como ya dijo el poeta, es donde el amor perdura.

El amor unívoco al padre y a la tierra viene desde sus primeras publicaciones: “Pongo la cabeza a buscar/ la resonancia de mi padre”, leemos en su En sol de sed, que años más tarde, en su poemario Los poemas del viejo, consolida la voz de su padre hilando memorias cuando asiente y sentencia: “Se casan los hijos/ Es bueno que se vayan/ Nosotros somos pura sombra/ y necesitamos un tiempo de nostalgia”; un tiempo que llega, rotundo, en Sabanas en el cielo, que recorremos con un sentir inevitablemente vallejiano, trayendo a la memoria el pulso del padre en los versos del poeta peruano: “Hay soledad en el hogar; se reza;/ y no hay noticias de los hijos hoy./ Mi padre se despierta, ausculta/ la huida a Egipto, el restañante adiós./ Está ahora tan cerca;/ si hay algo en él de lejos, seré yo”. La evocación y la añoranza entretejidas como en el poemario de Adhely, o tal vez zurcidas como el mismo poeta señala en su poema “Creando”: “Cuando uno está creando/ la carne es blanda, sensible,/ se hace el oficio zurciendo,/ basteando con música de oído o academia./ Cuando estamos dando el puntal al poema...”; para concluir: “Y nadie nos toma el tiempo/ de morir  como la chicharra cantando, porque El minero/ el médico/ y el poeta van detrás de la veta”, esa veta que solo aflora en la memoria, y que es quizá mucho más rica cuanto más se ha cavado, cuando el tiempo hace aflorar en la propia carne lo que vimos transitar en la ajena... La mina vive a ras del padre y de la tierra, esa dicotomía vital que el poeta aferra como hijo de ambos, y que la distancia no ha borrado ni distorsionado por mucho mundo y sentir recorridos pues “Perdura la vida, en la memoria”.

Mas, qué hacer cuando el hijo se siente envejecer, cuando el cuerpo cede al tiempo, cuando “cuesta pensar que tengo dificultad para mirar/ en la mañana sin gafas oscuras, cuando uno se mira a un espejo y sabe que le están cobrando/ la renta año tras año…”. ¿Qué hace el poeta con tanta memoria ocupada en el amor? Escribe. Enumera caballos, reses, pájaros y haceres atravesados por el padre, la tierra, y el transcurrir de la vida, pues “Tenemos mucha literatura sobre el tiempo/ y no sabemos cuándo se madura”, salvo cuando nace un libro como este.



Tibisay Vargas Rojas



SABANAS EN EL CIELO

O ESTAR EN LO MÍO


Toda lectura es hacer un desorden. El que lee se goza en trastocar, en salirse de las rutas del escritor, del creador. Dios hizo al humano para las rubieras, para que su casa, su paisaje, su universo nunca sean el mismo, dejen de parecérsele; por donde pasa nuestra planta o nuestro ojo crece la maravilla de lo irreconocible, de lo nuevo, de lo otro. Los que leemos nunca cambiaremos. La reparación de nuestras tremenduras es otro juego del infinito. Así entro yo al poemario Sabanas en el cielo, con las cambiantes tablas del lector, el fresco ocupante de la cordial generosidad que respira cada poema. Ahora es mío en lo íntimo del sentimiento y en lo público de estas palabras que ahora tú, otro lector, las hablas conmigo más que leerlas. Véase lo osado que es una lectura cuando se disfraza de escritura, llevo ya como diez líneas metiendo los entes de mi ser en el paisaje poético de este libro de Adhely Rivero.

