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viernes, 18 de septiembre de 2015

Miquel Barceló,escritor español: Nunca conquistaremos el espacio, y eso es algo terrible.





Yo de mayor siempre he querido ser Miquel Barceló García, no confundir con el pintor Miquel Barceló  del que no es familia, como tampoco lo es de la escritora Elia Barceló a la que ha editado tanto de forma amateur como profesional. Lo que no sabemos es si está emparentado con los hermanos mallorquines Julián y Andrés Barceló  fundadores de Barceló & Cia en República Dominicana y que desde 1930 comercializa Ron Barceló . Nuestro Miquel es catedrático (informática) en la UPC de Barcelona,  fue editor de la colección Nova en Ediciones B, faneditó Kandama, ensayista, escritor, divulgador y autor de Ciencia ficción: Guía de lectura (1990) más influyente en lengua española, alma mater del premio de UPC y un referente del fandom… lo dejo aquí, en la entrevista que le realizan Juan José Gómez y Ángel Fernández y publicado en la más que interesante web  http://www.jotdown.es/,  hacen un exhaustivo repaso de sus logros académicos y en la ciencia ficción. 



Puedo añadir que tuve el placer de compartir mantel con él y unos cuantos aficionados más durante la Hispacon de Mataró en 1997 por lo que puedo añadir que es un grato conversador, de conocimientos enciclopédicos y verbo ágil.
No recuerdo ningún escrito, entrevista o comentario de Miquel que no me haya generado interés. Ratifico su buen gusto literario, cinematográfico y la sensatez con la que opina de los más variados temas. Gracias a sus comentarios he descubierto magníficos autores, novelas, películas y tebeos.  Muchas de sus divagaciones me han disparado febrilmente la imaginación e incluso me han inspirado creativamente. Alguna vez he disentido, como es lógico, pero incluso esa diferencia de opinión me dio para un atribulado artículo


De esta extensa y magnífica entrevista, que lo repasa todo lo habido y por haber, he sacado una lista de nuevas lecturas de libros e historietas, temas a profundizar, frases a recordar (por ejemplo: “la divulgación científica, que es un poco la docencia para la gente que no la espera”) y dos posibles artículos: “¿Teoría de juegos en la obra de Isaac Asimov?”  y “El papel del dinero en El precio del mañana (In time, 2011) de Andrew Niccol”. 


Seguro que usted, apreciado lector, encontrará varias cuestiones que le cautivarán…. 

Para terminar una pequeña anécdota, este artículo me descubrió la existencia de La ciencia ficción (2008) de Miquel Barceló que citan los entrevistadores. A pesar de la potencia de internet para buscar cualquier cosa, me costó Dios y ayuda encontrarla.  Afortunadamente ya la tengo en casa, su dificultad estribaba en que se publicó conjuntamente con otra obra: El big bang de Manuel Sanromà en un libro de la Editorial UOC, en la colección Dúo: 2 libros en 1. Información que espero sea útil a algún lector que desee adquirir esta obra. 




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Nunca conquistaremos el espacio, y eso es algo terrible.
Entrevista al escritor español Miquel Barceló


A mis 20 años todos eran antifranquistas.

Publicado por y

Miquel Barceló García

Es probable que la monumental “Introducción a la Ciencia” de Asimov nos llevara a muchos a las aulas de las facultades de física. Es posible que el Cosmos de Sagan nos dejara para siempre estrella-heridos. Y no nos cabe duda que las novelas de Clarke, Heinlein, Dick, Pohl, Brown, Herbert o Robinson, por citar sólo unos pocos de los grandes maestros han enamorado a generaciones enteras de lectores de CF. Pero no es menos cierto que todos esos grandes tratados y novelas ocupan la misma estantería que el libro que nos ayudó a descubrirlos, sobre todo en los maravillosos noventa. Nos referimos, claro está, a  la Guía de Lectura de Miquel Barceló (1948), ingeniero, científico, divulgador, editor, novelista y librepensador, referente absoluto en la literatura española de ciencia ficción. Miguel nos recibe en su universidad una tarde de sábado lluviosa en la que juega el Barça a unos metros de allí, y con él charlamos animada y extensamente, sin prisas, entre amigos. Gracias a su actividad editorial pudimos leer en España a los ahora consagrados Orson Scott Card, Connie Willis o Vernor Vinge entre muchos otros. Es Ingeniero Aeronáutico, doctor en Informática por la Universidad Politécnica de Cataluña —de la que actualmente es catedrático del Departamento de Ingeniería de Servicios y Sistemas de información y creó y dirigió el programa de doctorado sobre sostenibilitad, tecnologia y humanismo. Asimismo es autor de diversos artículos y ensayos científicos, libros de texto y numerosos artículos de divulgación científica; también ha escrito relatos, novelas y ensayos de ciencia ficción. Hasta la fecha ha publicado dos novelas, ambas escritas con Pedro Jorge Romero, Testimoni de Narom (1998), ganadora del premio Julio Verne (Andorra), y El otoño de las estrellas (2001). También es autor de la Guía de lectura (1990) de ciencia ficción de la que se espera una nueva actualización y de La ciencia ficción (2008) donde hace un análisis pormenorizado del género. Escribe en diversas revistas de divulgación como la informática Byte o Astronomía. Fue el editor de la colección Nova de Ediciones B, especializada en ciencia ficción; es presidente de la asociación Unidos por la Ciencia Ficción de la UPC y factotum del Premio Internacional Universidad Politécnica de Cataluña de Ciencia Ficción y edita la colección Quaderns UPCF, y miembro de otras sociedades de profesionales, nacionales y extranjeras, de este género.