Este poemario, que leo como una nueva propiedad espiritual en mi vida, me ha devuelto a lo primario de mi existencia, el paisaje de mi infancia, el llano, las tres sílabas del Génesis, el mío. Espero perdón por personalizar esta lectura, yo también soy un arbusto de la sabana, por eso en cada poema trato de redescubrirme; con ellos mido y valoro mi fidelidad o mi ingratitud con el Paisaje (esa planicie amorosa y de suave aspereza), con ese Padre llamado Dios, pero que prefiero nombrarlo Otro. Sabanas en el cielo viene a decirme que solo hay dos, yo y el Otro, esta osamenta con carne y el paisaje en su compleja e inocente desnudez, un adentro recubierto y un afuera llamado libertad que siempre intento enlazar con mi resuello. Años y páginas transitando sinsabores y venturas en los caminitos de mi historia y llego al recodo deslumbrante de estas palabras: “Una noche salí a caminar, quería pensar en Dios/ y sus ocupaciones para ayudar a la humanidad, / y concluí que debía acercarme para ver/ cómo darle una mano en mi vecindario/ con la oscuridad del ser”. Esos versos me dicen todo, marcan la ruta en lo que hay que hacer. El asunto es el Otro, el continuamente externo, el vecindario, ese paisaje de humana tierra que se extiende fuera de mí, ese que es distinto, segundo, tercero o ajeno. Hacia esa plenitud o planicie nos esparcimos.

El poeta guariqueño Francisco Lazo Martí nos dijo una vez: “El llano es una ola que ha caído/ El cielo es una ola que no cae”. Hay algo irresoluto en la cruda belleza de esos versos. Todo oleaje es una amenaza, un amago que nos mantiene en vilo o nos adormece, algo que es siendo a medias para no ser, ha caído, pero no cae. A su modo también Adhely participa del ancestral dilema: “Me pregunto: quién me puso aquí, mar afuera, / cuando mi cabeza es una cresta de olas?”. La disyuntiva se resuelve del mismo modo que se inicia, a versos que encubren

la pregunta: “Vi el cielo azul/ y venía pensando en el cielo,/ qué hermosas sabanas/ debía tener Dios./…/Adónde va uno después de tanto Llano”. A ningún lado, no hay otra parte, ni para el poeta, ni para el Padre. Ya algunos estamos en lo ineluctable, plantados en el colmo interminable del paisaje, el llano cielo, estamos en el Otro. El poeta sabe que vanamente: “Los que huyen de un lado de la tierra/ intentan atravesar los riesgos del agua”. En otro poema es más enfático: “Las olas se topan en la orilla con muchos necios”. Por eso nos enteramos que “Solo el viento y la arena del desierto/ atraviesan el mar en la presencia de Dios”. Qué simple es resolver la vida o el destino, basta no resistirnos, aflojar un poco y quedar en manos del Otro, de Dios o del paisaje; no hay que escoger entre lo abstracto o lo palpable, no hay que preocuparse: “Algo se asienta al fondo de uno, / un sueño realista en la memoria/ que el corazón ha dejado libre”.

Un detalle que me ha fascinado siempre en la escritura del poeta Adhely Rivero es su hechicería de volver el habla cotidiana del llanero en profunda y brillante piedra de sabiduría firme pero sosegada, cómo inserta la brevedad de la expresión común para que alumbre en todo el poema. Cuando uno atraviesa la mata de las páginas de este nuevo poemario, a la ropa del corazón se le adhieren trozos o ramas como éstos: “voy a pedir que me dejen en lo mío./ Allí es donde puedo estar bien”, “Me decían nada tranquilo/ con los ángeles del cielo.”, “Voy a extrañar la casa/ que cuido y me cuida,/ te la compro a buen precio,/ para no volver a estar solo en el mundo.”, “Decía Padre,/ ah vaina, venirme a poner viejo/ ahora que me está gustando habitar bajo este cielo.”, “Nadie sabe esperar tanto como una silla/ recostada a la pared.”, “Si importa que llueva,/ el viento tumba la ropa”. Es como la caricia del mastranto dejándonos su aroma cuando andamos por los vericuetos del monte, allí el Padre Dios con mano callosa nos extravía para que recuperemos de una vez nuestro legítimo sentimiento de propiedad.

Celebro este precioso libro del poeta Adhely Rivero. Para escribir estas pocas y desordenadas palabras de lector muchas veces lo ojeé con asombro, reverencia y deleite en mi hamaca, allí, como dice finalmente uno de sus versos, también tardé bastante en levantarme para sentir qué es ser dueño. Tengo que decirlo, después de cada lectura, en el sendero de sus páginas otra vez estoy en lo mío, las sabanas de Dios, el Otro.



Jeroh Juan Montilla




Ahora disfruten de dos poemas del libro de Adhely Rivero:



Pensando en el cielo

Vengo a pie de la quesera.
Me tumbó el caballo,
se me fueron los buenos tiempos.
Vi el cielo azul
y venía pensando en el cielo,
qué hermosas sabanas
debía tener Dios.
Adónde va uno después de tanto Llano
animales de día y de noche.
Si me ponen a pedir un deseo
voy a pedir que me dejen en lo mío.
Allí es donde puedo estar bien.

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Sabanas en el cielo


Este hueco en la pared de barro,
es un huraco, una ventana
por donde el perro ladra en la madrugada.
Entra el frío.
Se ve la sombra del que pasa por el camino real
de viaje hacia la luz del amanecer.
Es Padre a caballo con una capotera de dril
llena de velas para alumbrar su olvido.
Padre quiere vivir en su hacienda,
no sabe si con la misma gente.
Cumpliría un deseo por encargo de Dios,
atender la sed de los animales desamparados.
Señor ya es medianoche, no truene ni llueva,
no moje el bosque, él anda desguarnecido
arreando animales y luceros descarriados
en las sabanas del cielo.


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Adhely Rivero nació en Arismendiestado Barinas,  Venezuela en 1954. 


Enlaces relacionados:


SIMÓN PETTIT: En las palabras de Adhely Rivero se siente el llano, esa sabiduría que nos llena a través de las cosas más sencillas.


En SABANAS EN EL CIELO está el mismo Adhely con sus versos traídos en la chácara del corazón



COMPAÑERA de Adhely Rivero



ADHELY RIVERO ENTRE LA LÍNEA Y LA SOMBRA



Teófilo Tortolero, caliéntame con fiebre de tu buena compañía en Nirgua




LA VIDA ENTERA (THE ENTIRE LIFE) DE ADHELY RIVERO




JOSÉ PULIDO: LA VOZ DE ADHELY RIVERO VIENE CON MÚSICA SOLEMNE




LA POESÍA DE ADHELY RIVERO: ROSTROS Y FULGORES DE UN PAISAJE




POESIE CARE – POEMAS QUERIDOS de Adhely Rivero




El sutil hilo de la memoria poética de ADHELY RIVERO.




Los 53 años de la Revista Poesía: Cauce y camino de los ríos encontrados





El poeta Adhely Rivero estará hoy, 28/06/2024, a las 11 AM en el programa radial "Mejor Vivir" de Arnaldo Rojas



Adhely Rivero: Cumplir 70 años... venirme a poner viejo ahora que me está gustando habitar bajo este cielo.




DAS SEELENFEL - CAMPO DEL ALMA. Un poemario bilingue Aleman-Español de Adhely Rivero




DAVID CORTÉS CABÁN: EL LIBRO DE CANOABO, DE ADHELY RIVERO proclama mediante la palabra bondadosa un sentido más lúcido y humano de la vida




UN HOMBRE SILBA CON LA BOCA SECA EN LA FRONTERA INVISIBLE DE ADHELY RIVERO



Disfruten el video del "Recital de Poesía" con los poetas Enrique Mujica, Carlos Ochoa y Adhely Rivero



"Recital de Poesía" con los poetas Enrique Mujica, Carlos Ochoa y Adhely Rivero el 7 de diciembre




La honda gratitud de Adhely Rivero hacia el entorno natural en su Mundo Poético



El poeta Adhely Rivero será homenajeado en la Filuc 2023



Los Poemas Queridos de Adhely Rivero



III Concurso literario de la Facultad de Derecho “Miguel José Sanz” en 1980



SEPARADOS EN EL TIEMPO Y EN EL ESPACIO (3)







viernes, 19 de octubre de 2018

Queremos estar en la Feria del Libro de Guadalajara para decir Venezuela



Alberto Sáez y Tibisay Guerra

Estimados Liponautas

Hoy tenemos el gusto de colaborar en la difusión de una iniciativa que se lleva a cabo en Venezuela y que busca mostrar sus aciertos más allá de nuestras fronteras nacionales.