Los relatos de viajes exóticos y lejanos, desde Ulises a Marco Polo, inspiraron a sus lectores la exploración de los rincones del planeta en peligrosos viajes hacia lo desconocido. Mucho después Robinette Broadhead formó parte de esos exploradores casi suicidas que se embarcaban en los navíos de los Heechees. En estos tiempos de crisis, ¿cree que habría muchos voluntarios para embarcarse rumbo a lo desconocido como hizo en varias ocasiones el protagonista de Pórtico?

Yo soy muy timorato, soy una persona que intenta jugar sobre seguro y me asombran las personas que como John Glenn, hace ahora 50 años, hicieron los primeros vuelos orbitales sobre la tierra. El padre de ese tipo de novelas, dejando de lado las clásicas como la Atlántida de Platón o Utopía de Tomás Moro, fue Julio Verne. En 1860 había una presencia constante de la ciencia y la tecnología en la vida de la gente, aunque no se reflejaba en las novelas. Verne, consciente de esta situación, comentó con su amigo Alejandro Dumas hijo que había que escribir la que él llamo la novela de la ciencia y de ahí surgió lo que los franceses llaman novela de anticipación; esa ciencia ficción ingenua pero que en el fondo habla de ciencia, como el viaje en globo. Es el primero que hace eso. Y esa vertiente la sigue Edgar Rice Burroughs, que para mí es un autor de aventuras. Asimov habla de tres periodos diferenciados en la evolución de la ciencia ficción, el primero centrado en las aventuras, un segundo más preocupado por la ciencia y la tecnología y un tercero que gira en torno a la sociología. Las novelas de Burroughs pertenecen a este primer periodo. Las aventuras de Tarzán discurren en un mundo desconocido y medio inventado, que es lo que era África en ese momento. La serie que protagoniza John Carter en Marte —Barsoom para los marcianos— son aventuras totalmente locas, pero es el viaje, la exploración, lo misterioso; el sentido de la maravilla es lo que los enlaza con el género.



miércoles, 18 de septiembre de 2013

El día que Frederik POHL llegó al Pórtico.

Por Miquel Barceló y by PacoMan



Frederik POHL en 1967



Estimados amigos

Hoy compartimos este recordatorio a modo de homenaje a uno de los grandes de la Ciencia Ficción que se fué a los Puertos grises hace unos días atras.


Agradecemos la dedicación de by PacoMan al complementar el viejo texto de Miquel Barceló sobre Frederik Pohl.

Miquel Barceló


Esperamos disfruten de la entrada.


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(26 Noviembre 1919 -2 Septiembre 2013)



Nació en Nueva York y, pese a haber recibido una escasa formación académica, gracias a sus lecturas adquirió una cultura enciclopédica que le valió ser elegido en 1982 miembro de la Asociación Norteamericana para el progreso de la Ciencia.

Frederik Pohl (centro) con Donald A. Wollheim y John Michel en 1938


 Su actividad en la ciencia ficción se inició como aficionado fundador del mítico grupo The Futurians, junto a C. M. Kornbluth, Damon Knight, James Blish e Isaac Asimov entre otros. Fue editor de Astonishing Stories y Super Science Stories a los 19 años. Como agente literario tuvo a Asimov entre sus clientes. Como editor de Galaxy y de If, desde 1961 a 1969 revolucionó la ciencia ficción dando cabida por primera vez en el género a temas de tipo político y sociológico, fruto de sus intereses progresistas. Obtuvo por ello tres veces el premio Hugo al mejor editor.

Portada de la revista Galaxy coorespondiente al mes de octubre de 1962




Como autor colaboró muy eficazmente con el prematuramente fallecido Cyril M. Kornbluth en MERCADERES DEL ESPACIO* (1953), BÚSQUEDA EN EL CIELO (1954), EL ABOGADO GLADIADOR (1955), y LA LUCHA CONTRA LAS PIRÁMIDES (Wolfbane, 1959, recientemente reeditada en versión revisada por Pohl), entre otras. Las cuatro formaron parte del primer volumen de las Obras recogida de la ciencia ficción norteamericana, publicado por Aguilar en 1968. (Véase el comentario en la entrada dedicada a Kornbluth).

Cyril M. Kornbluth



También colaboró con Jack Williamson en la trilogía formada por Undersea Quest (Búsqueda submarina, 1954), Undersea Fleet (Flota submarina, 1955 NOTA #1) y Undersea City (Ciudad submarina, 1958 NOTA #2); y en la Trilogía del niño estelar. The  Reefs of Space (Los arrecifes del espacio, 1954 NOTA #3), Starchild (Niño estelar, 1965) y Rogue Star (Pícara estrella, 1969). Se trata de novelas de aventuras etiquetadas a veces como “juveniles”.

Frederik Pohl en 1966




En esta misma época es autor en solitario de NAVE DE ESCLAVOS  (Slave Ship, 1957; Aguilar), LA MARCHA DEL BORRACHO (Drunkard’s Walk, 1960; Aguilar) y de varias antologías de relatos, entre las que caben destacar las cinco que se recogieron en el tercer volumen de las Obras escogidas de la ciencia ficción norteamericana publicado por Aguilar en 1971. La más famosa de todas ellas es CORRIENTES ALTERNAS (Alternating Currents, 1946; editada bajo el título Semillas del futuro en Nebulae primera época, núm. 49; e incluida en el volumen ya citado de Aguilar), que incluye el interesantísimo relato El túnel debajo del mundo, donde se hace patente su interés y preocupación por el mundo de la publicidad, en el que había trabajado profesionalmente.



Después de haber presidido la Asociación de Escritores de Ciencia Ficción de América (SFWA), entre 1974 y 1976 ha vuelto con renovadas fuerzas al quehacer literario, actividad en la que ha cosechado desde entonces multitud de galardones: tres premios Hugo, dos Nebula, un Locus, dos John W. Campbell Memorial, el premio Apollo francés, el Edward E. Simth y el premio del Libro Americano. Él mismo asegura que su método es sencillo; escribir cuatro páginas al día, todos los días… esté donde esté y se encuentre como se encuentre.

Portada del libro The Futurians




Sus libros más destacados en este último y fructífero período son: HOMO PLUS* (1976, Premio Nebula) y la tetralogía de la saga galáctica de los Heechee iniciada en PÓRTICO* (1977, galardonada con los premios Nebula, Hugo, Locus y John W. Campbell Memorial).



También ha escrito en este período la continuación de la famosísima MERCADERES DEL ESPACIO*, titulada LA GUERRA DE LOS MERCADERES (1984 NOTA #5), y otras novelas como JEM (1979 NOTA #5), STARBUST (1984 NOTA #6), LOS AÑOS DE LA CIUDAD (The Years of the City, 1984; Acervo, núm. 65; que ha recibido el premio John W. Campbell Memorial), TERROR (1986; Ultramar bolsillo) y LA LLEGADA DE LOS GATOS CUÁNTICOS (The Coming of the Quantum Cats, 1986; Ediciones B, libro amigo, núm. 54). Esta última es una entretenida novela de aventuras con clara intencionalidad política que gira en torno al tema de los universos paralelos. También ha vuelto a colaborar con Williamson en Land’s end (El final del terreno, 1987 NOTA #7).





Sus relatos han proliferado en las revistas del género y considero fundamental una reciente antología titulada PohlStars (Estrellas de Pohl, 1984), donde se incluye una maravillosa novela corta: The Sweet, Sad Queen of The Grazing Isles (La dulce y malvada reina de las islas Grazing). Posteriormente, el relato Fermi y Frost (1985 NOTA #8) le ha merecido el premio Hugo de 1986. Otras antologías no tan recientes son: Day Million (Día millón, 1970), The Gold at the Starbow’s End (El oro al final del arco iris, 1972), que incluye la novela corta del mismo título, premio Locus de aquel año; The Best of Frederik Pohl (Lo mejor de Frederik Pohl, 1975), editado por Lester del Rey; y Critical Mass (Masa crítica, 1977), donde se recogen relatos escritos junto a C. M. Kornbluth. También ha obtenido el premio Hugo por la publicación del relato La Reunión (The meeting, 1973; Bruguera, Selecciones Ciencia Ficción, número 35), escrito en curiosa colaboración póstuma con su amigo Kornbluth, fallecido en 1958.



Ha publicado una interesante autobiografía con el título The Way the Future Was: A Memoir (Tal como era el futuro: una autobiografía, 1978) donde describe, desde dentro, los primeros cincuenta años de la ciencia ficción. Posiblemente sea uno de los libros más interesantes y lúcidos para los aficionados que quieran conocer la era dorada de la ciencia ficción a través de la versión de uno de sus más inteligentes protagonistas.