Hoy 18 de octubre el video tiene solo 143 visualizaciones, esperamos que con nuestra difusión aumenten un poco las visitas y los donativos.

Esperamos que con la publicación de este texto y video colaboremos con el viaje que llevará a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara a estos compañeros de ruta: Autores Venezolanos y Libros del Fuego   

Súmense a esta iniciativa y vamos a echarle una mano a la CULTURA EN VENEZUELA

Pueden  hacer su donativo en esta plataforma



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Estamos aquí para decir Venezuela.


Una editorial independiente y un emprendimiento en gestión cultural nos unimos para lograr un objetivo: iniciar un viaje. Les contamos un poco sobre nosotros para nos conozcan y se animen a apoyar y difundir nuestro trabajo.

Autores Venezolanos nace en el 2012 y desde entonces hemos promovido la labor de escritores, músicos y artistas visuales, a través de la difusión de fragmentos de sus obras en prendas de vestir y accesorios seleccionados, tazas, pulseras y bolsos, así como también creando proyectos y organizando eventos literarios para todo público. Nuestro equipo está conformado por Tibisay Guerra (directora), Miguel Díaz (diseño y logística), y Mirna Freitez, (sitio web).

Ideamos eventos y actividades como el Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas, el cual organizamos junto a Team Poetero y ya cuenta con su tercera edición, Yoga y Poesía, el Retablillo de Navidad de Aquiles Nazoa, que se realiza desde el 2012, junto a Loreal Venezuela y la marca Kérastase realizamos la iniciativa “Sé tú el poema”, la cual lleva poesía venezolana a 58 salones de belleza de todo el país y estuvimos presentes en la Exposición Sentir Venezuela en la Ciudad de Miami, USA.

Durante este año se ha formado una alianza con la iniciativa Qué Leer para realizar la Silent Reading Party, que ya cuenta con 7 ediciones, se organizó, junto a la Embajada de España y Cultura Chacao, un Homenaje al maestro Rafael Cadenas, para celebrar el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y se está trabajando en nuevo proyecto sonoro Sonorámica, junto al artista Visual Starsky Brines y la editorial Libros del Fuego.

Libros del fuego es una editorial formada en 2013 por Juan Mercerón, Rodnei Casares y Alberto Sáez, que surge de la inquietud de encontrar en el mercado esos libros que sus fundadores querían leer. En estos 5 años de trabajo, hemos publicado 20 títulos, los cuales han obtenido un reconocimiento dentro y fuera de nuestras fronteras, siendo los más destacados el Premio Latinoamericano de Diseño Editorial, en Argentina, los Libros Más Bellos del Mundo, en Alemania, el Applied Arts Awards Desing, en Canadá y la selección en el Hotlist 2017 y 2018 de la Feria del Libro de Frankfurt, entre otros.


También, mantenemos un constante esfuerzo por participar en las ferias más importantes de Latinoamérica, teniendo una gran receptividad en la Feria del Libro de Bogotá, la Fiesta del Libro y la Cultura en Medellín, la Feria de Editores en Buenos Aires, la Feria del Libro en Santiago de Chile.



En nuestro catálogo hemos tenido la fortuna de contar con autores de amplio reconocimiento como Andrés Neuman, Alberto Salcedo Ramos, Federico García Lorca y Juan Villoro.

Para Libros del Fuego este viaje también significa mostrar los libros que hacemos y el valor que ellos tienen para nosotros, ya que en el 2017 el Ministerio de Cultura de Portugal nos escribió para notificarnos que sería el país homenajeado en la Feria del Libro de Guadalajara, en 2018, razón por la que nos invitaba a ser una de las 30 editoriales que los representara publicando autores de lengua portuguesa, en español, para ser expuestos en su stand durante la feria. Para honrar dicha invitación, decidimos participar publicando dos libros del escritor Mario de Sá Carneiro: La confesión de Lucio e Indicios de oro.