Pohl es uno de los nombres capitales de la ciencia ficción, cuya historia no se entendería sin él. Responsable directo de los primeros intentos de reflexión seria de tipo sociológico en la ciencia ficción, su trabajo como editor y su brillante retorno a la tarea de escritor en los años setenta le sitúan como el punto de engarce de la ciencia ficción de la época clásica con el período de madurez actual. Mientras otros destacados autores de la época clásica apenas han evolucionado (Asimov, Clarke y Simak, por citar algunos nombres), Pohl ha sido capaz de cambiar el ritmo de los tiempos. Es un autor fundamental de los años cincuenta y sesenta que ha sabido conservar su importancia en los setenta y ochenta.



Baird Searles equipara a Pohl con Williamson, Vance y Clarke, pero no me parece un parangón adecuado. Pohl ha mostrado una versatilidad y una agilidad intelectual que no se halla en ninguno de los autores citados; también podría ser comparado con Brin o Benford sin ningún problema ya que las especulaciones científicas (y también psicológicas) de HOMO PLUS* o las de la serie de Heechee iniciada en PÓRTICO* le hacen acreedor de ello. En mi opinión personal, tal vez no haya en la ciencia ficción nadie con la capacidad, la inteligencia y la disciplina de Pohl. Su obra como fan, autor, agente y editor ha sido de gran influencia en todos los campos de la ciencia ficción



Miquel Barceló

Frederik Pohl en la Universidad de California durante unas Jornadas de ciencia ficción en el 2008.




Ciencia Ficción: Guía de Lectura (1990)



NOTA: Los asteriscos (*) tras el nombre de la novela indican que en el mismo libro aparecía  una reseña de la novela.



A continuación las ediciones en español aparecidas posteriormente a que Miquel escribiera la entrada en 1987 o que no recogió.



NOTA #1. AVENTURAS BAJO EL MAR (edición 1970) Novaro (México), Joyas de Bolsillo 359.



NOTA #2. MARINIA (edición 1966) Novaro (México), Joyas de Bolsillo 318.



NOTA #3. ¡CIUDAD SUBMARINA! (edición 1968) Novaro (México), Joyas de Bolsillo 351.



NOTA #4. LA GUERRA DE LOS MERCADERES (The Merchant’s war, edición 1987) Ultramar, Best Seller.



NOTA #5. JEM (edición 2003) Minotauro, colección Kronos.



NOTA #6. FUEGO DE ESTRELLAS (edición 1990) Ediciones Júcar, colección Etiqueta Futura, nº 14.



NOTA #7. EL FINAL DE LA TIERRA (edición 1990) Edaf, colección Ícaro nº 1



NOTA #8. LA PARADOJA DE FERMI (Hugo 1986, edición 1987) en la revista; Isaac Asimov’s Science Fiction Magazine, nº 12. Editada por Forum (España)


MERCADERES DEL ESPACIO




La obra de Frederik Pohl posterior a 1987



Frederik Pohl mantendrá su nivel de producción literaria entre 1988 (con 68 años de edad) y hasta el año 2000 (con 80 años) con casi una publicación por año, y un punto álgido en los cuatro primeros años de la década de los noventa con 9 libros.


martes, 14 de septiembre de 2010

Miquel Barceló: Editar ciencia ficción era, ha sido y es un hobby









"Temas que eran de ciencia ficción hace cinco o seis décadas hoy forman parte de la vida cotidiana". 

Entrevista a Miquel Barceló


Por AMAIA URIZ


Miquel Barceló es catedrático de Ingeniería Aeronáutica en la Universidad Politécnica de Cataluña, doctor en Informática y diplomado en Energía Nuclear. Y es nombre de referencia para todo lector aficionado a la ciencia ficción. Editor, traductor y escritor especializado en el género, a él le debemos la colección Nova, próxima a los 150 títulos, y el acreditado Premio Internacional UPC de novela corta de ciencia ficción.

Barceló es el ejemplo de la profundidad que alcanzan algunas colecciones a las que se les ha negado el prestigio. Una literatura que "ha madurado y debe exigírsele lo mismo que a cualquier obra artística", pero sin embargo la crítica -no los lectores- le da la espalda. Tal vez por "la pereza intelectual de la mayoría de los críticos literarios".

¿Qué le llevó a convertirse en editor de literatura de ciencia ficción?

Como en tantos casos, la casualidad. Cuando el grupo Zeta adquirió Bruguera, mi amigo Carlo Frabetti (que asesoraba a Bruguera en ciencia ficción) se marchó a Madrid y, por dos caminos muy distintos, a quienes estaban montando Ediciones B les llegó mi nombre como aficionado al género y me llamaron. Y la curiosidad me impide decir no cuando me proponen algo que todavía no he hecho.

¿Por qué ese compromiso de prologar los libros que edita?

No me gano la vida como editor. Vivo ahora de mi sueldo como catedrático en la universidad y antes vivía de compartir la docencia universitaria con mi actividad como ingeniero de sistemas en una multinacional informática. Editar ciencia ficción era, ha sido y es un hobby: lo hago por gusto. Eso es todo. En mi bisoñez de cuando empecé (era el año 1986 y, a excepción de un fanzine, no había sido nunca editor...) me pareció justo contar a los lectores por qué había elegido tal novela y no otra para publicarse en "mi" colección NOVA. Al empezar era muy prudente con presentaciones de una o dos páginas, pero después me fui animando y mis presentaciones han crecido en extensión, tal vez incluso demasiado...

¿Es la ciencia ficción un género en sí mismo?

Sí, creo que sí. Aunque con la peculiaridad de que temas que eran de ciencia ficción hace cinco o seis décadas hoy forman parte de la vida cotidiana: ordenadores, teléfonos móviles, resonancias magnéticas, etc.

¿Por qué arrastra la etiqueta de clase B?

Por la escasa calidad literaria (muy pocas figuras estilísticas, por ejemplo) de la ciencia ficción de las primeras décadas del siglo XX. Pero hoy esa imagen es falsa. Me gustaría poder encontrar en muchos otros best-sellers al uso la calidad literaria y narrativa de algunos autores actuales de ciencia ficción como, por ejemplo, Dan Simmons, Joe Haldeman, Neal Stephenson, Connie Willis, Sheri S. Tepper, Greg Bear, Robert J. Sawyer, y tantos y tantos autores modernos que, aun con buenísimos temas de ciencia ficción, cuidan mucho más la forma. Otra razón es la pereza intelectual de la mayoría de los críticos literarios, pero ése es otro tema. 



¿Hasta qué punto hay que tomársela en serio?

Creo que es la narrativa que hay que tomar más en serio: nos advierte, por ejemplo, de los peligros en que podemos caer por culpa de un mal desarrollo tecnocientífico. Como define Isaac Asimov, la ciencia ficción sería esa "rama de la literatura que trata de la respuesta humana a los cambios en el nivel de la ciencia y la tecnología". Y eso nos hace hoy mucha falta.

Al fin y al cabo, el ritmo de cambio de nuestra civilización es tal que ahora sabemos que viviremos en un futuro del que sólo podemos decir con certeza que será distinto del pasado que hemos vivido y del presente que vivimos. El único aprendizaje válido que conozco para vivir en ese futuro "distinto" es entrenarnos a contemplar sus muchas posibilidades con la ayuda de la ciencia ficción.

¿Qué requisitos literarios, formales y estructurales, cumple una buena obra de ciencia ficción?

Primero que sea correcta y válida en su género narrativo: buena novela, buen poema, buena obra de teatro, buena película, etc. Hace muchas décadas, la riqueza de las ideas de la mejor ciencia ficción podía soportar una trama enclenque, unos personajes irreales y desvaídos, unas escasas figuras estilísticas. Sin embargo, eso ya no es así. La ciencia ficción ha madurado y debe exigírsele lo mismo que a cualquier obra artística. Además de ello, la ciencia ficción ha de tener su acostumbrada riqueza de ideas, preguntarse ¿qué ocurriría si...? y ahí imaginar una hipótesis de algo que todavía no es real (o que, tal vez, no lo sea nunca...) como elemento base para una especulación inteligente y coherente.

Pero si no hay una buena trama y unos personajes interesantes, no hay narración, no hay historia, sólo hay aburrimiento del lector o del espectador. Estoy convencido de que, para hacer una buena narración, hacen falta historias y personajes. La narrativa experimental siempre es una posibilidad (la ciencia ficción tiene algunos ejemplos brillantes), no obstante el grueso de la narrativa se debe basar en historias y personajes.

¿Debe ser la estructura de la obra también diferente a la realidad?

No necesariamente, aunque la ciencia ficción se presta como pocos géneros al experimentalismo literario. Que conste que es muy difícil describir un futuro "distinto" con términos actuales, que son los únicos que conoce el lector o espectador de hoy. Imaginemos que alguien hubiera escrito una narración hace 100 años usando palabras entonces sumamente "raras" como ordenador, ecografía, televisión, láser, Internet; muchos lectores no hubieran entendido demasiado de todo ello.

¿Importa más lo que se cuenta que el cómo se cuenta?

En la vieja ciencia ficción, sí. A veces era su único y gran soporte: las ideas. Pero ya he dicho que las cosas han cambiado. Hoy, al menos en la ciencia ficción, el cómo se cuenta es tan importante como lo que se cuenta. 