Trabajando juntos.

Esta alianza comienza hace 2 años, cuando editamos el primer libro del Concurso de Poesía Joven Rafael Cadenas y desde entonces hemos estado trabajando y apoyándonos en distintos proyectos, lo que nos trae a este momento.


Conversando sobre los objetivos que cada uno se planteaba para este año y conociendo los retos que implica trabajar por la cultura en nuestro país, nos propusimos un objetivo con el que, sin saberlo, ambas iniciativas soñábamos desde hace mucho. ¡Formar parte de la Feria del Libro de Guadalajara!, la feria más importante de libros en Latinoamérica. Armándonos de valor y sin saber qué podría pasar decidimos crear una propuesta para participar en este evento.

Nos llenó de mucha alegría saber que nos invitaban a conversar en una mesa llamada Estamos aquí para decir Venezuela: literatura, edición y promoción cultural.

No es ningún secreto lo complejo que se ha vuelto trabajar para la cultura y por eso queremos mostrar cómo seguimos intentándolo y cómo se pueden crear nuevas opciones y estrategias que se adapten a un mercado bastante complejo de desarrollar en este momento.

Sin embargo, no contamos con los recursos necesarios para llegar hasta México y aunque contamos con la colaboración de la feria en algunas áreas, no es suficiente para poder lograr este objetivo. Es por esto que decidimos crear esta campaña y pedirles apoyo.





Pueden  hacer su donativo en esta plataforma


https://www.indiegogo.com/projects/estamos-aqui-para-decir-venezuela#/



Lo que necesitamos

Para poder realizar este viaje de 12 días, nuestro objetivo es que nos ayuden a conseguir 6.500$ que se distribuirán en:
- Comidas.
- Pasajes.
- Traslados internos.
- Alojamiento.
- Costo de envío de recompensas para los contribuyentes.
- Indiegogo.

Lo que obtienes

10$ 1 Libro colección escolar.
15$ 1 Libro sorpresa de la colección LDF.
20$ 1 Libro de “El fin de la lectura”, de Andrés Neuman, que incluye un decálogo del escritor, especial de esta edición.
30$ 1 Libro de “La casa de Bernarda Alba”, ganador del premio Applied Arts Awards Desing (Canadá).
60$ 1 Libro del Premio Poesía Joven Rafael Cadenas, ganador Diploma de Honor en los Libros más bellos del mundo y firmado por el escritor Rafael Cadenas.
80$ 1 Novedad del catálogo de Libros del Fuego + 1 libro de la Casa de Bernarda Alba o 1 libro de El fin de la lectura de Andrés Neuman + 1 bolso de Autores Venezolanos.
100$ 2 Novedad del catálogo de Libros del Fuego + 1 Libro del Premio de Poesía Joven Rafael Cadenas, ganador Diploma de Honor en los Libros más bellos del mundo y firmado por el escritor Rafael Cadenas.
200$ 4 Novedad del catálogo de Libros del Fuego.
350$ Taller de edición (4 clases) +1 franela de Autores Venezolanos.
400$ Coaching editorial (4 sesiones) Presencial o skype.
500$ Taller de edición + cena literaria + 1 aumaco de Autores Venezolanos.


Otras maneras de ayudar

Si no está en tus posibilidades dar un aporte monetario, también puedes ayudarnos de las siguientes formas.
-Comparte nuestro video en tus redes y con tus amigos.
-Visita Indiegogo y comparte nuestra campaña.
-Ayúdanos a difundir nuestro objetivo usando la etiqueta #DecirVenezuela
Si hacemos viral esta campaña más cerca estaremos de llegar a la Feria del Libro de Guadalajara 2018.

¡Gracias!


 Tomado de Letralia

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