Clarke


¿Sus grandes autores obtienen su merecido reconocimiento de la cultura literaria?

No, simplemente no. Los críticos literarios, sabedores de que la vieja ciencia ficción de Asimov, Clarke, etc. tal vez no resistía la crítica literaria al uso, se han olvidado de la ciencia ficción. No han sabido dar muestra de inteligencia interesándose sobre sus nuevas formas y planteamientos. Una verdadera lástima, pero ellos se lo pierden.

Muchos de los autores de ciencia ficción han surgido como algunos grandes escritores del siglo XIX: con entregas en revistas. ¿Siguen siendo lanzaderas?

No. Antes las revistas publicaban relatos de larga extensión que permitían a los autores escribir tramas de un centenar de páginas, pero ahora ya no ocurre. Esas historias podían unirse después en un libro o novela en un procedimiento muy típico del género llamado "fix-up". Así nacieron clásicos indiscutibles como la Fundación, de Asimov, o Dune, de Herbert. Ahora las revistas ya no promocionan esa extensión y esas entregas en revistas han desaparecido excepto en casos especiales, como podría ser la revista estadounidense "Analog. Science Fiction and Fact" y, todo hay que decirlo, el Premio Internacional UPC de ciencia ficción que promueve la Universidad Politécnica de Cataluña.

De Julio Verne a Isaac Asimov, de Arthur C. Clarke a Don Simmons, ¿cómo ha evolucionado el género literario?

Julio Verne, allá por los años 60 del siglo XIX, quería escribir la que él llamaba la "novela de la ciencia", en la que la ciencia y la tecnología tuvieran ya el papel esencial que empezaban a jugar en la sociedad occidental. Su visión (al menos en sus primeros años) era más bien optimista, en contraposición con la visión del socialista fabiano que fue Herbert G. Wells, quien tuvo la ventaja de poder "inventar" la mayoría de los temas típicos de la ciencia ficción: el viaje en el tiempo, el viaje por el espacio, el ataque de extraterrestres, etc.

Asimov y Clarke representan la ciencia ficción típica de mediados del siglo XX, con una narrativa literariamente escasa en figuras estilísticas y en estructura novelística (los cortos capítulos habituales en Clarke son emblemáticos en este sentido), pero con una gran riqueza de ideas, que han definido lo que llamamos la "Edad de oro" de la ciencia ficción. 

Ursula K. Le Guin


En los años 70 del siglo XX, tan "movidos" en todos los aspectos, surge un movimiento para mejorar la calidad literaria de las narraciones de ciencia ficción y sus resultados son evidentes: nuevas autoras como Ursula K. Le Guin, Connie Willis o Sheri S. Tepper y nuevos enfoques como los que vienen a representar hoy autores atrevidos y de gran calidad como Dan Simmons, capaz de afrontar versiones "de ciencia ficción" de temas clásicos de la literatura universal como son los Cuentos de Canterbury de Chaucer ["Hyperion"] o la Iliada de Homero ["Ilion" y "Olympo"].

Con todo ello, la ciencia ficción ha mejorado estilísticamente sin perder su riqueza ni la capacidad de sugerencia de sus ideas. Y algunos autores "clásicos", como el mismo Isaac Asimov o Joe Haldeman, Robert Silverberg y tantos otros, mejoraron el nivel estilístico de su narrativa.

¿Cuándo aconsejaría comenzar a leer ciencia ficción?

Es más fácil si se empieza a leer de joven ya que, como todo género, la ciencia ficción tiene convenciones narrativas que conviene conocer. Por otra parte, el lector ya habituado al "mainstream" se siente un tanto desamparado cuando un buen narrador de ciencia ficción le describe un futuro, un mundo, una sociedad o unos personajes intrínsecamente distintos de los que el lector conoce. Hace falta una cierta agilidad mental y una disposición alerta de la curiosidad que aleja a lectores perezosos.

Pero, ¿hasta qué punto es necesario tener conocimientos profundos para entender las líneas argumentales o fundamentos de las teorías que se presentan?

No creo que haga falta. Si la narración es buena se centrará en personajes y tramas que, aunque movidas por temas especulativos (sobre ciencia y tecnología, pero también sobre economía, historia, sociología, psicología y un largo, larguísimo etcétera), han de mantener interés por sí mismos. Y si el narrador es bueno contará de manera adecuada (sin predicar ni dar clase) todo lo que haga falta para que un lector lego en un determinado tema pueda entender lo que haga falta para apreciar la novela.

¿Puede despertar la curiosidad por la física y las matemáticas y sus aplicaciones, como la informática y la cibertecnología?

Estoy seguro de que, al menos en algunos casos, es así. Mi padre era de los pocos que leían ciencia ficción en España en los años 50 y siempre he creído que mis estudios de ingeniería aeronáutica nacieron de esa afición casi infantil (en aquellos años, sin televisión en casa, ya empecé a leer novelas de ciencia ficción a partir de los 9 años, tras haberme "comido" casi todo Julio Verne).

En mi caso funcionó, pero que conste que me parece una ingenuidad pensar, como se hizo en la Unión Soviética en los años 50 y 60, que leer ciencia ficción protagonizada por científicos e ingenieros podía desarrollar en los jóvenes el interés por estudiar en carreras tecnocientíficas. Suelo poner el ejemplo de mi hijo que, cuando era niño, decía que estudiaría para ser como Indiana Jones el día de mañana, y ahora es bioquímico y se dedica a estudiar el cerebro humano...

¿Cuál es la principal diferencia entre la fantasía y la ciencia ficción?

Esta pregunta es difícil... En la ciencia ficción hay una cierta voluntad explicativa como hace la ciencia, mientras que la fantasía se maneja mejor en el misterio. La ciencia ficción recurre a presuntas explicaciones basadas en la tecnociencia, mientras que la fantasía recurre a la magia.

En realidad, si se piensa con un poco de detenimiento, "La guerra de la galaxias" (con la "fuerza" y todo eso) es más fantasía que ciencia ficción (pese al decorado tecnocientífico) como puede comprobar todo aquél que la compare (personajes incluidos) con Willow. Un amigo mío, el gaditano Rafael Marín, dice que todo es cuestión del decorado.

Yo pienso que la buena ciencia ficción busca especulaciones que hagan pensar mientras que la fantasía busca buenas aventuras que proporcionen antes que nada diversión. Aunque hay casos mixtos muy brillantes, como "El árbol familiar", de Sheri S. Tepper, una especie de novela ecologista de ciencia ficción con un ropaje de fantasía.

Por eso la pregunta es de difícil respuesta. Tanto como lo es definir la misma ciencia ficción.

¿La ciencia ficción debe ser creíble o posible para ser una buena ciencia ficción?

El tema en sí no tiene por qué ser creíble (por ejemplo, yo no creo que se pueda viajar en el tiempo y "Cronopaisaje", de Gregory Benford, o "Las naves del tiempo", de Stephen Baxter, son novelas excepcionales), pero si no son creíbles los personajes, la situación o la trama, la novela deja de ser creíble.

Especula con realidades coherentes y escenarios futuros, ¿cómo es la respuesta del ser humano al enfrentarse a esos nuevos escenarios, aunque sea mentalmente?

Ésa es la idea de la definición de Isaac Asimov antes citada, y de ahí el valor de la ciencia ficción como "aprendizaje del futuro".

David Brin suele decir que la ciencia ficción es, también, una profecía autoexcluyente, en el sentido de que nos advierte de peligros que nos aguardan en el futuro para que podamos evitarlos. Incluso una vez, casi haciendo broma, dijo que nuestro 1984 real no fue como el descrito en la novela de George Orwell precisamente porque Orwell nos había advertido de ese peligro en 1948, cuando escribió la novela "1984". No creo que sea para tanto, pero la idea, en general, puede tener sentido. 


George Orwell


¿Cuánto de la ciencia ficción que se ha escrito, de la buena, tiene de apocalíptico? Mantiene que "Un lógico llamado Joe", el relato de Murray Leinster, es hoy Internet. ¿Qué hay escondidas en las páginas que todavía no se ha hecho realidad, pero tiene mucho fundamento que llegue a serlo?

Tiene más atractivo narrativo un robot o una inteligencia artificial que se rebele contra los humanos (como los Terminator o como Matrix) que sí actúan sólo como nuestros compañeros-ayudantes. Por eso, y para advertir de los peligros que nos aguardan en el futuro, la ciencia ficción tiende a ser apocalíptica.

Pero también proporciona alternativas distintas nada apocalípticas (el Apocalipsis llegará si no cambiamos...) como suelen hacer hoy en día muchas narradoras que, por decirlo de manera un tanto eufemística, imaginan sociedades en las que el reparto de poder entre los géneros no esté tan sesgado como ocurre en nuestra sociedad.

¿Hasta qué punto debe prevalecer la ética actual en la presentación de un futuro? Precisamente, en "Inteligencia Artificial" se rozaba un tema: si a un robot le programan sentimientos, ¿puede un ser humano hacerle daño, aunque no sea su igual?

Si se cambia la palabra "robot" por la palabra "humano" en las Tres Leyes de la Robótica de Isaac Asimov, se obtienen tres reglas de comportamiento ético de las que sólo cabría discutir su orden de precedencia. 
El problema implícito en la pregunta reside en decidir a quién consideramos "humano". Y ese concepto ha evolucionado con el tiempo. Hace años los esclavos no eran considerados humanos, las mujeres y la gente de color no tuvieron (hasta hace muy poco) los mismos derechos que los varones blancos o los terratenientes. Los niños no tuvieron derechos hasta que se promulgaron hace unos 50 años y ahora hablamos de los derechos de los grandes simios. Posiblemente un día, si los robots o las inteligencias artificiales se comportan como humanos, no haya nada de extraño en que tengan derechos éticos y legales como los humanos.

Pero conviene recordar que todavía no somos lo suficientemente éticos con todos los humanos (todos los que viven hoy y los que van a vivir en el futuro) y que nuestro proceder socioeconómico no es equitativo ni justo: nuestro sistema de desarrollo no es hoy sostenible. La primera responsabilidad ética reside ahí. 


¿Por qué la atmósfera es siempre tan "Blade Runner", tan gris? ¿Nos tiene que dar miedo el futuro que estamos creando o proyectando?

Que conste que la película de Ridley Scott (quién siempre se negó a leer la novela original) describe un futuro muy distinto del que se ve en la novela y, además, evita hacer referencias a la religión del mercerismo (basada en la empatía), uno de los temas más interesantes de la novela original de Philip K. Dick

En la película el tono gris, la superpoblación y algunos detalles más son, básicamente, gadgets cinematográficos en favor del dramatismo. Y, tal vez, apuntarse a esa idea del futuro apocalíptico. Mucho del cine de Hollywood ("Titanic" incluido) es antitecnológico.

Y sí, para la mayoría de la gente, el futuro que se nos depara da miedo. No sabemos cómo será, lo imaginamos muy complejo y nos sentimos como si no estuviéramos preparados para poder hacerle frente.
Suerte que tenemos la ciencia ficción para ir entrenándonos como sea para poder vivir en el futuro desconocido que nos aguarda. Y siempre tenemos la gran capacidad adaptativa del ser humano y, sobre todo, pensar que el futuro lo construimos nosotros y que es nuestra responsabilidad hacerlo mejor.

El premio UPC reconoce la escritura de ciencia ficción. ¿Qué tal es el nivel? ¿Ha cambiado desde que comenzó a leer originales, allá por 1991?

Diría que el nivel es muy aceptable. Hubo unos años, cuando en Estados Unidos se publicaban novelas cortas en torno al centenar de páginas, en que concurrían escritores profesionales de todo el mundo (al premio se puede concurrir en español, catalán, inglés y francés). Ahora este tipo de participantes, aun cuando permanecen, se ha reducido, lo que permite encontrar nuevos e insospechados valores. En 2008 premió a una interesantísima novela escrita por dos españoles que trabajan al alimón uno desde Almería y el otro desde Mataró (Barcelona) gracias a Internet.

Nuestros lectores pueden ser padres y madres, profesorado que tal vez esté 'pez' en esto de la ciencia ficción... ¿Podría apuntar algunos títulos que pueden tener en cuenta para llevar a la biblioteca de un estudiante de Primaria y de otro de Secundaria?




Para jóvenes y adolescentes, lo mejor ha de seguir siendo "El juego de Ender", de Orson Scott Card, o clásicos indiscutibles como "Fundación" de Asimov, "Dune", de Herbert, o "Pórtico", de Pohl (¡cuidado!, todos dan lugar a largas series).

Pero que conste que hay que pensar en cada lector por separado. Las mujeres preocupadas por su género encontrarán maravillas en "La mano izquierda de la oscuridad", de Ursula K. Le Guin, o "La puerta al país de las mujeres", de Sheri S. Tepper. Los interesados en la informática pueden leer a Neal Stephenson ("Criptonomicón", "La era del diamante", etc.) y los interesados en la cultura se maravillarán con Dan Simmons ("Hyperion", "Ilion", "Olympo", por ejemplo). Y así, ad infinitum...

Aunque no es objeto de esta entrevista, no puedo resistir preguntarle. ¿La energía nuclear de fusión es el futuro? ¿Va a llegar?

Como se ha visto, casi todo es objeto de esta entrevista tan y tan larga (que los lectores me disculpen...). Y sí, cuando consigamos dominar la energía de fusión (la que existe en el núcleo del Sol), tendremos toda la energía que queramos. Aunque me temo que ha de ser terriblemente difícil hacerlo. Ahora la energía de fusión que manejamos es la de la Bomba "H" (de hidrógeno), una bomba de fusión que sólo sabemos hacer estallar con la energía que proporciona una bomba atómica digamos que "normal" (de las de fusión basadas en el uranio y plutonio).

Personalmente creo que, mientras tanto, podríamos empezar a plantearnos si es necesario gastar toda la energía que consumimos ¿no podríamos intentar ahorrar algo de energía?